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lunes, 9 de septiembre de 2019

“Bautizados y enviados”. Encuentro diocesano de catequistas en Aceguá.






 


Con 52 participantes se realizó el domingo 8 de setiembre, en la fronteriza localidad de Aceguá, Cerro Largo, el encuentro anual de catequistas de la Diócesis de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres).

El tema elegido coincide con el lema con que el Papa Francisco convocó para el próximo octubre un Mes Misionero Extraordinario. También fue el lema propuesto por el Oficio Catequístico Nacional para la celebración del Día Nacional de la Catequesis en Uruguay.

A lo largo de la jornada, con aportes del Oficio Catequístico Diocesano y del P. Jorge Osorio, párroco de Aceguá y Buen Pastor, las catequistas fueron profundizado en el significado de la consagración bautismal que hace de cada bautizado miembro del Cuerpo de Cristo y, como él, Sacerdote, Profeta y Rey.
El capítulo 4 de la exhortación apostólica Christus vivit, del Papa Francisco, fue el eje conductor de otro momento de reflexión, a partir de las “tres gratas verdades de Dios que debemos anunciar”: un Dios que es amor; Cristo te salva y El Espíritu da vida.
El “envío” y la misión están presentes en la catequesis que es “constructora de comunidad en torno a Jesucristo”, como subrayó en sus palabras de bienvenida Mons. Heriberto Bodeant.
“¿Cómo presentamos hoy la Buena Noticia a aquellos que quieren ser cristianos?” fue la pregunta que guio el último trabajo en grupos y que fue respondida en forma lúdica y festiva.

Estuvieron presentes integrantes del Equipo Coordinador de Catequesis de la vecina diócesis brasileña de Bagé, y del Oficio Catequístico Diocesano de Tacuarembó.

Fue una jornada intensa, marcada por la fraternidad y la alegría, así como por la cálida acogida de las catequistas y la comunidad de Aceguá que participó en la Eucaristía final.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Enfoques Dominicales: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino"

El Buen Ladrón observa a Jesús mientras
el Mal Ladrón aparta su mirada de éste.
Obra de Christoph Bockstorfer (1524)
Este domingo la Iglesia celebra la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.
En nuestra Diócesis de Melo, hay dos parroquias que celebran su fiesta patronal en este día.
Una de ellas es la parroquia Cristo Rey, con sede en Aceguá, que abarca también Villa Isidoro Noblía y una vasta zona con varias pequeñas poblaciones. La celebración ha tenido lugar esta mañana.
La otra es la parroquia Santísimo Redentor, en Fraile Muerto, que tendrá esta tarde su Misa y luego un espectáculo de canto y danza, cerrado por una convivencia comunitaria.
También esta tarde, en Melo, habrá una procesión de homenaje a Cristo Rey, que sale a las 18 horas de la parroquia Nuestra Señora del Carmen hasta la Catedral.
Finalmente, recordemos que esta mañana, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco ha clausurado el Año Santo de la Misericordia.

Vamos ahora a reflexionar sobre el pasaje del Evangelio que se lee en las misas de hoy (Lucas 23,35-43):

Cuando decimos “Jesucristo, Rey del Universo”, nos podríamos imaginar una escena en lo más alto del Cielo, con un gran trono, con el coro de legiones de ángeles, con la perpetua adoración de la multitud de los salvados que están en la presencia de Dios. Una gran escena del poder de Dios.

Sin embargo, nada de eso nos muestra la liturgia de hoy en las lecturas bíblicas que hemos escuchado.Las tres nos hablan de reyes y reino; pero el evangelio nos ayudará a descubrir a Jesucristo como “Rey de Misericordia”.

En la primera lectura (2 Samuel 5,1-3) se nos presenta el momento en que David es ungido como rey de Israel. El rey David fue un hombre pecador, que debió muchas veces llorar arrepentido de sus faltas; pero su amor a Dios fue más grande que su pecado, y será recordado por todo el pueblo como el gran rey que supieron tener. De la casa o familia de David viene José, el esposo de María y por eso Jesús será llamado “Hijo de David” y por eso, en su cruz un letrero dirá “Rey de los judíos”.

El mensaje del Evangelio es el central. Aquí no hay nada de la gran escena del Cielo de que hablábamos al principio. El evangelista Lucas nos introduce en el Calvario, en el cuadro que la gente está mirando. Allí está Jesús crucificado entre dos ladrones.

Aquí se va a manifestar la realeza de Jesús.

Uno de los ladrones se une a los que se burlan de Jesús y le dice, como ellos “Si eres el Rey de los Judíos, sálvate a ti mismo”.
Pero Jesús no ha venido para salvarse a sí mismo.
Ha venido para salvar a la humanidad.
Y la está salvando.

Para muchos en el tiempo de Jesús, la cruz era una locura.
Para muchos en este tiempo también. ¿Quién quiere sufrir de esa manera?
Pero la cruz es salvadora.
En la cruz se manifiesta el amor de Dios, se manifiesta su misericordia.
Jesús da la vida por amor a la humanidad entera, para abrir a cada persona el camino de reencuentro con Dios, el camino de la salvación.

El otro ladrón se da cuenta de eso. No se trata de salvarse de este momento, para después, más temprano o más tarde, sufrir la muerte de esta forma o de otra. Se trata de una salvación que va más allá de esta vida, de una salvación que nadie le podrá arrebatar.
Así, “el buen ladrón” reprende a su compañero, asume la culpa de sus crímenes y dirige a Jesús su súplica: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.

El buen ladrón ha comprendido. Ha descubierto la verdadera realeza de Jesús. Y su súplica será escuchada: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”, le responde Jesús.
La misericordia de Dios ha vencido. La misericordia de Dios ha sido más fuerte que la muerte, más fuerte que el odio, más fuerte que la violencia.

Jesús recibirá al buen ladrón en su reino, porque el Reino de Dios ya está presente en el corazón de este hombre profundamente arrepentido y confiado en la misericordia de Dios.

En cuanto a nosotros, sería maravilloso que nos sintiéramos profundamente identificados con lo que dice la segunda lectura.  Pablo escribe a los Colosenses (1,12-20):
Demos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces
de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

El Reino de Jesús comienza aquí, en este mundo, en esta vida, para continuar en la eternidad. Eso es lo que quiere Pablo hacerles ver a los Colosenses: el Padre nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Vivamos como hijos de la Luz.

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Enfoques Dominicales es un programa 
que se emite por  1340 AM La Voz de Melo, 
los domingos a las 11:50 
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viernes, 18 de noviembre de 2016

Aceguá: Marcha por la Paz, la Vida y la Dignidad Humana





Aceguá es el nombre común a dos poblaciones ubicadas a ambos lados de la frontera seca entre Uruguay y Brasil: Aceguá (Uruguay) en el departamento de Cerro Largo y Aceguá (Brasil) en el Estado de Rio Grande do Sul.
En el lado uruguayo se encuentra la Parroquia Cristo Rey, en la que se reúnen los católicos brasileños y uruguayos. Su párroco es el Pbro. Reinaldo Medina, colombiano. Viniendo de un país que ha vivido un largo y doloroso conflicto y que sigue buscando las rutas de la paz, no sorprende su sensibilidad en este aspecto.
El sacerdote llegó a Aceguá en 2013. Al año siguiente, mirando a la situación mundial, particularmente el conflicto en Siria, escuchando los constantes llamados del Papa Francisco a orar por la paz, con motivo de la fiesta patronal propuso a la comunidad organizar la primera marcha el viernes anterior a la fiesta de Cristo Rey.
Así, en el día de hoy (viernes 18 de noviembre) a partir de las 19:30, se realizó la tercera edición de este evento.
A la entrada de Aceguá Uruguay se congregaron algunas decenas de personas a las que se fueron sumando en el camino otros adherentes a la convocatoria.
Consultado por Comunión, el P. Reinaldo explicó que se trata de "una marcha; no una procesión o peregrinación, porque quiere ser abierta a todo el que se quiera unir. La Paz no tiene religión".
La marcha iba encabezada por las banderas de Brasil y de Uruguay y un cartel con el lema de la convocatoria. Los participantes fueron invitados a concurrir con vestimenta blanca (aunque el frìo de la noche hizo que varias personas recurrieran a sus abrigos oscuros). Varios llevaban antorchas.
El recorrido fue extenso, tanto por la parte uruguaya como por la brasileña de Aceguá, contàndose con la colaboraciòn de las autoridades policiales correspondientes para desviar el tránsito.
La banda de la Escuela "Nossa Senhora das Graças" se unió a poco iniciado el recorrido, agregando una nota de color y alegría.
 Al finalizar la marcha, en la parroquia Cristo Rey, hizo uso de la palabra el Obispo de Melo, Mons. Heriberto y hubo tambièn la actuación de la Banda, del grupo de Danzas de Villa Isidoro Noblía y de un músico local.
En su mensaje, el Obispo recordó que Aceguá ha tenido un histórico protagonismo en la búsqueda de paz, como lugar donde se firmó en 1904 la llamada "Paz de Aceguá" con la que se puso fin a la guerra civil entre las fuerzas de Aparicio Saravia y el gobierno de José Batlle y Ordóñez. Siguen las palabras completas del mensaje del Obispo.

Al caminar por estas calles de Aceguá, no puedo evitar volver con la imaginación a aquel 24 de setiembre de 1904. Por aquí pasarían levantando polvo los caballos de los soldados de Aparicio Saravia y los del gobierno, encontrándose esta vez, no para enfrentarse de nuevo con las armas, sino para firmar la que se llamó “Paz de Aceguá”. Se sellaba así el fin de una guerra civil y se abría el camino a otras formas de convivencia y a otra manera de resolver los conflictos entre los orientales.

Diez años después, en 1914, estallaba en Europa y pronto se extendió por todos los continentes, la que fue llamada “Gran Guerra”, hasta que vino la de 1939 que la superó… y así quedaron los nombres de primera y segunda guerra mundial. El mundo vivió horrorizado el descubrimiento de nuevas formas de exterminio y buscó, a través de las Naciones Unidas, los caminos de la paz.

Tantos años después, la paz del mundo sigue lejana. Los hombres se siguen matando y destruyendo.
El anhelo de paz atraviesa toda la historia de la humanidad, porque también la guerra y la violencia la atraviesan.

Allá entre los siglos XVI y XVII el poeta inglés John Donne escribía estos versos:

Ningún hombre es una isla,
entera en sí,
Cada hombre es un pedazo de continente,
parte del total.
(…)
Toda muerte me disminuye,
porque estoy ligado a la humanidad
Así, cuando escuches las campanas que tocan por un muerto,
no preguntes por quién tocan:
están tocando por ti.

De esta forma el poeta quería recordarle a cada ser humano que es parte de la humanidad, y que, cuando alguien muere, muere una parte de cada uno de nosotros. Cuánto más, cuando esa muerte ha cortado la vida de un joven o de un niño.

De otra forma lo expresaba San Pablo, en su primera carta a los Corintios, cuando, hablándonos del cuerpo, nos dice “si un miembro del cuerpo sufre, todos los demás sufren con él” (12,26).

Todo eso para decir: toda vida humana importa, y duele particularmente cuando una vida es arrancada injustamente por la guerra y la violencia.

Al marchar hoy por Aceguá, por este lugar donde una vez se firmó la Paz, hemos realizado un gesto sencillo, pero que nos compromete en este camino de paz, para buscarla y vivirla en la vida de cada día, en nuestra familia, en nuestro trabajo, como vecinos; cuidándonos unos a otros, valorando la vida y la dignidad de cada persona, con una especial atención y protección a los más vulnerables. Con ese gesto y ese compromiso, hacemos también un llamado a todos aquellos que nos han visto y oído, para que se unan también al trabajo por la paz. Finalmente, nuestro caminar se hace también súplica a Dios nuestro Padre: al Señor de la Historia, al Dios de la Paz. Volvemos nuevamente a pedirle ese don precioso de la Paz, que viene de Él y que nosotros queremos recibir y cuidar cada día. Que así sea.

lunes, 17 de octubre de 2016

Jóvenes de las Diócesis de Bagé y Melo en Aceguá: Juventud en Misión por la Vida

12ª Romería de la Juventud de la Diócesis de Bagé en Aceguá. 

La Parroquia Cristo Rey de Aceguá, ubicada en territorio uruguayo y perteneciente a la Diócesis de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres), recibirá el próximo domingo la 12ª Romería de la Juventud que celebra la Diócesis brasileña vecina.
De hecho, la comunidad de Cristo Rey es una comunidad binacional y, en cierta forma, "bi-diocesana". Los católicos de Aceguá-Uruguay pertenecen a la Diócesis de Melo; en cambio los católicos de Aceguá-Brasil pertenecen a la Diócesis de Bagé. Aceguá-Brasil pertenece al territorio de la Catedral de Bagé, ciudad que se se encuentra a 60 km de la frontera. No obstante, católicos uruguayos y brasileños de los dos pueblos que tienen el mismo nombre, se reúnen en la parroquia Cristo Rey. Allí la Misa es bilingüe, escuchándose las lecturas en español o en portugués, según la nacionalidad de cada lector; en la plegaria eucarística, el sacerdote nombra a los dos obispos, Dom Gilio y Mons. Heriberto.
Mons. Heriberto y Dom Gilio concelebrando en Aceguá (2010)
La Diócesis de Bagé realiza periódicamente esta peregrinación juvenil, que todavía no había llegado a Aceguá. La parroquia fronteriza, con su párroco colombiano, el P. Reinaldo, se prepara con entusiasmo a recibir a cientos de jóvenes convocados con palabras del Papa Francisco: "¡Ánimo! No tengan miedo de soñar cosas grandes".

Programa (hora de Brasil)

Lugares: Escuela Nª Srª das Graças / Parroquia Cristo Rey, Aceguá

08:00 (7:00 de Uruguay) Acogida y café
09:00 Mística y oración
09:30 Talleres
12:00 Almuerzo
13:00 Momento cultural (Cada grupo presenta sus habilidades y deben inscribirse previamente)
13:00 Compartir de los talleres
14:00 Aporte de asesores
15:00 Caminata hasta la parroquia
15:30 Misa de envío, concelebrada por los Obispos Gilio Felicio (Bagé) y Heriberto Bodeant (Melo)

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Juventud en Misión por la Vida

P. Airton Machado Gusmão, Diócesis de Bagé
(Traducido del portugués)

A partir de la fe en Jesucristo necesitamos rezar siempre con confianza y perseverancia para vivir aquello que San Pablo nos pide: "Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien." (Liturgia de la Palabra de ayer: Ex 17,8-13; 2Tm 3,14-4,2; Lc 18,1-8).

En 2007, el entonces Papa Benedicto XVI, hablando a la juventud, se expresaba así: "Ustedes son el presente joven de la Iglesia y de la humanidad. Son su rostro joven. La Iglesia los necesita, como jóvenes, para manifestar al mundo el rostro de Jesucristo, que se dibuja en la comunidad cristiana. Sin el rostro joven la Iglesia se presentaría desfigurada".
El próximo domingo 23 de octubre vamos a vivir y celebrar la 12ª Romería de la Juventud, en Aceguá, teniendo como tema "Juventud en Misión por la Vida" y como lema "¡Ánimo! ¡No tengan miedo de soñar cosas grandes!" (Papa Francisco).

El texto base de preparación para esta Romería de la Juventud dice lo siguiente: "Para que una vida tenga sentido, sea productiva, colabore con el mejoramiento de la humanidad y proporcione felicidad, necesita tener una base segura y una construcción firme. Para nosotros, cristianos, la roca firme es Jesucristo y su Evangelio. Y la Iglesia, como comunidad de los que participan de la misma fe y de los mismos ideales de "cielos nuevos y tierra nueva", nos educa y orienta para la construcción de la 'Casa sobre la Roca'. El Proyecto Personal de Vida es justamente esa construcción, pensada en todas sus dimensiones (humana, comunitaria, espiritual, intelectual y pastoral misionera), para que ninguna parte de la 'casa' sea olvidada, así como las 'dependencias de la casa' sean buenas y estén interligadas".

La Iglesia mira con amor y esperanza la realidad de los jóvenes y les presenta a Jesucristo y al proyecto del Reino. Los invita a un encuentro con Jesucristo, anuncia y testimonia lo que cree, pues "cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva" (Documento de Aparecida, 146). De hecho, con este mirar de discípulo, el joven lee la realidad en la cual está inserto, con sus alegrías y desafíos. Permite que este mismo mirar ofrezca sentido para la vida y, a partir de él, construya un proyecto de vida, para ser, en la Iglesia y en el mundo "sal" y "luz".

En Cracovia, Polonia, en la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de este año, el Papa Francisco, hablando del protagonismo juvenil, dejó este mensaje: "queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella. Perdemos la libertad. No tengan miedo ni vergüenza de buscar a Jesús como fundamento de sus vidas."

El joven es el evangelizador privilegiado de otros jóvenes. Acojamos a la juventud, caminemos con ellos y ellas, que son el presente y el futuro de la Iglesia y de la sociedad. Hagamos nuestra parte. Seamos alegres en la esperanza, fuertes en la tribulación y perseverantes en la oración.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Misa de envío de Líderes de la Pastoral de la Infancia para Noblía y Aceguá


Lo que en Uruguay llamamos hoy "Pastoral de la Infancia" nació en Brasil, con el nombre de "Pastoral da Criança". Fue fundada en 1983, en Florestópolis, Estado de Paraná, por la Doctora Zilda Arns Neumann, médica pediatra y especialista en Salud Pública, y Dom Geraldo Majella Agnelo, actualmente cardenal emérito. La obra está hoy presente en todos los Estados de Brasil y en 21 países de América Latina, Asia, Africa y Caribe.

La misión de la Pastoral de la Infancia es promover el desarrollo de los niños, a la luz de la evangélica opción preferencial por los pobres, desde el vientre materno hasta los 6 años, contribuyendo a que sus familias y comunidades realicen su propia transformación, por medio de  orientaciones básicas de salud, nutrición, educación y ciudadanía, fundamentadas en la mística cristiana que une fe y vida.

En el año 2008, al extenderse en varios países y convertirse en una organización internacional, la Pastoral de la Infancia instaló su sede en Uruguay. Mons. Luis del Castillo sj, entonces Obispo de Melo y Secretario General de la Conferencia Episcopal del Uruguay tuvo cierta participación en esta decisión. Uruguay fue elegido como sede por su legislación adecuada acerca de proporcionar apoyo financiero a otros países.

En febrero de este año se reunió en Montevideo el Consejo de Administración de la Pastoral Internacional. Uno de los uruguayos presentes señaló que, más allá de las razones por la que Uruguay hubiera sido elegido como sede, resultaba una ironía que aquí la Pastoral de la Infancia no estuviera realmente implantada.

No es que faltaran algunos intentos. La Conferencia de Religiosos del Uruguay (CONFRU) la impulsó entre las congregaciones que, por su carisma, pudieran llevarle adelante dentro de sus obras. Algunas Diócesis, incluso la Diócesis de Melo tuvieron algunas iniciativas. Muy cerca de nosotros, en Rivera -también porque se contaba con apoyo de la Pastoral da Criança de Sant'Anna do Livramento- la Pastoral se fue afirmando.

Cuando a comienzos de este año se planteó la posibilidad de retomar un camino que se habia comenzado en Villa Isidoro Noblía, de inmediato se contó con el apoyo del párroco, el P. Luis Reinaldo y las Hermanas Carmelitas de Vedruna. Se realizó una reunión en la que participó un grupo de personas interesadas. Allí Mons. Heriberto animó con decisión al grupo a iniciar un camino de formación en una Pastoral que nos ayuda a realizar acciones concretas en favor de la vida desde su inicio mismo en el seno materno.

Hoy ha culminado ese primer tiempo de preparación. 10 voluntarias de Noblía y 1 de Aceguá han recibido su envío como Líderes de la Pastoral de la Infancia, en una Misa presidida por el Obispo, en la que estuvieron presentes las formadoras que vinieron desde Rivera y Sant'Anna en varias jornadas en las que, aún con lluvia y frío, las hoy líderes respondieron con toda asiduidad. No es el momento del trabajo: el servicio ya comenzó, junto con la formación. Ahora se trata de continuar el camino recorrido, seguir sirviendo y seguirse formando, “Para que todos los niños tengan vida en abundancia” (cf. Juan 10,10).

domingo, 10 de febrero de 2013

Entre lágrimas y sonrisas, se despidió de Aceguá el P. Thomas

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Acompañado por el Obispo que lo recibió en la Diócesis de Melo y lo ordenó sacerdote, Mons. Roberto Cáceres, (actualmente Obispo emérito) y por el actual Obispo de Melo, Mons. Heriberto, quien fuera su compañero de estudios en el Seminario de Montevideo, el P. Thomas celebró su última Misa como párroco de Aceguá. 
Esta localidad fronteriza ubicada en el departamento de Cerro Largo, está separada apenas por una calle del homónimo Municipo de Aceguá, Río Grande do Sul, también atendido pastoralmente desde la parroquia uruguaya. La característica fronteriza da a las Misas de Aceguá un particular color: son habitualmente bilingües, con cantos y lecturas alternados en español y portugués, de acuerdo a la lengua materna de lectores o cantores.
Pero la parroquia no termina en ese ámbito binacional. A pocos kilómetros al sur, se encuentra la Villa Isidoro Noblía, con su capilla Nuestra Señora de Fátima, que compite con Aceguá en concurrencia a las celebraciones. Hacia ambos lados de la ruta que une los dos grandes centros, se encuentran varias pequeñas comunidades rurales: La Lata, San Diego, La Mina, Mangrullo, Sarandí de Aceguá...
A esta comunidad fue enviado el P. Thomas hace 21 por Mons. Cáceres. Desde su Escocia natal, en los años 70, llegó Thomas a la Diócesis de Melo, entonces como Viator, misionero laico de la Legión de María. Acompañado y animado por el Obispo, escuchó el llamado de Jesús al sacerdocio. Estudio en el Seminario Interdiocesano y fue ordenado sacerdote el domingo 12 de octubre de 1986, en la Catedral de Melo, durante la fiesta diocesana en honor a la patrona, Nuestra Señora del Pilar.
Estuvo algún tiempo como sacerdote en la Catedral (antes, en su tiempo de discernimiento, en Cerro Chato) luego marchó a Aceguá, donde deja una profunda huella.
Regresa ahora a Escocia, donde la Misión continúa, a otro ritmo, colaborando con sacerdotes de su Diócesis de origen y viviendo muy cerca de su familia.
Tanto Mons. Roberto como Mons. Heriberto expresaron su gratitud y la de la Diócesis en la celebración del domingo.
El P. Thomas parte de Uruguay el próximo martes por la tarde.

domingo, 12 de agosto de 2012

Intensa jornada en Aceguá y Noblía, Cerro Largo



La parroquia Cristo Rey, con sede en Aceguá, Cerro Largo, vivió hoy una intensa jornada. En Aceguá, comunidad binacional, celebración del Día del Padre, según el calendario brasileño (foto: arriba). En Villa Isidoro Noblía, fiesta de la cosecha del Arroz. Allí el P. Thomas, párroco de Cristo Rey bendijo la cosecha (foto: abajo).

domingo, 15 de abril de 2012

Aceguá: visita de Nuestra Señora Conquistadora, Patrona de la Diócesis de Bagé


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Aceguá recibió la visita de Nuestra Señora Conquistadora, patrona de la Diócesis de Bagé. Aunque la mañana comenzó con lluvia, el agua no detuvo a los devotos, que marcharon en procesión con la imagen desde el control fronterizo brasileño hasta la Parroquia Cristo Rey. Mons. Heriberto presició la Eucaristía, acompañado por el P. Thomas u yn sacerdote de la Diócesis de Bagé, el P. Welbert, capellán militar. A la salida de la Misa, las nubes se habían ido y el sol brillaba radiante...

jueves, 22 de diciembre de 2011

Celebración de Navidad en Sarandí de Aceguá, Cerro Largo


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La comunidad de Sarandí de Aceguá, Cerro Largo, perteneciente a la Parroquia Cristo Rey de Aceguá, celebró hoy la Navidad con una Misa presidida por Mons. Heriberto y un pesebre viviente muy prolijamente representado por los niños.
Mons. Heriberto inició el comentario del relato del nacimiento siguiendo el Evangelio de Lucas (que los niños representarían después paso a paso) buscando apoyarse en la reciente experiencia del Censo de Población realizado en Uruguay... pero, aparentemente, los censistas no llegaron al pueblo. Como en los tiempos de María y José, algunos de los pobladores fueron censados... en un lugar distinto del de su habitual residencia.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Cristo Rey: Fiesta Patronal y Confirmaciones en Aceguá


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Mons. Heriberto celebró hoy la Eucaristía junto al P. Thomas en la Parroquia Cristo Rey de Aceguá y administró el Sacramento de la Confirmación a cuatro jovencitas y dos adultos (curiosamente, ambos tenían como nombre de pila "José Artigas").

