viernes, 29 de mayo de 2026

GRACIA, AMOR Y COMUNIÓN. (2 Corintios 13,11-13). Santísima Trinidad.


 
Este domingo la Iglesia en Uruguay celebra con alegría la ordenación y el inicio del ministerio episcopal de Mons. Alfonso Bauer, salesiano y nuevo obispo de la Diócesis de Florida. Esa diócesis, hasta ahora acompañada por Mons. Martín Pérez Scremini, está en el corazón de la Iglesia en Uruguay, ya que en su sede se encuentra el santuario nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de la Patria. Nos alegramos junto al Pueblo de Dios que peregrina en Florida y Durazno y pedimos a María que lo proteja bajo su manto. 
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes. (2 Corintios 13,13)
Con este buen deseo, invocando a cada una de las personas de la Santísima Trinidad, San Pablo concluye su segunda carta dirigida a la comunidad de Corinto y, en ella, a toda la Iglesia. Este versículo que escuchamos en la segunda lectura de hoy constituye un verdadero programa de vida para todo cristiano.

La primera invocación se dirige al Hijo: Jesús, el Cristo. De Él Pablo espera la Gracia. Esa Gracia es el amor de Dios derramado en nuestros corazones, vertido de manera generosa e incondicional, por todos los canales posibles, especialmente por medio de los sacramentos, comenzando por el bautismo, celebrado en el nombre de las tres personas divinas. Vivir este don como un programa concreto significa vivir en gracia; es decir, permanecer en amistad con Dios y en fidelidad a sus mandamientos.

La segunda invocación nombra a “Dios”, refiriéndose aquí al Padre El don propio del Padre es el amor, manifestado plenamente en su Hijo Jesús. Así lo expresa el Evangelio de esta fiesta:
Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. (Juan 3,16)
“Entregar” es un verbo decisivo en la vida de Jesús. En la última Cena aparece con distintos sujetos y revela, al mismo tiempo, el drama y el amor: Judas entrega a Jesús; Jesús se entrega a la voluntad del Padre por la salvación del mundo y se entrega también a nosotros en la Eucaristía.
Como telón de fondo, el Padre entrega a su Hijo, como afirma el Evangelio. Ese acto se manifiesta de modo único en la cruz, pero también expresa algo permanente, continuo: podría decirse que la eterna e infinita ocupación de Dios es la de dar; darse sin medida, con total gratuidad -de allí la Gracia- gratuidad que hace posible la vida para cada persona humana. Dios se sigue dando, se sigue entregando. El Padre no entrega al Hijo, y que se me perdone la expresión, como quien entrega un paquete y se marcha; el padre entrega al Hijo y se entrega a sí mismo con Él.

La tercera invocación se dirige al Espíritu. Pablo desea para los fieles “la comunión del Espíritu Santo”. Con ello nos hace ver que el Espíritu no solo crea la comunión, sino que él mismo es comunión. El Espíritu es el Amor que va infinitamente del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. Vivir en la comunión del Espíritu Santo es entrar en esa dinámica de amor y permanecer en ella. Por eso, Pablo propone también un camino concreto para la comunidad:
Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes. (2 Corintios 13,11)
“Dios permanecerá con ustedes”. A esta promesa Pablo añade el deseo con el que cierra su carta: que la gracia del Hijo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu “permanezcan con todos ustedes”. (2 Corintios 13,13). Permanezcan…

La respuesta al Dios que se nos da y permanece en nosotros como gracia, amor y comunión es permanecer en Él. La vocación más profunda del ser humano es la de entrar en comunión con Dios, entrar en el amor recibido y compartido de la Santísima Trinidad y encontrar su propia plenitud en la entrega sincera de sí mismo como respuesta a la Gracia.

Todo esto puede parecer extraño, ajeno a quienes vivimos inmersos en la aceleración constante de nuestro mundo, en el que nuestra humanidad puede disolverse en el aislamiento, el individualismo y en un uso de la tecnología que la convierte en aquel “espejito, espejito” con el que dialogaban personajes de los cuentos infantiles. Un uso que puede llegar a transformar nuestro ser a semejanza de la máquina. 

Frento a eso, la Trinidad es el espejo verdaero que nos devuelve nuestra auténtica imagen. Como recuerda el Papa León XIV en su reciente encíclica:
“… el hombre y la mujer son creados “a imagen y semejanza” (cf. Gn 1,26-27) del Dios trinitario. Cada persona, hecha constitutivamente para la relación, es pensada y querida por Dios para entrar en una historia de comunión con Él, con los demás y con la creación.”  (Magnifica Humanitatis, 56)
La solemnidad de la Santísima Trinidad nos invita no solo a intentar comprender intelectualmente este misterio —algo valioso, aunque difícil, arduo—, sino sobre todo a contemplar. Contemplar ese misterio de amor que nos llama, ese misterio que constituye nuestra más profunda vocación. Contemplar lo que estamos llamados a ser, aquello para lo que hemos sido creados: participar para siempre de esa comunión de amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Este mes de Junio

El mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús y, en Uruguay, es también el Mes de las Vocaciones, que este año tiene como lema: “Lanzá tus redes, tu vocación comienza con un SÍ". Este tiempo nos ayuda a recordar y cumplir el mandato de Jesús: rueguen al dueño del campo que envíe operarios para la cosecha.

