Mostrando entradas con la etiqueta Parroquia de Tupambaé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Parroquia de Tupambaé. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de agosto de 2022

Falleció el P. Manuel Guadilla, durante muchos años sacerdote en la Diócesis de Melo.

 

 

Bilbao, 2018.

Bilbao, 2012, con las Hermanas Trinitarias
para quienes celebraba Misa habitualmente.

Bilbao, 2012, con sus sobrinos.

Bilbao, 2018, grabando para Radio María Uruguay y COMUNIÓN

Bilbao, 2018, con algunos de los residentes del Hogar Sacerdotal

La noticia de su fallecimiento me llegó en el día de hoy por el P. Carmelo, un sacerdote que fue director de uno de los Hogares Sacerdotales donde el P. Manuel pasó sus últimos años, en la ciudad de Bilbao.

El P. Manuel fue ordenado sacerdote en 1951 y alcanzó a cumplir sus "Bodas de Titanio", es decir, 70 años. El aniversario fue celebrado en Bilbao el año pasado junto con distintos jubileos de otros sacerdotes, en la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

Pasó por varias parroquias de la Diócesis de Melo, donde es recordado y querido por quienes lo conocieron. Estuvo en Tupambaé, El Salvador, Cerro Chato, el Carmen y fue también Vicario General y Ecónomo de la Diócesis.

El funeral se hará en Bilbao el próximo lunes 8.

Mensajes que nos van dejando:

Desde España
P. Carmelo.
Acabo de recibir un SMS del Obispado de Bilbao comunicándome el fallecimiento de D. José Manuel Guadilla. El funeral será este próximo lunes. Descanse en la paz de Cristo.
Desde Bilbao, 
P. José Luis Beltrán de Otalora (ex Director de la Residencia Sacerdotal)
Esta mañana ha fallecido José Manuel Guadilla. En general ha estado muy bien todo el tiempo, avanzando en edad, en bondad, con la sonrisa permanente. Pero en cuanto a su organismo, últimamente ya en silla de ruedas, y en poco tiempo con la necesidad de ser ingresado en el hospital en un par de ocasiones. En esta última, ha fallecido allí, en el hospital de Santa María, especializado sobre todo en vías respiratorias.
El funeral lo celebraremos el próximo lunes en el templo de San Vicente Mártir, al que pertenece esta residencia. Lo presidirá nuestro obispo Joseba Segura.
Nosotros hemos agradecido y orado por José Manuel desde esta mañana.
Roberto (Encargado del Hogar San Vicente): Rogamos una oración por su eterno descanso.

Desde Tupambaé
Washington Beltrán: ¡Qué bendición fue el haber recibido de parte de este cura toda su bendición y su enseñanza! Nos apoyó en estudios, deporte y a toda la comunidad de Tupambaé. Su lugarcito ya estaba reservado. Vida Eterna a Manuel.
Ricardo:  la comunidad de Tupambaé acongojada y agradecida por el servicio que brindó en ésta.
Lurdes: Que el señor le otorgue el descanso eterno. El cielo ganó un ángel y Hugo y sus papás, que se adelantaron, estarán muy felices.
 

Mano a mano con el P. Manuel Guadilla

El Padre Manuel Guadilla es un sacerdote español que estuvo 35 años en el Uruguay, casi todos ellos en la Diócesis de Melo, pasando por cuatro parroquias diferentes. Está actualmente en la ciudad de Bilbao, en el País Vasco español, en la residencia sacerdotal diocesana San Vicente, donde viven unos 40 sacerdotes, además de una madres y dos hermanas de tres de ellos, mujeres ya ancianas que acompañaron a sus familiares sacerdotes a lo largo de todo su ministerio.
Hasta allí llegó Mons. Heriberto. El P. José Luis, director de la residencia, le contó al Obispo que “José Manuel”, como le llaman en la casa, está muy bien: a pesar de su edad, es el único de los residentes que no toma ningún medicamento. La casa es muy agradable, con diferentes espacios donde estar. Celebran juntos la Misa antes del almuerzo, rezan completas después de la cena y en distintos momentos se encuentran en “El Txoco” (“el rincón”, en vasco) una buhardilla muy bien acondicionada donde juegan a las cartas o miran televisión, sobre todo cuando hay partido.
Este es el diálogo del Obispo con el P. Manuel. Todos los días el P. Manuel sale de la casa por la mañana y se va caminando -si no llueve- para celebrar la Misa en una residencia estudiantil de Religiosas Trinitarias.


