miércoles, 16 de junio de 2010

Respuesta a las adicciones

¿Tienen tus hijos
problemas de drogas?
Amor-Exigente 
nuevamente en Melo

Amor-Exigente es una respuesta a las familias en las que algunos de sus miembros han entrado en el terrible camino de las drogas.

Después de una presentación realizada recientemente en nuestra sociedad, hay ahora dos encuentros programados:

Para padres que están dispuestos a encarar el problema, y quieren conocer lo que Amor-Exigente ofrece como camino, habrá una reunión el Martes 15 de junio, a las 18 horas. El lugar de reunión es reservado. Los interesados en participar pueden comunicarse a los siguientes celulares para conocer los detalles:
- 098 11 84 47 (Raquelita)
- 098 71 25 10 (Roberto)

Para todos aquellos que quieran tener herramientas de prevención, la propuesta es una serie de encuentros que irán abordando temáticas relacionadas con la adicción. Estos encuentros se inician también el Martes 15 de junio, pero a las 19:30, en la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo, Dr Herrera Nº 639, Melo - Cerro Largo, Teléfonos 22088 – 29797.

martes, 15 de junio de 2010

Retiro del Clero de Melo

Pasando por la orilla del lago...

 
Pasando por la orilla del lago o Mar de Galilea, Jesús llamó a sus primeros discípulos "para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar".
A las orillas de otro lago, esta Laguna Merín, seminaristas, diáconos, presbíteros y obispos de la diócesis de Melo, vamos haciendo nuestro caminar espiritual en el "estar" con Jesús, en la escucha de su Palabra, en la oración, en la celebración de la Eucaristía.
Nos orienta en este caminar Mons. Domingo Castagna, Obispo emérito de Corrientes, que ha puesto como eje de este retiro el común llamado a la santidad, vivido desde los distintos grados del sacramento del Orden.


lunes, 14 de junio de 2010

Fiesta Patronal

Sagrado Corazón en Cerro Chato

La Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Cerro Chato celebró hoy su fiesta patronal.
A las 15:30 se celebró la Eucaristía, presidida por Mons. Heriberto, acompañado en esta oportunidad por un ilustre visitante: Mons. Domingo Castagna, arzobispo emérito de Corrientes, que llegó hoy a la diócesis para predicar los Ejercicios Espirituales al clero, que comenzarán mañana. Junto a ellos estuvieron en el altar el P. Sebastián, cura párroco, y el P. Gabriel, uno de los responsables de la Fazenda de la Esperanza, y el seminarista Luis Fernando.
La comunidad acudió numerosa al templo, y luego compartió en el salón parroquial el ya tradicional chocolate con tortas fritas y una alegre guitarreada.

viernes, 11 de junio de 2010

Clausura del Año Sacerdotal

Homilía de Su Santidad Benedicto XVI
en la Clausura del Año Sacerdotal


 Queridos hermanos en el ministerio sacerdotal, Queridos hermanos y hermanas: 

El Año Sacerdotal que hemos celebrado, 150 años después de la muerte del santo Cura de Ars, modelo del ministerio sacerdotal en nuestros días, llega a su fin. Nos hemos dejado guiar por el Cura de Ars para comprender de nuevo la grandeza y la belleza del ministerio sacerdotal. El sacerdote no es simplemente alguien que detenta un oficio, como aquellos que toda sociedad necesita para que puedan cumplirse en ella ciertas funciones. Por el contrario, el sacerdote hace lo que ningún ser humano puede hacer por sí mismo: pronunciar en nombre de Cristo la palabra de absolución de nuestros pecados, cambiando así, a partir de Dios, la situación de nuestra vida. Pronuncia sobre las ofrendas del pan y el vino las palabras de acción de gracias de Cristo, que son palabras de transustanciación, palabras que lo hacen presente a Él mismo, el Resucitado, su Cuerpo y su Sangre, transformando así los elementos del mundo; son palabras que abren el mundo a Dios y lo unen a Él.

El sacerdocio no es un oficio, es un sacramento


Por tanto, el sacerdocio no es un simple «oficio», sino un sacramento: Dios se vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor. Esta audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aun conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en su lugar, esta audacia de Dios es realmente la mayor grandeza que se oculta en la palabra «sacerdocio». Que Dios nos considere capaces de esto; que por eso llame a su servicio a hombres y, así, se una a ellos desde dentro, esto es lo que en este año hemos querido de nuevo considerar y comprender.

Queríamos despertar la alegría de que Dios esté tan cerca de nosotros, y la gratitud por el hecho de que Él se confíe a nuestra debilidad; que Él nos guíe y nos ayude día tras día. Queríamos también, así, enseñar de nuevo a los jóvenes que esta vocación, esta comunión de servicio por Dios y con Dios, existe; más aún, que Dios está esperando nuestro «sí». Junto con la Iglesia, hemos querido destacar de nuevo que tenemos que pedir a Dios esta vocación. Pedimos trabajadores para la mies de Dios, y esta plegaria a Dios es, al mismo tiempo, una llamada de Dios al corazón de jóvenes que se consideren capaces de eso mismo para lo que Dios los cree capaces.

Petición de perdón por los pecados

Era de esperar que al «enemigo» no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo. Y así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario. También nosotros pedimos perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas, mientras prometemos que queremos hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás; que en la admisión al ministerio sacerdotal y en la formación que prepara al mismo haremos todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación; y que queremos acompañar aún más a los sacerdotes en su camino, para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida.

Si el Año Sacerdotal hubiera sido una glorificación de nuestros logros humanos personales, habría sido destruido por estos hechos. Pero, para nosotros, se trataba precisamente de lo contrario, de sentirnos agradecidos por el don de Dios, un don que se lleva en «vasijas de barro», y que una y otra vez, a través de toda la debilidad humana, hace visible su amor en el mundo. Así, consideramos lo ocurrido como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y que nos hace reconocer y amar más aún el gran don de Dios. De este modo, el don se convierte en el compromiso de responder al valor y la humildad de Dios con nuestro valor y nuestra humildad. La palabra de Cristo, que hemos entonado como canto de entrada en la liturgia de hoy, puede decirnos en este momento lo que significa hacerse y ser sacerdote: «Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29).


Fiesta del Sagrado Corazón

Celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y con la liturgia echamos una mirada, por así decirlo, dentro del corazón de Jesús, que al morir fue traspasado por la lanza del soldado romano. Sí, su corazón está abierto por nosotros y ante nosotros; y con esto nos ha abierto el corazón de Dios mismo. La liturgia interpreta para nosotros el lenguaje del corazón de Jesús, que habla sobre todo de Dios como pastor de los hombres, y así nos manifiesta el sacerdocio de Jesús, que está arraigado en lo íntimo de su corazón; de este modo, nos indica el perenne fundamento, así como el criterio válido de todo ministerio sacerdotal, que debe estar siempre anclado en el corazón de Jesús y ser vivido a partir de él.

Quisiera meditar hoy, sobre todo, los textos con los que la Iglesia orante responde a la Palabra de Dios proclamada en las lecturas. En esos cantos, palabra y respuesta se compenetran. Por una parte, están tomados de la Palabra de Dios, pero, por otra, son ya al mismo tiempo la respuesta del hombre a dicha Palabra, respuesta en la que la Palabra misma se comunica y entra en nuestra vida. El más importante de estos textos en la liturgia de hoy es el Salmo 23 [22] – «El Señor es mi pastor» –, en el que el Israel orante acoge la autorevelación de Dios como pastor, haciendo de esto la orientación para su propia vida. «El Señor es mi pastor, nada me falta». En este primer versículo se expresan alegría y gratitud porque Dios está presente y cuida del hombre. La lectura tomada del Libro de Ezequiel empieza con el mismo tema: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro» (Ez 34,11).

Dios cuida personalmente de mí, de nosotros, de la humanidad. No me ha dejado solo, extraviado en el universo y en una sociedad ante la cual uno se siente cada vez más desorientado. Él cuida de mí. No es un Dios lejano, para quien mi vida no cuenta casi nada. Las religiones del mundo, por lo que podemos ver, han sabido siempre que, en último análisis, sólo hay un Dios. Pero este Dios era lejano. Abandonaba aparentemente el mundo a otras potencias y fuerzas, a otras divinidades. Había que llegar a un acuerdo con éstas. El Dios único era bueno, pero lejano. No constituía un peligro, pero tampoco ofrecía ayuda. Por tanto, no era necesario ocuparse de Él. Él no dominaba. Extrañamente, esta idea ha resurgido en la Ilustración. Se aceptaba no obstante que el mundo presupone un Creador. Este Dios, sin embargo, habría construido el mundo, para después retirarse de él. Ahora el mundo tiene un conjunto de leyes propias según las cuales se desarrolla, y en las cuales Dios no interviene, no puede intervenir. Dios es sólo un origen remoto. Muchos, quizás, tampoco deseaban que Dios se preocupara de ellos. No querían que Dios los molestara. Pero allí donde la cercanía del amor de Dios se percibe como molestia, el ser humano se siente mal. Es bello y consolador saber que hay una persona que me quiere y cuida de mí. Pero es mucho más decisivo que exista ese Dios que me conoce, me quiere y se preocupa por mí. «Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen» (Jn 10,14), dice la Iglesia antes del Evangelio con una palabra del Señor. Dios me conoce, se preocupa de mí.

Este pensamiento debería proporcionarnos realmente alegría. Dejemos que penetre intensamente en nuestro interior. En ese momento comprendemos también qué significa: Dios quiere que nosotros como sacerdotes, en un pequeño punto de la historia, compartamos sus preocupaciones por los hombres. Como sacerdotes, queremos ser personas que, en comunión con su amor por los hombres, cuidemos de ellos, les hagamos experimentar en lo concreto esta atención de Dios. Y, por lo que se refiere al ámbito que se le confía, el sacerdote, junto con el Señor, debería poder decir: «Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen». «Conocer», en el sentido de la Sagrada Escritura, nunca es solamente un saber exterior, igual que se conoce el número telefónico de una persona. «Conocer» significa estar interiormente cerca del otro. Quererle. Nosotros deberíamos tratar de «conocer» a los hombres de parte de Dios y con vistas a Dios; deberíamos tratar de caminar con ellos en la vía de la amistad con Dios.

Volvamos al Salmo. Allí se dice: «Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan» (23 [22], 3s). El pastor muestra el camino correcto a quienes le están confiados. Los precede y guía. Digámoslo de otro modo: el Señor nos muestra cómo se realiza en modo justo nuestro ser hombres. Nos enseña el arte de ser persona. ¿Qué debo hacer para no arruinarme, para no desperdiciar mi vida con la falta de sentido? En efecto, ésta es la pregunta que todo hombre debe plantearse y que sirve para cualquier período de la vida. ¡Cuánta oscuridad hay alrededor de esta pregunta en nuestro tiempo! Siempre vuelve a nuestra mente la palabra de Jesús, que tenía compasión por los hombres, porque estaban como ovejas sin pastor. Señor, ten piedad también de nosotros. Muéstranos el camino. Sabemos por el Evangelio que Él es el camino. Vivir con Cristo, seguirlo, esto significa encontrar el sendero justo, para que nuestra vida tenga sentido y para que un día podamos decir: "Sí, vivir ha sido algo bueno". El pueblo de Israel estaba y está agradecido a Dios, porque ha mostrado en los mandamientos el camino de la vida. El gran salmo 119 (118) es una expresión de alegría por este hecho: nosotros no andamos a tientas en la oscuridad. Dios nos ha mostrado cuál es el camino, cómo podemos caminar de manera justa. La vida de Jesús es una síntesis y un modelo vivo de lo que afirman los mandamientos. Así comprendemos que estas normas de Dios no son cadenas, sino el camino que Él nos indica. Podemos estar alegres por ellas y porque en Cristo están ante nosotros como una realidad vivida. Él mismo nos hace felices. Caminando junto a Cristo tenemos la experiencia de la alegría de la Revelación, y como sacerdotes debemos comunicar a la gente la alegría de que nos haya mostrado el camino justo.

Después viene una palabra referida a la "cañada oscura", a través de la cual el Señor guía al hombre. El camino de cada uno de nosotros nos llevará un día a la cañada oscura de la muerte, a la que ninguno nos puede acompañar. Y Él estará allí. Cristo mismo ha descendido a la noche oscura de la muerte. Tampoco allí nos abandona. También allí nos guía. "Si me acuesto en el abismo, allí te encuentro", dice el salmo 139 (138). Sí, tú estás presente también en la última fatiga, y así el salmo responsorial puede decir: también allí, en la cañada oscura, nada temo. Sin embargo, hablando de la cañada oscura, podemos pensar también en las cañadas oscuras de las tentaciones, del desaliento, de la prueba, que toda persona humana debe atravesar. También en estas cañadas tenebrosas de la vida Él está allí. Señor, en la oscuridad de la tentación, en las horas de la oscuridad, en que todas las luces parecen apagarse, muéstrame que tú estás allí. Ayúdanos a nosotros, sacerdotes, para que podamos estar junto a las personas que en esas noches oscuras nos han sido confiadas, para que podamos mostrarles tu luz.

«Tu vara y tu cayado me sosiegan»: el pastor necesita la vara contra las bestias salvajes que quieren atacar el rebaño; contra los salteadores que buscan su botín. Junto a la vara está el cayado, que sostiene y ayuda a atravesar los lugares difíciles. Las dos cosas entran dentro del ministerio de la Iglesia, del ministerio del sacerdote. También la Iglesia debe usar la vara del pastor, la vara con la que protege la fe contra los farsantes, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones. En efecto, el uso de la vara puede ser un servicio de amor. Hoy vemos que no se trata de amor, cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal. Como tampoco se trata de amor si se deja proliferar la herejía, la tergiversación y la destrucción de la fe, como si nosotros inventáramos la fe autónomamente. Como si ya no fuese un don de Dios, la perla preciosa que no dejamos que nos arranquen. Al mismo tiempo, sin embargo, la vara continuamente debe transformarse en el cayado del pastor, cayado que ayude a los hombres a poder caminar por senderos difíciles y seguir a Cristo.

Al final del salmo, se habla de la mesa preparada, del perfume con que se unge la cabeza, de la copa que rebosa, del habitar en la casa del Señor. En el salmo, esto muestra sobre todo la perspectiva del gozo por la fiesta de estar con Dios en el templo, de ser hospedados y servidos por él mismo, de poder habitar en su casa. Para nosotros, que rezamos este salmo con Cristo y con su Cuerpo que es la Iglesia, esta perspectiva de esperanza ha adquirido una amplitud y profundidad todavía más grande. Vemos en estas palabras, por así decir, una anticipación profética del misterio de la Eucaristía, en la que Dios mismo nos invita y se nos ofrece como alimento, como aquel pan y aquel vino exquisito que son la única respuesta última al hambre y a la sed interior del hombre. ¿Cómo no alegrarnos de estar invitados cada día a la misma mesa de Dios y habitar en su casa? ¿Cómo no estar alegres por haber recibido de Él este mandato: "Haced esto en memoria mía"? Alegres porque Él nos ha permitido preparar la mesa de Dios para los hombres, de ofrecerles su Cuerpo y su Sangre, de ofrecerles el don precioso de su misma presencia. Sí, podemos rezar juntos con todo el corazón las palabras del salmo: «Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida» (23 [22], 6).

Por último, veamos brevemente los dos cantos de comunión sugeridos hoy por la Iglesia en su liturgia. Ante todo, está la palabra con la que san Juan concluye el relato de la crucifixión de Jesús: «uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua» (Jn 19,34). El corazón de Jesús es traspasado por la lanza. Se abre, y se convierte en una fuente: el agua y la sangre que manan aluden a los dos sacramentos fundamentales de los que vive la Iglesia: el Bautismo y la Eucaristía. Del costado traspasado del Señor, de su corazón abierto, brota la fuente viva que mana a través de los siglos y edifica la Iglesia. El corazón abierto es fuente de un nuevo río de vida; en este contexto, Juan ciertamente ha pensado también en la profecía de Ezequiel, que ve manar del nuevo templo un río que proporciona fecundidad y vida (Ez 47): Jesús mismo es el nuevo templo, y su corazón abierto es la fuente de la que brota un río de vida nueva, que se nos comunica en el Bautismo y la Eucaristía.

La liturgia de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, sin embargo, prevé como canto de comunión otra palabra, afín a ésta, extraída del evangelio de Juan: «El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba. Como dice la Escritura: De sus entrañas manarán torrentes de agua viva» (cfr. Jn 7,37s). En la fe bebemos, por así decir, del agua viva de la Palabra de Dios. Así, el creyente se convierte él mismo en una fuente, que da agua viva a la tierra reseca de la historia. Lo vemos en los santos. Lo vemos en María que, como gran mujer de fe y de amor, se ha convertido a lo largo de los siglos en fuente de fe, amor y vida. Cada cristiano y cada sacerdote deberían transformarse, a partir de Cristo, en fuente que comunica vida a los demás. Deberíamos dar el agua de la vida a un mundo sediento. Señor, te damos gracias porque nos has abierto tu corazón; porque en tu muerte y resurrección te has convertido en fuente de vida. Haz que seamos personas vivas, vivas por tu fuente, y danos ser también nosotros fuente, de manera que podamos dar agua viva a nuestro tiempo. Te agradecemos la gracia del ministerio sacerdotal. Señor, bendícenos y bendice a todos los hombres de este tiempo que están sedientos y buscando. Amén.

Hoy comienza el Mundial

Fútbol y Fe:
la humildad y la gloria



Obdulio Varela

Al entrar a la cancha o al hacer un gol, muchas veces se ve a los jugadores haciendo la señal de la cruz (no sé si Obdulio Varela lo hacía)... ¿Qué significa ese gesto para ellos? Allá por el año 1975, Juan C. Acosta, centrodelantero de la selección juvenil uruguaya que había ganado en Lima el campeonato sudamericano, lo explicaba así: Por ella pedimos a Dios que nos ayude y nos proteja. Frecuentemente hay lesiones que nos marginan de la competencia. Cuando ingresamos a la cancha nos exponemos a muchos riesgos. Pedimos a Dios, no tanto el triunfo, sino su protección, para poder jugar siempre. Que Él esté de parte nuestra.

Luego del gol, bueno, le agradecemos que nos haya permitido vivir ese momento, poder hacerlo, agregaba Ricardo Ortiz, capitán de aquel equipo celeste (1).

Encomendarnos a Dios, ponernos bajo la protección del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es reconocer que somos criaturas, que no somos omnipotentes, sino frágiles, vulnerables. Agradecer es reconocer que la lucidez, la inteligencia, las habilidades, las fuerzas que se ponen en la cancha no son sólo resultado del trabajo y el esfuerzo, sino ante todo dones que hemos recibido de nuestro Creador y que hemos podido desarrollar.

Hacerse la señal de la cruz puede ser así un signo de humildad. Humildad, del latín humilitas, que viene a su vez de humus, tierra. Esto nos recuerda que somos "de barro", que nuestra vida es pasajera: "polvo eres y en polvo te convertirás". A la vez, nos encomendamos a Aquel del que viene la Vida, el único que puede realmente colmarnos, y que nos promete participar para siempre de su vida Divina, en definitiva, el que nos hace entrar en su Gloria.

"Gloria" es una palabra común a las expresiones de fe y al fútbol. "La gloriosa celeste", decimos con orgullo los uruguayos. Los cristianos alabamos a Dios diciendo "Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo..."

Pero ¿qué es esa Gloria de Dios? El Evangelio de Juan nos acerca a ese tema desde un ángulo tal vez inesperado: la Gloria es la manifestación de la Verdad más profunda de Dios., es decir, su Amor, porque Dios es Amor. Dar Gloria a Dios, glorificarlo, es nada más, y nada menos, que reconocer abiertamente esa realidad. Asi, en el Evangelio de Juan, Jesús aparece muchas veces glorificando al Padre, pidiendo que el Padre glorifique su nombre, anunciando que el Hijo va a ser glorificado por el Padre... Podríamos traducirlo así: Jesús aparece muchas manifestando la verdad más profunda que hay en el Padre, Jesús pide al Padre que manifieste una vez más su Amor, Jesús anuncia que el Padre va a hacer visible, evidente, el Amor con que el Hijo se entrega...

¿Cuál es la gloria de un equipo, de un jugador? La copa, la medalla, el premio, es ese reconocimiento de una realidad: es el que ganó, el que salió campeón, el que convirtió más goles, el que atajó los penales del alargue... Esa es "la hora de la verdad", suele decirse., porque"fútbol son goles", y con los goles se ganan los partidos... Sin embargo, mirando algunas trayectorias individuales, hay una gloria más profunda en aquellos que, junto a su habilidad deportiva, que les valió premios y reconocimientos, cultivaron otros valores: su espíritu verdaderamente deportivo, su caballerosidad, su respeto por el otro... Esa "gloria" está más cerca de no ser la gloria pasajera, la que hacía decir a los antiguos romanos Sic transit gloria mundi: "Así pasa la gloria del mundo" o, como suele decirse hoy, "los 15 segundos de fama"...

+ Heriberto

(1) "¡Salud, campeones! El fútbol refleja lo que acontece en la vida", nota del quincenario INFORMACIONES, de la Arquidiócesis de Montevideo, primera época, Nº 51, 20 de setiembre de 1975.
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Una interesante reseña de la vida de Obdulio Varela, resaltando sus valoreshttp://www.efdeportes.com/efd100/obdulio.htm

Un sitio de la Iglesia Católica en Chile dedicado al Mundial de Fútbol
 
Oración oficial aprobada por la 
Conferencia Episcopal de Sudáfrica
Dios todopoderoso,
creador de todo, mientras personas
de todas las naciones se congregan, con pasión
y entusiasmo para la Copa Mundial de Fútbol 2010, que
nosotros los sudafricanos podamos ser buenos anfitriones, que
nuestros visitantes sean huéspedes bienvenidos y que los jugadores de
todos los equipos sean bendecidos con un buen espíritu deportivo y con
la salud. Que tu Espíritu de equidad, justicia y paz prevalezca entre jugadores
y participantes. Que puedan contribuir, cada uno a su manera, de forma positiva
para la prevención, el control y la lucha contra el crimen y la corrupción, el
vandalismo de cualquier tipo y la explotación y el abuso, sobre todo de
los más vulnerables. Que aquellos que están lejos de sus hogares y
de sus familias encuentren mucha alegría con ocasión de la
celebración del hermoso juego del fútbol y del bello
juego de la vida conforme a Tu plan
para el bien común de todos.
Amén

Oración por el Fútbol y el Deporte 

Dios Padre de bondad,
te alabamos por la vida que nos regalas
y por todos los valores humanos
presentes en el fútbol y el deporte
donde reconocemos tu infinito amor.

Te bendecimos, Padre
porque nos diste el don del juego
que nos permite divertirnos y crecer
física y espiritualmente.

En Ti nos reconocemos hermanos y hermanas,
también en las competencias y torneos
porque Tú quieres que seamos uno
y que nos congreguemos en un mismo amor.

Nosotros, discípulos misioneros de tu Hijo,
le reconocemos como Camino, Verdad y Vida,
fuente de encuentro y de alegría.
En su triunfo sobre la muerte
fundamos nuestra esperanza
en la Copa definitiva y verdadera.

Bendice, Señor,
a todos los futbolistas y deportistas,
a sus familias y a quienes les apoyan.
Ayúdales a sacar el mayor bien
de su talento y espíritu de equipo.
Que sean siempre personas sanas,
honestas y solidarias.

Y a todos nosotros,
danos ánimo para jugar siempre limpio
en el fútbol y en toda la vida
para que podamos, con tu Gracia,
alcanzar el título eterno de la Vida en Ti.

Amén.

 Fútbol,
Metáfora de un País
Mons. Pablo Galimberti, Obispo de Salto 

Por estos días el fútbol es un sentir colectivo que aproxima a todos los uruguayos, sin mirar edades, condición social, ocupación, ciudades o rincones del mundo en que se encuentren.
 
Un abrazo cruza mares y fronteras acortando distancias. Aficionados, jugadores, técnicos, dirigentes, periodistas, auspiciantes y distintivos patrios se entrecruzan en las avenidas y estadios de Sudáfrica, rivalizando con el palacio de las Naciones Unidas. 
 
Si el lenguaje sustenta una cultura, ciertamente que el fútbol se ha ganado un lugar.  Durante un almuerzo con Juan Pablo II su secretario expresó que Uruguay era conocido por el fútbol.  Bajamos la guardia y nos espetó: ¡pero el fútbol de Europa es mejor! dando pie a Monseñor Daniel Gil para explicarle al Papa que el fútbol era una metáfora de la vida. Y citó expresiones como: sudar la camiseta, sacarle a uno tarjeta roja, etc. Y el Papa, mostrándose conocedor del tema completó: ¡a mí algunos me dicen que los dejo en el banco de los suplentes! 
 
La atracción por el fútbol tiene hondas raíces y dice mucho sobre lo que cada uno es.  En efecto la vida no se rige sólo por obligaciones sino también por lo que es libre, se ritualiza en el juego, demanda competencia y superación.
 
Desde sus orígenes el juego es símbolo de lucha.  Algo tan nuestro: 
- “¿Cómo andás, hermano? 
- Y, en la lucha …!” 
Lucha contra la muerte, como los juegos que organizó Aquiles en honor a su amigo Patroclo, según La Ilíada. O lucha contra fuerzas hostiles o contra sí mismo, ya sea miedo, debilidad, complejos, dudas, enfermedades, etc. Incluso cuando los juegos son simple pasatiempo, esconden una pizca de victoria, al menos para quien gana.
 
El juego implica enfrentamiento, azar, simulacro, donde el adversario representa desafíos, expectativas, obstáculos para afrontar. De ahí que nadie es ajeno y todos nos sentimos de algún modo dentro de ese movimiento, ya sea en un estadio, en la actividad social o la soledad de cada día.
 
La dinámica del juego, cualquiera que sea, está metida en lo medular de cada uno. Se asemeja con la vida real y requiere tres ingredientes. En primer lugar la totalidad de la persona, porque para conquistar la meta hay que “poner toda la carne en el asador”, equivalente al dicho de los alquimistas “ars requirit totum hominem” (el arte exige la totalidad). En segundo lugar hay que respetar reglas para que vivir no signifique puro salvajismo. En tercer lugar disponemos de un escenario para ejercer nuestra libertad o creatividad, trazar estrategias de aguante y dosificación de energías y tiempos hasta el último segundo, como se aprecia muy bien en un partido de basquetbol.
 
El juego tiende a sustituir la anarquía en las relaciones humanas haciendo pasar de las reacciones humanas silvestres a los vínculos propios de un nivel civilizado. En el respeto de las reglas el juego permite manifestar la espontaneidad y adecuar las reacciones más personales a las exigencias exteriores. De ahí la importancia de que el juego sea educativo y no meramente competitivo, como me decía un entrenador de Baby fútbol, lamentándose de ciertos padres o madres excesivamente fanatizados por pretender hacer rápidamente de sus hijos deportistas con futuro asegurado.
 
Los grandes juegos públicos alcanzaban una gran influencia social y psicológica. En torno a ellos cristalizaba el sentimiento cívico y nacional.  Eran el vínculo que unía a una comunidad.  Incidían en la vida privada como en la pública y los distinguía de los “bárbaros”.
 
Durante el tiempo de los juegos se suspendían guerras, ejecuciones capitales y embargos judiciales. Era tiempo de tregua. Días consagrados generalmente a los dioses tutelares de las ciudades y confederaciones.
 
Los juegos también pueden asumir el valor de una ofrenda. Los antagonistas rivalizan en destreza y resistencia y este derroche de energías, fatigas, sudores y hasta lágrimas lo ofrecen o dedican a un ser querido o a un ser superior. Algo de esto se ve al final de un partido o competencia ciclista cuando el vencedor de una prueba dedica el triunfo a su madre; o cuando un equipo camina hasta San Cono en Florida.
 
Ojalá que algo de esto ocurra también en estos días. 
 
Columna Diario “cambio”, 11 de junio de 2010

San José Obrero, Melo

Reliquias para nuevo altar
En vísperas de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y de la clausura del Año Sacerdotal 2009 – 2010, con la presencia del Obispo, del sacerdote encargado de la Parroquia, P. Miguel, numerosos fieles y obreros que están llevando adelante la refacción de la Iglesia, fueron colocadas en el nuevo altar de la Parroquia San José Obrero de la ciudad de Melo, que pronto será consagrado, las siguientes reliquias:
S. Agathae (Águeda) VM, m AD 251, celebración 5 febrero
S. Luciae, (Lucía) VM, m 303/4,  13 diciembre
Ss. Tiburtii & Susannae (Tiburcio M y Susana VM), m 286, 11 agosto  
S. Georgii (Jorge) Mil. M, m 304, 23 abril
S. Tarcisii (Tarcisio), M, m 258, 13 Ago/26 abril
S. Gregorii  Magno (Gregorio Magno), PCD, m 604, 12 marzo
S. Cyriaci Diácono (Ciriaco), M, m 303, 8 agosto
S. Polycarpi (Policarpo) M, m 156, 26 enero
De la “Columna de la Flagelación” de Nuestro Señor Jesucristo

jueves, 10 de junio de 2010

Liceo y Obra Social

Visita a Obras Salesianas en Melo
Mons. Heriberto visitó hoy el Liceo Salesiano Mons. Lasagna, donde mantuvo una reunión con su director, el P. Sergio y demás integrantes del equipo de dirección. En la misma, el equipo presentó al Obispo aspectos generales del funcionamiento del centro y del proyecto educativo que se lleva adelante, con la impronta del carisma de San Juan Bosco.
Posteriormente visitó, en diferentes momentos a lo largo de la jornada, el CAIF "Padre Pancho" y el Club del Niño de la obra social "Picapiedras", en el populoso barrio Feder. Allí se reunió con los integrantes de los respectivos equipos. Al final de la tarde participó en una reunión con el grupo de "madres referentes" (foto), un grupo muy dinámico de mujeres que se vincularon a la obra inicialmente como madres del CAIF y hoy extienden su preocupación e interés de servicio incluso más allá del barrio.
El Obispo se retiró con la promesa de regresar el 24 de junio para la fiesta patronal de la capilla San Juan Bautista, situada junto a la obra social.

miércoles, 9 de junio de 2010

Arzobispo Emérito de Corrientes 
predicará retiro al Clero de Melo

Mons. Domingo Salvador Castagna, Arzobispo Emérito de Corrientes visitará próximamente el Uruguay para orientar el retiro al Clero de la Diócesis de Melo.
Ofrecemos a los lectores de COMUNIÓN este reciente aporte del prelado:

Toribio de Mogrovejo, estilo pastoral de Latinoamérica
Corrientes, 3 Jun. 10 (AICA)

Santo Toribio de Mogrovejo
Santo Toribio de Mogrovejo

“Para los pueblos de Latinoamérica el Arzobispo de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo, encarna la auténtica imagen de la Iglesia Católica: misionera, cercana al pueblo humilde, particularmente representado por los indígenas, afroamericanos y mestizos”, expresa el arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, en la última de la serie de reflexiones elaboradas en ocasión del Año Sacerdotal.
     
El prelado destaca del Santo que “la magnitud de su ministerio pastoral se identifica con la heroicidad de sus virtudes”, y al definirlo como “activo pastor”, subraya que “el prestigio de la investidura recibida favorece su acción en bien de su pueblo, pero, no neutraliza los sinsabores provenientes de las intrigas políticas de entonces”.

     Recuerda que “delante de Dios, y en servicio de su enorme grey, diseña un plan de acción pastoral que lo convierte en un santo andariego”, y agrega: “Se revela como intrépido defensor de la dignidad de los indígenas, frecuentemente maltratados por los colonizadores, y reclama con valentía que sean respetados sus derechos. Convoca y preside el tercer Concilio Limense (1582-1583) al que asisten prelados de toda Hispanoamérica y en el que tratan asuntos relativos a la evangelización de los indígenas. Su andar misionero produce adelantos viales de gran necesidad, construye escuelas, capillas, hospitales, conventos y funda el primer Seminario Americano en Lima (1591) que en la actualidad lleva su nombre”.

     “El Arzobispo Toribio de Mogrovejo extrae su extraordinaria vitalidad misionera de la santidad de su vida -señala monseñor Castagna-. De otra manera no hubiera sido lo que fue” e indica que “los testimonios de quienes lo conocieron dan cuenta de su extraordinaria vida de oración, de sus mortificaciones, de su dedicación a la gravísima tarea de Pastor que la Iglesia le encomienda”.

     En ese sentido, subraya “sus visitas pastorales de estilo netamente misionero” y señala: “Su propósito de estar cerca del pueblo, principalmente de los indígenas y pobres, inaugura una forma pastoral que marca, en adelante, la acción evangelizadora de los principales agentes latinoamericanos: Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos. Muy posteriormente a su tránsito, los ya numerosos obispos de Latinoamérica celebran cuatro Conferencias episcopales que recogen fielmente el espíritu, el pensamiento y la práctica del Santo Arzobispo: Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Por ser quien fue, el Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II lo proclama Patrono del Episcopado Latinoamericano (1983). Ese celestial patronazgo indica, y lo indicará en lo sucesivo, un estilo pastoral de la Iglesia Latinoamericana animado por obispos misioneros, cercanos a los más pobres, testigos incorruptibles del Evangelio. Entre ellos se destacan algunos santos y mártires, históricamente muy cercanos a nosotros”.

     El arzobispo correntino también califica al Santo peruano como “reivindicador de la santidad en la acción pastoral”, y sostiene que “la intención del Papa, al proponer a Santo Toribio como Patrono del episcopado latinoamericano, es presentar un modelo de vida apostólica a los obispos del joven Continente”, porque “como aquel santo Pastor, los obispos de la actual Latinoamérica están desafiados por un territorio geográficamente enorme, a medio poblar, por el fenómeno de una pobreza escandalosa y de un subdesarrollo cultural, económico y político de difícil superación inmediata. Santo Toribio responde, en su tiempo, a esos desafíos, llevando el Evangelio a los más remotos lugares y presentando, con particular osadía pastoral, todas las exigencias emanadas de su anuncio y celebración”.

     Para finalizar, luego de destacar que “Santo Toribio de Mogrovejo ha recogido las angustias y esperanzas del Continente Latinoamericano, confirmando proféticamente su identidad cristiana”, le pidie que “interceda para que la gracia, que lo promovió a la santidad, logre una verdadera renovación en quienes debemos recoger su herencia y hacer del ‘Continente de la esperanza’ una realización ejemplar de la caridad cristiana”.



martes, 8 de junio de 2010

Más sobre demografía y crisis:
La baja natalidad,
en la base de la crisis económica

Por Ettore Gotti Tedeschi*
ROMA, martes 8 de mayo de 2010 (ZENIT.org).-

En las decenas de debates en los que he participado sobre la actual crisis económica en los últimos dos años, raramente he oído afrontar el problema de sus orígenes y de su realidad histórica. Por ello intentaré razonar sobre estos temas de una forma que no es habitual.

El origen de esta crisis económica no reside en el uso equivocado de instrumentos financieros por parte de banqueros o políticos o financieros. Esta crisis tiene su origen en el hecho de que hemos negado la vida, no hemos tenido hijos, o además de no tenerlos, incluso los hemos matado, y por tanto hemos reducido el crecimiento de la población por debajo de los ritmos naturales, penalizando gravemente el crecimiento económico, el desarrollo, el bienestar.

¿Por qué razón estas cosas no se dicen? No de dicen porque se consideran de carácter moral. Y todo lo que es de carácter moral no se considera porque aparentemente no es científico.
Como afirma también el Papa Benedicto XVI en la Caritas in Veritate, el origen de esta crisis es de carácter moral: se ha negado la vida.

En el primer capítulo de la encíclica, el Papa recuerda las dos encíclicas de Pablo VI, Populorum Progressio (1967) y Humanae Vitae (1968). Pablo VI sugería que una lógica de desarrollo económico no podía prescindir del valor del hombre y por tanto del valor de la vida, y que el desarrollo debía ser integral para el hombre y no sólo material.

De hecho, en la Caritas in Veritate, Benedicto XVI expone con una racionalidad extrema el hecho de que la consecuencia del no respeto a la vida y a un desarrollo integral del hombre ha generado una forma de nihilismo y un alejamiento de la cultura contemporánea de toda forma de verdad o de principio de referencia. Este reduccionismo ha influenciado a la economía, las finanzas, la política, hasta el punto de conseguir una forma de autonomía moral que se ha convertido en enemiga del hombre.

Sobre las razones del derrumbe del desarrollo económico que ha llevado a esta crisis, ya en 1968, en la Universidad de Stanford, el profesor Paul Ralph Ehrlich comenzó a proponer una teoría neo-malthusiana suya según la cual si el crecimiento de la población hubiese continuado al ritmo de los últimos años, habría provocado un fenómeno que fue considerado aterrador en su momento: es decir, centenares de millones de personas antes del año 2000 habrían muerto de hambre por la falta de recursos.

Algunos años después, en un libro titulado “Los límites del desarrollo”, elaborado y propuesto por el Club de Roma y por muchos otros círculos similares, volvía a proponer las profecías catastróficas de Ehrlich, sosteniendo que la tasa de crecimiento de la población era demasiado alta, que había que detenerla, de lo contrario decenas de millones de personas morirían de hambre antes del año 2000 en Asia, en China y en India. Imaginaos un poco: no sólo no han muerto de hambre, sino que han llegado a ser más ricos que nosotros, hasta el punto de sostener en pie nuestra economía.

¿Y quién ha producido esta riqueza? Ha sido precisamente el crecimiento de sus poblaciones. ¿Qué provoca un sistema económico que no tiene hijos? Me limito solo a mi conocimiento de los hechos y exclusivamente a las “cunas vacías”. Los “no nacimientos” provocan una forma de congelación del número de la población y en consecuencia el aumento de los costes fijos de una estructura económica. En los años 70 el mundo estaba dividido convencionalmente en cuatro grandes áreas: el mundo desarrollado, cerca de mil millones de personas, con Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa; después estaba el segundo mundo, el del bloque soviético; después estaba un mundo en vías de desarrollo; y finalmente, el cuarto mundo, en condiciones de grave subdesarrollo.

En aquellos años, el llamado mundo desarrollado, a causa de las teorías neo-malthusianas, bloqueó el crecimiento de la población de un 4-4,5% a una bajada progresiva hasta el 0% de los años Ochenta, sobre todo en Europa, Estados Unidos, Canadá y Japón.
¿Sabéis que significa crecimiento cero? Uno piensa: ¡no se tienen hijos! No, crecimiento cero quiere decir que se tienen dos hijos por pareja, que es la tasa de sustitución. El crecimiento cero provoca la congelación del número de una población y cambia su composición: hay menos jóvenes que acceden al mundo del trabajo y de la productividad, y más personas que salen del mundo del trabajo por ancianidad. Esto provoca por un lado una menor productividad, un detenimiento del ciclo del desarrollo social, por tanto se casan menos parejas, menos parejas tienen hijos, y por otro aumentan los costes fijos. Porque las personas que envejecen tienen un coste mayor como pensiones y como sanidad, Este es un fenómeno que fue ignorado completamente. El crecimiento cero provoca la imposibilidad de reducir los impuestos porque aumentan los costes fijos: en 1975 el peso fiscal en Italia era del 25% del producto interno bruto, hoy es el 45%. El fenómeno de las cunas vacías no sólo frena completamente el crecimiento, sino que hace caer la tasa de acumulación del ahorro, porque una familia con un solo hijo tiende a no ahorrar, pierde motivaciones y no ve grandes perspectivas.

¿Qué hizo nuestra civilización desarrollada para compensar la caída del desarrollo consiguiente a la caída de los nacimientos? Llevó a cabo dos intervenciones concretas de carácter económico: el aumento de la productividad; y la deslocalización productiva. El aumento de la productividad a través de la innovación tecnológica, intentando producir más para hacer crecer más la tasa de desarrollo. La segunda estrategia fue la deslocalización productiva, es decir, la transferencia a Asia de una serie de producciones de bajo coste con el objetivo de obtener bienes que costaban menos y que hacían aumentar el poder adquisitivo. Pero tampoco esto bastó. Entonces se adoptó el llamado sistema de crecimiento a débito, haciendo endeudarse al sistema económico y sobre todo a las familias.

Os doy dos números: desde 1998 hasta 2008 el endeudamiento del sistema “Italia” ha crecido del 200% al 300% del PIB, es decir, un 50%. Todo esto para sostener una tasa de crecimiento que prescindía completamente de los nacimientos y del crecimiento de la población. Pero fue aún peor en los Estados Unidos, cargados también por exigencias de presupuesto militar. En los últimos 10 años, desde 1998 hasta 2008, el peso del endeudamiento de las familias americanas sobre el PIB pasó del 68% al 96%, es decir, 28 puntos porcentuales. 28 dividido entre diez hace 2,8 al año de crecimiento debido completamente a la tasa de endeudamiento de las familias: es decir, las familias, para sostener los consumos y el crecimiento económico del PIB se han endeudado hasta un nivel insostenible. Las familias se han encontrado siendo ellas subsidiarias del Estado, en lugar de lo contrario. Las familias se han endeudado durante muchos años, han visto derrumbarse el valor de sus inversiones, han visto caer el valor de la casa que habían comprado, han visto derrumbarse el valor de su fondo de pensiones, y todo esto endeudándose para mantener en pie casi el 75-80% del producto interior bruto americano. ¿Y todo esto por qué? Porque no se tenían hijos o no se dejaban nacer suficientes; está claro, y lo sabemos todos, que la tasa de crecimiento americano de la natalidad era levemente superior, pero ello se debía mucho también al proceso de inmigración latino-americana, que no ha sido suficiente para compensar las exigencias del PIB americano.

En conclusión: hace muchos años pensábamos que no teniendo hijos nos habríamos convertido en más ricos, habríamos estado mejor. Ha sucedido exactamente lo contrario: no teniendo hijos, nos hemos convertido en más pobres y estaremos mal durante mucho tiempo si no conseguimos desinflar este sistema de endeudamiento y si no volvemos a dejar nacer al menos a los niños concebidos.
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Ettore Gotti Tedeschi es presidente del IOR (Istituto Opere Religiose).
[Traducción del italiano por Inma Álvarez] 

Reportaje a Ettore Gotti Tedeschi
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La crisis económica se debe a que cayó la tasa de natalidad”

Reportaje publicado en el diario La Nación, Buenos Aires, 10 de marzo de 2010.
  -¿Por qué cree que el origen de la crisis económica mundial es que hay menos cunas en el mundo occidental?
-No tengo ninguna duda de que el origen verdadero de la crisis es el derrumbe de la natalidad en los países occidentales. Alrededor de 1975, las denominadas teorías de los neomalthusianos predijeron que si la tasa poblacional hubiera seguido creciendo alrededor del 4,5 por ciento, antes del año 2000 millones de personas morirían de hambre, sobre todo en Asia y en la India. Pero en el llamado mundo emergente, o Tercer Mundo, como no sabían leer los libros sobre la bomba demográfica, siguieron tranquilamente teniendo hijos y mejoraron sus condiciones de vida gracias a la sanidad, a la mejor alimentación, etcétera.

-El mundo occidental, en cambio, dejó de tener hijos…
-Exacto. En Estados Unidos y Canadá, Europa y Japón, la tasa poblacional se derrumbó de aquel 4,5 por ciento a cero. Y el cero por ciento no significa que no se tienen más hijos, sino que se tienen dos hijos por pareja.

-¿Demasiado poco?
-Sí, porque ¿qué pasa si la población no crece? En teoría, la población debería aceptar una mayor austeridad. Porque al caer los nacimientos hay menos personas jóvenes que entran en el mundo del trabajo productivamente y hay muchas personas ancianas que salen del sistema productivo y se convierten en un costo para la colectividad. En la práctica, si la población no crece, los costos fijos de esta estructura económica y social aumentan: aumentan los costos de la salud y los costos sociales. Además, tampoco se pueden bajar los impuestos.

-¿Otros efectos?
-La baja de la natalidad también causa la caída del ahorro. Los jóvenes que no tienen trabajo postergan varios años el ciclo de acumulación del ahorro. Muy a menudo no se forman familias con compromisos en relación con los hijos, con lo que el ahorro se extingue.

-Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la crisis global?
-Como la caída del desarrollo del mundo occidental tiene que ver con la no natalidad, entonces se inventa un intento de compensar este derrumbe a través de actividades financieras. Se trata de transferir todas las producciones al Asia para volver a traerlas a nuestros países con costos menores, y con una mayor productividad, aunque ésta tiene límites. El sistema, de hecho, empieza a crecer gracias al endeudamiento de las familias.

-Mucho consumo a crédito…
-Sí. Cualquiera puede aumentar su producto interno bruto. Si yo tengo un PBI de 100 y quiero llegar a 120-130, esto es muy fácil si un banco me financia por 20 y por 30. Si usted este año quiere comprarse un Porsche, un departamento nuevo y alguien le da la plata, usted aumenta su tenor de vida. ¡Pero tiene que pagar sus deudas! Los países no las han pagado porque han financiado a personas que no podían hacerlo. Para financiar este crecimiento del PBI se ha financiado lo que era demasiado riesgoso, que no podía ser financiado. Esta es la paradoja que creó la crisis financiera. Pero el origen de por qué estos instrumentos se convirtieron en necesarios fue que en el mundo no crecía el PBI. ¿Y por qué no crecía el PBI? ¡Porque se dejaron de hacer hijos!

-¿Pero la culpa no fue de los bancos?
-Espere. Para mí, la culpa es más de los gobiernos. ¿Sabe por qué defiendo a los bancos? ¿Se acuerda cuando Bush fue, en octubre de 2007, al G-7 y dijo: «Nos equivocamos», y cuando Obama hace un año, en otro congreso, dijo que los norteamericanos deben dejar de vivir por arriba de sus posibilidades? Usted se da cuenta de que, implícitamente, dos presidentes admitieron que había algo que no funcionaba, que era falso. Fanni Mae y Freddie Mac eran agencias gubernamentales que servían para sostener eventuales riesgos del sistema si alguien dejaba de pagar la cuota del financiamiento. Y saltaron también estas agencias. Es decir, el gobierno sabía que estaba sosteniendo un crecimiento que era demasiado fuerte y no sostenible.

-¿Ahora el mundo está saliendo de la crisis?
-La deuda del sistema en los últimos años pasó aproximadamente del 200% del PBI, hace diez años, al 300%. Hoy, esta deuda no es sostenible: hay que desinflarla y volver a llevarla al nivel de hace diez años. Lo primero que hacen los bancos es reducir el crédito. Y así la economía real entra en crisis, porque produce menos. La economía real hace marchar menos el sistema: se importa menos, se exporta menos, se vende menos, se consume menos y se emplea menos. Además, hay que desinflar la deuda. ¿Cómo? O declaramos un default, como la Argentina -pero no se lo recomendamos a nadie- o se inventan burbujas o shocks.

-¿Es decir?
-El shock es un efecto muy fuerte, que cambia la economía. Por ejemplo, en la Argentina se encuentran pozos de petróleo y se vuelve exportadora de petróleo. Es decir, de crecimiento negativo, empieza a crecer diez puntos, digamos. Tercer camino: austeridad. Es decir: se crea el ahorro. Se gasta poco, se crece poco, se consume poco, se invierte poco. Y se reconstruye un sistema en cinco a siete años, esperando que algo pase. Cuarto camino: inflación, algo que debería evitarse.

-¿Pero para usted se está saliendo de la crisis?
-Cada gobierno está pensando qué hacer. Y cada gobierno tiene una situación diferente.

-¿Pero como la natalidad sigue siendo baja, la crisis no se resolverá nunca?
-La natalidad seguirá siendo baja en Occidente. Por eso, el Papa en su última encíclica escribe que la crisis justamente se debe a un querer ignorar y no dar la suficiente importancia a lo que es la dignidad del hombre, que se expresa en la generosidad, en la confianza que se puede tener en el futuro, o en la providencia, teniendo hijos. Este es un punto fundamental.

ETTORE GOTTI TEDESCHI
Presidente del IOR

Edad: tiene 65 años. Nació el 3 de marzo de 1945.
Nació en: Ponenure, provincia de Piacenza, Italia. Tiene cinco hijos.
Profesor: enseña Etica de las Finanzas, en la Universidad Católica de Milán.
Obras: entre otros libros, escribió Dinero y Paraíso. La economía global en el mundo católico y Espíritus animales, la competencia justa.
Elisabetta Piqué .
Corresponsal en Italia.

lanacion.com.ar
 
El Obispo de Melo
celebró Misa en la capilla 
del Hospital de Treinta y Tres

Mons. Heriberto Bodeant, obispo de Melo, celebró hoy la Eucaristía en la Capilla del Hospital de Treinta y Tres. El Hospital contó hasta hace algunos años con la presencia de religiosas Capuchinas de la Madre Rubatto. Luego de que la comunidad religiosa se retirara, la capilla estuvo algún tiempo cerrada. Recientemente, por iniciativa de los sacerdotes de la Parroquia Cruz Alta, la capilla se reabrió y se celebra allí Misa los martes.
Culminando una jornada con los Diáconos permanentes y sus esposas, el Obispo celebró la Misa con una intención especial por los enfermos y el personal de la salud.

La pequeña gruta, en el patio de la capilla, recoge los agradecimientos por las gracias concedidas por la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes.