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jueves, 29 de octubre de 2026

“Tendrán una gran recompensa en el cielo.” (Mateo 4,25–5,12) Solemnidad de Todos los Santos. Siguiendo las bienaventuranzas: caminos de santidad en el Uruguay.

El evangelio de esta fiesta presenta las bienaventuranzas, inicio del “sermón de la montaña”, en el evangelio según san Mateo.

Son ocho expresiones que comienzan, en griego, con la palabra “makarioi” (Μακάριοι), traducida tradicionalmente como “bienaventurados” y que hoy suele traducirse como “felices”. Cada una de ellas es una promesa de felicidad que llegará de una forma de actuar en la vida o de asumir una situación, muchas veces sobrepasando obstáculos o remando contra la corriente del mundo.

Son promesas que orientan nuestra manera de vivir y de seguir a Jesús, ya que él fue el primero en vivirlas plenamente y encarnarlas en su propia vida. El Papa Francisco decía que son «el carné de identidad del cristiano» y vivirlas constituye un «programa de santidad».

La Iglesia ha reconocido como santos y santas a miles de fieles que siguieron a Jesús viviendo las bienaventuranzas. Este reconocimiento se hace mediante un cuidadoso proceso, que pasa por las etapas siervo de Dios, venerable, beato y, finalmente, santo.

¿Y en Uruguay? ¿Cómo se han dado esos caminos de santidad?  Hay santos y santas que nos visitaron y que algunos uruguayos pudimos conocer personalmente. El más reciente fue San Juan Pablo II, que visitó nuestra tierra en 1987 y 1988. Mucho antes, en 1921, llegó por primera vez San Luis Orione. Su Pequeña Obra de la Divina Providencia continúa en Montevideo y Canelones. En 1934 llegó santa Nazaria March, fundadora de las Cruzadas de la Iglesia, que también abrió una comunidad de sus hermanas.

Pero ya tenemos una santa, un beato y dos beatas que podemos contar como uruguayos y hay otras causas en curso. También se certificaron tres milagros que ocurrieron aquí e hicieron posibles  una beatificación y dos canonizaciones.

Con las bienaventuranzas como título, repasemos, en orden cronológico, la vida de estos testigos de la fe.

1881 - Beato Jacinto Vera - Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. (Mateo 5, 9)

Jacinto Vera, primer obispo del Uruguay, falleció el 6 de mayo de 1881, a los 67 años de edad, en Pan de Azúcar, donde se encontraba desarrollando una intensa actividad misionera. Nació en el mar, en un barco en que su familia viajaba desde las Islas Canarias con destino a Uruguay. Después de algunas peripecias, se establecieron finalmente en el departamento de Canelones, en la zona de Toledo. Fue en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, hoy catedral de Canelones, donde Jacinto vivió sus años de sacerdocio, antes de ser nombrado Vicario Apostólico y luego Obispo. Es el padre de la Iglesia uruguaya. En sus visitas pastorales recorrió todo el territorio del país, llegando a ser muy querido por su gente. En un Uruguay fragmentado por violentas luchas políticas y aún debiendo sufrir un tiempo de exilio, fue un hombre de caridad y paz. La curación de una niña afectada por una terrible septicemia fue el milagro que abrió camino a su beatificación, el 6 de mayo de 2023.

1904 - Santa Francisca Rubatto - Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. (Mateo 5,7)

6 de agosto de 1904, a los 60 años, entregó su alma a Dios Santa María Francisca Rubatto, fundadora de las Terciarias Capuchinas de Loano, hoy Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto. Nacida en Italia en 1844, llegó a Uruguay en 1892 y desde allí la congregación se extendió en América. El servicio incansable a los pobres fue el compromiso constante de la nueva Congregación y el signo más elocuente de su gran amor a Cristo pobre y crucificado. Su canonización fue posible por la curación milagrosa de un joven uruguayo, atribuida a su intercesión. Tal como lo solicitara en su testamento, sus restos descansan en la primera casa abierta en el nuevo continente, que es ahora su santuario, en el barrio Belvedere, de Montevideo. Fue canonizada por el papa Francisco, el 15 de mayo de 2022.

1936 - Beatas Dolores y Consuelo - Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. (Mateo 5,10)

Con 38 y 39 años de edad, respectivamente, las beatas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, nacidas en Montevideo de padre español, se encontraban con toda su familia en Madrid, donde ambas fueron víctimas de la persecución religiosa. Fueron descubiertas ayudando a la religiosa española María Jesús de la Yglesia. Las tres fueron asesinadas el 19 de septiembre de 1936. Son recordadas en el ámbito de la familia escolapia (las “Escuelas pías”), la gran comunidad fundada por San José de Calasanz. Fueron beatificadas por san Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001, junto a numerosos mártires de España.

1936 - Presbítero Bartolomé Pons Sintes - Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron. (Mateo 5,11-12)

El Padre Bartolomé Pons Sintes nació en la isla Menorca de las Baleares. Ordenado sacerdote en 1912, estuvo en Uruguay entre 1919 y 1926, en las parroquias de Rivera y Santa Clara de Olimar, regresando a España para un mejor cuidado de su madre, que lo había acompañado en la misión. Los fieles de Santa Clara sintieron mucho su partida y le dieron una afectuosa y sentida despedida. El 29 de julio de 1936, en la región del Penedés, provincia de Barcelona, el sacerdote fue víctima de la persecución religiosa. Murió a los 48 años, después de un doloroso via crucis. Su causa ha sido abierta por la diócesis de Sant Feliú de Llobregat, sufragánea de Barcelona. Sus restos descansan en la parroquia de Sant Genis, donde ejercía su ministerio en el momento de su detención y asesinato.

1939 - Siervo de Dios Walter Chango - Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. (Mateo 5, 8)

El 18 de noviembre de 1939, a los 18 años de edad, falleció en Montevideo Walter Chango. Desde niño se distinguió por su amor a la eucaristía, ayudando a otros a ir al encuentro de Jesús en la comunión. Como joven laico comprometido trabajó en la organización de distintos eventos de la vida parroquial y arquidiocesana, viviendo cada momento como un apostolado, compartiendo su fe. Buscaba y hacía llegar ayuda a los pobres de su barrio. Fue catequista “a tiempo completo”, dispuesto a anunciar a Jesús en cada oportunidad que se presentara. La tuberculosis fue la causa de su muerte. Enfrentó con entereza el sufrimiento y puso con toda confianza su vida en manos de Dios.

1956 - Siervo de Dios Salvador García Pintos - Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. (Mateo 5,6)

Esposo, padre de familia, médico, docente, legislador, periodista. En esos ámbitos se desarrolló la vida y la santidad de otro fiel laico: el Dr. Salvador García Pintos, que falleció en Montevideo el 19 de enero de 1956, a los 64 años. Cuando se abrió la causa, Marta, una de sus siete hijos, dijo con gran emoción: “El Papa llama a las bienaventuranzas el ‘carné de identidad’ de los cristianos. Y yo vi cómo las vivió y cómo practicó el amor al prójimo que describe Mateo en el capítulo 25”.

1976 - Un milagro en Uruguay: curación del Hermano Heriberto. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los afligidos, porque serán consolados. (Mateo 5,4-5)

Heriberto Weber, alemán, hermano Marista, llegó a Uruguay en 1937. Fue docente, director de colegio y superior de la comunidad. En 1976 enfermó gravemente. Los médicos no encontraban ningún tratamiento posible y su muerte era vista como inevitable. Los hermanos invocaron la intercesión de su fundador, el beato Marcelino Champagnat, rezando una novena. Al término de la misma, el enfermo tuvo una mejoría súbita e inexplicable. Los signos de la enfermedad desaparecieron totalmente. Después de un complejo proceso de estudio, el 2 de junio de 1998 el dicasterio para la Causa de los Santos asumió que se trataba de una curación milagrosa. El 18 de abril del año siguiente, el Papa Juan Pablo II celebró la canonización de Marcelino Champagnat.

1992 - Siervo de Dios: Rubén Isidro Alonso: Padre Cacho - Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. (Mateo 5,3)

“Siento la imperiosa necesidad de vivir en un barrio de pobres y hacer como hacen ellos. Necesito encontrar a Dios entre los que más sufren… Sé que vive allí, que habla su idioma, que se sienta a su mesa, que participa de sus angustias y esperanzas”. Así expresaba el Padre Cacho la forma en la que se sentía llamado a seguir viviendo su sacerdocio, dejando la Congregación Salesiana que fue su primera vocación y que lo llevó por Montevideo, Salto, Paysandú y Rivera. En 1977 volvió a Montevideo, donde lo recibió Mons. Carlos Parteli, arzobispo de Montevideo, que lo envió a la parroquia del barrio Las Acacias, a pocas cuadras de un asentamiento -un cantegril, como se decía en la época- en el bulevar Aparicio Saravia. 

Con creces encontró lo que buscaba. Murió el 4 de setiembre de 1992 a los 63 años. Sus restos fueron transportados por un carrito de clasificadores hasta el Cementerio del Norte. Actualmente descansan en la parroquia Sagrados Corazones, del barrio que lo recibió.

En esta semana

Lunes 2 – Conmemoración de todos los Fieles Difuntos.
Martes 3 – San Martín de Porres
Miércoles 4 – San Carlos Borromeo

El Papa llega a Uruguay

El viernes 6 comienza la visita del Papa León XIV a Uruguay, donde cumplirá una nutrida agenda, que culminará el domingo 8 con la peregrinación nacional a la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. Su viaje apostólico continuará luego en Argentina para concluir en el Perú y especialmente en su querida diócesis de Chiclayo.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Espero les haya gustado este programa, un poco diferente, recorriendo estos caminos de santidad que se han dado en el Uruguay y que nos animan a seguir también nosotros a seguir a Jesús en el programa de las bienaventuranzas.

Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.


Palabra de Vida: “Revístanse con la armadura de Dios” (Efesios 6,10-20)

 


Jueves de la 30a semana durante el año, 29 de octubre de 2026.
Memoria de la beata Chiara "Luce" Badano.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

martes, 27 de octubre de 2026

S. Simón y S. Judas Apóstoles.


S. Simón y S. Judas Apóstoles.
Palabra de Vida: “Somos conciudadanos de los santos” (Efesios 2,19-22)
Miércoles de la 30a semana durante el año, 28 de octubre de 2026.

Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.


lunes, 26 de octubre de 2026

Palabra de Vida: Crecer en el amor. Lucas 13,18-21


 

Martes de la 30a semana durante el año, 27 de octubre de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

domingo, 25 de octubre de 2026

“Vivan como hijos de la luz.” (Efesios 4,32 - 5,8)


 

Lunes de la 30a. semana durante el año, 26 de octubre de 2026.

sábado, 24 de octubre de 2026

“Amarás al Señor, tu Dios (…) y a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22,34-40). 30° domingo durante el año.

Creo que todos habremos pasado al menos una vez, posiblemente muchas, por una situación de examen, aunque más no fuera una prueba escolar. En esas situaciones, quien pregunta conoce la respuesta y espera que nosotros demos la respuesta correcta, la que el docente sabe.

El evangelio de este domingo nos cuenta que un fariseo, que era Doctor de la Ley, le planteó a Jesús una pregunta “para ponerlo a prueba”:

«Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» (Mateo 22,36)

Seguramente, el Doctor de la Ley tenía una respuesta; pero es posible que no tuviera “la” respuesta, la única considerada válida. El Doctor de la Ley presentó a Jesús lo que en latín se llamaría una quaestio disputata, una cuestión discutida, sobre la que los sabios elaboran sus respuestas, no siempre coincidentes. Entre los fariseos, el orden jerárquico entre los diferentes mandamientos y las costumbres relacionadas con ellos era uno de los problemas más importantes. 

Por ejemplo, del respeto al Sábado, que muchos consideraban el mandamiento más importante, se derivaban otras cuestiones… ¿qué es lo que se puede y lo que no se puede hacer en sábado? Esto toca aspectos muy prácticos de la vida: ¿qué distancia se puede caminar en sábado? Esto es tan serio que todavía Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, después de la ascensión de Jesús, cuenta que los discípulos regresaron desde el monte de los Olivos a Jerusalén y anota: “la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado” (Hechos 1,12).

Estos detalles nos muestran la lógica que está detrás de la cuestión que se plantean los fariseos: es la lógica del cumplimiento estricto, que, en el ejemplo, se hace midiendo escrupulosamente las distancias. Caminé menos: cumplí la ley; caminé de más, falté a la ley.

La respuesta de Jesús sale de esa lógica. No se trata solo del cumplimiento exterior, sino también de una profunda adhesión interior, que la Ley de Dios esté escrita en el corazón, como había anunciado el profeta Jeremías. 

Pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. (Jeremías 31,33)

Veamos la respuesta de Jesús al Doctor de la Ley:

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas». (Mateo 22,37-40)

Notemos como se repite muchas veces el “tu”, como adjetivo: tu Dios, tu corazón, tu alma, tu espíritu… tu prójimo. La gramática dice que ese “tu” tiene carácter posesivo. Pero cuando se trata de “tu” Dios, “tu” prójimo, el “tu” no expresa propiedad; expresa una relación. Es tu Dios, no un Dios cualquiera, no un dios abstracto, sino un Dios con quien hay una relación. Es tu prójimo, no “el” prójimo, sino el que está realmente cerca de ti, el que vas encontrando por la vida. Más todavía, decir “tu” Dios, “mi” Dios no expresa que Él nos pertenezca, sino que pertenecemos a Él… lo mismo podríamos decir respecto a mi prójimo: no es “mío”, no es mi propiedad, sino aquel que Dios ha puesto en mi camino y me llama a amar y servir.

Comentando este pasaje del Evangelio, Chiara Lubich señalaba: 

“Jesús sabe, como ninguno, quién es el Dios al que verdaderamente debemos amar y sabe cómo tiene que ser amado: es su Padre, y Padre nuestro, su Dios y nuestro Dios (cf Jn 20, 17). Es un Dios que ama a cada uno personalmente; me ama, te ama: es mi Dios, tu Dios. (Palabra de Vida, Octubre 2002).

Otra clave la encontramos en la primera lectura, que nos presenta algunas de “las normas que el Señor dio a Moisés”. Junto con ellas, se anuncia un severo castigo para quien no las cumpla… en una lectura descuidada, podríamos pensar en un Dios controlador que amenaza con pasarnos al filo de la espada si lo desobedecemos… pero prestemos atención a lo que nos está revelando: es el Señor que cuida del extranjero, la viuda y el huérfano (Éxodo 22,23), y no solo pide que hagamos lo mismo, sino que convierte la atención al más débil en el criterio absoluto para discernir si somos o no fieles a Él. 

El "deber" de mirar al otro como a un hermano, con quien compartir penas y alegrías, nace del hecho de que Dios es «compasivo» (Éxodo 22,26) con todos. Y nosotros no debemos cansarnos de parecernos a él en esta forma de atención a la debilidad humana que todos compartimos. No es un amor solo de buenos sentimientos, de hermosas palabras, sino de hechos concretos. Es el amor que desafía a la creatividad. Existen, tanto entre personas creyentes como no creyentes, tanto en instituciones seculares como en comunidades de fe, muchas y buenas iniciativas en favor del prójimo. Todas ellas corren el riesgo de perder su sentido, si se convierten en programas burocráticos donde las acciones se vuelven mero cumplimiento y las personas asistidas en puros resultados numéricos. 

El aspecto más difícil del amor al prójimo -a mi parecer- está en el amor, no digamos ya a quienes se nos declaran enemigos, sino a esas personas que nos han tratado con indiferencia, menosprecio o, incluso, que nos han lastimado… 

Cuando hemos sido heridos, tendemos a replegarnos sobre nosotros mismos, a centrarnos en nuestro dolor y a no pensar en quien nos ha hecho daño más que como alguien a quien acusar y, si es posible, hacerle pagar de algún modo lo que nos ha hecho. Amar al prójimo, en esas situaciones, supone un acto de descentramiento, de salir de sí mismo, tomar distancia, especialmente en los conflictos entre personas que se quieren: familia, amigos, comunidad. Si me pregunto “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” la única respuesta posible es “amar”. Amar primero, amar siempre, volver a amar. Tengo que encontrar la forma concreta de expresar ese amor, que puede empezar por dejar de acusar, calificar y juzgar y buscar caminos de acercamiento y diálogo.

Por eso, el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables. Intentar donar nuestra vida a los demás, sin aprender antes a recibirla de Dios, es un salto que puede costarnos caro. Pero es igualmente ilusorio cerrarse a un amor hacia Dios incapaz de concretarse en formas de atención y disponibilidad hacia el prójimo. Para amar en profundidad se necesita sabiduría pero también un poco de inconsciencia, sabiendo que algo tan hermoso, humano y divino, no puede ser vivido sino como dice san Pablo en la segunda lectura: 

“… en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.” (1 Tesalonicenses 1,6)

En esta semana

Miércoles 28 – fiesta de san Simón y san Judas, apóstoles. Simón, llamado también el Cananeo o el Zelota. Judas, llamado también Tadeo, fue el que en la última cena preguntó al Señor acerca de su manifestación, recibiendo esta respuesta: “El que me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”.

Jueves 29 – Beata Chiara Luce Badano, que a los 18 años entregó su alma a Dios, después de sobrellevar con fe y paciencia una grave enfermedad. 

Encuentros decanales en el camino sinodal.

Del miércoles al sábado, en la Diócesis de Canelones, se reúnen sucesivamente los consejos pastorales decanales de Canelones, Playas, Piedras y Pando. El decanato Centro lo hará más adelante. De esta forma damos un paso dentro del camino sinodal en el que está comprometida toda la Iglesia.

RIFA: UNA GRAN ALEGRÍA

Finalmente, les recuerdo la necesidad de reunir fondos para cubrir los gastos por la visita del Papa. Poder realizar eventos costosos con entrada gratuita, es posible si todos colaboramos, cada uno en la medida de sus posibilidades, ahora con la rifa que está circulando. Gracias por colaborar y difundir.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

24 de octubre: San Antonio María Claret. “Encender a todo el mundo en el fuego del divino amor”.


 

Breve semblanza tomada de la carta del papa Benedicto XVI a los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, Claretianos. 8 de diciembre de 2007, Solemnidad de la Inmaculada concepción de la Virgen María.

viernes, 23 de octubre de 2026

Palabra de Vida: “Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor” (Efesios 4,1-6)


 

Viernes de la XXIX semana durante el año, 23 de octubre de 2026.
San Juan de Capistrano, presbítero. Memoria libre.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

jueves, 22 de octubre de 2026

22 de octubre: San Juan Pablo II


 

Desde su primera visita a México, en 1979, la Virgen de Guadalupe ganó el corazón de San Juan Pablo II.
Reconociéndola como "Patrona de toda América y Estrella de la primera y de la nueva evangelización" estableció que el 12 de diciembre se celebrara su fiesta en todo el continente.
En 2031 se celebrarán los 500 años del acontecimiento guadalupano. Nuestra diócesis de Canelones, que tiene como patrona a Nuestra Señora de Guadalupe deberá tener parte activa en esa conmemoración.

martes, 20 de octubre de 2026

Palabra de Vida: “Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho” (Lucas 12,39-48)


 

Miércoles de la XXIX semana durante el año, 21 de octubre de 2026. Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

Palabra de Vida: “Somos miembros de la Familia de Dios” (Efesios 2,12-22)


 
Martes de la XXIX semana durante el año, 20 de octubre de 2026.

Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

domingo, 18 de octubre de 2026

DIOS RICO EN MISERICORDIA. Efesios 2,1-10.


Lunes de la XXIX semana durante el año, 19 de octubre de 2026.
Santos Juan de Brébeuf e Isaac Jogues, presbíteros y compañeros mártires. Memoria libre.
San Pablo de la Cruz, presbítero. Memoria libre.

sábado, 17 de octubre de 2026

Domingo Mundial de las Misiones. «Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (Mateo 22,15-21). Domingo XXIX durante el año.

Amigas y amigos:

Como les decía el domingo pasado, quiero dedicar este programa al centenario del Domingo Mundial de las Misiones, establecido en 1926 por el papa Pío XI. En 1943 se creó en España el acrónimo Domund, formado a partir de «Domingo Mundial». Desde entonces, así se lo conoce en los países de habla castellana.

Todos sabemos que este domingo se realiza una colecta para las misiones, pero el Domund es mucho más que eso. Su celebración busca despertar y fortalecer la conciencia misionera de la Iglesia, agradecer por los misioneros que cada diócesis recibe y envía, y promover la participación de las comunidades en el sostenimiento de las misiones, tanto mediante la oración como con la colaboración económica.

Cuando hablamos de las misiones, pronto aparece la expresión «Obras Misionales Pontificias», las OMP. Sin embargo, no todos conocen cuáles son ni la historia de cada una.

La primera es la Obra de la Propagación de la Fe. Surgió en 1822 por iniciativa de una joven francesa, la beata Paulina Jaricot. Ella promovió una red de pequeños grupos en las fábricas de su padre, cuyos integrantes ofrecían cada semana una oración y un pequeño donativo para los misioneros.

En 1843, el obispo de Nancy, monseñor Charles de Forbin-Janson, creó, también en Francia, la segunda: la Obra de la Santa Infancia o Infancia Misionera. Su lema inicial fue «Los niños ayudan a los niños», y animaba a los más pequeños a colaborar con la oración y pequeñas ayudas para los niños necesitados de los territorios de misión.

La Obra de San Pedro Apóstol fue fundada en Francia en 1889 por Jeanne Bigard y su madre, Stéphanie Bigard. Se dedicó a apoyar la formación y el sostenimiento de las vocaciones sacerdotales nativas en los territorios de misión.

Estas tres iniciativas fueron reconocidas como Obras Pontificias por el papa Pío XI. A ellas se sumó una cuarta: la Unión Misional, fundada en Italia por el beato Paolo Manna, sacerdote misionero en Birmania, hoy Myanmar. Su propósito era reavivar el ardor misionero de los sacerdotes para que ellos, a su vez, inspiraran a toda la comunidad. Fue reconocida como Obra Pontificia por el papa Pío XII. Hoy las cuatro obras trabajan coordinadamente y forman una unidad.

El papa Pío XI fue conocido como «el Papa de las Misiones». Su pontificado se extendió desde febrero de 1922, poco más de tres años después del final de la Primera Guerra Mundial, hasta febrero de 1939, ocho meses antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

En aquel período de relativa paz y crecientes tensiones, mientras surgían o se afianzaban los totalitarismos que desencadenarían la guerra, la Iglesia vivió un tiempo de renovación y de impulso misionero bajo la guía de este papa.

Su primer gesto misionero tuvo lugar el mismo día de su elección. Hoy estamos acostumbrados a ver al papa recién elegido salir al balcón de San Pedro para impartir la bendición. En aquel tiempo no era así. Tras la unificación de Italia, en 1870, dejaron de existir los Estados Pontificios y el papa había quedado confinado en el Palacio Apostólico, con escasa libertad de movimientos.

Hacía mucho tiempo que no se abría el balcón de San Pedro; de hecho, se había convertido en una especie de depósito. Al ser elegido, Pío XI mandó despejarlo y limpiarlo para impartir desde allí la bendición «urbi et orbi», es decir, a la ciudad y al mundo. Fue el signo de una Iglesia dispuesta a salir al encuentro de todos.

En los años siguientes, otros signos mostraron el énfasis que el papa puso en la misión de la Iglesia.

En 1922, durante su primera celebración de Pentecostés, recordó los trescientos años de la Congregación para la Propagación de la Fe, fundada en 1622 por el papa Gregorio XV  hoy continúa hoy como Dicasterio para la Evangelización. En su homilía, Pío XI señaló que hasta el último de los fieles podía y debía preguntarse: «¿Qué puedo ofrecerle al Señor por todas las gracias que he recibido de Él?». Ese mismo año dio reconocimiento pontificio a las dos primeras obras misioneras.

En 1925 se realizó en el Vaticano una gran exposición misionera. Al año siguiente promulgó la encíclica Rerum Ecclesiae, «las cosas de la Iglesia», considerada la carta magna de las misiones. En ella afirmó la independencia de la acción misionera de la Iglesia frente a los intereses políticos, coloniales y culturales de las potencias europeas, así como la corresponsabilidad de todos los obispos y fieles del mundo en la misión.

Al año siguiente estableció el Domingo Mundial de las Misiones y fijó su celebración para el penúltimo domingo de octubre. En 1927 nombró a santa Teresita del Niño Jesús, a quien había canonizado dos años antes, copatrona de las misiones junto con san Francisco Javier.

En su empeño por impulsar un clero propio en cada país, ordenó a los primeros seis obispos chinos de la era moderna y al primer obispo nativo de Japón. También continuó ordenando obispos y promoviendo seminarios locales en la India, el sudeste asiático y África.

Dispuso, además, que las congregaciones religiosas, tanto masculinas como femeninas, asumieran activamente un territorio o un compromiso misionero.

Amigas y amigos: el papa León XIV, por cuya pronta y firme recuperación estamos rezando, nos ha entregado un mensaje para este Domund con el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión». El mensaje concluye con esta oración:

Padre santo, concédenos ser uno en Cristo, 
arraigados en su amor que une y renueva. 
Haz que todos los miembros de la Iglesia 
estén unidos en la misión, 
dóciles al Espíritu Santo 
y valientes para dar testimonio del Evangelio, 
anunciando y encarnando cada día 
tu amor fiel por cada criatura.
Bendice a los misioneros y misioneras, 
apóyalos en su esfuerzo y presérvalos en la esperanza.
María, Reina de las misiones, 
acompaña nuestra labor evangelizadora 
en todos los rincones de la tierra. 
Haznos instrumentos de paz 
y haz que el mundo entero 
reconozca en Cristo la luz que salva. Amén.

En esta semana:

El jueves 22 recordamos a san Juan Pablo II, el primer papa que visitó Uruguay, en 1987 y 1988.

El sábado 24 celebramos a san Antonio María Claret, obispo misionero y fundador de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, conocidos como misioneros claretianos. Es la fiesta patronal de la parroquia de la ciudad de Progreso.

Gracias a todos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.


viernes, 16 de octubre de 2026

Palabra de Vida: “No teman” (Lucas 12,1-7)

Viernes de la XXVIII semana durante el año, 16 de octubre de 2026.

Santa Eduvigis, religiosa. Memoria libre. Santa Margarita María Alacoque, virgen. Memoria libre.

Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

jueves, 15 de octubre de 2026

Palabra de Vida: “En Él... hemos recibido el perdón de los pecados” (Efesios 1,1-10)


 

Jueves de la XXVIII semana durante el año, 15 de octubre de 2026.
Santa Teresa de Ávila, virgen y doctora de la Iglesia.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Palabra de Vida: Cultivar los frutos del Espíritu. Gálatas 5,18-25.


 
Miércoles de la XXVIII semana durante el año, 14 de octubre de 2026.

Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

martes, 13 de octubre de 2026

Palabra de Vida: “Esta es la libertad que nos ha dado Cristo” (Gálatas 5,1-6)


 

Martes de la XXVIII semana durante el año, 13 de octubre de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

lunes, 12 de octubre de 2026

La Iglesia en Uruguay ora por la pronta recuperación del Papa León XIV.


En el Ángelus del día de ayer, 11 de octubre, el Papa León XIV anunció que deberá ser sometido a una intervención quirúrgica en un pulmón. Lo hizo con serenidad y confianza. Con la misma actitud, los Obispos del Uruguay invitan a la oración por el Santo Padre.

Del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay

Los Obispos del Uruguay nos unimos en la oración por la salud del Santo Padre e invitamos a todos los fieles de nuestra patria a orar por él. 

A la oración que ya se está realizando en las parroquias y comunidades preparando la visita del Papa León, unamos nuestra plegaria por su pronta recuperación y para el que Señor le conceda Su fortaleza espiritual.

Que nuestra Señora, la Virgen de los Treinta y Tres, interceda por él.

Fraternalmente en Cristo. 

+ Milton Tróccoli, Obispo de Maldonado-Punta del Este-Minas, presidente de la CEU
+ Cardenal Daniel Sturla SDB, Arzobispo de Montevideo, vicepresidente de la CEU
+ Heriberto Bodeant, Obispo de Canelones, secretario general de la CEU

12 de octubre: San Carlo Acutis "Quien permanece en mí y yo en él, da mucho fruto, porque sin mí nada pueden hacer" (Juan 15,5)


Extractado de la Homilía de la Misa de beatificación de Carlo Acutis, presidida por el Cardenal Agostino Vallini, 10 de octubre de 2020, basílica de San Francisco de Asís.
En este día se celebra también la fiesta de Nuestra Señora del Pilar y en Brasil, Nossa Senhora Aparecida.
12 de octubre de 2026, Lunes de la XXVIII semana durante el año.

viernes, 9 de octubre de 2026

“Mi banquete está preparado. Vengan a las bodas” (Mateo 22,1-14). XXVIII Domingo durante el año.

En este día, el domingo más próximo al 12 de octubre, normalmente estaríamos celebrando nuestra fiesta diocesana. Este año la hemos suspendido para facilitar la participación de todos en la visita del Papa León, especialmente el domingo 8 de noviembre, en la peregrinación nacional a la Virgen de los Treinta y Tres, en su santuario de Florida.

“¡Todos, todos, todos…!” Solía repetir el Papa Francisco. Estamos todos invitados. El evangelio de hoy nos presenta una invitación y varios acontecimientos que se desencadenan a partir de ella.

Las lecturas se abren con un pasaje del profeta Isaías en el que se hace un extraordinario anuncio.

El Señor (…) ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña
un banquete de manjares suculentos,
un banquete de vinos añejados… (Isaías 25,6)

En tiempos conflictivos y difíciles, Isaías comunica este mensaje de esperanza. Es una imagen del final de los tiempos: la humanidad al fin reconciliada con Dios y entre sí. Todos los pueblos sentados a una misma mesa, compartiendo una comida y festejando juntos. Imagen poética; Isaías no busca describir de manera realista lo que acontecerá, pero sí transmitirnos que finalmente terminarán las guerras, sufrimientos e injusticias y toda la tierra podrá celebrarlo.

De este banquete multitudinario, el salmo 22 nos lleva a un espacio más íntimo: una tienda de pastores. Allí el Señor, pastor de su pueblo, prepara la mesa para el huésped que ha recibido. Cada uno de nosotros es parte de la multitud pero también está llamado a una relación personal con Dios.

Todo eso nos prepara a escuchar la parábola que presenta Jesús, que comienza con la referencia a una fiesta. 

El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. (Mateo 22,2-3)

Esta primera negativa ya puede sorprendernos, pero, en realidad, se corresponde con ciertas reglas sociales del lugar y la época. Los invitados se niegan a ir un poco en el estilo de cuando nos traen algo de regalo y decimos “pero… no te hubieras molestado”. Es una especie de cortesía, como diciendo “no he hecho nada que merezca esta atención de tu parte”.

Sin embargo, la segunda negativa de los invitados cambia totalmente. Es un franco rechazo y un desprecio hacia el rey:

De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: «Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas».
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. (Mateo 22,4-6)

Este rechazo tendrá sus consecuencias. El rey se indignó y les envió su ejército. Pero el banquete está preparado y el rey ordena invitar a otros, quienesquiera que fueran:

«Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren». 
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. (Mateo 22,8-9)

Esta invitación es exitosa. Es un eco de la universalidad a la que nos abría la visión de Isaías: el banquete ofrecido a todos los pueblos.

Aquí aparece un primer mensaje de esta parábola. Jesús es el novio que viene a desposarse con la humanidad. 

Toda persona humana está invitada a esa fiesta; pero, sorprendentemente, aunque estén todos invitados, hay condiciones que, de no cumplirse, pueden llevar a algunos a ser excluidos…

Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?." El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: «Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes».
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos. (Mateo 22,11-14)

Puede parecer incongruente la exigencia, ya que las personas fueron invitadas en los cruces de caminos, tal como estaban. Seguramente nadie estaba vestido con un “traje de fiesta”. Si fuéramos sorprendidos con una inesperada invitación que nos encuentra con ropa sucia, nuestra reacción sería “déjame cambiarme”, cambiarme de ropa, ponerme al menos algo que esté limpio… Pero no se trata de eso, sino de cambiar interiormente. Jesús mira más allá de las apariencias, al interior de las personas.

El traje de fiesta es una actitud espiritual, una disposición personal. Es la respuesta libre a la gracia, a la misericordia que ha mostrado Dios, representado en la figura del rey. Todos fueron invitados: buenos… y malos: “publicanos y pecadores”.

El Bautismo nos ha revestido de Cristo. La gracia nos ha unido a Él; pero es necesaria nuestra respuesta. El vestido de fiesta es una vida según el Evangelio, con todas sus exigencias. 

En el fondo, el hombre sin el traje de fiesta tiene algo en común con quienes rechazaron la invitación del rey: el don ofrecido no provocó ningún cambio en su vida. Aquellos siguieron con sus negocios, éste se presentó sin prestar atención, sin ningún movimiento en su interior… sin cambio, sin conversión.

En nuestra diócesis tenemos dos experiencias de retiros que se ofrecen periódicamente: los Cursillos de Cristiandad, ya con un largo camino y, más recientemente, los Retiros Parroquiales Juan XXIII. Muchas personas han vivido en ellos su encuentro con Cristo; más que aceptar la invitación que les llegó de parte de un amigo, aceptaron la invitación de Jesús a redescubrir  o, a veces, lisa y llanamente a descubrir el tesoro de su gracia y de su misericordia. Son dos caminos posibles, pero el Señor tiene muchos otros, que convergen en Él, que es “el camino, la verdad y la vida” por quien llegamos al Padre.

La visita del Papa León a Uruguay, Argentina y Perú nos invita a un encuentro con Cristo y a una mayor participación en la Iglesia. En algunos esto encontrará indiferencia o aún rechazo; otros tal vez se queden solo en lo exterior, en el evento. Quiera Dios que podamos recibirlo y escucharlo con la mejor disposición de nuestro corazón para cambiar, para ponernos el verdadero “traje de fiesta”.

En esta semana:

Lunes 12: Nuestra Señora del Pilar y, en Brasil, Nuestra Señora Aparecida. También en este día se celebra la memoria de San Carlo Acutis, este joven santo que ha ganado el corazón de muchos.

Jueves 15: Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia.

Viernes 16: Santa Margarita María de Alacoque. Fiesta en el monasterio de las Hermanas Salesas, en Progreso.

Sábado 17: san Ignacio de Antioquía, Obispo y mártir.

Domingo mundial de las misiones

El próximo domingo, antepenúltimo de octubre, es el domingo mundial de las Misiones, conocido como DOMUND, una convocatoria que cumple cien años, en la que se realiza una colecta destinada a las Obras Misionales Pontificias. Estas obras serán el tema de nuestro próximo programa.

Gracias, amigas y amigos, por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 7 de octubre de 2026

7 de octubre: Nuestra Señora del Rosario. “Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración” (Hechos 1,12-14)


 

Palabra de Vida: “Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración”. Hechos 1,12-14
Miércoles 7 de octubre de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

martes, 6 de octubre de 2026

Palabra de Vida: RECONSTRUCCIÓN. Gálatas 1,13-24


Martes de la XXVII semana durante el año, 6 de octubre de 2026. 
San Bruno, presbítero, fundador de los Cartujos (memoria libre).
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

lunes, 5 de octubre de 2026

«Ve, y haz tú lo mismo» (Lucas 10,37)


 

Lunes de la XXVII semana durante el año, 5 de octubre de 2026.

viernes, 2 de octubre de 2026

4 de octubre: San Francisco de Asís en diez palabras (Domingo XXVII durante el año)

No vamos a referirnos esta vez a las lecturas de hoy, como solemos hacer, sino al santo que recordamos cada 4 de octubre: San Francisco de Asís. Y lo hacemos, aunque sea domingo, porque se están cumpliendo los 800 años de su tránsito, es decir, del paso de su alma de esta tierra al cielo, en la noche del 3 al 4 de octubre de 1226.

Este aniversario motivó la convocatoria de un año jubilar franciscano, que puede celebrarse en toda iglesia dedicada al santo o a integrantes de la familia franciscana, como Santa Clara o San Antonio. En varias iglesias de nuestra diócesis ya hubo celebraciones. El jubileo culminará el 10 de enero de 2027.

Evocaremos, pues, la figura del poverello, el pobrecito, mediante diez palabras clave. Y, como Uruguay espera la visita del Santo Padre, comenzaremos con otro Papa, Inocencio III, que también interviene en esta historia.

En el año 1207 Inocencio soñó que la basílica de San Juan de Letrán, catedral del Papa, iglesia madre de todas las iglesias, se derrumbaba; pero un pequeño fraile la sostuvo sobre sus hombros. Ese mismo año recibió a unos hermanos que solicitaban el reconocimiento de su nueva orden y reconoció en Francisco al religioso insignificante que, en el sueño, había salvado la Iglesia.

1. Primera palabra: JESÚS

Seguir a Jesús, vivir como Él, unirse profundamente a Él es el ideal de Francisco. Al despojarse de sus vestiduras, expresó su renuncia a cuanto le impedía seguirlo. Hacia el final de su vida, recibió los estigmas —llagas semejantes a las de la pasión de Cristo— como sello de su empeño por vivir como Jesús, en obediencia al Padre, sin morada fija, sirviendo a pobres y enfermos, especialmente a los leprosos, predicando el Evangelio y llamando a la «verdadera fe y penitencia, porque de otro modo nadie se puede salvar» (1 R 23,7).

2. Segunda palabra: POBREZA

Francisco quiere seguir a Jesús pobre y crucificado, a quien reconoce en los marginados de su tiempo. Su beso al leproso es el beso a Jesús presente en ese hombre desfigurado, el prójimo más pobre y necesitado de su tiempo.

Los caballeros del tiempo de Francisco solían servir a una dama noble —que no era su novia o esposa—, comprometiéndose a protegerla y defender su honor. Como señal de ese vínculo, llevaban en la armadura un distintivo con los colores de la dama.

El joven Francisco participó en los conflictos bélicos de su tiempo con el deseo de ser armado caballero, pero esa experiencia de guerra lo llevó a conocer la derrota, la prisión y la enfermedad, circunstancias en las que comenzó su conversión.

Aunque no llegó a ser caballero, Francisco eligió a «Dama Pobreza» para servirla y defenderla, haciendo del desapego de los bienes su propio combate.

3. Tercera palabra: RENOVACIÓN

En el crucifijo de la iglesita de San Damián, Cristo cobra vida tres veces y dice: «Ve, Francisco, y repara mi iglesia en ruinas». Francisco y sus hermanos restauran primero el edificio; pero esas ruinas simbolizan una Iglesia de fe superficial, con un clero poco atento a los fieles, el amor debilitado y la unidad amenazada por movimientos heréticos.

Aquí cobra sentido el sueño de Inocencio III: no es el Papa, sino un fraile pequeño e insignificante, quien sostiene a la Iglesia que amenaza derrumbarse.

El movimiento generado por el Espíritu en la persona de Francisco y sus hermanos trajo a la Iglesia una profunda renovación. Pero esto no se hizo sin el Papa ni contra él, sino en comunión con él.

4. Cuarta palabra: VERDAD

En los siglos XIX y XX algunos historiadores pretendieron encontrar un Francisco diferente: según ellos, no habría sido un hombre de Iglesia, sino un hombre unido inmediatamente solo a Cristo, que habría querido promover una renovación del pueblo de Dios sin formas canónicas ni jerarquía.

Aunque unido directamente a Jesús y a la Palabra, Francisco sabía que Cristo nunca es «mío», sino «nuestro», y que la renovación del Pueblo de Dios exige escuchar su Palabra y vivir en comunión con la Iglesia.

Al principio, Francisco no pretendía crear una Orden con regla y formas canónicas; luego comprendió que el derecho eclesial daba cauce a la renovación y la integraba plenamente en la comunión de la Iglesia.

El verdadero Francisco histórico es el Francisco de la Iglesia y precisamente de este modo habla también a los no creyentes y a los creyentes de otras confesiones y religiones.

5. Quinta palabra: DIÁLOGO

Durante la Quinta cruzada, Francisco viajó a Egipto para encontrarse con el sultán al-Malik al-Kamil, quien lo recibió cordialmente. El sultán, cercano al sufismo —corriente mística musulmana que destaca la unicidad de la existencia, la inmanencia y misericordia de Dios, la contemplación, la fraternidad y la pobreza espiritual—, pudo encontrar con Francisco un terreno común que hizo posible el diálogo.

Tiempo después, el sultán llegó a un acuerdo de paz con los cruzados.

Al cumplirse los 800 años de este encuentro, el papa Francisco visitó la península arábiga y a su regreso nos pidió oraciones “para que el diálogo entre el cristianismo y el islam sea un factor decisivo para la paz en el mundo de hoy” (6 de febrero de 2019)

6. Sexta palabra: PALABRA

Inicialmente, Francisco quería que la única regla de la nueva orden fuera el Evangelio “sin glosa”, es decir, en toda su radicalidad, en toda su verdad, sin ningún tipo de rebaja o dilución.

Se acercaba a la Sagrada Escritura con el anhelo vital de encontrar de continuo al Señor en su Palabra revelada a nosotros.

La Palabra de Dios es presencia de Cristo, al igual que la presencia eucarística. Así lo expresaba Francisco: «Y a nadie de nosotros quepa la menor duda de que ninguno puede ser salvado sino por las santas palabras y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, que los clérigos pronuncian, proclaman y administran».

7. Séptima palabra: EUCARISTÍA

En Francisco el amor a Cristo se expresó de modo especial en la adoración del Santísimo Sacramento. 

Así decía de la presencia de Jesús en la Eucaristía: "Diariamente viene a nosotros Él mismo en humilde apariencia; diariamente desciende del seno del Padre al altar en manos del sacerdote" (Adm 1,17-18)

Y a los sacerdotes nos pide: "Siempre que quieran celebrar la misa ofrezcan purificados, con pureza y reverencia, el verdadero sacrificio del santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo" (Francisco de Asís, Escritos, Editrici Francescane, Padua 2002, p. 399)

8. Octava palabra: CREACIÓN

Del amor a Cristo nace el amor al prójimo, a toda persona y también hacia todas las criaturas de Dios, a las que Francisco dedica su célebre Cántico de las Criaturas.

Francisco recuerda que la creación manifiesta la sabiduría y la bondad del Creador: es un lenguaje en el que Dios nos habla y la realidad se vuelve transparente a su presencia. En Laudato sii’, el papa Francisco retoma el mensaje del santo cuyo nombre eligió y nos llama a cuidar la Casa común.

9. Novena palabra: HERMANOS

El Papa Francisco inició una de sus encíclicas con las mismas palabras con las que San Francisco encabezaba los mensajes dirigidos a todos sus hermanos y hermanas: “Fratelli Tutti”, “hermanos todos”.

Esos mensajes, recogidos bajo el título «Admoniciones», fueron transmitidos en los capítulos generales de la Orden, pero su alcance va más allá de los miembros allí reunidos. Se dirigen a ellos, a todos los fieles y aun a cada persona que vive en este mundo, porque expresan el llamado a encontrar una fraternidad universal en Cristo, «el buen Pastor, que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz» (Adm 6,1).

10. Décima palabra: ALEGRÍA

Francisco fue un gran santo y un hombre alegre. Su sencillez, humildad, fe, amor a Cristo y bondad con todos sostuvieron esa alegría en cualquier circunstancia, porque santidad y alegría están íntimamente unidas. León Bloy, un gran escritor francés, afirmó que solo hay una tristeza: la de no ser santos, es decir, no estar cerca de Dios. El testimonio de san Francisco nos hace comprender que el secreto de la verdadera felicidad es precisamente llegar a ser santos, cercanos a Dios. Nos confiamos hoy a su intercesión para que podamos encontrar el camino que Dios nos tiene preparados para llegar a Él.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.


jueves, 1 de octubre de 2026

1 de octubre: «¡Dios mío, te amo!» Santa Teresita del Niño Jesús


  

Extractado de una catequesis del Papa Benedicto XVI, en la audiencia general del 6 de abril de 2011.