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viernes, 6 de septiembre de 2024

7-8 de septiembre: “Jesús, esperanza que nos transforma”. 45ª Jornada Nacional de la Juventud.

“Jesús, esperanza que nos transforma” es el lema con el cual ha sido convocada la cuadragésima quinta jornada nacional de Pastoral Juvenil que se celebra este sábado y domingo en la ciudad de Pando, en nuestra diócesis de Canelones.

Desde todo el Uruguay esperamos a jóvenes de parroquias, movimientos juveniles y colegios, previamente inscriptos, dispuestos a vivir una intensa experiencia de encuentro entre ellos y con Jesús, que es quién nos llama y reúne.

Ese llamado de Jesús está especialmente presente en esta jornada, ya que se celebra en el marco del Año Vocacional nacional, que tiene por lema “ánimo, levántate, Él te llama”. El sábado de noche una “feria vocacional” será la forma de presentar, de manera dinámica, muchas de las diferentes vocaciones que se dan hoy en la Iglesia, especialmente en la vida consagrada y en el sacerdocio.

“Jesús, esperanza que nos transforma”, hace referencia al próximo año jubilar 2025, “Peregrinos en esperanza”. El lema de los jóvenes invita no solo a contemplar a Jesús, sino a dejarnos transformar por Él, por su Palabra. A vivir, como dice el Papa Francisco, “un encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, puerta de salvación” al que tenemos “la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza»”. (Bula de convocación del Jubileo 2025, 1)

La jornada comienza el sábado por la mañana, con la llegada y organización del campamento. En la tarde, los jóvenes saldrán en grupos para distribuirse en distintas actividades de formación y servicio. Al regreso, encontrarán la feria vocacional, seguida de una vigilia de música y oración ante el Santísimo Sacramento, con la posibilidad, también, de celebrar la Reconciliación.

El domingo por la mañana, luego de desarmar el campamento, los participantes saldrán en procesión hasta la plaza de Pando, donde a las 11 horas se celebrará la Misa, punto culminante de la jornada, frente a la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción. Luego de la celebración Eucarística, habrá un cierre musical.

Al decir jornada 45, estamos hablando, exactamente, de 45 años. Esa cuenta no cerraría si no fuera porque en uno de los años de pandemia, el número se descontinuó: si no hubiera sido así, serían, sí, 45 años pero esta sería la jornada número 46.

La primera jornada fue, entonces, el domingo 9 de septiembre de 1979, en Montevideo, con el lema “Tenemos la esperanza de construir el mañana unidos”. Jóvenes de todas las diócesis del Uruguay se hicieron presentes.

En los primeros años se fue configurando un estilo de armado de la jornada: su tema y lema, su canción y afiche, su contenido, su mismo desarrollo, se fue haciendo con la participación de los jóvenes integrantes de Pastoral Juvenil, representados en la Comisión Nacional por delegados y asesores de cada diócesis.

En el 79 yo era el joven delegado de la Diócesis de Salto y me tocó trabajar en la preparación de la primera jornada, aunque luego no pude estar. Estuve por primera vez en la siguiente, que fue también en Montevideo. Después participé en muchas otras, en distintos lugares del interior. Pude ver cómo cada generación juvenil recibió esa tradición que se fue conformando, pero, al mismo tiempo, haciéndola suya, celebrándola con su propia impronta.

Las primeras jornadas fueron de “concentración única”, como esta de Pando; pero, con el tiempo, se fueron alternando las celebraciones en un único lugar con concentraciones en cada diócesis o simplemente en parroquias o zonas pastorales.

En el caminar de esos años hay muchos nombres. Cada generación tiene los suyos. Yo no puedo dejar de recordar al sacerdote salesiano Horacio Penengo y a Beatriz Brites, ya fallecidos. Pero todavía tenemos al P. Jorge Techera, que hace poco celebró nada menos que sus 60 años de entrega sacerdotal y que estuvo en el comienzo mismo de todo esto.

Hubo una época muy marcada por la presencia de Mons. Carlos Alberto Nicolini, quien falleció en 1988, con solo 47 años, siendo obispo coadjutor de Salto. Mons. Nicolini, “el Nico”, como le decían cariñosamente los jóvenes, “el obispo de los jóvenes” acompañó y animó la Pastoral juvenil nacional y la diocesana de Salto. En una de aquellas jornadas, él quiso regalar a los jóvenes “las bienaventuranzas de la Civilización del Amor” que me gustaría compartir hoy con ustedes, como una manera de celebrar su memoria en el marco de esta jornada.

Felices los que han hecho la opción por los pobres, porque conocerán el Amor que Dios les tiene y vivirán como hermanos e hijos de un mismo Padre.

Felices los que están abiertos a “lo nuevo”, porque sabrán ver entre los signos de la muerte y los signos de vida la luz del horizonte de la esperanza que nos convoca.

Felices los que saben entregar sus vidas, porque, aun cuando mueran sin comprender el por qué, sabrán que la verdad y la justicia están por llegar.

Felices los que saben confiar y esperar, porque ustedes harán la Civilización del Amor, fructificarán la esperanza y serán llamados hijos de Dios.

Felices los que sufren incomprensión y son perseguidos por practicar la justicia, porque si el grano de trigo, sembrado en tierra no muere, no da fruto; a ustedes pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes cuando sean perseguidos e insultados a causa del Evangelio de Jesucristo. No se pongan tristes; alégrense por que el mismo Hijo de Dios los hará presentes ante su Padre, que está en los cielos.

Felices ustedes, jóvenes, porque se han abierto a la Palabra de Dios, la ponen en común y la quieren sembrar en una Nueva Sociedad, porque en esta nueva encarnación, Dios es “Dios con nosotros”, que vive en medio de su Pueblo.

La jornada es juvenil, pero toda la comunidad acompaña a los jóvenes. Muchos adultos están allí como asesores, guías o voluntarios en los distintos servicios. Muchos han rezado y siguen haciéndolo para que estos días no queden solamente en un bonito encuentro, sino que en un acontecimiento que marque la vida y la fe de todos los participantes.

Esperamos, para todos ellos y para todos nosotros, que el encuentro vivo, personal y comunitario con Cristo transforme los temores en confianza, los desalientos en serenidad, las dudas en certeza: en fin, que reencienda y avive nuestra esperanza. La esperanza que se funda “en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz” y que, por eso, como dice san Pablo, “nunca quedará defraudada” (Cf. Romanos 5,1-5).

En esta semana

En este domingo 8, el obispo auxiliar emérito de Canelones, Mons. Hermes Garín, está celebrando los 22 años de su ordenación episcopal. Recordemos que el 8 de septiembre se celebra la Natividad de la Virgen María, aunque no en este año, por ser domingo.

El viernes 13 recordamos a San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Y el sábado 14, la exaltación de la Santa Cruz, normalmente seguida el 15 por la Virgen de los Dolores, pero, nuevamente, esa memoria coincide con el domingo, que tiene la preferencia.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén. 

jueves, 5 de septiembre de 2024

Bienaventuranzas de la Civilización del Amor (Mons. Carlos Nicolini, "el obispo de los jóvenes")

 

Hubo una época de la Pastoral Juvenil en Uruguay muy marcada por la presencia de Mons. Carlos Alberto Nicolini, quien falleció en 1988, con solo 47 años, siendo obispo coadjutor de Salto. 

Mons. Nicolini, “el Nico”, como le decían cariñosamente los jóvenes, “el obispo de los jóvenes” acompañó y animó la Pastoral juvenil nacional y la diocesana de Salto. 

En una de aquellas jornadas, él quiso regalar a los jóvenes estas "Bienaventuranzas de la Civilización del Amor” que hoy compartimos con ustedes.

Bendiciones.

+ Heriberto

miércoles, 21 de agosto de 2024

22 de agosto: 60 años de la ordenación sacerdotal del P. Jorge Techera


El jueves 22 de agosto, el P. Jorge Techera, de la arquidiócesis de Montevideo, celebra los 60 años de su ordenación sacerdotal.

El P. Jorge ha pasado por muchos servicios en la Iglesia uruguaya. Los jóvenes de "-ta y tantos años" lo recordamos especialmente como asesor nacional de la Pastoral Juvenil, junto al P. Narciso Renom, de la diócesis de Minas.

Muchos conocen su voz por sus programas en Radio María y Radio Oriental, muchas veces tomando los espacios alrededor de la medianoche, cuando muchas personas en soledad o tristeza encontraban compañía y palabras de aliento.

Dos serán las celebraciones:

- el mismo 22, en la parroquia San Carlos Borromeo, en Avda. Millán y Cisplatina, a las 19:30

- el sábado 24, a las 10:30, en la capilla del Colegio Santa Teresa de Jesús, Soriano 1580; celebración organizada por el CEDIDOSC, centro de estudio y difusión de la Doctrina Social de la Iglesia.

martes, 5 de septiembre de 2023

Jornada Nacional de la Juventud en Canelones, Domingo 3 de septiembre de 2023. Homilía.

Homilía de Mons. Heriberto en la Misa en el Gimnasio Guadalupe, 3 de septiembre de 2023.

Hay muchas que me gustaría compartir con ustedes, comentarles, contarles… algunas, puede ser que ustedes las sepan muy bien; otras, no tanto.

Todos sabemos que en esta jornada estamos haciendo como un eco de la Jornada Mundial de la Juventud que fue en Lisboa, en agosto y lo que tenemos allí delante es el logo de esa jornada, su lema, con ese rostro de María.

Pero también ésta es la Jornada Nacional de la Juventud; porque esta la JMJ, la Jornada Mundial y ésta es la JNJ, la Jornada Nacional. Y hay un número ahí: ustedes lo ven: 44.

Si sacamos la cuenta, puede salir mal, porque hay un año en que no hubo jornada y entonces no se contó; pero esto empezó en el año 1979.

A ver ¿quiénes ya habían nacido en esa época? Somos los abuelos de la Pastoral Juvenil.

Yo estaba entre los jóvenes que prepararon esa jornada… ¡y no pude estar! ¿Saben lo que es preparar una jornada, con mucha ilusión? Era la primera y no pude estar.

Después me tocó estar en muchas otras.

Esas jornadas, al comienzo, se hacían en un solo lugar del Uruguay. Íbamos todos ahí. Todos los jóvenes que estábamos en grupos, en las parroquias, nos juntábamos ahí.

Esa primera fue en Montevideo; la segunda también. Después ya nos fuimos a Paysandú… y empiezo a perderme un poquito en el orden, pero fuimos a Mercedes, Minas… por allí llegó también Canelones  y después muchos otros lugares del país en 44 jornadas.

Con el tiempo empezó a sentirse que no se podía todos los años movernos todos juntos a un lugar; entonces, ese movimiento se comenzó a distanciar un poco. Se fue decidiendo que un año se celebrara en cada diócesis; cada diócesis vería como la celebra: o los jóvenes de cada parroquia hacen algo en su comunidad o la diócesis hacía una concentración en un solo punto, como estamos haciendo ahora: la diócesis de Canelones, aquí. Y cada cierto tiempo, tres o cuatro años –con la pandemia en el medio– una jornada que llamamos “de concentración única”: todos, en un solo lugar.

La última que tuvimos así fue en Montevideo, en Kibón  y antes en Maldonado .

A ver ¿quiénes estuvimos en la de Montevideo, esa última donde nos encontramos todos? 

[Unos pocos levantan la mano]

Somos poquitos los que tenemos esa experiencia.

Y el año que viene, vamos a tener otra vez una jornada de concentración única, una jornada nacional, donde vamos a estar realmente todos agrupados.

¿Dónde irá a ser? Algunos saben dónde va a ser, pero yo no lo voy a decir.

Vamos a dejar que eso se diga después… y así nos vamos preparando, de repente para hacer un largo viaje o, de repente, para ir cerquita… no sabemos. ¿Será en Artigas? ¿En Salto, en Rocha? Quién sabe dónde será. Vamos a verlo después.

Yo ahora quisiera compartir algo que me dejó pensando mucho. Estuve leyendo lo que el Papa le dijo a los jóvenes al final de la Jornada Mundial. Les hablaba de la luz. Empezamos la Misa cantando una canción que dice “en el medio de la noche encendemos una luz”. Jesús nos dice también que seamos luz, que brille nuestra luz.

Pero antes de eso, quisiera tomar una palabrita que dice san Pablo, en la segunda lectura y la voy a relacionar con eso de la luz. San Pablo le escribe a una comunidad, pero le podría estar escribiendo a los jóvenes, a nosotros:

“No tomen como modelo a este mundo” (Segunda lectura: Romanos 12,1-2)

En el mundo nosotros vemos muchos modelos: personas que aparecen delante de nosotros, a través de distintos medios, gente que aparece permanentemente en la televisión, que les hacen reportajes, que son famosos, gente que aparece en distintas formas en las redes sociales, en sus páginas o canales, hablando o entrevistando o mostrando sus fotos. Algunos modelos son interesantes. Otros son muy atrayentes… pero ahí tendríamos que pensar si realmente son buenos modelos.

Cuando Pablo dice “no tomen como modelo a este mundo”, nos está invitando a pensar bien a quién elegimos como modelo. Hay personas que son brillantes. Tienen una luz muy fuerte que nos atrae, que hace que vayamos a ellos… pero, a veces, lo que hacen esas personas es como sacarnos nuestra luz para brillar ellos más. En algún momento nos damos cuenta de que ellos esperan que los querramos muchísimo, pero que, en realidad, ellos no nos quieren mucho. Lo que quieren es tenernos con ellos; que nosotros los festejemos, que los imitemos; pero ellos no nos están dando de verdad ningún amor; al contrario, nos están tomando muchas cosas. Personas brillantes que nos atraen. No quiero decir un tipo de oficio, porque uno podría decir “una estrella de fútbol”; pero hay unos y hay otros. Hay gente que vive solo para sí y hay gente que, al contrario, tiene un espíritu de buen deportista, que sabe jugar con los otros, que no quiere solamente brillar él, sino el equipo. Puede ser un cantante… le gusta destacarse, le gusta recibir aplausos; pero, a veces, vemos cuando sabe dar algo de sí o cuando quiere siempre sentirse bien, en base a que lo hagamos sentir bien… y nada más.

Pensemos en las personas que nos hacen, de verdad, sentirnos queridos por ellas.

No a través de una pantalla, sino a través de su presencia; estando con nosotros, acompañándonos. Esas personas no suelen ser brillantes, pero son las personas de las que hablaba el Papa Francisco en la Jornada: son las personas que son luminosas, es decir, que tienen una luz que nos llega, que llega a nuestro corazón, que nos toca, que nos hace ver el mundo de una manera distinta.

Por ahí, entonces, podemos encontrar esto que dice Pablo, que sigue diciendo así:

“No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente, renovando su mentalidad”. (Segunda lectura: Romanos 12,1-2)

Transfórmense por dentro, renovando su mentalidad. No piensen como piensa todo el mundo, “todos pensamos así, de modo que debe estar bien”. No, dice Pablo. Hay que

“discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.” (Segunda lectura: Romanos 12,1-2)

Discernir quiere decir “separar”. Separar lo que está bien de lo que está mal. Cuando yo era chico -yo no sé si esto existe todavía- mi mamá hacía tortas en el horno. Para hacer una torta, una de las cosas que se necesita es la harina. Pero la harina, a veces, tiene como unos grumitos, unas pelotitas; entonces, para que la harina quedara bien, había que pasarla por el cernidor… ¿quién conoce el cernidor?

[Muchos levantan la mano]

Ah… bueno… no me siento tan paleolítico.

Bien. Pasar por el cernidor. Abajo queda la harina, bien limpita, y arriba quedan esas pelotitas que no ayudan para que la torta quede bien.

Discernir es también pasar por el cernidor todas las cosas que se nos presentan; quedarnos con lo bueno y dejar de lado aquello que no nos ayuda, aquello que no nos humaniza, aquello que no hace mejor nuestra vida.

Si tenemos un buen cernidor, entonces podemos llegar a ser esas personas luminosas, esas personas que pueden llegar a ser luz en la vida de otros y podemos decir, como cantábamos al principio “en el medio de la noche encendemos una luz”. Esa luz viene de Jesús que ilumina nuestra vida y la vida de los demás. Que así sea.

NOTA: Al finalizar la Misa, el equipo diocesano de Pastoral Juvenil anunció que CANELONES será la sede de la Jornada Nacional de la Juventud de concentración única el próximo año 2024.


martes, 27 de junio de 2023

Jornada Nacional de la Juventud 2024: Canelones empieza a soñar.


El 24 y 25 de junio se reunió en Pando la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, presidida por Mons. Milton Tróccoli. En ella se trabajó sobre la Jornada Nacional de la Juventud de este año, para la cual se eligió como lema el mismo de la Jornada Mundial que se celebra en Portugal en agosto: “María se levantó y partió sin demora” (Lc 1, 39).  

Asimismo, el equipo de Pastoral Juvenil de Canelones, con el apoyo del obispo diocesano, manifestó su disposición a recibir en 2024 la Jornada Nacional. Integrantes del equipo manifestaron que soñaban con que esa jornada fuera para los jóvenes un verdadero encuentro con Jesús, un momento verdaderamente significativo en sus vidas. Diócesis de Canelones: ¡A prepararnos!

sábado, 19 de febrero de 2022

Fe, esperanza y caridad: tres estrellas en el cielo de los navegantes. Comisión Nacional de Pastoral Juvenil.

Homilía de Mons. Heriberto Bodeant en la Misa de la reunión de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil. Seminario Interdiocesano "Cristo Rey", sábado 19 de febrero de 2022.

Esta reunión de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil tiene para mí un significado especial, porque siento que es el cierre de una etapa. Tengo 66 años y, si bien todavía es “matemáticamente posible” que pueda volver a ser presidente de esta Comisión, espero que tomen la posta obispos más jóvenes que ya vienen o vendrán haciendo camino.
Por otro lado, no me despido de la pastoral juvenil que, gracias a Dios, tiene lugar y presencia en la diócesis de Canelones. Tal vez en alguno de estos años que me quedan como obispo diocesano podamos también recibir allí una Jornada Nacional.

Quiero, en primer lugar, expresar mi agradecimiento a Leonel Altesor, quien, como secretario ejecutivo, especialmente en estos tres últimos años, se puso al hombro y cargó el trabajo de la Comisión, con una gran generosidad y entrega y, cabe destacarlo, buscando siempre mantener la participación de los jóvenes en la Mesa Permanente y, por supuesto, en la Comisión.

En segundo lugar, quiero dar la bienvenida a Mons. Milton Tróccoli, que aceptó este encargo que le dimos los demás obispos. Estoy seguro de que él hará camino con la Comisión en esta experiencia que hoy podemos llamar sinodal que ha sido la Pastoral Juvenil en el Uruguay, desde el año 75 en que comenzó a conformarse, con asesores como el P. Jorge Techera, aquí presente y al que algunos consideran un “monumento histórico”... tal vez quede mejor decir un "monumento viviente".

Estrellas que ayudan a mantener la dirección

Escuchando las cosas que fuimos compartiendo a lo largo de la jornada, fui pensando qué decir, qué dejar como un mensaje final. Siento que me toca hablar como “anciano”, de los que van mirando las estrellas para que la barca no pierda el rumbo, como dijo en el sínodo de 2018 aquel joven de Samoa (cf. Papa Francisco, Christus Vivit, 201).

El camino o la navegación, para seguir con la imagen de la barca, tiene una meta. Desde nuestra fe, nosotros podemos expresarla, por ejemplo, con palabras de san Pablo: “recapitular (o reunir) todas las cosas en Cristo” (Efesios 1,10) y “que Dios sea todo en todos” (1 Corintios 15,28). Caminamos, navegamos hacia un encuentro pleno y definitivo de la humanidad con Dios, Padre de Misericordia. Esa es la meta.

Entonces, quiero invitarlos, a cada uno y cada una de ustedes, no como miembros de la Comisión, sino simplemente como fieles cristianos, como hermanos y hermanas, invitarlos a mirar a tres estrellas, que, como las tres Marías, son una referencia fundamental en nuestra vida cristiana. Nada novedoso, pero nada que podamos decir que ya lo tenemos resuelto… Las tres estrellas de la fe, la esperanza y la caridad.

Profundizar la fe

Mi primera invitación, entonces, es a profundizar la fe, nuestra fe cristiana. Empezar por abrirnos más y más al misterio de Dios, al misterio de Cristo, al misterio del ser humano, imagen y semejanza de Dios. Entrar en el misterio de la mano de la fe. Entrar por la oración, la adoración, la meditación de la Palabra de Dios.

Entrar también por el conocimiento de lo que la Iglesia enseña… cuando leemos a Francisco, tomémonos el trabajo de ver lo que cita, ver cómo él conoce y nos recuerda la enseñanza de sus predecesores, la enseñanza del Concilio Vaticano II y también el magisterio de las Iglesias en los distintos continentes… América Latina, especialmente, recordándonos el mensaje de Aparecida, pero también mensajes de las Iglesias de África, de Asia, de Oceanía, no solamente del mundo europeo. La fe no es solo un profundo sentimiento de confianza en Dios, de creerle a Él; la fe tiene también un contenido.

No podemos perder el Evangelio como referencia crítica, no solo para nuestra vida personal o la vida de la Iglesia, sino para discernir frente a todos los mensajes, discursos y proyectos que nos llegan y que a veces asumimos y tomamos por buenos, sin más. Recordemos de nuevo a san Pablo: “Examínenlo todo y quédense con lo bueno” (1 Tesalonicenses 5,21). Lo bueno, lo realmente bueno, muchas veces está escondido, está en el valor que en el fondo se está jugando y que tiene que ver con la dignidad y con la finalidad de la persona humana.

Cuando queremos compartir la fe hay un problema de lenguaje. San Juan Pablo II nos decía que la evangelización tenía que hacerse nueva, no en su contenido, porque “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hebreos 13,8) sino nueva en su expresión, para que el mensaje pueda ser entendido hoy.

“Pascua”: una palabra que expresa lo que está en el centro de nuestra fe. Para muchos, totalmente extraña; no tiene ningún significado, no interesa… pero cuando, de repente, unos jóvenes se encuentran ante la muerte de otro joven, la Pascua de Cristo tiene mucho para decir.

¿Cuál es nuestro testimonio? ¿Qué es lo que hemos vivido? ¿Cuál es la experiencia de vida que podemos compartir, en la que comunicamos nuestra fe?

Ser y dar esperanza

Mi segunda invitación es vivir la esperanza. Ser esperanza. Dar esperanza.
La frecuencia del suicidio de los jóvenes ha sido llamada “la otra pandemia”.
Escribiendo sobre depresión y causas de suicidio, decía un psicólogo que lo que lleva a la depresión es el juntar tres visiones negativas: una visión negativa de sí mismo, una visión negativa del ambiente, y una visión negativa del futuro. No valgo nada, no sirvo para nada; nadie me ayuda, no puedo contar con nadie, todos me rechazan… no hay futuro… entrar en ese pozo de negatividad y de dolor lleva a no ver otra manera de terminar con el sufrimiento que terminar con la propia vida.

Vivir, ser y dar esperanza es poder descubrir y transmitir el amor de Dios por cada uno de nosotros; descubrir y transmitir su presencia en este mundo; levantar la esperanza de que hay la promesa de una plenitud de vida, de una vida más allá, como bandera… una bandera que no sostenemos, sino que nos sostiene, nos anima y fortalece en el camino de esta vida, en medio de todas las contradicciones y adversidades.

Vivir la caridad

Finalmente, y nada menos, la invitación a vivir la caridad, a vivir el amor.
“En todo amar y servir” (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales, 233). 
El amor es el que da sentido al servicio, el amor es el que hace la diferencia en las cosas buenas que hagamos. Engrandece el gesto más pequeño.

Y si no está el amor, aún los gestos más impresionantes, más heroicos pierden su valor. “Si no tengo amor, no soy nada” (1 Corintios 13,2)
El amor no es un sentimiento que se queda en lo que siento, sino que se pone en obra, que se lleva a la práctica cada día.
Es desprendimiento y donación. Jesús lo lleva hasta el extremo: dar la vida por los amigos (cf. Juan 15,13). Jesús se desprende, se desapega de su propia vida y la entrega para dar vida a los que ama.
Amar con desprendimiento y entrega de nosotros mismos es participar del amor de Jesús.

En su himno de la caridad, capítulo 13 de la primera carta a los corintios, san Pablo nos habla de las tres estrellas. Dice Pablo:
“Ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor.” (1 Co 13,13). “El amor no pasará jamás” (1 Co 13,8).
Las tres estrellas nos guían… pero el amor será finalmente la estrella única, la que envuelve y recibe todo, porque es el mismo amor de Dios, que se hará todo en todos.

La Estrella del Mar

Y en este camino, en esta navegación, hay una persona a quien también se le ha comparado con una estrella, Stella Maris, la estrella del Mar, la Virgen María. 

Miramos hacia ella como modelo de discípula, modelo de creyente, modelo de la Iglesia y a ella le encomendamos nuestro caminar y el de la Pastoral Juvenil.

sábado, 5 de septiembre de 2020

42a. Jornada Nacional de la Juventud - Comisión Nacional de P. Juvenil



Comisión Nacional de Pastoral Juvenil – CNPJ-CEU
42ª Jornada Nacional de Pastoral Juvenil
Domingo 6 de setiembre de 2020.

Saludo de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, presidente de la CNPJ

“Tenemos la esperanza de construir el mañana unidos”. Con ese lema, el domingo 9 de septiembre de 1979 se celebró por primera vez en Uruguay la Jornada Nacional de la Juventud, convocada y organizada por la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal del Uruguay.
Cuarenta y un años han pasado, varias generaciones se han sucedido; los jóvenes de aquella primera hora son hoy abuelos de jóvenes de hoy. A lo largo de estos años, la jornada se siguió celebrando, de distintas formas, con el sello propio que cada generación le fue dando.

En este año estaba prevista su celebración en el mes de octubre, en el marco del Quinto Congreso Eucarístico Nacional. La pandemia determinó su suspensión. Volvimos a mirar a este primer domingo de setiembre, el día propio de la jornada, pero, por primera vez, sin contar con una alternativa preparada entre todos, esas cosas típicas de cada jornada: un lema, un tema, una canción, un afiche… En cada diócesis se vio lo que se podía o no hacer. Las realidades son diferentes. Algunos grupos de jóvenes mantuvieron sus vínculos y sus actividades en todas las formas posibles, incluso participando en las distintas formas de solidaridad que surgieron en este tiempo; otros entraron en un paréntesis, una espera, manteniendo el contacto; finalmente, algunos grupos se dispersaron, sin más.

En este día tan significativo, como Obispo presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, quiero hacer llegar mi saludo a todos los que hacen parte de esta pastoral: los jóvenes, animadores y asesores que participan en la vida de la Iglesia en grupos parroquiales y en diferentes movimientos, y compartir con ustedes una reflexión sobre este tiempo.

Cuando se nos desarman los planes, muchas veces quedamos desconcertados. Yo mismo he pensado en este año que “se me quemaron los papeles”. Sin embargo, como le recuerda san Pablo al joven Timoteo: “la Palabra de Dios no está encadenada” (2 Timoteo 2,9). La Palabra no queda oscurecida por los acontecimientos; al contrario, los ilumina. La Palabra del Padre es Jesús mismo, que nos dice “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8,12).

Bajo esa luz podemos buscar los desafíos de este tiempo:

- uno inmediato: vivir el presente. Descartar la actitud de espera, de pensar que esto es un paréntesis, que ya pasará y que todo será como antes. No sabemos cómo será después: sabemos cómo es este tiempo de hoy y en él tenemos que seguir viviendo y compartiendo nuestra fe.

- un desafío de siempre: presentar a Jesús. La Iglesia existe para evangelizar: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Noticia a toda la creación” (Marcos 16,15). En esa misión, nos lo recuerda el Concilio Vaticano II: “los jóvenes… deben convertirse en los primeros e inmediatos apóstoles de los jóvenes” (AA 12).

- un desafío más allá de la pandemia: asumir la responsabilidad de cuidarnos y cuidar de los demás, a ser vivida no solo bajo la forma pasiva del distanciamiento, sino también encontrando las formas de estar cerca y de ayudar de forma concreta, sobre todo, a los más vulnerables y a los que más sufren.

- un desafío nuestro: fortalecer la Pastoral Juvenil. Fortalecer nuestra vida de comunidad, como grupo juvenil, y su relación con la comunidad eclesial en la que estamos insertos. En la Comisión Nacional, superar el desconcierto y fortalecer nuestra comunión en la que cada diócesis participa con sus fortalezas y sus fragilidades, con sus penas y alegrías, pero siempre con la mirada en Jesús, nuestra Esperanza.

Que en la celebración, el encuentro y la reflexión, esta sea para cada uno de ustedes una buena jornada. Que el Señor los bendiga y nuestra Madre los cuide mucho.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Mensaje del XXXIV Encuentro de Diócesis de Frontera. Esperanza en la juventud y en la familia.


XXXIV Encuentro de Diócesis de Frontera

20, 21 y 22 de mayo de 2019 - Pelotas - BRASIL


Tema: “Los vecinos se encuentran para analizar los escenarios ideológicos que impactan en la familia y en los jóvenes en vistas a promover la cultura de la vida de nuestros pueblos”

“Yo he venido para que ustedes tengan vida, y vida en abundancia”.
Juan 10, 10b.

Llenos de gratitud hemos culminado nuestro Encuentro de Diócesis de Frontera realizado en la ciudad de Pelotas, Río Grande do Sul, Brasil. Laicos y laicas, religiosas, diáconos, sacerdotes y obispos de Diócesis de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay hemos compartido estos días de reflexión y de fraternidad y volvemos ahora a nuestros lugares con la alegría y el calor de este encuentro, pero también con inquietudes que nos ayudarán a profundizar la misión de servicio y anuncio de nuestras Iglesias diocesanas.

Hemos podido analizar juntos diversos escenarios contradictorios que reafirman la importancia que la familia sigue teniendo como institución fundamental en nuestras sociedades y primera trasmisora de los valores y la fe. También hemos compartido experiencias de trabajo llevadas adelante en nuestros países, en defensa de la vida de los más indefensos y vulnerables.

Junto a Francisco, queremos reivindicar el amor como “central en la experiencia cristiana del matrimonio y de la familia” (AL 28) y creemos que la juventud “es una alegría, un canto de esperanza y una bienaventuranza” (ChV 135). A la vez, rechazamos todas aquellas situaciones que atentan contra el desarrollo humano integral y contra la libertad responsable como fundamento de los proyectos de vida.

Especialmente negativas resultan las tendencias hacia el individualismo, la competitividad desenfrenada, la cultura del consumismo o la relativización de la verdad y de la ética que desdibujan todo humanismo al no ofrecer horizontes ciertos.

Vivimos en un contexto social de fuertes cambios en las dinámicas sociales que notoriamente han impactado en nuestras familias y entre los jóvenes. Es posible advertir en todos estos aspectos, luces y sombras. Pero por sobre todas las cosas destacamos que la familia continúa siendo muy especialmente valorada como espacio de intimidad, afecto y reciprocidad entre las generaciones.

Convencidos que “el amor vivido en las familias es una fuerza constante para la vida de la Iglesia” (LA 88) animamos a promover espacios y experiencias que impulsen una mirada crítica a la cultura de lo provisorio y de lo efímero. Una mirada que contribuya a promover la cultura de la vida y la dignidad de las personas a los efectos de potenciar familias donde se viva la equidad, la afectividad, la responsabilidad, la hospitalidad, la entrega mutua y el cuidado de los más débiles. Una mirada que permita a las familias acceso al trabajo, vivienda, salud y educación integral para sus hijos.

Recordando con el Santo Padre que “los sueños más bellos se conquistan con esperanza, paciencia y empeño, renunciando a las prisas” (ChV 142), nos encomendamos a Nuestra Señora Aparecida, Madre de la Vida abundante.

En la ciudad de Pelotas, al día 22 de Mayo de 2019,

Argentina: Diócesis de Concordia, Corrientes, Formosa y Santo Tomé.
Brasil: Diócesis de Bagé, Chapecó, Pelotas, Santo Ângelo y Uruguaiana.
Paraguay: Diócesis de Encarnación.
Uruguay: Diócesis de Melo, Salto y Tacuarembó.

viernes, 1 de febrero de 2019

Con Don Bosco en Panamá después de la JMJ

 


El lunes 28, con toda la alegría de lo vivido en los días de la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Francisco, fuimos con los jóvenes de la delegación oficial de Uruguay (Comisión Nacional de Pastoral Juvenil) siguiendo la sugerencia de Leonel Altesor, el secretario ejecutivo de la Comisión, al santuario de Don Bosco en la ciudad de Panamá. Se trata de una hermosa basílica, donde hay una reliquia del santo, permanentemente disponible para la veneración de los fieles.

Después de rezar frente a la reliquia, visitar la iglesia y un museo que reproduce la casa natal de Don Bosco, pudimos celebrar la Misa en una capilla que pusieron a nuestra disposición, con excelente y bienvenido aire acondicionado. Celebramos con mucha calma, buscando que decantaran los momentos más importantes vividos a lo largo del encuentro.

Teníamos con nosotros a Federico, delegado del Movimiento Juvenil Salesiano, pero invité a todos los que estábamos a sentirnos mirados con cariño por San Juan Bosco. Cité las palabras del santo: “me basta que sean jóvenes para que yo los ame” e invité a contemplar su vida y enseñanzas como se debe hacer con las de todo santo: como alguien que ha recibido un carisma, un don para toda la Iglesia. (Les conté también, de paso, que mi abuela paterna fue bautizada por el P. Spiritu Scavini sdb, uno de los misioneros enviados por Don Bosco a Paysandú).

Pedí a los jóvenes que meditaran un ratito y compartieran luego no una de las innumerables lindas anécdotas, sino alguno de los momentos que más los tocaron como experiencia de fe. Muchos de ellos se refirieron a la vigilia, frente al Santísimo, donde sintieron la presencia de Jesús allí, ante nosotros, hablándonos desde su silencio.

Nos saludamos con un salesiano y su grupo que habían venido de Hong Kong y, a pedido de Federico, cerramos nuestra visita ante María Auxiliadora con un Ave María y la bendición correspondiente.

martes, 19 de junio de 2018

30 años de la muerte de Mons. Carlos Nicolini, "el Obispo de los Jóvenes"



Hoy se cumplen 30 años de la muerte de Mons. Carlos Alberto Nicolini, obispo coadjutor de Salto.
Carlos Nicolini nació en Montevideo en 1941.
Fue ordenado sacerdote con 23 años, obispo con 36 y falleció a los 47.
Le tocó una delicada actuación en la Diócesis de Salto, durante el exilio de Mons. Marcelo Mendiharat.
En la Conferencia Episcopal fue “el Obispo de los jóvenes”, a los que dejó estas
“Bienaventuranzas de la Civilización del amor”:
  • Felices los que han hecho la opción por los pobres, porque conocerán el Amor que Dios les tiene y vivirán como hermanos e hijos de un mismo Padre.
  • Felices los que están abiertos a “lo nuevo”, porque sabrán ver entre los signos de la muerte y los signos de vida la luz del horizonte de la esperanza que nos convoca.
  • Felices los que saben entregar sus vidas, porque, aun cuando mueran sin comprender el por qué, sabrán que la verdad y la justicia están por llegar.
  • Felices los que saben confiar y esperar, porque ustedes harán la Civilización del Amor, fructificarán la esperanza y serán llamados hijos de Dios.
  • Felices los que sufren incomprensión y son perseguidos por practicar la justicia, porque si el grano de trigo, sembrado en tierra no muere, no da fruto; a ustedes pertenece el Reino de los Cielos.
  • Felices ustedes cuando sean perseguidos e insultados a causa del Evangelio de Jesucristo. No se pongan tristes; alégrense por que el mismo Hijo de Dios los hará presentes ante su Padre, que está en los cielos.
  • Felices ustedes, jóvenes, porque se han abierto a la Palabra de Dios, la ponen en común y la quieren sembrar en una Nueva Sociedad, porque en esta nueva encarnación, Dios es “Dios con nosotros”, que vive en medio de su Pueblo.
Mons. Carlos A Nicolini

lunes, 17 de octubre de 2016

Jóvenes de las Diócesis de Bagé y Melo en Aceguá: Juventud en Misión por la Vida

12ª Romería de la Juventud de la Diócesis de Bagé en Aceguá. 

La Parroquia Cristo Rey de Aceguá, ubicada en territorio uruguayo y perteneciente a la Diócesis de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres), recibirá el próximo domingo la 12ª Romería de la Juventud que celebra la Diócesis brasileña vecina.
De hecho, la comunidad de Cristo Rey es una comunidad binacional y, en cierta forma, "bi-diocesana". Los católicos de Aceguá-Uruguay pertenecen a la Diócesis de Melo; en cambio los católicos de Aceguá-Brasil pertenecen a la Diócesis de Bagé. Aceguá-Brasil pertenece al territorio de la Catedral de Bagé, ciudad que se se encuentra a 60 km de la frontera. No obstante, católicos uruguayos y brasileños de los dos pueblos que tienen el mismo nombre, se reúnen en la parroquia Cristo Rey. Allí la Misa es bilingüe, escuchándose las lecturas en español o en portugués, según la nacionalidad de cada lector; en la plegaria eucarística, el sacerdote nombra a los dos obispos, Dom Gilio y Mons. Heriberto.
Mons. Heriberto y Dom Gilio concelebrando en Aceguá (2010)
La Diócesis de Bagé realiza periódicamente esta peregrinación juvenil, que todavía no había llegado a Aceguá. La parroquia fronteriza, con su párroco colombiano, el P. Reinaldo, se prepara con entusiasmo a recibir a cientos de jóvenes convocados con palabras del Papa Francisco: "¡Ánimo! No tengan miedo de soñar cosas grandes".

Programa (hora de Brasil)

Lugares: Escuela Nª Srª das Graças / Parroquia Cristo Rey, Aceguá

08:00 (7:00 de Uruguay) Acogida y café
09:00 Mística y oración
09:30 Talleres
12:00 Almuerzo
13:00 Momento cultural (Cada grupo presenta sus habilidades y deben inscribirse previamente)
13:00 Compartir de los talleres
14:00 Aporte de asesores
15:00 Caminata hasta la parroquia
15:30 Misa de envío, concelebrada por los Obispos Gilio Felicio (Bagé) y Heriberto Bodeant (Melo)

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Juventud en Misión por la Vida

P. Airton Machado Gusmão, Diócesis de Bagé
(Traducido del portugués)

A partir de la fe en Jesucristo necesitamos rezar siempre con confianza y perseverancia para vivir aquello que San Pablo nos pide: "Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien." (Liturgia de la Palabra de ayer: Ex 17,8-13; 2Tm 3,14-4,2; Lc 18,1-8).

En 2007, el entonces Papa Benedicto XVI, hablando a la juventud, se expresaba así: "Ustedes son el presente joven de la Iglesia y de la humanidad. Son su rostro joven. La Iglesia los necesita, como jóvenes, para manifestar al mundo el rostro de Jesucristo, que se dibuja en la comunidad cristiana. Sin el rostro joven la Iglesia se presentaría desfigurada".
El próximo domingo 23 de octubre vamos a vivir y celebrar la 12ª Romería de la Juventud, en Aceguá, teniendo como tema "Juventud en Misión por la Vida" y como lema "¡Ánimo! ¡No tengan miedo de soñar cosas grandes!" (Papa Francisco).

El texto base de preparación para esta Romería de la Juventud dice lo siguiente: "Para que una vida tenga sentido, sea productiva, colabore con el mejoramiento de la humanidad y proporcione felicidad, necesita tener una base segura y una construcción firme. Para nosotros, cristianos, la roca firme es Jesucristo y su Evangelio. Y la Iglesia, como comunidad de los que participan de la misma fe y de los mismos ideales de "cielos nuevos y tierra nueva", nos educa y orienta para la construcción de la 'Casa sobre la Roca'. El Proyecto Personal de Vida es justamente esa construcción, pensada en todas sus dimensiones (humana, comunitaria, espiritual, intelectual y pastoral misionera), para que ninguna parte de la 'casa' sea olvidada, así como las 'dependencias de la casa' sean buenas y estén interligadas".

La Iglesia mira con amor y esperanza la realidad de los jóvenes y les presenta a Jesucristo y al proyecto del Reino. Los invita a un encuentro con Jesucristo, anuncia y testimonia lo que cree, pues "cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva" (Documento de Aparecida, 146). De hecho, con este mirar de discípulo, el joven lee la realidad en la cual está inserto, con sus alegrías y desafíos. Permite que este mismo mirar ofrezca sentido para la vida y, a partir de él, construya un proyecto de vida, para ser, en la Iglesia y en el mundo "sal" y "luz".

En Cracovia, Polonia, en la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de este año, el Papa Francisco, hablando del protagonismo juvenil, dejó este mensaje: "queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella. Perdemos la libertad. No tengan miedo ni vergüenza de buscar a Jesús como fundamento de sus vidas."

El joven es el evangelizador privilegiado de otros jóvenes. Acojamos a la juventud, caminemos con ellos y ellas, que son el presente y el futuro de la Iglesia y de la sociedad. Hagamos nuestra parte. Seamos alegres en la esperanza, fuertes en la tribulación y perseverantes en la oración.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Enfoques Dominicales - “Dejémonos abrazar por la misericordia de Dios” Jornada Nacional de la Juventud

Este domingo, el primero del mes de setiembre, la Iglesia uruguaya celebra la Jornada Nacional de la Juventud.

La jornada de este año, la trigésimo octava, ha sido convocada con el lema que eligieron los jóvenes y asesores miembros de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal del Uruguay.

El lema, en consonancia con este Año de la Misericordia, es una frase del Papa Francisco: “Dejémonos abrazar por la misericordia de Dios”.

La primera jornada se celebró en 1979. Uruguay se encontraba entonces en un período de dictadura, de la que saldría a través de un proceso que todavía no se vislumbraba.

Yo era entonces un joven maestro, integrando el grupo Juvenil de la Parroquia de Young; delegado de mi grupo al Secretariado diocesano de P. Juvenil de la Diócesis de Salto. A la vez, representaba a la Diócesis en el Equipo Nacional de P. Juvenil, antecesor de la actual Comisión Nacional. Yo estaba en un camino vocacional que me llevaría al año siguiente a ingresar al Seminario.

El Equipo Nacional era acompañado por dos sacerdotes asesores, uno por el Interior, el P. Narciso Renom, de la Diócesis de Minas, fallecido hace no mucho y otro por Montevideo, el P. Jorge Techera, que hoy reside en el Hogar Sacerdotal, aunque no totalmente retirado de la actividad.
Para la jornada del ’79, que se celebró en Montevideo, elegimos una canción y de ella un lema. La canción era “Amanece”, del grupo español Jarcha, que en su estribillo decía “tenemos la esperanza de construir el mañana unidos”. No era una canción religiosa, ni siquiera había una mención de Dios, pero era, sí, una canción de esperanza en un momento de oscuridad. En esa canción se expresaban nuestras esperanzas de un cambio profundo en la vida de nuestro pueblo, hacia un tiempo nuevo de paz, de encuentro, de democracia.

Un párrafo aparte merece la figura de Mons. Carlos Nicolini, “el obispo de los jóvenes”, presidente de aquel Equipo Nacional. Quienes lo conocimos y lo tratamos no podemos olvidar su cercanía y calidez. En los encuentros y jornadas juveniles, él se acercaba con su termo de dos litros y su gran mate (porque su idea era compartir abundantemente) e iba recorriendo grupos, compartiendo el amargo y conversando con uno y con otro.

Como miembro del Equipo Nacional, trabajé en la preparación de primera jornada… pero no pude participar en ella. En cambio, al año siguiente, lo hice por primera vez.

La segunda jornada se hizo también en Montevideo, el segundo domingo de setiembre, en el Colegio La Mennais. La lluvia y el viento no nos impidieron llegar, pero nos acompañaron todo el día. Desde entonces se volvió al primer domingo de setiembre, donde el temporal de Santa Rosa de fines de agosto deja el cielo despejado y el sol radiante, aunque haga un poco de frío todavía. El lema de la segunda jornada fue “Nuestro Pueblo necesita nuestra fuerza”. La canción de donde está tomada esa frase se canta todavía en muchas comunidades.

Los años pasaron, las jornadas fueron tomando formas diversas… Se dejó de hacer anualmente una concentración nacional, para distanciarla un poco más en el tiempo, dejando en los otros momentos que cada Diócesis la viva en la forma que desee, como sucede este año.

Las generaciones de jóvenes se sucedieron. En la vigésima jornada, muchos de los jóvenes eran hijos de los participantes de la primera… hoy, los participantes del ’79 podemos sentirnos abuelos.
Para quienes hemos participado en muchas de las jornadas sin habernos conocido, es grato encontrarnos años después y descubrir que habíamos estado allí. Me he encontrado con sacerdotes, religiosas, profesionales, políticos, dirigentes que recuerdan alguna de esas jornadas en las que ellos estuvieron como jóvenes.

Nuestra Diócesis fue en dos oportunidades anfitriona de la Jornada. En 1994 los jóvenes de P. Juvenil de todo el Uruguay se encontraron en Treinta y Tres, en la 16ª jornada, bajo el lema “Joven uruguayo: ¡Levántate y anda!”

Años más tarde, en 2005, la 27ª Jornada se realizó en Melo. “Pan de vida, vida para compartir”. Como presidente de la Comisión Nacional de P. Juvenil me tocó presidir la Eucaristía y dejar mi mensaje a los jóvenes. No sabía entonces que, unos más adelante, en 2009, me tocaría llegar a esta Diócesis como su Obispo.

38 años después de aquella primera jornada, la realidad juvenil ha cambiado mucho. El contexto del país y del mundo también. Pero ¿cuál es la necesidad principal de los jóvenes? Me gustaría que ellos mismos la señalaran, pero hay una que yo percibo: la necesidad de ser escuchados. Nadie parece tener tiempo para los jóvenes y, muchas veces, ellos enfrentan solos sus angustias, sus fragilidades, sus búsquedas, a veces por caminos de evasión, de adicciones… Recorriendo las parroquias de la Diócesis de Melo, veo que hay jóvenes allí donde hay una persona dispuesta a dedicarles tiempo, a estar con ellos y, sobre todo, a prestarles un oído. Escucharlos es también hacerles sentir que los abraza la Misericordia de Dios, como dice el lema de esta Jornada 2016.

En la Diócesis de Melo, la Jornada Nacional se celebrará en coincidencia con la Fiesta Diocesana. El sábado 8 de octubre los jóvenes tendrán una acampada y el domingo 9 participarán en la fiesta y Misa que presidirá el Cardenal Sturla, en la Catedral de Melo.

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Enfoques Dominicales es un programa que se emite por 1340 AM La Voz de Melo,
los domingos a las 11:50.  

sábado, 16 de enero de 2016

Francisco llama a los jóvenes a ser protagonistas del Jubileo de la Misericordia


Crecer misericordiosos como el Padre: Mensaje del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia de los jóvenes


''Queridos jóvenes: La Iglesia está viviendo el Año Santo de la Misericordia, un tiempo de gracia, de paz, de conversión y de alegría que concierne a todos: grandes y pequeños, cercanos y lejanos. No hay fronteras ni distancias que puedan impedir a la misericordia del Padre llegar a nosotros y hacerse presente entre nosotros. Ahora, la Puerta Santa ya está abierta en Roma y en todas las diócesis del mundo.

Este tiempo precioso también los atañe a ustedes, queridos jóvenes, y yo me dirijo a ustedes para invitarlos a participar en él, a ser protagonistas, descubriendo que ustedes son hijos de Dios. Quisiera llamarlos uno a uno, quisiera llamarlos por su nombre, como hace Jesús todos los días, porque saben bien que sus nombres están escritos en el cielo, están grabados en el corazón del Padre, que es el Corazón Misericordioso del que nace toda reconciliación y toda dulzura.

El Jubileo es todo un año en el que cada momento es llamado santo, para que toda nuestra existencia sea santa. Es una ocasión para descubrir que vivir como hermanos es una gran fiesta, la más hermosa que podamos soñar, la celebración sin fin que Jesús nos ha enseñado a cantar a través de su Espíritu. El Jubileo es la fiesta a la que Jesús invita a todos, sin distinciones ni excepciones. Por eso he querido vivir también con ustedes algunas jornadas de oración y de fiesta. Por tanto, los espero el próximo mes de abril.

''Crecer misericordiosos como el Padre'' es el título del Jubileo de ustedes, pero es también la oración que hacemos por todos ustedes, recibiéndolos en el nombre de Jesús. Crecer misericordioso significa aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado, comporta hacerse mayores tanto física como interiormente. Ustedes se están preparando para ser cristianos capaces de tomar decisiones y gestos valientes, capaces de construir todos los días, incluso en las pequeñas cosas, un mundo de paz.

Su edad es una etapa de cambios increíbles, en la que todo parece posible e imposible al mismo tiempo. Les reitero con insistencia: ''Permanezcan estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo están oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y él nos da esta fuerza...Con él podemos hacer cosas grandes y sentiremos el gozo de ser sus discípulos, sus testigos. Apuesten por los grandes ideales, por las cosas grandes. Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Hemos de ir siempre más allá, hacia las cosas grandes. Jóvenes, pongan en juego su vida por grandes ideales''.

No me olvido de ustedes, muchachos y muchachas que viven en situaciones de guerra, de pobreza extrema, de penurias cotidianas, de abandono. No pierdan la esperanza, el Señor tiene un gran sueño que quiere hacer realidad con ustedes. Sus amigos y compañeros que viven en condiciones menos dramáticas se acuerdan de ustedes y se comprometen a que la paz y la justicia lleguen a todos. No crean a las palabras de odio y terror que se repiten a menudo; por el contrario, construyan nuevas amistades. Ofrezcan su tiempo, preocúpense siempre de quienes les piden ayuda. Sean valientes y vayan a contracorriente, sean amigos de Jesús, que es el Príncipe de la Paz: ''En él todo habla de misericordia. Nada en él es falto de compasión''.

Ya sé que no todos podrán venir a Roma, pero el Jubileo es verdaderamente para todos y se celebrará también en sus iglesias locales. Todos están invitados a este momento de alegría. No preparen sólo mochilas y pancartas, preparen especialmente su corazón y su mente. Mediten bien los deseos que presentarán a Jesús en el sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía que celebraremos juntos. Cuando atraviesen la Puerta Santa, recuerden que se comprometen a hacer santa su vida, a alimentarse del Evangelio y la Eucaristía, que son la Palabra y el Pan de la vida, para poder construir un mundo más justo y fraterno.

Que el Señor bendiga cada uno de sus pasos hacia la Puerta Santa. Rezo por ustedes al Espíritu Santo para que los guíe e ilumine. Que la Virgen María, que es Madre de todos, sea para ustedes, para sus familias y para cuantos los ayudan a crecer en la bondad y la gracia, una verdadera puerta de la Misericordia''.