En esta semana

Entre los santos que recordamos en esta semana, destacan varios que recibieron la corona del martirio:
  • El lunes primero, San Justino, uno de los primeros padres de la Iglesia;
  • El miércoles 3, San Carlos Lwanga y compañeros, que junto a cristianos de confesión anglicana, sufrieron un cruento martirio. 
  • En ese mismo día, en Uruguay recordamos también a San Cono, monje.
  • El viernes 5, san Bonifacio, gran misionero de la antigua Germania.
  • El sábado 6, san Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas.
Gracias, amigas y amigos, por su atención. Que, al profesar la fe verdadera, podamos conocer y adorar a la santísima Trinidad; y los bendiga Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

jueves, 28 de mayo de 2026

"Cantaré eternamente la misericordia del Señor" 29 de Mayo - San Pablo VI, Papa.


 

Texto tomado del testamento del Papa San Pablo VI.

Palabra de Vida: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!” (Marcos 10,46-52)


 

28 de mayo de 2026, Jueves de la VIII Semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

martes, 26 de mayo de 2026

Palabra de Vida: “El que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos”. (Marcos 10,32-45)


 

27 de mayo de 2026, Miércoles de la VIII Semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

lunes, 25 de mayo de 2026

Palabra de Vida: Buscar la sobriedad y la santidad. 1 Pedro 1,10-16


 

26 de mayo de 2026, Martes de la VIII Semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

domingo, 24 de mayo de 2026

María, Madre de la Iglesia. “Aquí tienes a tu hijo” (Juan 19,25-27)


 

El 11 de febrero de 2018, 160º aniversario de las apariciones de Lourdes, el papa Francisco fijó la celebración de María, Madre de la Iglesia en el lunes siguiente a la solemnidad de Pentecostés, el día en que nace la Iglesia.

Pentecostés y María Auxiliadora


 

24 de mayo de 2026: solemnidad de Pentecostés. Cada 24 de mayo celebramos a María, Auxilio de los Cristianos. Este año, está primero la fiesta de Pentecostés. Pero María es Madre de Jesús "por obra y gracia del Espíritu Santo" y estuvo orando con la comunidad de discípulos que esperaba el don que vendría de lo alto, como les anunció Jesús.
María Auxiliadora, ¡ruega por nosotros!

viernes, 22 de mayo de 2026

Bautizados en el Espíritu Santo. Solemnidad de Pentecostés (Hechos 2,1-11)

María Auxiliadora

Este día, 24 de mayo, es normalmente, el día en que celebramos a la Madre de Jesús bajo su advocación de “Auxilio de los cristianos”, María Auxiliadora; pero en este domingo el calendario litúrgico nos señala, como ya hemos expresado, la solemnidad de Pentecostés.

De todos modos, comenzamos saludando a todos los devotos de la Auxiliadora y muy en especial a la familia salesiana, que la tiene como patrona y, dentro de la familia, particularmente a las Hijas de María Auxiliadora, las hermanas salesianas y a todas las parroquias, capillas, obras educativas y sociales que en nuestra tierra uruguaya están bajo el amparo de la Madre de Jesús bajo esta querida advocación.

Pentecostés

En la primera lectura del domingo pasado, solemnidad de la Ascensión del Señor, escuchamos a Jesús recomendar a los discípulos no alejarse de Jerusalén y esperar la promesa del Padre:

«La promesa que Yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días». (Hechos 1,4-5)

Así, a partir de la Ascensión, la comunidad de los discípulos quedó en espera, íntimamente unida y dedicada a la oración. No hay que pensar sólo en los Once, a los que se agregaría Matías para completar los Doce. Allí estaban la Madre de Jesús y otras mujeres; unas 120 personas, según refiere Lucas. Y entonces…

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. 
De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.
Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. (Hechos 2,1-4)

Ya lo había anunciado Juan el Bautista:

«Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo (…) él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego». (Lucas 3,16)

Y el propio Jesús había expresado este anhelo:

«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!» (Lucas 12,49)

El bautismo con agua, que sigue practicando la Iglesia desde los comienzos, ya no es el Bautismo de Juan, un bautismo de conversión. A partir del bautismo de Jesús, el agua bautismal adquiere otro significado: hace posible un nuevo nacimiento, la renovación total de la vida en el Espíritu Santo. El fuego, en cambio, significa la energía transformadora por obra del Espíritu. Para la comunidad de los discípulos de Jesús, esa fuerza, unida al impulso del viento, enviará a la Iglesia en misión.