miércoles, 12 de octubre de 2011

Bodas de Plata sacerdotales del P. Thomas Toal


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En el año 1976 llega de visita a Aceguá el joven hermano de la Legión de María Thomas Toal, al que recibimos con alegría.
Sintiendo la falta de sacerdotes de aquellos años, viendo su rica sabiduría y amor a Nuestra Madre la Virgen, de la que nos hablaba, nosotros le decíamos "¿Por qué no vas al Seminario?".
El nos decía que le rezáramos a la Virgen, que Dios tendría la respuesta. Y se fue de regreso a Escocia, su patria.
Nuestras oraciones continuaron con gran devoción.
Tuvimos la respuesta y hoy tenemos la alegría de agradecerle a Dios Padre y a Nuestra Madre la Virgen por los 25 años de su consagración y por tenerlo como nuestro Párroco y Director Espiritual, desde hace 18 años, de nuestro Presidium.
Que Dios y la Vigen lo bendigan y en nombre de las Legionarias activas y auxiliares queremos decirle ¡Muchas Gracias!
Con estas palabras, una integrante de la Legión de María expresó su gratitud por los 25 años de sacerdocio del P. Thomas, al concluir la Eucaristía celebrada esta mañana en la Capilla Nuestra Señora de Fátima, en la Villa Isidoro Noblía (Cerro Largo), perteneciente a la Parroquia Cristo Rey con sede en Aceguá.
La Misa, presidida por Mons. Heriberto, se inició con palabras del Obispo emérito Mons. Roberto, quien recordó con calidez y buen humor algunas de las anécdotas vividas en los primeros tiempos de Thomas en la Diócesis, cuando llegó como Viator, misionero laico itinerante, de la Legión de María.
"Tuvimos que inculturarnos mutuamente", dijo Mons. Roberto, quien recordó lo fatal que resultaba confundir un escocés con un inglés, así como los esfuerzos del joven misionero para acercarse al pueblo que lo recibió como suyo.
Luego de la Misa, los obispos y los numerosos sacerdotes que participaron en ella, compartieron en Aceguá un almuerzo fraterno.


La celebración continuó en la noche con una Misa en la sede parroquial, presidida por Mons. Gilio Felicio, Obispo de Bagé (RS, Brasil). Es que Aceguá es una parroquia que abarca territorio uruguayo y brasileño, de modo que también hay feligreses que son diocesanos de Bagé.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Mons. Heriberto hizo su primera visita a Mangrullo (Cerro Largo)








El Obispo de Melo estuvo esta tarde en la capilla Nuestra Señora de los Ángeles, (perteneciente a la Parroquia Cristo Rey, de Aceguá), en la localidad de Mangrullo, Cerro Largo.
Luego de que las catequistas que van desde Villa Isidoro Noblía concluyeron su reunión con un atento grupo de niños, la comunidad se reunió para la celebración de la Eucaristía, presidida por el Obispo, que fue seguida de un rato de convivencia.

El 14 de setiembre de 2008, el diario El País publicó un artículo en el que se dan referencias de este pequeño pueblo. La escuela de Mangrullo supo tener hasta 120 niños y hoy hay apenas 15, con un único maestro. El artículo nos habla de "pueblos que salieron del mapa":

Agonía demográfica rural
Esos pueblos que salieron del mapa
Medio millón de personas viven en el campo, pero algunas se concentran en localidades de 30, 20 y hasta 10 habitantes. Aquí, crónica de un Uruguay despoblado.


CATERINA NOTARGIOVANNI - GABRIELA VAZ

En Uruguay hay una quincena de localidades con menos de treinta habitantes, según consigna el último censo del Instituto Nacional de Estadística, realizado en 2004. En algunos casos, el número se reduce aún más: 20, 15 o hasta 11 personas. La mayoría de las veces se trata de lugares que fueron muy poblados y que, de un tiempo a esta parte (20, 30, 50 años, según el caso) vieron su cantidad mermar drásticamente. En muchos quedan vestigios de esa vida anterior: escuelas sin niños, capillas cerradas, comisarías abandonadas, viviendas vacías. Las razones de la deserción son comunes: falta de trabajo, falta de lugares para estudiar y deceso de habitantes, con carencia de reposición. La lejanía también está marcada, pero por caminos imposibles, señalización cero y ausencia de servicios básicos.
Sin embargo, los habitantes no acusan descontento. Si bien muchos están allí "porque no queda otra", otros tantos lo eligen y no cambiarían su rutina por nada. ¿Quiénes son esas personas? ¿Por qué se quedaron? ¿Qué añoran de los años dorados de su pueblo? ¿Cómo es transcurrir los días en un lugar minúsculo, donde se convive cada hora con el mismo grupo reducido de personas? Domingo visitó Pueblo Ferrer (Florida), Mangrullo (Cerro Largo) y Poblado Alonso (Treinta y Tres) y encontró algunas respuestas.

MANGRULLO. 
El diccionario dice que, en Uruguay y Argentina, se llamaba mangrullo a una torre rústica que servía de atalaya en las proximidades de fortines, estancias y poblaciones de la pampa y otras regiones llanas. A 25 kilómetros de Melo, al Norte por la Ruta 8, se abre un camino capaz de castigar las llantas de cualquier vehículo. Si se logra atravesar la senda repleta de piedras en punta que asoman a lo largo de otros 20 kilómetros, se divisa una casa blanca que da nombre a una localidad donde conviven 31 personas. "Antiguamente, arriba existía un altillo, que era un mirador desde el que se vigilaba la zona", confirma Norma Segade (61), actual moradora de la construcción junto a su marido, hija y nieta, sobre la procedencia del nombre del pueblo.
En Mangrullo no hay agua corriente ni energía eléctrica. Cuesta asimilar su distribución con la de un pueblo típico. Se trata de un grupo de viviendas dispersas al costado del camino. Por eso, muchos en Cerro Largo sostienen que "fue" un pueblo, pero hoy se ha vuelto un "caserío". Entre los que fallecieron y los que eligieron un pasar urbano, la población fue mermando notoriamente. Algunas reminiscencias de la vida que supo tener el lugar todavía quedan. Frente a las viviendas, cruzando la vía, hay un puesto policial abandonado. "Hace meses que está vacío", cuentan los lugareños. El escudo que lo identifica, aún sobre la fachada, es el único soporte en el que puede leerse el nombre del pueblo. No hay más cartelería. Tampoco la capilla está en uso; una casona alargada con cruz al frente y todas las puertas y ventanas cerradas, que hacen imposible ver su interior. Dicen que un cura la abre "cada tres meses".
La vida allí transcurre sin alteraciones y todos destacan la tranquilidad como el mayor valor, aunque algunos habitantes se encuentran más a gusto que otros. Norma es la promotora de salud de la zona y lleva 41 años viviendo en Mangrullo, "lo más bien". Ella es de Melo pero llegó al pueblito porque su marido nació en él. Ahora está tan arraigada que prefiere ni pensar en mudarse, aunque tiene que calibrarlo. "Toda mi vida está acá. El problema lo voy a tener cuando mi nieta (de 11 años) termine 6º y tenga que ir al liceo. No sé qué vamos a hacer". Ese es otro de los motivos de la deserción. El pueblo cuenta con escuela, pero el liceo más próximo está en Isidoro Noblía, una localidad aledaña. "Hay una camioneta que los lleva, pero no me sirve ese sistema porque se va con los chiquilines a las 6 de la mañana y los trae a las 6 de la tarde. Es todo un día fuera de la casa. Además, salen del liceo a las 4, ¿qué hacen mientras? Así que vamos a ver. Pero a mí me encanta estar acá. Es mi zona y tengo todas las comodidades".
Las comodidades a las que hace referencia Norma incluyen radio, televisión color y antena parabólica, un lujo que le permite sintonizar decenas de canales, aunque todos brasileños. Eso sí, que los habitantes de Mangrullo puedan mirar televisión depende casi exclusivamente del clima. A falta de electricidad, la energía proviene de paneles solares y si está nublado "hay que cuidar, para el teléfono y las novelas", aclara Norma.
Dalmiro Moura (62) y Celia Bentancur (60) no tienen parabólica, pero lo cierto es que la vieja tele blanco y negro que guardan en la cocina tampoco ocupa un lugar muy protagónico en sus horas de ocio. El matrimonio lleva 31 años viviendo en el pueblo, un poco a su pesar. "¡Si pudiéramos cargar la casa y trasladarla para otro lado!", se ríe Celia cuando se le pregunta si les gusta vivir allí. "Es muy trasmano para nosotros", explica Dalmiro, quien se jubiló de la Policía hace una década. Para ellos, uno de los grandes problemas es el abastecimiento. En Mangrullo hay un solo almacén, que precisamente por ser el único ajusta los precios un tanto hacia arriba -"¡parece Punta del Este!"-, según los vecinos. A su vez y toda una paradoja en medio de la campaña, la pareja sostiene que conseguir carne "es complicado". "Por acá nadie carnea. Hay que encargar a Melo. Pero tampoco podemos guardar en la heladera, que es a gas y consume dos garrafas de 13 kilos por mes". Tal gasto sólo es admitido en verano, aclaran los lugareños, si no, no hay presupuesto que aguante. En invierno, la heladera queda como objeto decorativo, o se prende por alguna razón especial.
La falta de electricidad es la única queja común de todos los habitantes. Dalmiro cuenta que hace 30 años que se firmó para que llegara y todavía la están esperando, a pesar de que localidades pequeñas muy cercanas -a 10 kilómetros, por ejemplo- sí tienen energía eléctrica. Mientras algunos se las arreglan entre gas y sol, otros optaron por adquirir un generador propio.
Es el caso de Adriana (29), mamá de tres niños de 10, 7 y 2 años. Ella permaneció en campaña toda la vida, y hace 9 que, junto a su marido, también oriundo de la zona, se instaló en Mangrullo. Él trabaja en una arrocera y con los 5.000 pesos que gana viven los cinco. La idea del generador (piensan tenerlo instalado para el mes próximo) la manejan hace un tiempo, pero el último empujón se los dio el Plan Ceibal. A fin de mes llegarán las laptops para los niños, y si tienen energía podrán cargarlas. También será útil para la heladera, aunque lo cierto es que la familia consume todo en el día, como la leche que Adriana ordeña cada mañana, o cuando se consigue carne.
No hace falta preguntarle cómo transcurre su tiempo. Un tendal de ropa recién lavada que ocupa buena parte del fondo y el grupete de seis niños a su alrededor (sus hijos más el resto de los chicos del pueblo) jugando a cocinar con barro, son suficiente respuesta. Igual queda tiempo de aprovechar la parabólica y ver televisión. "Es todo en portugués, pero puedo seguir la novela", admite. A los mediáticos uruguayos los conoce, pero menos. "Y a Tinelli también. Lo vemos cuando vamos a Melo". Más le gusta la radio, como a la mayoría de los habitantes de campaña. Está prendida buena parte del día y por eso todos los consultados aseguraron que están muy bien informados de lo que acontece en el país. "Hay que estarlo. No queda otra", opina Norma Segade.
Aunque no ven caras nuevas muy seguido, en Mangrullo no hay demasiado lugar para la desconfianza. Por ahora -"¡y que dure!"- la inseguridad es un tema ajeno. Aún así, todo es cuestión de personalidades. Frente a los periodistas, varios vecinos abrieron las puertas de entrada, sonrientes y gustosos de charlar un rato con alguien nuevo, pero otros mostraron cierto recelo al principio.
Mirta González, la almacenera del pueblo, escucha la presentación de la cronista con cautela, detrás del vidrio de una puerta.
"Pensé que eran gitanas, que ahora andan con pantalones", explicará después, aunque sin ahondar demasiado en las raíces de esa impresión. ¿Hay gitanos por acá? "A veces vienen. ¿Así que ustedes son de Montevideo? Quiero saber yo qué va a hacer la gente de Montevideo por nosotros. Si yo hablo con ustedes, ¿qué gano?", pregunta un poco a regañadientes, aunque al ratito ya se ve distendida. Lleva 35 años viviendo en Mangrullo, junto a su marido, quien también trabaja en el campo. Dice que se siente bien en el pueblo, que le gusta, a pesar de la falta de luz y del "problema del teléfono".
"Es el único reclamo que tengo para don Tabaré. El que teníamos antes funcionaba bien. Nos cambiaron por un ruralcel, que ahí está, atornillado, y anda cuando quiere", explica con voz de resignación.
¿No tiene celular? "Tengo sí. Pero no hay señal. Hay que salir a ver si agarra. Y yo no voy a salir a caminar a la noche para hablar por teléfono".

FERRER.
Para la cartelería vial, Pueblo Ferrer no existe. Para llegar, se debe preguntar. "Allí dónde vea unos eucaliptos, va a ver el camino que va al pueblo. Doble y entre, son pocos kilómetros", explica un peón rural que espera un ómnibus en la Ruta 41. La referencia parece vaga (los eucaliptos abundan), pero resulta correcta. Cinco minutos después, media docena de casas, una bomba de agua y un humo gris que sale de una de las chimeneas confirman la llegada a destino: Pueblo Ferrer (Florida), residencia de 11 personas, ubicado a 8 kilómetros de Capilla del Sauce y a 20 de Sarandí del Yí (Durazno). La disposición de las casas llama la atención: todas construidas alrededor de un campo semicircular, limpio de árboles y con el pasto corto. En ese espacio vacío -en una época centro de reunión de los habitantes-, está ubicada la bomba manual, única fuente de agua potable del pueblo.
En paralelo pero unos metros hacia la izquierda está la escuela: una construcción abandonada con hongos en las paredes exteriores, yuyos hasta las ventanas y un escudo corroído. Medio siglo atrás allí aprendían más de sesenta alumnos. Frente por frente, del otro lado de la cancha semicircular, se erige la Iglesia de Santa Lucía, donde el padre Emiliano celebraba las misas mensuales. Otras casas abandonadas, algunas ya taperas, terminan de conformar el paisaje del pueblo.
Un matrimonio (María Alcira Pécora y Miguel Ángel Galloso, de 43 y 53 años) y sus dos hijos (Maximiliano de 13 y Estefani de 19), Marcos Andrade (peón rural jubilado de 79 años) y Silvana Vivas con su prole de cinco niños (Jamil, Patricio, Malena, Alexander y Lance) conforman el 100% de la población de Ferrer. Sesenta años atrás, eran más de 300 personas. "Se fue vaciando por falta de fuentes de trabajo", explica Miguel Ángel, nacido en Sarandí del Yí pero criado en Ferrer, alambrador de oficio y corredor de raids de "pura diversión nomás".
En aquella primera oleada migratoria se fue el grueso de la población, la mayoría para Colonia Nicolich (zona cercana al aeropuerto de Carrasco) a trabajar en chacras. "El resto, unas diez familias, abandonaron el pueblo hace 15 años, cuando Mevir construyó viviendas en Capilla del Sauce", agrega. María y Miguel tienen otra casa en Sarandí del Yí, pero planean reinstalarse definitivamente en la localidad donde crecieron.
Hace 60 años en Ferrer había calles, comisaría, almacenes, bailes, quintas y bullicio. Los domingos se hacían picnics en la playa (una cañada ubicada a 300 metros) y cada 25 de Agosto o fines de año se organizaban campeonatos de fútbol para los cuales llegaban jugadores de otros poblados de la zona.
"Campeonatos con equipos, camisetas y hasta copas, no te creas…", explica Marcos Andrade, que comenta que lo que más extraña son los bailes con guitarras y vitrolas. "El más inteligente conseguía novia", comenta y suelta una carcajada.
Marcos llegó a Ferrer hace 50 años a trabajar en una estancia cercana. Estuvo cinco años casado, tuvo una hija, pero "no funcionó". Desde entonces vive solo y no ve a su hija. Pensó en irse hace quince años, pero se fue quedando: "Ahora soy más de acá que de mi pueblo (Nico Pérez)", comenta. Se acuesta antes que caiga el sol y se levanta antes de las cinco. No le gusta cocinar y tampoco se preocupa demasiado: "Pongo un poco de carne a hervir y ya está… bueno, acompañada con un vinito", dice y suelta otra carcajada.
Silvana Vivas se crió en Ferrer pero pasó la mayor parte de su vida en Capilla del Sauce. Un año atrás regresó al pueblo. Casada desde hace 11 años, ve a su marido cada quince días porque él trabaja como alambrador en Treinta y Tres.
Ella también recuerda los años mozos de Ferrer con cierta nostalgia: "Estaba re bueno, había vida, gente, partidos de fútbol. Ahora ya es decadente. Nosotros vinimos porque a mí me gusta esto para mis hijos, no me gusta Capilla, pero aquí hasta que no nos pongan luz no voy a estar conforme; estar a oscuras es deprimente", comenta.
Silvana pasa los días entre Capilla del Sauce -donde vive su madre y a donde sus hijos hacen la escuela- y Pueblo Ferrer.
Ese trajín cotidiano la tiene cansada. Por eso se puso en campaña para reabrir la escuela. Habló con otras madres de la zona y reunió un total de nueve posibles alumnos (cinco de los cuales son sus hijos). Redactaron una nota e hicieron el pedido en la inspección de Primaria. "Tenemos casi todo arreglado", afirma. Mientras no se repare el local de la escuela, las clases se darían en la Iglesia cerrada, que está en perfectas condiciones.
Si la escuela reabre, el pueblo levanta cabeza, creen algunos. "Yo le decía a la vecina: vas a ver que si se abre la escuela, va a levantar todo porque en la zona ese es el punto de referencia. Los vecinos están todos pendientes de colaborar, además de que siempre hay otras actividades que atraen a la gente a la escuela. Los pocos que iban quedando, se fueron después de que cerró. En un pueblo como este se cierra la escuela y se cierra el pueblo", comenta María Alcira Pécora.
María cree que el lugar tiene algo especial que lo mantiene vivo. "Es como que Ferrer no termina de morir nunca, la vida siempre aparece a último momento. Antes, estaban fulano y megano, que murieron. Cuando ya el pueblo estaba en una agonía, volvimos nosotros y Silvana con su familia. Y ahora se está por abrir la escuela. Como que pasa de un estado de coma a levantarse. Siempre aparece alguien, siempre", señala.
Mientras esperan que la reapertura de la escuela reviva la pequeña localidad, los habitantes continúan caminando varios metros para cargar agua en bidones, preparando la comida en cocinas a leña y pasando las noches entre faroles a mantilla, con la sola compañía de una radio a pilas. La luz está por llegar, especulan entusiasmados luego de recibir la visita de un inspector de UTE. El día que eso suceda, Silvana podrá dejar de lavar a mano la ropa de sus cinco hijos y hará funcionar un lavarropas que hoy duerme la siesta en el jardín de su casa.

ALONSO
Una minúscula comunidad de apenas trece olimareños Los 13 habitantes de Poblado Alonso gozan de algunos "privilegios" frente a sus pares de Ferrer y Mangrullo: tienen energía eléctrica, agua corriente y un camino llano y corto que los separa de la ciudad; están apenas a siete kilómetros de Treinta y Tres.
Aún así, la distancia es suficiente para crear un ambiente propio de la campaña. Entre las marcas de un pasado más poblado, se erigen los restos de un molino que supo dar trabajo a todos los lugareños. Hoy, Etulia Martínez (71), la dueña de una casa que se levanta a su lado, lo usa como corral para ovejas y gallinas. Etulia es de Treinta y Tres, y de las dos décadas que lleva en Alonso, 11 años los ha transcurrido sola, luego de enviudar. "Nos vinimos para acá porque a él siempre le gustó la campaña. Después él falleció y yo me quedé", cuenta mientras hace algunas compras en el "almacén móvil", un camión repleto de productos de almacén que visita el pueblo una vez por semana. En esta localidad no hay problemas para abastecerse. Los camiones son la modalidad más cómoda, pero están a diez minutos de la capital departamental. Y además, muchos cultivan sus propios alimentos. En su fondo, Etulia tiene lechuga, acelga, ajo, zapallito, arvejas, remolacha, naranja, pomelo, bergamota, higos, durazno, ciruela, pelones, limones, manzana, frutilla, además de los animales. "¿Qué más voy a necesitar?", pregunta. Y de verdad se la ve feliz de vivir allí.
Lo mismo pasa con Carlos Guerra (72) y Gloria Celi (52), un matrimonio muy hospitalario y sonriente. "Tenemos un montón de cosas para hacer: ordeñar, darle de comer a las gallinas y los conejos, picar leña, hacer las tareas de la casa, a veces ir hasta la ciudad a ver a los hijos, los nietos, o comprar cosas".
En Poblado Alonso no hay muchos niños. A la escuela de la zona asisten dos. Teresa Riaño (59), la maestra rural, cuenta que desde que vive en el pueblo, hace 9 años, es la primera vez con tan pocos alumnos, algo que no la motiva "para nada". Una familia con tres chicos que hasta el año pasado vivían allí cobró el Plan de Emergencia y se mudó a la ciudad, cuenta como un motivo de la deserción. El año próximo, también ella quiere ir a un lugar más poblado.

El nuevo escenario rural

El 7,6% de la población uruguaya (253.074 personas) viven dispersos en el territorio rural, y el 10,7% (353.149) tiene su residencia en pequeños pueblos rurales.
Los datos fueron extraídos de la versión preliminar de Estructura social agraria: una mirada de la diversidad del mundo rural, de los sociólogos Alberto Riella, Marcela Barrios y Paula Florit que fuera presentado el jueves en las VII Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales.
En la actualidad, el 34% de los que trabajan en el campo viven en ciudades (unas 49.414 personas), mientras que son 102.936 las personas que viven y trabajan en el campo. Otro porcentaje lo representan aquellos que viven en el campo y no trabajan en él: 503.287 personas, de las cuales el 43% son menores, estudiantes y amas de casa, 31% empleados no agrícolas, 20% jubilados y 6% desempleados.
Según el trabajo, uno de los cambios sustanciales ocurridos en este sector en las últimas décadas es el aumento de la residencia urbana de los trabajadores agropecuarios: de 28,9% en el año 1985 a 53% en 2006. "Esta urbanización podría asociarse a la optimización de los servicios de transporte públicos y privados, acompañado de mejoras en la caminería rural y de la popularización de los ciclomotores en el Interior del país, hechos que permiten un mayor acceso a las zonas rurales desde las zonas urbanizadas", afirman los sociólogos en el estudio.
La pluriactividad, entendida como la combinación de empleos agrarios con otros de carácter urbano, está instalada en el medio rural y atraviesa por igual a toda la estructura social rural. Según estudios citados por Riella, en poblaciones menores a 5.000 habitantes, el 33% de los hogares tienen más de un miembro activo pluriactivo.

Las cifras

32% De las personas que trabajan en el campo viven en ciudades. Los que viven y trabajan en el campo suman 102.936 individuos.
55,8% De los que trabajan en el campo son asalariados, 11,3% patrones, 24,2% cuentapropistas y 8,2% miembros del hogar no remunerados.
7,6% De los habitantes de Uruguay viven dispersos en el medio rural, mientras que el 10,7% lo hace en pequeños pueblos rurales.
503.287 Son las personas que viven pero no trabajan en el campo: 43% son menores, estudiantes y amas de casa, 31% empleados no agrícolas.
6% De las personas arriba mencionadas se encuentran desempleadas, mientras el 20% ostentan el estatus de jubilados.


domingo, 14 de agosto de 2011

8º Festival del Arroz en Noblía



El P. Thomas, párroco de Aceguá, bendice la fiesta de la cosecha del arroz, celebrada ayer y hoy en Villa Isidoro Noblía.

lunes, 18 de julio de 2011

El Secretariado Diocesano del MCC visitó el grupo de Aceguá


El Secretariado diocesano del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (Diócesis de Melo) visitó hoy al grupo de Cursillistas de la Parroquia de Aceguá.

domingo, 1 de mayo de 2011

Aceguá: la visita de Nuestra Señora Conquistadora

La procesión con la imagen de Nuestra Señora Conquistadora

La llegada al templo parroquial

Dom Gilio dirigiéndose a la asamblea litúrgica.

P. Thomas, párroco de Aceguá, concelebrando con el Obispo de Bagé

Dom Gilio, Obispo de Bagé

La imagen de Jesús Misericordioso.
Como todos los años, la comunidad parroquial de Aceguá recibió la visita de la imagen de Nuestra Señora Conquistadora. La Parroquia Cristo Rey tiene territorio sobre Uruguay y Brasil, en las diócesis de Melo y Bagé, respectivamente.
La visita de Nuestra Señora Conquistadora es un momento fuerte de encuentro, en el cual suelen darse cita, como ocurrió el año pasado, los obispos de las dos diócesis. Este año, los acontecimientos del primero de mayo determinaron que Mons. Heriberto permaneciera en Melo, de modo que Dom Gilio, el Obispo de Bagé presidió la Eucaristía junto con el párroco, el P. Thomas.
En su homilía, Dom Gilio hizo referencia a la beatificación de Juan Pablo II y al camino misionero señalado por la Conferencia de Aparecida.

martes, 12 de abril de 2011

Visita del Obispo a las Parroquias (4) Aceguá





Continuando con sus reuniones con los Consejos Parroquiales, Mons. Heriberto visitó la Parroquia de Cristo Rey de Aceguá, acompañado por Lilita, integrante de la Vicaría Pastoral.
La comunidad, convocada por el Párroco P. Thomas, se hizo presente, numerosa, en la Eucaristía previa a la reunión, y la mayor parte de los asistentes participaron luego en el encuentro con el Obispo.
Los diferentes grupos y servicios de la Parroquia, principalmente los que funcionan en la capilla de Villa Isidoro Noblía y en la propia Aceguá fueron presentando sus actividades a los visitantes.
A continuación, el Obispo presentó algunos criterios sobre la acción evangelizadora de la Iglesia y luego propuso un momento de diálogo en pequeños grupos, para que los participantes expresaran sus impresiones e interrogantes.
Se produjo luego un rico intercambio, en el que se fueron buscando pistas para ser una comunidad cada día más abierta y misionera.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Primeras Comuniones en la Capilla de Sarandí de Aceguá, Cerro Largo







El P. Thomas, párroco de Cristo Rey en Aceguá, hace llegar este registro de las Primeras Comuniones celebradas hoy en la Capilla de Sarandí de Aceguá.