- P. Manuel, Ud. llegó a Melo desde Tacuarembó, más o menos en 1963, 1964 ¿verdad?
- Sí. Yo llegué a Uruguay invitado por el obispo de Tacuarembó, que era Mons. Parteli. Estuve allí unos meses y coincidió con que en Tupambaé, en la diócesis de Melo, el cura que estaba allí se iba de vacaciones a España. Se ve que en una conversación entre Parteli y Cáceres decidieron que, ya que yo estaba sin destino en Tacuarembó, pues que fuera a Tupambaé a suplir la ausencia del párroco. Así hicimos y después resultó una permanencia que duró nueve años. Iba para unos meses, pero yo me sentí como de allá y nadie me reclamó ni nada, y yo dije pues, aquí nos quedamos y así fue la cosa.
- En Tupambaé había un matrimonio que apoyaba mucho a los sacerdotes.
- Sí, el matrimonio de Blanca y Luis que tenían un bar en la plaza, prácticamente el bar principal del pueblo. Tenían un hijo que la madre, que era muy ocurrente, llamaba “Pildorín”. Y ese Pildorín pues, tenía una inclinación hacia la Iglesia, hacia los curas y ése es el que ya antes de llegar yo había relacionado al cura que estaba antes, que era Antonio Petralanda, lo relacionó con su familia. Allí iba Petralanda a comer y demás y yo seguí la costumbre. Así viví nueve años apoyado no sólo en esta familia, sino también en las hermanas, porque había un colegio de hermanas que se portaron muy bien. Era una congregación religiosa uruguaya, que tenía la sede en Montevideo y tenían un colegito y siempre apoyaron a los curas en sus necesidades.
- Fueron nueve años en Tupambaé y de ahí a Treinta y Tres.
- Treinta y Tres, sí. Allí había un colegio que había empezado a construir un cura, con las mejores intenciones, para recoger a muchachos que estaban medio perdidos. Para eso buscó el apoyo de los alemanes de Miserior. Llegó un momento en que los alemanes dijeron “bueno, está bien, construimos el colegio, y después ¿cómo se sustenta?” Porque no está solo en construirlo y tener muchachos, después se tiene que sostener. Y ahí el Padre paró todo, ya no siguió adelante y es cuando Mons. Cáceres me dijo “venga ahí a Treinta y Tres y a ver si se puede hacer algo en ese edificio que está ahí a medio construir. Fui allí y conseguí un poco de dinero por allí, otro poco en otra parte y también con los alemanes, porque allí no se hacía nada sin ayuda de ellos.
- Entonces ese colegio, que en principio iba a ser un pensionado estudiantil, se transformó en la parroquia del Salvador.
- Sí, y como tenía muchas habitaciones, fue también un lugar para hacer reuniones de los curas y de otros grupos. Tuvo ese servicio de ser una casa de acogida para reuniones, Ejercicios Espirituales y también para una comunidad de religiosas, porque allí había un lugar acomodado para que viviera una comunidad religiosa, que fueron las Carmelitas de Vedruna, que estuvieron allá muchos años. Trabajaron muy bien, en armonía conmigo y con el otro cura que estaba conmigo, el irlandés Danny. Así se puso en marcha una cosa que estaba allí sin saber qué hacer con ella. Y sirvió, sí.
- Así que primero Tupambaé, después el Salvador en Treinta y Tres y de ahí a Cerro Chato.
- En Cerro Chato no había párroco y yo le dije al Obispo “me voy a Cerro Chato” para llenar el lugar. Ahí en Treinta y Tres estaba Danny y se quedó de párroco y yo me fui a Cerro Chato. En Cerro Chato mi salud se quebró; tuve un problema grave de salud y eso hizo también que mi permanencia fuera inestable. Por eso el Obispo dijo que tal como estaba yo, muy mal, no podía estar en un pueblo como Cerro Chato y me llevó a Melo, a la Iglesia del Carmen. Allí estuve unos años también, no sé… tres o cuatro y después ya me vine para España y así quedó la cosa.
- Y ahora, ¿con cuántos años?
- Ahora tengo noventa años y se notan… ¡se notan! (se ríe) pero vamos tirando, porque lo fundamental que es lo básico de la salud todavía me aguanta. No tengo graves problemas de salud y aunque se notan los años, poco a poco hago lo que tengo que hacer.
- ¿Algún recuerdo especial de Mons. Roberto Cáceres?
- Conociendo a Mons. Cáceres, se sabe cómo es: acogedor, muy abierto, muy dispuesto a ayudar a los sacerdotes… nos entendimos muy bien. Yo estaba muy contento de como me recibió en la diócesis. Además me nombró Vicario General. Estuve 14 años de Vicario General con él y, cosa más rara todavía, de ecónomo… yo no entendía nada de ecónomo, pero lo único que hacía falta era ser un poco ordenado… después la cosa marchaba por sí sola. Mons. Cáceres me aceptó muy bien y me entendí bien con él. Cuando llegó Mons. Cotugno yo estaba mal de salud, con una operación por cáncer, una cadera maltrecha y dije “bueno, esto ya no da más” y fue ahí que decidí venir para España quedarme aquí.
- Un saludo final para la diócesis, especialmente para las cuatro comunidades por las que ha pasado.
- Que sigan adelante por el camino de la fe, por la doctrina justa, la doctrina que anima a vivir con todo el espíritu, para que nuestra vida tenga un sentido como tiene que tener: un sentido espiritual, un sentido de vida eterna, para vivir como Dios quiere que vivamos.

(Publicado en COMUNIÓN de la Diócesis de Melo, No. 1479, marzo de 2018)

domingo, 14 de marzo de 2021

Misa - Domingo 14 de marzo de 2021, IV de Cuaresma.

Celebrada en la Parroquia San José, Tupambaé, Cerro Largo.

Homilía

Queridas hermanas, queridos hermanos:

Como ya se ha dicho, nos encontramos en la iglesia parroquial San José, en la localidad de Tupambaé. El viernes que viene, 19 de marzo, es la solemnidad de San José, esposo de María y, por lo tanto, fiesta patronal de esta parroquia. Un día siempre muy importante para esta comunidad, pero especialmente en este año dedicado a San José, que se extenderá hasta el 8 de diciembre.

Tupambaé es un hermoso nombre guaraní que significa “cosa de Dios”, “propiedad de Dios”. Muy cerca de aquí se encuentra el campo donde se libró la batalla de Tupambaé, el 22 y 23 de junio de 1904, que dejó el terrible saldo de más de 2.300 muertos y heridos.
Ese recuerdo nos invita a no dejar de rezar por la paz y la fraternidad en nuestro propio pueblo y entre todos los pueblos del mundo.

Y quiero unir este recuerdo de nuestra historia con un hecho cercano en el tiempo, aunque lejano en el espacio: la visita del Papa Francisco a una tierra asolada por la guerra. Hablo de su visita a Irak y, especialmente, de su visita a Qaraqosh, la ciudad que en 2014 fue tomada por la organización terrorista Estado Islámico, motivando la huida de la mayor parte de la población cristiana del lugar. Francisco se encontró con la comunidad cristiana en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, un templo que fue reconstruido y que es símbolo de la reconstrucción de una comunidad que fue tan salvajemente agredida. La primera lectura de hoy nos habla de una situación como esa, cuando el Pueblo de Dios regresó de un exilio forzado y reconstruyó el templo de Jerusalén.

A la comunidad de Qaraqosh, a la que la oímos luego cantar con mucha alegría, Francisco les dirigió estas palabras:
“Cuántas cosas han sido destruidas. Y cuánto debe ser reconstruido. Nuestro encuentro demuestra que el terrorismo y la muerte nunca tienen la última palabra. La última palabra pertenece a Dios y a su Hijo, vencedor del pecado y de la muerte. Incluso ante la devastación que causa el terrorismo y la guerra podemos ver, con los ojos de la fe, el triunfo de la vida sobre la muerte.”

Las palabras del Papa Francisco nos ayudan a releer el evangelio que acabamos de escuchar:
“Sí, Dios amó tanto al mundo,
que entregó a su Hijo único
para que todo el que cree en Él no muera,
sino que tenga Vida eterna.”
No podemos olvidar esto: el amor del Padre por nosotros llega hasta el punto de entregar a su Hijo único, para que en Él encontremos la vida, Vida eterna, el triunfo definitivo sobre la muerte.

Decía también Francisco a esa comunidad que pasó por tantos sufrimientos y tribulaciones:
“Seguramente hay momentos en los que la fe puede vacilar, cuando parece que Dios no ve y no actúa. Esto se confirmó para ustedes durante los días más oscuros de la guerra, y también en estos días de crisis sanitaria global y de gran inseguridad. En estos momentos, acuérdense de que Jesús está a su lado. No dejen de soñar. No se rindan, no pierdan la esperanza. Desde el cielo los santos velan sobre nosotros: invoquémoslos y no nos cansemos de pedir su intercesión.”

También para nosotros, en otras situaciones, en otras dificultades. valen esas palabras, esa invitación a renovar nuestra fe y nuestra esperanza. El evangelio nos dice que Jesús fue entregado, fue a la cruz, al sacrificio, “para que todo el que cree en Él no muera…”

“El que cree en Él”. Creer no es lo mismo que saber. No es lo mismo decir “yo sé que Jesucristo existió” que decir “yo creo en Jesucristo”. Creer es entrar en relación con Dios, es recibir, es aceptar el amor con que Él nos amó y devolver amor. Por eso, cuando Jesús dice “el que no cree ya está condenado” eso significa que esa persona que no cree no ha querido recibir el amor de Dios y al rechazarlo ella misma se excluye de ese amor. Creer lleva a vivir en la luz: “el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios”. Vivir en la luz, obrar la verdad es la manera de conducirse en la vida propia de los cristianos, de los discípulos y discípulas de Jesús.

La segunda lectura, de la carta de san Pablo a los efesios, nos invita a descubrir otro aspecto del amor de Dios, un aspecto central:
“Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo”.
Cuando descubrimos la misericordia de Dios con nosotros mismos, en esa situación en la que, como dice Pablo “estábamos muertos a causa de nuestros pecados”; es, experimentando el perdón de Dios, que podemos llegar a perdonar.
Pero más grande es el perdón, cuando se trata de la muerte de un hijo… En Qaraqosh, el Papa Francisco se conmovió con el testimonio de la señora Doha Sabah Abdallah, cuyo hijo, junto con su primo y una joven vecina fueron asesinados por los terroristas. Decía esta madre cristiana:
“No es fácil para mí aceptar esta realidad... Sin embargo, nuestra fuerza viene sin duda de nuestra fe en la Resurrección, fuente de esperanza… queremos perdonar a los agresores, porque nuestro Maestro Jesús perdonó a sus verdugos. Imitándolo en nuestros sufrimientos, testimoniamos que el amor es más fuerte que todo”.
Francisco comentó esas palabras:
“la señora Doha me conmovió (cuando) dijo que el perdón es necesario para aquellos que sobrevivieron a los ataques terroristas. Perdón: esta es una palabra clave. El perdón es necesario para permanecer en el amor, para permanecer cristianos. … Se necesita capacidad de perdonar y, al mismo tiempo, valentía para luchar. Sé que esto es muy difícil. Pero creemos que Dios puede traer la paz a esta tierra. Nosotros confiamos en Él…“

Hermanas y hermanos: en este cuarto domingo de cuaresma, llamado domingo Laetare, domingo de alegría, he querido compartirles este testimonio y las palabras del papa Francisco, porque por encima del recuerdo de tanto dolor, en este tiempo de sufrimiento de toda la humanidad, aparece la alegría de la fe, la alegría del evangelio; no una alegría superficial y pasajera, sino la alegría profunda, la alegría que viene de “haber creído en el nombre del Hijo único de Dios”, alegría que nadie nos puede arrebatar.

Nos ponemos en manos del Señor, de su madre Inmaculada y de san José, a quien invocamos con esta oración del papa Francisco:
“bienaventurado José,
muéstrate padre también a nosotros
y guíanos en el camino de la vida.
Concédenos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.”
 

viernes, 13 de mayo de 2016

Mons. Bodeant: "Hace años que en el Uruguay y en otros países hay religiosas que bautizan y celebran matrimonios"

El Papa Francisco recibe en audiencia a las participantes en
la asamblea de la UISG (Unión General de Superioras Generales)

Religiosas que bautizan y presiden matrimonios

- Mons. Heriberto, el jueves 12 de mayo se difundió una información sobre el encuentro del Papa Francisco con un grupo de religiosas. La Agencia EFE, por ejemplo, tituló "El Papa abre camino para que la mujer case y bautice". ¿Qué puede decirnos sobre eso?
- En realidad el tema es otro: el Papa habló de la posibilidad de abrir a las mujeres el camino del Diaconado, que actualmente sólo lo pueden recibir los varones. Pero en Uruguay y en muchos países del mundo, hace años que hay religiosas que bautizan y presiden la celebración de matrimonios. Eso sucede en nuestra propia Diócesis.
- ¿Cuáles son esas religiosas?
- En nuestro caso, son las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, que tienen a su cargo la atención pastoral de las parroquias de Santa Clara de Olimar y Tupambaé y tienen tambièn comunidades en las Diòcesis de Salto y de Mercedes. Ellas están facultadas por el Obispo para celebrar Bautismos y presidir la celebración de los matrimonios. Las MJVV fueron fundadas hace más de 50 años en Perú, por el Obispo de la prelatura de Caravelí, Mons. Federico Káiser, que contaba con muy pocos sacerdotes y fundó esta congregación religiosa para atender en forma permanente parroquias y bases misioneras a las que los sacerdotes podían llegar sólo ocasionalmente.
- ¿Qué es una prelatura?
- Es una porción del Pueblo de Dios, una parte de la Iglesia, en un territorio determinado, bajo la guía de un Obispo, pero que todavía no es una Diócesis. Podríamos decir que es una etapa misionera, previa a la creación de una Diócesis. Mons. Káiser, con la ayuda de una religiosa alemana, la Madre Willibrordis, fundó las MJVV para enviarlas a lugares recónditos, donde no había sacerdote permanente y, en el marco de lo que permiten las normas de la Iglesia, les concedió las facultades para bautizar y presidir casamientos. A eso se agregó luego la posibilidad de dar la Comunión con las Hostias consagradas por un sacerdote en la última Misa celebrada, reservadas en el Sagrario.

Quiénes pueden bautizar

MJVV celebrando un Bautismo
- ¿Por qué ellas pueden bautizar? ¿No es necesario ser por lo menos diácono para celebrar bautismos?
- Desde su origen, la Iglesia tiene claro que, en caso de necesidad, puede bautizar cualquier persona, incluso aunque ella misma no esté bautizada, cumpliendo tres condiciones:
primero, utilizar agua, que es la materia propia del Bautismo. Simplemente agua: no es necesario que sea agua bendita;
segundo, utilizar la fórmula "N. yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espìritu Santo", es el mandato de Jesús en el Evangelio de San Mateo (28,19) "Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo";
tercero, muy importante: que esa persona tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia.
- Pero usted dice que esto es "en caso de necesidad".
- Así es: un niño nace con peligro de muerte. Sus padres desean que sea bautizado; tanto la mamá como el papá, o personal de la salud o cualquier otra persona puede hacer eso. Después hay que informar de eso a la parroquia que corresponda, donde puede completarse la ceremonia, especialmente con la unciòn del Santo Crisma; pero, si todo se hizo como lo indiqué antes, no se vuelve a dar el agua del Bautismo, porque el niño ya la recibió.
- Entonces, ¿qué diferencia hay entre ese bautismo, que muchos llaman "agua de socorro" y lo que hacen las religiosas?
- Como ya indiqué, eso se hace en caso de necesidad; las religiosas que han recibido ese encargue lo hacen en forma completamente regular, es decir, con una preparación previa de padres y padrinos y con todos los pasos que incluye la celebración. No hay que olvidar que también hay un Libro de Bautismos en cada parroquia, donde todos los bautismos deben quedar debidamente asentados. Esos libros fueron, antes de la creación del Registro Civil en el Uruguay, el registro de nacimientos con que contaba el país. Hoy siguen siendo importantes al interno de la Iglesia, sobre todo a la hora en que se presenta una pareja para contraer matrimonio, porque lo primero que se les va a pedir es la Fe de Bautismo, el certificado de Bautismo de cada uno de ellos.

Los novios "se casan"; el sacerdote "asiste" al matrimonio

MJVV recibiendo el consentimiento de los esposos
en la celebración de un matrimonio.
- Ya que habla de Matrimonio, le hago la misma pregunta que para el Bautismo: ¿no son sòlo los diáconos y los sacerdotes o el Obispo los que pueden casar una pareja?
- En realidad, no es totalmente correcto decir que el sacerdote "casa" a la pareja. Son los novios quienes "se casan". Las normas de la Iglesia dicen que el Sacramento del Matrimonio lo produce el consentimiento de los contrayentes. Ahora bien, para que ese consentimiento sea válido, ninguno de los que se casa ha de estar afectado por un impedimento (por ejemplo, ya estar casado) y el consentimiento debe ser expresado ante un ministro autorizado y dos testigos. Los ministros son el Obispo o el párroco, que pueden delegar a otro sacerdote o a un diácono. En el caso de las MJVV, éstas reciben una autorización especial del Obispo para poder "asistir" al matrimonio, es decir recibir el consentimiento matrimonial de una pareja.

Las diaconisas

Ícono que representa
a la Diaconisa Febe
- Entonces, si todo esto ya está presente en la vida de la Iglesia, ¿qué es lo nuevo que plantea el Papa Francisco?
- El jueves pasado, el Papa Francisco recibió a 900 superioras religiosas de la Unión Internacional de Superioras Generales, que estaban en esos días reunidas en asamblea plenaria. Respondiendo a preguntas de las religiosas, el Papa afirmó que se podría crear una comisión que estudie la posibilidad del diaconado para las mujeres. El diaconado es actualmente un grado del Sacramento del Orden, reservado a los varones. Es un paso necesario para ser ordenado presbítero (sacerdote), pero también existen diáconos permanentes, como los que tenemos en nuestra diócesis. Hombres casados que, después de algunos años de matrimonio y pasando por una adecuada formación y discernimiento vocacional reciben la ordenación diaconal y son valiosos servidores de nuestras comunidades.
- En la carta a los Romanos (16,1-2) San Pablo dice: "les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. Recíbanla en el Señor, como es digno de los santos y ayùdenla en cualquier cosa que necesite de ustedes; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo". ¿Hubo entonces mujeres con el ministerio del diàcono -diaconisas- en los primeros tiempos de la Iglesia?
- Sí, claro, la Diaconisa Febe. Como se ve, San Pablo hace toda una recomendación de esa mujer a la que llama, además de diaconisa, "nuestra hermana". Aparentemente era una viuda que contaba con recursos con los que ayudaba a los misioneros. La recomendación parece indicar que es ella quien llevó a Roma la carta de Pablo a los Romanos, lo que muy probablemente sucedió.
Ahora, hay que decir tambièn, como lo señala Francisco, que cuando se habla de las mujeres diáconos en los primeros siglos de la Iglesia, no se sabe realmente qué papel desarrollaban y sobre todo si habían sido ordenadas o no. A esto hay que agregar que la vida religiosa o vida consagrada es una vocación diferente de la vida sacerdotal. No olvidemos que hay también varones que son religiosos y no son sacerdotes, sino hermanos, como los Hermanos de la Sagrada Familia, por ejemplo. Entonces, aunque se abra camino para el diaconado de la mujer, eso no hará automáticamente diaconisas de las religiosas, a menos que tengan esa vocación especial y la Iglesia les confiera ese ministerio en la forma en que eventualmente se determine, que puede ser distinta de la ordenación.

DECOS-MELO

sábado, 11 de agosto de 2012

Confirmaciones en Tupambaé


Esta tarde la parroquia San José de Tupambaé recibió a Mons. Heriberto, que llegó para celebrar el Sacramento de la Confirmación. Cinco adultos recibieron el sello del Espíritu Santo de manos del Obispo, en una celebración cálida y sentida.

sábado, 27 de agosto de 2011

Confirmaciones en Tupambaé



Mons. Heriberto visitó ayer Tupambaé, donde celebró la Eucaristía y administró el Sacramento de la Confirmación a cinco jóvenes de la comunidad de esa parroquia del departamento de Cerro Largo.

viernes, 1 de abril de 2011

Visita del Obispo a las parroquias (1)

Fraile Muerto, asamblea parroquial, miércoles 30 de marzo

Santa Clara, reunión de colaboradores de la parroquia, jueves 31 de marzo

Tupambaé, reunión del Consejo Parroquial, jueves 31 de marzo.

Acompañado por integrantes de la Vicaría Pastoral, Mons. Heriberto inició una serie de visitas a las 16 parroquias de la diócesis, a través de las que se procura que el Obispo tenga un conocimiento más directo de la marcha de las comunidades y que éstas participen en la búsqueda de un nuevo proyecto pastoral diocesano.
El miércoles el Obispo y Lilita, de Vicaría Pastoral, fueron recibido por la comunidad de Fraile Muerto, en lo que fue una verdadera asamblea parroquial. Los diferentes grupos y servicios de la comunidad presentaron su realidad actual y luego, en pequeños grupos, se realizó una reflexión sobre como realizar en la parroquia la conversión pastoral a la que llama Aparecida.
Al día siguiente, acompañado por Carla, también integrante de la Vicaría, el Obispo visitó Santa Clara y Tupambaé. En Santa Clara, donde no funciona propiamente un Consejo Pastoral, la reunión se hizo con un grupo de personas que colaboran habitualmente en la marcha de la comunidad. En Tupambaé, en la noche, fue el Consejo quien se hizo presente.
Esta tarde, el Obispo, acompañado por los esposos Alec y Alicia, visitará Cerro Chato.

domingo, 14 de marzo de 2010

Fiesta Patronal en Tupambaé




La parroquia de Tupambaé, dedicada a San José, cuya fiesta es el 19 de marzo, adelantó su celebración para este domingo, de modo de contar con la presencia de Mons. Bodeant.
El Obispo presidió la Eucaristía que se celebró en la tarde, la cual fue seguida de una procesión con la imagen del santo patrono.

lunes, 11 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (11) Pesebre viviente en Tupambaé




A la noche, en la Parroquia de Tupambaé, Mons. Heriberto celebró la Eucaristía y bautizó a una niña de la catequesis.
Luego de la Misa, la comunidad ofreció un extraordinario pesebre viviente, con múltiples escenarios, en el cual pudimos ver la anunciación, la visitación, la infructuosa busqueda de alojamiento de José y María en Belén, el nacimiento de Jesús, el anuncio de los ángeles a los pastores y la visita de ellos al pesebre, la consulta de los Magos al rey Herodes y la adoración de los Magos al niño.
La comunidad entera y los misioneros, pero sobre todos los niños, gozaron enormemente con la representación.

