viernes, 31 de agosto de 2012

La historia de las Jornadas Nacionales de la Juventud en Uruguay

En vísperas de la XXXIV Jornada Nacional de la Juventud, me parece oportuno este artículo de uno de los sacerdotes que acompañó una gran parte de esos 34 años de Jornadas. El P. Horacio Penengo, salesiano, ya fallecido, lo escribiò para el Boletìn Salesiano en 2008.



¡Hay motivos para celebrar!
30 AÑOS JUNTO A LOS JÓVENES


El 6 y 7 de septiembre, en Tacuarembó, la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Uruguaya convoca la 30a. Jornada Nacional de la Juventud, una propuesta original, creativa, motivadora que, desde sus inicios, abrió a los jóvenes un espacio de encuentro, participación, protagonismo y expresión de fe juvenil que marcó a múltiples generaciones, en las cambiantes realidades políticas, sociales, económicas y eclesiales que vivió Uruguay desde 1979. Por eso, realmente, ¡hay motivos para celebrar!
     

UNA DECISIÓN AUDAZ

El Uruguay y la Iglesia vivían momentos muy especiales. Hacía seis años que la Dictadura se había instalado en el país. Se había reprimido todos los intentos de oposición, se había acallado todas las disidencias, se había depurado los opositores de todos los organismos públicos, se había dividido en categorías a los ciudadanos. Y hoy sabemos, que se había asesinado y hecho desaparecer a decenas de compatriotas.

Desde 1976, la Dictadura impulsaba el proyecto ideológico, económico y social de la Doctrina de la Seguridad Nacional que, en sus inicios, tuvo algunos éxitos económicos. Y preparaba la adaptación del esquema jurídico del país a la nueva ideología a través de la reforma constitucional que se plebiscitaría en 1980. No se avizoraban salidas. El régimen estaba, aparentemente, muy firme. No era posible hacer oposición. No se permitían ámbitos de disidencia. Para muchos, no había esperanzas...

La Iglesia Uruguaya había vivido los 100 años de la creación de la Diócesis de Montevideo, oportunidad para una excelente Carta Pastoral de Mons. Carlos Parteli y para algunos actos públicos, las únicas concentraciones callejeras que se pudieron hacer en muchos años. Se había preparado con dedicación y expectativa, la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que se iba a celebrar en Puebla, México, del 27 de enero al 20 de febrero de 1979, que terminó proclamando, entre otras decisiones muy importantes, la “opción preferencial por los jóvenes”. Y dentro de la Conferencia Episcopal, había comenzado a funcionar el 21 de octubre de 1978, el Equipo Nacional de Pastoral Juvenil, un ámbito de encuentro, coordinación y participación de jóvenes delegados de las diócesis, asesorado por los pbros. Jorge Techera y Narciso Renom, y presidido por Mons. Carlos A. Nicolini, Administrador Apostólico Sede Plena de Salto.

Animado por la respuesta que tuvo y el entusiasmo que generó la celebración juvenil realizada con motivo de los 100 años de la creación de la Diócesis de Montevideo, el Equipo Nacional de Pastoral Juvenil se propuso realizar una Jornada Nacional de la Juventud con participación de jóvenes de todas las diócesis del país. Para expresar la fuerza y la unidad de los jóvenes cristianos, la Jornada tendría un tema, un tiempo y un material de preparación previa, un lema, una canción y un afiche comunes que la identificaría. Siguiendo las orientaciones de la Conferencia de Puebla y tratando de evitar las posibles suspicacias de las autoridades, se eligió el tema de la vocación, con una fuerte insistencia en su dimensión de servicio y compromiso con los demás: “La vocación es una actitud de servicio, incorporada a la propia existencia como estado de vida, como respuesta permanente, encarnada en las propias condiciones y circunstancias”, señalaba el material preparatorio.

La Jornada se realizó el 9 de septiembre de 1979, en Montevideo, y concluyó con la Eucaristía presidida por el Arzobispo Mons. Carlos Parteli que, en su homilía, alentó abiertamente el camino que iniciaban los jóvenes: “Hoy comprobamos con alegría que son los jóvenes, otra vez, los que sacuden las inercias, contagian a todos con su sana alegría y provocan una vida de esperanza en tantos corazones abatidos por el temor y el desaliento”. Y agregó: “Todo esto demuestra la importancia que los Obispos les asignan a Uds, queridos jóvenes, en este momento en que la Iglesia mira hacia adelante, ansiosa de llevar y encarnar el Evangelio en la entraña viva del mundo nuevo que se está gestando, en estas vísperas del tercer milenio. Cada uno personalmente y todos juntos como comunidad cristiana, trataremos de descubrir lo que el Señor espera de Uds. y la tarea que les asigna a los jóvenes en la construcción del nuevo Uruguay que todos soñamos”.

Por la situación política que se vivía, por ser la primera Jornada Nacional, y por no haber alcanzado todavía la dimensión que llegó a tener con el tiempo, se reunieron unos 1.000 jóvenes, entre integrantes de grupos juveniles de Montevideo y delegaciones de jóvenes de las diócesis de Florida, Melo, Mercedes, Minas, Salto y San José. Obviamente, las circunstancias del país impidieron promocionarla en los medios de comunicación. Todo se hizo “boca a boca”, grupo a grupo, parroquia a parroquia, y casi en voz baja... El mismo Equipo Nacional de Pastoral Juvenil había decidido que “únicamente aparecerá publicado en la prensa, el horario de la Misa”.

LA SEMILLA PLANTADA...

Pero la semilla estaba plantada... La Jornada entusiasmó a los jóvenes y respondió a sus inquietudes, generó numerosas actividades en los grupos juveniles de todo el país, abrió un espacio de Iglesia para hacer oír su voz y promover su participación, infundió una fuerte dosis de esperanza, reafirmó el valor de los grupos juveniles como espacios semanales de encuentro con los demás para mirar juntos la realidad, descubrir la vocación a la que Jesús llama y abrirse al compromiso para transformar la realidad social. Para los tiempos que se vivían, y para las posibilidades que existían, el fruto fue muy generoso.
En aquel momento, muy pocos pensaron que estaban iniciando un camino que en este mes celebra treinta años... El entusiasmo generado puso en marcha, casi de inmediato, la preparación de la 2a. Jornada Nacional de la Juventud, y tras ella, la tercera, y la cuarta, y la quinta... Y así, hasta la actual 30a. Jornada Nacional de la Juventud.

Las circunstancias políticas, sociales, económicas, culturales y eclesiales del Uruguay fueron cambiando. Y las formas de realización de las Jornadas Nacionales se fueron adaptando a esas nuevas realidades. Pero desde hace ya mucho tiempo, el primer domingo de septiembre es el “día señalado” para el encuentro juvenil que cada año vuelve a remover inquietudes, renovar esperanzas, y sacar a la calle la fuerza del Evangelio de Jesús en la vida y la voz de los jóvenes, que los sigue motivando a encontrar en Él el sentido de sus vidas y a construir, siguiendo sus enseñanzas, un proyecto de vida para hacer posible la Civilización del Amor.

LO PERMANENTE Y LO CAMBIANTE

Tras las dos primeras realizadas en Montevideo, la Jornada Nacional de la Juventud se trasladó al Interior, llegando a Paysandú en 1981, a Mercedes en 1982, a Minas en 1983 y a Canelones en 1984, generando masivas concentraciones juveniles, como la que se dio en Minas -la mayor de la historia- con una participación de más de 9.000 jóvenes.

Con las características propias de cada una de sus instancias, las Jornadas Nacionales tuvieron siempre un esquema básico de organización, que proponía un momento inicial de acogida, encuentro y oración en común, un tiempo de trabajo en grupos para posibilitar el diálogo y el intercambio entre los jóvenes, un momento de esparcimiento con espacios para la música, las representaciones y otras manifestaciones juveniles; un signo a la ciudad que los recibía, la Celebración de la Eucaristía, y la proclama de un “Mensaje Final”.
 
Los cambios producidos con el regreso a la Democracia, la reapertura de instancias de participación a nivel estudiantil, sindical, político y social -a los que se lanzaron muchos jóvenes que se habían formado en los grupos juveniles y tenían clara conciencia del compromiso social que implicaba su fe- y la propia complejidad de la organización anual de estos eventos, llevaron a que en 1985 se tomara la decisión de mantener la realización anual de las Jornadas Nacionales de la Juventud, pero dejando la realización de una concentración final única, a nivel nacional, para momentos significativos de la vida del país, de la Iglesia o de la propia Pastoral Juvenil.

La decisión procuraba promover las Pastorales Juveniles diocesanas, permitir que la Jornada Nacional llegara a realidades más sencillas y a poblaciones más pequeñas, favorecer una mayor creatividad en la elaboración del programa y de la propuesta de trabajo, y permitir una mayor dedicación a los contenidos y a la preparación de los jóvenes que a atender las exigencias de la infraestructura y la organización. Con todo, para no perder la dimensión nacional, las Jornadas Nacionales de la Juventud se seguirían realizando siempre el mismo día -el primer domingo de septiembre- y tendrían un lema, un tema, un afiche, una canción, una oración inicial y un mensaje final común para todas.

A lo largo de los años, esta nueva modalidad fue generando una gran variedad de expresiones juveniles. El número no tan masivo de participantes permitió promover, por ejemplo, diversos tipos de encuentro con las comunidades, acciones sociales de servicio en barrios y organizaciones, trabajos comunitarios, talleres, etc.

Cada tanto, hechos o fechas significativas generaron nuevamente convocatorias nacionales. Así, en 1988, en Durazno, para celebrar los 10 años de la Pastoral Juvenil Nacional; en 1991, en Paso de los Toros, para preparar el aporte del país y formalizar el envío de la delegación uruguaya al I Congreso Latinoamericano de Jóvenes, a realizarse en Cochabamba, Bolivia, del 28 de diciembre de 1991 al 5 de enero de 1992, en el marco de las celebraciones de los 500 años de la llegada del Evangelio al Continente; en 1994 en Treinta y Tres, y en 1996, en Carmelo. Más recientemente, la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil adoptó el criterio de realizar una Jornada Nacional con concentración final única, en el marco de cada período de Orientaciones Pastorales Nacionales propuesto por la Conferencia Episcopal. De ahí, las Jornadas Nacionales realizadas en San José, en 2001; en Melo, en 2005; y ahora, en Tacuarembó, en 2008, coincidiendo con la celebración de los 30 años.

UNA HISTORIA A CONTINUAR

Como todo instrumento pastoral, la Jornada Nacional de la Juventud -que también lo es- tiene sus luces y sus sombras, que dependen en parte de su propia estructura y, mucho más, de la manera concreta en que cada realidad pastoral -juvenil y comunitaria- asume su realización. Señalar los motivos que justifican y validan su celebración, no implica desconocer limitaciones y errores. Algunos provenientes de la misma Pastoral Juvenil que en algún momento pudo haber privilegiado en exceso estos eventos, descuidando la necesaria preparación y la atención a los procesos de educación en la fe y maduración de los jóvenes, o pudo haber pecado de falta de creatividad y de tendencia a la rutina; y otros provenientes de la incomprensión, la falta de apoyo y las críticas -muchas veces infundadas- de otros ámbitos de la misma realidad eclesial.

A los pies de la Virgen del Verdún, donde culminó con una peregrinación la 5a. Jornada Nacional de la Juventud, Mons. Carlos Nicolini decía: “La Jornada es un momento fuerte de expresión de nuestra Pastoral Juvenil... Una voz que queremos hacer sentir a todos los jóvenes del Uruguay... Con la Jornada Nacional, la Pastoral Juvenil alienta esa expresión de comunión y participación que son los grupos juveniles de las parroquias, movimientos y comunidades. La Jornada Nacional es la jornada de los jóvenes. Y la Jornada Nacional de la Juventud se hace porque los jóvenes la quieren”.

