domingo, 5 de julio de 2020

Misa - Domingo XIV durante el año.



La Misa de hoy, 5 de julio de 2020.
Capilla San Pedro, La Pedrera (Cerro Largo)
Parroquia Nuestra Señora del Pilar y San Rafael (Catedral).
Diócesis de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres, Uruguay)

jueves, 2 de julio de 2020

Un rey manso y humilde (Zacarías 9,9-10 - Mateo 11,25-30). Domingo XIV durante el año.







Entre los muchos monumentos que hay en Montevideo, se encuentran al menos dieciséis estatuas ecuestres, es decir, que representan hombres a caballo. (*)
Allí están nuestros héroes nacionales, comenzando por Artigas, y latinoamericanos como San Martín y Bolívar.
Hay también dos condottieri, mercenarios italianos del siglo XV, el Gattamelata y el Colleoni y hasta una escena donde hombres y equinos se mezclan en el combate: “El entrevero”.
El caballo ha sido compañero del hombre en la paz, en el trabajo, pero también, y mucho, en la guerra. En la antigüedad, los reyes y los generales victoriosos celebraban sus triunfos desfilando en un carro de guerra tirado por caballos.

Este domingo, el profeta Zacarías nos cuenta de un rey que entra a la ciudad montado, pero no en un caballo:
Así habla el Señor:
¡Alégrate mucho, hija de Sión!
¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén!
Mira que tu Rey viene hacia ti;
él es justo y victorioso,
es humilde y está montado sobre un asno,
sobre la cría de un asna. (Zacarías 9,9-10)
Ese es el texto que cita el evangelista Mateo al narrar la entrada de Jesús en Jerusalén que recordamos cada Domingo de Ramos. Dice Mateo:
Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Digan a la hija de Sión: Mira que tu rey viene hacia ti, humilde y montado sobre un asno, sobre la cría de un animal de carga. (Mateo 21,4-5)
¿Qué recoge Mateo de la profecía de Zacarías que él ve cumplida en Jesús?
-    Tu rey VIENE hacia ti
-    HUMILDE
-    Montado sobre un ASNO
El rey viene hacia ti: visita a su pueblo, se acerca a los suyos.
No suele ser fácil entrar en la presencia de un rey. En cambio, Jesús es el rey que se acerca. Su cabalgadura marca esa cercanía: no es el caballo, donde el guerrero mira desde arriba, sino el burrito de un rey que ofrece la paz de Dios a Jerusalén y a sus habitantes, del que viene a reunirlos…
como una gallina reúne a sus pollitos bajo las alas (Mateo 23,37)
El texto de Zacarías nos prepara para escuchar el Evangelio en el que Jesús se define como…
paciente y humilde de corazón.
Pero Jesús dice mucho más. Vayamos de a poco.

Jesús comienza con una oración al Padre. Nuestra oración más frecuente es la de petición ¿no es verdad? También sabemos dar gracias cuando vemos nuestra oración escuchada y hay momentos en que sentimos la necesidad de pedir perdón.
Pero esta oración de Jesús es una oración de alabanza: un reconocimiento de la obra de Dios.
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Jesús reconoce como obra de Dios haber revelado “estas cosas” a los pequeños.
“Estas cosas” son los misterios del Reino, la forma en que Dios se va haciendo presente en la vida de los hombres.
Jesús ve como los humildes las han entendido y aceptado; no ha sucedido lo mismo con los “sabios y prudentes”, es decir, los doctores de la ley, los fariseos, aquellos que, se supone, están más preparados para interpretar la voluntad de Dios.
Jesús dice que el Padre “les ha ocultado” esas cosas… Es una manera de expresar lo que está sucediendo.
Son, en realidad, ellos mismos los que se han encerrado en su orgullo y soberbia.
El reino solo se abrirá para ellos si, con humildad, se dejan enseñar por Jesús.

Viene a continuación un versículo con un lenguaje tan similar al del cuarto evangelio, que algunos biblistas lo han llamado “un aerolito caído del cielo de Juan”, aunque también lo encontramos en el evangelio de Lucas (10,22).
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
El Hijo ha recibido TODO del Padre: tiene la misma sabiduría y el mismo poder que el Padre, porque es también Dios, aunque Dios esté escondido bajo la humanidad de Jesús.
Hay un conocimiento mutuo y profundo entre el Padre y el Hijo; por eso es el Hijo quien puede revelar al Padre.
El querer del Padre y del Hijo es el mismo y va hacia los sencillos.

Jesús concluye con una gran invitación, en la que destacan tres verbos: vengan, carguen y aprendan.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré.
El rey ha venido, pero invita a ir hacia Él. Como manso y humilde que es, no impone su presencia.
Pide nuestra decisión: encaminar nuestros pasos hacia Él.
El llamado se dirige especialmente a los afligidos y agobiados.
Muchos podemos sentirnos así hoy… no desoigamos la invitación de Jesús. Su promesa es darnos alivio, aunque también nos dice…
Carguen sobre ustedes mi yugo.
Parece extraño que, después de prometer alivio, la segunda invitación sea a cargarnos con algo.
El yugo, conocido desde tiempos muy antiguos, es una pieza de madera colocada sobre el cuello de un par de animales, generalmente bueyes, para que tiren juntos de un arado o de una carreta.
Colocarse el yugo, en referencia a un maestro, a un rabino, era aceptar su autoridad y sus enseñanzas. Jesús denuncia a aquellos maestros que…
Atan cargas tan pesadas que es imposible soportarlas, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo (Mateo 23,4).
No se trata de lo esencial, como los diez mandamientos, sino de innumerables reglas relacionadas con la pureza y el descanso del sábado.
Mucha gente del pueblo faltaba a esas normas Y, a veces, ni siquiera las conocían.
Esas personas sencillas, que se abrieron a la enseñanza de Jesús, eran despreciadas por los supuestos “sabios y entendidos” que decían, crudamente:
“esta gente, que no conoce la ley, está maldita” (Juan 7,49)
La Ley surgida en la alianza de Dios con su pueblo, ley de amor y de libertad, se había convertido en herramienta de dominio y opresión.
“Carguen con mi yugo” no es una imposición:
es un llamado, una invitación de Jesús.
El yugo no es solo una carga. El yugo une a dos en yunta para tirar juntos.
Ese es el sentido de la palabra “cónyuges”: los que están unidos por el mismo yugo; el esposo y la esposa, que se han dado el uno al otro en amor recíproco y están llamados a salir adelante marchando y trabajando juntos, codo a codo.
Más allá de la relación conyugal, el yugo puede entenderse como toda relación de esfuerzo compartido en la familia, en la comunidad, en la sociedad… si, al llamarnos a tomar nuestra cruz,
Jesús se pone adelante llevando la suya ¿no se hará él también nuestro compañero de yugo,
en ayuda de nuestra debilidad?
¿No será así como su yugo se hace suave y su carga liviana, si es Él mismo quien nos ayuda a llevarla? ¿Veo a Cristo en el hermano o la hermana que lleva el yugo junto conmigo? Y esa persona con la que estoy llevando el yugo ¿Puede ver a Cristo en mí?
“Ayúdense mutuamente a llevar sus cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo” (Gálatas 6,2)
dice san Pablo. Jesús concluye su enseñanza:
aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

Amigas y amigos, en medio de tantas cosas que hoy nos afligen y nos pesan en la vida, Jesús nos llama a seguirlo, escuchándolo y creciendo en unión con Él.
Frente al maestro soberbio y duro de corazón, él es el maestro paciente y humilde del que cada día estamos llamados a aprender.

Gracias por su atención. Que el Señor los bendiga. Sigamos cuidándonos y hasta la próxima semana si Dios quiere.

(*)
1.    José Artigas, 1923, Plaza Independencia. Angel Zanelli, italiano (1879-1942).
2.    El Gaucho, 1927. 18 de Julio y Constituyente
3.    Bruno Mauricio de Zabala, 1931. Plaza Zabala, Ciudad Vieja. Lorenzo Coullant Valera, español (1876-1932) con la colaboración de Pedro Muguruza Otaño, arquitecto español.
4.    La carreta, 1934. Parque Batlle. José Belloni, uruguayo (1882-1965). Un jinete acompaña.
5.    Nuevos rumbos, 1948. Parque Rodó (frente a Rambla Pte. Wilson y Av. Julio María Sosa). José Belloni.
6.    La diligencia, 1952. Parque Prado. José Belloni, uruguayo (1882-1965). Un jinete ayuda a salir del lugar donde el vehículo se ha empantanado.
7.    Aparicio Saravia, 1956. Av. Millán, Dr. Luis Alberto de Herrera y Joaquín Suárez. José Luis Zorrilla de San Martín, uruguayo (1891-1975)
8.    Condottiero Bartolomeo Colleoni, 1958. Bv. Artigas, frente a Facultad de Arquitectura. Calco en bronce del original de Verrocchio (Florencia, h. 1435-Venecia, 1488).
9.    Condottiero Gattamelata (Erasmo de Nami), 1963. Av. Italia y Ricaldoni. Calco del original de Donattello (Florencia, Italia, 1386-1466)
10.    San Martín, 1963. Plaza Soldados Orientales de San Martín, Av. Agraciada en la confluencia de las calles Uruguayana y Grito de Asencio. Edmundo Prati, uruguayo (1889-1970)
11.    El entrevero, 1967. Plaza Ing. Juan Pedro Fabini. José Belloni, uruguayo (1882-1965)
12.    Fructuoso Rivera, 1974. Bv. Artigas y Goes, Terminal Tres Cruces. José Fioravanti, argentino (1896-1970), en colaboración con el arquitecto Carlos de la Corcova, argentino.
13.    Manuel Oribe, 1974. Plaza Oribe, Brandsena, Rivera y 18 de Julio. Federico Moller de Berg, uruguayo (1900 - 1991).
14.    Juan Antonio Lavalleja, 1982. Plaza de los Treinta y Tres. Máximo A. Lamela, uruguayo (1918-)
15.    Francisco Solano López, 1985. Rambla Rep. de Chile y Francisco Solano López. Juan Ulrico Habegger Balparda
16.    Simón Bolívar. Plaza Simón Bolívar, Espacio entre La Cumparsita, Santiago de Chile y Rambla Rca. Argentina. No hay datos de fecha de inauguración. Se decidió erigir este monumento por Ley N° 14.974 del 11 de diciembre de 1979.

