jueves, 21 de octubre de 2010

Jornada Misionera Mundial (5) La Iglesia en Asia

Nagaland: una Iglesia tribal
Entrevista con el obispo del lugar más católico de la India

KOHIMA, domingo 9 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Nagaland es uno de los así llamados siete estados hermanos de la parte nororiental de la India, que tienen al este Birmania y al norte la cordillera del Himalaya. Nagaland, hasta hace más de 100 años, acogía una cultura de paganos y cazadores de cabezas. Hoy, Nagaland es el único estado de la India en el que el 90% de la población es cristiana.
En esta entrevista concedida al programa de televisión “Dios llora en la Tierra” de la Catholic Radio and Television Network (CRTN) en colaboración con Ayuda a la Iglesia Necesitada, Mons. Jose Mukala, de Kohima, habla de la historia del cristianismo en esta zona, y lo que la Iglesia debe a los misioneros baptistas.
-¿Cuál fue su primera impresión cuando llegó por primera vez a Nagaland?
Monseñor Mukala: Aunque fue después de mi ordenación cuando llegué a Nagaland para trabajar, había estado por primera vez durante mis estudios de seminario. De hecho, fue en 1967 cuando visité Nagaland por primera vez; era mi segundo año de seminario y me sorprendí de encontrar iglesias en cada aldea que atravesaba, y nos daba una especie de alegría decir que había cristianos por todas partes y podíamos ver la iglesias en lo más alto de la aldea, en cada aldea. Tras mi ordenación trabajé durante dos años en Manipur, que está muy cerca de Nagaland y luego fui trasladado a Nagaland como parte de la dirección del seminario.
-La aldea es el centro de la vida tribal. ¿Qué tiene todavía de simbólico o de significativo la aldea para las tribus de Nagaland?
Monseñor Mukala: La aldea todavía ocupa un lugar importante en sus vidas porque han nacido allí y han aprendido los valores tribales en la aldea. El consejo de la aldea, los ancianos de la aldea les comunicarán los valores tribales y todo sobre la tribu y su historia, por lo que la aldea es todavía muy importante para ellos. Siguen siendo todavía la autoridad.
-¿Más que el gobierno?
Monseñor Mukala: Mucho más que el gobierno porque le dan más importancia a las leyes consuetudinarias de las aldeas y de las tribus. Así, primero llevan el caso ante los tribunales de la aldea y allí se discute, y se ventila el asunto, si esto no es posible, sólo entonces se va a las autoridades.
-Hasta hace 130 años la cultura naga era una cultura pagana. ¿Hasta qué punto fue difícil para los primeros misioneros evangelizar a los naga?
Monseñor Mukala: No creo que fuera difícil porque los misioneros cristianos baptistas dicen que fueron bien recibidos por los grupos. Al entrar en contacto con el resto de la gente en Assam, descubrieron el progreso y el desarrollo y creyeron que el cristianismo les traería desarrollo a sus vidas.
-¿Así que la gente de las tribus bajó de las colinas, vieron los asentamientos cristianos y contemplaron algo más atractivo, de hecho, más interesante que la cultura hindú?
Monseñor Mukala: Más interesante que la cultura hindú; por lo que sea no quisieron adoptar la cultura hindú. No sé las razones, pero quizás la multiplicidad de dioses y otras cosas del hinduismo no les resultaron atractivas. Los misioneros cristianos, sin embargo, encontraron una buena atmósfera y actitud de acogida del pueblo naga. La otra atracción quizás fuese la educación. Hablaron a menudo de la educación y ese debe haber sido la otra razón para que acogieran a los cristianos e incluso ahora soy bienvenido en todas las aldeas y suelen preguntar por las escuelas. Pero no puedo decir siempre, de acuerdo, comenzaré una escuela, aunque no tengamos comunidades (religiosas). Cuidemos primero las comunidades y luego, a beneficio de todos, comenzaremos una escuela.
-De hecho, los misioneros católicos no fueron la primera misión en Nagaland. Dicen que Nagaland es el país más baptista en ese rincón del mundo. ¿Nos puede decir algo sobre esto?
Monseñor Mukala: Sí, sí, es verdad. Ellos lo dicen, aunque no he visto nada escrito al respecto. El Consejo Mundial de las Iglesias dividió la zona y se la dio a diversas denominaciones y a los católicos no se les dio ningún lugar.
-¿Y esto fue después de la independencia?
Monseñor Mukala: Esto fue mucho antes de la independencia y así ciertas zonas nororientales fueron dadas a los luteranos, mientras que otras se les daban a los presbiterianos. Nagaland, Manipur y el Mizoram superior se les dieron a los baptistas.
-¿No se les permitió a los católicos?
Monseñor Mukala: No se les dio lugar a los católicos porque los católicos ya estaban en Shiolong y Assam pero en estas zonas altas no se les dio lugar alguno.
-¿De dónde vinieron estos misioneros baptistas?
Monseñor Mukala: Vinieron de América pero primero se establecieron en Jorhat (al noreste del estado de Assam, India) y luego subieron a nuestra zona y contactaron con la primera aldea.
-¿Y según usted, hicieron un buen trabajo?
Monseñor Mukala: Hicieron un buen trabajo. Fueron a todas las aldeas y tradujeron la Biblia a diferentes lenguas tribales. Qué perfecta sea esta traducción, es cuestionable, pero incluso ahora usamos la misma traducción hoy.
-Quiero ir a la cuestión de la enseñanza porque este ha sido de verdad el fundamento. ¿Cómo y por qué era la enseñanza tan importante para los misioneros y para la aceptación de la Iglesia católica en estas aldeas?
Monseñor Mukala: Nos dimos cuenta de que sin las escuelas no podremos educar a nuestros jóvenes y debo estar muy agradecido al primer obispo de Nagaland, monseñor Abraham, un salesiano que tan pronto como accedió al cargo dijo: “Deberíamos tener un instituto”.
-Creo que es importante dar una base puesto que la educación, o la falta de ella es un problema enorme en estas zonas.
Monseñor Mukala: Es un problema, y déjeme decir esto. Hay escuelas del gobierno en cada aldea pero muy pocas de ellas funcionan de modo adecuado. Los profesores o no están presentes o apenas aparecen sin tomarse su trabajo en serio y no hay supervisión alguna. Esto es lo que estaba sucediendo y ahora las cosas han cambiado, las comunidades están tomando el asunto en sus manos y asumiendo la responsabilidad de sus propias escuelas pero, incluso entonces, encuentran que la calidad de nuestras escuelas y de nuestro sistema escolar es mejor y muchos lo han preferido porque nosotros somos serios, y nos ocupamos del asunto. El equipo directivo y el personal son muy serios y muy sinceros en su trabajo lo que contribuye a la calidad de nuestro sistema escolar y ellos lo ven. Como resultado hay un enorme deseo de ser admitidos en nuestras escuelas en vez de en sus propias escuelas. Hay, sin embargo, un aumento de gasto escolar porque tienen que pagar las cuotas de los hijos que vienen a nuestras escuelas. En este sentido sus gastos escolares se doblan; sus propias escuelas y nuestras escuelas.
-Las escuelas están más abiertas a los menos afortunados, es decir, los honorarios que se piden son menores que en otras escuelas privadas.
Monseñor Mukala: Menos que en otras escuelas privadas; eso es cierto y también hacemos un montón de concesiones a los pobres, sobre todo a nuestros propios niños católicos, porque queremos estar seguros de que todos ellos están educados.
-La pobreza todavía es una preocupación en Nagaland, no tanto la desnutrición – ¿o todavía sigue habiendo hambre?
Monseñor Mukala: No diría que el hambre sea una preocupación importante en Nagaland porque la gente trabaja muy duro. Trabajan en el campo. Tienen algo para comer. El bosque es rico en alimentos, animales y todo eso. Así, alrededor del bosque practican “jhum” o lo que llamamos “cultivo de desplazamiento” y, de esta forma, siempre tienen algo para comer. Nadie se muere de hambre. Puede que cuando los campos son destruidos por la lluvia o por corrimientos de tierras, esas aldeas no tengan suficiente para comer pero, entonces, las otras aldeas las ayudarán, y nosotros mismos ayudaremos, pero esto es raro. Aunque nadie pasa hambre, en cuanto al dinero, les es difícil conseguirlo. No hay nada que aporte dinero en efectivo incluso cuando tienen un exceso de producción porque no tienen la capacidad para transportarlo al mercado. El transporte produce costes de dinero. La Iglesia ha emprendido algunas iniciativas para ayudarles a comerciar sus excedentes de producción a través de un centro de servicios sociales en Dimapur, y tenemos delegaciones en todas las parroquias, y se han dado algunos pasos pero no hemos hecho mucho al respecto.
-¿Sigue siendo todavía una existencia precaria?
Monseñor Mukala: Sigue siendo una existencia precaria, sí, y esto es un problema grave, por ejemplo, cuando se trata de enviar a sus hijos a la escuela. Necesitan dinero para la escolaridad, el uniforme y los libros, que se les hace muy difícil. Otro problema es el coste de las infraestructuras, pero trabajan muy duro, son muy cooperativos y nos dan lo que pueden. De hecho, comprando las colectas que tenemos en nuestras iglesias con las del resto de la India, veo que nuestra gente es mucho más generosa, y tenga lo que tengan lo compartirán contigo.
- Excelencia, ¿cuál es el mayor desafío y amenaza a que su misión se enfrenta en Nagaland entre las tribus?
Monseñor Mukala: Mi preocupación constante es educarles en nuestra fe. Vienen de un pasado baptista y, así, no tienen ninguna idea de los sacramentos y de nuestro catecismo, o de nuestra doctrina, por eso damos más énfasis a la catequesis de nuestro pueblo de diversas formas, y la impartimos a nuestros niños, jóvenes, incluso adultos. Este es uno de nuestros principales desafíos y preocupaciones.
-Excelencia, ¿qué pediría a la Iglesia universal?
Monseñor Mukala: Pediría a los miembros de la Iglesia de todo el mundo que por favor nos recordaran en sus oraciones para que nuestra Iglesia sea una Iglesia misionera activa y que seamos capaces de enviar nuestros propios misioneros a otros lugares. De hechos ya tenemos nagas en misiones, por ejemplo, en Alemania, tenemos un sacerdote en la diócesis de Hamburgo. Esperamos que muchos más de Nagaland, y de la diócesis de Nagaland, vayan a otras partes del mundo. En segundo lugar, que nos ayuden a educar a nuestros niños y ancianos en la fe.
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Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para “Dios llora en la Tierra”, un programa semana radiotelevisivo producido por la Catholic Radio and Television Network (CRTN) en colaboración con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.
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En la red:
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