Es frecuente encontrar hoy, muchos años después, personas adultas que al reconocer amigos o conocidos de aquellas épocas se identifican con un “Yo empecé en la de Mercedes”, “Yo estuve en la de Minas y en la de Canelones”, “Yo fui en el tren a la de Paso de los Toros” o “Yo debuté en la de Carmelo”... Y muchos padres que, con alegría y con algo de nostalgia, reviven aquellas instancias para motivar la participación de sus hijos en las Jornadas Nacionales que se siguen realizando... Y muchos asesores que tratan de transmitir a los jóvenes que acompañan en sus grupos, la vivencia y la mística que experimentaron ellos mismos, cuando en sus tiempos juveniles, participaron en una o más Jornadas Nacionales... Signos inequívocos de la marca que dejaron en su caminar y en su crecimiento en la fe.
Esta humilde creación uruguaya se trasladó luego, a través de los intercambios generados en los Encuentros Latinoamericanos de Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil, a otros países del continente, que fueron creando también, a su manera y con las características propias de cada realidad, sus Días Nacionales de la Juventud. Tampoco son ajenas a este proceso continental, las Jornadas Mundiales de la Juventud, iniciadas en 1986, cuando las Jornadas Nacionales de Uruguay estaban ya en su octava celebración.

Sin duda, las Jornadas Nacionales de la Juventud van a continuar... Quienes hemos tenido la gracia de ser parte activa del proceso de preparación y realización de muchas de ellas, seguimos creyendo hoy en su potencial evangelizador, porque abre espacio a los jóvenes en comunidades eclesiales conformadas mayoritariamente por adultos, porque permite expresar “las nuevas formas celebrativas de la fe propias de la cultura de los jóvenes” y porque son una manera concreta de seguir renovando “de manera eficaz y realista la opción preferencial por los jóvenes y dar un nuevo impulso a la Pastoral Juvenil en las comunidades eclesiales”.

P. Horacio G. Penengo SDB



LOS LEMAS DE ESTOS 34 AÑOS

Tenemos la esperanza de construir el mañana unidos
1a. Jornada Nacional - Montevideo - 1979

Nuestro pueblo necesita nuestra fuerza
2a. Jornada Nacional - Montevideo - 1980

Joven, familia y sociedad: desafíos y esperanzas
3a. Jornada Nacional - Paysandú - 1981

Joven, servidor de la verdad, constructor de la justicia, obrero de la paz
4a. Jornada Nacional - Mercedes - 1982

Solidarios, llenos de esperanza, vamos sembrando el futuro
5a. Jornada Nacional - Minas - 1983

No podemos dejar de anunciar lo que hemos visto y oídp
6a. Jornada Nacional - Canelones - 1984

Con Cristo y nuestro pueblo hacia la nueva sociedad
7a. Jornada Nacional - 1985

Testigos de Cristo entre el pueblo para construir la paz
8a. Jornada Nacional - 1986

Civilización del Amor, tarea y esperanza
9a. Jornada Nacional - 1987

Fiesta joven para un pueblo nuevo
10a. Jornada Nacional - Durazno - 1988

Tiempo joven, tiempo nuevo, tiempo de resurrección
11a. Jornada Nacional - 1989

Creemos en la vida
12a. Jornada Nacional - 1990

Jóvenes, con Cristo, construyamos una nueva América Latina
13a. Jornada Nacional - 1991

¡Urgente! Se necesitan ejemplos de vida que convenzan
14a. Jornada Nacional - 1992

¡Anímate! Hay un camino a continuar y un mensaje a anunciar
15a. Jornada Nacional - 1993

Joven uruguayo: ¡Levántate y anda!
16a. Jornada Nacional - Treinta y Tres - 1984

Tus ganas de vivir tienden puentes de esperanza
17a. Jornada Nacional - 1995

Denles ustedes de comer
18a. Jornada Nacional - Carmelo - 1996

Todo es posible para el que cree
19a. Jornada Nacional - 1997

¡No tengan miedo. La vida vale la pena!
20a. Jornada Nacional - 1998

¡Arriésgate! Construyamos el mundo que queremos
21a. Jornada Nacional - 1999

Quédate con nosotros porque anochece
22a. Jornada Nacional - 2000

Anímate. Vamos juntos por un mundo mejor
23a. Jornada Nacional - San José - 2001

Él hace nuevas todas las cosas
24a. Jornada Nacional - 2002

Yo soy el camino, la verdad y la vida
25a. Jornada Nacional - 2003

Sembrando futuro al estilo de Jesús
26a. Jornada Nacional - 2004

Pan de vida, vida para compartir
27a. Jornada Nacional - Melo - 2005

Ven y sígueme, cuento contigo
28a. Jornada Nacional - 2006

Jugáte... Él nos llama. También es tu lugar
29a. Jornada Nacional - 2007

Con Jesús, Misión y Vida en abundancia
30a. Jornada Nacional - Tacuarembó - 2008

En la Vida encontramos a Jesús
31a. Jornada Nacional - 2009

Vamos a tu casa, Jesús nos espera
32a. Jornada Nacional - 2010

¡Soy cristiano: creo, vivo y anuncio!
33a. Jornada Nacional - 2011

¡Encontrate con Cristo: tu vida cambiará!
34a. Jornada Nacional - Maldonado - 2012


domingo, 26 de agosto de 2012

Consejo Diocesano de Pastoral Familiar en Melo




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El Consejo Diocesano de Pastoral Familiar de la Diócesis de Melo se reunió hoy, a lo largo de toda la jornada, en la Casa de Retiros. La mayor parte de las parroquias estuvieron presentes a través de al menos un matrimonio delegado.
Luego de la bienvenida del obispo y del vicario pastoral, P. Luis Arturo, los presentes escucharon el informe presentado por los esposos Alec y Alicia, que participaron en el Encuentro Mundial de las Familias, en Milán. El matrimonio melense vivió una intensa experiencia a partir de su convivencia con la familia que los acogió en su casa y la comunidad en la que ellos participaban habitualmente, con la que pudieron compartir varios momentos, inclusive la celebración central del Encuentro. Alec y Alicia vienen girando por las parroquias de la Diócesis, presentando algunos de los temas tratados en Milán.
A continuación, dos matrimonios de Treinta y Tres presentaron en forma testimonial su visión sobre el trabajo y la fiesta, los temas del Encuentro de Milán. Las alegrías y sinsabores de la vida familiar, vividos en la fe, pautaron este compartir de vivencias que tuvo sus momentos fuertes y emotivos.
La mañana culminó con la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Heriberto, a quien acompañaron el P. Luis Arturo y el P. Manolo Pérez SDB, asesor de la Comisión Nacional de Pastoral de la Familia y de la Vida, de la Conferencia Episcopal del Uruguay.
Luego del almuerzo, el P. Manolo y los esposos Víctor Hugo Guerrero y Gabriela López, secretarios ejecutivos de la Comisión, presentaron el trabajo en marcha en el área de Pastoral de la Vida, poniendo a disposición de los participantes numeroso e interesante material de apoyo. A continuación presentaron la marcha de la preparación del III Congreso Nacional de la Familia, a realizarse en Montevideo en octubre, en el que habrá amplia participación de las diócesis del interior del país, que ya se están preparando.


