viernes, 2 de octubre de 2026

4 de octubre: San Francisco de Asís en diez palabras (Domingo XXVII durante el año)

No vamos a referirnos esta vez a las lecturas de hoy, como solemos hacer, sino al santo que recordamos cada 4 de octubre: San Francisco de Asís. Y lo hacemos, aunque sea domingo, porque se están cumpliendo los 800 años de su tránsito, es decir, del paso de su alma de esta tierra al cielo, en la noche del 3 al 4 de octubre de 1226.

Este aniversario motivó la convocatoria de un año jubilar franciscano, que puede celebrarse en toda iglesia dedicada al santo o a integrantes de la familia franciscana, como Santa Clara o San Antonio. En varias iglesias de nuestra diócesis ya hubo celebraciones. El jubileo culminará el 10 de enero de 2027.

Evocaremos, pues, la figura del poverello, el pobrecito, mediante diez palabras clave. Y, como Uruguay espera la visita del Santo Padre, comenzaremos con otro Papa, Inocencio III, que también interviene en esta historia.

En el año 1207 Inocencio soñó que la basílica de San Juan de Letrán, catedral del Papa, iglesia madre de todas las iglesias, se derrumbaba; pero un pequeño fraile la sostuvo sobre sus hombros. Ese mismo año recibió a unos hermanos que solicitaban el reconocimiento de su nueva orden y reconoció en Francisco al religioso insignificante que, en el sueño, había salvado la Iglesia.

1. Primera palabra: JESÚS

Seguir a Jesús, vivir como Él, unirse profundamente a Él es el ideal de Francisco. Al despojarse de sus vestiduras, expresó su renuncia a cuanto le impedía seguirlo. Hacia el final de su vida, recibió los estigmas —llagas semejantes a las de la pasión de Cristo— como sello de su empeño por vivir como Jesús, en obediencia al Padre, sin morada fija, sirviendo a pobres y enfermos, especialmente a los leprosos, predicando el Evangelio y llamando a la «verdadera fe y penitencia, porque de otro modo nadie se puede salvar» (1 R 23,7).

2. Segunda palabra: POBREZA

Francisco quiere seguir a Jesús pobre y crucificado, a quien reconoce en los marginados de su tiempo. Su beso al leproso es el beso a Jesús presente en ese hombre desfigurado, el prójimo más pobre y necesitado de su tiempo.

Los caballeros del tiempo de Francisco solían servir a una dama noble —que no era su novia o esposa—, comprometiéndose a protegerla y defender su honor. Como señal de ese vínculo, llevaban en la armadura un distintivo con los colores de la dama.

El joven Francisco participó en los conflictos bélicos de su tiempo con el deseo de ser armado caballero, pero esa experiencia de guerra lo llevó a conocer la derrota, la prisión y la enfermedad, circunstancias en las que comenzó su conversión.

Aunque no llegó a ser caballero, Francisco eligió a «Dama Pobreza» para servirla y defenderla, haciendo del desapego de los bienes su propio combate.

3. Tercera palabra: RENOVACIÓN

En el crucifijo de la iglesita de San Damián, Cristo cobra vida tres veces y dice: «Ve, Francisco, y repara mi iglesia en ruinas». Francisco y sus hermanos restauran primero el edificio; pero esas ruinas simbolizan una Iglesia de fe superficial, con un clero poco atento a los fieles, el amor debilitado y la unidad amenazada por movimientos heréticos.

Aquí cobra sentido el sueño de Inocencio III: no es el Papa, sino un fraile pequeño e insignificante, quien sostiene a la Iglesia que amenaza derrumbarse.

El movimiento generado por el Espíritu en la persona de Francisco y sus hermanos trajo a la Iglesia una profunda renovación. Pero esto no se hizo sin el Papa ni contra él, sino en comunión con él.

4. Cuarta palabra: VERDAD

En los siglos XIX y XX algunos historiadores pretendieron encontrar un Francisco diferente: según ellos, no habría sido un hombre de Iglesia, sino un hombre unido inmediatamente solo a Cristo, que habría querido promover una renovación del pueblo de Dios sin formas canónicas ni jerarquía.

Aunque unido directamente a Jesús y a la Palabra, Francisco sabía que Cristo nunca es «mío», sino «nuestro», y que la renovación del Pueblo de Dios exige escuchar su Palabra y vivir en comunión con la Iglesia.

Al principio, Francisco no pretendía crear una Orden con regla y formas canónicas; luego comprendió que el derecho eclesial daba cauce a la renovación y la integraba plenamente en la comunión de la Iglesia.

El verdadero Francisco histórico es el Francisco de la Iglesia y precisamente de este modo habla también a los no creyentes y a los creyentes de otras confesiones y religiones.

5. Quinta palabra: DIÁLOGO

Durante la Quinta cruzada, Francisco viajó a Egipto para encontrarse con el sultán al-Malik al-Kamil, quien lo recibió cordialmente. El sultán, cercano al sufismo —corriente mística musulmana que destaca la unicidad de la existencia, la inmanencia y misericordia de Dios, la contemplación, la fraternidad y la pobreza espiritual—, pudo encontrar con Francisco un terreno común que hizo posible el diálogo.

Tiempo después, el sultán llegó a un acuerdo de paz con los cruzados.

Al cumplirse los 800 años de este encuentro, el papa Francisco visitó la península arábiga y a su regreso nos pidió oraciones “para que el diálogo entre el cristianismo y el islam sea un factor decisivo para la paz en el mundo de hoy” (6 de febrero de 2019)

6. Sexta palabra: PALABRA

Inicialmente, Francisco quería que la única regla de la nueva orden fuera el Evangelio “sin glosa”, es decir, en toda su radicalidad, en toda su verdad, sin ningún tipo de rebaja o dilución.

Se acercaba a la Sagrada Escritura con el anhelo vital de encontrar de continuo al Señor en su Palabra revelada a nosotros.

La Palabra de Dios es presencia de Cristo, al igual que la presencia eucarística. Así lo expresaba Francisco: «Y a nadie de nosotros quepa la menor duda de que ninguno puede ser salvado sino por las santas palabras y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, que los clérigos pronuncian, proclaman y administran».

7. Séptima palabra: EUCARISTÍA

En Francisco el amor a Cristo se expresó de modo especial en la adoración del Santísimo Sacramento. 

Así decía de la presencia de Jesús en la Eucaristía: "Diariamente viene a nosotros Él mismo en humilde apariencia; diariamente desciende del seno del Padre al altar en manos del sacerdote" (Adm 1,17-18)

Y a los sacerdotes nos pide: "Siempre que quieran celebrar la misa ofrezcan purificados, con pureza y reverencia, el verdadero sacrificio del santísimo Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo" (Francisco de Asís, Escritos, Editrici Francescane, Padua 2002, p. 399)

8. Octava palabra: CREACIÓN

Del amor a Cristo nace el amor al prójimo, a toda persona y también hacia todas las criaturas de Dios, a las que Francisco dedica su célebre Cántico de las Criaturas.

Francisco recuerda que la creación manifiesta la sabiduría y la bondad del Creador: es un lenguaje en el que Dios nos habla y la realidad se vuelve transparente a su presencia. En Laudato sii’, el papa Francisco retoma el mensaje del santo cuyo nombre eligió y nos llama a cuidar la Casa común.

9. Novena palabra: HERMANOS

El Papa Francisco inició una de sus encíclicas con las mismas palabras con las que San Francisco encabezaba los mensajes dirigidos a todos sus hermanos y hermanas: “Fratelli Tutti”, “hermanos todos”.

Esos mensajes, recogidos bajo el título «Admoniciones», fueron transmitidos en los capítulos generales de la Orden, pero su alcance va más allá de los miembros allí reunidos. Se dirigen a ellos, a todos los fieles y aun a cada persona que vive en este mundo, porque expresan el llamado a encontrar una fraternidad universal en Cristo, «el buen Pastor, que por salvar a sus ovejas soportó la pasión de la cruz» (Adm 6,1).

10. Décima palabra: ALEGRÍA

Francisco fue un gran santo y un hombre alegre. Su sencillez, humildad, fe, amor a Cristo y bondad con todos sostuvieron esa alegría en cualquier circunstancia, porque santidad y alegría están íntimamente unidas. León Bloy, un gran escritor francés, afirmó que solo hay una tristeza: la de no ser santos, es decir, no estar cerca de Dios. El testimonio de san Francisco nos hace comprender que el secreto de la verdadera felicidad es precisamente llegar a ser santos, cercanos a Dios. Nos confiamos hoy a su intercesión para que podamos encontrar el camino que Dios nos tiene preparados para llegar a Él.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.


jueves, 1 de octubre de 2026

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: Poner la mano en el arado y mirar para adelante. Lucas 9,57-62


 

30 de septiembre de 2026. San Jerónimo, memoria obligatoria.
Miércoles de la XXVI semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

lunes, 28 de septiembre de 2026

EL MÁS PEQUEÑO: EL MÁS GRANDE. Lucas 9,46-50.


 

Lunes de la XXVI semana durante el año.
San Wenceslao, mártir. Memoria libre.
San Lorenzo Ruiz y compañeros, mártires. Memoria libre.

viernes, 25 de septiembre de 2026

“Los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios”. (Mateo 21, 28-32). Domingo XXVI durante el año.

40 años de ordenación sacerdotal y 23 de ordenación episcopal

Amigas y amigos: este domingo es muy especial para mí. Se cumplen cuarenta años de mi ordenación sacerdotal, recibida de manos de Mons. Carlos Nicolini, obispo coadjutor de Salto, en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Young, y veintitrés años de mi ordenación episcopal, por la imposición de manos de Mons. Daniel Gil Zorrilla, obispo de Salto; Mons. Marcelo Mendiharat, obispo emérito de Salto; y Mons. Carlos Collazzi, entonces obispo de Mercedes y presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay. Lo celebraré sencillamente en la acción de gracias por excelencia: la Eucaristía, este domingo a las 18 horas, en la catedral de Canelones. Todos aquellos que tengan la posibilidad de venir, siéntanse muy cordialmente invitados.

Comentario al Evangelio de este domingo

El evangelio de este domingo es breve: comienza con la parábola de los dos hijos y concluye con la fuerte expresión que da título a esta reflexión. Para comprender mejor cualquier pasaje bíblico, nos ayuda el revisar su contexto. El domingo pasado, el evangelio terminaba con esta tajante y misteriosa sentencia de Jesús:

“Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos” (Mateo 20,16)

Del capítulo 20 de Mateo pasamos casi al final del capítulo 21. ¿Qué sucede entre el evangelio del domingo pasado y el de este domingo?

Después de la palabra sobre “los primeros y los últimos”, a continuación, en el mismo capítulo 20, se nos cuenta que Jesús, en camino a Jerusalén, anuncia por tercera vez su pasión, muerte y resurrección (Mateo 20,18-19).

Este anuncio es decisivo: es el último y está muy cerca de cumplirse. Al comienzo del capítulo 21, Jesús entrará en Jerusalén, acontecimiento que recordamos el Domingo de Ramos. Estamos ya ante la culminación de su misión, su Pascua.

Ubicados en ese contexto general, vayamos ahora al contexto más inmediato, a lo que sucede precisamente antes de lo que nos cuenta el evangelio de hoy, la parábola de los dos hijos.

Llegado al Templo, mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?» (Mateo 21,23)

Este pasaje nos recuerda que Jesús estaba enseñando en el Templo de Jerusalén, un espacio público, con grandes patios donde la gente podía agruparse. 

Los sumos sacerdotes y los ancianos eran los integrantes del Sanedrín, los jefes del pueblo. Precisamente, por ser “autoridad”, ellos le preguntaron a Jesús de dónde venía esa autoridad con la que él hablaba. Jesús les responde con una pregunta:

El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?» (Mateo 21,25)

La repregunta los pone en apuros. Si responden que sí, entonces deberían haber hecho caso de Juan; si responden que no, van contra el sentir del pueblo que había visto en Juan a un profeta. Por eso responden: “no sabemos”. Jesús replica:

«Tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto». (Mateo 21, 27)

Dichas estas palabras, Jesús pronuncia la parábola que escuchamos en el evangelio de hoy.

«¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña". El respondió: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue.
¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?» (Mateo 21,28-31)

Cuando los sumos sacerdotes y los ancianos le respondieron -ahora sí, respondieron- a la pregunta final de Jesús, reconociendo que quien hizo la voluntad del Padre es el hijo que primero dijo que no iba a trabajar, pero después fue, Jesús agrega:

«Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él». (Mateo 21,31-32)

Los publicanos y las prostitutas eran considerados públicamente pecadores. Representan al hijo que dijo «no voy» y, sin embargo, cambió: creyeron en el anuncio de Juan, que llamaba a la conversión, al arrepentimiento y al cambio de vida, expresados en el bautismo para el perdón de los pecados.

El hijo que dijo “sí”, pero después no fue, representa a los sumos sacerdotes y los ancianos que no se arrepintieron ni creyeron en la palabra de Juan. Ese rechazo de las autoridades, primero hacia Juan y luego hacia Jesús, se mantendrá hasta el final.

Aunque fue dirigida inicialmente a las autoridades judías, la parábola también nos interpela. En primer lugar: ¿Creemos posible la conversión de personas que llevaron por mucho tiempo una vida equivocada y ahora dan su sí a Dios? Por otra parte ¿Cómo está nuestro propio Sí, nuestra fidelidad a Dios, al Evangelio? En definitiva, ¿buscamos cada día la voluntad de Dios y procuramos cumplirla con la ayuda de su gracia?

Un «sí» o un «no» ponen en juego nuestra libertad, pero no son equivalentes frente al bien. Ante el llamado de Dios Padre, el sí nos realiza: nos ayuda a reconocer que somos criaturas y nos abre el camino para llegar a ser hijos e hijas de Dios. El no, en cambio, nos desfigura y se opone a nuestra vocación humana más profunda; nos pone en conflicto con Dios, con los demás y con nosotros mismos. La parábola nos recuerda que estamos en camino: mientras vivimos, podemos renovar nuestro sí o cambiar nuestro no, como hicieron los publicanos y las prostitutas y como el hijo que finalmente cumplió la voluntad del padre. También nos advierte que podemos cambiar el sí por el no; por eso debemos cuidar nuestra elección.

Pongamos la mirada en Jesucristo, el único Hijo que dijo “Sí, Señor” y cumplió fielmente la voluntad del Padre. La segunda lectura, tomada de la carta a los Filipenses, nos invita de esta manera:

Vivan con los mismos sentimientos que hay en Cristo Jesús. (Filipenses 2,5)

Con Jesús y con María, nuestra Señora del Sí, y mientras nos preparamos para recibir a quien viene a confirmarnos en la fe, renovemos nuestra comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

En esta semana

  • Este es el Domingo de la Palabra de Dios, que nos invita a meditar y a vivir la Palabra.
  • Martes 29, Santos Arcángeles. Fiesta patronal en la parroquia San Miguel de Los Cerrillos
  • Miércoles 30, San Jerónimo, gran estudioso y divulgador de la Sagrada Escritura.
  • Jueves 1, Santa Teresita, patrona de Juanicó. Fiesta patronal.
  • Viernes 2, Santos Ángeles Custodios
  • Sábado 3, Encuentro Nacional de Laicos y Familia · “Misioneros de Esperanza”
  • Sábado 3, Misa en capilla V. de los Treinta y Tres – San Francisco. Celebración jubilar.
  • Domingo próximo, 4 de octubre, fiesta patronal – jubilar en las dos parroquias San Francisco de Asís. Culminación del tiempo de la creación.

Amigas y amigos, gracias por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

martes, 22 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: “El Señor pesa los corazones” (Proverbios 21,1-6.10-13)


 


12 de septiembre de 2026, martes de la XXV semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

domingo, 20 de septiembre de 2026

“Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros." (Mateo 19,30 – 20,16). Domingo XXV durante el año

Amigas y amigos: estoy grabando esta reflexión el jueves 17, todavía en Roma, con los demás obispos del Uruguay, en visita Ad Limina. Ya hemos tenido la mayor parte de nuestros encuentros en los distintos organismos de la Iglesia, con muy buenos intercambios en todos ellos. Nos queda mañana la culminación, con la visita a la Secretaría de Estado y al Papa León, al que le transmitiremos el saludo de todos aquellos que esperan vivir en Uruguay nuestro encuentro con él. El domingo, Dios mediante, estaré volviendo a Uruguay en la tardecita, para descansar y el lunes reencontrarme con sacerdotes y diáconos en nuestro retiro anual, que comienza a mediodía. Rezaremos por toda nuestra diócesis; recen también ustedes por nosotros.

Para introducirnos al evangelio de este domingo, quiero empezar recordando el final del evangelio según san Juan, que es un pasaje un poco curioso. Tenemos primero un momento muy importante, aquel en el que Jesús por tres veces le pregunta a Pedro «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» y le encomienda el cuidado de sus ovejas. A continuación, Pedro se da vuelta y ve que lo seguía “el discípulo que Jesús amaba” (Juan 21,20), ese discípulo que manifiesta ser “el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito” (Juan 21,24), es decir el autor del evangelio que la tradición identifica como el apóstol Juan. 

Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús:
«Señor, ¿y qué será de éste?».
Jesús le respondió: 
«Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme». 
(Juan 21,21-22)

¿Por qué traigo esto a propósito del evangelio de este domingo, la historia de los trabajadores de la viña? Pedro y Juan, así como los demás apóstoles, fueron obreros de la viña del Señor. En el final del Evangelio de Juan, Pedro recibe su misión y también, de una forma velada, el anuncio de su muerte martirial. Pero Pedro quiere saber qué va a pasar con el otro discípulo: “¿Qué será de éste?”, a lo que Jesús, como hemos escuchado, no responde. ¿Por qué no responde Jesús? Aquí puede hacerse una relación con la parábola de los trabajadores de la viña.

Esta parábola es muy conocida… El dueño del viñedo sale en varios momentos del día a buscar operarios. Con los de la primera hora hace un contrato muy formal y muy concreto:

Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. (Mateo 20,2)

Quedó establecido un tiempo de trabajo: la jornada y el pago correspondiente: el denario, una moneda de plata.

Con los siguientes, a media mañana, a mediodía y a la tarde, hay una promesa de pago, pero no tan precisa:

"Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo" (Mateo 20,4)

Finalmente, el dueño de la viña sale -ya al caer la tarde- y todavía encuentra algunos desocupados, a los que pregunta:

"¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?" Ellos le respondieron: "Nadie nos ha contratado". Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". (Mateo 20,6-7)

Notemos que aquí no hay ninguna promesa de pago. Ni el denario, ni “lo que sea justo”. Sin embargo, terminada la jornada, el dueño ordena a su capataz:

"Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros".
 Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. (Mateo 20,8-9)

¿Se ganaron ese denario? ¿Cuánto tiempo trabajaron realmente? ¿Es eso justo? No; no es justicia; es gratuidad. Retengamos esa palabra: gratuidad. Pero ese gesto motiva la protesta de los obreros de la primera hora:

"Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada". (Mateo 20,12)

La queja es ¿por qué reciben lo mismo que nosotros? La respuesta del dueño es un recordatorio:

¿acaso no habíamos tratado en un denario? (Mateo 20,13)

La respuesta es un llamado a respetar la experiencia diferente del hermano (ése, que llegó en la última hora) para estar más atentos a nuestra propia relación con Dios, a lo que tenemos acordado con Dios y aceptar nuestra ignorancia, ya que en realidad no sabemos ni tenemos porqué saber qué es lo que Dios trató con el otro. Por eso la referencia a Pedro y Juan qué hacíamos al principio. Hay una relación de Dios con su Pueblo y hay una relación personal de Dios con cada uno de nosotros. No siempre es fácil entender ese camino que condujo a la fe a alguien que parece haber encontrado a Dios a última hora. No sabemos los caminos de la Gracia. Gracia, gratuidad.

Aceptando que hay cosas que no nos corresponde saber, de lo que se trata, como decíamos, es de ver cómo está nuestra propia relación con el Señor. Pensemos en la respuesta de Jesús a Pedro: ¿qué va a pasar con el otro discípulo? “¿Qué importa? Tú sígueme”. Tú, sígueme. De lo primero que te tienes que ocupar es de tu respuesta a la Gracia.

Y seguir a Jesús es entrar en la lógica del Reino de Dios, que es muy distinta a la de este mundo. Así Isaías, en la primera lectura, describe la distancia entre el mundo y el Reino:

Como el cielo se alza por encima de la tierra,
así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos
a los caminos y a los pensamientos de ustedes. (Isaías 55,9)

Entre Dios y el hombre, de acuerdo al profeta, hay una gran distancia, un abismo. Sin embargo, aún desde lo alto, desde lo inaccesible, Dios sigue acompañando y custodiando el camino de los hombres, incluso cuando se presentan dificultades en las relaciones de ellos con Él.

Esa distancia la ha cruzado el Hijo de Dios hecho hombre, Jesucristo. Por medio de Él, por su mediación, se hace más fácil hacer lo que Isaías nos pide:

¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar,
llámenlo mientras está cerca! (Isaías 55,6)

Cuando el hombre tiene la valentía de abandonar su camino para volver al Señor, sabe bien que él «tendrá misericordia de él» porque «perdonará ampliamente» (Is 55,7). Para nosotros, los creyentes, esta experiencia de búsqueda y conocimiento de la ternura misericordiosa de Dios puede tener lugar siempre en la escucha de su Palabra contenida en las Escrituras, a la que podemos inclinarnos con amor, esperando ser alcanzados por la suave persuasión del Espíritu Santo que se nos da en forma personal y comunitaria en el seguimiento de Jesús.

En esta semana

Lunes 21, fiesta de San Mateo, Apóstol y evangelista.

Miércoles 23, San Pío de Pietrelcina.

Jueves 24, Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la Diócesis que abarca los departamentos de Soriano y Colonia.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: “Sus numerosos pecados, le han sido perdonados. Por eso demuestra mucho amor” (Lucas 7,36-50)


 

San Roberto Belarmino, onomástico del Papa León XIV (Robert Prevost)
17 de septiembre de 2026, jueves de la XXIV semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

martes, 15 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: “Si no tengo amor, no me sirve para nada” 1 Corintios 12,31-13,13.


16 de septiembre de 2026, miércoles de la XXIV semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

15 de septiembre: Nuestra Señora de los Dolores. Permanecer de pie junto a la cruz. Juan 19,25-27.


 

Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

domingo, 13 de septiembre de 2026

14 de septiembre: Exaltación de la Santa Cruz. Levantado en alto. Juan 3,13-17.

Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

sábado, 12 de septiembre de 2026

12 de septiembre: Santísimo nombre de María.


 

Palabra de Vida: Construir la casa sobre la roca. 
12 de septiembre de 2026, Sábado de la XXIII semana durante el año. (Papa Francisco, 5 de Diciembre 2019, homilía Casa Santa Marta)
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: “Me hice todo para todos... y todo esto por causa del Evangelio” (1 Corintios 9,16-19.22b-27)


 

11 de septiembre de 2026, Viernes de la XXIII semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

"¿Cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?” (Mateo 18,21-35) – XXIV Domingo durante el año

Amigas y amigos: 

En el día que escribo estas líneas (jueves 10) sigo en Ariccia, Italia, junto al lago Albano, en la Casa Divino Maestro, de los Paulinos, una de las congregaciones fundadas por el beato Santiago Alberione. Mañana 11, estaremos terminando un encuentro de Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, donde estamos 80 obispos de 40 países. El viernes 4 visitamos el Centro Internacional del Movimiento y pudimos allí rezar junto a la tumba de los fundadores, ubicada en la capilla de la casa. Ayer fuimos recibidos en audiencia por el Papa León.

En fin, mirando al Evangelio de este domingo, pensé que sería interesante compartirles la reflexión sobre el mismo, escrita por Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares. A lo largo de varias décadas, todos los meses, Chiara ofrecía el comentario de un versículo tomado de alguna de las lecturas del Mes. Ese versículo es la “Palabra de Vida”, es decir, la Palabra de Dios que nos comunica su vida y, a la vez, la Palabra que el mismo Jesús nos ha llamado a poner en práctica.

El versículo que eligió Chiara para octubre de 1981 es la respuesta de Jesús a una pregunta de Pedro:

Se acercó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». (Mateo 18,32)

Chiara comenta que “Pedro, bueno y generoso como era, influenciado por la predicación del Maestro, había pensado ponerse a vivir de esta nueva forma, haciendo algo excepcional: llegando a perdonar hasta siete veces. De hecho, en el judaísmo se admitía el perdón dos, tres veces, al máximo cuatro. Pero cuando Jesús responde: "...hasta setenta veces siete", dice que para Él, el perdón tiene que ser ilimitado; es necesario perdonar siempre”.

Pero, nos podemos preguntar nosotros, ¿por qué Jesús no dice, simplemente, “perdonar siempre” y, en cambio, propone ese “setenta veces siete”. Chiara nos remite al libro del Génesis, donde nos encontramos con Lamec, un violento personaje, que proclama:

«Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta y siete» (Génesis 4,24)

¡Once veces siete! Y comenta la fundadora de los Focolares: “Así empieza a extenderse el odio en las relaciones entre los hombres del mundo: es un mar que se ensancha como un río en crecida. Al mal que se extiende Jesús opone el perdón sin límites, sin condiciones, capaz de romper el círculo de la violencia. El perdón es la única solución para contrarrestar el desorden y abrirle a la humanidad un futuro que no sea la autodestrucción.”

490 veces: ése es el número de Jesús. El número no es más que una imagen para expresar un perdón sin límite. Pero ¿Qué significa ese perdón? ¿Qué es y qué no es? Escuchemos de nuevo a Chiara Lubich:

“El perdón no es olvido que, a menudo, significa no querer mirar la realidad cara a cara.
El perdón no es debilidad, es decir, no tener en cuenta la ofensa, porque el que la ha cometido es más fuerte y se le tiene miedo.
El perdón no consiste en decir que no tiene importancia algo grave o que está mal.
El perdón no es indiferencia.
El perdón es un acto de voluntad y de lucidez, y por tanto, de libertad, que consiste en recibir al hermano tal como es, a pesar del daño que nos haya hecho, del mismo modo que Dios nos recibe a nosotros pecadores, a pesar de nuestros defectos.
El perdón consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino en hacer como dice Pablo:”

"No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien". (Romanos 12,21)

“El perdón, sigue diciendo Chiara, consiste en abrir a quien te ofende la posibilidad de una nueva relación contigo, la posibilidad, por tanto, para él y para ti, de volver a empezar la vida, de tener un porvenir en el cual el mal no tenga la última palabra.”

Hasta aquí vamos tratando de entender algo de lo que implica esta palabra de Jesús, ese perdón que Él quiere extender sin límite. No olvidemos que, al enseñarnos el Padrenuestro, en el mismo evangelio de Mateo, Jesús nos ha dejado una petición al Padre que conlleva un compromiso nuestro:

“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mateo 6,12)

La pregunta de Pedro era sobre cuántas veces perdonar al hermano. Y al decir “hermano” nos pone en primer lugar en el ámbito de la comunidad, del perdón entre cristianos, hermanos en la fe; pero se extiende a todos aquellos con los que nos encontramos cada día o incluso apenas por un momento. Porque, como me dijo una vez un niño “todos somos hermanos por parte de Dios”.

Así, habiendo avanzado en la comprensión de la Palabra, tenemos que dar un paso más, un paso fundamental. Chiara nos pone ante la pregunta:

¿Qué harás entonces para vivir esta Palabra?

Y ella responde:

“debes comportarte así ante todo con tus hermanos en la fe: en la familia, en tu lugar de estudio, en el trabajo y en tu comunidad, si formas parte de alguna. Sabes que a menudo se quiere responder a la ofensa sufrida con un gesto o una palabra ofensiva.

Sabes que por la diversidad de caracteres, o por nerviosismo, o por otras causas, las faltas de amor son frecuentes entre personas que viven juntas. Pues bien, recuerda que sólo una actitud de perdón, renovada continuamente, puede mantener la paz y la unidad entre los hermanos.

Siempre tendrás tendencia a pensar en los defectos de tus hermanos, a recordar su pasado, a quererlos distintos de como son... Es necesario que te acostumbres a verlos con ojos nuevos y verlos nuevos también a ellos, aceptándolos siempre, enseguida y hasta el fondo aunque no se arrepientan”. (Sí, aunque no se arrepientan).

Dirás: "Pero eso es difícil" Es verdad. Pero ahí está la belleza del cristianismo. No por nada formas parte de los seguidores de un Dios que, al morir en la cruz, pidió a su Padre el perdón para aquellos que le habían dado muerte.

Y así concluye Chiara Lubich:

¡Ánimo! Empieza una vida así. Te aseguro que encontrarás la paz y la alegría. Una paz que jamás habías experimentado y una alegría desconocida.” La paz y la alegría que nacen del perdón.

En esta semana:

·       Les recuerdo que este fin de semana se hace en las parroquias del Uruguay la Colecta nacional para los gastos de la visita del Papa León: escenarios, amplificación, pantallas y varios etcéteras.

·       Lunes 14, Exaltación de la Santa Cruz. En este día los Obispos uruguayos iniciamos la visita Ad Limina, con varias reuniones en la mañana y tarde de cada día. Al fin de esta jornada tendremos Misa con los uruguayos que viven en Roma, en la basílica de los Doce Apóstoles, en cuya cripta está la Virgen de los Treinta y Tres.

·       Martes 15, Nuestra Señora de los Dolores. Seguimos la visita comenzando por la Misa en la Basílica de San Pedro.

·       Miércoles 16, Santos Cornelio, papa y Cipriano, obispo, mártires. Empezamos la jornada con la Misa en Santa María la Mayor, donde está la tumba del Papa Francisco.

·       Jueves17, San Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia. Tendremos la Misa en la Basílica de San Pablo extramuros.

·       El Viernes 18 tendremos el encuentro con el Papa León, culminando así nuestra visita.

·       Sábado 19, beatas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz, nacidas en Uruguay, mártires de la persecución religiosa en España. Algunos obispos comenzamos nuestro regreso y otros siguen en algunas gestiones en el Viejo Mundo.

Gracias, amigas y amigos por su atención: que los bendiga Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: “Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes”. (Lucas 6,27-36)


 

10 de septiembre de 2026, Jueves de la XXIII semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

martes, 8 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: “Alégrense... porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo”. (Lucas 6,20-26)


 

9 de septiembre de 2026, Miércoles de la XXIII semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: NO JUZGAR. 1 Corintios 4,1-5.


 

4 de septiembre de 2026, Viernes de la XXII semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

jueves, 3 de septiembre de 2026

“Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos". (Mateo 18,15-20) Domingo XXIII durante el año.

Amigas y amigos: un cordial saludo desde Italia, en la Casa del Divino Maestro, en Ariccia, cerca de Roma, de la que pueden ver este entorno.

Aquí estoy participando de un encuentro de Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, que se prolongará todavía en parte de la semana que viene. Aquí hemos venido desde los cinco continentes.

Luego, del 14 al 18, los Obispos del Uruguay nos encontraremos en Roma, para hacer la visita Ad Limina Apostolorum, que es, a la vez, una peregrinación a la tumba de los apóstoles, como indica su nombre en latín, pero también un encuentro con los diferentes organismos de la Santa Sede y una audiencia con el Santo Padre… pero de todo eso les contaré más cerca de la fecha.

Del Evangelio de hoy, en el que Jesús promete hacerse presente en medio de aquellos que se reúnan en su nombre, aunque sean apenas dos o tres, surge la expresión “Jesús en medio”, que es recurrente en el Movimiento de los Focolares. En este encuentro de Obispos amigos del movimiento, en el que estoy participando, vuelve frecuentemente. Es un aspecto muy importante de esta espiritualidad, sin dejar de serlo también de la espiritualidad cristiana, en general. Escuchemos las palabras de Jesús:

También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos. (Mateo 18,19-20)

“Yo estoy presente en medio de ellos”. Lo primero que me recuerda a mí esa palabra es la tendencia que a veces tenemos a ponernos en el medio, a pretender ser el centro de atención de los demás. Es bueno recordar que yo no soy el centro del mundo. Cada uno de nosotros tendría que preguntarse si no ha pretendido eso al menos alguna vez, si no se ha colocado él mismo, o ella misma, en el medio…

Reconocer a “Jesús en medio” es sentir el llamado a salir de esa posición, a salir del centro, para que allí solo quede Jesús y así él sea el centro de todo: el centro para mí, para ti y para cada uno de los que nos hemos reunido en su nombre.

Estas palabras de Jesús son una promesa, pero al mismo tiempo nos involucran, porque Él se hará presente si al menos dos o tres discípulos nos unimos para pedir algo. Y lo primero que podemos pedir es que Él se haga presente, que Él se ponga en medio de nosotros.

Los versículos anteriores a esta promesa de Jesús no necesariamente están relacionados con ella, pero también podemos leerlos con la clave de “Jesús en medio”. Se refieren a la corrección fraterna:

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. (Mateo 18,15-17)

¿Qué pasa si buscamos hacer esto, dar estos pasos, confiando en la promesa de Jesús? Si voy a hablar con mi hermano por algo tan delicado como hacerle una corrección, el resultado puede ser muy distinto si lo invito a que nos reunamos en el nombre de Jesús, a que juntos invoquemos su nombre… pero si hay que dar el segundo paso, con dos o tres testigos, hacer lo mismo… y más aún, si se trata de una reunión de toda la comunidad.

Jesús no se pone en medio para separar, como a veces podemos hacer nosotros, poniéndonos donde no nos toca o actuando sin la menor delicadeza… Jesús en medio abre el camino para la unidad y la realiza cuando todos nos abrimos a su presencia.

En el evangelio de san Juan, Jesús deja a la comunidad un mandamiento nuevo:

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. (Juan 13,34)

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. (Juan 15,12-13)

Esto vale para esa búsqueda de reconciliación que veíamos antes, pero va mucho más allá.

Jesús nos llama a amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado, y él nos amó hasta dar la vida. Como dice Jesús “no hay amor más grande”. Humanamente es posible y hay muchas personas que han llegado a ese amor extremo. Pero antes de que Jesús dijera que el amor más grande es dar la vida por los amigos, Pedro le había asegurado a Jesús: “Yo daré mi vida por ti” (Juan 13,37). Y sin embargo, cuando Jesús fue arrestado, Pedro lo negó tres veces. Aunque tengamos la voluntad de amar, está también nuestra fragilidad, nuestro propio instinto de conservación, que nos detiene en ese paso riesgoso. Pero, a su tiempo, Pedro llegó a dar la vida por Cristo.

