jueves, 27 de agosto de 2026

28 de agosto: San Agustín. Palabra de Vida: “Predicamos a un Cristo crucificado” (1 Corintios 1,17-25).


28 de agosto de 2026, viernes de la XXI semana durante el año. San Agustín.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

“El que quiera seguirme... cargue con su cruz y me siga”. (Mateo 16, 21-27). XXII Domingo durante el año. Santa Rosa de Lima.

Santa Rosa de Lima: nuestra diócesis tiene tres parroquias que están bajo el patrocinio de la primera santa de América y entre ayer y hoy celebran sus respectivas fiestas patronales: Empalme Olmos, Balneario El Pinar en Ciudad de la Costa y la ciudad de Santa Rosa.

Rosa de Santa María vivió su tránsito de esta vida terrena a la vida junto a Dios en la noche del 24 de agosto de 1617, hace más de 400 años. Era tal la fama de santidad de la joven limeña, que el proceso de canonización se inició inmediatamente. Se recogieron muchísimos testimonios, sobre todo de milagros atribuidos a su intercesión. Se envió todo a Roma antes de que pasara un año. Allá, la Sagrada Congregación de Ritos, que se ocupaba de las causas de los santos, ordenó una investigación más completa, con nuevas declaraciones de testigos. Pasaron unos 15 años y cuando todo parecía estar pronto, el papa Urbano VIII cambió las normas: los procesos no podían realizarse antes de pasados cincuenta años luego de la muerte de los posibles santos. Todo se enlenteció por décadas, pero la devoción siguió difundiéndose por medio de estampas y grabados.

Luego de Urbano VIII vino el papa Alejandro VII, que dispensó de tiempos no cumplidos y apuró el proceso; pero no llegó a decretar la beatificación, porque falleció antes. La beatificó el papa Clemente IX, el 15 de abril de 1668, en la basílica de San Pedro. Al año siguiente fue declarada patrona de Lima y del Perú. Recordemos que no estamos hablando del país actual, sino del Virreinato del Perú, que abarcaba casi toda Sudamérica y parte de América Central, incluyendo los actuales territorios de Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Panamá, así como Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay... Pero en aquellos tiempos, como decía el poeta, todavía “el Uruguay y el Plata vivían su salvaje primavera” (Tabaré, Juan Zorrilla de San Martín). Con esto se quiere decir que los españoles (ni los portugueses) habían fundado todavía ninguna ciudad en lo que hoy es Uruguay.

En 1670, la beata fue nombrada patrona de todo el Nuevo Mundo (es decir, toda América) y las Filipinas.

Finalmente, el papa Clemente X la proclamó santa el 12 de abril de 1671, 54 años después de su muerte.

Es así que llegó a los altares la primera santa nacida en tierra americana, criolla, hija de criollos.

Sus padres tuvieron entre diez y trece hijos. La familia pasaba por muchas dificultades económicas. Esa era una razón para querer casar a Rosa lo antes posible. Los padres ubicaron un candidato, pero ella se opuso firmemente. Se quedó en la casa paterna casi toda su vida, contribuyendo a la economía doméstica con labores de cosido y bordado. Llevó una vida de santidad y recogimiento en una ermita que se construyó en el huerto familiar. No ingresó en ningún convento de clausura, sino que decidió hacerse beata de la Orden Tercera de Santo Domingo, y es allí que tomó el nombre de Rosa de Santa María.

No es difícil conectar su vida con el Evangelio de hoy, en el que Jesús hace a sus discípulos un llamado exigente: seguirlo, llevando la propia cruz. Esto viene a propósito de un previo desencuentro con Pedro. Recordemos el pasaje anterior, que leímos el domingo pasado. Pedro reconoció en Jesús al

“Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mateo 16,16) 

Eso le valió un especial reconocimiento de Jesús: 

“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mateo 16,18)

Estamos en el centro del evangelio de san Mateo. La profesión de fe de Pedro y la misión que Jesús le encomienda, son un punto de inflexión, es decir, punto de llegada y de partida. Los discípulos han llegado a reconocer en Jesús al Mesías y Pedro ha tenido la gracia de expresarlo. Pero… ¿comprenden realmente ellos qué es lo que significa para Jesús ser el Mesías? Hay muchos indicadores en los Evangelios de que los discípulos veían delante de ellos un camino triunfal, por el que el Mesías restablecería el Reino de Israel y algunos de ellos ocuparían en el mismo destacados puestos… Por eso, es necesario para Jesús anunciar que el camino será muy diferente a lo que ellos se figuran:

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. (Mateo 16,21)

Es aquí donde Pedro pretendió reprender a Jesús y terminó siendo él severamente reprendido:

Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá».
Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». (Mateo 16,22-23)

Aquí Simón Pedro se muestra preocupado por la suerte de Jesús. No parece haber registrado el anuncio de la resurrección; es el anuncio de la condena a muerte lo que nubla su entendimiento. En su reacción se mezclan sentimientos: por un lado, su amor al Maestro… pero por otra parte, tal vez su propio instinto de conservación. Si eso es lo que va a suceder con Jesús, ¿qué le sucederá a quienes lo siguen? Lo que Jesús dice a continuación responde a esa posible inquietud:

«El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará». (Mateo 16,24-25)

Jesús no está preocupado por él mismo, sino por la reacción de sus discípulos ante el misterio del seguimiento, el misterio de la vida en seguimiento de Cristo. Por eso, Jesús no les habla de su cruz, que ya aparece en el horizonte, sino de aquella que cada uno de los discípulos -y cada uno de nosotros- está llamado a cargar.

San Pablo, en la segunda lectura, se hace de algún modo intérprete de esas palabras de Jesús y de sus consecuencias en la vida del discípulo y anima a asumirlas en profundidad:

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. (Romanos12,1)

El culto espiritual al que se refiere Pablo debe pasar continuamente a través del crisol purificador de un compromiso existencial que hace que la vida de cada día se vaya haciendo, no según los pensamientos de los hombres, como reprocha Jesús a Pedro, o tomando de modelo a este mundo, como llama a no hacer san Pablo (Romanos 12,2). La vida y el camino del cristiano se construye “según los pensamientos de Dios”.

Ese culto espiritual supo realizarlo Santa Rosa en su vida de terciaria dominica, plenamente consagrada a Dios, pero cercana al sufrimiento de los más pobres de su tiempo en aquella aristocrática Lima. Esos pobres eran para ella rostros de Cristo, “Cristos azotados”. Como cuenta una testigo, en el proceso de canonización:

“… era la bendita virgen de grande caridad y amor al prójimo, curaba a todos los que podía y para este efecto, los traía a su casa doliéndose de sus enfermedades, sin reparar que fuesen negros o indios, ni de enfermedades asquerosas. Cuando sabía que alguno estaba en pecado, hacía diligencia para sacarlo de él”. (Testimonio de la india Mariana)

Santa Rosa, encendida en el amor de Dios, cargó con su propia cruz y reconoció la presencia de Jesús en los crucificados de su tiempo, a los que ella ayudó a llevar su cruz.

Nos encomendamos a su intercesión para aprender a llevar en nosotros los sufrimientos de Cristo y esforzarnos en vivir unidos solamente a Él.

En esta semana

  • Lunes 31, San Ramón Nonato, patrono de la parroquia de San Ramón, Canelones.
  • Martes 1 de septiembre, Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, comienza el “tiempo de la Creación”, hasta el 4 de octubre.
  • Jueves 3, San Gregorio Magno, Papa y doctor de la Iglesia.
  • Sábado 5, Santa Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad. Fiesta en Hogar San José, Municipio de 18 de Mayo.
  • Domingo 6 de septiembre, primer domingo de mes, en Uruguay, la 47 Jornada Nacional de la Juventud, convocada bajo el lema “Que sean uno para que el mundo crea”.

Gracias, amigas y amigos. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 26 de agosto de 2026

27 de agosto: Santa Mónica. Palabra de Vida: “Él los mantendrá firmes hasta el fin” (1 Corintios 1,1-9)


27 de agosto de 2026, jueves de la XXI semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

Palabra de Vida: “Trabajábamos... con tal de no ser carga para ninguno de ustedes” (2 Tesalonicenses 3,6-10.16-18)


 

26 de agosto de 2026, miércoles de la XXI semana durante el año. 
Beato Ceferino Namuncurá.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

lunes, 24 de agosto de 2026

Palabra de Vida: “Conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros” (2 Tesalonicenses 2,13a.14-17)


25 de agosto de 2026, martes de la XXI semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

¡Escribile al Papa! (últimos dos días)


¿Sabías que le podés dejar tu mensaje al papa León XIV?

Antes de su llegada a Uruguay, queremos acercarle un retrato de nuestro país construido entre todos: nuestras preocupaciones y esperanzas, nuestros valores, experiencias y realidades.

Completá el siguiente formulario y participá del documento colectivo que los obispos del Uruguay le entregarán al santo padre durante su próximo encuentro de setiembre. ¡Tenés tiempo hasta el 1 de setiembre a las 23:59!

👉Accede desde aquí a las preguntas

domingo, 23 de agosto de 2026

24 de agosto: San Bartolomé, apóstol. "Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel" (Juan 1,45-51)


 

Lunes 24 de agosto de 2026.
Reflexión tomada de una catequesis de Benedicto XVI.

Día de la Catequesis: ¿Qué dice la gente acerca de Jesús?


¡Feliz día de la Catequesis!
- En el Evangelio de hoy, dos preguntas a los catequistas.
- El recuerdo de un gran catequeta uruguayo: el P. Roberto Viola SJ.
- Un agradecimiento a las y los catequistas, por su generosa entrega para acompañar y educar en la fe a niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
Bendiciones.
+ Heriberto

sábado, 22 de agosto de 2026

22 de agosto: María Reina


 

Palabra de Vida. “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,26-38)
Reflexión tomada de Chiara Lubich, en su libro "María".
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

jueves, 20 de agosto de 2026

“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". (Mateo 16,13-20). XXI Domingo durante el año.

Hoy celebramos en Uruguay, y también en otros países, el Día Nacional de la Catequesis, por ser el domingo más cercano al 21 de agosto, memoria de San Pío X, “el papa de la catequesis”. Es una buena ocasión para dar gracias por tantos catequistas que, semana a semana, ayudan a niños, jóvenes y adultos a conocer a Jesús y a crecer en la fe.

El Evangelio de hoy nos pone ante dos preguntas del Maestro. Preguntas sencillas, pero decisivas; interpelan a todo cristiano y, de modo especial, a quienes tienen la misión de educar en la fe:

«¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» (Mateo 16,13)

«Y ustedes ¿quién dicen que soy?» (Mateo 16,15)

Podríamos pensar que la segunda pregunta es la que realmente importa. Efectivamente, la respuesta de Pedro a esa pregunta tiene consecuencias muy importantes para él y para toda la comunidad eclesial que Jesús está conformando con el grupo de los Doce.

Sin embargo, la respuesta a la primera también es importante; lo es para el catequista y lo es para todo cristiano, llamado a participar en la misión evangelizadora de toda la Iglesia. De allí surge qué se comenta, qué se espera, qué imágenes de Dios y del Mesías circulan entre la gente.

«Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas». (Mateo 16,14)

A lo largo de veinte siglos de cristianismo, la respuesta a la pregunta sobre Jesús ha pasado por los más diversos enfoques. Basta seguir los debates de los primeros Concilios que convocó la Iglesia para discernir la verdadera fe y el contraste con las tendencias que se fueron alejando de la verdad que Pedro expresó. La verdad sobre Jesucristo no es solo una cuestión histórica, sino que en ella está enraizada la verdad sobre Dios y la verdad sobre el hombre, puesto que, como enseña el Concilio Vaticano II:

“El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. (…) Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (Gaudium et Spes, 22)

En nuestro tiempo, es verdad, esa respuesta es muchas veces la indiferencia y aún la ignorancia… pero a veces ese desconocimiento libera de prejuicios y hace que el encuentro con Jesús pueda tener una increíble frescura, como lo han experimentado muchas veces los catequistas con niños y aún con adultos.

Cuando Jesús hace la segunda pregunta, para que ver qué dicen de él sus discípulos, Pedro responde:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» (Mateo 16,16)

Jesús es el “Mesías”, es decir, el Ungido. En la tradición de Israel, la unción con óleo expresaba una elección especial de Dios y la entrega de los dones necesarios para una misión. Los profetas, los sacerdotes y especialmente los Reyes, fueron reconocidos como “ungidos”. David, futuro rey de Israel, perseguido por el rey Saúl, se negó a levantar la mano contra el que Dios había elegido previamente:

«¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del Señor!». (1 Samuel 24,7 cf. 26,9)

Mesías, en hebreo, “ungido”, se traduce en griego como “Cristo”. Jesús es el Cristo, el Ungido por excelencia. Él no recibe simplemente un don más: en Él habita la plenitud del Espíritu, y ese Espíritu lo comunica a quienes creen en Él. 

La respuesta de Pedro tiene otro elemento: “el Hijo de Dios vivo”. Si toda criatura humana puede llegar a ser hijo o hija de Dios, nadie lo es en el sentido que lo es Jesucristo. Así como Él es “el” ungido, en una forma única, es también “el” hijo, con la misma unicidad. Es el Hijo, la Palabra Eterna del Padre que se ha hecho hombre…

La respuesta de Pedro le vale recibir de Jesús una bienaventuranza:

«Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo». (Mateo 16,17)

Jesús aprecia que esa respuesta no es únicamente humana. Pedro ha madurado en el encuentro personal con Cristo, pero, más aún, ha recibido del Padre el don de la fe.

Ahora bien, ¿ya está todo dicho? ¿Pedro ve todo lo que significan sus propias palabras? La continuación de la narración evangélica nos muestra que la fe de Pedro tendrá que seguir purificándose. Pedro participa de las expectativas de su gente, que tiene sus ideas sobre lo que debe ser y lo que debe hacer el Mesías… y sin embargo, no es así como Jesús entiende la misión que ha recibido del Padre… pero eso ya lo veremos el próximo domingo.

La respuesta de Jesús tiene una segunda parte:

Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». (Mateo 16,18-19)

Estas palabras de Jesús son el fundamento del ministerio de Pedro, que continuará en sus sucesores. Entre los muchos títulos del Papa, tal vez el más importante sea el de “sucesor de Pedro”, porque remite a la misión recibida de Jesús: ser fundamento, fortalecer la fe de los hermanos, servir a la unidad de la Iglesia. No es la única referencia a esa misión, pero es la primera, fundante; y, precisamente, Pedro es colocado en los cimientos, como piedra sobre la que se construye la comunidad, aunque no debemos olvidar que la piedra angular es Cristo mismo (cf. Salmo 117, 22).

Esta designación de Pedro viene preparada por la primera lectura de hoy, del libro de Isaías, donde Dios anuncia la sustitución del antiguo mayordomo de palacio, por otro que recibirá la llave como símbolo de su autoridad y tendrá la misión de ser “un padre para los habitantes de Jerusalén”, es decir, no tanto alguien que está para vigilar propiedades y contabilizar riquezas, sino para velar por el bien de aquellos que le han sido confiados.

En esa clave podemos leer el poder de atar y desatar que recibe Pedro. Entre otras interpretaciones, que son también válidas, podemos entenderlos como dos formas diferentes de velar por el bien. Porque todos necesitamos de "lazos", de vínculos, de comunidad. Nadie se inicia en la fe en solitario: es la comunidad cristiana la que acoge, transmite, celebra y acompaña el camino de quienes descubren a Jesucristo.

Pero también necesitamos la Misericordia que nos "desata", que nos desencadena de lo que nos mantiene en esclavitud y recorta nuestra vida. Pedro no recibe poder para hacer el bien o el mal, sino solamente para hacer el bien en todas sus formas: atando, fortaleciendo vínculos y desatando, liberando.

En este Día Nacional de la Catequesis, pidamos por nuestros catequistas y por toda la comunidad cristiana. Que sepamos escuchar de nuevo la pregunta de Jesús: “Y ustedes ¿quién dicen que soy?”. Y que, con la ayuda del Padre, podamos responder no solo con palabras, sino con una vida unida a Cristo, atada por el amor y desatada por la misericordia.

En esta semana:

  • Lunes 24, San Bartolomé, apóstol.
  • Martes 25, Independencia del Uruguay, Nuestra Señora de la Fundación. Fiesta patronal en Solymar.
  • Miércoles 26, beato Ceferino Namuncurá.
  • Jueves 27, santa Mónica, madre de San Agustín.
  • Viernes 28, San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia. En la tradición de este gran sabio ha bebido la Orden Agustiniana, familia espiritual del papa León XIV. La orden se fundó en el siglo XIII tomando como base la regla escrita por el santo obispo, que murió en el siglo V, y el tesoro de su espiritualidad.
  • Sábado 29, martirio de san Juan Bautista.
  • Domingo 30, Santa Rosa de Lima. Patrona de tres parroquias de nuestra diócesis: El Pinar, Empalme Olmos y ciudad de Santa Rosa.

Amigas y amigos, nos despedimos con el agradecimiento a todos los catequistas por su entrega generosa. Pidamos que perseveren siempre en la oración y en la misión, bajo el manto de nuestra Señora de Guadalupe.

Que a ellos y ellas y a cada uno de ustedes los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.