jueves, 23 de agosto de 2012

El camino de la Misión Continental en el Cono Sur


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El camino de la Misión Continental en el Cono Sur

Desde el 20 al 22 de agosto, delegados de las Conferencias Episcopales de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay estuvimos reunidos en la Casa Padre Hurtado, en la Diócesis de Melipilla, muy cerca de Santiago de Chile. Fuimos convocados a este encuentro por el CELAM en cuanto “Responsables de la Misión Continental” en nuestros respectivos países. De Uruguay participamos el P. Arturo Silva, vicario pastoral de la Diócesis de Melo y quien escribe, como Obispo responsable de la Coordinación nacional de Pastoral.

La Misión Continental es el gran proyecto propuesto por la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe que tuvo lugar en el santuario de Nuestra Señora Aparecida, Brasil, en 2007. La Misión no pretende ser un evento más, a realizar dentro de un plazo determinado sino, sobre todo, un cambio profundo de actitud: poner a toda la Iglesia en “estado de misión permanente”, como aspecto fundamental de la conversión pastoral que los participantes de la V Conferencia vieron como necesaria y urgente.

Cada Conferencia Episcopal y cada Diócesis están llamadas a asumir el proyecto de la Misión Continental desde su propia realidad, dándole su impronta y dándose sus propios tiempos.
La reunión de estos días tenía como objetivo seguir el camino recorrido por las Conferencias Episcopales y las Diócesis en los países del Cono Sur, señalar aspectos comunes y particularidades de esos itinerarios, intercambiar experiencias significativas y aún ver posibilidades de cooperación entre los países.

Escuchados los informes presentados por los cinco países, apareció una gran diversidad de situaciones. Las Conferencias de Brasil, Chile y Paraguay asumieron el proyecto con especial énfasis, creando organismos para su animación y seguimiento y publicando numerosos subsidios para llevarla adelante. Argentina y Uruguay también lo asumieron, pero encomendaron la animación a organismos ya existentes. De todos modos, en cada uno de los países, las respuestas de las Diócesis son muy variadas: en algunas se asumió plenamente, en otras se estancó y en otros casos ya no se habla o aún nunca se habló de la Misión Continental.

El intercambio de experiencias fue sumamente enriquecedor, por la variedad y la creatividad que se fue manifestando. En algunos casos, se trató de asumir una realidad ya existente y potenciarla con el espíritu de la Misión Continental, como la coordinación de los numerosos grupos misioneros existentes en Argentina. También de Argentina se compartió la experiencia de las “carpas misioneras” en lugares públicos y el gesto de los Obispos de la región de Buenos Aires que realizaron una misión popular en un lugar de la provincia. Paraguay presentó una atractiva “Expo Católica”, en el corazón de Asunción, que ya va en su tercera edición anual, con creciente número de expositores y visitantes. Chile mostró una acción nacional muy bien pensada y planificada, expresión de una fuerte comunión de la Conferencia Episcopal, en un contexto difícil y doloroso para la Iglesia chilena. Las “Santas Misiones Populares” en Brasil muestran como una forma clásica de misión puede ser revitalizada y enriquecida con la perspectiva de la Misión Continental y llevada adelante con una gran participación del laicado de las comunidades.

La opción de la Conferencia Episcopal del Uruguay ha sido introducir la Misión Continental en sus Orientaciones Pastorales “Recomenzar desde Emaús” (2008-2013) apostando a que su realización favorezca el real cumplimiento del objetivo que se propone la Misión: “convertir en discípulos misioneros a todos los bautizados y a los que por otros caminos se acercan al Señor”.

Como medios para implementar las Orientaciones se propusieron la iniciación cristiana y la catequesis permanente, la animación bíblica de la pastoral, la animación litúrgica de la vida cotidiana, la promoción humana integral y la pastoral orgánica diocesana y nacional.

Desde los diferentes departamentos y comisiones de la Conferencia Episcopal se viene trabajando sobre esos aspectos. Mirando el camino recorrido es posible anotar algunos logros, sobre todo en el campo de la formación. No obstante, ello ha quedado inmerso en el quehacer cotidiano de la Iglesia sin que aparezca, salvo en los programas de algunas diócesis, su relación con el proyecto de Misión Continental.

Al año de formuladas las Orientaciones Pastorales, los Obispos escribimos una carta titulada “Misión Continental: Iglesia en estado de Misión permanente” en la que reafirmamos que la Misión Continental en Uruguay pasa por asumir las conclusiones de la conferencia de Aparecida y aplicar las Orientaciones Pastorales como marco referencial de proyectos y programas diocesanos.

En esa carta nos preguntábamos qué es lo diferente, lo nuevo que proponemos hoy a nuestras comunidades y respondíamos:
•    Cultivar la actitud de ir al encuentro de las personas, las familias, los ambientes, dispuestos a descubrir y valorar lo que hay de acción de Dios en ellos.
•    Revisar nuestras experiencias "misioneras" y encarar nuestras "misiones" con un espíritu nuevo.

La actitud de “salir al encuentro” es parte de esa “conversión pastoral” de la que hablábamos antes. Es un cambio profundo de actitud para la Iglesia, muchas veces concentrada en quienes ya participan de ella, a lo sumo en actitud de acogida al que viene.

El intercambio fue enriquecido por exposiciones de Mons. Santiago Silva Retamales, obispo auxiliar de Valparaíso, Secretario General del CELAM y del P. Leonidas Ortiz, Secretario Adjunto del CELAM.

Mons. Silva presentó una interesante exposición sobre la Nueva Evangelización desde la perspectiva de Jesucristo evangelizador y desde la Eclesiología del Concilio Vaticano II. El P. Ortiz nos ayudó a recordar el camino seguido ya desde la preparación de Aparecida para llegar a la Misión Continental y los pasos siguientes que se han ido dando desde el CELAM.

