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viernes, 9 de marzo de 2012

36 Congreso de Obispos Amigos de los Focolares

Participantes del Congreso
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Hoy terminó el 36 Congreso de Obispos Amigos de los Focolares, realizado en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo.
Participamos 75 obispos de 40 países. De Uruguay estuvimos Mons. Orlando Romero y yo. Había 25 africanos.
Fueron cuatro días muy intensos, en un clima de gran fraternidad, buscando vivir el carisma de la unidad: "Padre, que todos sean uno...".
Escuchamos numerosos testimonios de la vida de Obispos que han vivido situaciones extremas en Libia, Argelia, en la zona de Italia afectada por un reciente terremoto.
Recibimos valiosos aportes de muchos expositores, entre ellos María Voce, sucesora de Chiara Lubich, y de la propia Chiara, fallecida hace cuatro años, pero cuya imagen y palabra sigue siendo presenciable a través de prolijos videos.
Estuvieron algunos cardenales, también vinculados al movimiento.
Me voy muy agradecido por estos días, muy enriquecido interiormente.
El año próximo se harán encuentros regionales, y espero poder participar nuevamente.
Hay mucho más que me gustaría compartir, pero de a poco se irá dando.
Ahora, hay que prepararse para el viaje de regreso.

+ Heriberto

domingo, 4 de marzo de 2012

Calabria: apoyo a Voluntarios de la Esperanza en Melo

Con el Obispo de Lamezia Terme, Mons. Cantafora

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Parroquia San Juan Calabria
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Viernes 2
El viaje hasta Lamezia se hace largo… leo casi todo el tiempo, duermo un poquito y llego finalmente. Pronto veo en el andén a Aurora, hermana de Rosa, que vive en Melo y, como ella, consagrada de los Voluntarios de la Esperanza. Aurora me conduce a la casa de Franco y María, que ya tienen experiencia en alojar sacerdotes y obispos en visita a Lamezia. Por allí han pasado Mons. Roberto y Mons. Luis. Los ravioles de ricotta están riquísimos, y la verdad que a esa altura yo venía muerto de hambre…
Descanso reparador, muy importante para la jornada que me espera.

Sábado 3
El primer compromiso de la mañana es la visita al Obispo de Lamezia-Terme, Mons. Antonio Luigi Cantafora. Me recibe muy cordialmente, en el Obispado que fue renovado para recibir la visita del Papa Benedicto. La visita fue a fines del año pasado, de modo que es tema fresco. El Obispo valora la visita como muy positiva, y orientadora en el momento en que están elaborando un nuevo proyecto diocesano. Mons. Cantafora se interesa por la marcha de Melo, compartimos algunas inquietudes, especialmente las vocaciones.
Almuerzo con la familia de Aurora, sus padres, sus hermanos: José, sacerdote y Antonio, abogado. Después del almuerzo, Aurora corrige la homilía que preparé en italiano para leer en las tres misas del fin de semana.

En la tarde, visita a la Parroquia San Juan Calabria, cuyo párroco es el P. Conrado PSDP, a quien conocí hace unos años en Bolonia, en casa de las Hnas. Misioneras de los Pobres.
Luego, salida hacia Sovería con Aurora, Rosy, que ya ha estado en Uruguay y Felicia, una joven estudiante de Ingeniería Química que se ha vinculado a Andiamo in Uruguay Giovani y se prepara para ir algún día a Uruguay, Bolivia o El Salvador, los sitios donde los Voluntarios de la Esperanza tienen presencia.
La idea de hoy y de mañana domingo es celebrar la Misa en parroquias donde hay grupos de AUG (grupos de jóvenes) y grupos “Mamma Margherita”, de adultos: ambos tipos de grupos apoyan la misión de los Voluntarios de la Esperanza.
Ya estuve en la parroquia San Juan Bautista de Sovería en la primera visita a Calabria en 2010. También había conocido al párroco, Don Antonio y a Saveria y Mario, que nos recibirán en su casa para la cena. Es un grato reencuentro, y me alegro de, aunque sea leyendo, poder comunicar algo en italiano.

Misa en Sovería
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Domingo 4
Salimos temprano hacia Miglierina, donde nos esperan para la Misa de las 10:30. Después de la Misa, almuerzo con el grupo “Mamma Margherita”, en un lugar que fue antiguamente un molino de aceite, es decir, donde se molían las aceitunas para extraer el aceite de oliva. El almuerzo es prolongado y muy bueno, y lo terminamos con canciones uruguayas, italianas de los años 60 y canciones en el dialecto local.

Almuerzo en Miglierina
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En la tarde tenemos un recorrido más extenso para llegar hasta Drosi en la Diócesis vecina de Oppido Palmi para celebrar la misa de las 18. Allí hay un grupo de AUG formado por varias jovencitas, muy entusiastas. El párroco, Don Nino, me cuenta que la parroquia es nueva, con cuatro centros de celebración, lo que hace a veces difícil para la gente el entender que son una misma parroquia. El templo es nuevo, y el coro numeroso anima con mucha fuerza. La gente se acerca a comulgar con una unción y respeto que impresiona.


Drosi: charla sobre Uruguay después de la Misa
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Después de la Misa, paso la presentación de la diócesis, en la que intervienen también Aurora y Rosy. Se queda prácticamente toda la gente que estaba en Misa. Compartimos luego alguna cosa dulce, y regresamos a Lamezia, a casa de Franco y María. Mañana, el regreso a Roma para participar en el Encuentro de Obispos amigos de los Focolares.

+ Heriberto

viernes, 2 de marzo de 2012

Roma: Carmelitas de Vedruna, CAL y Embajada de Uruguay ante S. Sede

Plaza de San Pedro, con Hno. Daniel, Vocacionista colombiano.
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Jueves 1 de marzo
Llego a Roma a media mañana, y al final del andén donde me dejó el tren en Roma Termini, la estación central de Roma, me encuentro casi inmediatamente con la Hna. María Inés, superiora de las Hermanas de la Caridad de Santa Joaquina Vedruna. Ella y la Hna. María Isabel me llevarán a través del habitual caos del tránsito romano, un poco acrecentado por una huelga de autobuses. Con la amable indicación de un carabinero, encontramos el camino y llegamos a la casa General en menos de una hora.
Dedico el resto de la mañana, hasta la hora del almuerzo (13:30, a mitad de camino entre el horario español y el italiano) para conversar con el Consejo. Si bien María Inés y algunas de las consejeras han estado ya en Uruguay, tienen mucho interés por saber en qué está el país y en conocer las actuales orientaciones de la Iglesia.
Después del almuerzo viene a buscarme el Hno. Daniel, un joven religioso colombiano miembro de los Padres Vocacionistas, que está estudiando en Roma. Con él vamos caminando desde la casa de las hermanas hasta la Plaza de San Pedro. Frente a la imagen de Pedro rezo por nuestra CEU y luego recorremos un poco los alrededores de la Plaza, poniéndonos al día desde nuestro encuentro en diciembre de 2009, en Medellín.
Al regreso, con todas las hermanas de la casa, vemos la presentación sobre la diócesis de Melo y algunas fotos de las Carmelitas de Vedruna en la diócesis. Luego, la Misa con vísperas y la cena, que termina con algunas canciones.

Carmelitas de Santa Joaquina Vedruna, Casa General, Roma
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Viernes 2
A las 7:15 celebramos la Misa con laudes. Al terminar agradezco a las hermanas esos días de “oasis”, celebrando y rezando en español, después de tantos días de hacerlo en italiano.

Con Guzmán Carriquiry, Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina

Las hermanas me llevan hasta la oficina de la Comisión Pontificia para América Latina, donde me espera su secretario, el uruguayo Guzmán Carriquiry. Mantenemos una cordial conversación, presento un pedido de nuestra CEU a la CAL, y me interiorizo de algunos detalles útiles del funcionamiento de la Comisión.

Con Daniel Ramada, Embajador de Uruguay ante la Santa Sede

Desde allí me piden un taxi hasta la Embajada del Uruguay ante la Santa Sede. Hace muchos años conocí al nuevo Embajador, Daniel Ramada, cuando prestaba su servicio como sociólogo en la elaboración del Plan Pastoral de la CEU, y estuvo en 1979 en Salto adiestrando a los encuestadores, entre los cuales yo me encontraba.
Si bien nunca más nos vimos, la común historia y los muchos conocidos de aquellos años hacen que nuestra conversación se extienda bastante. Me comparte sus impresiones de su visita al Santo Padre, que mostró mucho interés por saber más del Uruguay y le dedicó algo más del tiempo habitual para estos encuentros.
El tiempo pasa rápidamente, pero no estamos lejos de Termini y el taxi me deja con suficiente tiempo para buscar algo que comer… adecuado a un viernes de cuaresma. Una ensalada, un panino caprese, un bizcocho dulce, agua, y estamos listos para el viaje.

+ Heriberto

jueves, 1 de marzo de 2012

En la Diócesis de Fiesole: MFVE, Misioneros, Focolares

En Fiesole. De pie: Madre Liliana y Hna. Rosa, MFVE; P. Filippo
Sentados: jóvenes misioneros que estuvieron en Río Branco.
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Martes 28
Llego a Florencia a las 11, en un tren rápido. Me espera en la estación el P. Filippo, que estuvo hace dos años en nuestra diócesis, con un grupo de jóvenes que estuvo misionando en Río Branco. Me lleva a su parroquia, en Montevarchi, más o menos al centro de esta diócesis, pequeña en superficie, pero con unos 140.000 habitantes al igual que la nuestra. Allí me recibe el párroco Don Mario, que todavía no ha llegado a los 50. Son un equipo joven y muestran buena sintonía. Tengo un buen rato para un necesario descanso y a las 18 horas participo en una Misa “estacional” del Obispo. Se inicia en una de las cinco parroquias de Montevarchi, desde donde vamos en procesión a la principal.
Al final de la Misa, es el obispo quien me lleva hasta Fiésole, a una hora de autopista de Montevarchi. Conversamos un poco por el camino. Tiene 16 años de Obispo, pero sólo 2 en esta nueva Diócesis. Me cuenta que tiene dos sacerdotes en Brasil. No me lo dice, pero sé que por el momento no están saliendo a otros países. Pero no dejaré de hacer mi pedido en el momento oportuno. En Fiésole me recogen las Franciscanas del Verbo Encarnado, que me alojarán en su casa general.

San Pablo, del escultor chino Hung, Loppiano.

Miércoles 29
Las Franciscanas tienen una buena idea: llevarme a la Ciudadela de Loppiano, un gran centro del Movimiento de los Focolares. La semana que viene participaré del encuentro de Obispos amigos de los Focolares, cerca de Roma. El encuentro termina el viernes y ese mismo día tengo mi avión, pero los Obispos estábamos invitados, si queríamos, a quedarnos dos días más… para visitar Loppiano.
Gracias a las hermanas, me adelanto a hacer esta visita. Ha valido la pena.
La “ciudadela” abarca una gran área, incluso con cultivo de viñas y olivos. Destaca en el centro el gran santuario de María Theotokos (Madre de Dios). La advocación tiene un sentido ecuménico: remonta al Concilio de Nicea, año 431, donde María fue así proclamada, en tiempos de unidad del cristianismo.
Es imposible recorrer todo… nuestra guía, una focolarina alemana que habla francés, nos presenta en el mapa los distintos lugares y luego visitamos la Iglesia y los talleres. Talleres de artesanías, un medio de financiación, y talleres de dos esculturas: Ciro, un italiano que hace esculturas con objetos que recicla, con impresionante creatividad y Hung, un chino que a través de obras casi caligráficas quiere hacer descubrir la verdadera cultura china y no la made in China.
En la tarde, en la capilla de las Hermanas, Misa y encuentro con el P. Filippo y los jóvenes que estuvieron en misión en la Diócesis de Melo: Bernardo, Sara y Annalissa. Glenda no vino. Les paso una presentación de la Diócesis en la que agregué varias fotos de la misión y algunas más de la presencia de las MFVI en Fraile Muerto. Ellos me muestran (y me dan una copia) del video que prepararon al regreso de la misión. Compartimos una merienda con la alegría del recuerdo de buenos momentos compartidos.
En la noche, la Hna. Rosa se va para participar de una actividad del Centro Misionero: la charla de un sacerdote que está en la lucha contra la mafia.

Jueves 1 de marzo
Mientras me lleva a la estación, la Hna. Rosa me cuenta de la charla de anoche. Las distintas organizaciones mafiosas de Italia (tienen nombres diferentes según la región, mafia, propiamente dicha es la siciliana) han llegado a hacerse dueñas de numerosos inmuebles, como forma de lavado de dinero. Cuando se descubre que se trata de propiedades de la organización criminal, el Estado las expropia, y las destina a actividades de servicio social. El sacerdote de la charla está en ese tipo de actividades de servicio, en locales que han sido expropiados. También se trata de alentar a la gente a no dejarse extorsionar, a pesar de las amenazas. A quienes le queman el negocio por no haber aceptado “protección” se le ayuda económicamente, con fondos que se han reunido como una especie de seguro para esos casos.

+ Heriberto

martes, 28 de febrero de 2012

En Bolonia, con las Misioneras de los Pobres y Grupo de ayuda a Paraguay

La Misa con el grupo de apoyo a la Obra de las Misioneras de los Pobres en Paraguay

Lunes 27

Después de una mañana de paseo por Verona con Tito, el almuerzo en la parroquia y la ida a la estación, para continuar el viaje.
La meta ahora es Bologna, donde hay una comunidad de las Misioneras de los Pobres, una pequeña congregación unida a la familia calabriana (por San Juan Calabria, fundador de los Pobres Siervos y las Pobres Siervas de la Divina Providencia). Esta es mi tercera visita a esa casa, donde he sido siempre gratamente recibido. Me encuentro allí también con Sor Lucía, una religiosa africana que conocí en mi primera visita, con la que hablamos en francés. A las siete de la tarde celebro la Misa en la comunidad, con un grupo que ha sido invitado para la Eucaristía y la cena. Se trata de un grupo de apoyo a la obra calabriana en Paraguay. En mi segunda visita ya estuve con este grupo, de modo que ha sido un momento para profundizar esta amistad. La cena es una forma de reunir fondos para apoyar pequeños proyectos. Con asombro les oigo citar mis propias palabras de la última visita: “Ud. nos dijo que grupos pequeños como el nuestro eran muy importantes, porque pueden financiar los pequeños proyectos que las grandes organizaciones no suelen aceptar por ser demasiado pequeños”. Sigo pensando eso. Con lo que cada uno pone mensualmente, cuando se encuentran para cenar, ayudan a sostener algunas iniciativas en Paraguay: policlínica, comedor, escuela…

Martes 28

Antes de seguir mi viaje, celebro con las Hermanas en comunidad. Mi lectura del misal italiano va mejorando de a poco, a medida que me voy familiarizando con las palabras difíciles… aunque todavía me atraco en el “convertítivi” (conviértanse) que reaparece a menudo en Cuaresma. Como le digo a una de las hermanas: “ya la conversión nos cuesta, y esta dificultad se suma”).

+ Heriberto

lunes, 27 de febrero de 2012

En Verona, con viejos amigos...

Uno de los vitrales de la Parroquia Sta. Ma. Magdalena, Verona
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Sábado 25
En la Parroquia Santa María Magdalena, donde es párroco el P. Giovanni Barlottini y reside el P. Tito, de la Diócesis de Salto, que está estudiando en Milán, celebro la Misa el sábado por la tarde y luego, a comer una pizza afuera con los curas.
Domingo 26
Misa en la mañana del domingo y encuentro con Novios por la tarde en San Juan Bautista en Cadidavid, donde es párroco Ottavio Todeschini. Misa a las 18 horas en Soave, donde está el P. Luigi Verzé. Todos viejos conocidos y amigos, con los que los recuerdos se hacen gratos y la puesta al día amena. A Soave, llegan Giovanni y Tito después de la Misa para cenar juntos con Luigi y llevarme de nuevo a Verona.
Lunes 27
Después de una mañana de paseo por Verona con Tito, el almuerzo en la parroquia y la ida a la estación, para continuar el viaje.
La meta ahora es Bologna, donde hay una comunidad de las Misioneras de los Pobres, una pequeña congregación unida a la familia calabriana (por San Juan Calabria, fundador de los Pobres Siervos y las Pobres Siervas de la Divina Providencia).

Ottavio Todeschini y Luigi Verzè, en Soave.
+ Heriberto

viernes, 24 de febrero de 2012

Hospital Laudato Sí', camino a Verona

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Serafino y Chiara me llevan a Verona, donde está previsto que lleguemos a las tres de la tarde.
En el viaje, encontraremos todavía dos obras de Don Pierino. La primera está en construcción desde hace cuatro años: el Hospital Laudato Sì’ (Alabado sea). Se trata de un hospital oncológico, con capacidad de 120 camas, que apunta a cubrir todos los servicios: diagnóstico, tratamiento ambulatorio, intervenciones quirúrgicas, internación y aún el hospice para cuidados paliativos finales. Se va construyendo por etapas, en los tiempos que va marcando la Providencia. Lo visitamos guiados por uno de los miembros de la Comunidad del Cenáculo, una de las asociaciones de fieles creadas por Don Pierino. Nuestro guía nos cuenta que la obra nunca estuvo detenida. A veces parecía que no se llegaba a reunir el dinero para completar la etapa en curso, pero finalmente aparecía. En su relato van surgiendo algunos aspectos de la espiritualidad y la práctica del Sacerdote fundador: su confianza en la Providencia (en la tradición de los santos Don Orione, Don Calabria, Don Cottolengo). Una frase a menudo repetida: “no busquen dinero, conquisten personas”: era su traducción práctica de la palabra del Evangelio: “busquen primero el Reino de Dios y lo demás les será dado en añadidura”.
 Desde allí hacemos una rápida visita a una comunidad de las Franciscanas del Verbo Encarnado, presente en un dispensario, que forma también parte de la obra.
Todavía nos queda una visita a otro hogar de discapacitados. En realidad son dos pequeñas comunidades, en un edificio en forma de “U”, del que comparten el tramo horizontal. En medio del patio, una encina hace alusión a la Comunidad de Mambré, responsable de ambas casas. Bajo la encina de Mambré Abraham recibe la visita de Dios, que le anuncia el cercano cumplimiento de la promesa de un hijo. Mambré es símbolo de acogida al Señor que viene en cada hermano. Ése es el espíritu de la casa. Los discapacitados no sólo son allí recibidos, sino que quienes llegan, visitantes como nosotros, rápidamente nos sentimos acogidos por ellos, que nos muestran con alegría su casa, sus habitaciones, sus lugares comunes.
A las tres de la tarde, como estaba previsto, llegamos a Verona, a la Parroquia Santa María Magdalena. Allí me despido de Chiara y Serafino y encuentro al P. Giovanni Barlottini, que estuvo muchos años en la Diócesis de Salto, y al P. Tito, de la Diócesis de Salto, que está estudiando en Milán y tiene en la parroquia, donde ha sido fraternalmente recibido, su cable a tierra.
Los amigos veroneses me han preparado un nutrido programa, que me llevará a ocupar buena parte del tiempo en preparar la homilía para el sábado y domingo.

+ Heriberto

jueves, 23 de febrero de 2012

Reencuentros en Brescia

En el Centro Pastoral Pablo VI de Brescia.
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Misa a las 7 de la mañana, ya no en la gran Iglesia de Orzivecchi, sino en una pequeña, restaurada recientemente (y con buena calefacción). Cuando vamos llegando al templo con toda la familia, veo escrito el nombre de la calle en que se encuentra la Iglesia: “Via Disciplina”. Eso es lo que decían los anuncios del día anterior: que la Misa sería en la Iglesia de esa calle…
Serafino me conduce a la ciudad de Brescia, donde me espera Don Cesare, pro vicario de la Diócesis, Padre César para la Diócesis de Melo. El P. César me ha preparado una prolija agenda, como lo hiciera en la visita anterior.
Empezamos por el Centro Misionero de la Diócesis, donde saludo al todavía director, P. Rafael y conozco al que quedará luego a cargo, P. Carlo. Me anuncian una visita a Uruguay para noviembre de este año, cuando tendrán en Maldonado una reunión de todos los sacerdotes Fidei Donum (sacerdotes diocesanos “prestados” a otras diócesis) de Brescia que están en América Latina. El final de su reunión coincide con nuestra peregrinación nacional a la Virgen de los Treinta y Tres, de modo que no pierdo la ocasión para dejarles hecha la invitación.
Del Centro Misionero vamos a la Casa de las Hermanas de Santa Dorotea de Cemmo, donde encuentro de nuevo a la Superiora General, Madre Lucia Moratti, con quien recientemente nos habíamos visto en Melo. También saludo a la Hna. Aussilia, que guarda un fuerte recuerdo de sus pocos años en Treinta y Tres, desde donde debió partir para cuidar su salud.
De allí al Centro Pastoral Pablo VI, donde tendremos un almuerzo con otros sacerdotes que han estado en Melo. En esta ocasión nos acompañarán el P. Claudio Delpero, que estuvo en Uruguay dos años y el P. Renato Soregaroli, que estuvo en Treinta y Tres entre 1973 y 1984 y actualmente volvió a ser “Fidei Donum” pero en Brasil. También llegó otro sacerdote que estuvo en Uruguay, aunque no en nuestra diócesis, el P. Flavio Salieri, con quien nos conocimos a través de la Pastoral Juvenil. El almuerzo transcurrió con gratos recuerdos que ayudan a mantener esa comunión entre las dos diócesis.
Después del almuerzo, y antes de mi encuentro con Mons. Luciano Monari, el obispo de Brescia, el P. Claudio me lleva a conocer, a pie, lugares históricos de Brescia. Subimos hasta el castillo, allí donde comenzó a poblarse Brescia y desde donde se ve toda la ciudad. El P. Claudio es un hombre sumamente ilustrado y su conversación me hace recorrer, con gran gusto de mi parte, varios siglos de historia, mientras miramos el entrelazamiento de presente y pasado que se nos ofrece a los ojos.
Mons. Monari me recibe con mucha calidez. Tal como lo hice en el Centro Misionero, en un momento de la conversación recuerdo nuestro pedido de sacerdotes, sin apuro y sin angustias, pero siempre presente. Conversamos de la situación de su Diócesis, actualmente realizando un Sínodo para organizar agrupamientos de parroquias, “Unidades pastorales”. Hablamos de la catequesis y de sus dificultades. Me comenta del proyecto diocesano que busca trabajar más tiempo con los padres, incluso comenzando con ellos antes que con los niños.
Para llevarme de nuevo a Orzivecchi, me espera Denisse una olimareña que vino siendo una jovencita (hace no tantos años) a Brescia, donde conoció a Mario, su esposo. Después de un regreso de ella y un viaje de él a Uruguay se casaron. Tienen dos hijos que pasamos a buscar: Natalia y Alessandro. Ella vive en Orzinuovi, cerca de Orzivecchi, y su casa ha sido un lugar de referencia para Mons. Cáceres. En este viaje, en alguna medida sigo los pasos de nuestro emérito… pero en algunos casos, como éste, son sus huellas las que me encuentran a mí.
Cenamos con la familia de Chiara y Serafino, ahora también con los padres de ella, que viven cerca de Milán. De allí vamos a la sala parroquial, para una presentación sobre Uruguay. Tengo un Power Point sobre la Diócesis de Melo, con varias fotos, que hice por primera vez en 2010 y que voy actualizando cada vez. Lo proyectamos, con apoyo de Denisse en la traducción y luego respondo a algunas preguntas. Mucha gente ha venido. Están presentes hermanos de la Hermana Fiorángela, Dorotea de la comunidad de Treinta y Tres. Una guitarra aparece, y la velada termina con algunas canciones de Uruguay.

+ Heriberto


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miércoles, 22 de febrero de 2012

Miércoles de Ceniza en Polaveno y Orzivecchi (Brescia)

En primer plano, Antonio
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En la mañana del Miércoles de Ceniza tomamos un frugal desayuno con el Sr. Piero y fuimos hasta la parroquia de Borghetto Santo Spirito. Me despedí del P. Francesco y de Piero, y salimos con Marina y Lino hacia la provincia de Brescia. Fuimos bordeando el mar en un día muy soleado. Liguria es una región de montañas que van bajando hasta meterse en el mar, sin llanuras intermedias. A lo lejos, los montes más altos se veían nevados. Los días de mayor frío habían pasado, afortunadamente para mí. En un momento Marina me advierte “ahora dejamos el borde del mar y tomamos una ruta hacia dentro”.
Nuestro destino era Clusane, una pequeña ciudad de la provincia de Brescia, donde me esperaban Serafino y Chiara, un matrimonio al que conocí en Uruguay en diciembre pasado, cuando ellos estaban de vacaciones con su familia. Clara es un poco uruguaya y ambos son veterinarios. Tienen cuatro hijos, y me ofrecieron su casa y su ayuda durante mi visita a Brescia.
Viven en un pueblo llamado Orzivecchi, pero la razón de encontrarnos en Clusane era presentarme una obra verdaderamente extraordinaria. En ese lugar fue párroco un sacerdote llamado Pierino Ferrari, fallecido el año pasado. Don Pierino dejó tras de sí varias obras dedicadas a los discapacitados, la salud y la ancianidad, sostenidas hoy por ocho asociaciones fundadas por él: laicos consagrados, voluntarios, cooperativas. En su obra recibió siempre un muy cercano aliento de la Madre Giovanna Ferrara, fundadora de las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado.
En Clusane visito un hogar de ancianos al que puede llamarse con verdad hogar, de pequeñas dimensiones, cercanía y familiaridad. Después de un cuaresmal almuerzo, con Don Dario, sacerdote diocesano sucesor de Don Pierino y otros miembros de la obra, pasamos a un hogar para discapacitados, donde conozco a Antonio, inspirador de la obra de Don Pierino.
En una foto de fines de los 70 veo a un joven sacerdote, vestido para la Misa, sosteniendo en sus brazos ante el altar a un niño delgadito que parece dormido. Son Don Pierino y Antonio. Antonio tiene una discapacidad profunda. Los médicos han dicho que no vivirá más que unos meses. Sus padres lo han entregado al sacerdote.
Pero ahora no se trata de una foto. Frente a mí está Antonio, en su silla de ruedas especial. Uno de sus cuidadores, un verdadero Ángel de la Guarda, me dice: “Antonio tiene dos expresiones: sonríe si está contento, llora si algo está mal: si tiene hambre o necesita atención” (como un bebé, pienso yo). El Ángel prosigue: “Antonio vive porque se siente amado, y amarlo es la razón por la que estamos aquí: él nos enseña a amar”.
Chiara y Serafino con colaboradores de la obra de Don Pierino. Él bautizó a una de sus hijas. Todavía me harán conocer algo más, pero eso será el próximo viernes.
De Clusane comenzamos a subir montaña arriba, por rutas empinadas y de muchas curvas (de alguna manera me sirve el entrenamiento adquirido en la Ruta 8, aunque la pendiente no sea tanta). Llegamos hasta un pueblito de la montaña, donde es párroco Don Saverio Mori, para los melenses, el Padre Javier, que fue párroco de la Catedral de Melo.
Llegamos cinco minutos antes del comienzo de la Misa de Miércoles de Ceniza. Con la advertencia habitual (“necesito leer todo lo que tenga que decir”) acepto presidir la Eucaristía. La pequeña Iglesia está llena. Nos acompañan numerosos monaguillos. Muchas niñas están sentadas en los primeros bancos (me parece que casi todos los niños están con nosotros, como monaguillos). Hay gente de todas las edades, inclusive matrimonios jóvenes.
Yo me había encontrado con el P. Javier en mi anterior visita a Brescia, en agosto de 2010. Allí, él todavía no había asumido esta parroquia y estaba recuperándose de una enfermedad.
No es precisamente un jovencito, pero me encontré con un hombre lleno de energía. La pequeña comunidad parece llena de vida. Él hace la homilía, presentando al visitante y yendo luego al espíritu del tiempo de Cuaresma que estábamos iniciando. Invita a participar en las diferentes actividades que ofrecerá la parroquia en el tiempo y luego traduce mis breves palabras de saludo.
Conversamos un rato después de la Misa y lo veo realmente animado. Recorremos a pie los alrededores de la parroquia y nos vamos antes de que el frío nos agarre.
Chiara y Serafino me conducen hasta su casa en Orzivecchi. Viven en las afueras del pueblo. Serafino tiene un criadero de cerdos. Al llegar destaca una fila de silos, en el primero de los cuales se leen las primeras palabras del Ave María. Más abajo, una imagen de la Virgen. La casa es grande, dividida en dos, y en una parte viven los padres de Serafino. Con ellos han quedado los niños: Domenico, … Cecilia, que reciben a sus padres con mucho cariño. A las 19 de nuevo presido la Misa, ahora en la gran Iglesia de Orzivecchi. Con Don Franco, el párroco, imponemos las cenizas a numerosos feligreses. En los avisos para el día siguiente, oigo varias veces la palabra “disciplina” y pienso “aquí la Cuaresma va en serio”.
Después del encuentro con la familia llega el descanso reparador… y necesario, porque el día empezará temprano.

+ Heriberto
Con Don Franco imponiendo las Cenizas

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