sábado, 9 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (8) En Tupambaé






Tupambaé fue hoy la meta de los misioneros. En la mañana se visitó a familias, entregando canastas. En la tarde, la comunidad disfrutó del parque ubicado detrás de la Iglesia, donde los misioneros hicieron sus animaciones y rezó un Rosario dramatizado.
Mons. Heriberto presidió la Eucaristía y celebró el bautismo de una niña de catequesis.
Luego de la Misa, una vigilia de oración mantuvo a la comunidad reunida, escuchando nuevos testimonios y orando con la animación de los misioneros.

viernes, 8 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (7) Visita a Paso Pereira

La capilla de Arévalo y su patrona, Nuestra Señora del Carmen


La misión continúa con la visita a Paso Pereira, sobre el Río Negro.
En el camino, un alto para conocer la capilla de Arévalo.
Ya en Paso Pereira, los misioneros visitaron a las familias, entregando a cada una de ellas una canasta de comestibles, donación de los participantes en el 5to. Encuentro Católico, organizado en Washington D.C., EE.UU. por la Parroquia San Antonio de Padua.
A la tarde, la comunidad se reunió en un galpón prestado por una vecina, que la habilidad de las Madres Misioneras de Jesús Verbo y Víctima transformó en capilla.
Allí se celebró la Eucaristía presidida por el Obispo, los niños recibieron regalos de Reyes (con la visita de los Tres Reyes Magos) y los misioneros ofrecieron nuevamente sus dinámicas de animación y sus testimonios.

jueves, 7 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (6) Velada de oración en Santa Clara




La misión en Santa Clara continuó desarrollándose con la Eucaristía correspondiente a la solemnidad de la Epafinía, presidida por el Obispo.
Luego de la Misa, los misioneros llevaron adelante una vigilia de oración con los miembros de la comunidad que desearon participar.
Los misioneros propusieron algunas dinámicas y brindaron también testimonios de vida.
Mons. Heriberto expuso el Santísimo Sacramento y la vigilia concluyó con la bendición de Jesús Sacramentado.

miércoles, 6 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (5) Armando las canastas





Un aspecto importante de la misión del Ministerio Encuentro Católico en Santa Clara es la entrega de canastas de comestibles a familias en necesidad.
El dinero para la compra de estos artículos fue donado por los participantes del 5to. Encuentro Católico realizado en Washington en marzo del año pasado.
Fue en ese encuentro donde, por sorteo, se eligió a Uruguay como el próximo país de misión.
El armado de las "canastas" (o más bien, de las bolsas con comestibles) se hizo con la colaboración de los jóvenes de la parroquia.

Misión en Santa Clara (4) Tarde de Reyes






Los niños los esperaban inquietos y bulliciosos en el patio trasero del colegio donde funciona actualmente la parroquia de Santa Clara y tienen su convento las Madres Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, responsables de la comunidad.
De pronto, uno de los niños gritó "allá vienen", y todos salieron corriendo por la portera al encuentro de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Los camellos habían quedado lejos, pastando, tomando agua y reponiendo sus fuerzas.
Los tres Reyes Magos venían con sendas bolsas en sus manos, y rápidamente el tropel de niños los rodeó y acompañó con entusiasmo.
Llegados a la casa, cada uno de ellos se dirigió a un salón donde estaban los regalos a repartir, separados de acuerdo a las edades de los niños.
Los chiquitos fueron pasando uno a uno, y cada uno salió con su juguete y una gran sonrisa.



Llegaron ya los reyes y eran tres,
Melchor, Gaspar y el negro Baltasar
arrope y miel le llevarán
y un poncho blanco de alpaca real.

Changos y chinitas duermansé
que ya Melchor, Gaspar y Baltasar
todos los regalos les darán
para jugar mañana al despertar.

El Niño Dios muy bien lo agradeció
comió la miel y el poncho lo abrigó
y fue después que sonrió
y a medianoche el sol relumbró.

Letra: Felix Luna
Música: Ariel Ramírez

Misión en Santa Clara (3) Fraile vivo en Fraile Muerto



El P. Jairo, párroco de Frayle Muerto, Fray Manuel y Mons. Heriberto junto a la histórica lápida de Fray José Días, ahogado en las aguas del arroyo que recibió luego el nombre de "Frayle Muerto" en marzo de 1753.

Fray Manuel, ofm cap (Franciscano de la Orden de Frailes Menores capuchinos), quien participa en la Misión del Ministerio Encuentro Católico en Santa Clara de Olimar, pasó por Frayle Muerto con Mons. Heriberto,

martes, 5 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (2)






¡Comenzó la misión!
Las madres organizaron en este día un almuerzo para las personas de edad y personas solas de Santa Clara.
Luego del almuerzo, tres niñas presentaron números de danza con coreografía creada por ellas, los jóvenes interpretaron varias canciones, Mons. Heriberto también cantó algunas, y los misioneros animaron el momento final de la sobremesa, invitando para un encuentro a las 19 horas.

A esa hora Mons. Heriberto presidió la Eucaristía. En su homilía enfatizó en el papel de Felipe, el discípulo que después de haber sido llamado por Jesús, invitó también a Natanael a conocer al Mesías. Al llegar, Natanael se vio sorprendido de que Jesús ya lo conociera... es que Jesús ya lo había elegido, y Felipe sólo fue el misionero que el Señor eligió para acercar a este nuevo discípulo. Desde el comienzo de su camino junto a Jesús, los discípulos se hacen misioneros.

Después de la Misa, los misioneros propusieron un tiempo en el que hubo juegos, cantos de alabanza, oraciones, un testimonio de vida presentado por Marta, un refrigerio servido por los propios misioneros, culminando con cantos muy festivos que pusieron a todos los presentes en movimiento.

lunes, 4 de enero de 2010

Misión en Santa Clara (1)

Norma, Fray Manuel ofm cap, Carla y Marta
Carla es boliviana y los demás son salvadoreños

Para la Diócesis de Melo todo comenzó en noviembre.
Durante la reunión de la Conferencia Episcopal Uruguaya, nuestro Obispo recibió una llamada a su celular.
Una señora con acento centroamericano llamaba desde los EE.UU., ofreciendo realizar una misón en Uruguay.
Hace ya unos meses que Mons. Heriberto pensaba en una misión en Santa Clara de Olimar con un grupo de la Pastoral Hispana de la diócesis de Atlanta, pero eso todavía no se había concretado.
Las comunicaciones con Norma continuaron, y así el Obispo pudo saber que la Misión era ofrecida por el Ministerio Encuentro Católico de la parroquia San Antonio de Padua de la diócesis de Arlington, en el estado de Virginia, muy cerca de Washington.
El Encuentro Católico es un evento que desde hace algunos años reúne anualmente a algunos miles de personas en la ciudad de Washington. Durante el encuentro se recaudan fondos, que son luegos volcados a una misión en un país latinoamericano. Los misioneros habían estado ya en El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá, pero ahora habían elegido Uruguay.
- ¿Por qué Uruguay? - preguntó el Obispo, no sin cierto asombro.
- Fue elegido por sorteo - explicó Norma.

Después de varios mails y algunas llamadas telefónicas, todo se fue concretando. Las Madres Misioneras de Jesús Verbo y Víctima de la parroquia de Santa Clara aceptaron la propuesta, y es así que hoy llegaron los cuatro misioneros a la nueva terminal del Aeropuerto de Carrasco. Muy animados, sin sentir el cansancio del viaje, empezaron a organizar la misión con la Madre Marcelina y Mons. Heriberto. Mañana tendrán su primera actividad de estos días en los que visitarán Santa Clara, Paso Pereira, Tupambaé, Cerro Chato, Fazenda de la Esperanza y Valentines.

domingo, 3 de enero de 2010

Misa y Bautismos en Sauce, Río Negro, Uruguay





Mons. Heriberto recibió el Año Nuevo en su ciudad natal, Young, Río Negro.
El sábado 3 acompañó al párroco de Young, P. Fernando y al Diácono Dardo, para una celebración de la Eucaristía y un bautismo en Pueblo Sauce, en el mismo departamento de Río Negro.
En 1975, en el mes de enero, el joven Heriberto, recién recibido como maestro, participó en una misión en este pueblo con el grupo de jóvenes de la parroquia de Young, guiados por el P. Georges Armand, un francés que estuvo varios años en la diócesis de Salto como sacerdote Fidei Donum.
En aquellos tiempos la capilla de Sauce estaba a medio construir: contaba con el techo, paredes sin revocar, aberturas sin cierre y piso de tierra. Muchos años después, la capilla está terminada, y una pequeña comunidad se mantiene viva en este pueblo de casas muy dispersas, al que ahora se llega por un camino bastante mejor que el camino de tierra negra de aquellos tiempos.

viernes, 1 de enero de 2010

Jornada Mundial de la Paz


Homilía de Mons. Heriberto Bodeant en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Young, Río Negro, Uruguay

Estamos en el octavo día después de Navidad. Con esta solemnidad de Santa María, madre de Dios y Jornada mundial de oración por la Paz, cerramos estos ocho días en que hemos continuado celebrando el nacimiento del Salvador como una prolongación del día 25.

El nacimiento del Salvador: ese es el centro del mensaje de la Navidad. Ese fue el anuncio del ángel a los pastores, que escuchamos hace ocho días: “hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador…”.

No se trata solamente del nacimiento de un niño llamado Jesús. Ese niño es, ante todo, el Salvador.

Una vez, una joven que estaba haciendo un camino de iniciación en la fe me preguntó “¿de qué tengo que salvarme?”. Curiosamente, ella no percibía su propia necesidad de salvación. Sin embargo, ése es el primer sentido de la salvación: ser salvados de algo, ser rescatados de un peligro que amenaza nuestra vida, de una situación de esclavitud. Si me caigo al agua y me estoy ahogando, es salvación que alguien me rescate. Vengo de Colombia, donde se rezaba en las comunidades por la liberación de las personas que hace mucho tiempo están secuestradas. ¡Cuántas situaciones de ahogo, de angustia, de esclavitud interior puede haber en nuestra vida, que nos hacen necesitados de un Salvador!

Pero la salvación tiene también otro sentido: ser salvados para algo. El Salvador no sólo nos rescata de todo lo que conduce a la muerte, sino que nos salva para una vida nueva, para conducirnos a una vida en plenitud.

Hay una palabra que conjuga ese doble aspecto de la salvación: Paz. Shalom, en el lenguaje bíblico. Es el canto de los ángeles en la noche de Belén: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres amados por el Señor”.

El Salvador que nace dará Gloria a Dios: es decir, hará que Dios sea reconocido en su más profundo ser: Dios Amor, Dios Misericordia.

El Salvador que nace ofrecerá a los hombres y mujeres el don de la paz, don que viene de Dios y es expresión de su amor por toda la humanidad.

Ser rescatado, ser salvado de una peligrosa situación, nos devuelve a la paz.
Pero la paz es mucho más que la tranquilidad, el alivio; mucho más que estar libre de preocupaciones. La Paz es el bienestar del ser humano que vive en armonía y es feliz en sus relaciones consigo mismo, con Dios, con los demás y con la creación.

La armonía y la paz consigo mismo nacen de encontrar y asumir la propia verdad, camino a menudo doloroso, pero también purificador.

El encuentro consigo mismo abre camino a la armonía y la paz con el Creador. Él nos pregunta desde siempre “¿Dónde estás?”, no porque él necesite saber donde estamos, sino porque nosotros necesitamos saberlo, necesitamos hacernos y contestarnos esa pregunta, sin escondernos de él ni de nosotros mismos.

La armonía y la paz con los demás nacen de la apertura y aceptación del otro. No es la “tolerancia” que termina siendo muchas veces el desinterés por el otro, el “no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás”. Es verdadero deseo del encuentro y de la felicidad de los demás y con los demás.

Finalmente, la paz pasa por la armonía con la creación. Los relatos de la creación nos recuerdan que la humanidad recibió un mundo en plena armonía, donde nadie mataba a otro ser para alimentarse de él (aunque esas reglas cambiaron con el tiempo), y donde la primera pareja humana fue colocada en aquel mundo “bueno” salido de las manos de Dios, como un jardín que debía guardar y cultivar.

El Papa Benedicto XVI, en su mensaje para esta Jornada de la Paz 2010 nos dice “Si quieres promover la Paz, protege la creación”.

Hace veinte años, como lo recuerda Benedicto XVI, el Papa Juan Pablo II escribió un mensaje con el título “Paz con Dios creador, Paz con toda la creación”, en el que invitaba a una creciente toma de conciencia ecológica, “que se desarrolle y madure encontrando una adecuada expresión en programas e iniciativas concretas”.

Quisiera destacar algunos puntos del mensaje del Santo Padre:

  • El llamado a la solidaridad con las generaciones venideras, porque las decisiones que hoy se tomen sobre el uso de los recursos del planeta afectarán a quienes llegarán mañana.
  • La solidaridad con los más pobres, puesto que “el desarrollo integral del hombre no puede darse sin el desarrollo solidario de la humanidad”.
  • La pregunta sobre la responsabilidad personal, puesto que “el deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros, los estilos de vida y los modelos de consumo y producción actualmente dominantes, con frecuencia insostenibles desde el punto de vista social, ambiental e incluso económico”.
  • El deber de la Iglesia de asumir su responsabilidad para “defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucción de sí mismo”.
Benedicto XVI concluye invitando “a todos los creyentes a elevar una ferviente oración a Dios, Creador todopoderoso y Padre de misericordia, para que en el corazón de cada hombre y de cada mujer resuene, se acoja y se viva el apremiante llamamiento: Si quieres promover la paz, protege la creación”.