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jueves, 21 de mayo de 2026

Inteligencia Artificial y Evangelización: mensaje del 38° Encuentro de Diócesis de Frontera, Salto, 2026.


XXXVIII Encuentro de Diócesis de Frontera 18, 19 y 20 de mayo de 2026 – Salto – URUGUAY

Tema: “Los vecinos se encuentran para discernir juntos los avances de la inteligencia artificial y su impacto en la acción evangelizadora”

“Disciernan todo y quédense con lo bueno” (1 Tes 5,21)

MENSAJE

Reunidos como Iglesias hermanas de frontera en Salto, Uruguay, damos gracias a Dios por este encuentro que nos permite reconocernos como vecinos, discípulos y misioneros llamados a caminar juntos. En un clima de oración, escucha y diálogo, compartimos la vida de nuestras comunidades y renovamos el compromiso de anunciar el Evangelio en medio de nuestros pueblos.

En continuidad con el camino recorrido, reconocemos que las fronteras se vuelven espacio de comunión, donde se revela nuestra identidad más profunda: ser una sola familia en Cristo, convocada por el Padre y animada por el Espíritu para la misión.

En este tiempo de transformaciones aceleradas, constatamos que la Inteligencia Artificial (IA) configura un nuevo umbral cultural que impacta profundamente nuestras formas de vivir, comunicarnos y relacionarnos. Junto a sus posibilidades -acceso al conocimiento, herramientas para la educación y la evangelización- emergen también riesgos: deshumanización de los vínculos, manipulación de la información, pérdida de interioridad y reducción de la vida a lo funcional.

Percibimos también el riesgo de un progresivo “entumecimiento” de capacidades profundamente humanas, especialmente en las nuevas generaciones: la dificultad para sostener la atención, la pérdida del sentido de orientación, el debilitamiento de la autoconciencia, de la reflexión crítica y de los vínculos reales. Frente a ello, sentimos que la Iglesia está llamada a no responder desde el miedo o el rechazo, sino a discernir este tiempo como un verdadero signo de los tiempos, aportando la riqueza de su tradición humanizadora y evangelizadora.

Ante este escenario, nos sentimos llamados a un discernimiento comunitario, iluminado por la Palabra y guiado por el Espíritu, que nos permita acoger lo bueno y orientar estos avances al servicio de la dignidad humana y el bien común. En este discernimiento, hacemos nuestras las palabras del Papa León XIV, quien recuerda que “el desafío no es tecnológico sino antropológico”, invitándonos a custodiar “los rostros y las voces humanas”, para que toda innovación permanezca verdaderamente al servicio de la persona y del encuentro auténtico.

Reafirmamos que ninguna tecnología puede sustituir a Jesucristo ni el encuentro personal que funda la verdadera comunión. Como discípulos misioneros, sostenemos que el Reino de Dios sigue siendo el horizonte y contenido de toda evangelización, también en el ámbito digital. Por ello, asumimos la urgencia de humanizar estos espacios, promoviendo una cultura del encuentro que fortalezca los vínculos, despierte el pensamiento crítico y haga visible la ternura de Dios, especialmente hacia los más vulnerables.

Este desafío nos impulsa a una conversión pastoral que integre críticamente la dimensión tecnológica, formando comunidades capaces de habitar el mundo digital con criterio evangélico, sensibilidad humana y espíritu misionero.

Renovamos nuestro compromiso de discernir comunitariamente el uso de la inteligencia artificial, promover una formación integral, fomentar una cultura del encuentro en lo digital, acompañar a los más vulnerables y fortalecer la comunión entre nuestras diócesis.

Confiamos en que el Señor Resucitado camina con nosotros, ilumina nuestro discernimiento y enciende nuestros corazones. Agradecidos por este encuentro, encomendamos nuestros pueblos a María, para que nos enseñe a vivir con sabiduría este tiempo y a ser discípulos misioneros que anuncian con alegría el Evangelio.

Argentina: Diócesis de Concordia, Corrientes, Formosa, Gualeguaychú y Santo Tomé.
Brasil: Diócesis de Bagé, Río Grande, Santo Ángelo y Uruguaiana.
Paraguay: Diócesis de Ciudad del Este.
Uruguay: Diócesis de Canelones, Mercedes, Melo, Salto y Tacuarembó

Salto (Uruguay), 20 de mayo de 2026

jueves, 25 de mayo de 2023

Diócesis de Frontera: Reencuentro en la post Pandemia. Caminar juntos, compartir y vislumbrar el futuro de nuestros encuentros. Mensaje final.



XXXV Encuentro de Diócesis de Frontera
23 y 24 de mayo de 2023 - Uruguaiana, Rio Grande do Sul, Brasil

Tema: “Los vecinos se re-encuentran en la post-pandemia, con memoria agradecida de nuestro caminar juntos, para compartir y vislumbrar el futuro de nuestros encuentros.”

"Los setenta y dos enviados volvieron con gran alegría…
Jesús les dijo: Alégrense porque sus nombres ya están escritos en el cielo”
Lc 10, 17.20

Llenos de gratitud nos hemos convocado y re-encontrado, laicos y laicas, consagradas, diáconos, seminaristas, sacerdotes y obispos, después de cuatro años, para retomar juntos el camino de la fraternidad compartida que nos identifica como vecinos de fronteras. Hemos valorado los encuentros como una experiencia sinodal realizada durante muchos años y la labor de las personas que lo llevaron adelante.

La ciudad de Uruguaiana, Río Grande do Sul, Brasil, fue el lugar donde hemos compartido, en el calor de hermandad que brota del seguimiento a Jesús y del compromiso transformador con el Evangelio. Han sido días de oración, reflexión y experiencias de nuestro caminar como Iglesia.

Como vecinos de fronteras, compartimos en el diálogo y en la escucha atenta, las diversas situaciones suscitadas a partir de la pandemia COVID19 y las múltiples iniciativas que, ante los desafíos, creativamente cada iglesia local debió idear e ingeniar para atravesar esos tiempos tan difíciles.
Hoy la Iglesia nos invita a reflexionar sobre nuestro caminar juntos, bajo el lema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. Hemos hecho memoria del proceso transcurrido donde se han identificado actitudes que impiden y otras que ayudan a transitar el camino sinodal en sus distintas fases: diocesana y continental, en vista a la etapa final, con el anhelo de promover una experiencia de discernimiento, participación y corresponsabilidad.

Agradecidos a Dios Padre porque, convocados como pueblo de hijos y de hermanos en Jesús, después de cuatro años, hemos vuelto a reunirnos y a mirar con esperanza el futuro de estos encuentros, que nos ayudarán a profundizar la misión de servicio y anuncio de nuestras Iglesias diocesanas.

Uruguaiana, 24 de mayo de 2023
Conmemoración de María Auxilio de los Cristianos

Los 46 participantes de los siguientes países y diócesis:
Argentina: Diócesis de Concordia, Corrientes, Formosa y Santo Tomé.
Brasil: Diócesis de Bagé, Pelotas, Santo Ângelo y Uruguaiana.
Paraguay: Diócesis de Ciudad del Este.
Uruguay: Diócesis de Melo y Salto.

lunes, 17 de agosto de 2020

Padre Julián Zini (1939-2020). Adiós, Paí Julián, adiós, chamigo.

Padre Julián Zini (1939-2020)
Hasta que el pueblo las canta
las coplas, coplas no son
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Estos versos de Manuel Machado (hermano de Antonio) se hicieron verdad para el P. Julián Zini, que partió ayer, a los 80 años, a la Casa del Padre. Sacerdote de la Diócesis de Goya, Corrientes, escribió la letra de muchas canciones que se cantan en las comunidades de Argentina y Uruguay.

Lo primero que conocí de él fue precisamente una canción, cuando todavía no sabía ni el nombre de su autor. Fue el P. Jorge Techera quien nos la hizo escuchar en un encuentro de jóvenes, allá por el año 75, en los comienzos de la Pastoral Juvenil. Jorge la llamaba "la zamba del pellejo" y comenzaba así: "Qué triste debe ser llegar a viejo / con el alma y las manos sin gastar / qué triste integridad la del pellejo / que nunca se jugó por los demás...".

Como zamba, la encontré en esta versión de Jorge Suligoy, con su título "Qué triste y qué lindo":



Pero también la encontré con ritmo de polka paraguaya o galopa en la versión de Los de Imaguaré.




Los de Imaguaré los conocí ya estando en el seminario por la canción "Compadre ¿qué tiene el vino?", a ritmo de chamamé; pero todavía no sabía de Julián Zini, autor de la letra.

Días después de mi ordenación, en setiembre de 1986, acompañé hasta Corrientes al P. Jorge Armand. Este otro Jorge es un sacerdote francés que estuvo muchos años en Young y volvió para estar en mi ordenación y para visitar a un compañero de su diócesis que estaba en Corrientes. En el viaje encontré, en una estación de servicio en la ruta, una cassette de "Los de Imaguaré": "Memoria de la sangre" (que me compré... todavía la tengo... y funciona). Allí estaba "Compadre, ¿qué tiene el vino?" y ahí descubrí que esa letra y algunas otras eran de Julián Zini.



En el año 1992 empezaron los encuentros de Diócesis de Frontera, organizados por las Diócesis de Uruguaiana, Concordia y Salto. Yo no participé desde el principio, pero me enganché en el encuentro que se hizo en Concordia en 2002: “Los vecinos se encuentran para compartir las nuevas situaciones de pobreza en la región y su influencia en la cultura y religiosidad de nuestros pueblos”. Precisamente, con el tema de "religiosidad de nuestros pueblos" vino la participación de Julián, que no fue una simple charla sobre el tema, sino una combinación de exposición alternada con poesía y canto (él recitaba, pero iba acompañado por un guitarrista y una cantora) y con la imagen de la Virgen de Itatí en un lugar destacado.

Sus letras tuvieron dos vertientes que, como la divinidad y la humanidad de Jesús, se pueden distinguir pero no separar, porque tienen el mismo lenguaje en música y palabras: las canciones que hablaban de la vida y la cultura popular, donde la fe estaba siempre presente y las canciones para la liturgia, donde la vida y la cultura del pueblo expresaban esa fe... "Avío del alma" habla de la madre que prepara el bolso ("el avío") para el hijo que parte rumbo a Buenos Aires... y de la abuela que le hace presente otro avío: el avío del alma, el equipaje que se lleva en el corazón:
Sepa que en su alma lleva usté otro avío
que es como una herencia de amor familiar;
se lo dio su gente, su pago querido,
y en su sangre joven se ha de retornar.
(...)
Le hablo de esa mano tendida y abierta,
con el gesto antiguo de la caridad,
mano de CHAMIGO que se da sin vueltas,
del que abre la puerta y ofrece su pan...
Avío del alma hecho de franqueza,
sencillez, respeto, hombría y lealtad...
Ya ve, siendo pobre, lleva una riqueza;
recuerde: se aumenta, compartiéndola.




Desde las Comunidades Eclesiales de Base se difundieron muchas de las canciones de Julián: "Signo de esperanza / causa de alegría / con Doña María y un Jesús pascual"




"Qué lindo llegar cantando / a tu casa Padre Dios / y hermanados en el canto comenzar nuestra oración..."


"Y es que Dios es Dios-familia / Dios amor, Dios Trinidad / de tal palo, tal astilla / somos su comunidad".



Y hay muchas más... es solo ponerse a buscar...


En 2017 participó en Bagé en el 32° encuentro de Diócesis de Frontera. Allí nos dejó este poema, que todavía está esperando encontrar la música que está encerrada en sus palabras. Gracias, Julián... tus canciones seguirán vivas entre nosotros.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Mensaje del XXXIV Encuentro de Diócesis de Frontera. Esperanza en la juventud y en la familia.


XXXIV Encuentro de Diócesis de Frontera

20, 21 y 22 de mayo de 2019 - Pelotas - BRASIL


Tema: “Los vecinos se encuentran para analizar los escenarios ideológicos que impactan en la familia y en los jóvenes en vistas a promover la cultura de la vida de nuestros pueblos”

“Yo he venido para que ustedes tengan vida, y vida en abundancia”.
Juan 10, 10b.

Llenos de gratitud hemos culminado nuestro Encuentro de Diócesis de Frontera realizado en la ciudad de Pelotas, Río Grande do Sul, Brasil. Laicos y laicas, religiosas, diáconos, sacerdotes y obispos de Diócesis de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay hemos compartido estos días de reflexión y de fraternidad y volvemos ahora a nuestros lugares con la alegría y el calor de este encuentro, pero también con inquietudes que nos ayudarán a profundizar la misión de servicio y anuncio de nuestras Iglesias diocesanas.

