martes, 15 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Si no tengo amor, no me sirve para nada” 1 Corintios 12,31-13,13.
15 de septiembre: Nuestra Señora de los Dolores. Permanecer de pie junto a la cruz. Juan 19,25-27.
domingo, 13 de septiembre de 2026
14 de septiembre: Exaltación de la Santa Cruz. Levantado en alto. Juan 3,13-17.
sábado, 12 de septiembre de 2026
12 de septiembre: Santísimo nombre de María.
jueves, 10 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Me hice todo para todos... y todo esto por causa del Evangelio” (1 Corintios 9,16-19.22b-27)
"¿Cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?” (Mateo 18,21-35) – XXIV Domingo durante el año
Amigas y amigos:
En el día que escribo estas líneas (jueves 10) sigo en Ariccia, Italia, junto al lago Albano, en la Casa Divino Maestro, de los Paulinos, una de las congregaciones fundadas por el beato Santiago Alberione. Mañana 11, estaremos terminando un encuentro de Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, donde estamos 80 obispos de 40 países. El viernes 4 visitamos el Centro Internacional del Movimiento y pudimos allí rezar junto a la tumba de los fundadores, ubicada en la capilla de la casa. Ayer fuimos recibidos en audiencia por el Papa León.
En fin, mirando al Evangelio de este domingo, pensé que sería interesante compartirles la reflexión sobre el mismo, escrita por Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares. A lo largo de varias décadas, todos los meses, Chiara ofrecía el comentario de un versículo tomado de alguna de las lecturas del Mes. Ese versículo es la “Palabra de Vida”, es decir, la Palabra de Dios que nos comunica su vida y, a la vez, la Palabra que el mismo Jesús nos ha llamado a poner en práctica.
El versículo que eligió Chiara para octubre de 1981 es la respuesta de Jesús a una pregunta de Pedro:
Se acercó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». (Mateo 18,32)
Chiara comenta que “Pedro, bueno y generoso como era, influenciado por la predicación del Maestro, había pensado ponerse a vivir de esta nueva forma, haciendo algo excepcional: llegando a perdonar hasta siete veces. De hecho, en el judaísmo se admitía el perdón dos, tres veces, al máximo cuatro. Pero cuando Jesús responde: "...hasta setenta veces siete", dice que para Él, el perdón tiene que ser ilimitado; es necesario perdonar siempre”.
Pero, nos podemos preguntar nosotros, ¿por qué Jesús no dice, simplemente, “perdonar siempre” y, en cambio, propone ese “setenta veces siete”. Chiara nos remite al libro del Génesis, donde nos encontramos con Lamec, un violento personaje, que proclama:
«Caín será vengado siete veces, pero Lamec lo será setenta y siete» (Génesis 4,24)
¡Once veces siete! Y comenta la fundadora de los Focolares: “Así empieza a extenderse el odio en las relaciones entre los hombres del mundo: es un mar que se ensancha como un río en crecida. Al mal que se extiende Jesús opone el perdón sin límites, sin condiciones, capaz de romper el círculo de la violencia. El perdón es la única solución para contrarrestar el desorden y abrirle a la humanidad un futuro que no sea la autodestrucción.”
490 veces: ése es el número de Jesús. El número no es más que una imagen para expresar un perdón sin límite. Pero ¿Qué significa ese perdón? ¿Qué es y qué no es? Escuchemos de nuevo a Chiara Lubich:
El perdón no es debilidad, es decir, no tener en cuenta la ofensa, porque el que la ha cometido es más fuerte y se le tiene miedo.
El perdón no consiste en decir que no tiene importancia algo grave o que está mal.
El perdón no es indiferencia.
El perdón es un acto de voluntad y de lucidez, y por tanto, de libertad, que consiste en recibir al hermano tal como es, a pesar del daño que nos haya hecho, del mismo modo que Dios nos recibe a nosotros pecadores, a pesar de nuestros defectos.
El perdón consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino en hacer como dice Pablo:”
"No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien". (Romanos 12,21)
“El perdón, sigue diciendo Chiara, consiste en abrir a quien te ofende
la posibilidad de una nueva relación contigo, la posibilidad, por tanto, para
él y para ti, de volver a empezar la vida, de tener un porvenir en el cual el
mal no tenga la última palabra.”
Hasta aquí vamos tratando de entender algo de lo que implica esta palabra de Jesús, ese perdón que Él quiere extender sin límite. No olvidemos que, al enseñarnos el Padrenuestro, en el mismo evangelio de Mateo, Jesús nos ha dejado una petición al Padre que conlleva un compromiso nuestro:
“Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mateo 6,12)
La pregunta de Pedro era sobre cuántas veces perdonar al
hermano. Y al decir “hermano” nos pone en primer lugar en el ámbito de la
comunidad, del perdón entre cristianos, hermanos en la fe; pero se extiende a
todos aquellos con los que nos encontramos cada día o incluso apenas por un
momento. Porque, como me dijo una vez un niño “todos somos hermanos por parte
de Dios”.
Así, habiendo avanzado en la comprensión de la Palabra, tenemos que dar un paso más, un paso fundamental. Chiara nos pone ante la pregunta:
¿Qué harás entonces para vivir esta
Palabra?
Y ella responde:
“debes comportarte así ante todo con
tus hermanos en la fe: en la familia, en tu lugar de estudio, en el trabajo y
en tu comunidad, si formas parte de alguna. Sabes que a menudo se quiere responder
a la ofensa sufrida con un gesto o una palabra ofensiva.
Sabes que por la diversidad de
caracteres, o por nerviosismo, o por otras causas, las faltas de amor son frecuentes
entre personas que viven juntas. Pues bien, recuerda que sólo una actitud de
perdón, renovada continuamente, puede mantener la paz y la unidad entre los
hermanos.
Siempre tendrás tendencia a pensar en
los defectos de tus hermanos, a recordar su pasado, a quererlos distintos de
como son... Es necesario que te acostumbres a verlos con ojos nuevos y verlos nuevos
también a ellos, aceptándolos siempre, enseguida y hasta el fondo aunque no se
arrepientan”. (Sí, aunque no
se arrepientan).
Dirás: "Pero eso es difícil" Es verdad. Pero ahí está la belleza del cristianismo. No por nada formas parte de los seguidores de un Dios que, al morir en la cruz, pidió a su Padre el perdón para aquellos que le habían dado muerte.
Y así concluye
Chiara Lubich:
¡Ánimo! Empieza una vida así. Te aseguro que encontrarás la paz y la alegría. Una paz que jamás habías experimentado y una alegría desconocida.” La paz y la alegría que nacen del perdón.
En esta semana:
· Les recuerdo que este fin de semana se
hace en las parroquias del Uruguay la Colecta nacional para los gastos de la
visita del Papa León: escenarios, amplificación, pantallas y varios etcéteras.
·
Lunes 14, Exaltación de la Santa Cruz. En este
día los Obispos uruguayos iniciamos la visita Ad Limina, con varias reuniones
en la mañana y tarde de cada día. Al fin de esta jornada tendremos Misa con los
uruguayos que viven en Roma, en la basílica de los Doce Apóstoles, en cuya
cripta está la Virgen de los Treinta y Tres.
·
Martes 15, Nuestra Señora de los Dolores.
Seguimos la visita comenzando por la Misa en la Basílica de San Pedro.
·
Miércoles 16, Santos Cornelio, papa y Cipriano,
obispo, mártires. Empezamos la jornada con la Misa en Santa María la Mayor,
donde está la tumba del Papa Francisco.
·
Jueves17, San Roberto Belarmino, obispo y doctor
de la Iglesia. Tendremos la Misa en la Basílica de San Pablo extramuros.
·
El Viernes 18 tendremos el encuentro con el Papa
León, culminando así nuestra visita.
·
Sábado 19, beatas Dolores y Consuelo
Aguiar-Mella Díaz, nacidas en Uruguay, mártires de la persecución religiosa en
España. Algunos obispos comenzamos nuestro regreso y otros siguen en algunas
gestiones en el Viejo Mundo.
Gracias, amigas y amigos por su atención: que los bendiga Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes”. (Lucas 6,27-36)
martes, 8 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Alégrense... porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo”. (Lucas 6,20-26)
lunes, 7 de septiembre de 2026
8 de septiembre: Natividad de María.
viernes, 4 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: NO JUZGAR. 1 Corintios 4,1-5.
jueves, 3 de septiembre de 2026
“Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos". (Mateo 18,15-20) Domingo XXIII durante el año.
Amigas y amigos: un cordial saludo desde Italia, en la Casa del Divino Maestro, en Ariccia, cerca de Roma, de la que pueden ver este entorno.
Aquí estoy participando de un encuentro de Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, que se prolongará todavía en parte de la semana que viene. Aquí hemos venido desde los cinco continentes.
Luego, del 14 al 18, los Obispos del Uruguay nos encontraremos en Roma, para hacer la visita Ad Limina Apostolorum, que es, a la vez, una peregrinación a la tumba de los apóstoles, como indica su nombre en latín, pero también un encuentro con los diferentes organismos de la Santa Sede y una audiencia con el Santo Padre… pero de todo eso les contaré más cerca de la fecha.
Del Evangelio de hoy, en el que Jesús promete hacerse presente en medio de aquellos que se reúnan en su nombre, aunque sean apenas dos o tres, surge la expresión “Jesús en medio”, que es recurrente en el Movimiento de los Focolares. En este encuentro de Obispos amigos del movimiento, en el que estoy participando, vuelve frecuentemente. Es un aspecto muy importante de esta espiritualidad, sin dejar de serlo también de la espiritualidad cristiana, en general. Escuchemos las palabras de Jesús:
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos. (Mateo 18,19-20)
“Yo estoy presente en medio de ellos”. Lo primero que me recuerda a mí esa palabra es la tendencia que a veces tenemos a ponernos en el medio, a pretender ser el centro de atención de los demás. Es bueno recordar que yo no soy el centro del mundo. Cada uno de nosotros tendría que preguntarse si no ha pretendido eso al menos alguna vez, si no se ha colocado él mismo, o ella misma, en el medio…
Reconocer a “Jesús en medio” es sentir el llamado a salir de esa posición, a salir del centro, para que allí solo quede Jesús y así él sea el centro de todo: el centro para mí, para ti y para cada uno de los que nos hemos reunido en su nombre.
Estas palabras de Jesús son una promesa, pero al mismo tiempo nos involucran, porque Él se hará presente si al menos dos o tres discípulos nos unimos para pedir algo. Y lo primero que podemos pedir es que Él se haga presente, que Él se ponga en medio de nosotros.
Los versículos anteriores a esta promesa de Jesús no necesariamente están relacionados con ella, pero también podemos leerlos con la clave de “Jesús en medio”. Se refieren a la corrección fraterna:
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. (Mateo 18,15-17)
¿Qué pasa si buscamos hacer esto, dar estos pasos, confiando en la promesa de Jesús? Si voy a hablar con mi hermano por algo tan delicado como hacerle una corrección, el resultado puede ser muy distinto si lo invito a que nos reunamos en el nombre de Jesús, a que juntos invoquemos su nombre… pero si hay que dar el segundo paso, con dos o tres testigos, hacer lo mismo… y más aún, si se trata de una reunión de toda la comunidad.
Jesús no se pone en medio para separar, como a veces podemos hacer nosotros, poniéndonos donde no nos toca o actuando sin la menor delicadeza… Jesús en medio abre el camino para la unidad y la realiza cuando todos nos abrimos a su presencia.
En el evangelio de san Juan, Jesús deja a la comunidad un mandamiento nuevo:
Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. (Juan 13,34)
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. (Juan 15,12-13)
Esto vale para esa búsqueda de reconciliación que veíamos antes, pero va mucho más allá.
Jesús nos llama a amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado, y él nos amó hasta dar la vida. Como dice Jesús “no hay amor más grande”. Humanamente es posible y hay muchas personas que han llegado a ese amor extremo. Pero antes de que Jesús dijera que el amor más grande es dar la vida por los amigos, Pedro le había asegurado a Jesús: “Yo daré mi vida por ti” (Juan 13,37). Y sin embargo, cuando Jesús fue arrestado, Pedro lo negó tres veces. Aunque tengamos la voluntad de amar, está también nuestra fragilidad, nuestro propio instinto de conservación, que nos detiene en ese paso riesgoso. Pero, a su tiempo, Pedro llegó a dar la vida por Cristo.
Cuando una comunidad intenta vivir entre sus miembros el “mandamiento nuevo” de Jesús: “ámense unos a otros como yo lo he amado”, con más razón Jesús se hace presente. Y ahí podríamos pensar cómo es que ocurren las cosas:
- o si es posible amarnos realmente porque Jesús se hace presente y de Él viene la fuerza del amor.
En realidad, Jesús no pide tanto para cumplir su promesa. Basta que nos reunamos en su nombre; pero si lo hacemos en serio, si ponemos todo de nuestra parte, Jesús pondrá todo lo que falte y su presencia nos llevará más lejos y nos hará crecer en el amor. En Él, se hace posible una unidad que no se puede encontrar en ninguna otra forma y que supera cualquier unidad que podamos alcanzar humanamente.
En nuestra Iglesia diocesana, que quiere crecer en comunión, participación y misión, creemos en la promesa de Jesús y queremos, personalmente y en cada comunidad, abrir nuestro corazón a su presencia, para que seamos Uno en Cristo.
En esta semana:
- Este mes de septiembre, que concluye con la memoria de San Jerónimo, gran estudioso de la Biblia, es el “Mes de la Palabra de Dios”.
- En este primer domingo de septiembre se celebra en Uruguay la 47 Jornada Nacional de la Juventud, convocada bajo el lema “que sean uno para que el mundo crea” (cf. Juan 17,21). En nuestra diócesis esto será en el Colegio del Rosario, en Estación Atlántida, de 9:30 a 17:30.
- Martes 8, Natividad de la Virgen María.
- 11 al 13, en Canelones, Cursillo de Cristiandad de Mujeres en Villa Guadalupe. Acompañémoslas con nuestra oración.
- Sábado 12, Dios mediante, espero poder visitar al P. Marcelo De León, que está haciendo un año de formación en Loppiano, en el norte de Italia.
Colecta nacional para financiar la visita del Papa.
Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Palabra de Vida: “Si tú lo dices, echaré las redes” (Lucas 5,1-11)
martes, 1 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: “Ella se levantó y se puso a servirlos” (Lucas 4,38-44)
Palabra de Vida: “Nosotros hemos recibido el Espíritu que viene de Dios”. (1 Corintios 2,10b-16)
jueves, 27 de agosto de 2026
28 de agosto: San Agustín. Palabra de Vida: “Predicamos a un Cristo crucificado” (1 Corintios 1,17-25).
“El que quiera seguirme... cargue con su cruz y me siga”. (Mateo 16, 21-27). XXII Domingo durante el año. Santa Rosa de Lima.
Santa Rosa de Lima: nuestra diócesis tiene tres parroquias que están bajo el patrocinio de la primera santa de América y entre ayer y hoy celebran sus respectivas fiestas patronales: Empalme Olmos, Balneario El Pinar en Ciudad de la Costa y la ciudad de Santa Rosa.
Rosa de Santa María vivió su tránsito de esta vida terrena a la vida junto a Dios en la noche del 24 de agosto de 1617, hace más de 400 años. Era tal la fama de santidad de la joven limeña, que el proceso de canonización se inició inmediatamente. Se recogieron muchísimos testimonios, sobre todo de milagros atribuidos a su intercesión. Se envió todo a Roma antes de que pasara un año. Allá, la Sagrada Congregación de Ritos, que se ocupaba de las causas de los santos, ordenó una investigación más completa, con nuevas declaraciones de testigos. Pasaron unos 15 años y cuando todo parecía estar pronto, el papa Urbano VIII cambió las normas: los procesos no podían realizarse antes de pasados cincuenta años luego de la muerte de los posibles santos. Todo se enlenteció por décadas, pero la devoción siguió difundiéndose por medio de estampas y grabados.
Luego de Urbano VIII vino el papa Alejandro VII, que dispensó de tiempos no cumplidos y apuró el proceso; pero no llegó a decretar la beatificación, porque falleció antes. La beatificó el papa Clemente IX, el 15 de abril de 1668, en la basílica de San Pedro. Al año siguiente fue declarada patrona de Lima y del Perú. Recordemos que no estamos hablando del país actual, sino del Virreinato del Perú, que abarcaba casi toda Sudamérica y parte de América Central, incluyendo los actuales territorios de Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Panamá, así como Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay... Pero en aquellos tiempos, como decía el poeta, todavía “el Uruguay y el Plata vivían su salvaje primavera” (Tabaré, Juan Zorrilla de San Martín). Con esto se quiere decir que los españoles (ni los portugueses) habían fundado todavía ninguna ciudad en lo que hoy es Uruguay.
En 1670, la beata fue nombrada patrona de todo el Nuevo Mundo (es decir, toda América) y las Filipinas.
Finalmente, el papa Clemente X la proclamó santa el 12 de abril de 1671, 54 años después de su muerte.
Es así que llegó a los altares la primera santa nacida en tierra americana, criolla, hija de criollos.
Sus padres tuvieron entre diez y trece hijos. La familia pasaba por muchas dificultades económicas. Esa era una razón para querer casar a Rosa lo antes posible. Los padres ubicaron un candidato, pero ella se opuso firmemente. Se quedó en la casa paterna casi toda su vida, contribuyendo a la economía doméstica con labores de cosido y bordado. Llevó una vida de santidad y recogimiento en una ermita que se construyó en el huerto familiar. No ingresó en ningún convento de clausura, sino que decidió hacerse beata de la Orden Tercera de Santo Domingo, y es allí que tomó el nombre de Rosa de Santa María.
