jueves, 10 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Me hice todo para todos... y todo esto por causa del Evangelio” (1 Corintios 9,16-19.22b-27)
"¿Cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?” (Mateo 18,21-35) – XXIV Domingo durante el año
Amigas y amigos:
En el día que escribo estas líneas (jueves 10) sigo en Ariccia, Italia, junto al lago Albano, en la Casa Divino Maestro, de los Paulinos, una de las congregaciones fundadas por el beato Santiago Alberione. Mañana 11, estaremos terminando un encuentro de Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, donde estamos 80 obispos de 40 países. El viernes 4 visitamos el Centro Internacional del Movimiento y pudimos allí rezar junto a la tumba de los fundadores, ubicada en la capilla de la casa. Ayer fuimos recibidos en audiencia por el Papa León.
En fin, mirando al Evangelio de este domingo, pensé que sería interesante compartirles la reflexión sobre el mismo, escrita por Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares. A lo largo de varias décadas, todos los meses, Chiara ofrecía el comentario de un versículo tomado de alguna de las lecturas del Mes. Ese versículo es la “Palabra de Vida”, es decir, la Palabra de Dios que nos comunica su vida y, a la vez, la Palabra que el mismo Jesús nos ha llamado a poner en práctica.
El versículo que eligió Chiara para octubre de 1981 es la respuesta de Jesús a una pregunta de Pedro:
Se acercó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». (Mateo 18,32)
Chiara comenta que “Pedro, bueno y generoso como era, influenciado por la predicación del Maestro, había pensado ponerse a vivir de esta nueva forma, haciendo algo excepcional: llegando a perdonar hasta siete veces. De hecho, en el judaísmo se admitía el perdón dos, tres veces, al máximo cuatro. Pero cuando Jesús responde: "...hasta setenta veces siete", dice que para Él, el perdón tiene que ser ilimitado; es necesario perdonar siempre”.
Pero, nos podemos preguntar nosotros, ¿por qué Jesús no dice, simplemente, “perdonar siempre” y, en cambio, propone ese “setenta veces siete”. Chiara nos remite al libro del Génesis, donde nos encontramos con Lamec, un violento personaje, que proclama:
«Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta y siete» (Génesis 4,24)
¡Once veces siete! Y comenta la fundadora de los Focolares: “Así empieza a extenderse el odio en las relaciones entre los hombres del mundo: es un mar que se ensancha como un río en crecida. Al mal que se extiende Jesús opone el perdón sin límites, sin condiciones, capaz de romper el círculo de la violencia. El perdón es la única solución para contrarrestar el desorden y abrirle a la humanidad un futuro que no sea la autodestrucción.”
490 veces: ése es el número de Jesús. El número no es más que una imagen para expresar un perdón sin límite. Pero ¿Qué significa ese perdón? ¿Qué es y qué no es? Escuchemos de nuevo a Chiara Lubich:
El perdón no es debilidad, es decir, no tener en cuenta la ofensa, porque el que la ha cometido es más fuerte y se le tiene miedo.
El perdón no consiste en decir que no tiene importancia algo grave o que está mal.
El perdón no es indiferencia.
El perdón es un acto de voluntad y de lucidez, y por tanto, de libertad, que consiste en recibir al hermano tal como es, a pesar del daño que nos haya hecho, del mismo modo que Dios nos recibe a nosotros pecadores, a pesar de nuestros defectos.
El perdón consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino en hacer como dice Pablo:”
"No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien". (Romanos 12,21)
“El perdón, sigue diciendo Chiara, consiste en abrir a quien te ofende
la posibilidad de una nueva relación contigo, la posibilidad, por tanto, para
él y para ti, de volver a empezar la vida, de tener un porvenir en el cual el
mal no tenga la última palabra.”
Hasta aquí vamos tratando de entender algo de lo que implica esta palabra de Jesús, ese perdón que Él quiere extender sin límite. No olvidemos que, al enseñarnos el Padrenuestro, en el mismo evangelio de Mateo, Jesús nos ha dejado una petición al Padre que conlleva un compromiso nuestro:
“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mateo 6,12)
La pregunta de Pedro era sobre cuántas veces perdonar al
hermano. Y al decir “hermano” nos pone en primer lugar en el ámbito de la
comunidad, del perdón entre cristianos, hermanos en la fe; pero se extiende a
todos aquellos con los que nos encontramos cada día o incluso apenas por un
momento. Porque, como me dijo una vez un niño “todos somos hermanos por parte
de Dios”.
Así, habiendo avanzado en la comprensión de la Palabra, tenemos que dar un paso más, un paso fundamental. Chiara nos pone ante la pregunta:
¿Qué harás entonces para vivir esta
Palabra?
Y ella responde:
“debes comportarte así ante todo con
tus hermanos en la fe: en la familia, en tu lugar de estudio, en el trabajo y
en tu comunidad, si formas parte de alguna. Sabes que a menudo se quiere responder
a la ofensa sufrida con un gesto o una palabra ofensiva.
Sabes que por la diversidad de
caracteres, o por nerviosismo, o por otras causas, las faltas de amor son frecuentes
entre personas que viven juntas. Pues bien, recuerda que sólo una actitud de
perdón, renovada continuamente, puede mantener la paz y la unidad entre los
hermanos.
Siempre tendrás tendencia a pensar en
los defectos de tus hermanos, a recordar su pasado, a quererlos distintos de
como son... Es necesario que te acostumbres a verlos con ojos nuevos y verlos nuevos
también a ellos, aceptándolos siempre, enseguida y hasta el fondo aunque no se
arrepientan”. (Sí, aunque no
se arrepientan).
Dirás: "Pero eso es difícil" Es verdad. Pero ahí está la belleza del cristianismo. No por nada formas parte de los seguidores de un Dios que, al morir en la cruz, pidió a su Padre el perdón para aquellos que le habían dado muerte.
Y así concluye
Chiara Lubich:
¡Ánimo! Empieza una vida así. Te aseguro que encontrarás la paz y la alegría. Una paz que jamás habías experimentado y una alegría desconocida.” La paz y la alegría que nacen del perdón.
En esta semana:
· Les recuerdo que este fin de semana se
hace en las parroquias del Uruguay la Colecta nacional para los gastos de la
visita del Papa León: escenarios, amplificación, pantallas y varios etcéteras.
·
Lunes 14, Exaltación de la Santa Cruz. En este
día los Obispos uruguayos iniciamos la visita Ad Limina, con varias reuniones
en la mañana y tarde de cada día. Al fin de esta jornada tendremos Misa con los
uruguayos que viven en Roma, en la basílica de los Doce Apóstoles, en cuya
cripta está la Virgen de los Treinta y Tres.
·
Martes 15, Nuestra Señora de los Dolores.
Seguimos la visita comenzando por la Misa en la Basílica de San Pedro.
·
Miércoles 16, Santos Cornelio, papa y Cipriano,
obispo, mártires. Empezamos la jornada con la Misa en Santa María la Mayor,
donde está la tumba del Papa Francisco.
·
Jueves17, San Roberto Belarmino, obispo y doctor
de la Iglesia. Tendremos la Misa en la Basílica de San Pablo extramuros.
·
El Viernes 18 tendremos el encuentro con el Papa
León, culminando así nuestra visita.
·
Sábado 19, beatas Dolores y Consuelo
Aguiar-Mella Díaz, nacidas en Uruguay, mártires de la persecución religiosa en
España. Algunos obispos comenzamos nuestro regreso y otros siguen en algunas
gestiones en el Viejo Mundo.
Gracias, amigas y amigos por su atención: que los bendiga Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes”. (Lucas 6,27-36)
martes, 8 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Alégrense... porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo”. (Lucas 6,20-26)
lunes, 7 de septiembre de 2026
8 de septiembre: Natividad de María.
viernes, 4 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: NO JUZGAR. 1 Corintios 4,1-5.
jueves, 3 de septiembre de 2026
“Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos". (Mateo 18,15-20) Domingo XXIII durante el año.
Amigas y amigos: un cordial saludo desde Italia, en la Casa del Divino Maestro, en Ariccia, cerca de Roma, de la que pueden ver este entorno.
Aquí estoy participando de un encuentro de Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, que se prolongará todavía en parte de la semana que viene. Aquí hemos venido desde los cinco continentes.
Luego, del 14 al 18, los Obispos del Uruguay nos encontraremos en Roma, para hacer la visita Ad Limina Apostolorum, que es, a la vez, una peregrinación a la tumba de los apóstoles, como indica su nombre en latín, pero también un encuentro con los diferentes organismos de la Santa Sede y una audiencia con el Santo Padre… pero de todo eso les contaré más cerca de la fecha.