Cuando una comunidad intenta vivir entre sus miembros el “mandamiento nuevo” de Jesús: “ámense unos a otros como yo lo he amado”, con más razón Jesús se hace presente. Y ahí podríamos pensar cómo es que ocurren las cosas: 

- si Jesús se hace presente porque nos amamos 
- o si es posible amarnos realmente porque Jesús se hace presente y de Él viene la fuerza del amor. 

En realidad, Jesús no pide tanto para cumplir su promesa. Basta que nos reunamos en su nombre; pero si lo hacemos en serio, si ponemos todo de nuestra parte, Jesús pondrá todo lo que falte y su presencia nos llevará más lejos y nos hará crecer en el amor. En Él, se hace posible una unidad que no se puede encontrar en ninguna otra forma y que supera cualquier unidad que podamos alcanzar humanamente.

En nuestra Iglesia diocesana, que quiere crecer en comunión, participación y misión, creemos en la promesa de Jesús y queremos, personalmente y en cada comunidad, abrir nuestro corazón a su presencia, para que seamos Uno en Cristo. 

En esta semana:

  • Este mes de septiembre, que concluye con la memoria de San Jerónimo, gran estudioso de la Biblia, es el “Mes de la Palabra de Dios”.
  • En este primer domingo de septiembre se celebra en Uruguay la 47 Jornada Nacional de la Juventud, convocada bajo el lema “que sean uno para que el mundo crea” (cf. Juan 17,21). En nuestra diócesis esto será en el Colegio del Rosario, en Estación Atlántida, de 9:30 a 17:30.
  • Martes 8, Natividad de la Virgen María.
  • 11 al 13, en Canelones, Cursillo de Cristiandad de Mujeres en Villa Guadalupe. Acompañémoslas con nuestra oración.
  • Sábado 12, Dios mediante, espero poder visitar al P. Marcelo De León, que está haciendo un año de formación en Loppiano, en el norte de Italia.

Colecta nacional para financiar la visita del Papa.

Se realizará en las parroquias del Uruguay el próximo fin de semana, sábado 12 y domingo 13 de septiembre.
También es posible colaborar directamente, con depósitos en las siguientes cuentas:

Conferencia Episcopal del Uruguay:
Banco República BROU
Cuenta corriente en pesos uruguayos (UYU): 001564485-00004
Cuenta corriente en dólares estadounidenses (USD): 001564485-00005

Estas cuentas fueron creadas exclusivamente para recibir donaciones para financiar la visita papal.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Palabra de Vida: “Si tú lo dices, echaré las redes” (Lucas 5,1-11)


 

3 de septiembre de 2026, Jueves de la XXII semana durante el año. San Gregorio Magno.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

martes, 1 de septiembre de 2026

Palabra de Vida: “Ella se levantó y se puso a servirlos” (Lucas 4,38-44)


 

2 de septiembre de 2026, miércoles de la XXII semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

Palabra de Vida: “Nosotros hemos recibido el Espíritu que viene de Dios”. (1 Corintios 2,10b-16)


 

1 de septiembre de 2026, martes de la XXII semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

jueves, 27 de agosto de 2026

28 de agosto: San Agustín. Palabra de Vida: “Predicamos a un Cristo crucificado” (1 Corintios 1,17-25).


28 de agosto de 2026, viernes de la XXI semana durante el año. San Agustín.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

“El que quiera seguirme... cargue con su cruz y me siga”. (Mateo 16, 21-27). XXII Domingo durante el año. Santa Rosa de Lima.

Santa Rosa de Lima: nuestra diócesis tiene tres parroquias que están bajo el patrocinio de la primera santa de América y entre ayer y hoy celebran sus respectivas fiestas patronales: Empalme Olmos, Balneario El Pinar en Ciudad de la Costa y la ciudad de Santa Rosa.

Rosa de Santa María vivió su tránsito de esta vida terrena a la vida junto a Dios en la noche del 24 de agosto de 1617, hace más de 400 años. Era tal la fama de santidad de la joven limeña, que el proceso de canonización se inició inmediatamente. Se recogieron muchísimos testimonios, sobre todo de milagros atribuidos a su intercesión. Se envió todo a Roma antes de que pasara un año. Allá, la Sagrada Congregación de Ritos, que se ocupaba de las causas de los santos, ordenó una investigación más completa, con nuevas declaraciones de testigos. Pasaron unos 15 años y cuando todo parecía estar pronto, el papa Urbano VIII cambió las normas: los procesos no podían realizarse antes de pasados cincuenta años luego de la muerte de los posibles santos. Todo se enlenteció por décadas, pero la devoción siguió difundiéndose por medio de estampas y grabados.

Luego de Urbano VIII vino el papa Alejandro VII, que dispensó de tiempos no cumplidos y apuró el proceso; pero no llegó a decretar la beatificación, porque falleció antes. La beatificó el papa Clemente IX, el 15 de abril de 1668, en la basílica de San Pedro. Al año siguiente fue declarada patrona de Lima y del Perú. Recordemos que no estamos hablando del país actual, sino del Virreinato del Perú, que abarcaba casi toda Sudamérica y parte de América Central, incluyendo los actuales territorios de Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Panamá, así como Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay... Pero en aquellos tiempos, como decía el poeta, todavía “el Uruguay y el Plata vivían su salvaje primavera” (Tabaré, Juan Zorrilla de San Martín). Con esto se quiere decir que los españoles (ni los portugueses) habían fundado todavía ninguna ciudad en lo que hoy es Uruguay.

En 1670, la beata fue nombrada patrona de todo el Nuevo Mundo (es decir, toda América) y las Filipinas.

Finalmente, el papa Clemente X la proclamó santa el 12 de abril de 1671, 54 años después de su muerte.

Es así que llegó a los altares la primera santa nacida en tierra americana, criolla, hija de criollos.

Sus padres tuvieron entre diez y trece hijos. La familia pasaba por muchas dificultades económicas. Esa era una razón para querer casar a Rosa lo antes posible. Los padres ubicaron un candidato, pero ella se opuso firmemente. Se quedó en la casa paterna casi toda su vida, contribuyendo a la economía doméstica con labores de cosido y bordado. Llevó una vida de santidad y recogimiento en una ermita que se construyó en el huerto familiar. No ingresó en ningún convento de clausura, sino que decidió hacerse beata de la Orden Tercera de Santo Domingo, y es allí que tomó el nombre de Rosa de Santa María.

No es difícil conectar su vida con el Evangelio de hoy, en el que Jesús hace a sus discípulos un llamado exigente: seguirlo, llevando la propia cruz. Esto viene a propósito de un previo desencuentro con Pedro. Recordemos el pasaje anterior, que leímos el domingo pasado. Pedro reconoció en Jesús al

“Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mateo 16,16) 

Eso le valió un especial reconocimiento de Jesús: 

“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mateo 16,18)

Estamos en el centro del evangelio de san Mateo. La profesión de fe de Pedro y la misión que Jesús le encomienda, son un punto de inflexión, es decir, punto de llegada y de partida. Los discípulos han llegado a reconocer en Jesús al Mesías y Pedro ha tenido la gracia de expresarlo. Pero… ¿comprenden realmente ellos qué es lo que significa para Jesús ser el Mesías? Hay muchos indicadores en los Evangelios de que los discípulos veían delante de ellos un camino triunfal, por el que el Mesías restablecería el Reino de Israel y algunos de ellos ocuparían en el mismo destacados puestos… Por eso, es necesario para Jesús anunciar que el camino será muy diferente a lo que ellos se figuran:

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. (Mateo 16,21)

Es aquí donde Pedro pretendió reprender a Jesús y terminó siendo él severamente reprendido:

Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá».
Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». (Mateo 16,22-23)

Aquí Simón Pedro se muestra preocupado por la suerte de Jesús. No parece haber registrado el anuncio de la resurrección; es el anuncio de la condena a muerte lo que nubla su entendimiento. En su reacción se mezclan sentimientos: por un lado, su amor al Maestro… pero por otra parte, tal vez su propio instinto de conservación. Si eso es lo que va a suceder con Jesús, ¿qué le sucederá a quienes lo siguen? Lo que Jesús dice a continuación responde a esa posible inquietud:

«El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará». (Mateo 16,24-25)

Jesús no está preocupado por él mismo, sino por la reacción de sus discípulos ante el misterio del seguimiento, el misterio de la vida en seguimiento de Cristo. Por eso, Jesús no les habla de su cruz, que ya aparece en el horizonte, sino de aquella que cada uno de los discípulos -y cada uno de nosotros- está llamado a cargar.

San Pablo, en la segunda lectura, se hace de algún modo intérprete de esas palabras de Jesús y de sus consecuencias en la vida del discípulo y anima a asumirlas en profundidad:

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. (Romanos12,1)

El culto espiritual al que se refiere Pablo debe pasar continuamente a través del crisol purificador de un compromiso existencial que hace que la vida de cada día se vaya haciendo, no según los pensamientos de los hombres, como reprocha Jesús a Pedro, o tomando de modelo a este mundo, como llama a no hacer san Pablo (Romanos 12,2). La vida y el camino del cristiano se construye “según los pensamientos de Dios”.

Ese culto espiritual supo realizarlo Santa Rosa en su vida de terciaria dominica, plenamente consagrada a Dios, pero cercana al sufrimiento de los más pobres de su tiempo en aquella aristocrática Lima. Esos pobres eran para ella rostros de Cristo, “Cristos azotados”. Como cuenta una testigo, en el proceso de canonización:

“… era la bendita virgen de grande caridad y amor al prójimo, curaba a todos los que podía y para este efecto, los traía a su casa doliéndose de sus enfermedades, sin reparar que fuesen negros o indios, ni de enfermedades asquerosas. Cuando sabía que alguno estaba en pecado, hacía diligencia para sacarlo de él”. (Testimonio de la india Mariana)

Santa Rosa, encendida en el amor de Dios, cargó con su propia cruz y reconoció la presencia de Jesús en los crucificados de su tiempo, a los que ella ayudó a llevar su cruz.

Nos encomendamos a su intercesión para aprender a llevar en nosotros los sufrimientos de Cristo y esforzarnos en vivir unidos solamente a Él.

En esta semana

  • Lunes 31, San Ramón Nonato, patrono de la parroquia de San Ramón, Canelones.
  • Martes 1 de septiembre, Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, comienza el “tiempo de la Creación”, hasta el 4 de octubre.
  • Jueves 3, San Gregorio Magno, Papa y doctor de la Iglesia.
  • Sábado 5, Santa Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad. Fiesta en Hogar San José, Municipio de 18 de Mayo.
  • Domingo 6 de septiembre, primer domingo de mes, en Uruguay, la 47 Jornada Nacional de la Juventud, convocada bajo el lema “Que sean uno para que el mundo crea”.

Gracias, amigas y amigos. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 26 de agosto de 2026

27 de agosto: Santa Mónica. Palabra de Vida: “Él los mantendrá firmes hasta el fin” (1 Corintios 1,1-9)


27 de agosto de 2026, jueves de la XXI semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

Palabra de Vida: “Trabajábamos... con tal de no ser carga para ninguno de ustedes” (2 Tesalonicenses 3,6-10.16-18)


 

26 de agosto de 2026, miércoles de la XXI semana durante el año. 
Beato Ceferino Namuncurá.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

lunes, 24 de agosto de 2026

Palabra de Vida: “Conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros” (2 Tesalonicenses 2,13a.14-17)


25 de agosto de 2026, martes de la XXI semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

¡Escribile al Papa! (últimos dos días)


¿Sabías que le podés dejar tu mensaje al papa León XIV?

Antes de su llegada a Uruguay, queremos acercarle un retrato de nuestro país construido entre todos: nuestras preocupaciones y esperanzas, nuestros valores, experiencias y realidades.

Completá el siguiente formulario y participá del documento colectivo que los obispos del Uruguay le entregarán al santo padre durante su próximo encuentro de setiembre. ¡Tenés tiempo hasta el 1 de setiembre a las 23:59!

👉Accede desde aquí a las preguntas

domingo, 23 de agosto de 2026

24 de agosto: San Bartolomé, apóstol. "Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel" (Juan 1,45-51)


 

Lunes 24 de agosto de 2026.
Reflexión tomada de una catequesis de Benedicto XVI.

Día de la Catequesis: ¿Qué dice la gente acerca de Jesús?


¡Feliz día de la Catequesis!
- En el Evangelio de hoy, dos preguntas a los catequistas.
- El recuerdo de un gran catequeta uruguayo: el P. Roberto Viola SJ.
- Un agradecimiento a las y los catequistas, por su generosa entrega para acompañar y educar en la fe a niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
Bendiciones.
+ Heriberto

sábado, 22 de agosto de 2026

22 de agosto: María Reina


 

Palabra de Vida. “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,26-38)
Reflexión tomada de Chiara Lubich, en su libro "María".
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

jueves, 20 de agosto de 2026

“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". (Mateo 16,13-20). XXI Domingo durante el año.

Hoy celebramos en Uruguay, y también en otros países, el Día Nacional de la Catequesis, por ser el domingo más cercano al 21 de agosto, memoria de San Pío X, “el papa de la catequesis”. Es una buena ocasión para dar gracias por tantos catequistas que, semana a semana, ayudan a niños, jóvenes y adultos a conocer a Jesús y a crecer en la fe.

El Evangelio de hoy nos pone ante dos preguntas del Maestro. Preguntas sencillas, pero decisivas; interpelan a todo cristiano y, de modo especial, a quienes tienen la misión de educar en la fe:

«¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» (Mateo 16,13)

«Y ustedes ¿quién dicen que soy?» (Mateo 16,15)

Podríamos pensar que la segunda pregunta es la que realmente importa. Efectivamente, la respuesta de Pedro a esa pregunta tiene consecuencias muy importantes para él y para toda la comunidad eclesial que Jesús está conformando con el grupo de los Doce.

Sin embargo, la respuesta a la primera también es importante; lo es para el catequista y lo es para todo cristiano, llamado a participar en la misión evangelizadora de toda la Iglesia. De allí surge qué se comenta, qué se espera, qué imágenes de Dios y del Mesías circulan entre la gente.

«Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas». (Mateo 16,14)

A lo largo de veinte siglos de cristianismo, la respuesta a la pregunta sobre Jesús ha pasado por los más diversos enfoques. Basta seguir los debates de los primeros Concilios que convocó la Iglesia para discernir la verdadera fe y el contraste con las tendencias que se fueron alejando de la verdad que Pedro expresó. La verdad sobre Jesucristo no es solo una cuestión histórica, sino que en ella está enraizada la verdad sobre Dios y la verdad sobre el hombre, puesto que, como enseña el Concilio Vaticano II:

“El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. (…) Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (Gaudium et Spes, 22)

En nuestro tiempo, es verdad, esa respuesta es muchas veces la indiferencia y aún la ignorancia… pero a veces ese desconocimiento libera de prejuicios y hace que el encuentro con Jesús pueda tener una increíble frescura, como lo han experimentado muchas veces los catequistas con niños y aún con adultos.

Cuando Jesús hace la segunda pregunta, para que ver qué dicen de él sus discípulos, Pedro responde:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» (Mateo 16,16)

Jesús es el “Mesías”, es decir, el Ungido. En la tradición de Israel, la unción con óleo expresaba una elección especial de Dios y la entrega de los dones necesarios para una misión. Los profetas, los sacerdotes y especialmente los Reyes, fueron reconocidos como “ungidos”. David, futuro rey de Israel, perseguido por el rey Saúl, se negó a levantar la mano contra el que Dios había elegido previamente:

«¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del Señor!». (1 Samuel 24,7 cf. 26,9)

Mesías, en hebreo, “ungido”, se traduce en griego como “Cristo”. Jesús es el Cristo, el Ungido por excelencia. Él no recibe simplemente un don más: en Él habita la plenitud del Espíritu, y ese Espíritu lo comunica a quienes creen en Él. 

La respuesta de Pedro tiene otro elemento: “el Hijo de Dios vivo”. Si toda criatura humana puede llegar a ser hijo o hija de Dios, nadie lo es en el sentido que lo es Jesucristo. Así como Él es “el” ungido, en una forma única, es también “el” hijo, con la misma unicidad. Es el Hijo, la Palabra Eterna del Padre que se ha hecho hombre…

La respuesta de Pedro le vale recibir de Jesús una bienaventuranza:

«Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo». (Mateo 16,17)

Jesús aprecia que esa respuesta no es únicamente humana. Pedro ha madurado en el encuentro personal con Cristo, pero, más aún, ha recibido del Padre el don de la fe.

Ahora bien, ¿ya está todo dicho? ¿Pedro ve todo lo que significan sus propias palabras? La continuación de la narración evangélica nos muestra que la fe de Pedro tendrá que seguir purificándose. Pedro participa de las expectativas de su gente, que tiene sus ideas sobre lo que debe ser y lo que debe hacer el Mesías… y sin embargo, no es así como Jesús entiende la misión que ha recibido del Padre… pero eso ya lo veremos el próximo domingo.

La respuesta de Jesús tiene una segunda parte:

Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». (Mateo 16,18-19)

Estas palabras de Jesús son el fundamento del ministerio de Pedro, que continuará en sus sucesores. Entre los muchos títulos del Papa, tal vez el más importante sea el de “sucesor de Pedro”, porque remite a la misión recibida de Jesús: ser fundamento, fortalecer la fe de los hermanos, servir a la unidad de la Iglesia. No es la única referencia a esa misión, pero es la primera, fundante; y, precisamente, Pedro es colocado en los cimientos, como piedra sobre la que se construye la comunidad, aunque no debemos olvidar que la piedra angular es Cristo mismo (cf. Salmo 117, 22).

Esta designación de Pedro viene preparada por la primera lectura de hoy, del libro de Isaías, donde Dios anuncia la sustitución del antiguo mayordomo de palacio, por otro que recibirá la llave como símbolo de su autoridad y tendrá la misión de ser “un padre para los habitantes de Jerusalén”, es decir, no tanto alguien que está para vigilar propiedades y contabilizar riquezas, sino para velar por el bien de aquellos que le han sido confiados.

En esa clave podemos leer el poder de atar y desatar que recibe Pedro. Entre otras interpretaciones, que son también válidas, podemos entenderlos como dos formas diferentes de velar por el bien. Porque todos necesitamos de "lazos", de vínculos, de comunidad. Nadie se inicia en la fe en solitario: es la comunidad cristiana la que acoge, transmite, celebra y acompaña el camino de quienes descubren a Jesucristo.

Pero también necesitamos la Misericordia que nos "desata", que nos desencadena de lo que nos mantiene en esclavitud y recorta nuestra vida. Pedro no recibe poder para hacer el bien o el mal, sino solamente para hacer el bien en todas sus formas: atando, fortaleciendo vínculos y desatando, liberando.

En este Día Nacional de la Catequesis, pidamos por nuestros catequistas y por toda la comunidad cristiana. Que sepamos escuchar de nuevo la pregunta de Jesús: “Y ustedes ¿quién dicen que soy?”. Y que, con la ayuda del Padre, podamos responder no solo con palabras, sino con una vida unida a Cristo, atada por el amor y desatada por la misericordia.

En esta semana:

  • Lunes 24, San Bartolomé, apóstol.
  • Martes 25, Independencia del Uruguay, Nuestra Señora de la Fundación. Fiesta patronal en Solymar.
  • Miércoles 26, beato Ceferino Namuncurá.
  • Jueves 27, santa Mónica, madre de San Agustín.
  • Viernes 28, San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia. En la tradición de este gran sabio ha bebido la Orden Agustiniana, familia espiritual del papa León XIV. La orden se fundó en el siglo XIII tomando como base la regla escrita por el santo obispo, que murió en el siglo V, y el tesoro de su espiritualidad.
  • Sábado 29, martirio de san Juan Bautista.
  • Domingo 30, Santa Rosa de Lima. Patrona de tres parroquias de nuestra diócesis: El Pinar, Empalme Olmos y ciudad de Santa Rosa.

Amigas y amigos, nos despedimos con el agradecimiento a todos los catequistas por su entrega generosa. Pidamos que perseveren siempre en la oración y en la misión, bajo el manto de nuestra Señora de Guadalupe.

Que a ellos y ellas y a cada uno de ustedes los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Palabra de Vida. “Les daré un corazón nuevo y un espíritu nuevo” (Ezequiel 36,23-28)


  

Jueves de la XX semana durante el año, 20 de agosto de 2026. S. Bernardo, abad.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.

martes, 18 de agosto de 2026

Palabra de Vida. “Vayan ustedes también a mi viña” (Mateo 19,30-20,16)


 

Miércoles de la XX semana durante el año, 19 de agosto de 2026.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza, pero todos podemos sacar provecho de ellas.