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domingo, 22 de septiembre de 2024

“Jesús, esperanza que nos transforma”. Misa de clausura de la 45 JNJ, Pando, 8 de septiembre de 2024.



Homilía de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Canelones

“Jesús, esperanza que nos transforma”. Estamos culminando nuestra cuadragésimo quinta Jornada Nacional de la Juventud, la 45 JNJ. 
Culminando, porque la eucaristía es el culmen de la vida cristiana. Culmen quiere decir la cumbre, el punto más alto, el punto en el que subimos al encuentro de Dios, que baja hacia nosotros, que se deja encontrar por medio de su Hijo Jesús, nuestra esperanza, “el amor que cambia mi vida” (1).

Jesús, esperanza. Nuestra esperanza tiene un nombre. Nuestra esperanza es alguien. Nuestra esperanza es una persona. Nuestra esperanza es Jesús, Jesucristo, Hijo de Dios. Verdadero Dios y verdadero hombre, que acampó entre nosotros. Anoche, nomás, acampó con nosotros. Y se vino caminando hasta acá con nosotros: “no caminé solo al llegar aquí” (2). 

Él es nuestra esperanza, porque en Él vemos el destino al que está llamada toda la humanidad. “Ánimo, levántate, Él te llama”. Te llama a participar de su Resurrección, a participar de su Vida. Ésa es nuestra meta. Él nos espera allí. Él es la puerta de la salvación, por donde estamos llamados a entrar para participar, como hijos e hijas, en la vida del Dios vivo, Padre de toda la humanidad. 
Esa es la meta de lo que podemos llamar “la ascensión humana”, en la que nosotros ponemos nuestro esfuerzo, pero Dios nos hace subir con su Gracia, con la fuerza de su amor, “el amor que cambia mi vida” (3).

Es la subida de toda la humanidad hacia Dios. Él nos hace posible el esfuerzo y los trabajos para ir pasando de condiciones menos humanas a condiciones cada vez más humanas; remontándonos desde las carencias materiales de los que no tienen lo necesario para vivir y las carencias morales de quienes están mancados por el egoísmo… remontarnos desde allí hasta alcanzar las condiciones de una vida digna y el reconocimiento de los valores y el reconocimiento de Dios, que es la fuente y el fin de todos ellos, de todos los valores… Dios, manifestado en Jesús muerto y resucitado por nosotros (4).

Pero Jesús no es solo la meta. No es solo la puerta.
Él es el camino por donde tenemos que andar. Camino, Verdad y Vida. Creemos que “en Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17,28).
Pero no caminamos solos. Quien tiene fe nunca está solo. Acá no vino cada uno por su lado. Vinimos con nuestro grupo: “no caminé solo al llegar aquí” (5).

Quien tiene fe no se desentiende de los que se han quedado solos. Al contrario, los llamamos, los invitamos a caminar con nosotros. Más aún, a veces caminamos más despacio, si es necesario, para que nadie quede atrás.

Caminar con Jesús nos transforma.
Siempre vale la pena recordar aquellos dos caminantes que creían que con la muerte de Jesús todo había terminado. Estaban desilusionados y se iban. Se alejaban del lugar donde la comunidad, con todos sus miedos, seguía esperando y ellos dos se marchaban a aquel pueblito llamado Emaús.
De ellos, solo sabemos que uno se llamaba Cleofás, pero no sabemos más nada. Si eran viejos, si eran jóvenes, si la otra persona era una discípula… Pensemos que eran un joven y una joven, compañeros de nuestro grupo, miembros de nuestra comunidad que se habían desilusionado y se alejaban…
Y ahí, con ellos, se hizo presente Jesús.
Y esa presencia fue transformadora. “Jesucristo, esperanza que nos transforma”
Todo lo que ellos no entendían, empezaron a verlo bajo una luz nueva. Y no era fácil, porque lo que había que entender era el porqué de la muerte de Jesús, el porqué de la cruz...  Esas palabras de Jesús… “¿acaso no era necesario que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?” (Lucas 24,26)

Nosotros también andamos a veces con el corazón lleno de dudas y de miedos. 
¿Qué futuro tengo, qué puedo esperar? ¿Qué apoyo tengo alrededor… con quien puedo contar? ¿Para qué sirvo… será que no sirvo para nada?
No entendemos. Tenemos miedo… Pero, entonces, tenemos que preguntarnos: ¿qué me dice la fe? ¿cómo aparece esto bajo la luz de la fe? “Enciende una luz por pequeña que sea” (6).

Eso fue lo que le pasó a aquellos dos discípulos. Y la luz fue grande.
Escuchando a Jesús, ellos recobraron su fe y sintieron encenderse sus corazones.
El encuentro personal y vivo con Jesús que ellos vivieron transformó sus temores y miedos hacia aquel mundo que había matado al maestro… transformó sus temores y miedos en confianza en el Dios Vivo, el Dios que da vida. 
Transformó sus desalientos en serenidad y ánimo. 
Transformó sus dudas sobre el sentido de todo lo que habían visto, aquella muerte terrible, en una certeza: era necesario; no necesario porque sí, sino necesario para, necesario para que el Padre pudiera realizar en Jesús su obra de salvación. 

Pero, sobre todo, aquel encuentro con Jesús volvió a encender en ellos la llama de la esperanza. A encenderla y avivarla. Y aquellos dos amigos –o aquella amiga y aquel amigo–que se habían ido caminando entristecidos, encontraron la alegría. 
Pero no una careta de alegría. Una alegría de verdad.
Una alegría nueva, una alegría transformadora, que los hizo salir, en plena noche, a desandar el camino recorrido y volver al encuentro del grupo, a compartir todo lo que habían vivido. Qué linda toda la alegría que hemos vivido. Qué lindo es irnos llevando esa alegría para compartirla.

Decíamos al principio que llegábamos a la Eucaristía como culmen de nuestra JNJ, como punto más alto. Eso se va a dar en instantes, cuando Jesús se haga presente en el Pan y el Vino, para alimentarnos, para darnos fuerzas, no solo para el camino de regreso a casa, que muchos lo tienen largo, sino para el camino de la vida.

Pero la Eucaristía no es solo cumbre: también es fuente. De ella sale el agua viva, el Espíritu Santo que Jesús prometió, derramándose en nuestros corazones, llenándolos de fortaleza y esperanza. Y eso es lo que nos tenemos que llevar. Y eso es lo que tenemos que compartir. Fortaleza, esperanza, alegría.

No podemos guardarnos la esperanza, porque la esperanza es para todos, para compartirla entre todos. Mucha gente vive sin esperanza. Muchos jóvenes viven sin esperanza… muchos sonríen, incluso se ríen, pero lloran por dentro, porque están pobres de esperanza. No nos dejemos contagiar por la apatía, por la indiferencia, por el bajón, por el “hacé la tuya”. Compartir la alegría, compartir la esperanza.

La esperanza crece con la oración: orando con la Palabra de Dios, orando ante Jesús en el Santísimo Sacramento, orando con María en el Rosario.

La esperanza crece cuando se vive, cuando marca mis decisiones, mis acciones, hasta mis mensajes en las redes.

La esperanza crece cuando se comparte la alegría de Cristo Resucitado.

Finalmente, en todo esto nos ayuda María, Madre de la Esperanza. La Guadalupana, patrona de nuestra diócesis; aquí, junto al altar, la patrona de nuestro pueblo, la Virgen de los Treinta y Tres; la Inmaculada, patrona de la parroquia; la Virgen del Huerto, que nos cuidó en el Campus y la Buena Madre, aquí, al lado, en el colegio marista.
Que ella, junto con el Beato Jacinto, nos ayude a llevar en nosotros a Jesús, y a llevarle a todos nuestra alegría y nuestra esperanza que transforma. Así sea.

______

1  De la canción oficial de la 45 JNJ.
2  Ibid.
3  Ibid.
4  cf. San Pablo VI, Populorum Progressio, 21
5  Ibid.
6  De una de las canciones que se cantó en la vigilia de oración.

viernes, 6 de septiembre de 2024

7-8 de septiembre: “Jesús, esperanza que nos transforma”. 45ª Jornada Nacional de la Juventud.

“Jesús, esperanza que nos transforma” es el lema con el cual ha sido convocada la cuadragésima quinta jornada nacional de Pastoral Juvenil que se celebra este sábado y domingo en la ciudad de Pando, en nuestra diócesis de Canelones.

Desde todo el Uruguay esperamos a jóvenes de parroquias, movimientos juveniles y colegios, previamente inscriptos, dispuestos a vivir una intensa experiencia de encuentro entre ellos y con Jesús, que es quién nos llama y reúne.

Ese llamado de Jesús está especialmente presente en esta jornada, ya que se celebra en el marco del Año Vocacional nacional, que tiene por lema “ánimo, levántate, Él te llama”. El sábado de noche una “feria vocacional” será la forma de presentar, de manera dinámica, muchas de las diferentes vocaciones que se dan hoy en la Iglesia, especialmente en la vida consagrada y en el sacerdocio.

“Jesús, esperanza que nos transforma”, hace referencia al próximo año jubilar 2025, “Peregrinos en esperanza”. El lema de los jóvenes invita no solo a contemplar a Jesús, sino a dejarnos transformar por Él, por su Palabra. A vivir, como dice el Papa Francisco, “un encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, puerta de salvación” al que tenemos “la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza»”. (Bula de convocación del Jubileo 2025, 1)

La jornada comienza el sábado por la mañana, con la llegada y organización del campamento. En la tarde, los jóvenes saldrán en grupos para distribuirse en distintas actividades de formación y servicio. Al regreso, encontrarán la feria vocacional, seguida de una vigilia de música y oración ante el Santísimo Sacramento, con la posibilidad, también, de celebrar la Reconciliación.

El domingo por la mañana, luego de desarmar el campamento, los participantes saldrán en procesión hasta la plaza de Pando, donde a las 11 horas se celebrará la Misa, punto culminante de la jornada, frente a la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción. Luego de la celebración Eucarística, habrá un cierre musical.

Al decir jornada 45, estamos hablando, exactamente, de 45 años. Esa cuenta no cerraría si no fuera porque en uno de los años de pandemia, el número se descontinuó: si no hubiera sido así, serían, sí, 45 años pero esta sería la jornada número 46.

La primera jornada fue, entonces, el domingo 9 de septiembre de 1979, en Montevideo, con el lema “Tenemos la esperanza de construir el mañana unidos”. Jóvenes de todas las diócesis del Uruguay se hicieron presentes.

En los primeros años se fue configurando un estilo de armado de la jornada: su tema y lema, su canción y afiche, su contenido, su mismo desarrollo, se fue haciendo con la participación de los jóvenes integrantes de Pastoral Juvenil, representados en la Comisión Nacional por delegados y asesores de cada diócesis.

En el 79 yo era el joven delegado de la Diócesis de Salto y me tocó trabajar en la preparación de la primera jornada, aunque luego no pude estar. Estuve por primera vez en la siguiente, que fue también en Montevideo. Después participé en muchas otras, en distintos lugares del interior. Pude ver cómo cada generación juvenil recibió esa tradición que se fue conformando, pero, al mismo tiempo, haciéndola suya, celebrándola con su propia impronta.

Las primeras jornadas fueron de “concentración única”, como esta de Pando; pero, con el tiempo, se fueron alternando las celebraciones en un único lugar con concentraciones en cada diócesis o simplemente en parroquias o zonas pastorales.

En el caminar de esos años hay muchos nombres. Cada generación tiene los suyos. Yo no puedo dejar de recordar al sacerdote salesiano Horacio Penengo y a Beatriz Brites, ya fallecidos. Pero todavía tenemos al P. Jorge Techera, que hace poco celebró nada menos que sus 60 años de entrega sacerdotal y que estuvo en el comienzo mismo de todo esto.

Hubo una época muy marcada por la presencia de Mons. Carlos Alberto Nicolini, quien falleció en 1988, con solo 47 años, siendo obispo coadjutor de Salto. Mons. Nicolini, “el Nico”, como le decían cariñosamente los jóvenes, “el obispo de los jóvenes” acompañó y animó la Pastoral juvenil nacional y la diocesana de Salto. En una de aquellas jornadas, él quiso regalar a los jóvenes “las bienaventuranzas de la Civilización del Amor” que me gustaría compartir hoy con ustedes, como una manera de celebrar su memoria en el marco de esta jornada.

Felices los que han hecho la opción por los pobres, porque conocerán el Amor que Dios les tiene y vivirán como hermanos e hijos de un mismo Padre.

Felices los que están abiertos a “lo nuevo”, porque sabrán ver entre los signos de la muerte y los signos de vida la luz del horizonte de la esperanza que nos convoca.

Felices los que saben entregar sus vidas, porque, aun cuando mueran sin comprender el por qué, sabrán que la verdad y la justicia están por llegar.

Felices los que saben confiar y esperar, porque ustedes harán la Civilización del Amor, fructificarán la esperanza y serán llamados hijos de Dios.

Felices los que sufren incomprensión y son perseguidos por practicar la justicia, porque si el grano de trigo, sembrado en tierra no muere, no da fruto; a ustedes pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes cuando sean perseguidos e insultados a causa del Evangelio de Jesucristo. No se pongan tristes; alégrense por que el mismo Hijo de Dios los hará presentes ante su Padre, que está en los cielos.

Felices ustedes, jóvenes, porque se han abierto a la Palabra de Dios, la ponen en común y la quieren sembrar en una Nueva Sociedad, porque en esta nueva encarnación, Dios es “Dios con nosotros”, que vive en medio de su Pueblo.

La jornada es juvenil, pero toda la comunidad acompaña a los jóvenes. Muchos adultos están allí como asesores, guías o voluntarios en los distintos servicios. Muchos han rezado y siguen haciéndolo para que estos días no queden solamente en un bonito encuentro, sino que en un acontecimiento que marque la vida y la fe de todos los participantes.

Esperamos, para todos ellos y para todos nosotros, que el encuentro vivo, personal y comunitario con Cristo transforme los temores en confianza, los desalientos en serenidad, las dudas en certeza: en fin, que reencienda y avive nuestra esperanza. La esperanza que se funda “en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz” y que, por eso, como dice san Pablo, “nunca quedará defraudada” (Cf. Romanos 5,1-5).

En esta semana

En este domingo 8, el obispo auxiliar emérito de Canelones, Mons. Hermes Garín, está celebrando los 22 años de su ordenación episcopal. Recordemos que el 8 de septiembre se celebra la Natividad de la Virgen María, aunque no en este año, por ser domingo.

El viernes 13 recordamos a San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Y el sábado 14, la exaltación de la Santa Cruz, normalmente seguida el 15 por la Virgen de los Dolores, pero, nuevamente, esa memoria coincide con el domingo, que tiene la preferencia.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén. 

jueves, 5 de septiembre de 2024

Bienaventuranzas de la Civilización del Amor (Mons. Carlos Nicolini, "el obispo de los jóvenes")

 

Hubo una época de la Pastoral Juvenil en Uruguay muy marcada por la presencia de Mons. Carlos Alberto Nicolini, quien falleció en 1988, con solo 47 años, siendo obispo coadjutor de Salto. 

Mons. Nicolini, “el Nico”, como le decían cariñosamente los jóvenes, “el obispo de los jóvenes” acompañó y animó la Pastoral juvenil nacional y la diocesana de Salto. 

En una de aquellas jornadas, él quiso regalar a los jóvenes estas "Bienaventuranzas de la Civilización del Amor” que hoy compartimos con ustedes.

Bendiciones.

+ Heriberto

martes, 5 de septiembre de 2023

Jornada Nacional de la Juventud en Canelones, Domingo 3 de septiembre de 2023. Homilía.

Homilía de Mons. Heriberto en la Misa en el Gimnasio Guadalupe, 3 de septiembre de 2023.

Hay muchas que me gustaría compartir con ustedes, comentarles, contarles… algunas, puede ser que ustedes las sepan muy bien; otras, no tanto.

Todos sabemos que en esta jornada estamos haciendo como un eco de la Jornada Mundial de la Juventud que fue en Lisboa, en agosto y lo que tenemos allí delante es el logo de esa jornada, su lema, con ese rostro de María.

Pero también ésta es la Jornada Nacional de la Juventud; porque esta la JMJ, la Jornada Mundial y ésta es la JNJ, la Jornada Nacional. Y hay un número ahí: ustedes lo ven: 44.

Si sacamos la cuenta, puede salir mal, porque hay un año en que no hubo jornada y entonces no se contó; pero esto empezó en el año 1979.

A ver ¿quiénes ya habían nacido en esa época? Somos los abuelos de la Pastoral Juvenil.

Yo estaba entre los jóvenes que prepararon esa jornada… ¡y no pude estar! ¿Saben lo que es preparar una jornada, con mucha ilusión? Era la primera y no pude estar.

Después me tocó estar en muchas otras.

Esas jornadas, al comienzo, se hacían en un solo lugar del Uruguay. Íbamos todos ahí. Todos los jóvenes que estábamos en grupos, en las parroquias, nos juntábamos ahí.

Esa primera fue en Montevideo; la segunda también. Después ya nos fuimos a Paysandú… y empiezo a perderme un poquito en el orden, pero fuimos a Mercedes, Minas… por allí llegó también Canelones  y después muchos otros lugares del país en 44 jornadas.

Con el tiempo empezó a sentirse que no se podía todos los años movernos todos juntos a un lugar; entonces, ese movimiento se comenzó a distanciar un poco. Se fue decidiendo que un año se celebrara en cada diócesis; cada diócesis vería como la celebra: o los jóvenes de cada parroquia hacen algo en su comunidad o la diócesis hacía una concentración en un solo punto, como estamos haciendo ahora: la diócesis de Canelones, aquí. Y cada cierto tiempo, tres o cuatro años –con la pandemia en el medio– una jornada que llamamos “de concentración única”: todos, en un solo lugar.

La última que tuvimos así fue en Montevideo, en Kibón  y antes en Maldonado .

A ver ¿quiénes estuvimos en la de Montevideo, esa última donde nos encontramos todos? 

[Unos pocos levantan la mano]

Somos poquitos los que tenemos esa experiencia.

Y el año que viene, vamos a tener otra vez una jornada de concentración única, una jornada nacional, donde vamos a estar realmente todos agrupados.

¿Dónde irá a ser? Algunos saben dónde va a ser, pero yo no lo voy a decir.

Vamos a dejar que eso se diga después… y así nos vamos preparando, de repente para hacer un largo viaje o, de repente, para ir cerquita… no sabemos. ¿Será en Artigas? ¿En Salto, en Rocha? Quién sabe dónde será. Vamos a verlo después.

Yo ahora quisiera compartir algo que me dejó pensando mucho. Estuve leyendo lo que el Papa le dijo a los jóvenes al final de la Jornada Mundial. Les hablaba de la luz. Empezamos la Misa cantando una canción que dice “en el medio de la noche encendemos una luz”. Jesús nos dice también que seamos luz, que brille nuestra luz.

Pero antes de eso, quisiera tomar una palabrita que dice san Pablo, en la segunda lectura y la voy a relacionar con eso de la luz. San Pablo le escribe a una comunidad, pero le podría estar escribiendo a los jóvenes, a nosotros:

“No tomen como modelo a este mundo” (Segunda lectura: Romanos 12,1-2)

En el mundo nosotros vemos muchos modelos: personas que aparecen delante de nosotros, a través de distintos medios, gente que aparece permanentemente en la televisión, que les hacen reportajes, que son famosos, gente que aparece en distintas formas en las redes sociales, en sus páginas o canales, hablando o entrevistando o mostrando sus fotos. Algunos modelos son interesantes. Otros son muy atrayentes… pero ahí tendríamos que pensar si realmente son buenos modelos.

Cuando Pablo dice “no tomen como modelo a este mundo”, nos está invitando a pensar bien a quién elegimos como modelo. Hay personas que son brillantes. Tienen una luz muy fuerte que nos atrae, que hace que vayamos a ellos… pero, a veces, lo que hacen esas personas es como sacarnos nuestra luz para brillar ellos más. En algún momento nos damos cuenta de que ellos esperan que los querramos muchísimo, pero que, en realidad, ellos no nos quieren mucho. Lo que quieren es tenernos con ellos; que nosotros los festejemos, que los imitemos; pero ellos no nos están dando de verdad ningún amor; al contrario, nos están tomando muchas cosas. Personas brillantes que nos atraen. No quiero decir un tipo de oficio, porque uno podría decir “una estrella de fútbol”; pero hay unos y hay otros. Hay gente que vive solo para sí y hay gente que, al contrario, tiene un espíritu de buen deportista, que sabe jugar con los otros, que no quiere solamente brillar él, sino el equipo. Puede ser un cantante… le gusta destacarse, le gusta recibir aplausos; pero, a veces, vemos cuando sabe dar algo de sí o cuando quiere siempre sentirse bien, en base a que lo hagamos sentir bien… y nada más.

Pensemos en las personas que nos hacen, de verdad, sentirnos queridos por ellas.

No a través de una pantalla, sino a través de su presencia; estando con nosotros, acompañándonos. Esas personas no suelen ser brillantes, pero son las personas de las que hablaba el Papa Francisco en la Jornada: son las personas que son luminosas, es decir, que tienen una luz que nos llega, que llega a nuestro corazón, que nos toca, que nos hace ver el mundo de una manera distinta.

Por ahí, entonces, podemos encontrar esto que dice Pablo, que sigue diciendo así:

“No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente, renovando su mentalidad”. (Segunda lectura: Romanos 12,1-2)

Transfórmense por dentro, renovando su mentalidad. No piensen como piensa todo el mundo, “todos pensamos así, de modo que debe estar bien”. No, dice Pablo. Hay que

“discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.” (Segunda lectura: Romanos 12,1-2)

Discernir quiere decir “separar”. Separar lo que está bien de lo que está mal. Cuando yo era chico -yo no sé si esto existe todavía- mi mamá hacía tortas en el horno. Para hacer una torta, una de las cosas que se necesita es la harina. Pero la harina, a veces, tiene como unos grumitos, unas pelotitas; entonces, para que la harina quedara bien, había que pasarla por el cernidor… ¿quién conoce el cernidor?

[Muchos levantan la mano]

Ah… bueno… no me siento tan paleolítico.

Bien. Pasar por el cernidor. Abajo queda la harina, bien limpita, y arriba quedan esas pelotitas que no ayudan para que la torta quede bien.

Discernir es también pasar por el cernidor todas las cosas que se nos presentan; quedarnos con lo bueno y dejar de lado aquello que no nos ayuda, aquello que no nos humaniza, aquello que no hace mejor nuestra vida.

Si tenemos un buen cernidor, entonces podemos llegar a ser esas personas luminosas, esas personas que pueden llegar a ser luz en la vida de otros y podemos decir, como cantábamos al principio “en el medio de la noche encendemos una luz”. Esa luz viene de Jesús que ilumina nuestra vida y la vida de los demás. Que así sea.

NOTA: Al finalizar la Misa, el equipo diocesano de Pastoral Juvenil anunció que CANELONES será la sede de la Jornada Nacional de la Juventud de concentración única el próximo año 2024.


martes, 27 de junio de 2023

Jornada Nacional de la Juventud 2024: Canelones empieza a soñar.


El 24 y 25 de junio se reunió en Pando la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, presidida por Mons. Milton Tróccoli. En ella se trabajó sobre la Jornada Nacional de la Juventud de este año, para la cual se eligió como lema el mismo de la Jornada Mundial que se celebra en Portugal en agosto: “María se levantó y partió sin demora” (Lc 1, 39).  

Asimismo, el equipo de Pastoral Juvenil de Canelones, con el apoyo del obispo diocesano, manifestó su disposición a recibir en 2024 la Jornada Nacional. Integrantes del equipo manifestaron que soñaban con que esa jornada fuera para los jóvenes un verdadero encuentro con Jesús, un momento verdaderamente significativo en sus vidas. Diócesis de Canelones: ¡A prepararnos!

martes, 1 de octubre de 2019

Celebración diocesana de la JNJ: Mucha vida en Fraile Muerto


Corría el mes de marzo del año 1753. Todavía no se había fundado la ciudad de Melo, lo que recién ocurriría años más tarde, en 1795. ¿Qué andaría haciendo el fraile Jozé Días (así está escrito en su lápida) por los pagos del Cerro Largo? Lo cierto es que, al intentar cruzar un arroyo, se ahogó. Desde entonces, la corriente de agua fue conocida como el Arroyo del Fraile Muerto. Y ese es el nombre que tomó la población que se fue formando a comienzos del siglo XX en las dos márgenes del arroyo. Fraile Muerto es hoy una ciudad del departamento de Cerro Largo. Cuenta con más de 3.000 habitantes y desde 1933 es sede de la parroquia Santísimo Redentor. Una comunidad religiosa, las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado (MFVE), cumplirán el año que viene 70 años de presencia, conduciendo un Hogar de Ancianos y acompañando la vida pastoral de la parroquia, que abarca varios pueblos de la zona.

La parroquia de “Fraile” fue el lugar elegido por los animadores de jóvenes de la Diócesis de Melo para celebrar un encuentro juvenil. El sábado 28 de setiembre, por la mañana, fueron llegando jóvenes y adolescentes. Desde la ciudad de Treinta y Tres, vinieron del Oratorio Laura Vicuña, la Obra Social San Martín, el grupo JUPA de la parroquia San José y el Liceo Nuestra Señora de los Treinta y Tres. Por la Ruta 7 subieron jóvenes de la Fazenda de la Esperanza, en Cerro Chato y grupos de Santa Clara de Olimar, Tupambaé y Cerro de las Cuentas. Desde Melo llegó el Centro Juvenil de la Obra Social Salesiana Picapiedras y el grupo Scout Javier Mori, de la parroquia San José Obrero. Todos ellos fueron recibidos por los grupos que funcionan en el área de Fraile Muerto: el Cerro, Toledo y Wenceslao Silveira (sector conocido como “La Séptima”) y por gente de la comunidad, las MFVE y el P. Nacho, actual párroco.

Esta celebración fue la forma en que la Diócesis de Melo asumió la 41ª Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) propuesta por la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal del Uruguay. El lema elegido por los delegados de las diócesis, a comienzos de este año, fue “Encontrémonos offline”. “A veces estamos sentados en la misma mesa y nos comunicamos por el celular” dijo uno de los jóvenes participantes, explicando el porqué del lema: “la idea era encontrarnos cara a cara y mano a mano”.

Luego del desayuno ofrecido por la comunidad a los visitantes, la jornada arrancó con una serie de actividades organizadas por los Scouts para “romper el hielo”. Otros momentos de juegos dirigidos por ellos y por los animadores de las obras sociales posibilitaron el encuentro y la integración en interacción real.

“Jesús está presente entre nosotros” dijo Mons. Heriberto en un rato de oración en la Iglesia Parroquial. “Presente porque aquí, en el Sagrario, están las Hostias consagradas, es decir, Jesús; y porque Él dijo que donde dos o más se reunieran en su nombre, allí estaría, en medio de ellos”. El Obispo y el P. Nacho propusieron a los jóvenes un momento de celebración penitencial y fueron muchos los que se acercaron a los sacerdotes para hacer su confesión y recibir el perdón de Dios.
Después de otro tiempo de juegos, una chorizada liquidó la mañana. Al comenzar la tarde, divididos en cuatro grupos, los participantes se dirigieron a cuatro comunidades de Fraile Muerto, para protagonizar una “cacería misionera”, que suponía ir al encuentro de los vecinos para preguntarles algo de la historia del lugar y preparar una serie de trabajos para presentar en la Misa final.

Mons. Heriberto se despidió al comienzo de la Misa, alentando a los jóvenes a sentirse unidos más allá de su grupo, de su capilla, de su parroquia, en la Diócesis; y, desde la Diócesis, a toda la Iglesia, en comunión con el Papa Francisco. Después de agradecer la presencia de todos los participantes y el trabajo de los asesores y de la comunidad de Fraile, animó a continuar la coordinación diocesana de P. Juvenil, a participar en la coordinación nacional y a prepararse para la JNJ del año próximo, en Montevideo, en el marco del Congreso Eucarístico.

Uno de los jóvenes participantes compartió lo más significativo de la jornada: "Yo me quedo de recuerdo con la Misa, la Misa que es tan especial, hoy tuvo unos pequeños cambios que hicieron de ésta la mejor en la que he estado presenciando. La verdad que son de esas cosas que uno nunca piensa vivirlas pero se dan de repente y te quedan grabadas para siempre..."

domingo, 4 de septiembre de 2016

Enfoques Dominicales - “Dejémonos abrazar por la misericordia de Dios” Jornada Nacional de la Juventud

Este domingo, el primero del mes de setiembre, la Iglesia uruguaya celebra la Jornada Nacional de la Juventud.

La jornada de este año, la trigésimo octava, ha sido convocada con el lema que eligieron los jóvenes y asesores miembros de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal del Uruguay.

El lema, en consonancia con este Año de la Misericordia, es una frase del Papa Francisco: “Dejémonos abrazar por la misericordia de Dios”.

La primera jornada se celebró en 1979. Uruguay se encontraba entonces en un período de dictadura, de la que saldría a través de un proceso que todavía no se vislumbraba.

Yo era entonces un joven maestro, integrando el grupo Juvenil de la Parroquia de Young; delegado de mi grupo al Secretariado diocesano de P. Juvenil de la Diócesis de Salto. A la vez, representaba a la Diócesis en el Equipo Nacional de P. Juvenil, antecesor de la actual Comisión Nacional. Yo estaba en un camino vocacional que me llevaría al año siguiente a ingresar al Seminario.

El Equipo Nacional era acompañado por dos sacerdotes asesores, uno por el Interior, el P. Narciso Renom, de la Diócesis de Minas, fallecido hace no mucho y otro por Montevideo, el P. Jorge Techera, que hoy reside en el Hogar Sacerdotal, aunque no totalmente retirado de la actividad.
Para la jornada del ’79, que se celebró en Montevideo, elegimos una canción y de ella un lema. La canción era “Amanece”, del grupo español Jarcha, que en su estribillo decía “tenemos la esperanza de construir el mañana unidos”. No era una canción religiosa, ni siquiera había una mención de Dios, pero era, sí, una canción de esperanza en un momento de oscuridad. En esa canción se expresaban nuestras esperanzas de un cambio profundo en la vida de nuestro pueblo, hacia un tiempo nuevo de paz, de encuentro, de democracia.

Un párrafo aparte merece la figura de Mons. Carlos Nicolini, “el obispo de los jóvenes”, presidente de aquel Equipo Nacional. Quienes lo conocimos y lo tratamos no podemos olvidar su cercanía y calidez. En los encuentros y jornadas juveniles, él se acercaba con su termo de dos litros y su gran mate (porque su idea era compartir abundantemente) e iba recorriendo grupos, compartiendo el amargo y conversando con uno y con otro.

Como miembro del Equipo Nacional, trabajé en la preparación de primera jornada… pero no pude participar en ella. En cambio, al año siguiente, lo hice por primera vez.

La segunda jornada se hizo también en Montevideo, el segundo domingo de setiembre, en el Colegio La Mennais. La lluvia y el viento no nos impidieron llegar, pero nos acompañaron todo el día. Desde entonces se volvió al primer domingo de setiembre, donde el temporal de Santa Rosa de fines de agosto deja el cielo despejado y el sol radiante, aunque haga un poco de frío todavía. El lema de la segunda jornada fue “Nuestro Pueblo necesita nuestra fuerza”. La canción de donde está tomada esa frase se canta todavía en muchas comunidades.

Los años pasaron, las jornadas fueron tomando formas diversas… Se dejó de hacer anualmente una concentración nacional, para distanciarla un poco más en el tiempo, dejando en los otros momentos que cada Diócesis la viva en la forma que desee, como sucede este año.

Las generaciones de jóvenes se sucedieron. En la vigésima jornada, muchos de los jóvenes eran hijos de los participantes de la primera… hoy, los participantes del ’79 podemos sentirnos abuelos.
Para quienes hemos participado en muchas de las jornadas sin habernos conocido, es grato encontrarnos años después y descubrir que habíamos estado allí. Me he encontrado con sacerdotes, religiosas, profesionales, políticos, dirigentes que recuerdan alguna de esas jornadas en las que ellos estuvieron como jóvenes.

Nuestra Diócesis fue en dos oportunidades anfitriona de la Jornada. En 1994 los jóvenes de P. Juvenil de todo el Uruguay se encontraron en Treinta y Tres, en la 16ª jornada, bajo el lema “Joven uruguayo: ¡Levántate y anda!”

Años más tarde, en 2005, la 27ª Jornada se realizó en Melo. “Pan de vida, vida para compartir”. Como presidente de la Comisión Nacional de P. Juvenil me tocó presidir la Eucaristía y dejar mi mensaje a los jóvenes. No sabía entonces que, unos más adelante, en 2009, me tocaría llegar a esta Diócesis como su Obispo.

38 años después de aquella primera jornada, la realidad juvenil ha cambiado mucho. El contexto del país y del mundo también. Pero ¿cuál es la necesidad principal de los jóvenes? Me gustaría que ellos mismos la señalaran, pero hay una que yo percibo: la necesidad de ser escuchados. Nadie parece tener tiempo para los jóvenes y, muchas veces, ellos enfrentan solos sus angustias, sus fragilidades, sus búsquedas, a veces por caminos de evasión, de adicciones… Recorriendo las parroquias de la Diócesis de Melo, veo que hay jóvenes allí donde hay una persona dispuesta a dedicarles tiempo, a estar con ellos y, sobre todo, a prestarles un oído. Escucharlos es también hacerles sentir que los abraza la Misericordia de Dios, como dice el lema de esta Jornada 2016.

En la Diócesis de Melo, la Jornada Nacional se celebrará en coincidencia con la Fiesta Diocesana. El sábado 8 de octubre los jóvenes tendrán una acampada y el domingo 9 participarán en la fiesta y Misa que presidirá el Cardenal Sturla, en la Catedral de Melo.

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Enfoques Dominicales es un programa que se emite por 1340 AM La Voz de Melo,
los domingos a las 11:50.  

sábado, 6 de septiembre de 2014

34a. Jornada Nacional de la Juventud: Atrévete a vivir la alegría de la fe


Las Diócesis están ya preparando todo para vivir la 36ª Jornada Nacional de la Juventud, este año de concentración diocesana, en su mayoría como ya tradicionalmente estamos acostumbrados: el 1er. fin de semana de setiembre.

En la Diócesis de Melo, los jóvenes se encontrarán en Pueblo General Enrique Martínez, más conocido como La Charqueada, a orillas del río Cebo departamento de Treinta y Tres, a orillas del Rio Cebollatí. Hoy inician su acampada que culminará mañana, 7 de Setiembre.
 
Compartimos la información de fecha y lugar donde las otras diócesis celebrarán su JNJ:
  • Montevideo: domingo 7 de setiembre 10-17hs – Colegio y Liceo Misericordista - San Martín 3820 entre García de Zúñiga y Rafael Hortiguera. 
  • Mercedes: Carmelo - sábado 6 de setiembre y se juntaran con la jornada de adolescentes el domingo 7.
  • San José: 6 y 7 de setiembre – parroquias de San José de Mayo: barrio Industrial, barrio Colón y Catedral.
  • Salto: se realizará a nivel parroquial y en las ciudades con más de una parroquia podrá ser a nivel ciudad (teniendo en cuenta las distancias en la diócesis y los esfuerzos que una concentración diocesana implica, la misma quedara para el campamento de enero). En la ciudad de Salto las parroquias celebraran el domingo 7 de setiembre en la capilla Nta. Sra. de Fatima.
  • Florida: 7 de setiembre en Parroquia Santa Teresita, Chamizo-Florida
  • Canelones: Domingo 7 de setiembre – gimnasio Juan XXIII (atrás de la parroquia San Juan Bautista)de la ciudad de Santa Lucía. Comienza 8:30 y termina con la eucaristía 17hs.
  • Tacuarembó: 6 y 7 de setiembre en Tranqueras.
  • Maldonado: ciudad de Rocha 6 y 7 de setiembre. Parroquia de Fátima y Nuestra Señora de los Remedios
  • Minas: Santuario de la Virgen del Verdun, Minas -Lavalleja el 6 y 7 de setiembre, compartiendo el domingo con la jornada de adolescentes.
¡ATRÉVANSE A VIVIR LA ALEGRÍA DE LA FE!

lunes, 2 de septiembre de 2013

Uruguay: XXXV Jornada Nacional de la Juventud. Testimonio de la Jornada Mundial de Río

El huracán "Francisco I". Testimonio de lo vivido en Rio


Por Jorge César
 
De chico siempre existe ese deseo de poder volar. Y miras al cielo, ves las aves moviendo sus alas que nos dan ese reflejo de libertad.
Pasan los años y uno va eligiendo su camino y al igual que las aves vamos abriendo nuestras alas para comenzar a ser más libres e independientes.
En esas vueltas de la vida, uno siente, elige un camino. Quizás en principio puede ser obligado por nuestros padres o por costumbres de la familia, se va metiendo en la vida Cristiana. Cuando me tocó comenzar este camino, miraba a todos como bichos raros, no entendía nada.
Ya voy doce años que vivo en comunidad. Agradecido a las oportunidades que este camino me ha dado. No es menor que este año haya podido concretar dos sueños, volar y compartir uno de los gestos jóvenes-cristianos más multitudinarios que pueda vivir. Contado de experiencias vividas por amigos que ya habían tenido la posibilidad de ir a estar ahí. Incertidumbre, emociones y un viaje con amigos.
Antes que todo, gente, conocer parte del Brasil. Sin dudas algo maravilloso. Un país vecino pero tan grande como el imaginar su tamaño. Costumbres, idioma diferente, calor, miedo por la situación previa en que estaba el pueblo brasileño. Nada de eso se hizo notar una vez recibidos en nuestra querida Parroquia del Santo Rosario de Fátima. Y una vez que conocimos a nuestras familias ya comenzaba el camino.
Como todos los jóvenes allí presentes en Rio, la experiencia fue única e irrepetible, era un comentario casi generalizado. Más allá de las complicaciones propias que tiene el tener en una ciudad de casi ocho millones de personas, y durante una semana cuatro millones más. Para el que va de afuera es cuestión de simplemente acostumbrarse.
Alguna vez escuché a un buen amigo decir: "Hay que comprender los mensajes de los nuevos tiempos" o algo bastante parecido. Por supuesto que en medio de la jornada, para nosotros como peregrinos darnos cuenta de muchos mensajes, en esos momentos, no es tan fácil. Era al final de cada jornada donde cada uno hacia una recopilación de lo que venía viviendo. Más claro aun cuando ya uno vuelve a casa.
Francisco nos ha pedido a los jóvenes tres cosas. 1º- Ir y hacer discípulos en todas las naciones, 2º-Que aceptemos nuestra cruz y sigamos a Cristo; 3º-  Y hacer lio. Menuda tarea que nos ha dado. Hacer discípulos, va de la mano de dos cosas. La oración que nos da lo necesario para alabar a Dios y poder pedirle fuerzas para cada día para llegar con su palabra a cada lugar, pero para acompañar esa oración es necesaria la acción, el hacer. No encerrarnos en nuestra parroquias, salir al mundo y predicar con la acción y la oración. Jesús, no se encerraba, salía en busca de la gente.  Aceptar nuestra cruz, porque sin aceptarnos a nosotros mismos como Cristianos, si no somos capaces de cada tanto tener nuestros momentos de encuentro como Cristianos, no podemos convencer a nadie, el ejemplo es necesario. 
Y por ultimo hacer lio. Que no quiere decir que rompamos templos, sino que como jóvenes busquemos nuestros espacios en nuestras comunidades parroquiales. Romper un poco los esquemas. Acercarnos al pueblo, somos quienes después de haber vivido tanto, de cientos de anécdotas, de miles de imágenes, muchas historias de vida, que quedaran grabadas en nuestras mentes; debemos ser el lazo, el nexo entre la nueva y la vieja Iglesia. Somos los nuevos soldados del Papa, "Esta es la juventud del Papa".

viernes, 31 de agosto de 2012

La historia de las Jornadas Nacionales de la Juventud en Uruguay

En vísperas de la XXXIV Jornada Nacional de la Juventud, me parece oportuno este artículo de uno de los sacerdotes que acompañó una gran parte de esos 34 años de Jornadas. El P. Horacio Penengo, salesiano, ya fallecido, lo escribiò para el Boletìn Salesiano en 2008.



¡Hay motivos para celebrar!
30 AÑOS JUNTO A LOS JÓVENES


El 6 y 7 de septiembre, en Tacuarembó, la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Uruguaya convoca la 30a. Jornada Nacional de la Juventud, una propuesta original, creativa, motivadora que, desde sus inicios, abrió a los jóvenes un espacio de encuentro, participación, protagonismo y expresión de fe juvenil que marcó a múltiples generaciones, en las cambiantes realidades políticas, sociales, económicas y eclesiales que vivió Uruguay desde 1979. Por eso, realmente, ¡hay motivos para celebrar!
     

UNA DECISIÓN AUDAZ

El Uruguay y la Iglesia vivían momentos muy especiales. Hacía seis años que la Dictadura se había instalado en el país. Se había reprimido todos los intentos de oposición, se había acallado todas las disidencias, se había depurado los opositores de todos los organismos públicos, se había dividido en categorías a los ciudadanos. Y hoy sabemos, que se había asesinado y hecho desaparecer a decenas de compatriotas.

Desde 1976, la Dictadura impulsaba el proyecto ideológico, económico y social de la Doctrina de la Seguridad Nacional que, en sus inicios, tuvo algunos éxitos económicos. Y preparaba la adaptación del esquema jurídico del país a la nueva ideología a través de la reforma constitucional que se plebiscitaría en 1980. No se avizoraban salidas. El régimen estaba, aparentemente, muy firme. No era posible hacer oposición. No se permitían ámbitos de disidencia. Para muchos, no había esperanzas...

La Iglesia Uruguaya había vivido los 100 años de la creación de la Diócesis de Montevideo, oportunidad para una excelente Carta Pastoral de Mons. Carlos Parteli y para algunos actos públicos, las únicas concentraciones callejeras que se pudieron hacer en muchos años. Se había preparado con dedicación y expectativa, la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que se iba a celebrar en Puebla, México, del 27 de enero al 20 de febrero de 1979, que terminó proclamando, entre otras decisiones muy importantes, la “opción preferencial por los jóvenes”. Y dentro de la Conferencia Episcopal, había comenzado a funcionar el 21 de octubre de 1978, el Equipo Nacional de Pastoral Juvenil, un ámbito de encuentro, coordinación y participación de jóvenes delegados de las diócesis, asesorado por los pbros. Jorge Techera y Narciso Renom, y presidido por Mons. Carlos A. Nicolini, Administrador Apostólico Sede Plena de Salto.

Animado por la respuesta que tuvo y el entusiasmo que generó la celebración juvenil realizada con motivo de los 100 años de la creación de la Diócesis de Montevideo, el Equipo Nacional de Pastoral Juvenil se propuso realizar una Jornada Nacional de la Juventud con participación de jóvenes de todas las diócesis del país. Para expresar la fuerza y la unidad de los jóvenes cristianos, la Jornada tendría un tema, un tiempo y un material de preparación previa, un lema, una canción y un afiche comunes que la identificaría. Siguiendo las orientaciones de la Conferencia de Puebla y tratando de evitar las posibles suspicacias de las autoridades, se eligió el tema de la vocación, con una fuerte insistencia en su dimensión de servicio y compromiso con los demás: “La vocación es una actitud de servicio, incorporada a la propia existencia como estado de vida, como respuesta permanente, encarnada en las propias condiciones y circunstancias”, señalaba el material preparatorio.

La Jornada se realizó el 9 de septiembre de 1979, en Montevideo, y concluyó con la Eucaristía presidida por el Arzobispo Mons. Carlos Parteli que, en su homilía, alentó abiertamente el camino que iniciaban los jóvenes: “Hoy comprobamos con alegría que son los jóvenes, otra vez, los que sacuden las inercias, contagian a todos con su sana alegría y provocan una vida de esperanza en tantos corazones abatidos por el temor y el desaliento”. Y agregó: “Todo esto demuestra la importancia que los Obispos les asignan a Uds, queridos jóvenes, en este momento en que la Iglesia mira hacia adelante, ansiosa de llevar y encarnar el Evangelio en la entraña viva del mundo nuevo que se está gestando, en estas vísperas del tercer milenio. Cada uno personalmente y todos juntos como comunidad cristiana, trataremos de descubrir lo que el Señor espera de Uds. y la tarea que les asigna a los jóvenes en la construcción del nuevo Uruguay que todos soñamos”.

Por la situación política que se vivía, por ser la primera Jornada Nacional, y por no haber alcanzado todavía la dimensión que llegó a tener con el tiempo, se reunieron unos 1.000 jóvenes, entre integrantes de grupos juveniles de Montevideo y delegaciones de jóvenes de las diócesis de Florida, Melo, Mercedes, Minas, Salto y San José. Obviamente, las circunstancias del país impidieron promocionarla en los medios de comunicación. Todo se hizo “boca a boca”, grupo a grupo, parroquia a parroquia, y casi en voz baja... El mismo Equipo Nacional de Pastoral Juvenil había decidido que “únicamente aparecerá publicado en la prensa, el horario de la Misa”.

LA SEMILLA PLANTADA...

Pero la semilla estaba plantada... La Jornada entusiasmó a los jóvenes y respondió a sus inquietudes, generó numerosas actividades en los grupos juveniles de todo el país, abrió un espacio de Iglesia para hacer oír su voz y promover su participación, infundió una fuerte dosis de esperanza, reafirmó el valor de los grupos juveniles como espacios semanales de encuentro con los demás para mirar juntos la realidad, descubrir la vocación a la que Jesús llama y abrirse al compromiso para transformar la realidad social. Para los tiempos que se vivían, y para las posibilidades que existían, el fruto fue muy generoso.
En aquel momento, muy pocos pensaron que estaban iniciando un camino que en este mes celebra treinta años... El entusiasmo generado puso en marcha, casi de inmediato, la preparación de la 2a. Jornada Nacional de la Juventud, y tras ella, la tercera, y la cuarta, y la quinta... Y así, hasta la actual 30a. Jornada Nacional de la Juventud.

Las circunstancias políticas, sociales, económicas, culturales y eclesiales del Uruguay fueron cambiando. Y las formas de realización de las Jornadas Nacionales se fueron adaptando a esas nuevas realidades. Pero desde hace ya mucho tiempo, el primer domingo de septiembre es el “día señalado” para el encuentro juvenil que cada año vuelve a remover inquietudes, renovar esperanzas, y sacar a la calle la fuerza del Evangelio de Jesús en la vida y la voz de los jóvenes, que los sigue motivando a encontrar en Él el sentido de sus vidas y a construir, siguiendo sus enseñanzas, un proyecto de vida para hacer posible la Civilización del Amor.

LO PERMANENTE Y LO CAMBIANTE

Tras las dos primeras realizadas en Montevideo, la Jornada Nacional de la Juventud se trasladó al Interior, llegando a Paysandú en 1981, a Mercedes en 1982, a Minas en 1983 y a Canelones en 1984, generando masivas concentraciones juveniles, como la que se dio en Minas -la mayor de la historia- con una participación de más de 9.000 jóvenes.

Con las características propias de cada una de sus instancias, las Jornadas Nacionales tuvieron siempre un esquema básico de organización, que proponía un momento inicial de acogida, encuentro y oración en común, un tiempo de trabajo en grupos para posibilitar el diálogo y el intercambio entre los jóvenes, un momento de esparcimiento con espacios para la música, las representaciones y otras manifestaciones juveniles; un signo a la ciudad que los recibía, la Celebración de la Eucaristía, y la proclama de un “Mensaje Final”.

Los cambios producidos con el regreso a la Democracia, la reapertura de instancias de participación a nivel estudiantil, sindical, político y social -a los que se lanzaron muchos jóvenes que se habían formado en los grupos juveniles y tenían clara conciencia del compromiso social que implicaba su fe- y la propia complejidad de la organización anual de estos eventos, llevaron a que en 1985 se tomara la decisión de mantener la realización anual de las Jornadas Nacionales de la Juventud, pero dejando la realización de una concentración final única, a nivel nacional, para momentos significativos de la vida del país, de la Iglesia o de la propia Pastoral Juvenil.

La decisión procuraba promover las Pastorales Juveniles diocesanas, permitir que la Jornada Nacional llegara a realidades más sencillas y a poblaciones más pequeñas, favorecer una mayor creatividad en la elaboración del programa y de la propuesta de trabajo, y permitir una mayor dedicación a los contenidos y a la preparación de los jóvenes que a atender las exigencias de la infraestructura y la organización. Con todo, para no perder la dimensión nacional, las Jornadas Nacionales de la Juventud se seguirían realizando siempre el mismo día -el primer domingo de septiembre- y tendrían un lema, un tema, un afiche, una canción, una oración inicial y un mensaje final común para todas.

A lo largo de los años, esta nueva modalidad fue generando una gran variedad de expresiones juveniles. El número no tan masivo de participantes permitió promover, por ejemplo, diversos tipos de encuentro con las comunidades, acciones sociales de servicio en barrios y organizaciones, trabajos comunitarios, talleres, etc.

Cada tanto, hechos o fechas significativas generaron nuevamente convocatorias nacionales. Así, en 1988, en Durazno, para celebrar los 10 años de la Pastoral Juvenil Nacional; en 1991, en Paso de los Toros, para preparar el aporte del país y formalizar el envío de la delegación uruguaya al I Congreso Latinoamericano de Jóvenes, a realizarse en Cochabamba, Bolivia, del 28 de diciembre de 1991 al 5 de enero de 1992, en el marco de las celebraciones de los 500 años de la llegada del Evangelio al Continente; en 1994 en Treinta y Tres, y en 1996, en Carmelo. Más recientemente, la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil adoptó el criterio de realizar una Jornada Nacional con concentración final única, en el marco de cada período de Orientaciones Pastorales Nacionales propuesto por la Conferencia Episcopal. De ahí, las Jornadas Nacionales realizadas en San José, en 2001; en Melo, en 2005; y ahora, en Tacuarembó, en 2008, coincidiendo con la celebración de los 30 años.

UNA HISTORIA A CONTINUAR

Como todo instrumento pastoral, la Jornada Nacional de la Juventud -que también lo es- tiene sus luces y sus sombras, que dependen en parte de su propia estructura y, mucho más, de la manera concreta en que cada realidad pastoral -juvenil y comunitaria- asume su realización. Señalar los motivos que justifican y validan su celebración, no implica desconocer limitaciones y errores. Algunos provenientes de la misma Pastoral Juvenil que en algún momento pudo haber privilegiado en exceso estos eventos, descuidando la necesaria preparación y la atención a los procesos de educación en la fe y maduración de los jóvenes, o pudo haber pecado de falta de creatividad y de tendencia a la rutina; y otros provenientes de la incomprensión, la falta de apoyo y las críticas -muchas veces infundadas- de otros ámbitos de la misma realidad eclesial.

A los pies de la Virgen del Verdún, donde culminó con una peregrinación la 5a. Jornada Nacional de la Juventud, Mons. Carlos Nicolini decía: “La Jornada es un momento fuerte de expresión de nuestra Pastoral Juvenil... Una voz que queremos hacer sentir a todos los jóvenes del Uruguay... Con la Jornada Nacional, la Pastoral Juvenil alienta esa expresión de comunión y participación que son los grupos juveniles de las parroquias, movimientos y comunidades. La Jornada Nacional es la jornada de los jóvenes. Y la Jornada Nacional de la Juventud se hace porque los jóvenes la quieren”.

Es frecuente encontrar hoy, muchos años después, personas adultas que al reconocer amigos o conocidos de aquellas épocas se identifican con un “Yo empecé en la de Mercedes”, “Yo estuve en la de Minas y en la de Canelones”, “Yo fui en el tren a la de Paso de los Toros” o “Yo debuté en la de Carmelo”... Y muchos padres que, con alegría y con algo de nostalgia, reviven aquellas instancias para motivar la participación de sus hijos en las Jornadas Nacionales que se siguen realizando... Y muchos asesores que tratan de transmitir a los jóvenes que acompañan en sus grupos, la vivencia y la mística que experimentaron ellos mismos, cuando en sus tiempos juveniles, participaron en una o más Jornadas Nacionales... Signos inequívocos de la marca que dejaron en su caminar y en su crecimiento en la fe.
Esta humilde creación uruguaya se trasladó luego, a través de los intercambios generados en los Encuentros Latinoamericanos de Responsables Nacionales de Pastoral Juvenil, a otros países del continente, que fueron creando también, a su manera y con las características propias de cada realidad, sus Días Nacionales de la Juventud. Tampoco son ajenas a este proceso continental, las Jornadas Mundiales de la Juventud, iniciadas en 1986, cuando las Jornadas Nacionales de Uruguay estaban ya en su octava celebración.

Sin duda, las Jornadas Nacionales de la Juventud van a continuar... Quienes hemos tenido la gracia de ser parte activa del proceso de preparación y realización de muchas de ellas, seguimos creyendo hoy en su potencial evangelizador, porque abre espacio a los jóvenes en comunidades eclesiales conformadas mayoritariamente por adultos, porque permite expresar “las nuevas formas celebrativas de la fe propias de la cultura de los jóvenes” y porque son una manera concreta de seguir renovando “de manera eficaz y realista la opción preferencial por los jóvenes y dar un nuevo impulso a la Pastoral Juvenil en las comunidades eclesiales”.

P. Horacio G. Penengo SDB



LOS LEMAS DE ESTOS 34 AÑOS

Tenemos la esperanza de construir el mañana unidos
1a. Jornada Nacional - Montevideo - 1979

Nuestro pueblo necesita nuestra fuerza
2a. Jornada Nacional - Montevideo - 1980

Joven, familia y sociedad: desafíos y esperanzas
3a. Jornada Nacional - Paysandú - 1981

Joven, servidor de la verdad, constructor de la justicia, obrero de la paz
4a. Jornada Nacional - Mercedes - 1982

Solidarios, llenos de esperanza, vamos sembrando el futuro
5a. Jornada Nacional - Minas - 1983

No podemos dejar de anunciar lo que hemos visto y oídp
6a. Jornada Nacional - Canelones - 1984

Con Cristo y nuestro pueblo hacia la nueva sociedad
7a. Jornada Nacional - 1985

Testigos de Cristo entre el pueblo para construir la paz
8a. Jornada Nacional - 1986

Civilización del Amor, tarea y esperanza
9a. Jornada Nacional - 1987

Fiesta joven para un pueblo nuevo
10a. Jornada Nacional - Durazno - 1988

Tiempo joven, tiempo nuevo, tiempo de resurrección
11a. Jornada Nacional - 1989

Creemos en la vida
12a. Jornada Nacional - 1990

Jóvenes, con Cristo, construyamos una nueva América Latina
13a. Jornada Nacional - 1991

¡Urgente! Se necesitan ejemplos de vida que convenzan
14a. Jornada Nacional - 1992

¡Anímate! Hay un camino a continuar y un mensaje a anunciar
15a. Jornada Nacional - 1993

Joven uruguayo: ¡Levántate y anda!
16a. Jornada Nacional - Treinta y Tres - 1994

Tus ganas de vivir tienden puentes de esperanza
17a. Jornada Nacional - 1995

Denles ustedes de comer
18a. Jornada Nacional - Carmelo - 1996

Todo es posible para el que cree
19a. Jornada Nacional - 1997

¡No tengan miedo. La vida vale la pena!
20a. Jornada Nacional - 1998

¡Arriésgate! Construyamos el mundo que queremos
21a. Jornada Nacional - 1999

Quédate con nosotros porque anochece
22a. Jornada Nacional - 2000

Anímate. Vamos juntos por un mundo mejor
23a. Jornada Nacional - San José - 2001

Él hace nuevas todas las cosas
24a. Jornada Nacional - 2002

Yo soy el camino, la verdad y la vida
25a. Jornada Nacional - 2003

Sembrando futuro al estilo de Jesús
26a. Jornada Nacional - 2004

Pan de vida, vida para compartir
27a. Jornada Nacional - Melo - 2005

Ven y sígueme, cuento contigo
28a. Jornada Nacional - 2006

Jugáte... Él nos llama. También es tu lugar
29a. Jornada Nacional - 2007

Con Jesús, Misión y Vida en abundancia
30a. Jornada Nacional - Tacuarembó - 2008

En la Vida encontramos a Jesús
31a. Jornada Nacional - 2009

Vamos a tu casa, Jesús nos espera
32a. Jornada Nacional - 2010

¡Soy cristiano: creo, vivo y anuncio!
33a. Jornada Nacional - 2011

¡Encontrate con Cristo: tu vida cambiará!
34a. Jornada Nacional - Maldonado - 2012


domingo, 8 de julio de 2012

Preparando la 34a Jornada Nacional de la Juventud


Asesores y animadores de grupos de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Melo se reunieron hoy, durante toda la jornada, en la Parroquia San José Obrero de la ciudad de Treinta y Tres.
El Vicario pastoral, P. Luis Arturo, convocó a un grupo representativo para preparar la participación de la Diócesis en la próxima Jornada Nacional de la Juventud, que tendrá lugar en Maldonado el 1 y 2 de setiembre de este año.
Asimismo, el grupo preparó el aporte de la Pastoral Juvenil a la Asamblea Diocesana, a realizarse en el mes de julio.
Mons. Heriberto estuvo también presente, acompañando todo el desarrollo de la reunión y presidiendo la Eucaristía con la que culminó la jornada de trabajo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

33ª Jornada Nacional de la Juventud en Melo


Fotos y comentarios de la Jornada
de hoy en Melo, en Facebook


La Diócesis de Melo celebró hoy la Jornada Nacional de la Juventud. 120 adolescentes y jóvenes de las parroquias San José Obrero (Treinta y Tres), Santa Clara, Tupambaé, Fraile Muerto, Catedral, Buen Pastor y Santo Domingo Savio (estas tres de Melo), se reunieron en la parroquia Santo Domingo Savio a partir de las 11 de la mañana. Aunque el día estuvo tormentoso, la lluvia no comenzó hasta después del mediodía, de modo que no hubo dificultades para llegar y reunirse.

Después de las acreditaciones, donde cada participante recibió una cinta de color que luego permitiría formar grupos donde se integraran los diferentes lugares de origen, los jóvenes tuvieron un tiempo recreativo en el patio del Colegio Mons. Lasagna, contiguo a la parroquia. Reunidos finalmente en el salón de actos, luego de las presentaciones se escucharon los testimonios de Alfonso, Erika y Jorge, tres jóvenes que participaron en la reciente Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid. Otros dos jóvenes de la Diócesis de Melo estuvieron también en Madrid. Por su parte el Obispo recordó brevemente la historia de las Jornadas Nacionales de la Juventud y de las Jornadas Mundiales.

Vino luego el almuerzo por grupos, donde cada uno se reuniò con su compañeros para compartir lo que habìan llevado.

La tarde comenzó con el armado de los grupos "por color" y unas divertidas actividades para que el grupo comenzara su "rodaje". Las fotos de pirámides humanas y "bicicletas" son muy elocuentes. Luego de ese momento intenso, de mucha actividad, la hora de la reflexión. Cada grupo recibió la reseña de la vida de un cristiano, un testigo de la fe en nuestro tiempo, entre ellos: Santo Domingo Savio, la Beata Laura Vicuña, la Beata María Romero Meneses FMA, Mons. Oscar Romero, Padre Cacho Alonso. Leyendo y comentando estas vidas, los jóvenes buscaron como, a partir de esos testimonios, es posible hoy, en Melo ser cristiano: creer, vivir y anunciar, como lo expresa el lema de la Jornada.

Terminado el trabajo en grupos y luego de un tiempo breve de preparación, se pasó a la Misa, que presidió Mons. Heriberto, acompañado por los Padres Salesianos Paco, párroco y Pedro, director del Liceo. Se integraron a la Misa niños de la parroquia de Santa Clara que estaban participando ese día de otra actividad. Los jóvenes participaron con alegría en los cantos, vivieron intensamente los silencios y, en su momento, presentaron, en forma de compromiso, la conclusión de su trabajo de la tarde. El Obispo enfatizó las palabras de Jesús "donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos", invitando a tomar conciencia de esa Presencia, para salir de allí a llevarla a los hermanos y hacer realidad el "anuncio", palabra final del lema de la Jornada.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Treinta y Tres recibe a los jóvenes de la Diócesis de Melo (3)

Luego del trabajo de animación realizado esta mañana con los niños, los jóvenes se reunieron de nuevo en la parroquia San José para almorzar.
Después de las milanesas al pan, los refrescos y los alfajores, y de un ratito de distensión, se reunieron en varios grupos mezclados en los que compartieron lo que habían vivido en la mañana y prepararon su participación en la Misa.
Durante la Misa, animada por el equipo de músicos de Treinta y Tres que estuvo acompañando toda la jornada, los jóvenes realizaron varios gestos que habían preparado, en el momento penitencial, en la oración de los fieles, en las ofrendas, y en la acción de gracias, en la que pudieron ver las fotos de los diferentes momentos de la jornada.
En su homilía, Mons. Heriberto destacó la participación de cada uno de los lugares presentes: Aceguá, Noblía, Río Branco, Melo, Tupambaé, Santa Clara, Cerro Chato y Treinta y Tres, invitándolos a irse poniendo de pie a medida que los iba nombrando.
Luego, hizo ver cómo todos veniamos de diferentes parroquias, pero pertenecemos a la misma diócesis.
Invitó luego a pensar un poco más lejos: en las demás diócesis del Uruguay, que también estaban celebrando en ese momento sus jornadas.
Todavía más lejos: en Venezuela, 800 jóvenes de toda América están reunidos en el 3er congreso Latinoamericano de jóvenes, y allí está participando Patricia, de nuestra diócesis, integrando la delegación de Uruguay.
Y más lejos: el Papa Benedicto XVI acaba de enviar un mensaje a todos los jóvenes del mundo, invitándolos a participar en la Jornada Mundial de la Juventud, el año próximo en Madrid.
Recogiendo las palabras del Papa, el Obispo invitó a los jóvenes a buscar "algo grande" para sus vidas, a no conformarse con dejar pasar el tiempo, sino buscar seguir a Jesús, creciendo en su fe día a día, apoyándose en sus comunidades y en sus grupos, en la Palabra de Dios, la oración y los sacramentos, y buscando brindar servicios en su comunidad, haciendo, por ejemplo, algo como lo que hicieron esa mañana con los niños de las obras sociales.
Al finalizar la Misa, el Obispo reiteró de nuevo, brevemente, la invitación a seguir creciendo en el seguimiento de Jesús, participando también en el campamento misión que la P. Juvenil proyecta realizar en enero en La Charqueada.

Treinta y Tres recibe a los jóvenes de la Diócesis de Melo (2)

Este domingo amaneció con el cielo totalmente despejado en Treinta y Tres. Un hermoso celeste, después de tantos días de lluvia y temporal.
Los jóvenes, divididos en dos equipos, fueron llevados en ómnibus hasta el Club del Niño de la Obra Social San Martín y a la Capilla San Francisco Javier de Barrio 25 de Agosto.
Allí hicieron actividades recreativas con niños, y volvieron a la Parroquia, donde en este momento están a punto de compartir el almuerzo.
Tendrán luego un momento de distensión, un trabajo en grupos y a las 15:30 la celebración de la Eucaristía en la Parroquia San José, que presidirá Mons. Heriberto.

Treinta y Tres recibe a los jóvenes de la Diócesis de Melo (1)

Desafiando los últimos -esperamos- coletazos del temporal de Santa Rosa, comenzó ayer por la tarde la celebración de la 32ª Jornada Nacional de la Juventud en la Diócesis de Melo. Jóvenes de Aceguá, Noblía, Río Branco, Santa Clara, Tupambaé, Cerro Chato, Melo (San José Obrero, Bº López Benítez y Catedral) fueron recibidos por familias y jóvenes de Treinta y Tres.
Luego de la llegada y ubicación en sus alojamientos, los jóvenes se encontraron en la parroquia San José, donde tuvieron un momento de bienvenida y animación, para luego formar equipos donde prepararon el trabajo que van a realizar esta mañana: actividades recreativas con niños en dos obras sociales de Treinta y Tres.
Terminada la tarea, volvieron a reunirse en el templo, compartiendo otro momento de canciones con participación de cada delegación y se retiraron a descansar.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Mensaje de Mons. Fajardo a los jóvenes

Con motivo de la 32ª Jornada Nacional de la Juventud, que se celebra en todas las diócesis del Uruguay este primer domingo de setiembre, Mons. Arturo Fajardo, Obispo de San José de Mayo y presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil dirigió este mensaje a los jóvenes.
 

“Vamos a tu casa Jesús nos espera” 
Como hace 32 años celebraremos el primer domingo del mes de setiembre la Jornada Nacional de la Juventud.
Este año nos inspira el texto de Zaqueo (Lc. 1, 10), queremos ver a Jesús, queremos encontrarnos con Él, con su Palabra que nos llena de vida y esperanza.
Como dice el Documento de Aparecida: “En el encuentro con Cristo queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo” (DA 28).
La Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal ha delegado en una sub-comisión, encargada de motivar y animar la preparación y participación en la Jornada. Con este fin se han enviado para trabajar y reflexionar en los grupos de jóvenes de todas las comunidades, dos encuentros en los que ocupa un lugar central la Lectio Divina, la lectura orante de la Biblia.
El descubrir la riqueza de la Lectio Divina ha sido para muchos jóvenes y para la Pastoral Juvenil uno de los logros más significativos y esperanzadores de este tiempo. La lectura orante de la Sagrada Escritura, la vivencia grupal y la celebración comunitaria de cada encuentro nos ayudará en este camino de preparación.
La Jornada Nacional de la Juventud coincide este año con la realización del III Congreso Latinoamericano de Jóvenes, el cual se realizará en Venezuela del 5 al 12 de setiembre, que tiene como tema “Jóvenes de América Latina, discípulos y misioneros de Jesucristo hoy para la vida de nuestros pueblos” y el lema será “Caminemos con Jesús para dar vida a nuestros pueblos”.
Este Congreso y nuestra Jornada Nacional se inscriben en el esfuerzo de revitalizar la Pastoral Juvenil, como dice Aparecida: “La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión (cf. Lc 10, 29-37; 18, 25-43). La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo”.
Los Obispos nos invitan pues a profundizar en la vocación de discípulos- misioneros de Jesucristo como proyecto esencial y proyecto de vida de los jóvenes, para que se comprometan como verdaderos protagonistas de la renovación de la Iglesia y la sociedad.
Que esta Jornada sea para los jóvenes de nuestra Patria un momento de Encuentro con Jesús, que nos envía como misioneros a anunciar el don de la fe a nuestros hermanos.
+Arturo Fajardo
Obispo de San José de Mayo
Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil – C.E.U.

domingo, 29 de agosto de 2010

Jornada Nacional de la Juventud - Encuentro de Catequistas

Queridos diocesanos:

Llega setiembre, el invierno empieza a dejarnos y la cercanía de la primavera nos invita a que la vida reverdezca también en nuestros corazones y nuestras comunidades.

En este mes, jóvenes y catequistas de nuestra diócesis vivirán respectivos encuentros.

El próximo fin de semana, que incluye el primer domingo de setiembre, se celebra en cada diócesis del Uruguay la Jornada Nacional de la Juventud, con el lema “Vamos a tu casa, Jesús nos espera”. Jóvenes de diferentes grupos de la diócesis se encontrarán en la Parroquia San José Obrero de la ciudad de Treinta y Tres, desde la noche del sábado, recibidos por familias de las parroquias de la ciudad. En la mañana del domingo compartirán actividades de servicio las obras sociales, para reencontrarse sobre el mediodía, finalizando con la Eucaristía a las 15:30.

Esta jornada esta en continuidad con el camino que viene haciendo este año la Pastoral Juvenil diocesana, jalonado por la vigilia de Pentecostés, el taller de Lectio Divina y el proyecto de campamento-misión en enero de 2011. Momentos de encuentro y formación que ayudan a crecer como discípulos misioneros de Jesús en la Iglesia diocesana.

El domingo 12 de setiembre, la Parroquia María Auxiliadora de Charqueada recibe a los catequistas de la diócesis, que compartirán una jornada de oración y reflexión en torno al tema del Día Nacional de la Catequesis: “Jesús nos habla en el camino”.

Animo a todos los jóvenes que habitualmente participan en los grupos parroquiales a encontrarnos en Treinta y Tres y a todos los catequistas de la Diócesis a participar del encuentro de La Charqueada. Yo estaré participando y acompañando ambos encuentros.

Agradezco a las familias que brindarán alojamiento, a las dos parroquias que serán sede de estos eventos y pido a todas las comunidades que tengan presente estos dos momentos, acompañando con su oración y colaborando en lo que puedan necesitar jóvenes y catequistas para su participación.

Los bendice de corazón,

+ Heriberto
Obispo de Melo

La 32ª JNJ en la Diócesis de Melo

La Pastoral Juvenil de la Diócesis de Melo se prepara para celebrar la 32ª Jornada Nacional de la Juventud.
La misma, convocada por la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil (CNPJ) de la Conferencia Episcopal del Uruguay tiene como lema "Vamos a tu casa, Jesús nos espera".
El lema, elegido por los integrantes de la CNPJ en su reunión del pasado mes de enero, está acompañado por un texto inspirador: el encuentro de Jesús y Zaqueo (Lucas 19,1-10), del cual destacan las palabras con las que Jesús invita a Zaqueo a recibirlo: "Zaqueo, baja, porque hoy debo quedarme en tu casa". Yendo al encuentro de otros hermanos, los jóvenes quieren proponer a quienes los reciban en su casa un encuentro con Jesús. No se trata de que los jóvenes lleven a Jesús a las casas, sino de que su visita sea ocasión para que visitantes y visitados descubran juntos a Jesús allí presente.
En nuestra diócesis, animadores y jóvenes se reunieron hoy con el Obispo y el Vicario Pastoral para preparar la celebración de la jornada en la diócesis. La propuesta es convocar a los jóvenes en la parroquia San José Obrero de la ciudad de Treinta y Tres en la tarde del sábado 4 de setiembre. Al llegar serán recibidos por familias con las que se alojarán esa noche. Esta propuesta ha sido recibida con mucho entusiasmo por varias familias de Treinta y Tres que están dispuestas a recibir a los jóvenes. Una vez instalados, volverán a encontrarse para compartir distintos momentos, que incluyen también la preparación de la actividad de servicio que realizarán en la mañana.
El domingo de mañana, los grupos de jóvenes de Treinta y Tres guiarán a los grupos que vienen de fuera a diferentes centros de trabajo social, donde entre todos animarán actividades recreativas con niños. Allí compartirán también el almuerzo. Inmediatamente después regresarán para compartir, mezclados en grupos, lo vivido a partir del sábado, y culminar la jornada con la celebración de la Eucaristía que presidirá Mons. Heriberto.