jueves, 16 de julio de 2026

Dios todopoderoso, todopoderoso Amor: el trigo y la cizaña (Mateo 13,24-43). Domingo XVI durante el año.

“El reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla”. (Mateo 13,24-43)

“Dios todopoderoso”… así es invocado Dios en muchas de las oraciones que rezamos, incluso en la liturgia de la Misa. En la primera lectura de este domingo, del libro de la Sabiduría, tres veces se menciona la fuerza de Dios. Dice el texto: “tu fuerza es el principio de tu justicia”; “Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder”; “eres dueño absoluto de tu fuerza”.

Por otra parte, Dios es invocado también como “misericordioso”. Más aún, san Juan nos dice “Dios es amor” (1 Juan 4,8), bellísima definición que el papa Benedicto XVI tomó como título para su primera encíclica.

¿Cómo se conjuga el todopoderoso con el misericordioso? La respuesta la encontramos en el conjunto de la Palabra de Dios. Dios se va revelando poco a poco a lo largo del relato bíblico. Sin embargo, esta lectura del libro de la Sabiduría nos muestra una forma de unir la fuerza a la misericordia. Veamos:

“… tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos.”
“… como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia…” (Sabiduría 12,16.18)

Pocas veces, muy excepcionalmente, podríamos decir algo así del poder de los hombres.

Al contrario, Jesús nos recuerda que

los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. (Mateo 20,25)

Los hombres de este mundo se imponen reprimiendo y humillando a los más débiles; pero el recurso a la fuerza y al miedo pone en evidencia la fragilidad de ese poder, aparentemente tan grande.

Este pasaje de la Sabiduría nos lleva a descubrir que la bondad y la misericordia de Dios están a la medida de su poder. La omnipotencia de Dios es la omnipotencia del amor. Por eso, nos dice: “él cuida de todos”, él es “indulgente con todos”:

“… colmaste a tus hijos de una feliz esperanza,
porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento”. (Sabiduría 12,19)

Todo poder que los hombres adquieren por la fuerza y la violencia, permanece frágil y está permanentemente amenazado. Al contrario, el Dios todopoderoso muestra su ternura, su misericordia, su indulgencia y su paciencia. Al que ha pecado, le da la posibilidad del arrepentimiento y la conversión. Todo esto nos prepara para comprender mejor el sentido del evangelio de hoy que, junto a otras parábolas del Reino de Dios, nos presenta la del trigo y la cizaña.

Recordemos el argumento: un hombre sembró buena semilla en su campo; pero en la noche su enemigo sembró cizaña. Al crecer el sembrado, la maleza apareció junto al trigo. Los peones fueron a ver al dueño del campo y le propusieron arrancar inmediatamente la  cizaña. El dueño, en cambio, les indicó esperar hasta el momento de la cosecha, cuando sería posible distinguir sin equivocarse el uno de la otra. 

Los discípulos piden a Jesús que explique la parábola y él les responde:

«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.» (Mateo 13,37-43)

Esta enseñanza de Jesús puede ser tomada como una poética explicación sobre el origen del mal en el mundo. También puede hacerse una lectura en blanco-negro, como si cada persona fuera desde el principio buena o mala y así permaneciera a lo largo de la vida.

Sin embargo, pensemos en la parábola del sembrador, que escuchamos el domingo pasado. La Palabra de Dios es constantemente sembrada en nuestro corazón. El tipo de terreno es la disposición que ponemos para recibirla y la parábola una invitación a que busquemos ser, cada día más, la tierra buena. La parábola del trigo y la cizaña evoca dos maneras de conducirse en el mundo: como hijos del Reino o como hijos del maligno.

Más que preocuparnos por arrancar la cizaña, es decir, por cortar la presencia del mal en nuestro mundo, estamos llamados por Jesús a asumir esa mezcla permanente del bien y el mal que está incluso en cada uno de nosotros. La erradicación del mal es una prerrogativa de Dios, el dueño de la cosecha. Nuestra tarea es hacer el bien. En eso nos dan luz las otras dos parábolas de este evangelio: la pequeña semilla de mostaza capaz de convertirse en un árbol que da abrigo y refugio; la escasa porción de levadura que, sin embargo, transforma toda la masa.

Aún en este mundo donde los poderosos ni siquiera esconden sus malas acciones sino que se jactan impunemente de ellas, estamos llamados a seguir anunciando a un Dios de misericordia que da lugar al arrepentimiento, creyendo siempre en la posibilidad de la conversión. Al mismo tiempo, sabemos que nosotros no podemos abusar de la bondad de Dios, dejándonos llevar por las tentaciones.

Nuestra misión en el mundo es imitar la bondad de Dios, sirviendo cada día a su plan de Salvación para la humanidad. Lo haremos manifestando ternura, indulgencia, misericordia y paciencia. Porque eso es lo que hace Dios por cada uno de nosotros. Él nos ama y nos perdona para que podamos estar en el corazón del mundo, como verdaderos testigos de su Omnipotencia, que es la Omnipotencia del Amor.

P. Rodolfo Bonci, SCJ. Descanse en paz.

El sábado pasado, 11 de julio, falleció en Italia el sacerdote dehoniano Rodolfo Bonci scj, que estuvo varios años en nuestra Diócesis, en la parroquia Santa Rosa de Lima, en El Pinar, donde se le recuerda con cariño. Descanse en paz.

En esta semana

  • Lunes 20: en Uruguay, Argentina, Brasil, Chile y España se celebra hoy el “Día del amigo”. Un día para saluda a esos hermanos y hermanas que la vida nos trajo.
  • Miércoles 22, Santa María Magdalena, apóstol de los apóstoles.
  • Viernes 24, Beata Berenice Duque, fundadora de las Hermanitas de la Anunciación.
  • Sábado 25, Santiago apóstol o Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo, hermano de San Juan.
  • En ese día haremos la celebración (anticipada) del aniversario de la declaración de UNESCO que reconoce a la Iglesia Cristo Obrero y Nuestra Señora de Lourdes de Estación Atlántida como patrimonio de la Humanidad.

VI Jornada de abuelos y mayores

Domingo 26: sexta jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. El lema elegido por el Papa León XIV es "Nunca te olvidaré" (inspirado en Isaías 49,15). Esta jornada se celebra en el domingo más próximo a la memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, que este año es, precisamente, el domingo 26 de julio.

El papa León visitará Uruguay en noviembre

Y hablando del papa León, va creciendo la expectativa por su visita a Uruguay anunciada para el mes de noviembre, todavía sin un programa preciso. Esperamos que esto se conozca próximamente; mientras tanto, preparémonos con la oración para vivir el encuentro con quien viene a anunciarnos una gran alegría y a confirmarnos en la fe. 

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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