Del Evangelio de hoy, en el que Jesús promete hacerse presente en medio de aquellos que se reúnan en su nombre, aunque sean apenas dos o tres, surge la expresión “Jesús en medio”, que es recurrente en el Movimiento de los Focolares. En este encuentro de Obispos amigos del movimiento, en el que estoy participando, vuelve frecuentemente. Es un aspecto muy importante de esta espiritualidad, sin dejar de serlo también de la espiritualidad cristiana, en general. Escuchemos las palabras de Jesús:
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos. (Mateo 18,19-20)
“Yo estoy presente en medio de ellos”. Lo primero que me recuerda a mí esa palabra es la tendencia que a veces tenemos a ponernos en el medio, a pretender ser el centro de atención de los demás. Es bueno recordar que yo no soy el centro del mundo. Cada uno de nosotros tendría que preguntarse si no ha pretendido eso al menos alguna vez, si no se ha colocado él mismo, o ella misma, en el medio…
Reconocer a “Jesús en medio” es sentir el llamado a salir de esa posición, a salir del centro, para que allí solo quede Jesús y así él sea el centro de todo: el centro para mí, para ti y para cada uno de los que nos hemos reunido en su nombre.
Estas palabras de Jesús son una promesa, pero al mismo tiempo nos involucran, porque Él se hará presente si al menos dos o tres discípulos nos unimos para pedir algo. Y lo primero que podemos pedir es que Él se haga presente, que Él se ponga en medio de nosotros.
Los versículos anteriores a esta promesa de Jesús no necesariamente están relacionados con ella, pero también podemos leerlos con la clave de “Jesús en medio”. Se refieren a la corrección fraterna:
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. (Mateo 18,15-17)
¿Qué pasa si buscamos hacer esto, dar estos pasos, confiando en la promesa de Jesús? Si voy a hablar con mi hermano por algo tan delicado como hacerle una corrección, el resultado puede ser muy distinto si lo invito a que nos reunamos en el nombre de Jesús, a que juntos invoquemos su nombre… pero si hay que dar el segundo paso, con dos o tres testigos, hacer lo mismo… y más aún, si se trata de una reunión de toda la comunidad.
Jesús no se pone en medio para separar, como a veces podemos hacer nosotros, poniéndonos donde no nos toca o actuando sin la menor delicadeza… Jesús en medio abre el camino para la unidad y la realiza cuando todos nos abrimos a su presencia.
En el evangelio de san Juan, Jesús deja a la comunidad un mandamiento nuevo:
Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. (Juan 13,34)
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. (Juan 15,12-13)
Esto vale para esa búsqueda de reconciliación que veíamos antes, pero va mucho más allá.
Jesús nos llama a amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado, y él nos amó hasta dar la vida. Como dice Jesús “no hay amor más grande”. Humanamente es posible y hay muchas personas que han llegado a ese amor extremo. Pero antes de que Jesús dijera que el amor más grande es dar la vida por los amigos, Pedro le había asegurado a Jesús: “Yo daré mi vida por ti” (Juan 13,37). Y sin embargo, cuando Jesús fue arrestado, Pedro lo negó tres veces. Aunque tengamos la voluntad de amar, está también nuestra fragilidad, nuestro propio instinto de conservación, que nos detiene en ese paso riesgoso. Pero, a su tiempo, Pedro llegó a dar la vida por Cristo.
Cuando una comunidad intenta vivir entre sus miembros el “mandamiento nuevo” de Jesús: “ámense unos a otros como yo lo he amado”, con más razón Jesús se hace presente. Y ahí podríamos pensar cómo es que ocurren las cosas:
- o si es posible amarnos realmente porque Jesús se hace presente y de Él viene la fuerza del amor.
En realidad, Jesús no pide tanto para cumplir su promesa. Basta que nos reunamos en su nombre; pero si lo hacemos en serio, si ponemos todo de nuestra parte, Jesús pondrá todo lo que falte y su presencia nos llevará más lejos y nos hará crecer en el amor. En Él, se hace posible una unidad que no se puede encontrar en ninguna otra forma y que supera cualquier unidad que podamos alcanzar humanamente.
En nuestra Iglesia diocesana, que quiere crecer en comunión, participación y misión, creemos en la promesa de Jesús y queremos, personalmente y en cada comunidad, abrir nuestro corazón a su presencia, para que seamos Uno en Cristo.
En esta semana:
- Este mes de septiembre, que concluye con la memoria de San Jerónimo, gran estudioso de la Biblia, es el “Mes de la Palabra de Dios”.
- En este primer domingo de septiembre se celebra en Uruguay la 47 Jornada Nacional de la Juventud, convocada bajo el lema “que sean uno para que el mundo crea” (cf. Juan 17,21). En nuestra diócesis esto será en el Colegio del Rosario, en Estación Atlántida, de 9:30 a 17:30.
- Martes 8, Natividad de la Virgen María.
- 11 al 13, en Canelones, Cursillo de Cristiandad de Mujeres en Villa Guadalupe. Acompañémoslas con nuestra oración.
- Sábado 12, Dios mediante, espero poder visitar al P. Marcelo De León, que está haciendo un año de formación en Loppiano, en el norte de Italia.
Colecta nacional para financiar la visita del Papa.
Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo.