jueves, 12 de abril de 2012

P. José Antonio Carcabelos (Tono), fallecido el 30 de marzo en Bella Unión

El P. Carcabelos. A su lado, el P. William, párroco de Artigas
en una reunión de Presbiterio de Salto, 5 de diciembre de 2005

P. José Luis Sanchis, párroco de Fray Bentos, Diócesis de Salto

HOMILÍA EN LA MISA POR EL PADRE CARCABELOS.
VIERNES, 30 DE MARZO DE 2012

Hermanos, Tono:

Cuando digo “Tono”, me doy cuenta de que está dentro de nosotros. ¡Qué sencillo que es todo entonces! ¡Él vive y está presente en nuestra vida y en nuestras cosas,  cuando tan familiar y amigablemente uno lo puede llamar así: “Tono”.

Estas palabras que voy a decir pierden así todo tipo de altisonancia: ¡no es una oración fúnebre! ¡No es una alabanza de sus grandezas! Es, simplemente, con toda la sencillez de la gente de pueblo, mirarlo, contemplarlo, agradecerle y aprender de él… 

Eso es lo que busco.  No quiero dar ningún dato, ninguna reseña. Simplemente quiero observar al Tono y hacerlo junto con ustedes.

¡La sencillez andante…!

Hace alrededor de un año nos encontramos en un encuentro de sacerdotes. Yo estaba bastante mal, enfermo. ¡La cosa era seria!: cada vez me iba achicando  más! No sabía “cuánto me quedaba”, y le dije al Tono: “Che Tono, andá pensando qué vas a decir cuando me muera, que va a ser dentro de poco: porque después de mí vos sos el mayor del clero: te lo van a pedir a vos!” 

Bueno, Tono, se dio vuelta la tortilla: lo que yo pensé que tú tenías que decir porque me tocaba, lo tengo que decir yo porque te tocó…!

Así, tan cercana a la vida mía y a la vida de todos nosotros es la vida de Tono.  Lo hemos querido…

El solo hecho de llamarlo así, nos habla de la simplicidad de la vida, de verlo tan cerca, sacerdote, presbítero desde 1964: el hubiera dicho “sacerdote desde que fui bautizado”. Integrante del pueblo sacerdotal de Dios, desde ese entonces, él intentó, como sacerdote, ofrecer a Dios la Creación, e intentó ser solidario, servicial y de él aprendimos esa servicialidad que allega a la gente…

Intentando estar más cerca de la gente, allá, hace ya unos cuantos años, unido a otros sacerdotes, al Cacho Alonso (al Padre Cacho famoso), unidos a Landa (si no me equivoco de apellido), estuvo en Rivera, intentando ahí, encarnarse: en las calles, en las casas, en la gente, en los niños, en los viejos que vivían allí: queriendo ser parte del vivir de un pueblo.

¡Sencillo! Y esa sencillez y esa encarnación la ha mantenido hasta ahora: ¿Quien no recuerda las predicaciones del Tono? No volaba en los libros de teología, sino que planeaba… en la vida de los barrios, de la gente y fue viendo la realidad, e interpretando la realidad, e intentando iluminarla como Dios le dio la capacidad de poder hacerlo. 

¡Cuánto hemos aprendido de sus predicaciones, de sus sermones!: muy llegado al pueblo, muy encarnado en la realidad

Cuando vino a Salto (después de aquella experiencia en Rivera: no digo fechas porque no me interesa eso, me interesa el hecho!), para qué estuvo en Salto?...: para lo que hiciera falta, para ir allí donde era necesario: a un laico, un movimiento, un grupo, una organización, un sacerdote! Estaba disponible, estaba para eso.

Y lo intentó hacer y lo hizo. Vaya que lo hizo! Y que bien que lo hizo!

Coordinador excelente… en los encuentros, asambleas diocesanas, asambleas de curas, sabía no dejar irnos por las ramas: sabía concentrarnos en el tema. Acabábamos una asamblea llegando a algo y nos creíamos sabios por que habíamos llegado a algo y no nos dábamos cuenta que era él quien nos mantenía en el carril, para que la fuerza que Dios había puesto en nosotros pudiera rendir lo que era capaz de rendir. Nos ayudó a llegar a conclusiones.

¿En cuántas asambleas estuvo?... ¿en cuantas? No cito ninguna, para no macanear. Pero desfila en mi mente la presencia de él allí. Siempre!

Cuando le pedían otra actividad, era admirable en el Tono, la capacidad de dejar aquello en lo que se había metido con alma y vida, dar vuelta la página y empezar algo nuevo. Nunca lo vimos meterse para ir a husmear, en el lugar y en la gente con la que había trabajado! Supo dejar al que vino después las manos totalmente libres.

¡Que ejemplo para que los que a veces no somos capaces de alejarnos de una realidad que ya no nos toca!... Él lo supo hacer,… De él podemos aprender esa riqueza.  El supo ubicarse con el mismo entusiasmo en la cosa nueva que le pedían como había estado ubicado en lo que con tanta sabiduría había logrado coordinar, promover, hasta ese momento.

¿No es admirable? Son esas virtudes que brillan en el interior de cada uno de nosotros: allí donde más oscuridad puede haber!

Él supo abrir otros surcos con el mismo entusiasmo con el cual había abierto el anterior. No dijo: “ya se acabó mi tarea”. Supo seguir y seguir. Supo ser sacerdote… Supo ser presbítero, ministro… Supo ser Vicario Pastoral. Supo correr de un rincón al otro de la diócesis, salirse de la diócesis a nivel nacional. Y supo quedarse quietito en una parroquia pequeña, cuando le toco hacerlo…

¡No buscó títulos! ¡Qué sencillo! No buscó hacer carrera. No buscó escalar. Nos enseñó a ser humildes, con la santa libertad de los hijos de Dios!  Él supo hacer lo que Dios le pidió. Fue un verdadero sembrador, a pesar de todos los defectos de los que lo rodeábamos y a pesar de los defectos que él también seguramente tuvo. Supo sembrar y sembró abundante, a mano abierta, esa gran riqueza de dar todo lo que Dios le puso en el alma, en el corazón.

¿Qué decir del Tono?... Un cura bueno…,! ¿Hay algo más grande para decir de él: “Un cura bueno”…, “un cura sencillo”…, “un cura de hoy”, “un cura disponible”!?

Gastaste tu vida en lo que el Señor te pidió que hicieras… Gastada la vida, Dios quiso, cuando estabas descansando, venir a buscarte,  para que llegaras a la plenitud del descanso! … Como diciéndote: “ya es tiempo de que la semilla que tan abundantemente sembraste, germine y empiece a dar fruto! No es necesario, para eso, que tú estés. Por si misma la semilla tiene fuerza y crecerá en la tierra donde la plantaste: siempre habrá un poco de tierra buena que la pueda alimentar!”

Tono, te miramos…! Aprendimos de ti…. Más de una vez nos dejamos dirigir por ti, cuando fue necesario…! Te tenemos y te tendremos siempre cerca!

¡Que hermoso que hayas llegado al final y que, dejando hablar al alma, como lo estoy haciendo ahora yo, hablando espontáneamente, podamos decir todas éstas cosas lindas sobre ti!

¡Que Dios nos ayude a seguir sus huellas!!

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