sábado, 25 de abril de 2026

La voz y la puerta. Juan 10,1-10. IV Domingo de Pascua - El Buen Pastor.

Seguimos avanzando en nuestro camino en este tiempo de Pascua y nos encontramos con el Buen Pastor, figura de Jesús que marca cada año este cuarto domingo, que es también la jornada mundial de oración por las vocaciones.

La expresión “buen pastor” está profundamente arraigada y es difícil que la cambiemos, pero es bueno saber que la traducción más exacta sería “el pastor bello”, “el pastor hermoso”. Así lo ha recordado León XIV en su mensaje para esta jornada de oración en el que dedica varios párrafos al camino de la belleza para el encuentro con Dios. Dice el Papa: 

El “pastor bello” (…) hace referencia a un pastor perfecto, auténtico, ejemplar, en cuanto está dispuesto a dar la vida por sus ovejas, manifestando de ese modo el amor de Dios. Es el Pastor que cautiva; quien lo mira descubre que la vida es realmente hermosa si lo sigue. (León XIV, Mensaje LXIII jornada de las vocaciones)

En la iconografía cristiana de los primeros tiempos, esa idea del pastor bello aparece reflejada en las pinturas y esculturas que representan de esa forma a Jesús. La imagen es plasmada en una figura joven, ideal. Recordemos que llevó algunos siglos llegar a representar a Jesús crucificado y no fue desde el principio que la imagen de su sufrimiento incorporara verdadero realismo.

Hablar de belleza, sobre todo si nos referimos a una persona, parece algo superficial, trivial… nos hace pensar en maquillajes o en gimnasios; sin embargo, no se trata de la belleza física. En todo caso, la hermosura exterior tiene sentido si es reflejo de una belleza interior, que no se puede apreciar con los ojos ni con criterios estéticos, si no por medio de la contemplación y de la interioridad. El seguimiento fiel de Jesús no solo puede hacernos buenos, sino también “bellos”. Sigue diciendo el Papa León:

El rasgo que distingue a los santos, además de la bondad, es la belleza espiritual deslumbrante que irradia quien vive en Cristo. Así, la vocación cristiana se revela en toda su profundidad: participar de su vida, compartir su misión y resplandecer de su misma belleza. (León XIV, Mensaje LXIII jornada de las vocaciones)

Es interesante recordar la dificultad que sienten los discípulos, hombres y mujeres, para reconocer a Jesús resucitado, a pesar de que sigue llevando en sus manos, sus pies y su costado las marcas de la pasión. No es suficiente la mirada que solo puede ver lo exterior: es necesaria la mirada de la fe.

Tenemos todavía en la memoria el evangelio de la mañana de Pascua, en el que María Magdalena toma a Jesús por el jardinero. 

Digamos, de paso, que esa confusión nos recuerda el jardín del Edén y el hombre colocado allí “para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2,15). Jesús resucitado es el jardinero y el pastor de nuestras almas (Cf. 1 Pedro 2,25).

Pero lo que nos interesa aquí es cómo, finalmente, María reconoce a Jesús: es cuando él la llama por su nombre: “¡María!”. A continuación, la Magdalena recibe la misión de anunciar a los discípulos que Jesús ha resucitado (Juan 20,16-17).

Con esta referencia, nos encontramos con nuestro evangelio de hoy:

(El pastor de las ovejas) llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz.» (Juan 10,3-5)

María se sintió llamada por su nombre y reconoció la voz. El evangelio de Juan tiene otros dos momentos en que alguien es llamado por su nombre. El primero, en verdad, es Lázaro, llamado, nada menos, que a salir del sepulcro: 

(Jesús) gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!» (Juan 11,43) 

La otra instancia la encontramos al final del evangelio y es el llamado a Pedro a continuar la misión de Jesús como pastor. Tres veces Jesús se dirige a él, llamándolo por su nombre, Simón, preguntándole si lo ama y encomendándole su rebaño:

Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas». (Juan 21,17)

Lázaro, María y Simón Pedro reconocen la voz de Jesús y lo siguen. Distinguen esa voz de cualquier otra y siguen al pastor. ¿Hacia dónde? Aquí aparece la otra imagen de este pasaje del evangelio:

Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.» (Juan 10,9-10).

Vida en abundancia… esa es la promesa del Pastor bello. Una vida que responda a nuestros anhelos más profundos de felicidad, de plenitud. A esa promesa se contrapone la amenaza de la violencia del “ladrón” que roba, mata y destruye. El comportamiento del pastor es lo opuesto: viene a dar vida y vida en abundancia.

En el evangelio de Mateo, Jesús trae también la imagen de la puerta. 

Es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. (Mateo 7,13)

Jesús nos advierte sobre esas puertas anchas que parecen tan atractivas, pero que no son sino trampas, agujeros que se abren sobre abismos de muerte.

Al contrario, Jesús llama a buscar y reconocer la puerta de la vida:

Entren por la puerta estrecha (…) es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran. (Mateo 7,13-14)

En definitiva, Jesús es la puerta: la puerta estrecha. Por allí se entra renunciando a sí mismo y viviendo el amor desinteresado por los demás. Pero es la puerta que conduce a la vida, a la vida, que es el mismo Jesús.

Primero de mayo: San José Obrero, Día de los Trabajadores.

El próximo viernes es primero de mayo, día de los trabajadores, fiesta de San José Obrero. Como cada año en esta fecha, los obispos saludamos a todas las personas que participan en el mundo del trabajo. 

En estos tiempos de inteligencia artificial, que no deja de ser una oportunidad pero que también amenaza muchos puestos de labor, vale la pena recordar una expresión del papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum. Él habla de “una a modo de huella” (RN 7) que la persona deja impresa cuando aplica su habilidad intelectual y sus fuerzas corporales para transformar el mundo. 

Décadas después, san Juan Pablo II tomaría y desarrollaría esa intuición en su encíclica sobre “el trabajo humano” (Laborem Excercens). Creemos que siempre habrá “trabajo humano”. Aunque la máquina pueda aprender y producir con gran perfección, nada puede sustituir totalmente a cada persona humana, completamente única, que viene a este mundo y que está llamada -para bien- a dejar en él su propia huella.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Palabra de Vida: Revestirnos de humildad en nuestras relaciones. 1 Pedro 5,5b-14. San Marcos Evangelista.


 
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.


jueves, 23 de abril de 2026

Palabra de Vida: “El que coma de este pan vivirá eternamente” (Juan 6,51-59).


 

Viernes de la tercera semana de Pascua, 24 de abril de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

Palabra de Vida: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo”. Juan 6,44-51.


 

Jueves de la tercera semana de Pascua, 23 de abril de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

martes, 21 de abril de 2026

Palabra de Vida: “El que viene a mí jamás tendrá hambre”. (Juan 6,35-40)


 

Miércoles de la tercera semana de Pascua, 22 de abril de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

Nuestra Señora del Verdún, 1901-2026 - 125 años de una devoción uruguaya.


125 años de peregrinaciones (1901-1926)

Desde hace más de un siglo, cada 19 de abril, la Virgen del Verdún convoca a miles de peregrinos que acuden desde todo el Uruguay a subir al cerro en cuya cima se encuentra un templete coronado por la imagen de María Inmaculada.
El Verdún es un cerro que se encuentra en proximidades de la ciudad de Minas, capital del departamento de Lavalleja. Este año 2026, en que el 19 de abril coincide con el domingo, es una buena ocasión para conocer algo más de esta expresión de fe que puede resultar sorprendente en un país muy marcado por su laicidad y a veces hasta por lo que parece una actitud de indiferencia ante lo religioso.

La Iglesia en el Uruguay

Para ubicarnos en el marco de la Iglesia en el Uruguay, recordemos brevemente algunos momentos históricos.
En 1878 el santo padre León XIII creó la diócesis de Montevideo, que abarcaba todo el Uruguay, siendo su primer obispo el beato Jacinto Vera.
En 1897 el mismo papa creó la provincia eclesiástica del Uruguay. Montevideo, como cabeza, pasó a ser arquidiócesis y se separaron de ella las diócesis de Salto y Melo. Mons. Mariano Soler, discípulo de Vera, fue el primer arzobispo.
Las circunstancias políticas de la época no permitieron que se nombraran los obispos de Melo y de Salto, de modo que Mons. Soler siguió al frente del conjunto de la Iglesia en el Uruguay.
En todo caso, el departamento de Lavalleja seguía siendo parte de la arquidiócesis de Montevideo.

El P. De Luca y la primera imagen

Y aquí corresponde introducir a una importante figura en esta historia, que fue el P. José de Luca, párroco de Minas desde noviembre de 1891 a abril de 1906.
Su espíritu innovador y entusiasta concibió la idea, en el año 1900, de colocar una estatua de la Virgen en uno de los cerros que rodean la ciudad. 
«La imagen se traerá de Montevideo y se colocará sobre una columna de seis metros de alto…»  
Ese era el proyecto inicial. Tampoco se decía en cuál de los cerros se pensaba instalar.

El 2 de Setiembre decía el periódico local La Paz Católica: 
«La estatua de la Virgen que se pensaba colocar en el cerro Arequita, será puesta sobre la cumbre del Verdún. Se proyecta una romería, una gran peregrinación para el día de la inauguración».
El mismo diario, algunos días después, especifica el motivo inspirador de la colocación de la imagen en la cumbre del Cerro Verdún: 
«Será un cristiano recuerdo del siglo XIX y en los albores del XX, será un homenaje a Cristo Redendor y a su Inmaculada Madre y el primer acto de esta índole que se realiza en la República y que honra mucho a nuestro Departamento» (7.10.1900).

Juan Bautista Berdum y los esposos Dartayete

El cerro del Verdún tomó su nombre del primer poblador del paraje: un vasco francés de nombre Juan Bautista Berdum, que recibió esos campos en 1801.
En el año 1900 eran propietarios del Cerro Doña María Ariza de Dartayete y su esposo Don Pedro Dartayete.
El Padre De Luca les solicitó permiso para colocar una estatua de la Virgen en la cumbre. Doña María Ariza secundó y ayudó la Obra del Verdún, facilitando su casa para dejar la estatua conseguida en Montevideo, hasta su colocación. Prestó además su carreta para subir los materiales para el pedestal.
El mismo día que en la plaza principal de Minas se abrían los cimientos del grandioso monumento a Lavalleja, del Escultor Ferrari, sobre la cumbre del Cerro del Verdún se colocaban las primeras piedras del sencillo pedestal en honor de María Inmaculada.

La Inauguración: 21 de abril de 1901

En 1901, antes de la inauguración, en la revista «Industria y Comercio» de Montevideo figuraba lo siguiente: 
“Uno de los panoramas más hermosos que ofrece la ciudad de Minas es, sin duda alguna, la vista del cerro del Verdún, con sus 360 metros de altitud. Desde la cima se contempla la más hermosa vista de la ciudad de Minas y las sierras que la circundan. 
Por iniciativa del Cura Párroco, Don José De Luca, el 19 de Abril próximo se inaugurará una hermosa estatua de la Virgen, sobre un pedestal. La importante iniciativa está llamada a influir muy favorablemente en el progreso moral y material de la capital minuana…”
Desde el comienzo la festividad se programó para el día 19 de Abril por ser el día del desembarco de los Treinta y tres Orientales, dirigidos por Juan A. Lavalleja (nacido en Minas). La fiesta vincula así la gesta-patria de la independencia (1825) con el patrocinio de la Virgen María. 
Sin embargo, debido a la gran lluvia del día 19, la inauguración se realizó el domingo 21 de Abril de 1901. Vino una gran peregrinación de Montevideo en tren expreso. Entonces no existían carreteras ni autos.
La peregrinación fue presidida por Mons. Mariano Soler. Después de la Misa campal, el Arzobispo bendijo el pedestal. Asistieron más de 3.000 peregrinos. Desde entonces, con algunas interrupciones, se siguieron las peregrinaciones hasta nuestros días.

El Papa León XIII concede indulgencia plenaria

El año siguiente el Papa León Xlll concedía a los peregrinos del Verdún la Indulgencia Plenaria: 
«Habiéndose colocado, según hemos sabido, la imagen de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada en su Concepción, sobre la cumbre del cerro “Verdún” que mira a la ciudad de Minas en la jurisdicción de la Arquidiócesis de Montevideo… 
Nos, para aumentar la religión de los fieles y salud de las almas, con piadosa caridad, usando los celestes tesoros de la Iglesia concedemos misericordiosamente en el Señor, “indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados a todos y a cada uno de los fieles cristianos de ambos sexos que visitaren dicha imagen en un día del año elegible al arbitrio de cada cual…” (Dado en Roma el 10-12-1902).

El proyecto de Mons. Soler

El año 1906, Mons. Soler encargó al Arquitecto Cayetano Bringas un proyecto de Monumento a la Virgen en la cumbre del Verdún. Proyectó tres grandes pilastrones que representarían las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Iban rematados por ángeles con los símbolos de las virtudes. El todo formaba una pirámide de base triangular, símbolo de la plegaria que asciende y encima, un globo terráqueo de cinco metros, sostenido por tres ángeles cuyas alas abiertas medían siete metros, y la estatua de la Inmaculada de nueve metros de alto. Total altura del monumento: 45 metros. 
El fallecimiento inesperado del Arzobispo hizo que la obra se detuviera.

La construcción del actual templete

Al año siguiente del fallecimiento de Mons. Soler, el día 4 de Junio de 1907 se colocó la piedra fundamental, pero no hubo luego ningún avance. En 1909 se decidió construir el monumento, tomando como base el citado proyecto, pero reduciéndolo a un tercio. 
Fue encomendado al ingeniero Andrés Rius, radicado en Minas. 
El 18 de Noviembre de 1909 una numerosa peregrinación en tren expreso trajo la estatua actual que mide 3 metros 15 de alto, costó 7000 pesos y fue traída de Francia. 
Mons. Ricardo Isasa, administrador apostólico de la arquidiócesis, bendijo la imagen. 
El 19 de Abril de 1910 se inauguró el Templete actual con una grandiosa fiesta.  
En 1915 la imagen de la Virgen fue coronada y en 1926 se agregó al templete la protección de un pararrayos.
El Padre Oscar Andrade colocó la piedra fundamental de la primitiva capilla en la falda del cerro, en enero de 1943.

El Via Crucis y la tumba del P. Olegario María Núñez

Siendo Párroco el Padre Andrade, la sucesión Dartayete ofreció en venta la parte que ocupa actualmente el camino, adquisición que felizmente se llevó a cabo. El año 1947 por su iniciativa se construyeron las estaciones del Via Crucis, costeado por familias y comercios de Minas.

Una Comisión de homenaje al Padre Olegario María Núñez, “el poeta de la Virgen”, propuso colocar al pie del Calvario, los restos del querido poeta de Minas fallecido el 4 de enero de 1932. Se basaba esta decisión en una estrofa de su poesía al Verdún que decía: «Y en un repliegue de tu serranía mi humilde ceniza se estremecerá».

La Diócesis de Minas

En 1960 fue creada la diócesis de Minas y Mons. José María Cavallero fue su primer obispo. 
Con el mismo entusiasmo que los anteriores, el Párroco Mons. Meny y Mons. Cavallero comenzaron a construir el camino de ascensión. Se llevó a cabo la instalación eléctrica y se perforó un pozo artesiano.

Terminada la Obra de reforma de la Catedral, Mons. Meny resolvió retirarse de la Parroquia e irse a vivir al Verdún. Para ello hizo construir una casa habitación junto a la Capilla. De ese modo aseguró la Misa dominical en la Capilla del Cerro del Verdún.

La obra de Mons. Mullin

Mons. Carlos Mullin, tercer Obispo de Minas, dio un paso gigante en todo lo que se refiere a convertir el Verdún en un centro de oración. Primero hizo construir una nueva Capilla mirando hacia la cumbre del Cerro (1975). Desde ella se contempla a la Virgen mientras se celebra y en caso de grandes peregrinaciones, la cuesta sirve de anfiteatro y al aire libre se puede seguir la Misa. 

En 1977 transformó la primitiva Capilla en una casa de Ejercicios Espirituales de dos plantas. Se perfeccionó la iluminación de la Virgen que como faro brilla todas las noches.

Mons. Fuentes y la capilla de la Misericordia

Mons. Jaime Fuentes, último obispo de Minas, agregó una capilla a un costado de la cumbre del cerro. Construida en piedra, está presidida por una hermosa imagen de la piedad y está dedicada a María, Madre de la Misericordia.

La celebración anual de la fiesta, el 19 de Abril, reúne más de 80 000 peregrinos. Muchas veces han participado en pleno los Obispos del Uruguay

A lo largo del año, sobre todo en los domingos de verano, son muchos los peregrinos que suben a la cumbre del Verdún para venerar a la Virgen. 

Santuario Nacional y nueva Diócesis

Por la afluencia ininterrumpida de peregrinos desde 1901, la Conferencia Episcopal del Uruguay, mediante un Decreto del 15 de abril de 2010, erigió el santuario del Verdún, hasta entonces de carácter diocesano a la categoría de Santuario Nacional de Nuestra Señora del Verdún.

En 2020 la diócesis de Minas fue unida a la diócesis vecina, tomando la nueva diócesis el nombre oficial de “Maldonado – Punta del Este – Minas” y abarcando en su territorio la totalidad de los departamentos de Lavalleja, Maldonado y Rocha.

Oración a María Inmaculada

Santísima Virgen:
Yo creo y confieso
tu santa e Inmaculada Concepción
pura y sin mancha.
¡Oh, purísima Virgen!
Por tu pureza virginal,
tu Inmaculada Concepción
y tu gloriosa cualidad
de Madre de Dios,
alcánzame de tu amado Hijo,
la humildad, la caridad,
una gran pureza de corazón,
de cuerpo y de espíritu;
una santa perseverancia en el bien,
el don de la oración,
una buena vida
y una santa muerte.
Así sea.
Oh, María, concebida sin pecado,
ruega por nosotros
que recurrimos a ti.
Amén.

 

lunes, 20 de abril de 2026

Palabra de Vida: “Señor, danos siempre de ese pan”. (Juan 6,30-35).


 

Martes de la tercera semana de Pascua, 21 de abril de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

Hacerse uno con Jesús en la vida y en la muerte. Hechos 6,8-15.


 

Lunes de la tercera semana de Pascua, 20 de abril de 2026.
Imagen: "Disputa de San Esteban con los judíos", anónimo, S. XIV. Museo Nacional de Arte de Cataluña.

sábado, 18 de abril de 2026

“Quédate con nosotros” (Lucas 24,13-35). III Domingo de Pascua.

18 y 19 de abril: peregrinación a la Virgen del Verdún

Muchos serán los peregrinos que este sábado y domingo subirán rezando hasta la cumbre del cerro Verdún, en el departamento de Lavalleja, venerando a María Inmaculada. Ella, desde lo alto de su templete, los recibirá con su cariño de Madre. Esta devoción a la Virgen del Verdún, propia de Uruguay, comenzó con el siglo XX y se ha mantenido hasta nuestros días. La fecha del 19 de abril ha querido relacionar esta devoción mariana con un acontecimiento que, tras muchos avatares, desembocó en la independencia de nuestro país: el desembarco de los Treinta y Tres orientales, en 1825. Al frente de esos patriotas estuvo Juan Antonio Lavalleja, nacido en Minas, la ciudad que se ve desde lo alto del cerro. Nos unimos espiritualmente a nuestros hermanos y hermanas en su peregrinación, orando especialmente por la paz, fuerte anhelo de toda la humanidad en estos tiempos de guerra.


Los peregrinos de Emaús

El Evangelio de hoy es muy conocido: es la historia de aquellos dos discípulos que caminan hacia el pueblo de Emaús, alejándose así de Jerusalén, donde ha quedado el resto de la comunidad, después de la muerte y resurrección de Jesús.

Pero, antes de comentar el Evangelio, quiero invitarlos a detenernos en algunos pasajes del primer libro de los Macabeos, que cuenta la guerra de los israelitas contra la tiranía del rey Antíoco Epífanes, uno de los sucesores de Alejandro Magno.

El gran héroe del primer libro es Judas Macabeo, que organiza las fuerzas que enfrentan al invasor. Antes de entrar en batalla con el ejército del rey, Judas motiva la oración de sus soldados diciendo:

Invoquemos ahora al Cielo para que tenga piedad de nosotros.
Así reconocerán todas las naciones que hay Alguien que libera y salva a Israel».
(1 Macabeos 4,10-11)

La oración pide que sea Dios quien libere y salve, dando el triunfo a los que entrarán en batalla. Un eco de esta plegaria podemos encontrarlo en las palabras de los peregrinos de Emaús, que expresan su desilusión ante la muerte de Jesús, sin saber que es con él mismo con quien están hablando:

Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. (Lucas 24,21)

Podríamos pensar que esa referencia a la liberación de Israel es mera coincidencia… pero ocurre que una de las primeras acciones del Macabeo sucedió, precisamente en aquel lugar al que se dirigían los discípulos:

Judas (…) salió con sus soldados para derrotar al ejército real que estaba en Emaús (1 Macabeos 4,3)

Con todo, a la larga, Judas será vencido y morirá; su vencedor establecerá en Emaús una de las fortalezas con las que buscará seguir asegurando el dominio de Antíoco (1 Macabeos 9,50). 

Las palabras de los dos discípulos y el lugar hacia donde se dirigen, parecen recordar aquella gesta de Israel, ese camino de lucha… esperábamos que él librara a Israel… dicen, decepcionados, los caminantes... esperábamos que él fuera otro Judas Macabeo que, ahora, con la ayuda de Dios, los llevara al triunfo; pero fue entregado, condenado y crucificado. 

Cuando la desilusión entra en el corazón lo vacía de esperanza.

Es desde ese telón de fondo sobre el que resaltan las palabras de Jesús:

«¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. (Lucas 24,25-27)

Era difícil aceptar la visión de un Mesías que realiza su misión liberadora por medio de su propio sufrimiento; sin embargo, el profeta Isaías, en sus cuatro cánticos dedicados al servidor sufriente lo estaba anunciando.

Más aún: Lucas dice que Jesús interpretó para estos dos discípulos lo que se refería a él “en todas las Escrituras”. Es en Cristo que toda la Escritura alcanza su pleno cumplimiento. Todo en ella apunta hacia Él. En Él la Palabra de Dios se cumple en plenitud.

La interpretación de Jesús no es la de un Maestro estudioso y erudito; su autoridad viene de ser Aquel en quien la Escritura se ha cumplido en su propia carne: en su pasión, muerte y resurrección. Todo eso era necesario para mostrar que ante tanta violencia y maldad, también el bien existe; y el bien es más fuerte que el mal y lo derrota.

Pasado ese encuentro con Jesús, cuando queden solos, los discípulos recordarán lo que habían sentido al escucharlo:

«¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» (Lucas 24,32)

Jesús fue finalmente reconocido por los discípulos cuando estando a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio (Lucas 24,30). Pero, inmediatamente, desapareció de la vista de ellos.

Poco antes, al llegar a Emaús, Jesús había hecho ademán de continuar su camino, pero los discípulos le rogaron:

«Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». (Lucas 24,29)

Jesús no solo fue reconocido al partir el pan: en el pan dejó su cuerpo; dejó su presencia real.

La petición “Quédate con nosotros” es la primera oración de los discípulos al Resucitado. La motiva no solo el deseo de que Él se quede, sino la necesidad de su presencia cuando las tinieblas comienzan a envolvernos.

El Padre Pío, San Pío de Pietrelcina, desarrolló ese ruego en forma personal, con la oración que rezaba después de comulgar y que comenzaba diciendo “Quédate conmigo, Señor”. Ese hombre, que en su vida atravesó dos guerras mundiales que tocaron directamente su propio país y que en medio de ambas presenció sangrientos enfrentamientos entre sus ciudadanos, sentía la necesidad de pedir al Señor que siguiera presente, que permaneciera entre nosotros, con cada uno de nosotros, en tiempos oscuros. Recemos con él:

Quédate conmigo, Jesús,
porque en esta noche de vida y de peligro, te necesito.
Que en la fracción del pan
te reconozca como discípulo tuyo,
es decir, que la Comunión Eucarística
sea la Luz que disipe las tinieblas,
la Fuerza que me sostenga
y la única Alegría de mi corazón.

Tres invitaciones

Tres invitaciones muy interesantes y diferentes nos llegan para el próximo fin de semana:

1) Conferencia sobre “El Espíritu Santo, nuestra esperanza”, con prestigiosos invitados internacionales, en tres instancias:

  • Para obispos y sacerdotes, el viernes 24, desde las 8 de la mañana hasta el almuerzo, en el seminario interdiocesano Cristo Rey, Juan Rodríguez Correa 1361 casi Millán.
  • Para sacerdotes, diáconos, consagrados y seminaristas desde las 15 hasta las 20 horas, el mismo viernes y el mismo lugar
  • Para público en general, el sábado 25, desde las 8:30, culminando con la Misa a las 18:30, en Talleres Don Bosco, Maldonado 2125, Montevideo.

2) Una nueva edición de los Retiros Parroquiales Juan XXIII, que se desarrollará en Villa Guadalupe, desde el Viernes 24 al domingo 26.

3) El Movimiento de Cursillos de Cristiandad convoca, no solo a cursillistas sino a todos los interesados, a la Ultreya Diocesana en Tala, el sábado 25, desde las 15 horas.

Gracias, amigas y amigos por su atención: que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

viernes, 17 de abril de 2026

Palabra de Vida: Revestirnos con el don del servicio. Hechos 6,1-7


 

Sábado de la segunda semana de Pascua, 18 de abril de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.