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martes, 1 de octubre de 2019

Celebración diocesana de la JNJ: Mucha vida en Fraile Muerto


Corría el mes de marzo del año 1753. Todavía no se había fundado la ciudad de Melo, lo que recién ocurriría años más tarde, en 1795. ¿Qué andaría haciendo el fraile Jozé Días (así está escrito en su lápida) por los pagos del Cerro Largo? Lo cierto es que, al intentar cruzar un arroyo, se ahogó. Desde entonces, la corriente de agua fue conocida como el Arroyo del Fraile Muerto. Y ese es el nombre que tomó la población que se fue formando a comienzos del siglo XX en las dos márgenes del arroyo. Fraile Muerto es hoy una ciudad del departamento de Cerro Largo. Cuenta con más de 3.000 habitantes y desde 1933 es sede de la parroquia Santísimo Redentor. Una comunidad religiosa, las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado (MFVE), cumplirán el año que viene 70 años de presencia, conduciendo un Hogar de Ancianos y acompañando la vida pastoral de la parroquia, que abarca varios pueblos de la zona.

La parroquia de “Fraile” fue el lugar elegido por los animadores de jóvenes de la Diócesis de Melo para celebrar un encuentro juvenil. El sábado 28 de setiembre, por la mañana, fueron llegando jóvenes y adolescentes. Desde la ciudad de Treinta y Tres, vinieron del Oratorio Laura Vicuña, la Obra Social San Martín, el grupo JUPA de la parroquia San José y el Liceo Nuestra Señora de los Treinta y Tres. Por la Ruta 7 subieron jóvenes de la Fazenda de la Esperanza, en Cerro Chato y grupos de Santa Clara de Olimar, Tupambaé y Cerro de las Cuentas. Desde Melo llegó el Centro Juvenil de la Obra Social Salesiana Picapiedras y el grupo Scout Javier Mori, de la parroquia San José Obrero. Todos ellos fueron recibidos por los grupos que funcionan en el área de Fraile Muerto: el Cerro, Toledo y Wenceslao Silveira (sector conocido como “La Séptima”) y por gente de la comunidad, las MFVE y el P. Nacho, actual párroco.

Esta celebración fue la forma en que la Diócesis de Melo asumió la 41ª Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) propuesta por la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal del Uruguay. El lema elegido por los delegados de las diócesis, a comienzos de este año, fue “Encontrémonos offline”. “A veces estamos sentados en la misma mesa y nos comunicamos por el celular” dijo uno de los jóvenes participantes, explicando el porqué del lema: “la idea era encontrarnos cara a cara y mano a mano”.

Luego del desayuno ofrecido por la comunidad a los visitantes, la jornada arrancó con una serie de actividades organizadas por los Scouts para “romper el hielo”. Otros momentos de juegos dirigidos por ellos y por los animadores de las obras sociales posibilitaron el encuentro y la integración en interacción real.

“Jesús está presente entre nosotros” dijo Mons. Heriberto en un rato de oración en la Iglesia Parroquial. “Presente porque aquí, en el Sagrario, están las Hostias consagradas, es decir, Jesús; y porque Él dijo que donde dos o más se reunieran en su nombre, allí estaría, en medio de ellos”. El Obispo y el P. Nacho propusieron a los jóvenes un momento de celebración penitencial y fueron muchos los que se acercaron a los sacerdotes para hacer su confesión y recibir el perdón de Dios.
Después de otro tiempo de juegos, una chorizada liquidó la mañana. Al comenzar la tarde, divididos en cuatro grupos, los participantes se dirigieron a cuatro comunidades de Fraile Muerto, para protagonizar una “cacería misionera”, que suponía ir al encuentro de los vecinos para preguntarles algo de la historia del lugar y preparar una serie de trabajos para presentar en la Misa final.

Mons. Heriberto se despidió al comienzo de la Misa, alentando a los jóvenes a sentirse unidos más allá de su grupo, de su capilla, de su parroquia, en la Diócesis; y, desde la Diócesis, a toda la Iglesia, en comunión con el Papa Francisco. Después de agradecer la presencia de todos los participantes y el trabajo de los asesores y de la comunidad de Fraile, animó a continuar la coordinación diocesana de P. Juvenil, a participar en la coordinación nacional y a prepararse para la JNJ del año próximo, en Montevideo, en el marco del Congreso Eucarístico.

Uno de los jóvenes participantes compartió lo más significativo de la jornada: "Yo me quedo de recuerdo con la Misa, la Misa que es tan especial, hoy tuvo unos pequeños cambios que hicieron de ésta la mejor en la que he estado presenciando. La verdad que son de esas cosas que uno nunca piensa vivirlas pero se dan de repente y te quedan grabadas para siempre..."

viernes, 16 de septiembre de 2016

Madre Giovanna. Causa de beatificación para la fundadora de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado.


El pasado 14 de setiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Luisa Ferrari, quien como religiosa tomó el nombre de Giovanna Francesca dello Spirito Santo y fue fundadora de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado, presentes en la Diócesis de Melo, en Fraile Muerto, desde hace más de 60 años.


La Madre Giovanna nació en Reggio Emilia, el 14 de setiembre de 1888 y murió con fama de santidad en la Casa General de la congregación en Fiésole el 21 de diciembre de 1984, a los 96 años.
Visitó el Uruguay, estuvo en nuestra Diócesis, especialmente en Fraile Muerto y la zona rural de la parroquia. Las fotos que ilustran esta entrada son recuerdos de aquella visita, publicadas en un libro editado con motivo de los 25 años de las Hermanas MFVE.


Las MFVE están promoviendo la beatificación de su fundadora, que ya ha sido reconocida como Sierva de Dios y nos proponen pedir su intercesión para recibir "favores, gracias y milagros". Presentamos a continuación extractos de un folleto publicado por las hermanas para explicar esto.
“Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que
llama, se le abrirá.” (Mt 7,7)

¿Qué es la oración de intercesión?


“La intercesión es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. Él es el único intercesor ante el Padre en favor de todos los hombres…”.
(Catecismo de la Iglesia católica n.2634)

La intercesión de los santos. "Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad [...] No dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único mediador entre Dios y los hombres [...] Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad". (Catecismo de la Iglesia católica n.956)


Oración por la intercesión de la Sierva de Dios Madre Giovanna

Oh Dios, nuestro Padre, fuente de toda gracia,
que nos has llamado a la gloria eterna en Cristo tu Hijo
y que sostienes nuestra debilidad con la fuerza del Espíritu Santo,
sabemos que Tú escuchas nuestra oración.
Tú que has donado a tu sierva Madre Giovanna Francesca
el gozo de alabarte con toda la vida,
al reconocer y servir a Jesús en los "pequeños" y en los pobres,
siendo fiel y obediente a la Iglesia,
correspondiendo con generosidad a los carismas recibidos,
nosotros también queremos empeñarnos por la llegada de tu Reino.
En la confianza que Madre Giovanna Francisca está ya contigo en la gloria,
concédenos, por su intercesión,
la alegría de la gracia que te pedimos. Amén.

Padre nuestro, Ave Maria y Gloria

(con aprobación eclesiástica)

jueves, 1 de marzo de 2012

En la Diócesis de Fiesole: MFVE, Misioneros, Focolares

En Fiesole. De pie: Madre Liliana y Hna. Rosa, MFVE; P. Filippo
Sentados: jóvenes misioneros que estuvieron en Río Branco.
Más fotos en  facebook 

Martes 28
Llego a Florencia a las 11, en un tren rápido. Me espera en la estación el P. Filippo, que estuvo hace dos años en nuestra diócesis, con un grupo de jóvenes que estuvo misionando en Río Branco. Me lleva a su parroquia, en Montevarchi, más o menos al centro de esta diócesis, pequeña en superficie, pero con unos 140.000 habitantes al igual que la nuestra. Allí me recibe el párroco Don Mario, que todavía no ha llegado a los 50. Son un equipo joven y muestran buena sintonía. Tengo un buen rato para un necesario descanso y a las 18 horas participo en una Misa “estacional” del Obispo. Se inicia en una de las cinco parroquias de Montevarchi, desde donde vamos en procesión a la principal.
Al final de la Misa, es el obispo quien me lleva hasta Fiésole, a una hora de autopista de Montevarchi. Conversamos un poco por el camino. Tiene 16 años de Obispo, pero sólo 2 en esta nueva Diócesis. Me cuenta que tiene dos sacerdotes en Brasil. No me lo dice, pero sé que por el momento no están saliendo a otros países. Pero no dejaré de hacer mi pedido en el momento oportuno. En Fiésole me recogen las Franciscanas del Verbo Encarnado, que me alojarán en su casa general.

San Pablo, del escultor chino Hung, Loppiano.

Miércoles 29
Las Franciscanas tienen una buena idea: llevarme a la Ciudadela de Loppiano, un gran centro del Movimiento de los Focolares. La semana que viene participaré del encuentro de Obispos amigos de los Focolares, cerca de Roma. El encuentro termina el viernes y ese mismo día tengo mi avión, pero los Obispos estábamos invitados, si queríamos, a quedarnos dos días más… para visitar Loppiano.
Gracias a las hermanas, me adelanto a hacer esta visita. Ha valido la pena.
La “ciudadela” abarca una gran área, incluso con cultivo de viñas y olivos. Destaca en el centro el gran santuario de María Theotokos (Madre de Dios). La advocación tiene un sentido ecuménico: remonta al Concilio de Nicea, año 431, donde María fue así proclamada, en tiempos de unidad del cristianismo.
Es imposible recorrer todo… nuestra guía, una focolarina alemana que habla francés, nos presenta en el mapa los distintos lugares y luego visitamos la Iglesia y los talleres. Talleres de artesanías, un medio de financiación, y talleres de dos esculturas: Ciro, un italiano que hace esculturas con objetos que recicla, con impresionante creatividad y Hung, un chino que a través de obras casi caligráficas quiere hacer descubrir la verdadera cultura china y no la made in China.
En la tarde, en la capilla de las Hermanas, Misa y encuentro con el P. Filippo y los jóvenes que estuvieron en misión en la Diócesis de Melo: Bernardo, Sara y Annalissa. Glenda no vino. Les paso una presentación de la Diócesis en la que agregué varias fotos de la misión y algunas más de la presencia de las MFVI en Fraile Muerto. Ellos me muestran (y me dan una copia) del video que prepararon al regreso de la misión. Compartimos una merienda con la alegría del recuerdo de buenos momentos compartidos.
En la noche, la Hna. Rosa se va para participar de una actividad del Centro Misionero: la charla de un sacerdote que está en la lucha contra la mafia.

Jueves 1 de marzo
Mientras me lleva a la estación, la Hna. Rosa me cuenta de la charla de anoche. Las distintas organizaciones mafiosas de Italia (tienen nombres diferentes según la región, mafia, propiamente dicha es la siciliana) han llegado a hacerse dueñas de numerosos inmuebles, como forma de lavado de dinero. Cuando se descubre que se trata de propiedades de la organización criminal, el Estado las expropia, y las destina a actividades de servicio social. El sacerdote de la charla está en ese tipo de actividades de servicio, en locales que han sido expropiados. También se trata de alentar a la gente a no dejarse extorsionar, a pesar de las amenazas. A quienes le queman el negocio por no haber aceptado “protección” se le ayuda económicamente, con fondos que se han reunido como una especie de seguro para esos casos.

+ Heriberto

miércoles, 31 de agosto de 2011

Fiesta patronal en Ramón Trigo

San Ramón Nonato


La capilla San Ramón, en la localidad de Ramón Trigo, departamento de Cerro Largo, celebró hoy su fiesta patronal.
Mons. Heriberto, acompañado por el Diácono Luis Fernando y la Hna. Zulema MFVE celebró hoy allí la Eucaristía y compartió el resto de la tarde con la comunidad.

viernes, 1 de julio de 2011

Visita a la Fazenda de la Esperanza

La reunión con los jóvenes, a corazón abierto.
Recorriendo la casa: una pasadita por la cocina
Las habitaciones ordenadas, la Palabra de Dios en el centro.
Un espacio para encontrarse con Jesús y con María.
El trabajo, un pilar importante para la recuperación.
Nos ofrecieron un rico almuerzo.
En la tarde, la Misa nos convocó en torno a Jesús.
El martes 28, la Fazenda de la Esperanza de Cerro Chato recibió cuatro visitantes: el P. René, párroco de Vichadero (Rivera); María, una laica de su comunidad; la Hna. Karen, Misionera Franciscana del Verbo Encarnado, de la comunidad de Fraile Muerto y Mons. Heriberto.
La visita había sido acordada durante el Encuentro de Diócesis de Frontera, a comienzos de junio de este año, que tuvo como tema “Los vecinos se encuentran para compartir, reflexionar y celebrar la compasión de Jesús y asumir el desafío ante un número creciente de jóvenes deteriorados por la adicción a las drogas”.
Los cuatro viajeros llegaron en la mañana. Tuvieron primero una recorrida por la casa y el predio, donde pudieron apreciar sobre todo el trabajo de la huerta (unas hermosas lechugas llamaron inmediatamente la atención). Luego, una reunión donde, desde la presentación, los corazones se abrieron para compartir historias de vida, marcadas muchas veces por el dolor y la frustración, pero abiertas a la Esperanza.
La hora del almuerzo dio tiempo para otro momento de encuentro e intercambio, de manera más informal, que se prolongó hasta las 15:30, hora en que Mons. Heriberto presidió la Eucaristía, con la que culminó la visita y el encuentro.

viernes, 17 de junio de 2011

Día del Abuelo: Misa en el Hogar de Ancianos de Fraile Muerto



Acompañado por el Diácono Luis Fernando, Mons. Heriberto celebró esta tarde la Eucaristía en el Hogar de Ancianos de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado en Fraile Muerto.
Luego de la Misa, los abuelos tuvieron una alegre reunión, con chocolate caliente y tortas, cantos y bailes.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Celebración de los sesenta años de presencia de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado en Fraile Muerto

Algunas de las Hnas. MFVE presentes: Lorenza, Amancia, Lina, Isabel,
Mercedes, Alda, Shirley, Zulema, Rosa María, Graciela.

Al comienzo de la Eucaristía, Mons. Roberto evocó algunos
momentos de estos 60 años

Una cinta recorre la asamblea en el momento penitencial,
invitándonos a dejar nuestro egoísmo para unirnos en la solidaridad

Acompañada por los niños, la Hna. Lina introduce la Palabra de Dios

Los niños obsequiaron a las MFVE un retrato de la Madre Giovanna

Los ancianos del Hogar acercan su expresiva ofrenda:
la pelota que anima momentos de juego y la radio que acompaña


El libro de ingresos de la Sala de Auxilios fue presentado también en las ofrendas
historias de enfermedad y salud, de muerte y vida...


Al final de la Eucaristía, la Hna. Lina habla en nombre de las MFVE

Homilía de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, en la celebración de los sesenta años de presencia de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado en Fraile Muerto

Estamos celebrando en esta tarde de sábado, el IV domingo de Adviento, el último de estos cuatro domingos que nos preparan a la celebración de la Navidad. El nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, es un mensaje de amor de Dios.
Y más todavía que ese nacimiento, ese mismo Niño es el mensaje del amor de Dios. Ese Niño es el Verbo Encarnado, la Palabra de Dios hecha carne. Ese Niño–Palabra es la palabra de amor de Dios para toda la humanidad.
Celebrar la Navidad es decirle al Padre Dios que hemos recibido su mensaje, que hemos conocido su amor, que queremos que su Hijo siga naciendo, siga viniendo a cada uno de nuestros corazones, y que nuestros corazones sean tocados, transformados por su amor.
A lo largo de este Adviento cada domingo nos fue proponiendo una una manera de actuar en nuestra vida para estar bien preparados:
-    estar atentos y vigilantes,
-    convertirnos,
-    alegrarnos y
-    disponernos a servir al que viene, a Jesús, el Verbo Encarnado, el Dios-con-nosotros.
Pero hoy, en Fraile Muerto, el IV domingo de Adviento se junta con la celebración de estos 60 años de presencia de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado en esta ciudad centenaria.
Ya Mons. Roberto Cáceres, Obispo de Melo durante muchos de estos 60 años, nos recordó algunos momentos de esta historia llena de nombres, de personas muy queridas por todos: mujeres consagradas que dejaron aquí sus huellas. Esas huellas que uno encuentra cada vez que conversa con alguien de Fraile Muerto. Hoy, no más, por la ruta 44, llevé unos kilómetros a un hombre joven que es de acá. Nos pusimos a hablar y aparecieron los nombres de la Hna. Rita, la Hna. Mariana, asociados a su niñez, a su adolescencia, en la catequesis y en los grupos de jóvenes.
Pero yo quisiera volver sobre esas cuatro actitudes que nos propone este adviento, que son, en realidad, actitudes para todo el camino de la vida cristiana, y mirar, en ese espejo, el camino de la fundadora de las MFVE y de la congregación que fundó.
La Palabra de Dios del primer domingo de Adviento nos hacía un llamado a estar atentos y vigilantes: ¿para qué? Para descubrir al Señor que viene a nosotros en cada persona y en cada acontecimiento, si sabemos mirar a las personas y a los acontecimientos con los ojos de la fe.
La madre Giovanna fue una mujer atenta y vigilante, y eso le permitió descubrir a Jesús viniendo a su vida, con un llamado grande, intenso; con un regalo enorme para ella y en ella para toda la Iglesia.
Y esa misma actitud de vigilancia, de atención, permitió que otras mujeres descubrieran que ese carisma, ese don que había recibido la madre Giovanna era también un camino para ellas, como “Esposas del Verbo”. Así se llamaron en los comienzos, allá por diciembre de 1929, cuando hicieron su consagración la fundadora y seis hermanas más.
En el segundo domingo de Adviento, la palabra de Dios nos decía con mucha fuerza “conviértanse”. Convertirse quiere decir “darse vuelta”, pararse en la vida de manera que uno pueda estar de frente a Dios, mirando hacia Él con amor, dejándose mirar por Él con amor.
Muchas veces la conversión empieza por darnos cuenta de todo lo que nos separa de Dios. De todo lo que nos hace bajar la mirada delante de Él. Son nuestros pecados, es decir, todo aquello que en nuestra vida es como un rechazo del amor de Dios, un “no” a Dios que se hace egoísmo, mentira, maldad…
Dejar atrás nuestros pecados, recibir el perdón de Dios es el primer paso, gran paso, de nuestra conversión. Pero la conversión sigue. Sigue, porque nunca terminamos de “dar vuelta” nuestra vida, de hacer que toda nuestra vida se encamine hacia Dios.
Lo bueno es que Dios nos ofrece muchos caminos posibles para ir “dando vuelta” nuestra vida hacia él. Algunos de esos caminos tienen historia. Están bien probados, son buenos caminos. Caminos que no son siempre fáciles, pero que son seguros.
La madre Giovanna encontró uno de esos caminos. Un camino exigente pero seguro: el de San Francisco de Asís, un hombre enamorado de Cristo, que vivió una vida de pobreza, de desprendimiento, acercándose a Cristo en el hermano pobre, incluso en aquel que, como el leproso, nadie quiere tocar ni ver.
En las Cartas circulares de la Madre Giovanna está siempre presente esa mirada cristiana y franciscana hacia los hermanos más pobres, que para ella tienen los nombres de diferentes formas de pobreza: “los oprimidos, los rebeldes, los desviados, los abandonados, los pobres, los desesperados”; “los enfermos, los sufrientes”, “los sin Dios, los drogados, los anormales, los perdidos”.
Todos ellos están en el corazón de esta mujer que alienta a sus hijas a llevar con amor el Evangelio para “sostener a quien vacila, a quien duda, a quien desespera, a quien flaquea, a quien llora, a quien cede, a quien cae”. Que las anima a dar “fraterno y solícito amor, cantando con el alma las curaciones, las oraciones, las atenciones, los consejos, los consuelos, las caricias, las esperanzas, las gentilezas, más animadoras, más fascinantes, más convincentes, más transformadoras, para conducirlos a la Fe”.
A esas dos actitudes de vigilancia y conversión, el III domingo de Adviento le sumó otra: la alegría.
Y la alegría viene naturalmente al corazón cuando uno ha estado atento y por eso ha descubierto a Dios que viene. La alegría viene porque al encontrar a Dios uno ha entrado en un camino de conversión, en ese irse “dando vuelta” hacia Dios que siempre nos lleva a crecer en el amor a Él y a los hermanos. Cuando uno ha hecho ese camino, descubre la alegría más profunda.
Volviendo a las cartas de la Madre Giovanna, esa alegría aparece a cada momento. Y en esa alegría invita a vivir a sus hijas. Es más, les dice que esa alegría se haga canción, que su vida misma sea una canción de alegría, aún en medio de los momentos más difíciles.
Miren lo que decía la Madre Giovanna:
“Hijas mías ¡estos tiempos dan miedo! [y lo dice una mujer que vivió dos guerras mundiales] ¡Coraje! ¡Sean eco de la Palabra de Dios en la tormenta!”. Vivan “con aquella digna alegría que conviene a las almas consagradas”. “Fíjense en el "Cantor" por excelencia: nuestro Padre San Francisco, el cantor de Dios y de su Santísima Madre, el cantor del Cielo y de las criaturas, del mundo sideral y del mundo inanimado, el cantor del Amor y de la Cruz, de la Vida y de la Muerte, del Bien y de la Paz!
¡Canten, canten a Dios en todos los tonos, vuestro inmenso, eterno amor, repitiendo a El y a la Virgen Santa, Reina del Coro de los Ángeles, vuestra total inmolación para la más filial reparación, el más pronto socorro, el más sincero dolor, la más ardiente oración, la más inquebrantable esperanza, la más firme confianza, la más consoladora espera!”
Y, desde esta alegría, nos abrimos a la actitud que nos propone este último domingo de Adviento: disponernos a servir al Verbo Encarnado.
El Evangelio nos presenta hoy la figura de San José, un hombre llamado por Dios para un servicio muy especial y muy delicado: ser, en la tierra, el padre del Hijo de Dios. José recibe en su casa como esposa a María Virgen, que espera el Hijo que el Espíritu Santo ha engendrado en ella. José le da a ese hijo el nombre de Jesús. Poniéndole nombre lo adopta, lo hace hijo suyo. Lo hace parte de su familia que viene del Rey David.
José será el hombre que estará junto a María y a Jesús, protegiéndolos en los peligros, cuidando de ellos, sosteniéndolos con su trabajo. Pero todo eso lo hará respondiendo de corazón al llamado de Dios que recibió. Se puso al servicio del Salvador, del Hijo de Dios, del Verbo Encarnado. Su servicio hizo posible que la Palabra de Amor de Dios, que es Jesús, llegara a los hombres, fuera escuchada como Palabra de Salvación.
Dando gracias por estos 60 años de presencia de las hermanas en Fraile Muerto; dando gracias por las siete hijas de esta ciudad que descubrieron y siguieron su vocación en las MFVE, le pedimos al Señor que siga bendiciendo a las Misioneras, animándolas a seguir atentas y vigilantes, poniendo cada día más su vida en el Señor y en el hermano pobre, contagiándonos de alegría franciscana y manteniéndose incansables en el servicio al Hijo de Dios presente en los desamparados.
Que todos nosotros las sigamos apoyando y acompañando, expresando nuestra gratitud por su entrega.
Que todos nosotros también, cada uno en su propia vocación cristiana, nos animemos a buscar siempre al Señor en nuestra vida, a convertirnos cada día más a Él, a dejarnos llenar de su alegría y a servirlo con todo nuestro corazón. Así sea.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¡Qué bien se está aquí! (13)

Nelly y Hna. Mercedes
Nelly, Hna. Mercedes, Hna. Shirley, Matías, Yenny
Hna. Shirley
Anticipándonos al IV domingo de Adviento, iniciamos nuestro programa de hoy encendiendo las cuatro velas de la corona. La voz de Luis Aguilé nos trae una invitación: "Ven a mi casa esta Navidad".


La canción abrió paso a nuestras invitadas de hoy: la Hna. Shirley, provincial para Uruguay, Brasil y Bolivia de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado (MFVE) y la Hna. Mercedes, joven religiosa que se prepara para realizar sus Votos perpetuos el año próximo, ambas integrantes de la comunidad que las Hermanas tienen en Fraile Muerto.
¿El motivo de esta presencia? El próximo sábado se celebra en Fraile Muerto el 60º aniversario de la creación de la comunidad.
Las MFVE llegaron a Uruguay en 1948, fundando su primera casa en Maldonado. Dos años después, iniciaban esta rica presencia en Cerro Largo, donde colaboran en la pastoral parroquial, especialmente en las comunidades de campaña, tienen un CAIF, una sala de auxilios (que en su momento fue el único servicio de asistencia de salud en Fraile Muerto) y, sobre todo, un Hogar de Ancianos que aloja a 18 abuelos y abuelas. Actualmente, además de las dos visitantes, la comunidad se completa con las Hnas. Zulema y Graciela.
Al momento de su llegada a Uruguay, la congregación de las MFVE era realmente una congregación muy joven. Reunidas en torno a la fundadora Madre Giovanna Ferrari (1888-1984) las siete primeras hermanas hicieron sus votos en 1929. En 1930 abrieron su primera casa, en el sur de Italia. Dos años después de terminar la segunda Guerra Mundial, en 1947, reciben la aprobación de la Iglesia y toman el actual nombre.
Uruguay fue el primer destino misionero fuera de Italia. Hoy las MFVE se encuentran en Italia, Suiza, República Centroafricana, Brasil, Bolivia y Uruguay. El carisma misionero de la Madre Giovanna se ha ido realizando felizmente, y justifica la primera palabra que forma el nombre de la congregación: "Misioneras".
La segunda palabra es "Franciscanas". Ese nombre inscribe a esta congregación en una tradición espiritual mucho más antigua. San Francisco, "el pobrecito de Asís", inspira a la fundadora, que se siente y vive cercana a los más pequeños, los pobres, los sufrientes. No en vano le tocó atravesar dos guerras mundiales, precisamente allí donde se sufrieron.
Finalmente la frase "del Verbo Encarnado" remite al misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Dios se hace hombre, asume nuestra humanidad, y se hace presente, como él mismo lo expresa, en aquellos que tienen hambre y sed, que están desnudos y sin techo, que están enfermos o presos... aquéllos en quienes servimos al mismo Señor cuando hacemos algo por ellos.
Ese llamado del Señor movió a la Hna. Mercedes y a otra RFVE a partir este año para Haití, donde estuvieron en servicio dos meses, tratando de llegar a los más alejados, a aquellos a los que no llegaba fácilmente el auxilio internacional.
Ese carisma franciscano nos sugiere la siguiente canción que compartimos:


Luego de la canción, Nelly recordó junto con las Hermanas a algunas de las religiosas que pasaron por Fraile en estos 60 años. Entre ellas la Hermana Lina, la Hna. Rita, hoy misionera en África; la Hna. Mariana, que fue testigo de un tiempo de mucho impulso solidario y cooperativo en Fraile Muerto, además de congregar a los jóvenes con su guitarra. La Hna. Yolen, italiana que vino al Uruguay como laica y ya mayor se consagró, quedando hasta el final de su vida en Fraile Muerto.
"Estos sesenta años fueron posibles por cada una de las personas de Fraile Muerto", subrayó la Hna. Shirley, a modo de conclusión.
Y entretejiendo recuerdos fue terminando nuestro programa, no sin antes recordar la invitación, para el próximo sábado, en Fraile Muerto, a las 18 horas, de la misa en Acción de Gracias por estos 60 años.
Y a la hora de cerrar, una canción de Navidad:

martes, 13 de julio de 2010

Sotto il sole d'Italia (6)

En Fiesole, casa de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado
Cuando estábamos programando este viaje con Alvaro, el ecónomo diocesano, me di cuenta de que era una buena oportunidad para visitar la Casa Madre de las Hermanas Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado, en Fiésole, cerca de Florencia.
Así comenzamos un contacto un poco ajustado por los preparativos y por otras comunicaciones previas que nos reclamaron mucha atención. No pude, como me hubiera gustado, entrar en su página web, leer la historia de la congregación, ver quiénes integraban el consejo general, en fin, toda información que ayudara a un encuentro más rico.
De todos modos, convinimos con las hermanas en que nos esperaban en Florencia para llevarnos a Fiésole en la tarde de ayer, que nos darían alojamiento y que en la mañana de hoy podríamos reunirnos con algunas de las integrantes del Consejo General, que estaba un poco disperso en distintas actividades.
En la estación Santa María Novelle de Florencia nos esperaba una mujer sorprendente. Sor Liliana nos recogió en un pequeño Daihatsu (muy adecuado para estas ciudades de calles estrechas y de poco espacio de estacionamiento) y nos condujo con gran seguridad a la mayor velocidad posible entre el lío del tránsito, el laberinto de callecitas, las curvas y las pendientes desde Florencia hasta Fiésole.
Ya en la casa, después de reponer el agua perdida en esa tarde calurosa, hablamos de las hermanas en Uruguay, en Fraile Muerto… conocía las personas y las cosas tan al detalle, con tanto cariño y cercanía, que nos sentimos totalmente en casa. También conocía bien al Padre Mimmo, a quien dejamos en Calabria, y al Padre César, a quien vamos a encontrar ahora en Brescia… en fin, uno ve cómo hay una red de comunión, donde se cruzan muchos hilos. Uno se siente agradablemente envuelto en ese tejido.
Pasamos la noche en el cercano convento franciscano. A mí me tocó un cuarto de la enfermería, y a Álvaro una celda que le hizo reafirmar su vocación a la vida matrimonial…
Hoy de mañana Sor Liliana nos llevó a visitar la Catedral de Fiésole. Tengo que agregar aquí que en el mundo Florencia es mucho más conocida que Fiésole, pero esta segunda es mucho más antigua, no ya del lejano tiempo de los romanos, sino que también tiene ruinas de los etruscos. Es también más antigua que Florencia como diócesis.
Las hermanas tienen aquí su casa madre por un motivo circunstancial… La congregación, iniciada en 1930, tuvo pronto dos desarrollos simultáneos: en el sur de Italia, en Calabria, y en el norte. Les era necesario ubicar un punto intermedio donde tener su casa general. Surgió una posibilidad en esta ciudad: una casa ruinosa, en lo alto de una colina, que había sido cuartel alemán en la segunda guerra mundial. Lo que hoy es una valiosa propiedad era en aquel momento una compra a bajo costo. Yo pensaba que estarían en Fiésole porque allí habría empezado todo, como tantas veces sucede, pero, en realidad, llegaron allí por una razón práctica. Algo propio de una congregación del siglo XX, y una decisión de tiempos de posguerra.
Fue mucho lo que conversamos con Sor Liliana. Hoy, sobre el mediodía, llegó la Secretaria General, Sor Pier María. Con las dos reanudamos nuestra conversación, sobre la Diócesis de Melo, la situación en Uruguay… En un momento dado, me hice una pregunta, y se la comentè a Alvaro: ¿quién es la Madre General? Con èl nos dimos cuenta que Sor Liliana nos habló de la Secretaria General, de la Ecónoma, de las demás integrantes del Consejo, pero nunca mencionó a la Madre… Entonces, me dije, ¡ella, nuestra “chofer”, es la Madre General! Eso se podìa percibir en su fino conocimiento...  (Pero no dejè de verificarlo luego, en el sitio web). Después de tantas veces que, como Obispo, he sido “chofer” para mis visitantes o colaboradores, me sentí muy gratificado de encontrar a alguien que no duda en hacer lo mismo que yo cuando recibe a sus visitas.
Dejamos Fiesole sumamente reconfortados, despuès de haber compartido con las Hermanas la Misa y la mesa. Es ahora hacia Brescia donde dirigimos nuestros pasos.
+ Heriberto



Madre Giovanna Francisca del Espíritu Santo,
fundadora de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado
Lee su vida haciendo click aquí

lunes, 3 de mayo de 2010

Una religiosa uruguaya en Haití


H A I T Í

Testimonio de la Hna. Mercedes

En febrero de este año compartimos en COMUNIÓN la noticia de que una religiosa que estaba en nuestra diócesis, Hna. Mercedes RFVE, junto con otra uruguaya, partía por dos meses en misión a Haití. (Ver entrada) La Hna. Mercedes ha regresado y está de nuevo en la comunidad de las Religiosas Franciscanas del Verbo Encarnado en Fraile Muerto. Le pedimos que compartiera algo de su vivencia con los visitantes de COMUNIÓN. Aquí está su testimonio.


“La Misión es un sentido de Vida que nace de la experiencia de la fe; es una manera de  ver las cosas; es asumir la causa de Dios dando vida desde la fragilidad”… 
Este sentido de vida nos llevó a estremecernos y sentirnos llamadas a acompañar al pueblo Haitiano en este tiempo de emergencia social. 
Descubrimos a un pueblo sufrido, necesitado de pan, de agua y de samaritanos y samaritanas del camino. 
“Papá” papa nou (Padre Nuestro)  así lo llaman a Dios en cuyas manos pusieron su vida, esperanzados de un nuevo amanecer… sin terremotos, sin opresión, sin angustias, sin dolor… con vidas que son ausencia después de la muerte bajo escombros que todavía están en las calles y en las miradas cotidianas de los Haitianos.
¡Es difícil imaginar el dolor de las pérdidas materiales y humanas hasta que el lenguaje de un abrazo, una caricia, una mirada, te devuelve la vida y la certeza de que Dios está vivo! Ellos son sus preferidos.
Cómo comenzar… me decía una anciana que le habían amputado sus dos piernas, un señor nos pidió para rezar el viernes santo en los escombros que habían dejado abajo a su esposa y sus cuatro hijos, seminaristas que acompañaron la agonía de sus compañeros hasta la muerte… Cristos Crucificados con rostros concretos que vuelcan en el canto y en la belleza de la danza el Espíritu del Resucitado vencedor de la muerte.
Sigamos rezando por ellos, no seamos indiferentes frente a  tanta necesidad del mundo que nos lleva a ser sensibles y ser capaces de hacer las cosas POR AMOR; ¡PORQUE SOLO POR AMOR ES QUE SE ENTREGA LA VIDA!  Porque “de hecho los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar la vida a los demás.” (D.A)

jueves, 11 de febrero de 2010

Dos religiosas uruguayas parten en misión hacia Haití


'Servimos a Jesús en los pequeños y en los pobres'. Esas palabras expresan la misión de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado, congregación religiosa presente en Uruguay desde 1949. En la diócesis de Melo, las hermanas tienen una comunidad en Fraile Muerto, que tiene a su cargo una Sala de Primeros Auxilios y un Hogar de Ancianos, además de colaborar activamente en la pastoral parroquial, incluyendo la atención de las capillas rurales.

Recientemente una de las integrantes de la comunidad, la Hna. Shirley (en la foto, a la izquierda del obispo), fue elegida provincial, es decir, responsable de las hermanas presentes en Uruguay, Brasil y Bolivia, ya que esos tres países forman parte de la provincia "Nuestra Señora de la Esperanza".

Por otra parte, la hermana Mercedes Santos (en la foto, en el centro), junto a otra uruguaya, la Hna. Solange Badaraco, partirá el 26 de febrero en misión a Haití, inicialmente por dos meses.
Ambas religiosas se ofrecieron como voluntarias para colaborar en la asistencia a las víctimas del terremoto que ha destrozado a Haití. Las MFVE no tienen actualmente presencia en el país del Caribe, pero este proyecto se realizará en forma intercongregacional, es decir, con la participación de religiosas pertenecientes a diferentes comunidades. El propósito de la misión es llegar allí donde no llega la ayuda internacional, las zonas más alejadas, donde muchas personas han quedado sin auxilio, frente a la desmesura de la catástrofe en las zonas más pobladas. "Servimos a Jesús en los pequeños y en los pobres". Este lema adquiere ahora una realidad desafiante, en el rostro sufriente de los haitianos, en los cuales las hermanas quieren reconocer y servir a Cristo crucificado.
Crucifijo de la Catedral de Port Au Prince después del sismo