En el evangelio, Juan nos dice que Jesús entrega el Espíritu Santo el mismo día de su resurrección:

[Jesús] sopló sobre ellos y añadió: «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.» (Juan 20,22-23)

Como vemos, el relato del evangelista Juan tiene una perspectiva diferente. Pero la cuestión no es ver si la entrega del Espíritu fue de una forma o de otra. Lo más importante para nosotros, respecto a los dones de Dios, es si los hemos recibido. 

Dios los pone a nuestra disposición, pero no los impone. Recibirlos supone una apertura de nuestro corazón a la Gracia, al don de Dios, hecha con plena libertad. 

“Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”, dice el Obispo mientras unge la frente del confirmando con el santo Crisma. Ese gesto, ese aceite, en cuanto materia del sacramento, está entregando el don del Espíritu… pero hace falta también el “amén” del confirmado, un “amén” verdadero. De no ser así, el don… no se retira; queda allí para siempre, pero esperando un día ser reconocido, aceptado y asumido. Es el juego de Gracia y Libertad… Dios tiene la iniciativa, nos entrega su don, imposible de alcanzar por nuestras fuerzas… pero pide nuestra respuesta libre, nuestro asentimiento. De una manera muy hermosa se expresa eso en este versículo del Apocalipsis:

«Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.» (Apocalipsis 3,20)

Esa Palabra de Jesús no es solo un llamado personal; está dirigido a cada uno y, al mismo tiempo, a toda su comunidad, en este caso a la Iglesia de Laodicea. El llamado es a salir de su autocomplacencia, convertirse y reanimar su fervor. Y desde esta comunidad, el Espíritu habla a toda la Iglesia.

El Espíritu que llega en Pentecostés viene a santificar y animar a la Iglesia, a la comunidad para que pueda lanzarse a la misión, retomar una y otra vez el anuncio del Evangelio. El Espíritu nos hace testigos de la fe de los Apóstoles, a la manera de Jesús, “el testigo fiel”. 

Como miembros de la comunidad, recibimos todos el mismo Espíritu; pero la misión necesita también de muchos y variados aportes. Por eso dice san Pablo a los Corintios:

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. (1 Corintios 12,4-7)

La referencia al mismo Espíritu y al único Señor ponen un especial énfasis en la comunión de los creyentes. La diversidad de dones, ministerios y actividades, hacen posible la participación de cada miembro de la comunidad en la misión de toda la Iglesia, la misión de evangelizar, para la que Dios sigue garantizando su Espíritu.

El Espíritu nos es continuamente dado, porque no hemos terminado de recibirlo. Dios no ha terminado de formarnos, ni personal ni comunitariamente. Seguimos en camino, buscando crecer en el hacernos todos Uno con Cristo y llamar a otros a participar de esa Unidad. Para eso seguimos pidiendo cada día la fuerza del Espíritu, la renovación del milagro de Pentecostés.

Magnifica humanitas

Mañana el Papa León XIV presentará su primera encíclica, “Magnifica humanitas” un extenso mensaje aguardado con mucho interés, en el que el Santo Padre abordará temas como la Inteligencia Artificial, la paz y otros desafíos de nuestro tiempo.

En esta semana

El Martes 26 recordamos a San Felipe Neri, gran maestro espiritual, fundador de la Congregación del Oratorio.

El Viernes 29, memoria de San Pablo VI, el papa que completó el Concilio Vaticano II, convocado e iniciado por San Juan XXIII. 

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

jueves, 21 de mayo de 2026

22 de mayo: Santa Rita de Casia, "experta en sufrimiento".


 

Esposa, madre, viuda y monja, enraizada profundamente en el amor de Cristo. ¿Cuál es el mensaje que nos transmite esta santa? De un discurso de San Juan Pablo II a peregrinos devotos de Santa Rita, el 20 de mayo de 2000.

Visita del Papa León XIV al Uruguay: comunicado de la Conferencia Episcopal.


Montevideo, 21 de mayo de 2026 

Comunicado de la Conferencia Episcopal del Uruguay
 
Ante las consultas recibidas sobre la posible visita del papa León XIV a nuestro país, la Conferencia Episcopal del Uruguay desea compartir con el pueblo uruguayo que se viene avanzando con esperanza en su concreción.

Como hemos señalado públicamente, existe una alta probabilidad de que el Santo Padre visite Uruguay. Al día de hoy, no contamos aún con una fecha definida.

La eventual visita del papa León será motivo de profunda alegría para la Iglesia y para todo el pueblo uruguayo. Permanecemos expectantes y agradecidos ante esta posibilidad.

Una vez que exista una fecha establecida y podamos brindar información más detallada, convocaremos a una conferencia de prensa.

Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay:

X Milton Tróccoli

Obispo de Maldonado-Punta del Este-Minas

Presidente

X Card. Daniel Sturla

Arzobispo de Montevideo

Vicepresidente

X  Heriberto Bodeant

Obispo de Canelones

Secretario General


Contacto de prensa: 099 937 002