Hemos podido analizar juntos diversos escenarios contradictorios que reafirman la importancia que la familia sigue teniendo como institución fundamental en nuestras sociedades y primera trasmisora de los valores y la fe. También hemos compartido experiencias de trabajo llevadas adelante en nuestros países, en defensa de la vida de los más indefensos y vulnerables.

Junto a Francisco, queremos reivindicar el amor como “central en la experiencia cristiana del matrimonio y de la familia” (AL 28) y creemos que la juventud “es una alegría, un canto de esperanza y una bienaventuranza” (ChV 135). A la vez, rechazamos todas aquellas situaciones que atentan contra el desarrollo humano integral y contra la libertad responsable como fundamento de los proyectos de vida.

Especialmente negativas resultan las tendencias hacia el individualismo, la competitividad desenfrenada, la cultura del consumismo o la relativización de la verdad y de la ética que desdibujan todo humanismo al no ofrecer horizontes ciertos.

Vivimos en un contexto social de fuertes cambios en las dinámicas sociales que notoriamente han impactado en nuestras familias y entre los jóvenes. Es posible advertir en todos estos aspectos, luces y sombras. Pero por sobre todas las cosas destacamos que la familia continúa siendo muy especialmente valorada como espacio de intimidad, afecto y reciprocidad entre las generaciones.

Convencidos que “el amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia” (LA 88) animamos a promover espacios y experiencias que impulsen una mirada crítica a la cultura de lo provisorio y de lo efímero. Una mirada que contribuya a promover la cultura de la vida y la dignidad de las personas a los efectos de potenciar familias donde se viva la equidad, la afectividad, la responsabilidad, la hospitalidad, la entrega mutua y el cuidado de los más débiles. Una mirada que permita a las familias acceso al trabajo, vivienda, salud y educación integral para sus hijos.

Recordando con el Santo Padre que “los sueños más bellos se conquistan con esperanza, paciencia y empeño, renunciando a las prisas” (ChV 142), nos encomendamos a Nuestra Señora Aparecida, Madre de la Vida abundante.

En la ciudad de Pelotas, al día 22 de Mayo de 2019,

Argentina: Diócesis de Concordia, Corrientes, Formosa y Santo Tomé.
Brasil: Diócesis de Bagé, Chapecó, Pelotas, Santo Ângelo y Uruguaiana.
Paraguay: Diócesis de Encarnación.
Uruguay: Diócesis de Melo, Salto y Tacuarembó.

viernes, 18 de mayo de 2018

Las fronteras y los jóvenes. Encuentro de Diócesis de Frontera, Formosa 2018N

Delegación uruguaya en el encuentro.
Diócesis de Salto, Tacuarembó y Melo

Mensaje final

XXXIII Encuentro de Diócesis de Frontera
14, 15 y 16 de mayo de 2018
FORMOSA - ARGENTINA


Tema: “Los vecinos se encuentran para escuchar a los jóvenes, percibir su realidad personal, familiar, social y eclesial, valorar su protagonismo, alegría, generosidad y creatividad en la acción pastoral al servicio de la vida de nuestros pueblos”.

Texto bíblico iluminador: 1 Juan 2, 14
“Hijos, les he escrito porque ustedes conocen al Padre. Padres, les he escrito porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les he escrito porque son fuertes y la Palabra de Dios permanece en ustedes y ustedes han vencido al Maligno”.

Agradecidos a Dios porque, convocados como pueblo de hijos y de hermanos en Jesús, hemos concluido nuestro encuentro anual de vecinos de frontera. Nos hemos reunido en Formosa, tierra de los pueblos originarios Qom, Pilagás, Nivaklés y Wichis, en el Noreste argentino.

Así, los vecinos nos reconocemos hermanos, sentimos por un momento que la frontera se diluye y nos une la necesidad de escuchar a los jóvenes y percibir su realidad vital, que trasciende las fronteras de los países.

1.       La compleja realidad juvenil

Escuchando la voz de los jóvenes, los aportes de expertos y compartiendo nuestras experiencias, descubrimos una realidad juvenil positiva y esperanzadora, de jóvenes inquietos a quienes moviliza la búsqueda del sentido de la vida y de ser protagonistas en la construcción de una sociedad más justa y fraterna. Jóvenes que confían en la familia, jóvenes de grupos parroquiales y de movimientos que perseveran en su fe y en su vida cristiana, en su compromiso apostólico en la Iglesia y en el mundo.
Es también una realidad compleja.

Pesa sobre los jóvenes la visión de las generaciones mayores, para las cuales hoy la juventud aparece como estado ideal. Muchos adultos, en lugar de ofrecer el modelo de una vida con responsabilidad y sentido, sueñan con una juventud perpetua, y así cierran el horizonte a los jóvenes. Hay también visiones negativas sobre los jóvenes que reiteran prejuicios que se han dado a lo largo de siglos.
Muchos jóvenes viven situaciones de sufrimiento: pobreza, adicciones, falta de sentido, vida sin trabajo ni estudio, estructuras familiares inestables y cambiantes.

Hay una ausencia de jóvenes que no llegan a la Iglesia porque se ha roto la trasmisión de la fe en las familias. También porque la Iglesia es percibida como una entidad obsoleta, manchada por escándalos. La cultura contemporánea no predispone ni facilita el silencio y la interioridad, espacios para la apertura espiritual. Hay también dificultades de acogida y de acompañamiento en las comunidades cristianas.

2.       Los jóvenes, Jesús y la Iglesia

¿Qué tiene la Iglesia para ofrecer a los jóvenes que hoy son indiferentes a su propuesta?

Humanamente: cercanía, escucha, atención a la persona del joven y a sus problemas.

Ante todo, a Jesucristo. Proponer el encuentro con Jesucristo vivo, descubierto en un camino de seguimiento, de acuerdo a la primera invitación de Jesús a sus discípulos: “Síganme”. La relación de Jesús con los jóvenes es paradigma para lo que debería ser nuestra acción pastoral.

Tres pasajes del Evangelio son particularmente iluminadores:
Mc 5,41 “Muchacha, a ti te digo, levántate”
Mc 9,27 “tomándole de la mano… lo levantó y él se puso de pie”
Mt 19,21 “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme”
Las tres palabras de Jesús tienen en común un llamado al crecimiento personal, a partir del “levántate” y del seguimiento.

En una realidad donde la fe no está presente, parece adecuado proponer el seguimiento como proceso para conocer a Jesús que da la posibilidad de abrirse a la fe.

Desde allí será posible un proceso de maduración en la fe y discernimiento del proyecto de vida del joven.

3.       Los desafíos pastorales

La pastoral juvenil y la pastoral vocacional han estado durante años suponiendo la fe, para proponer una posible vocación. Pensar como primer paso no la fe sino el llamado, es decir, la pregunta vocacional, para iniciar un camino de discernimiento, invierte esa propuesta. Es una reflexión a profundizar.

Necesitamos fortalecer presencia y proximidad en la relación pastoral con los jóvenes.

Establecer relaciones caracterizadas por cercanía, ternura y firmeza.

Pasar de una presentación teórica doctrinal a una propuesta más existencial de la fe.

Prestar especial atención a los centros de educación católica para que sean verdaderamente lugares de propuesta y encuentro con Jesús.

Las experiencias de misión son muy valoradas por los jóvenes. Allí se manifiesta con fuerza su capacidad de responsabilidad, compromiso, entrega y de servicio. 

En suma, propuestas de pastoral juvenil en las que los jóvenes sean protagonistas, como aparece en las experiencias presentadas en el encuentro. Así los jóvenes serán los primeros apóstoles de los jóvenes, para que, como expresó en su testimonio una joven participante “ningún joven sea dejado de lado”.

Formosa, 16 de mayo de 2018

Los 65 participantes de los siguientes países y diócesis:
Argentina: Diócesis de Concordia, Corrientes, Formosa, Goya, Gualeguaychú, Reconquista y Santo Tomé.
Brasil: Diócesis de Bagé, Pelotas, Santo Ângelo y Uruguaiana.
Paraguay: Diócesis de Asunción, Ciudad del Este y San Juan Bautista de las Misiones.
Uruguay: Diócesis de Melo, Salto y Tacuarembó.