A partir del intercambio de experiencia y con esos aportes enriquecedores, en diálogo con los demás participantes fuimos llegando a algunas conclusiones y afirmando algunas convicciones:

Entendemos por una Iglesia en “Misión Continental” el caminar orgánico de toda la Iglesia, buscando ser una comunidad en evangelización permanente, formada por discípulos misioneros que se encuentran con Jesucristo vivo y, por desborde de gozo, comparten la alegría del seguimiento del Señor, incluso más allá de las fronteras, sirviendo a todos, particularmente a los más necesitados, para su plenitud de vida.

Para hacer realidad la Misión Continental, tenemos que llevarla adelante con estos criterios:

- Encuentro con Jesucristo: procurar que toda nuestra actividad eclesial se realice en categoría de encuentro discipular con el Señor, particularmente mediante la Palabra de Dios.

- Configuración con Jesucristo: acompañar, mediante la inserción en la comunidad, el encuentro con Cristo Jesús para una creciente identificación con él.

- Conversión a Jesucristo: abrirse a la semejanza con Cristo, como don divino, para transparentar su vida y su anuncio del Reino.

- Comunión y Misión: fortalecer las comunidades eclesiales como “casa y escuela de comunión” en Cristo, para extender y testimoniar -como misión- la comunión trinitaria.

- Misión y Vida: entender la misión como servicio a la vida, impulsando la coherencia entre fe-vida, camino de plenitud e integridad para hombres y mujeres.

- Pastoral ordinaria: impregnar con  el espíritu y los contenidos del Documento de Aparecida la pastoral ordinaria del país, de las diócesis, de las parroquias, comunidades educativas, movimientos y organizaciones.

+ Heriberto A. Bodeant

domingo, 19 de agosto de 2012

Los restos del P. Eugenio Blánquez SJ descansan en la que fuera su última Parroquia











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"Bienvenido a nuestra casa, Padre Eugenio". Así decía la invitación de la Parroquia Jesús Buen Pastor para este domingo, acompañada por una foto del sacerdote en la que aparece sentado, en actitud de serena contemplación, en medio de un paisaje de campo, celebrando la Eucaristía en alguna de las comunidades de campaña por las que tanto se sintió movido en la que fue su última parroquia.

"La gente necesita conocer a Jesús y enamorarse de Él" solía repetir el P. Eugenio, y esas palabras encabezan la tarjeta. Llevar Jesús a la gente, llevar la gente a Jesús: ahí estaba el centro de sus desvelos. Y fue precisamente en el acto de llevar a Jesús Eucaristia a un enfermo que lo sorprendió la muerte. Como lo expresa el representante del Provincial Jesuita, el P. Marcelo Coppetti (ver carta en entrada anterior) "murió con las botas puestas".

Pasaron cuatro años de todo esto. La comunidad de Buen Pastor expresó al Obispo el deseo de que los restos del P. Eugenio, que habían sido sepultados en Montevideo, volvieran a su parroquia. Muchas de las iglesias y capillas de la Diócesis de Melo guardan los restos de buenos y entregados sacerdotes que sirvieron con amor a sus comunidades. Mons. Heriberto solicitó la autorización de los Padres Jesuitas, que fue concedida con agrada y él mismo gestionó y, con la ayuda de Álvaro, el ecónomo diocesano, realizó el traslado desde Montevideo a Melo. Hasta hoy, la urna reposó en la capilla del Obispado.

"Queremos que esta bienvenida sea una fiesta", dijo hace días a COMUNIÓN la Hna. Stella, de las Hnas. Doroteas, expresando el sentir de la comunidad. "Vamos a llevar la urna desde la Capilla Santa Teresita hasta la parroquia con banderas de España y Uruguay. Además, es el Día de la Catequesis, de modo que los niños tienen que tener un lugar importante". Y así fue. El día acompañó magníficamente. Mons. Roberto presidió la Eucaristía (el Obispo se encuentra en Chile, debido a un compromiso como Coordinador Pastoral de la CEU) y la comunidad del Buen Pastor vivió su fiesta, haciendo de ella un testimonio de cariño a su pastor, aquel que les acercó a Jesús para que pudieran "enamorarse de Él".

Carta con motivo del traslado de los restos del P. Eugenio Blánquez a la Parroquia Jesús Buen Pastor, Melo

 

Del Padre Marcelo Coppetti SJ, delegado provincial de la Compañía de Jesús en el Uruguay


Montevideo, 19 de agosto de 2012.-

Querida Comunidad Parroquial de “Jesús Buen Pastor”:

Me dirijo a ustedes con un profundo agradecimiento, tanto mío como del Padre Provincial, y los demás jesuitas de la Provincia Argentino-Uruguaya de la Compañía de Jesús por el precioso gesto de afecto que ustedes han querido tener hacia un hermano nuestro, el Padre Eugenio Blánquez, S.J.

Nos llena de alegría saber que el Padre Eugenio estará, a partir de ahora, rodeado de gente a la que él quiso y por la que se sintió, también, muy querido. El recuerdo de su entrega infatigable, sobre todo por los más pobres, será, sin duda, un estímulo para que también ustedes, como Comunidad, se pongan a los pies de sus hermanos para servirlos y atender sus necesidades.

Todos recordamos al Padre Eugenio como un trabajador infatigable, un hombre que, como muchas veces decimos, “murió con las botas puestas” mientras llevaba la comunión a la casa de un enfermo. Como diría San Alberto Hurtado, a quien recordamos en el día de ayer, no descansó mientras era consciente que había algún dolor que mitigar, y eso fue así hasta el último día de su vida.

Es bien significativo para nosotros que el traslado de los restos del Padre Eugenio se lleve a cabo el domingo que sigue a la fiesta de San Alberto Hurtado. En ambos compañeros de Jesús podemos encontrar rasgos comunes que nos hablan de una entrega generosa de sus vidas a ese Jesús “pobre y humilde” al que nos invita a seguir San Ignacio.

Una vez más, gracias a todos ustedes por el cariño hacia el Padre Blánquez. Gracias, también, a Mons. Heriberto por su empeño en realizar este traslado. Y que el Padre Eugenio los siga acompañando, como lo hizo durante tantos años, no ya subido a su camioneta y yendo de aquí para allá, trayendo colchones o llevando ropa y alimentos, sino desde ese lugar que Dios tiene reservado para quienes, habiendo dado mucho amor en su vida, participan ya de la paz y la alegría eterna del Padre.

En Cristo,

P. Marcelo Coppetti, S.J
Representante del Provincial en Uruguay

domingo, 12 de agosto de 2012

Fiesta Patronal en Santa Clara de Olimar

Entrada de los confirmandos
Después de bendecir el agua y rociar con ella al pueblo
el Obispo hace la aspersión del altar
Los cinco confirmandos
Después de la Liturgia de la Palabra, las Confirmaciones

Continuando el rito de Dedicación del altar, Madre Marcelina
presenta las reliquias de los Santos que van a ser colocadas en él.
Asistido por los monaguillos, el Obispo reza la oración de Dedicación
El Obispo derrama Santo Crisma sobre el altar
La mesa del altar es ungida totalmente con el Crisma
El Obispo incensa el altar
Envueltas en la nube de incienso, las Madres revisten el altar para la Eucaristía


Los confirmadios y sus padrinos
Los niños representan la vida de Santa Clara


La Parroquia Santa Clara de Asís, en Santa Clara de Olimar, Treinta y Tres, celebró hoy su fiesta patronal.
Durante la Eucaristía que presidió Mons. Heriberto, fue dedicado el nuevo altar y cinco adultos recibieron el Sacramento de la Confirmación.
En la convivencia posterior, los niños representaron la vida de la patrona, para disfrute de todos los presentes.

 

El Altar

"El altar, en el que se hace presente el Sacrificio de la cruz bajo los signos sacramentales,
es también la mesa del Señor, para participar en la cual, 
el Pueblo de Dios se congrega en su nombre. 
Puesto que la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia y de su culto, 
el altar es un signo de la Iglesia 
y cumple su doble función de culto a Dios 
y santificación de la humanidad. 
El altar es el lugar sagrado de encuentro 
en la relación entre Dios y el pueblo redimido por la Sangre de Cristo" 
(Ordenación General del Misal Romano, 296).

Del Rito de la Dedicación de un Altar:

“Que este altar sea el lugar donde los grandes misterios de la redención se actualicen: 
un lugar donde tu pueblo ofrezca sus dones, 
manifieste sus buenas intenciones, derrame sus oraciones 
y se adhiera en todo sentido a su fe y devoción”.
¿Por qué besan los sacerdotes el altar?
 

Junto con el ambón, donde se proclama la palabra de Dios, 
el altar es el centro de nuestro encuentro con Dios Padre, 
en y a través de Jesús. 
El altar representa a Jesús mismo 
quien se hizo por nosotros sacerdote, altar y cordero del sacrificio. 
Por esta razón, la Iglesia considera el altar (no el crucifijo ni el el tabernáculo) 
como el punto central de la Santa Misa. 
De ahí la tradición de que los obispos, sacerdotes y diáconos veneren el altar besándolo. 

Además, según las normas de la Iglesia,
"Debe observarse la antigua tradición de colocar bajo el altar fijo 
reliquias de Mártires o de otros Santos, según las normas litúrgicas" (Canon 1237).

El sacerdote besa a Cristo y con El a todos los santos que forman su cuerpo místico.

Intensa jornada en Aceguá y Noblía, Cerro Largo



La parroquia Cristo Rey, con sede en Aceguá, Cerro Largo, vivió hoy una intensa jornada. En Aceguá, comunidad binacional, celebración del Día del Padre, según el calendario brasileño (foto: arriba). En Villa Isidoro Noblía, fiesta de la cosecha del Arroz. Allí el P. Thomas, párroco de Cristo Rey bendijo la cosecha (foto: abajo).

sábado, 11 de agosto de 2012

Confirmaciones en Tupambaé


Esta tarde la parroquia San José de Tupambaé recibió a Mons. Heriberto, que llegó para celebrar el Sacramento de la Confirmación. Cinco adultos recibieron el sello del Espíritu Santo de manos del Obispo, en una celebración cálida y sentida.

La Fazenda de la Esperanza ¿Quo Vadis? cumplió tres años


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El 1º de agosto de 2009, en Cerro Chato, se inauguró la Fazenda de la Esperanza "¿Quo Vadis?", primera y por ahora única en Uruguay.
En estos tres años, muchos son los jóvenes que han logrado cumplir el programa de un año que la Fazenda propone para la rehabilitación de quienes padecen adicciones, especialmente drogadicción.
El programa necesita del deseo real de cambio de la persona que quiera hacerlo, y su voluntad de permanecer en el ámbito de la Fazenda (no necesariamente en la misma casa) durante el término de un año.
La terapia se apoya en tres pilares: en primer lugar, una fuerte experiencia del amor de Dios a través de una vida espiritual (que muchos descubren en la marcha); junto a ello, la vida en comunidad, con todas sus exigencias y el trabajo, en lo posible el trabajo productivo, en contacto con la tierra, con la vida.
La localidad de Cerro Chato abarca un área en la que confluyen tres departamentos: Treinta y Tres, Durazno y Florida. Sin embargo, la sede parroquial se encuentra en el departamento olimareño y, por tanto, pertenece a la Diócesis de Melo.
Fue precisamente del anterior Obispo de Melo, Mons. Luis del Castillo, la apertura para que esta comunidad terapéutica pudiera establecerse en la Diócesis, facilitando la antigua granja ¿Quo Vadis?, de la que toma su nombre la casa.
Para celebrar este aniversario, Mons. Heriberto visitó la Fazenda en el día de hoy, jornada de visita familiar, celebrando la Eucaristía con el P. Sergio, sacerdote responsable de la casa y compartiendo el almuerzo con los jóvenes y sus familiares.

viernes, 10 de agosto de 2012

Fiesta de San Lorenzo, celebración del Día del Diácono


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Los cuatro diáconos permanentes de la Diócesis de Melo, acompañados de sus esposas, participaron a lo largo de hoy en una jornada de formación, que culminó con la celebración de la Eucaristía presidida por Mons. Heriberto, secundado por el P. Miguel, en la Parroquia San José Obrero. La comunidad, a cuyo servicio está el Diácono Mario, se hizo presente para acompañar a los ministros en la Misa y luego ofrecer una simpática "fiesta lluvia".
En la jornada de formación, los diáconos, acompañados por el Obispo, trabajaron durante la mañana sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en la perspectiva del cincuentenario de su inauguración. En la tarde tuvieron un pequeño taller sobre celebraciones en ausencia de sacerdote.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Parroquia Virgen de los Treinta y Tres (Cruz Alta): Cuarenta Años de Evangelización

"Juntos con María al servicio de la fe y de la vida en familia"

Todos celebraremos los cuarenta años de nuestra parroquia Virgen de los Treinta y Tres de Cruz Alta..
En la fiesta de la Asunción de Marìa, el 15 de agosto de 1972, nació nuestra Parroquia, bajo el título y la advocación de la Virgen de los Treinta y Tres.
María ha continuado presidiendo siempre entre nosotros el crecimiento de nuestra comunidad parroquial y su marcha diaria de camino a Jesús, su hijo amado.
María ha remitidio en torno a ella y sigue reuniendo, como lo hizo con los apóstoles en la primera comunidad cristiana, a hombres de toda raza, lengua o clase social; al fin y al cabo todos, sin ninguna excepción, somos hijos de Dios y hermanos en Cristo, que nos llama a amarnos los unos a los otros.

Pequeña reseña histórica de la Parroquia (por Juan Carlos Becerra)

La obra de arquitectura contemporánea, creada y diseñada por los notables arquitectos Aroztegüi y Brizolara, fue seguida en todo el proceso de construcciòn por la fina sensibilidad e instinto de Mons. Carlos Mullins SJ, en ese entonces primer sacerdote asignado desde Tacuarembó por su provincial para atender la capilla que se encaminaba a ser eregida parroquia.
Esta obra maravillosa fue inaugurada en el año 1972 y contó para su realizaciòn con la generosa ayuda económica de Erich Dreier y familia (Alemania), unida a otros aportes que fueron necesarios para dar término a esta colosal obra.
Su estructura arquitectónica y visual recrea y se fundamenta en las Sagradas Escrituras, en alusión a la "Tienda Sagrada" que servía de encuentro a los hebreos en el desierto: allí estaba Dios presente al lado de ellos (Éxodo 33,7-11).

Programación

  • Miércoles 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de Santa María Virgen. A las 16 horas, Misa solemne, presidida por nuestro Obispo, Monseñor Heriberto Bodeant.
  • Jueves 16. A las 16:30, Oración y Santa Misa por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Preparada por las Hermnas Doroteas Luigina y Fiorángela, encargadas de las Capillas San Francisco Javier (Bº 25 de Agosto) y María Auxiliadora (Bº La Floresta).
  • Viernes 17. A las 16:30. Oración por los socios colaboradores y Santa Misa, preparada por los hermanos de la Orden Franciscana Seglar.
  • Sábado 18
    16:30. Oración por los enfermos y Santa Misa, preparada por el grupo Legión de María
    18:00. Charla: la familia y el trabajo en la actualidad, desde una perspectiva de Fe.
  • Domingo 19. 16:30. Santa Misa por la comunidad y las familias, presidida por Mons. Roberto Cáceres, Obispo emérito de Melo. Luego: programación cultural y fiesta lluvia.
 "A Jesús por María": nuestra Fe nos dice que ella es Madre de Dios, Madre nuestra y Madre de la Iglesia. Nos dio a Jesús y de muchas maneras nos lo sigue dando. Es la primera evangelizadora y modelo de creyentes.

¿Sabía Usted que...?

  • El general José Artigas puso bajo la protección de María las poblaciones de Carmelo y Purificación y que en los últimos años de vida nos dejó el testimonio humilde del rezo cotidiano del Santo Rosario.
  • "Gracias a María muchas familias han mantenido la unión y el amor, muchos jóvenes han encontrado un camino vocacional, muchas personas han recuperado la paz y serenidad" (Juan Pablo II, en su visita al Uruguay)
  • La Orden Franciscana Seglar de Treinta y Tres inició sus actividades y servicio a la comunidad el día 28 de agosto de 1958, a las diez de la mañana. Procedió a la fundación el reverendo Padre Atilio de Varazza. Se inició con 14 integrantes y hoy cuenta con 26 miembros activos.
  • Durante los cuarenta años de la Parroquia se han bautizado 7.835 personas.
  • El primer matrimonio lo presidió el Padre Luis Rodríguez el 29 de noviembre de 1972 y el último hasta ahora el Padre Asdrúbal Alonso, el 1º de mayo de 2010. Durante ese lapso se han celebrado 379 matrimonios, de acuerdo a los libros parroquiales.
  • La Legión de María fue fundada por la Hermana Josefina, capuchina de la Madre Rubatto, en el año 1975. Actualmente hay 13 legionarias activas.
  • El 4 de octubre de 1988 llegaron las Hermanas de Santa Dorotea de Cemmo a Treinta y Tres. Actualmente son dos las hermanas presentes: Luigina y Fiorángela.
  • Tres sacerdotes Jesuitas acompañaron esta comunidad: el Padre Carlos Mullins, quien luego fuera Obispo de Minas, entre 1968 y 1972; el Padre Luis Gonzaga Rodríguez, primer párroco, desde 1972 hasta 1997. El segundo párroco, Padre Alfonso Ortega, llegó en 1996 y estuvo hasta 2007, aproximadamente. Distintos sacerdotes los acompañaron y también colaboraron cuando la parroquia quedó vacante. Actualmente es Administrador Parroquial el P. Luis Arturo Silva y Vicario Parroquial el P. José Reinaldo Medina.

Oración a la Virgen de los Treinta y Tres Orientales


Santísima Virgen María,
ante cuya imagen inclinaron su bandera
y reverentes doblaron su rodilla
los fundadores de nuestra Patria,
protege siempre a este pueblo
nacido bajo tu sombra bienhechora.

Haz, ¡oh Madre! que en nuestros hogares 
florezcan la religión y todas las virtudes cristianas.
Haz que veamos el reinado de Cristo,
que es el de la verdad y la justicia.
Alcánzanos estas gracias
y la de la eterna salvación,
de tu hijo Jesucristo
que con el Padre y el Espíritu Santo
vive y reina por los siglos de los siglos,
Amén.


 

domingo, 5 de agosto de 2012

"Creí, por eso hablé": VIII Jornada Misionera AUG, Melo





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La AUG ("Andiamo in Uruguay, Giovani") es una asociación de voluntarios creada en 1997 en el Sur de Italia por el P. Mimmo Baldo, hoy Asociación de Fieles "Voluntarios de la Esperanza - AUG". Es un movimiento de jóvenes que ofrecen su tiempo libre para mantener la misión en Uruguay.
Desde el 18 de abril de 2000 la AUG está presente en Melo en la casa de Villa Betania. Desde hace algunos años, en el mes de agosto, la AUG organiza una "Jornada Misionera" dirigida a niños y adolescentes, que se han realizado en diferentes lugares de la Diócesis.
La Jornada de hoy se realizó en Villa Betania, con alrededor de cien participantes, venidos desde Santa Clara, Tupambaé, Fraile Muerto, Noblía y Melo.
Durante la mañana los chicos visitaron el barrio El Fogón, donde se encuentra la Villa, invitando a los vecinos a participar en la Misa de la tarde. Luego tuvieron momentos de reflexión y de juegos. Compartieron el almuerzo y a las 15:00 se celebró la Eucaristía, presidida por Mons. Heriberto, con la que se puso punto final a la Jornada.

Diario El País - Melo: construirán plaza en homenaje a Juan Pablo II


MELO | NÉSTOR ARAÚJO (Domingo 5 de agosto)

El Obispado de Melo y la Intendencia de Cerro Largo procuran invertir un millón y medio de dólares para homenajear al Papa Juan Pablo II, contruyendo una plaza y colocando un busto en la Explanada de la Concordia.
El 8 de mayo de 2013 se celebrarán 25 años de la visita del Papa Juan Pablo II a Melo y tanto el Obispado como la Intendencia de Cerro Largo quieren que la fecha no pase desapercibida. La Iglesia mandó construir hace nueve años un busto del Papa, obra que el escultor local Humberto López entregó a los pocos meses de habérsele encargado el trabajo."Solo esperamos que la Intendencia nos indique el lugar para descubrir el busto en un pedestal, justo donde el Papa, en su visita a Melo, diera su mensaje al mundo del trabajo", señaló el padre Freddy Martínez.
Desde la comuna, mientras tanto, el intendente Sergio Botana informó a El País que se quiere hacer algo más grande que colocar simplemente un monumento; "queremos una obra que perdure en el tiempo y que toda la plaza, que es una manzana y media, lleve el nombre de Juan Pablo II", sostuvo el jefe comunal."
Hay un precioso proyecto para homenajear a esta figura que hasta sus últimos días de su vida se acordó de Melo, de Uruguay; fue el hombre que liberó a media humanidad de la opresión y que hizo que la gente obtuviera sus derechos legítimos terminando con el régimen totalitario de la Europa del Este", indicó Botana.
Remarcó que Juan Pablo fue "la figura del siglo".

MANZANA Y MEDIA.
Para afirmar ese concepto, la Intendencia adquirió del Banco Hipotecario un predio de una manzana y media, lugar que hasta ahora es un descampado, el mismo que en el año 1988 se utilizó, debido a sus dimensiones, como espacio para que desde allí el Papa celebrara la eucaristía con un mensaje destinado al mundo del trabajo.
"Y vamos a realizar en ese enorme predio una gran plaza donde los jóvenes puedan reunirse. La plaza va a llevar el nombre del Papa".
El proyecto fue presentado al BID para obtener financiamiento.
De acuerdo a lo que informó el intendente Botana, se pretende construir una plaza donde se puedan desarrollar múltiples actividades, tanto culturales, deportivas y recreativas como educativas.
"En esa plaza vamos a construir pistas de skate, kart-cross y ciclismo, y canchas para todos los deportes", sostuvo Botana.
Además, contó que están proyectados un auditorio y espacios para la expresión artística y el uso de Internet.
"Vamos a hacer un gran cambio en los accesos a Melo, ya que ese espacio verde está en calle Muñoz y Ruta 8".
Botana dijo que ya se han negociado los fondos con el Banco Interamericano de Desarrollo, y estos ascienden a un millón y medio de dólares.
Quiso destacar que "para la compra del terreno "hicimos una muy buena negociación con el Banco Hipotecario".
"Ese terreno le pertenecía a esa institución y una parte fue canje de deuda, y la otra la pagamos nosotros. Le agradecemos al Banco por esa operación", concluyó Botana.



Nota del Obispado de Melo:
Cuando al comienzo de la nota se dice "El Obispado de Melo y la Intendencia de Cerro Largo procuran invertir un millón y medio de dólares..." se da la idea de que la Iglesia dispone de una parte de ese dinero y participa en la inversión. No es así. Es la Intendencia quien ha obtenido los fondos, a través del BID, como se desprende de lo que se dice claramente al final: "Botana dijo que ya se han negociado los fondos con el Banco Interamericano de Desarrollo, y estos ascienden a un millón y medio de dólares". Desde luego, la Diócesis de Melo no puede menos que apoyar y auspiciar este homenaje y agradecer esta iniciativa de la comuna para conmemorar un acontecimiento que puso a toda la ciudad, por un momento, en el gran escenario mundial. 


sábado, 4 de agosto de 2012

Fiesta patronal en la Capilla Santo Domingo, Pquia. S. José Obrero, Treinta y Tres







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La pequeña capilla dedicada a Santo Domingo, perteneciente a la parroquia San José Obrero, en la ciudad de Treinta y Tres se vio colmada esta tarde por la comunidad, con la presencia destacada de los niños de catequesis. Con unos días de anticipación, la capilla celebró a su patrono (la fecha es, en realidad, el 8 de agosto) con una Misa presidida por Mons. Heriberto secundado por el párroco, P. Luis Arturo.
El Obispo, haciendo referencia a los textos de la liturgia del domingo 5, se refirió a Jesús, Pan de Vida, alimento en el camino de la vida y fortaleza de la vida de la comunidad.
Luego de la Eucaristía, los niños de catequesis cantaron expresando al mismo tiempo el texto de sus canciones con el lenguaje de señas. Dos grupos de danzas se hicieron también presentes, dando broche de oro a la fiesta.