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lunes, 12 de diciembre de 2016

Religión, Libertad y Valores en el Uruguay. Declaración del Grupo Interconfesional de Melo



El pasado 22 de noviembre se reunió por primera vez el Grupo Interconfesional de Melo, en el que participaron los siguientes líderes religiosos:

• Pastor Wilson Acuña, Iglesia Evangélica Pentecostal – Cruzada Universal
• Monseñor Heriberto Bodeant, Obispo de la Diócesis de Melo, Iglesia Católica Apostólica Romana.
• Pastor Martín Correa , Iglesia Asamblea de Dios
• Sr. Rafael Diogo, Presidente de la Estaca Melo–Uruguay de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
• Pastor Armando Dos Santos, del Primer Tabernáculo Cristiano
• Pastor Fabricio García, Iglesia Evangélica El Tabernáculo de Reunión
• Obispo Freddy Lafranchi, Iglesia de Dios en el Uruguay - Misiones Mundiales

1. Unidos en aspectos esenciales


Desde nuestras diferentes tradiciones religiosas, hay aspectos importantes en los que nos sentimos unidos:
• Adoramos al mismo Dios y creemos en Jesucristo y en su Evangelio.
• Compartimos y queremos vivir los valores cristianos.
• Tenemos en muy alta estima el valor de la vida y el valor de la familia.
• Sentimos unánimemente un gran aprecio por la libertad religiosa.

2. Valoramos la libertad religiosa y de conciencia y la laicidad positiva


La Constitución de la República establece en su artículo 5°: “Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna.” Se establece así la libertad religiosa y la laicidad del Estado.
Como creyentes sentimos unánimemente un gran aprecio por la libertad religiosa. Sostenemos nuestro derecho de vivir conforme a nuestros principios cristianos y de adorar a Dios de acuerdo a los dictados de nuestra propia conciencia, y reconocemos a los demás el mismo privilegio: buscar libremente la verdad y vivir, creer o adorar de acuerdo a su propia conciencia.
Entendemos que es esencial para la paz y el crecimiento de los individuos, que se conserven invioladas las leyes que garanticen a cada ciudadano el libre ejercicio de la conciencia. Al Estado corresponde perseguir y reprimir el crimen, pero no puede pretender dominar la conciencia ni suprimir la libertad del alma. Cuando la ley del hombre y la de
Dios se contradicen, debe reconocerse el derecho a la objeción de conciencia.
Los gobiernos no pueden establecer por ley la paz, el amor, la bondad; en cambio las religiones las hacen nacer en el corazón humano. Los gobiernos imponen la ley que está escrita en los libros; la religión ayuda a descubrir la ley escrita en el corazón del hombre y exhorta a obedecerla. Quienes obedezcan la ley de Dios, rara vez desobedecerán las leyes humanas que protegen la vida, los bienes y el honor del prójimo.
Todo esto nos lleva a manifestar nuestra convicción acerca de la influencia positiva de las religiones en la vida de los ciudadanos. Las religiones contribuyen a la formación del orden moral y de los valores que hacen a una sana convivencia social. Los gobiernos pueden establecer por la ley qué es delito y qué no lo es; pueden reprimir a los violentos; pueden construir cárceles, pero no pueden decretar o legislar para establecer el amor, la bondad y la paz en su más profunda y acabada dimensión.
Creemos que la laicidad debe entenderse en forma positiva, en el marco de un sano pluralismo, de manera que los creyentes y los líderes religiosos puedan manifestar públicamente todo aquello que estimen oportuno para la construcción de la sociedad.
Observamos que, algunas veces, en el debate público se pretende censurar la opinión de líderes religiosos, aduciendo que el Estado es laico. La laicidad se desvirtúa si se convierte en oposición a todo lo religioso y llega a sustentar intolerancia y discriminación religiosa. La laicidad no es la oposición a todo lo religioso, sino el reconocimiento de la diversidad de creencias. El Estado debe mantener su independencia, sin favorecer una religión en desmedro de otras; pero no puede pretender anular la contribución religiosa al bien de toda la sociedad.
La educación sexual es un campo donde se juegan profundamente los valores y las creencias de las personas. Se viola la laicidad cuando se pretende imponer en la educación de niños y adolescentes un enfoque que contradice lo que muchos padres enseñan a sus hijos de acuerdo a sus convicciones religiosas. Particularmente, cuando se pretende fomentar en niños y adolescentes opciones prematuras referentes u opuestas a su sexo y en contraposición a las enseñanzas de sus padres.

