Los Obispos de Melo

En 1897 el Papa León XIII creó la Provincia Eclesiástica del Uruguay, pasando la Diócesis de Montevideo a ser Arquidiócesis, con dos nuevas diócesis como sufragáneas: Salto y Melo.
Sin embargo, las circunstancias políticas de la época impiden que las nuevas diócesis sean provistas hasta 1919, luego de la reforma constitucional que separó la Iglesia del Estado.

La Provincia Eclesiástica en 1897

I. José Marcos Semería: 
Superimpendar pro animabus vestris

El primer Obispo de Melo fue José Marcos Semería (3 de julio de 1919 - 9 de junio de 1922). Nació en Tacuarembó el 10 de marzo de 1855. Hizo sus estudios eclesiásticos en el Colegio de la Inmaculada Concepción
de Rosario de Santa Fe, Argentina, de los PP. Jesuitas. Recibió la ordenación sacerdotal en 1880. Fue párroco de San Fructuoso de Tacuarembó, su ciudad natal, Carmelo, Sta. Lucía, Aguada, Cordón y la  Catedral de Montevideo. Fue Vicario General de la Arquidiócesis en tiempos de Mons. Isasa y Mons. Johanneman. Nombrado Obispo de Melo el 3 de julio de 1919, recibió la ordenación episcopal el 9 de noviembre de 1919, siendo el ordenante principal Alberto Vasallo Torregrossa, en ese momento Internuncio Apostólico en Argentina y coordenantes Ricardo Isaza Goyechea y Pío Caetano Secondo Stella.
En el breve gobierno de la Diócesis de Melo, se granjeó el aprecio de sus diocesanos, organizó la Curia Diocesana con el Pbro. David Giordano como Vicario General; el Pbro. Manuel Guillade, Fiscal y el Pbro. Emilio Bertone, Canciller. Desplegó, además, una gran actividad misionera recorriendo toda su inmensa diócesis.
De salud algo precaria, su renuncia a la sede de Melo fue hecha efectiva el 9 de junio de 1922, reintegrándose a la Catedral de Montevideo y recibiendo el título de Obispo titular de Prusa. Falleció el 11 de octubre de 1934.
Su lema episcopal fue Superimpendar pro animabus vestris ("me desgastaré totalmente por vuestras almas" 2da. Corintios 9,15a).  

II. Joaquín Arrospide

José Joaquín Manuel Eloy Arrospide Echeverría (21 de julio de 1922 - 18 de abril de 1928), llamado "el obispo párroco" porque con frecuencia suplía a los párrocos en sus ausencias. Nació en Tolosa (Gipuzkoa), España, el 25 de junio de 1862. Fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1890. Fue nombrado Obispo de Melo el 21 de julio de 1922 y ordenado Obispo el 25 de febrero de 1923, en la Iglesia San Pedro de Durazno, donde había sido párroco por más de un cuarto de siglo. Su ordenante principal fue Juan Francisco Aragone, arzobispo de Montevideo y los coordenantes José Marcos Semería y Tomás Gregorio Camacho.
Desarrolló una intensa actividad misionera, irradiando a su paso la luz de su profunda fe y virtudes evangélicas. Lo mismo le daba suplir a un Párroco en sus vacaciones o ausencias que presidir un Congreso.
En los cinco años que gobernó la Diócesis, demostró un gran interés por toda obra de apostolado y progreso espiritual para la Diócesis Instituyó la Asociación Contribución al Culto, especialmente para el sostenimiento de los seminaristas.
Restauró la Catedral, cuyas obras iniciadas en 1857, habían quedado paralizados por medio siglo, después de la inauguración en 1876 de la nave central, y que ofrecía el aspecto de un edificio vetusto y en pésimas condiciones.
En una de sus numerosas recorridas misioneras, de visita en el pueblo de Carmen, se sintió indispuesto. Ee regreso en Melo, fallecería un mes después, el 18 de abril de 1928. Al  frente de  la Diócesis quedó el Pbro. Generoso Pérez, como Vicario Capitular.

III. Miguel Paternain:
Oportet Christum Regnare

Miguel Paternain C.Ss.R. fue nombrado obispo de Melo el 20 de abril de 1929. Residió tres años en Melo y en 1931 la sede se traslada a Florida, pasando a ser "Diócesis de Florida-Melo". A partir de 1955 y hasta el 27 de febrero de 1960 será Obispo de Florida.
Nació en Minas, el 16 de noviembre de 1894. Fue ordenado sacerdote en la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas) el 19 de febrero de 1921.
Desde entonces se dedicó a la obra de las misiones y recorrió como misionero varias zonas de Argentina y del Uruguay. No le era, pues, desconocida la Diócesis de Melo, ya que había misionado varias parroquias y pueblos de la misma en tiempos de Mons. Semería y de su  inmediato predecesor Mons. Arrospide. 
Fue ordenado Obispo el 21 de julio de 1929, por Filippo Cortesi, Nuncio Apostólico en Argentina quien fue secundado por Francisco Aragone y Tomás Gregorio Camacho como coordenantes.
La provisión de parroquias vacantes y creación de otras necesarias se presentaba como el problema más urgente ya que había sólo 18 sacerdotes, distribuidos en 15 parroquias, algunas de ellas sin párroco estable, para los seis departamentos que comprendía la Diócesis.
Mons. Paternain desplegó sus esfuerzos, intensificando las misiones parroquiales y rurales, promoviendo las vocaciones sacerdotales, y recurriendo a la ayuda de las Congregaciones Religiosas para suplir la falta de sacerdotes diocesanos.
En los tres años que estuvo en Melo no tuvo tiempo material para desarrollar toda su potencialidad administrativa y ejecutiva. Recién en Florida, con más tiempo y en mejores condiciones quizá, empezaron a salir a luz sus grandes realizaciones.
A partir de enero de 1934, comenzó a publicarse la revista “Vida Diocesana”, órgano oficial de la Diócesis. y caja de resonancia de las inquietudes apostólicas.
En 1931 se predicó en Melo una Misión general para toda la ciudad; y otra en Florida en 1935, reiterada en 1945. Todos los años se realizaban misiones en las diversas parroquias, con la presencia y participación del Obispo.
En noviembre de 1936 se celebró la primera Semana de Acción Católica para el clero y los fieles, Hubo además otras Semanas de Acción Católica: en Melo, con el anuncio del Congreso Eucarístico Diocesano, en julio de 1942; en setiembre del mismo año, en Florida; y en agosto de 1943, en Tacuarembó, Al mismo tiempo se iba implantando la organización de la Acción Católica en todas las parroquias.
En 1944 se celebró en Melo el primer Congreso Eucarístico Diocesano, precedido de un año de preparación, realizándose Congresos Parroquiales en toda la Diócesis.
En cuanto al culto a la Virgen, durante todos los años de su episcopado, promovió las peregrinaciones anuales a la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona del Uruguay. A fines de 1945, realizó una recorrida con la histórica Imagen por todas las parroquias de la Diócesis, renovando las manifestaciones del fervor religioso vivido el año anterior en las jornadas del Congreso Eucarístico de Melo.
Erigió numerosas parroquias, entre ellas Santa Clara de Olimar (1932); Ntra. Sra. del Carmen, Melo y Fraile Muerto (1933); Vergara (1938); Cerro Chato (1949) y proveyó Río Branco (1933) que no contaba con sacerdote residente.
El 27 de febrero de 1960, cinco años después de la refundación de la Diócesis de Melo, ya como Obispo de Florida, renunció, recibiendo el título de Obispo de Mades y permaneciendo como administrador apostólico hasta la llegada de su sucesor. El 21 de setiembre de ese año la Santa Sede le dio un reconocimiento, nombrándolo Arzobispo titular de Achrida.
Participó en las cuatro sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano II.
Falleció el 21 de octubre de 1970.

Estos tres Obispos son también, por lo tanto, los primeros obispos de la actual diócesis de Florida.
El 15 de noviembre de 1955, por la Bula Constitutio Accepta Arcano Dei Concili el Papa Pío XII funda nuevamente la Diócesis de Melo. José Maria Cavallero (20 de diciembre de 1955 - 9 de julio de 1960) será su primer Obispo. En esta nueva etapa, la Diócesis de Melo abarca los departamentos de Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja, Rocha y Maldonado. 

La Diócesis de Melo en 1955

IV. José María Cavallero:
La Palabra de Dios no está encadenada


José María Cavallero Gómez nació en Asencio, Soriano, el 14 de setiembre de 1899. Se educó en el Colegio San Miguel de los Padres Salesianos en la ciudad de Mercedes. A los 18 años ingresa como funcionario al Banco de la República Oriental del Uruguay, cargo al que pronto renuncia para entrar, en 1917, al Seminario. En 1925 es enviado al Seminario de Málaga, España, y el año siguiente a Roma, donde estudia en la Universidad Gregoriana y donde fue ordenado sacerdote el 7 de abril de 1928.
Luego de encargos en el Seminario Menor de Salto y en las parroquias de Carmelo y Nueva Palmira, en 1932 fue nombrado párroco de la Parroquia de la Santísima Trinidad, en la capital del departamento de Flores, donde permaneció hasta su nombramiento episcopal. Allí fundó el primer instituto secular uruguayo "Sociedad del Magisterio y del Apostolado Parroquial" (SMAP) el 28 de junio de 1946.
El 16 de julio de 1952 fue nombrado Obispo Auxiliar de Salto y titular de Uthina. Recibió la ordenación episcopal el 26 de octubre de 1952, siendo el ordenante principal el entonces Nuncio Apostólico en el Uruguay, luego Cardenal, Alfredo Pacini, y los coordenantes el Obispo de Salto, Alfredo Viola y el Arzobispo de Montevideo, el Cardenal Antonio María Alfredo Barbieri OFM cap. El 20 de diciembre de 1955 fue nombrado obispo de Melo, permaneciendo en esta diócesis hasta el 9 de Julio de 1960, en que fue nombrado primer Obispo de Minas.
En Melo funda en 1959 el Colegio Parroquial Dámaso Antonio Larrañaga, en territorio entonces de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. Ese año fundó también el Servicio Social interparroquial, con sede en el Obispado, para responder a las clases sociales más necesitadas de Melo y alrededores.
Participó en la primera sesión del Concilio Vaticano II. Falleció el 29 de mayo de 1963. Su lema episcopal: La Palabra de Dios no está encadenada (2Tm 9).

En 1960, para crear la Diócesis de Minas, se separan de Melo los departamentos de Lavalleja, Rocha y Maldonado. Así la Diócesis de Melo adquiere su configuración actual, con los departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres.  

La Diócesis de Melo desde 1960 hasta hoy.

V. Orestes Santiago Nuti:
Hacia praderas ubérrimas

Orestes Santiago Nuti Sanguinetti S.D.B. (9 de julio de 1960 - 2 de enero de 1962). Nació en Montevideo el 15 de octubre de 1919. En 1932 ingresó al Seminario Salesiano del Manga, donde hizo sus estudios de Filosofía y Magisterio. Entre 1943 y 1945 continuó sus estudios en Córdoba, Argentina. En 1946 fue enviado a Chile para realizar el último año de Teología.
Fue ordenado sacerdote para los Salesianos de Don Bosco, el 1 de diciembre de 1946, en Manga.
De 1947 a 1948 fue prefecto de estudios en la Casa de Formación y de 1949 a 1950 vice rector. De 1951 a 1959 ocupa el cargo de director del Colegio San Isidro, Las Piedras. Además, en 1954 es designado párroco de San Isidro. En 1959, con el inicio de la presencia salesiana en Melo, funda y dirige el Liceo Mons. Lasagna de esa ciudad.
Allí lo encuentra el 9 de julio de 1960 su nombramiento como Obispo de Melo, recibiendo la ordenación episcopal el 21 de agosto de ese año. Su lema episcopal: Hacia praderas ubérrimas está tomado de Ezequiel 34,14. El ordenante principal fue el Nuncio Apostólico en el Uruguay, Raffaele Forni y los coordenantes el Obispo de Morón, Argentina, Miguel Raspanti S.D.B. y José María Cavallero.
En su primera carta pastoral anuncia los énfasis a los que apunta su episcopado: catequesis, educación católica, misiones parroquiales, Ejercicios Espirituales, Ejercitaciones Para un Mundo Mejor, Acción Católica y promoción de las vocaciones sacerdotales. "Seremos misioneros. En una diócesis donde los tres cuartos de su población viven en la campaña, no nos queda mejor remedio que llegarnos a todos por la acción santificadora de las misiones parroquiales" y, al anunciar la creación de equipos misioneros agrega: "Los acompañaré personalmente para poder conocer a todas las almas confiadas a nuestros cuidados, y proporcionarles la luz de la Verdad. Los dotaremos, Dios mediante, de todo lo que necesiten, para que su acción evangelizadora pueda llegar a todos, rudos e ignorantes, pobres y ricos, chicos y grandes, para que todas las almas puedan así ser llevadas a praderas ubérrimas de ciencia de Dios, de amor de Dios".
El 2 de enero de 1962 fue nombrado primer Obispo de la Diócesis de Canelones, pasando a ser Obispo emérito el 25 de octubre de 1994. Participó en las cuatro sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano II. Falleció el 2 de noviembre de 1999.

VI. Roberto Cáceres: 
In Nomine Domine

Roberto Reinaldo Cáceres González (2 de enero de 1962 - 23 de abril de 1996). Actualmente primer Obispo emérito de la Diócesis de Melo, fue su pastor por 34 años.
Nació en Buenos Aires, Argentina, de padres uruguayos, el 16 de abril de 1921. Fue ordenado para la Arquidiócesis de Montevideo el 15 de julio de 1945. El 2 de enero de 1962 fue nombrado Obispo de Melo. Recibió la ordenación episcopal el 19 de marzo del mismo año. El ordenante principal fue Raffaelo Forni y los coordenantes Miguel Paternain y Oreste S. Nuti. Se retiró de la conducción de la Diócesis el 23 de abril de 1996. Participó en las cuatro sesiones del Concilio Ecuménico Vaticano II.
Luego de residir durante muchos años en la Parroquia El Salvador de la ciudad de Treinta y Tres, desde donde continuó llevando una asombrosamente intensa actividad, con gran presencia en varias radioemisoras de la Diócesis, y celebrando la Eucaristía en capillas de la ciudad de Melo y la ciudad de Treinta y Tres, desde enero de 2016 reside en el Hogar Sacerdotal, casa del Clero diocesano del Uruguay, en la ciudad de Montevideo.


Mons. Roberto Cáceres relata cómo llegó a determinar su lema episcopal,
en dos sucesivas conversaciones con el Nuncio Apostólico de la época, Mons. Forni

VII. Nicolás Cotugno:
Que sean uno

Nicolás Cotugno Fanizzi S.D.B. (13 de junio de 1996 - 4 de diciembre de 1998), actualmente Arzobispo emérito de Montevideo. Nació en Sesto San Giovanni, Italia, el 21 de setiembre de 1938. Hizo su primera profesión en los Salesianos de Don Bosco en 1962 y fue ordenado sacerdote el 26 de julio de 1967. El 13 de junio de 1996 fue nombrado Obispo de Melo y recibió la ordenación episcopal el 28 de julio de ese año. El ordenante principal fue Francesco de Nittis, Nuncio Apostólico en el Uruguay; los coordenantes fueron José Gottardi S.D.B. y Roberto Cáceres. El 4 de diciembre de 1998 fue nombrado Arzobispo de Montevideo. Es actualmente arzobispo emérito y reside en la capital del Uruguay.

VIII. Luis del Castillo: 
Recapitular todo en Cristo

Serapio Luis del Castillo Estrada S.J. (21 de diciembre de 1999 - 13 de junio de 2009). Segundo Obispo emérito de Melo. Nació en Montevideo el 21 de junio de 1931. Fue ordenado sacerdote en la Compañía de Jesús el 30 de julio de 1966. El 9 de abril de 1988 fue nombrado Obispo Auxiliar de Montevideo y titular de Tarasa in Numidia. Recibió la ordenación episcopal de manos de José Gottardi, siendo coordenantes Carlos Parteli y Orlando Romero, el 11 de junio de 1988. El 21 de diciembre de 1999 fue nombrado Obispo de Melo, diócesis de la que pasó a ser Obispo emérito el 13 de junio de 2009. Durante su episcopado introdujo en la Diócesis el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (2002); se realizó el VI Encuentro Nacional de Comunidades Eclesiales de Base en Treinta Tres (2003); en 2005 se iniciaron las trasmisiones de Radio María Uruguay desde el Obispado y se celebró en Melo la XXVII Jornada Nacional de la Juventud. Abrió la Diócesis para la instalación de la comunidad terapéutica "Fazenda de la Esperanza", cuya casa se inauguró poco después de asumir su sucesor. Actualmente reside como misionero en una parroquia jesuita en Santiago de Cuba.


IX. Heriberto Bodeant:
Nada es imposible para Dios

Heriberto Andrés Bodeant Fernández fue nombrado el 13 de junio de 2009, asumiendo la conducción de la Diócesis el 18 de julio de ese año. Nació en Young, Río Negro, el 15 de junio de 1955. Estudió Magisterio y Profesorado de Historia. Ingresó al Seminario Interdiocesano Cristo rey en 1980. Fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Salto en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Young, el 27 de setiembre de 1986. El 28 de junio de 2003 fue nombrado Obispo auxiliar de Salto y titular de Ampora. Recibió la ordenación episcopal el 27 de setiembre de ese año en la Catedral San Juan Bautista de Salto, siendo ordenante principal Daniel Gil Zorrilla S.J. y coordenantes Marcelo Mendiharat Pommies y Carlos Collazzi S.D.B. Su lema episcopal es Nada es imposible para Dios.