No es difícil conectar su vida con el Evangelio de hoy, en el que Jesús hace a sus discípulos un llamado exigente: seguirlo, llevando la propia cruz. Esto viene a propósito de un previo desencuentro con Pedro. Recordemos el pasaje anterior, que leímos el domingo pasado. Pedro reconoció en Jesús al
“Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mateo 16,16)
Eso le valió un especial reconocimiento de Jesús:
“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mateo 16,18)
Estamos en el centro del evangelio de san Mateo. La profesión de fe de Pedro y la misión que Jesús le encomienda, son un punto de inflexión, es decir, punto de llegada y de partida. Los discípulos han llegado a reconocer en Jesús al Mesías y Pedro ha tenido la gracia de expresarlo. Pero… ¿comprenden realmente ellos qué es lo que significa para Jesús ser el Mesías? Hay muchos indicadores en los Evangelios de que los discípulos veían delante de ellos un camino triunfal, por el que el Mesías restablecería el Reino de Israel y algunos de ellos ocuparían en el mismo destacados puestos… Por eso, es necesario para Jesús anunciar que el camino será muy diferente a lo que ellos se figuran:
Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. (Mateo 16,21)
Es aquí donde Pedro pretendió reprender a Jesús y terminó siendo él severamente reprendido:
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá».
Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». (Mateo 16,22-23)
Aquí Simón Pedro se muestra preocupado por la suerte de Jesús. No parece haber registrado el anuncio de la resurrección; es el anuncio de la condena a muerte lo que nubla su entendimiento. En su reacción se mezclan sentimientos: por un lado, su amor al Maestro… pero por otra parte, tal vez su propio instinto de conservación. Si eso es lo que va a suceder con Jesús, ¿qué le sucederá a quienes lo siguen? Lo que Jesús dice a continuación responde a esa posible inquietud:
«El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará». (Mateo 16,24-25)
Jesús no está preocupado por él mismo, sino por la reacción de sus discípulos ante el misterio del seguimiento, el misterio de la vida en seguimiento de Cristo. Por eso, Jesús no les habla de su cruz, que ya aparece en el horizonte, sino de aquella que cada uno de los discípulos -y cada uno de nosotros- está llamado a cargar.
San Pablo, en la segunda lectura, se hace de algún modo intérprete de esas palabras de Jesús y de sus consecuencias en la vida del discípulo y anima a asumirlas en profundidad:
Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. (Romanos12,1)
El culto espiritual al que se refiere Pablo debe pasar continuamente a través del crisol purificador de un compromiso existencial que hace que la vida de cada día se vaya haciendo, no según los pensamientos de los hombres, como reprocha Jesús a Pedro, o tomando de modelo a este mundo, como llama a no hacer san Pablo (Romanos 12,2). La vida y el camino del cristiano se construye “según los pensamientos de Dios”.
Ese culto espiritual supo realizarlo Santa Rosa en su vida de terciaria dominica, plenamente consagrada a Dios, pero cercana al sufrimiento de los más pobres de su tiempo en aquella aristocrática Lima. Esos pobres eran para ella rostros de Cristo, “Cristos azotados”. Como cuenta una testigo, en el proceso de canonización:
“… era la bendita virgen de grande caridad y amor al prójimo, curaba a todos los que podía y para este efecto, los traía a su casa doliéndose de sus enfermedades, sin reparar que fuesen negros o indios, ni de enfermedades asquerosas. Cuando sabía que alguno estaba en pecado, hacía diligencia para sacarlo de él”. (Testimonio de la india Mariana)
Santa Rosa, encendida en el amor de Dios, cargó con su propia cruz y reconoció la presencia de Jesús en los crucificados de su tiempo, a los que ella ayudó a llevar su cruz.
Nos encomendamos a su intercesión para aprender a llevar en nosotros los sufrimientos de Cristo y esforzarnos en vivir unidos solamente a Él.
En esta semana
- Lunes 31, San Ramón Nonato, patrono de la parroquia de San Ramón, Canelones.
- Martes 1 de septiembre, Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, comienza el “tiempo de la Creación”, hasta el 4 de octubre.
- Jueves 3, San Gregorio Magno, Papa y doctor de la Iglesia.
- Sábado 5, Santa Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad. Fiesta en Hogar San José, Municipio de 18 de Mayo.
- Domingo 6 de septiembre, primer domingo de mes, en Uruguay, la 47 Jornada Nacional de la Juventud, convocada bajo el lema “Que sean uno para que el mundo crea”.
Gracias, amigas y amigos. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.