miércoles, 16 de marzo de 2011

Una visita a "El Minuto de Dios"

El retrato de Rafael García Herreros, con su camisa negra de cuello romano, que lo identifica como sacerdote, revestido con una ruana que lo abriga pero también lo identifica con la gente de las orillas de Bogotá donde empezó su obra, aparece en todos los centros de "El Minuto de Dios" que visitamos esta tarde.
Con los secretarios de las 22 conferencias episcopales de América Latina y el Caribe, reunidos esta semana en Bogotá, visitamos esta tarde el lugar donde comenzó la obra creada por el P. García Herreros (1909-1992), sacerdote de la Congregación de Jesús y María (Padres Eudistas).
"El Minuto de Dios" comenzó siendo, simplemente, un programa radial, en la ciudad de Cartagena. En 1946, el sacerdote lo inició como "La hora de Dios", pero en 1950 lo redujo al minuto del que tomó su nombre. En 1955 el programa comenzó también a realizarse en televisión. A partir del programa, el P. García Herreros inició campañas de promoción humana para llevar una vida más digna a los pobres de Colombia.
La vivienda fue una de las primeras preocupaciones, y así se construyó el barrio "El Minuto de Dios". El programa de radio le permitió llamar a la generosidad de los más pudientes, presentar necesidades concretas y también mostrar los primeros resultados. Luego surgió otra idea para recabar fondos: "El banquete del millón", al que el sacerdote llamó "el más caro y el más pobre del mundo". Ticket caro, para recibir sólo un vaso de vino y un pancito.
Actualmente más de 60.000 viviendas han sido construidas en diferentes lugares de Colombia. Construcción con la colaboración de los destinatarios y acompañadas de un trabajo social educativo.
Casas del primer barrio construido.
 Sin embargo, la obra siguió creciendo y expandiéndose en diferentes direcciones, creando las instituciones necesarias para sostenerlas. En nuestra visita de hoy estuvimos en primer lugar en la radio, que sostiene una programación en vivo las 24 horas, con el aporte de numerosos voluntarios.

 
Luego de la radio estuvimos en la librería (una de las muchas extendidas por toda Colombia)

Pero una preocupación fundamental de García Herrero, al ver resuelto el problema de la vivienda para muchas familias, fue la educación. Para explicar su manera de entender la liberación del hombre, diseñó un mural en el que destacaban gruesas cadenas, cortadas en tres puntos. En el primero estaba representada la Trinidad: la presencia de Dios, primer elemento liberador. En los otros dos, los libros (la educación) y las herramientas (el trabajo). La primaria llevó a la secundaria, buscando siempre una educación de calidad... pero ¿de qué serviría si los jóvenes no podían ingresar a la Universidad? Así llegaría la Universidad Minuto de Dios, inaugurada en el año de su muerte, punto culminante de una obra que se ha extendido en múltiples direcciones, pero apuntando siempre al desarrollo integral de la persona, en el espíritu indicado por Pablo VI en Populorum Progressio: "pasar de condiciones menos humanas a condiciones más humanas".

Una cooperativa de crédito forma parte de la obra:
Financia los cursos en la Universidad y
la construcción de viviendas.