sábado, 9 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (8) En Tupambaé






Tupambaé fue hoy la meta de los misioneros. En la mañana se visitó a familias, entregando canastas. En la tarde, la comunidad disfrutó del parque ubicado detrás de la Iglesia, donde los misioneros hicieron sus animaciones y rezó un Rosario dramatizado.
Mons. Heriberto presidió la Eucaristía y celebró el bautismo de una niña de catequesis.
Luego de la Misa, una vigilia de oración mantuvo a la comunidad reunida, escuchando nuevos testimonios y orando con la animación de los misioneros.

sábado, 10 de octubre de 2009

Primavera Juvenil en Melo

El grupo en el retiro en María Auxiliadora

Compartiendo la mesaLa Eucaristía del sábado de noche
Los misioneros de Shalom

La Diócesis de Melo está viviendo en esta ciudad tres importantes eventos juveniles:
- Desde ayer viernes, 35 jóvenes de Aceguá, Noblía, Río Branco, Santa Clara, Tupambaé y Melo se encuentran realizando un retiro para jóvenes, organizado por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
- También desde ayer, jóvenes de la Comunidad Shalom, movimiento de origen brasileño que cuenta desde hace ya tiempo con presencia en Uruguay, están realizando una misión entre los jóvenes que suelen poblar por la noche la Plaza Independencia, frente a la parroquia del Carmen.
- Mañana, 1000 adolescentes integrantes del Movimiento Juvenil Salesiano, y otros adolescentes de la diócesis se encontrarán en Melo bajo el lema "La alegría es nuestra forma de vivir". Los chicos vienen de casas salesianas de 15 lugares de Uruguay. En la mañana tendrán la bienvenida y un tiempo en pequeños grupos. A mediodía, la Misa que presidirá Mons. Bodeant. Luego del almuerzo harán una marcha de 2 km hasta el Parque Rivera, donde compartirán algunos juegos, regresando al Liceo Salesiano para la partida a sus lugares.

martes, 7 de julio de 2009

Crónicas de las primeras visitas (3)

Sábado 4 de julio. Tomo de nuevo la ruta 7, ahora para ir a la Parroquia San José de Tupambaé. El lugar fue testigo de una de las más mentadas batallas de nuestras guerras civiles, el 24 de junio de 1904, entre las fuerzas del caudillo blanco Aparicio Saravia y el ejército del gobierno colorado.
Tupa-mbaé significa en lengua guaraní "tierra de Dios". En las Misiones Jesuitas, así se designaba En épocas jesuíticas al campo comunitario que se cultivaba para sostener a las misiones y personas desposeídas.
Esta es una de las dos parroquias confiadas a las religiosas Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, quienes llevan adelante la conducción pastoral de Tupambaé y Santa Clara de Olimar.
Allí tuvimos la celebración de la Eucaristía, durante la cual una joven recibió su primera comunión y un bebé fue bautizado.
Luego de la Misa, la infaltable convivencia reunió a niños, jóvenes y mayores.

El domingo 5, en la Parroquia Santa Clara, de Santa Clara de Olimar, en la Misa que celebramos con el P. Sebastián Silvera, párroco de Cerro Chato, varios jóvenes y adultos recibieron el Sacramento de la Confirmación en extensa y emotiva ceremonia, seguida de un almuerzo comunitario, que fue animado por canciones preparadas por los confirmados.
Santa Clara de Olimar es también un lugar histórico, especialmente vinculado a la familia Saravia, varios de cuyos miembros gravitaron en las guerras civiles de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Esa noche, de regreso a Melo, me detuve en la Parroquia Santísimo Redentor, de Fraile Muerto, para celebrar la Eucaristía con el P. Jairo Fernández y saludar a la comunidad.
De esta forma, completé al menos una visita a cada una de las sedes parroquiales fuera de la ciudad de Melo.