domingo, 17 de agosto de 2014

Inauguración de UTU Santa Ana. Discurso del Presidente José Mujica.

Momento de la visita del Presidente.
Las autoridades presentes.

Con la presencia del presidente José Mujica, se realizó ayer la Inauguración de Utu Santa Ana. Este centro educativo funciona en la órbita de la Educación Técnica del Uruguay a través de la Escuela Técnica de Río Branco. Se encuentra situadio en el establecimiento Santa Ana, en la 3ra. Sección del depatamento de Treinta y Tres. El establecimiento es un legado recibido por la Diócesis de Melo de la familia Saavedra. Cumpliendo la voluntad de los donantes, la Diócesis ha puesto el lugar a disposición de este proyecto. Mons. Heriberto Bodeant y el P. Freddy Martinez estuvieron presentes en este acto, junto a autoridades de UTU. A continuación, transcripción de las palabras del Presidente Mujica.

Amigos:

Solamente, en nombre del país: agradecimiento. Por el esfuerzo que han hecho, que están haciendo; por el ejemplo que están dando.

Agradecimiento a esta familia legendaria, Saavedra. Fue de apellido Saavedra el fundador de la primera universidad en el Río de la Plata, la Universidad de Córdoba. Y fue don Hernandarias, Arias de Saavedra, vinculado a nuestra historia (1).
Es un apellido que se las trae. Que supo tener una legendaria mujer, que cruzó el océano para defender los derechos de su marido, que había sido declarado adelantado. Se murió el marido y su hijo perdía los derechos si la expedición no se hacía. Cruzó el océano, tuvo un naufragio en las costas africanas. Llegó a la capitanía de San Pablo y fue a dar a Asunción. (2)

¿Por qué digo estas cosas? Porque la civilización y el progreso tecnológico nos van brindando comodidad, medios, una forma de vivir crecientemente llena de comodidades. Perdemos de perspectiva todo lo que hicieron los que vinieron antes de nosotros para que este hoy sea posible.
Yo pensaba, mientras los gurises decían que pasaban frío –y los trae un micro– en los Dionisios y en los gurises que caminaron kilómetros en la campaña, y los que andaban en un petiso para ir a la escuela. Y mi abuelo, hijo de emigrantes que iba con las zapatillas, de noche, abajo del brazo para no gastarlas y se lavaba las patas en el bebedero de los caballos.
Esos pobres fueron construyendo el país, y la cultura y acumulando medios y pasaron. Son un recuerdo, pero es bueno que eduquemos a la gente nueva en el respeto de donde están nuestras raíces y lo que hizo posible este país.

Yo les quiero señalar además que la enseñanza, –todos sabemos que es importante– yo no acompaño esa idea que reduce todo a la enseñanza.
No puede haber un pueblo que progrese sin una enseñanza que progrese y que sea masiva. Pero no alcanza. Se necesitan otras cosas. A ver si me explico. Ninguna nación más formada y culta que la Alemania de la preguerra de la segunda guerra mundial. Tenía los científicos más brillantes, los músicos más brillantes, etc. etc. etc. Y fue en gran medida responsable de una de las hecatombes más grandes del mundo. Pero no cabe duda que no hay progreso en una sociedad si la enseñanza no camina. Se precisa muchas cosas y la enseñanza termina siendo decisiva, pero no puede quedar aislada. Si la economía no genera recursos para gastarlos en la enseñanza no les podemos pedir a los profesores que solucionen los problemas ellos solos.

Si la familia fracasa no les podemos pedir a los maestros y a los profesores que remienden en la clase los problemas que se generaron en el seno de la familia. Porque la educación es un todo. No se le puede pedir al cuerpo de docentes que cargue con las limitaciones que tiene nuestra sociedad. Hay una maestra primera que es la madre y hay un maestro primero que es el padre. Si ellos fracasan, comprometen todo el porvenir.

Y me detengo en esto, por esto: porque el interior rural y el interior más profundo conserva valores y entonces uno se sorprende: ¿Cómo es posible que al lado del Liceo etc. etc. en la gran ciudad hay un nivel de faltas de esto y de lo otro? Y acá, donde los gurises están a 30, 40 km no hay faltas… ¿saben por qué? Porque la sociedad tiene otros valores, mucho más auténticos y tiene sentido de responsabilidad. Por eso el Uruguay tiene que cuidar el Uruguay profundo. No sólo por solidaridad sino tratando de preservar lo mejor de su carácter, de su esencia, que está precisamente en la sencillez del Uruguay profundo.

Por otro lado, el mundo que va a venir y que yo no voy a ver, pero que anda a zancadas, parte de este principio: no se termina y se hace un curso y se es profesional para siempre. Se va a tener que seguir estudiando y trabajando permanentemente porque la renovación y el cambio están a la vuelta de la esquina y lo que aprendemos hoy, pasado mañana está obsoleto. Quiere decir que los muchachos tienen que aprender fundamentalmente la metodología del análisis científico; los palotes, las claves. Después tendrán que buscar el conocimiento por sí mismos. El conocimiento está por todas partes. Yo diría: es un mundo glorioso para los autodidactas, siempre y cuando tengan las claves. Siempre y cuando entiendan el lenguaje. Se puede aprender prácticamente de todo, pero después saber lo otro: viviendo y aprendiendo. Mientras vivamos tenemos cosas para aprender. Y en cualquier orden de la vida hay quien nos puede enseñar y todo se puede hacer siempre un poco mejor.

Pero también hay que aprender la otra dura lección. Aprendemos más de las derrotas y del fracaso que de la bonanza. El éxito nos suele hacer perder humildad. Los fracasos nos dan contra el suelo. Los seres humanos que más progresan, a la larga, son aquellos que se vuelven a levantar y son capaces de volver a empezar.

Gracias por lo que han hecho. Gracias a esta familia, gracias a la Iglesia. Como siempre. Las cosas en común que tenemos los latinoamericanos es la tradición: es la Iglesia Católica y la lengua en la que pensamos. Son las dos columnas vertebrales de nuestra América Latina. Y esto lo dice alguien que no ha podido creer en Dios, pero que tiene una honda admiración política por el papel histórico que ha cumplido la Iglesia en este continente. (3)

Gracias a la gente y cuiden esto. Cuiden y multiplíquenlo. Las ramas son infinitas. Los cursos son infinitos. Y un poco para finalizar: el pueblo uruguayo nos está diciendo una cosa. No me canso de repetirlo: en los últimos cuatro o cinco años la matrícula de UTU reventó. Hay que hacer cola, y no creció más por falta de infraestructura y de medios. Es como si el pueblo uruguayo nos estuviera diciendo: “déjate de enseñarme viru-viru y diletantismo, de carácter intelectual y enseñame cosas que me sirvan pa’ pelear por la vida. Porque estoy apurado que la vida se me escapa y tengo que ir a trabajar cuanto antes. Y no te pido que me des una formación fenomenal. Dame conocimientos pa’ ganarme la vida, y después la formación vendrá”.

Esta si es la lección, en mi humilde [opinión]. Hacemos foros, discutimos con especialistas de la enseñanza y por otro lado el pueblo, mudo, nos está diciendo: hagan esto. Hago votos para que lo podamos entender y cuiden esto que han logrado. Que sea una semilla que corra por los caminos, que sea un ejemplo que lo imiten. El Estado puede hacer algo, pero los Estados no tienen corazón. El corazón lo tiene la gente. Si la gente no pone el corazón alrededor de estas cosas, terminan burocratizadas, frías, inertes. Son formas de cobrar un sueldo, pero no de cumplir una misión en la gente. Por esto, vecinos, lleven mi agradecimiento en nombre del país: gracias.

Notas del blog:
(1) Hermando Arias de Saavedra, (1561-1634), fue gobernador de Asunción, del Río de la Plata y del Paraguay en diferentes períodos entre 1592 y 1618.
(2) Mujica se refiere a la abuela de Hernandarias: Mencia Calderón Ocampo, quien luchó por los derechos de su fallecido marido, el adelantado Juan de Sanabria, heredados por su hijo Diego de Sanabria. En su viaje a América con ese fin, la acompañaron sus tres hijas: Mencia, Francisca y María, que sería la madre de Hermandarias.
(3) Lo dice también quien supo mantener amistad con Alberto Methol Ferré, que solía hacer la misma afirmación con respecto a la identidad latinoamericana.

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