domingo, 28 de junio de 2020

Misa - Domingo XIII durante el año - Llevar la propia cruz.



Misa celebrada en la capilla Nuestra Señora de Lourdes, Barrio Sóñora, Melo, Cerro Largo, Uruguay.
Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Diócesis de Melo.

jueves, 25 de junio de 2020

Tomar la cruz y seguir a Jesús (Mateo 10,38). Domingo XIII del Tiempo durante el año.







Aquella reunión del entrenador con su equipo fue diferente a tantas otras que habían hecho en la previa de un partido. El veterano solía hacer algunas recomendaciones para todos, en general; después algunas indicaciones particulares para cada jugador y terminaba transmitiéndoles un gran ánimo y el llamado a entrar y moverse en la cancha como un verdadero equipo…

Sin embargo, esta vez no estaban en la sala del club donde solían encontrarse. Cada uno, en su casa, miraba a una pantalla donde podían verse y escucharse unos a otros. El viejo entrenador les habló de un partido diferente… un partido sin tiempos, sin otro equipo en la cancha… un partido donde cada uno tenía que seguir jugando en su casa o en el espacio donde pudiera mantenerse en forma… pero donde ninguno debía olvidar la casaca que los identificaba y los hacía sentir equipo, aunque no estuvieran juntos.

Muchas veces Jesús actúa como el entrenador que envía a su equipo, sus discípulos, a jugarse en el terreno.

No los envía sin entrenamiento. Han hecho camino con él. En sus encuentros con la gente lo han escuchado, han visto su forma de actuar… ahora es su turno. Jesús confía en ellos, los envía, pero no deja de hacer las recomendaciones finales del buen entrenador.

Todo el capítulo 10 del evangelio de san Mateo está dedicado al envío de los discípulos en misión.
Mateo 10,1-4: Formación y capacitación del equipo:
Llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia (Mateo 10,1)
Mateo 10,5-15: Planteo del juego, instrucciones, indicaciones concretas:
Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca (Mateo 10,7)
Mateo 10,16-36: Una mirada más allá del primer partido, para sostener el empeño frente a fracasos, contrariedades y conflictos.
Miren que los envío como ovejas en medio de lobos… (Mateo 10,16)
Mateo 10,37-40: En el pasaje que escuchamos este domingo, Jesús pide a su equipo fidelidad a él y le señala algo imprescindible para seguirlo: tomar la cruz.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. (Mateo 10,38)
Mateo 10,40-42: Finalmente hay unas líneas para lo que, por ahora, podemos considerar la hinchada:
Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa. (Mateo 10,42)
Desde el principio hubo entre los discípulos quienes estaban todo el tiempo con Jesús y quienes lo recibían en su casa. Recordamos muy bien a Marta, María y Lázaro, amigos y discípulos de Jesús, apoyo para él y para el grupo que siempre lo acompañaba. Jesús considera que ese apoyo no es algo menor; todo lo contrario:
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a Aquél que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. (Mateo 10,40-41)
Jesús equipara la hospitalidad dada a un profeta, con la misión del profeta mismo. Jesús alude al pasaje del segundo libro de los reyes (2 Reyes 4, 8-11.14-16a) que escuchamos en la primera lectura, donde una mujer, que no pertenece al Pueblo de Israel, reconoce a Eliseo como hombre de Dios y lo ayuda dándole un lugar donde comer y descansar… Por ese gesto y por la intercesión del profeta, ella recibe de Dios una gracia inesperada: el hijo que nunca había podido tener.

Las palabras de Jesús pueden entenderse como una invitación a los miembros del Pueblo de Dios a colaborar con los sacerdotes, los misioneros, las personas consagradas; pero no es simplemente eso. Jesús no está hablando con esos posibles colaboradores, sino con sus discípulos. A ellos y a todos los que, de allí en adelante, nos dedicamos totalmente al servicio de Dios y de los hermanos, Jesús nos llama a ser agradecidos y a no pensar que lo que se nos da es algo que se nos debe. A través de esos benefactores está actuando la providencia de Dios y ellos están participando en la misión de toda la Iglesia.

Ser cristiano es ser discípulo de Jesús y ser discípulo está profundamente unido con ser misionero. Desde el comienzo, Jesús designó a doce,
"para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar" (Marcos 3,14). 
 Los obispos de América Latina, reunidos en Aparecida en 2007 expresaron así la identidad de los cristianos: “discípulos misioneros de Jesucristo”.

Leyendo el resto del capítulo 10 de san Mateo, algunos bautizados podrían decir “eso está muy bien… para los misioneros y misioneras, para los que dejan su tierra y van a otros países a anunciar el evangelio: sacerdotes, personas consagradas, voluntarios… pero ¿qué pasa con los que seguimos nuestra vida de todos los días, nuestra vida de familia y de trabajo?".

Quienes se hagan esa pregunta podrían responderse diciendo que su parte de la misión ya la cumplen con esa valiosa colaboración de la que hablamos antes… pero algunos hacen mucho más: yendo a Misa, prestando algún servicio dentro de la comunidad… catequistas, animadores, ministros… integrantes de una comunidad eclesial de base, del movimiento de Cursillos de Cristiandad o de otros movimientos… o trabajando en ayudas sociales como la heladera solidaria, la pastoral carcelaria, la visita a los enfermos… todo eso está muy bien. Quien lo haga, siga haciéndolo y quien no lo hace y le gustaría hacerlo… pues… ¡anímese!

Pero la misión es todavía más amplia. Todos los bautizados la compartimos desde nuestras diferentes situaciones de vida. Para todos nosotros son las palabras de Jesús que nos llaman a obrar la misericordia (Mateo 5,7), trabajar por la paz (Mateo 5,9), vivir en la justicia de Dios (Mateo 5,10), ser sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5,13-14). La Iglesia, la comunidad de los discípulos de Jesús, no es un pequeño equipo en la cancha, alentado por miles de hinchas… todos somos equipo, todos compartimos la misión, todos nos movemos en el terreno.

El Concilio Vaticano II dejó una enseñanza muy clara sobre esto. Después de señalar la misión propia de los ministros ordenados y de las personas consagradas, nos habla de la misión específica de los laicos, inmensa mayoría del Pueblo de Dios. Esa misión la viven en las condiciones de la vida familiar, en el trabajo, en la vida social, “con las que su existencia está como entretejida”. Allí, en el mundo, en la historia, se les pide que
“guiados por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento. Y así hagan manifiesto a Cristo ante los demás, primordialmente mediante el testimonio de su vida, por la irradiación de la fe, la esperanza y la caridad” (Lumen Gentium, 31).
Es así como las indicaciones, consejos y avisos de Jesús hay que tomarlos para todos. Todos jugamos. Más aún, en estos tiempos de pandemia. Nadie puede quedarse en la tribuna… pero entonces, para seguir a Jesús, para dar testimonio de Él con nuestra vida, hay que ponerse la camiseta…
“Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 10,38)
La cruz no es solo una carga que me tocó, que me cayó en la vida… no es algo que tengo que recibir con resignación, sino con decisión.

La cruz con la que sigo a Jesús es, de otra forma, su misma cruz, la que viene del rechazo a su palabra, a su obra, a su amor.

Si en nuestra vida tomamos nuestra cruz, descubriremos que no estamos solos…Jesús, el que cargó con su cruz, el que murió y resucitó, nos acompaña, nos anima y nos da fuerzas. Lo dice san Pablo:
“Todo lo puedo en Aquel que me fortalece” (Filipenses 4,13)
Amigas y amigos, no tengamos miedo a la cruz, no la rechacemos… confiemos en que la llevaremos por Cristo, con Él y en Él. Gracias por su atención. Que el Señor los bendiga, cuídense mucho y hasta la próxima semana si Dios quiere.

miércoles, 24 de junio de 2020

Natividad de san Juan Bautista


Una reflexión sobre la solemnidad que celebramos hoy... fiesta patronal en la parroquia de Río Branco y la capilla de la Obra Social Salesiana "Picapiedras", Melo. (El video es de 2018, cuando el 24 de junio cayó en domingo).

sábado, 20 de junio de 2020

Horarios de Misa en la Diócesis de Melo

Estos son los horarios previstos para iniciar las celebraciones con presencia de fieles, que deberán realizarse de acuerdo con el protocolo que fue entregado a las diferentes organizaciones religosas la semana pasada.
Estos horarios fueron comunicados a Secretaría de la Presidencia de la República el 19 de junio, fecha prevista para el comienzo de estas celebraciones.
Sin embargo, es posible que se vayan haciendo ajustes y se suspendan algunas celebraciones, en la medida en que haya cambios de situación.
Trataremos de ir actualizando la información.
Última actualización: 29 de junio, 11:00 horas.

1.    Parroquia Catedral Nuestra Señora del Pilar y San Rafael. (Melo)

Cambios a partir del sábado 4 de julio, indicados en rojo.
Iglesia Catedral.
Lunes a sábado 19:00
Domingo 11:00

Capilla San Antonio
Domingo 9:30

Capilla Buen Pastor
Domingo 9:30

Capilla Santa Teresita
Viernes 16:00

Capilla San Pablo
Sábado 17:00

Capilla San Pedro (La Pedrera, ruta 26 hacia Río Branco)
Segundo sábado de mes 15:30

2.    Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Melo


Sede parroquial
Domingo a viernes 19:30
Sábado 18:30

Capilla Ntra. Sra. de Lourdes, Barrio Sóñora
Sábado 16:00

Capilla Virgen del Rosario de S. Nicolás, Barrio López Benítez
Domingo 16:00

3.    Parroquia S. Domingo Savio, Melo

A partir del sábado 4 de julio, nuevos horarios (los indicados en rojo):
Sede parroquial:
Sábado 17:00
Domingo 17:00

Capilla San Juan Bautista
Lunes 17:00

Capilla Santa Cruz
Viernes 18:00

4.    Parroquia San José Obrero, Melo

A partir del sábado 4 de julio, nuevos horarios (los indicados en rojo):
Iglesia parroquial
Domingo 10:00

Teatro parroquial
Domingo 17:00

Capilla Sagrada Familia
Domingo 8:00

Capilla Virgen de los Treinta y Tres, barrio Ruiz
Sábado 15:00

5.    Parroquia Cristo Rey, Aceguá – Noblía (Cerro Largo)


Sede parroquial (Aceguá)
Domingo 9:30

Capilla Nuestra Señora de Fátima (Noblía)
Sábado 16:30

Sarandí de Aceguá
Primer domingo de mes 15:30

Mangrullo
Tercer miércoles de mes 15:30

La Mina
Cuarto sábado de mes 15:00

La Lata
Tercer domingo de mes 15:30

6.    Parroquia San Juan Bautista, Río Branco (Cerro Largo)


Iglesia de la Inmaculada (sede parroquial)
Domingo 09:00

Capilla San José
Domingo 11:00

Sábado. Misa en diferentes capillas (a confirmar)
San Alberto, 27 de junio, 16:00

7.    Parroquia Santísimo Redentor, Fraile Muerto (Cerro Largo)


Domingo 17:00

8.    Parroquia San José, Tupambaé (Cerro Largo)


Domingo 10:00

Ciudad de Treinta y Tres: todas las Misas con presencia de fieles fueron suspendidas desde el 20 de junio, ante la aparición de varios casos de COVID-19.

9.    Parroquia San José Obrero, ciudad de Treinta y Tres


Martes a viernes 19:00
Sábado 16:30
Domingo 19:30


10.    Parroquia Virgen de los Treinta y Tres, ciudad de Treinta y Tres

Sede parroquial
Miércoles y viernes 17:00
Sábado 17:00
Domingo 10:00

Oratorio San José
Primer jueves de mes 15:00


11.    Parroquia El Salvador, ciudad de Treinta y Tres

Domingo 10:00

12.    Parroquia Santísimo Sacramento, Vergara (Treinta y Tres)


Sede parroquial:
Lunes a sábado 17:00
Domingo 10:00

Centro Pallotti (Vergara)
Miércoles 16:00

Arrozal Treinta y Tres. Capilla San Cayetano.
Primer domingo de mes 16:00

Pueblo El Oro
Segundo domingo 16:00

Plácido Rosas (Dragón). Capilla San Luis Gonzaga.
Tercer domingo de mes 15:30

Rincón. Capilla Inmaculada Concepción.
Tercer domingo de mes 17:00

13.    Parroquia María Auxiliadora, Charqueada (Treinta y Tres)

Misas con presencia de fieles suspendidas desde el 27 de junio.
Sábado 16:00
Domingo 10:00

14.    Parroquia Santa Clara de Asís, Santa Clara de Olimar (Treinta y Tres)


Sede parroquial:
Domingo 10:00
Jueves 16:00

Capilla Nuestra Sra. de Lourdes, MEVIR
Domingo 16:00

15.    Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Cerro Chato (Treinta y Tres)

Misas con presencia de fieles suspendidas desde el 27 de junio.
Iglesia Parroquial
Domingo 10:00
Primer viernes de mes 16:00

Capilla San Miguel, Valentines (a partir del 27 de junio)
Sábado 17:00

viernes, 19 de junio de 2020

Amor divino, corazón humano. Sagrado Corazón de Jesús.






“Durante muchos años enseñé que el corazón no es más que un músculo de paredes gruesas y contráctiles, que bombea la sangre a través de las arterias para distribuirla por todo el cuerpo…”
más o menos con esas palabras comenzó hablando el viejo profesor (1) de “Anatomía, fisiología e higiene” el día en que se despidió de sus alumnos y colegas del Liceo. Y prosiguió diciendo: “pero hoy siento que el corazón me habla y con él quiero hablarles a ustedes…”

En nuestro mundo el corazón representa el lugar de los sentimientos y emociones. Su figura estilizada es símbolo de amor y amistad y con ese sentido va y viene en muchos mensajes que hoy enviamos y recibimos.

En el mundo bíblico, el corazón es el centro de la persona y representa su intimidad más profunda. Es el lugar de los sentimientos, sí, pero de todos ellos: del amor y la bondad; pero también del odio y la maldad.
“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del mal tesoro del corazón saca lo malo. Porque de lo que abunda en el corazón habla la boca. (Lucas 6,45)
Por eso, en el libro de los Proverbios aparece esta recomendación:
“Por encima de todo cuidado, guarda tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida”. Proverbios 4,23
No olvidemos que, en esa visión bíblica,
“la vida de la carne está en la sangre” (Levítico 17,11).
Los antiguos no conocían el sistema circulatorio, pero veían la relación del corazón con la sangre: “de él brotan las fuentes de la vida”, es decir, de él brota la sangre, vida de hombres y animales.

Desde aquí nos acercamos al corazón de Jesús, al que está dedicado el mes de junio y cada primer viernes y cuya solemnidad se celebra este año el viernes 19 y, en algunos lugares, el domingo siguiente.

La devoción al corazón de Jesús comenzó en el siglo XVII, a partir de las visiones de santa Margarita María de Alacoque. En su época se había extendido el movimiento conocido como jansenismo, iniciado algunas décadas antes,
“que predicaba que no tanto ha de amarse a Dios como padre cuanto temérsele como implacable juez” (Pío XI, Miserentissimus Redemptor, 1928).
Frente a esa imagen de un Dios lejano y terrible,
“Jesús mostró su corazón como bandera de paz y caridad desplegada sobre las gentes” (Pío XI, íd.).
¿Qué es lo que nos muestra el corazón de Jesús? Nos muestra un Dios capaz de padecer y de compadecer, de vivir la pasión y la compasión.

Dios no se pone al margen del sufrimiento humano. Se conmueve por la conducta y el destino del hombre. Su sufrimiento lo hace intervenir, lo compromete.
De esto encontramos muchas expresiones, ya desde el libro del Génesis, en las palabras a Caín:
«¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo» (Génesis 4,10)
O en el libro del Éxodo, escuchando el grito de todo un pueblo:
«Los israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor, que brotaba del fondo de su esclavitud, subió a Dios. Oyó Dios sus gemidos, y se acordó Dios de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob» (Éxodo 2,23-24).
En Jesús, esta compasión se hace tanto compasión divina como humana:
Al ver a la multitud, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor (Mateo 9,36).
Pero la acción de compadecer de Dios hacia nosotros tiene también otro punto de vista y es el padecer de Dios. Ya en el Antiguo Testamento aparece la queja de Dios frente a la indiferencia humana:
“Me he dejado encontrar por quienes no preguntaban por mí.
Me he dejado hallar por quienes no me buscaban.
Dije “aquí estoy, aquí estoy” a gente que no invocaba mi nombre.
Alargué mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde que sigue un camino equivocado”
(Isaías 67,1-2)
El Hijo eterno de Dios se hizo hombre en Jesucristo. En Jesús, Dios no solo hace algo, sino que soporta algo: padece. La acción de Dios va a la par de un sufrimiento de Dios, un sufrimiento por nosotros, un sufrimiento salvador.
Detrás del amor compasivo de Jesús, detrás de su compasión, está su pasión, su entrega en la cruz. Santa Margarita María cuenta que, en una de sus visiones, Jesús le manifestó
"su puro amor, con que había amado hasta el exceso a los hombres, recibiendo solamente de ellos ingratitudes y desconocimiento"
"Eso fue lo que más me dolió de todo cuanto sufrí en mi Pasión, mientras que si me correspondiesen con algo de amor,tendría por poco todo lo que hice por ellos y, de poder ser, aún habría querido hacer más.Mas sólo frialdades y desaires tienen para todo mi afán en procurarles el bien."
Ingratitud, desconocimiento, frialdad, desdén. Estas actitudes humanas, que son a veces nuestras propias actitudes, provocan el reclamo de Jesús… es como una segunda pasión. Jesús va a la cruz sufriendo el rechazo de los hombres que lo condenan a muerte, pero transforma esa muerte en ofrenda de amor… Aun así, hay quienes no se conmueven… y no miremos a los costados: muchas veces nosotros también somos fríos, indiferentes al amor de Dios y eso nos hace también indiferentes al hermano, al prójimo que sufre.

Jesús nos dejó su mandamiento nuevo:
“Ámense unos a otros, como yo los he amado.” (Juan 13,34).
“Como yo los he amado”: con los sentimientos de su corazón. A menudo rezamos diciendo: “Señor Jesús, haz nuestro corazón semejante al tuyo”… se necesita un gran valor y una gran confianza en Dios para pedir eso… pero es lo que nos recomienda san Pablo:
“Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que Cristo” (Filipenses 2,5).
Contemplemos nuevamente a Jesús en su pasión, en su entrega por la que “se despojó a sí mismo tomando la condición de servidor” (Filipenses 2,7). Escuchémoslo en la cena después de lavar los pies a sus discípulos:
“les he dado ejemplo, para que también ustedes hagan como yo he hecho con ustedes”. (Juan 13,15)
Hijo de Dios, que quisiste hacerte hombre para poner la inmensidad del amor divino en un corazón humano, haz nuestro corazón semejante al tuyo… un corazón que palpite, que padezca y compadezca, para amar a nuestros hermanos que más sufren, con el mismo amor con que tú nos amaste.
Gracias, amigas y amigos por su atención. Que el Señor Jesús los guarde en su corazón y hasta la próxima semana si Dios quiere.

(1) El profesor, que no era en realidad tan viejo, pero que sí estaba dejando la docencia, era el Dr. José Levín, que fue mi profesor de "Anatomía, Fisiología e Higiene" en el año 1968. El Liceo era el primer Liceo de Young, en su origen creado por iniciativa popular. Muchos de esos profesores, que continuaron cuando el sistema estatal se hizo cargo de la institución, eran profesionales como el Dr. Levín. Actualmente el edificio del viejo Liceo es la Casa de la Cultura de Young y el ahora "Liceo N° 1 - Mario Long" funciona en el local que se habilitó en 1975 como anexo del "liceo viejo".

viernes, 12 de junio de 2020

Protocolo de la CEU (Conferencia Episcopal del Uruguay) para la reapertura de las celebraciones litúrgicas con participación de fieles.





Protocolo avalado por el Ministerio de Salud Pública que incluye las disposiciones del protocolo firmado en Presidencia de la República el jueves 11 de junio de 2020.


Queridos Hermanos:

Una vez más nos dirigimos a ustedes en este tiempo de pandemia, con todas sus consecuencias familiares, económicas, sociales y eclesiales. Agradecemos al Señor y a nuestro pueblo la enorme solidaridad que se ha suscitado en este tiempo.

La Eucaristía es la fuente y culmen de la vida de la Iglesia. La Iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace a la Iglesia. Este tiempo que hemos vivido a causa de la pandemia sin la participación de fieles en las celebraciones eucarísticas y con la suspensión de toda otra actividad que supone la asistencia de fieles (celebraciones sacramentales, catequesis, encuentros de grupos, fiestas patronales) ha sido un dolor y un desafío. De un modo especial ha sido muy difícil vivir la Semana Santa y particularmente la Pascua con estas restricciones.

La respuesta masiva de los fieles a participar de las celebraciones por los diversos medios de comunicación ha sido muy satisfactoria y llena de consuelo este momento que estamos viviendo.
Creemos que, con toda la prudencia del caso y tomando las medidas necesarias para evitar en lo posible los contagios, debemos poco a poco ir retomando la vida eclesial y litúrgica de la Iglesia con participación física de los fieles.

En diálogo con el gobierno nacional y con la participación de otras comunidades religiosas, hemos acordado los criterios y el protocolo para abrir las celebraciones a la participación de los fieles. A su vez hemos agregado elementos propios de la celebración de la Misa. Esta reapertura  se ha acordado que se hará en tres fases dependiendo de la evolución de la pandemia.

Algunos criterios generales para la celebración en parroquias o iglesias públicas:

1.    Continúa la exhortación a mantener los cuidados necesarios en este tiempo de emergencia sanitaria, (quedarse en casa, uso de barbijo o tapaboca, mantener la distancia requerida al hablar, etc).

2.    Continúa vigente la suspensión del precepto dominical, especialmente para todos los fieles mayores de 65 años o con problemas de salud que aconsejen precauciones especiales.

3.    Toda persona que tenga síntomas o sospechas de poder estar contagiada no deberá participar de ninguna celebración.

4.    La participación de los fieles en las celebraciones se hará en tres fases.

5.    A partir del día viernes 19 de junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, las celebraciones eucarísticas con participación de fieles se deberán ajustar al siguiente protocolo (Fase 1), que rige hasta nuevo aviso.

Protocolo Fase 1:

Cantidad admitida de participantes y disposición de los mismos

1.    En cada iglesia, el número límite de participantes (aforo), que se deberá respetar estrictamente, estará escrito en la puerta. Una vez completado este número, nadie más podrá ingresar a la celebración. Para todas las iglesias, el aforo permitido será de un tercio del total de personas que caben sentadas (p ej: si en la iglesia caben 150 personas sentadas, el número máximo de personas en cada celebración no podrá superar las 50).

2.    A su vez, los fieles que participen de la celebración deberán mantener la distancia sugerida entre unos y otros (dos metros), por lo que deberá haber no más de dos o tres personas por banco, dependiendo de la longitud del mismo, (exceptuando familiares que vivan bajo el mismo techo).

3.    En las iglesias en que sea necesario, se deberá implementar el servicio de ostiariado, es decir de portería, para contar el número de fieles, restringir la entrada una vez alcanzado el número máximo y dar indicaciones, si fuera necesario, sobre la distancia que se debe observar en los bancos.

4.    Se deberá realizar un registro de los asistentes y sus números de celulares o teléfonos respectivos para ser localizados en caso de ser necesario.

Normas de higiene

4.    En la sacristía se deberá usar tapabocas e higienizar bien las manos antes de preparar los implementos para las celebraciones como hostias, vino, agua, etc.

5.    Deberá haber puertas y ventanas abiertas para mantener ventilación durante las celebraciones y evitar el contacto con pomos y picaportes al entrar y salir.

6.    Los micrófonos empleados para la celebración deberán tener una protección conveniente, como papel film.

7.    En la entrada de las iglesias deberá haber alcohol en gel para que los fieles, sin excepción, desinfecten sus manos al ingresar. 

8.    Se exhortará a los fieles a no tocar las imágenes de los santos ni otros objetos de devoción que pudiera haber en las iglesias.

9.    Durante la celebración, no se emplearán libros de cantos, así como se evitará que haya estampas u otros objetos similares en los bancos. Quienes llevan adelante la animación musical (dos o tres personas) deberán respetar estrictamente la distancia propuesta, no podrá haber un coro, se recomienda emplear grabaciones.

10.    Los fieles, sin excepción, permanecerán de tapaboca mientras estén en la parroquia o capilla, aunque haya concluido la celebración. Por esta razón, en lo posible habrá tapabocas descartables para poner a disposición de quien no lo haya llevado.

11.    Sobre el altar, la patena o copón que se va a consagrar, así como el cáliz deberán estar tapados con la palia, un purificador o con papel film.

12.    Se insta a los fieles a saludarse sin ningún contacto físico y continúa la supresión del saludo de la paz. Esto rige también para el saludo del sacerdote a los fieles una vez terminada la celebración. En caso de hacerse, se evitará el contacto físico.

13.    La colecta de la misa se hará antes de la bendición final.

14.    Antes y después de cada celebración se deberá desinfectar convenientemente el espacio sagrado, tanto el presbiterio como la asamblea.

15.    Por recomendación del MSP (Ministerio de Salud Pública): ventilar el espacio, limpiar con agua, jabón, seguido de desinfección con hipoclorito en pisos y superficies duras. Alcohol al 70 % en bancos, respaldos, apoya brazos, barandas y superficies que se toquen frecuentemente.

16.    Las celebraciones tendrán una duración máxima de 45 minutos, y no se podrá realizar más de un oficio por día en el mismo local.

17.    Cada diócesis deberá enviar a  (ceremoniasreligiosas@presidencia.gub.uy) los días y horarios de las celebraciones.

18.    Se realizarán testeos aleatorios a cargo de ASSE.

Disposiciones acerca de la sagrada comunión

19.    La comunión se recibirá siempre en la mano.

20.    Durante la procesión para recibir la comunión, los fieles mantendrán entre unos y otros la distancia indicada de dos metros.

21.    El sacerdote y otros ministros de la comunión deberán tener alcohol en gel y desinfectar sus manos antes y después de dar la comunión a los fieles. Al dar la comunión deberán usar tapabocas.

22.    Las demás celebraciones litúrgicas y actos de culto deberán adecuarse también a estas normas.


Para Montevideo:

1.    En las iglesias en que sea necesario el párroco o rector podrá instrumentar la inscripción previa para participar de la santa misa. Una vez completado el número de asistentes se deberá inscribir para una misa de otro día.

2.    En algunos casos, excepcionalmente, el párroco o rector podrá habilitar un salón como capilla provisoria donde un sacerdote pueda celebrar simultáneamente otra misa en el mismo horario, cumpliendo cabalmente las mismas disposiciones.