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jueves, 25 de junio de 2026

CEU: SOLIDARIDAD CON VENEZUELA


Montevideo, 25 de junio de 2026

Mons. Jesús González de Zárate Salas
Arzobispo de Valencia
Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela

Estimada Excelencia: 

En estos momentos de dolor por las consecuencias del terremoto acaecido en el día de ayer le hacemos llegar nuestra solidaridad y cercanía. 
Nos unimos en la oración por la Iglesia en Venezuela y por todas las víctimas rogando al Señor el don del consuelo y la fortaleza para todos. 
Imploramos para ello la intercesión maternal de la Virgen María, Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela. 
Fraternalmente en Cristo. 

Consejo Permanente

+ Milton Tróccoli
Obispo de Maldonado – Punta del Este - Minas
Presidente

Cardenal + Daniel Sturla sdb
Arzobispo de Montevideo
Vicepresidente

+ Heriberto Bodeant
Obispo de Canelones
Secretario General

jueves, 8 de enero de 2026

Solidaridad con Venezuela. Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay.

Nuestra Señora de Coromoto,
patrona de Venezuela

 Los obispos de la Conferencia Episcopal del Uruguay saludamos a nuestros hermanos obispos de Venezuela en esta particular situación que vive ese querido país y les hacemos llegar nuestra solidaridad, junto con nuestra oración por la Iglesia y por todo el pueblo venezolano. 

Reiteramos el mensaje del Santo Padre León XIV invitando a que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración… respetando los derechos humanos y civiles de todos”. (cfr Angelus 4/1/26). 

Oramos para que buscando caminos de solidaridad y reconciliación se pueda superar esta compleja situación. 

Confiamos esta plegaria a la intercesión de San José Gregorio Hernández, de Santa Carmen Rendiles y a la maternal ayuda de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela. 

Consejo Permanente de la CEU:
+ Milton Tróccoli, obispo de Maldonado-Punta del Este-Minas, presidente
+ Cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, vicepresidente
+ Mons. Heriberto Bodeant, obispo de Canelones, secretario general

jueves, 27 de abril de 2017

Jornada de oración por la Paz en Venezuela



COMUNICADO DEL CONSEJO PERMANENTE
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DEL URUGUAY

Ante la penosa situación que vive Venezuela, los Obispos integrantes del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay invitamos a todos a rezar por  la  República hermana.

Nos adherimos a la jornada de oración que se realizará mañana, 27 de abril, para pedir por la paz en ese país.

Al mismo tiempo, expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y nuestra estrecha cercanía con la Iglesia venezolana.

+  Carlos Collazzi
Obispo de Mercedes
Presidente de la CEU

+  Arturo Fajardo
Obispo de San José de Mayo
Vicepresidente de la CEU

+  Milton Tróccoli
Obispo Auxiliar de Montevideo
Secretario General de la CEU

miércoles, 26 de febrero de 2014

"Reafirmemos que somos hermanos". Comunicado de la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana ante los últimos sucesos del país.

 
 
COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CEV ANTE LOS ULTIMOS SUCESOS EN EL PAIS.
 
1.
Con seria preocupación, estamos observando los últimos eventos acontecidos en el país. Sobre todo, por la carga de violencia que han supuesto, con sus lamentables consecuencias de muertes, heridos y destrozos de patrimonios familiares e institucionales. Los fallecidos o los heridos no pertenecen ni al gobierno ni a la oposición, sino a sus familias y al pueblo de Venezuela, sin distinciones ni colores. Oramos por los que han fallecido y por quienes han resultado heridos. A esto se unen los saqueos que en diversas partes del país se han venido promoviendo y que causan miedo e indefensión.
 
2.
Los estudiantes y el pueblo mismo tienen el derecho a la protesta acorde a lo establecido en la Constitución Al ejercerlo, no sólo se pueden expresar inconformidades o desacuerdos, sino que también se puede llamar la atención tanto a las diversas autoridades como a la misma ciudadanía para que, en un clima de concertación, de escucha y de diálogo se puedan superar las dificultades, resolver los problemas y corregir rumbos si fuera necesario. Lo que siempre se ha de evitar es que la protesta degenere en actos de violencia.
 
3.
En el cumplimiento de su función de preservar el orden público las autoridades policiales y militares están obligadas a respetar los Derechos Humanos, ante todo el derecho a la vida. Al confrontar protestas están obligadas a mantenerse estrictamente dentro del marco de la Constitución, las leyes y los acuerdos internacionales. Por eso, rechazamos rotundamente el empleo de la fuerza ejercida en algunas manifestaciones por parte de organismos de seguridad del Estado, que se han extralimitado y han producido consecuencias lamentables e irreparables; el Poder Moral, especialmente la Fiscalía, debe investigar estos casos y poner en manos de la justicia a miembros de estos organismos que hayan abusado de su autoridad. Asimismo, comprobamos la indefensión de la ciudadanía ante la irrupción de grupos armados no policiales ni militares que han arremetido contra la población. Grupos de esta naturaleza están al margen de la ley, no poseen autoridad alguna y atentan contra las bases de la convivencia. Pedimos que se actúe  y se impida que sigan realizando sus fechorías, y se investigue seriamente su proceder, sea de la tendencia política que sea.
 
4.
Si bien la protesta es un derecho, tampoco se puede aceptar que ésta se torne violenta y, como desafortunadamente se ha visto en algunos casos, se convierta en vandalismo o propicie la ocasión para actos delictivos por parte de grupos que nada tienen que ver con quienes protestan. La violencia, venga de donde venga, es inaceptable y nunca producirá frutos de sana convivencia.
 
5.
En nuestro país existen visiones plurales con grandes diferencias entre ellas. Ningún modelo social o político tiene el derecho a imponerse a los demás. La Constitución venezolana garantiza las condiciones de una sociedad pluralista en sus visiones. Desde hace bastante tiempo venimos alertando sobre la importancia de preservar unas relaciones sociales y políticas en la que puedan convivir las diferencias y hemos promovido el necesario proceso de reconciliación. Esta pasa por una apertura de mente y de corazón que reconozca que todos somos iguales y tenemos la misma dignidad humana. Por ello, como también lo hemos afirmado, urge un diálogo nacional. Este no consiste sólo en encontrarse para una escucha obsequiosa del otro, sino para buscar los puntos de coincidencia, atender al bien común por encima de los intereses de alguna parcialidad, a fin de conseguir así compromisos que permitan resolver todos juntos, con responsabilidad y decisión, los graves problemas que aquejan al país y que han generado protestas de distintos grupos de ciudadanos.
 
6.
Por eso, volvemos a insistir en la necesidad de un encuentro sincero, abierto y fraterno que permita el diálogo de todos los factores que componen la sociedad venezolana. El Presidente, junto con las demás autoridades nacionales, regionales y municipales han de encontrarse con representantes de todos los sectores: agricultores, obreros, personas de la cultura, empresarios, comerciantes, académicos, profesores, estudiantes, miembros de los consejos comunales, representantes de las diversas religiones que hacen vida en el país… Si logramos, con una dinámica de participación, escucharnos todos con respeto, entonces, podremos dar importantes pasos para solucionar las dificultades y la crisis que atraviesa el país.
 
7.
Como en otras oportunidades hemos expresado, el diálogo tiene sus propias características. La primera es el respeto y reconocimiento de los otros que son distintos, que piensan diversamente. Pedir diálogo y paz con un verbo encendido o incendiando la calle, no produce el efecto esperado. La segunda es la búsqueda de la verdad. Este es un valor que se ha perdido en Venezuela. Las diatribas políticas han logrado opacar este fundamental valor. Nadie es dueño de la verdad, a ésta la construimos entre todos: Nadie puede pretender la posesión exclusiva y total interpretación de los hechos. Es necesario llegar a la verdad de los acontecimientos y sucesos de estos días con el concurso de todos. Se ha  propuesto una “Comisión de la Verdad”: ésta no es para favorecer a un sector en detrimento del otro, sino para buscar la verdad de acontecimientos dolorosos que han enlutado a familias venezolanas. Es necesario que Venezuela conozca a quienes han delinquido y paguen su condena, sea quien sea. De allí el pluralismo que debe existir en esa futura comisión. 
 
8.
La Palabra de Dios nos recuerda que todos somos hermanos y que podremos ser reconocidos como hijos de Dios y discípulos de Jesús en la medida que lo hagamos con el mismo amor con el que nos ha amado Jesús de Nazaret (cf. Jn13, 34-35). Reafirmemos que somos hermanos. Ello requiere un cambio radical en el lenguaje: que no sea ni descalificador ni ofensivo. Se puede disentir del otro, pero sin ofender. La Iglesia en Venezuela, a través de sus Obispos, a fin de ser fiel a su misión al Evangelio de liberación y de vida, propicia todo tipo de encuentro para el diálogo y el compromiso de todos. Así pues, invita a todos los hombres y mujeres de Venezuela a que todos juntos hagamos sentir al mundo que la enseñanza de Jesús, el Señor, nos guía para impulsarnos a ser constructores de una paz auténtica (Cf. Mt 5,9).
 
Caracas 25 de febrero del año 2014.
 
PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA