Allí, en lo que parece un "parto adelantado" (16 de diciembre), Jesús nació... no exactamente en un pesebre, pero sobre el pasto seco había abundante bosta de oveja (que no molestaba mucho) y más allá del techito que resguardaba del sol (esta es una Navidad de verano) algunas ovejitas contemplaban la escena.
Y en la escena estaba un niño Jesús muy tranquilo, una Virgen María llena de ternura, un José con un firme bastón de peregrino, pronto para proteger a la madre y al niño, un ángel que llevó la noticia a los pastores que también se hicieron presentes; una estrella y los magos de Oriente que llegaron siguiendo su señal.
Jesús, una vez más, eligió nacer entre los más humildes. En el campo, entre animales, entre hombres y mujeres de trabajo, entre niños... entre todos aquellos que le abrieron las puertas del corazón.
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