3. Afirmamos el valor de la vida y la familia


Respetamos la diversidad en sus diferentes formas y nos oponemos a toda discriminación por razones de raza, color de piel, religión, origen nacional o étnico, discapacidad, aspecto estético, género, orientación e identidad sexual. No obstante, tenemos principios cristianos por los que creemos en la familia
basada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la fidelidad conyugal y la pureza sexual, para los que reclamamos el respeto consagrado en la constitución y en las leyes vigentes relacionadas a la libertad de culto y al sentimiento religioso.
El aborto es la destrucción de vidas inocentes que se inician no solamente por la unión de un hombre y una mujer, sino con la intervención de Dios, creador de la vida. En 2015 se registraron en Uruguay 9.362 abortos contra 48.926 nacidos vivos. Reafirmamos el valor único de cada vida y pedimos que no se ahorren los esfuerzos para que cada criatura pueda nacer y desarrollar una vida plena que enriquezca el conjunto de la sociedad.
Consideramos que el consumo de drogas tiene perniciosos efectos en la salud, el entorno familiar y la sociedad. Creemos que la causa profunda de este flagelo está en el vacío y falta de sentido de la vida que sufren muchos uruguayos. En la fe ofrecemos un camino de encuentro de sentido y enseñamos la total abstención.

4. Buscamos vivir y trasmitir valores para la construcción de la sociedad


En una sociedad en la que a menudo se dice que “se están perdiendo los valores”, queremos vivir y trasmitir:
• La bondad, el amor y el servicio al prójimo
• La fidelidad a Dios y el respeto por todo lo sagrado
• El perdón y la misericordia
• La fidelidad en el matrimonio y la pureza moral
• El respeto por los padres, la unidad y la comunicación familiar
• El respeto por la vida, especialmente por la vida de la mujer y la vida de quien todavía no ha nacido
• La humildad, la verdad y la honestidad
• El respeto a la autoridad y el empeño por la paz
• El trabajo, para contribuir a la autonomía social, la autoestima y superación personal y colectiva.
• El cuidado de nuestro ambiente
Y todos los demás principios y valores que Jesucristo enseñó con su ejemplo.

Nos despedimos implorando para cada una de las personas que habitan nuestra ciudad, la bendición del Padre Celestial y de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

martes, 2 de diciembre de 2014

Declaración conjunta del Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé


"Nosotros, el Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, expresamos nuestra profunda gratitud a Dios por el don de este nuevo encuentro que, en presencia de los miembros del Santo Sínodo, del clero y de los fieles del Patriarcado Ecuménico, nos permite celebrar juntos la fiesta de san Andrés, el primer llamado y hermano del Apóstol Pedro.
Nuestro recuerdo de los Apóstoles, que proclamaron la buena nueva del Evangelio al mundo mediante su predicación y el testimonio del martirio, refuerza en nosotros el deseo de seguir caminando juntos, con el fin de superar, en el amor y en la verdad, los obstáculos que nos dividen.
Durante nuestro encuentro en Jerusalén del mayo pasado, en el que recordamos el histórico abrazo de nuestros venerados predecesores, el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras, firmamos una declaración conjunta. Hoy, en la feliz ocasión de este nuevo encuentro fraterno, deseamos reafirmar juntos nuestras comunes intenciones y preocupaciones.
Expresamos nuestra resolución sincera y firme, en obediencia a la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, de intensificar nuestros esfuerzos para promover la plena unidad de todos los cristianos, y sobre todo entre católicos y ortodoxos.
Además, queremos apoyar el diálogo teológico promovido por la Comisión Mixta Internacional que, instituida hace exactamente treinta y cinco años por el Patriarca Ecuménico Dimitrios y el Papa Juan Pablo II aquí, en el Fanar, está actualmente tratando las cuestiones más difíciles que han marcado la historia de nuestra división, y que requieren un estudio cuidadoso y detallado.
Para ello, aseguramos nuestra ferviente oración como Pastores de la Iglesia, pidiendo a nuestros fieles que se unan a nosotros en la común invocación de que ‘todos sean uno,... para que el mundo crea’.
Expresamos nuestra preocupación común por la situación actual en Irak, Siria y todo el Medio Oriente. Estamos unidos en el deseo de paz y estabilidad, y en la voluntad de promover la resolución de los conflictos mediante el diálogo y la reconciliación.
Si bien reconocemos los esfuerzos realizados para ofrecer ayuda a la región, hacemos al mismo tiempo un llamamiento a todos los que tienen responsabilidad en el destino de los pueblos para que intensifiquen su compromiso con las comunidades que sufren, y puedan, incluidas las cristianas, permanecer en su tierra nativa.
No podemos resignarnos a un Medio Oriente sin cristianos, que han profesado allí el nombre de Jesús durante dos mil años. Muchos de nuestros hermanos y hermanas están siendo perseguidos y se han visto forzados con violencia a dejar sus hogares. Parece que se haya perdido hasta el valor de la vida humana, y que la persona humana ya no tenga importancia y pueda ser sacrificada a otros intereses. Y, por desgracia, todo esto acaece por la indiferencia de muchos.
Como nos recuerda san Pablo: ‘Si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él’. Esta es la ley de la vida cristiana, y en este sentido podemos decir que también hay un ecumenismo del sufrimiento. Así como la sangre de los mártires ha sido siempre la semilla de la fuerza y la fecundidad de la Iglesia, así también el compartir los sufrimientos cotidianos puede ser un instrumento eficaz para la unidad.
La terrible situación de los cristianos y de todos los que están sufriendo en el Medio Oriente, no sólo requiere nuestra oración constante, sino también una respuesta adecuada por parte de la comunidad internacional.
Los retos que afronta el mundo en la situación actual, necesitan la solidaridad de todas las personas de buena voluntad, por lo que también reconocemos la importancia de promover un diálogo constructivo con el Islam, basado en el respeto mutuo y la amistad. Inspirados por valores comunes y fortalecidos por auténticos sentimientos fraternos, musulmanes y cristianos están llamados a trabajar juntos por el amor a la justicia, la paz y el respeto de la dignidad y los derechos de todas las personas, especialmente en aquellas regiones en las que un tiempo vivieron durante siglos en convivencia pacífica, y ahora sufren juntos trágicamente por los horrores de la guerra.
Además, como líderes cristianos, exhortamos a todos los líderes religiosos a proseguir y reforzar el diálogo interreligioso y de hacer todo lo posible para construir una cultura de paz y la solidaridad entre las personas y entre los pueblos. También recordamos a todas las personas que experimentan el sufrimiento de la guerra.
En particular, oramos por la paz en Ucrania, un país con una antigua tradición cristiana, y hacemos un llamamiento a todas las partes implicadas a que continúen el camino del diálogo y del respeto al derecho internacional, con el fin de poner fin al conflicto y permitir a todos los ucranianos vivir en armonía.
Tenemos presentes a todos los fieles de nuestras Iglesias en el todo el mundo, a los que saludamos, encomendándoles a Cristo, nuestro Salvador, para que sean testigos incansables del amor de Dios. Elevamos nuestra ferviente oración para que el Señor conceda el don de la paz en el amor y la unidad a toda la familia humana.
‘Que el mismo Señor de la paz os conceda la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros’.
El Fanar, 30 de noviembre de 2014".

sábado, 29 de noviembre de 2014

La importancia del viaje de Francisco a Turquía. Entrevista al Cardenal Koch

El cardenal Koch: el diálogo ecuménico con Turquía, Rusia y los evangélicos

Entrevista al presidente del dicasterio para la unidad de los cristianos. Espera que la visita apostólica a Turquí­a sirva para profundizar en las relaciones y preparar los próximos pasos

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Deborah Castellano Lubov |

El cardenal suizo Kurt Koch ha sugerido que el diálogo ecuménico está alcanzando nuevas cotas bajo el pontificado del papa Francisco.
En una amplia entrevista concedida a ZENIT esta semana en el Vaticano, el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos analiza el viaje del Pontífice jesuita a Turquía, lo que significa para el diálogo ecuménico, y como la relación del Santo Padre con los evangélicos ha creado un "nueva situación" para la Iglesia.
Por otra parte, el prelado habla sobre donde se encuentra actualmente la relación de la Iglesia con el Patriarcado de Moscú, el reciente contacto del Papa con otros cristianos, y el aumento del número de evangélicos que se convierten al catolicismo bajo este pontificado.
Además, el cardenal Koch se refiere a la conmemoración del 50 aniversario de la promulgación del decreto del Concilio Vaticano II sobre el Ecumenismo "Unitatis redintegratio".
                                                         ***
¿Podría hablar sobre la situación actual en Turquía, en términos de diálogo ecuménico? ¿Cómo contribuye el viaje de Francisco a este diálogo?
- Cardenal Koch: Bueno, tenemos una muy buena situación ecuménica entre la Iglesia de Constantinopla y la Iglesia de Roma desde la primera reunión entre el beato papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras en 1964.
Contamos con una larga tradición de visitas mutuas para la fiesta de San Andrés el 30 de noviembre, cuando una delegación de Roma va a Constantinopla, y en la fiesta de San Pedro y San Pablo el 29 de junio, cuando una relevante delegación de Constantinopla viene a Roma. Y ahora, este año, el Santo Padre visitará personalmente Constantinopla. También tenemos esta tradición que en el segundo año del pontificado, san Juan Pablo II ha ido a Constantinopla en 1979, y también Benedicto XVI en 2006, y ahora el papa Francisco. Esta es una muy hermosa oportunidad.
¿Cuáles son sus esperanzas y expectativas para este encuentro, en términos de las relaciones con los cristianos ortodoxos?
- Cardenal Koch: En primer lugar, es para profundizar la relación entre Roma y Constantinopla. Está claro que el Patriarca Ecuménico tiene un primado de honor en el mundo ortodoxo, y en este sentido es un honor también para todas las Iglesias ortodoxas alrededor del mundo. Se trata, por ejemplo, de una profundización en el diálogo de amor, amistad, fraternidad entre el Papa y el Patriarca Ecuménico. Espero que esta visita puede ser una buena oportunidad para profundizar en esta relación y preparar nuevas medidas en el futuro.
¿Cómo se encuentra actualmente la relación de la Iglesia con el Patriarcado de Rusia? ¿Qué se está haciendo? ¿Qué hay que hacer?
- Cardenal Koch: Tenemos una situación diversa con la Iglesia Ortodoxa Rusa de Moscú. No hay encuentros entre el Papa y el Patriarca. Siempre es el metropolita Hilarión el que viene desde Moscú a Roma para visitar al Santo Padre. Acabo de estar dos veces en Moscú para visitar al Patriarca, para profundizar en este diálogo. Pero no tenemos un particular diálogo sobre la verdad entre Roma y Moscú, porque nuestra comisión conjunta internacional entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas incluye a 14 Iglesias diferentes, y la Iglesia Ortodoxa Rusa forman parte de esta comisión. Aunque tenemos también alguna colaboración entre Moscú y Roma, en el plano cultural y social.
¿Cree usted que se puede hacer algo para fomentar la relación con el Patriarcado de Rusia en este momento?
- Cardenal Koch: Hoy no tenemos una situación fácil debido a Ucrania y a algunas acusaciones del Patriarca ortodoxo ruso en contra de la Iglesia greco-católica en Ucrania. Espero que las Iglesias puedan superar algunas dificultades y encontrar un camino para la reconciliación ante esta situación de Ucrania. Y espero que las diversas Iglesias en Ucrania puedan aportar buenas contribuciones para una mejor reconciliación de la sociedad en Ucrania.
¿Puede hablarnos sobre el contacto del Papa con los cristianos evangélicos y como esto está contribuyendo al diálogo ecuménico?- Cardenal Koch: Sí, aquí tenemos una nueva situación, porque el Santo Padre está muy abierto a las reuniones con el mundo evangélico y pentecostal. Y esta es una muy buena oportunidad, porque hasta hoy la puerta estaba un poco cerrada, debido a que algunos  movimientos  evangélicos y pentecostales tienen muchos prejuicios contra la Iglesia católica y contra el Papa. Cuando pueden encontrarse con el Papa personalmente y tener una buena experiencia, pueden superar algunos prejuicios y preparar un nuevo campo para un mejor diálogo. En este sentido, estoy muy agradecido por todo lo que el Santo Padre hace en las relaciones con el mundo evangélico y pentecostal.
¿Podría indicarnos si hay evangélicos que se convierten al catolicismo en el  pontificado de Francisco?
- Cardenal Koch: No creo que el objetivo de las reuniones sea convertir a los demás. La convicción del papa emérito Benedicto XVI y Francisco piensa de manera similar, es: el proselitismo no es el camino de la Iglesia católica y del ecumenismo. Sin embargo, cuando una persona quiere convertirse a la Iglesia Católica, se trata del derecho humano a la libertad religiosa. Pero el objetivo de las reuniones es profundizar en la relación de fraternidad, de amistad entre el Papa y los evangélicos, y dar testimonio común de Cristo, de la presencia de Dios en el mundo, y profundizar en la dimensión misionera de la Iglesia.
¿Hay algo que le gustaría añadir?
- Cardenal Koch: Sí, tenemos esta hermosa oportunidad antes de la visita pastoral a Constantinopla, la fiesta del 50 aniversario de la promulgación del decreto del Concilio Vaticano II sobre el ecumenismo Unitatis redintegratio (21 de noviembre 1964), y esta semana tenemos la plenadria de nuestro Pontificio Consejo. Y vamos a celebrar este hermoso evento, primero con una celebración de las Vísperas en la basílica de San Pablo Extramuros, y luego con una conmemoración en la Pontificia Universidad Gregoriana, con tres conferencias sobre este decreto ecuménico --Católica, Oriental y Occidental-- para ver cómo podemos leer este texto básico 50 años después y cuáles son las oportunidades en el futuro. La proximidad de este jubileo con la visita del Santo Padre a Constantinopla es una hermosa correlación.