Amigas y amigos:
Estoy grabando este programa días antes de lo habitual, ya que en esta semana, dentro de lo humanamente previsible, llegará al Uruguay el Papa León XIV, al comienzo de su primer viaje apostólico en el continente americano, que continuará en Argentina y Perú.
El acto central de esta visita será en este día, 8 de noviembre, en el que Uruguay celebra solemnemente a María, Virgen de los Treinta y Tres, nuestra patrona. Por eso, vamos a dedicar a ella este programa.
El título que he elegido es la antífona del Salmo responsorial, que está inspirada en la figura de Judit, la mujer que arriesgó la vida para salvar a su pueblo y que tiene su propio libro dentro del Antiguo Testamento.
La Virgen de los Treinta y Tres es una pequeña imagen de la Virgen María, de 36 cm de alto, tallada en madera de cedro paraguayo. Es una talla hecha con especial cuidado y delicadeza, lo que puede verse en numerosos detalles: el fino rostro, las manos, los pliegues de su ropaje. Está también cuidadosamente pintada con colores relacionados a la vez con María y con nuestra patria.
Una imagen misionera
¿Cómo llegó esta imagen a su actual localización, en la basílica catedral de Florida, que es su santuario? Vino de los talleres de las misiones de los jesuitas entre los guaraníes. Fueron manos indígenas las que la tallaron, al igual que tantas otras imágenes de la virgen, ángeles o santos, que se encuentran en nuestra tierra en número considerable, aunque ninguna llega a la perfección de la imagen de Florida.
¿Dónde estaban esos talleres misioneros? El actual territorio uruguayo tuvo algunos emplazamientos relacionados con las misiones jesuíticas, pero éste era más bien el territorio de las vaquerías, a donde se venía a buscar el ganado cimarrón que se extendía por nuestras praderas. Hay que recordar que lo que dio en llamarse la Provincia Oriental, hoy República Oriental del Uruguay, tuvo un territorio más extenso. En sus instrucciones de 1813 nuestro héroe nacional, José Artigas, señalaba que los siete pueblos de las Misiones Orientales (al oriente del río Uruguay) que estaban ocupados por los portugueses, formaban parte de la provincia. Algunos de esos pueblos son hoy ruinas históricas; otros llegaron a ser ciudades con cierto desarrollo. Todos están en el actual estado de Rio Grande do Sul, en Brasil.
La imagen de la Virgen nos une a las raíces de la evangelización en la región de la cuenca platense, de la que participan zonas de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay; evangelización que se realizó desde las misiones jesuíticas, además de otros emprendimientos, como el de los franciscanos. Sin negar nuestras raíces charrúas, nuestro pueblo tiene también alma guaraní y de ello la Virgen de los Treinta y Tres es testigo.
La Virgen Inmaculada
La pequeña imagen representa a María Inmaculada, con elementos similares a las Inmaculadas del pintor sevillano Bartolomé Murillo (1618-1682). El misterio de la Inmaculada Concepción de María, así como el de su Asunción a los cielos forma parte de la fe del Pueblo de Dios desde muy antiguo, mucho antes de que los papas Pío IX en 1854 y Pío XII en 1950, respectivamente, definieran ambos dogmas. Estos títulos de la Virgen están en los nombres históricos de ciudades de la región y de nuestro país, como expresión de esa fe: Asunción del Paraguay o, en Uruguay, Inmaculada Concepción de Pando e Inmaculada Concepción de Minas.
Virgen del Pintado, Virgen del Luján
En el año 1761 la imagen se encontraba en un pequeño llamado El Pintado. Allí, el indio Antonio Díaz había donado un terreno para que se hiciera una capilla a la Virgen. En 1779 la capilla pasó a ser vice parroquia, con el nombre de Nuestra Señora del Luján del Pintado. ¿Por qué del Luján? Esta advocación mariana se había extendido por el Río de la Plata desde 1630. La Virgen del Luján es también una imagen de la inmaculada, apenas dos centímetros más alta que la nuestra. Las dos imágenes tienen cierto parecido, pero el material es completamente diferente: la del Luján fue realizada en terracota. El caso es que en El Pintado había una bonita imagen de la Inmaculada, que no tenía un nombre especial y, entonces, se la asimiló a Nuestra Señora del Luján, una advocación que, en aquel momento, tenía casi 150 años.
En 1805 El Pintado pasó a ser parroquia. Su párroco, el P. Santiago Figueredo, veía con preocupación el lugar donde estaba emplazado el pueblo: la tierra no era buena y no había leña ni agua. Era difícil que la población prosperara.
Figueredo pidió al cabildo de Montevideo mejores terrenos para trasladar el pueblo. Así se fundó la hoy ciudad de Florida y hasta allí marchó la imagen de la Virgen.
Llegaron los Treinta y Tres
En el proceso revolucionario del Río de la Plata, al retirarse definitivamente los españoles, los portugueses, que muchas veces intentaron tomar para sí la Provincia Oriental, se apoderaron del territorio y le dieron el nombre de Cisplatina, como nueva provincia de su imperio. En 1822 Brasil se independizó de Portugal, manteniendo el carácter de imperio y la Cisplatina bajo su dominio.
En 1825, desde Buenos Aires, un grupo de patriotas orientales cruzó el río Uruguay para iniciar la lucha contra el imperio brasileño y reintegrar la provincia Oriental a las demás del Río de la Plata, que, entre complejas luchas internas, comenzaban a conformar un estado federal.
Esos patriotas son conocidos como los treinta y tres orientales. A ellos se unieron todos los que deseaban terminar con la dominación brasileña. Después de algunos triunfos iniciales, se instaló en Florida una asamblea de representantes de los pueblos ya liberados, presidida por el Padre Juan Francisco Larrobla, párroco de Canelones.
La bandera y la primera corona
Muy cerca del lugar de reunión se encontraba la humilde iglesia de la Virgen. Hasta allí seguramente llegaron los representantes para rezar o asistir a Misa en distintos momentos a lo largo de varios meses de sesiones. La bandera de los Treinta y Tres, con su consigna “Libertad o Muerte” se inclinó ante la pequeña imagen, que poco a poco, comenzó a ser conocida como “la Virgen de los Treinta y Tres”, en atención a quienes hicieron posible aquellas primeras decisiones libres del pueblo oriental: la independencia respecto al imperio del Brasil, la unión con las demás provincias del Plata y el pabellón que sería el distintivo de la provincia.
En 1857, Manuel Oribe, segundo jefe de los Treinta y Tres, regaló a la imagen una corona de oro, como agradecimiento por haberse salvado con su familia de un naufragio.
La casa de María
La preocupación por una iglesia más digna para albergar la imagen lleva a que en 1887 se iniciara la construcción de la actual catedral de Florida. El templo fue inaugurado en 1894, pese a que todavía faltaba la terminación de sus torres. La construcción concluyó en 1908.
En 1931, con el traslado de la sede de la diócesis de Melo a Florida (la diócesis pasó a llamarse Florida-Melo) la iglesia fue elevada a la condición de catedral y se inició la decoración interior con magníficos frescos del pintor Arquímedes Vitale.
En 1962 se agregó la puerta central de acceso, obra de los escultores José Belloni y su hijo Stelio. En sus 12 paneles aparecen en bajorrelieve distintos momentos de la historia de la Virgen de los Treinta y Tres y de la historia del Uruguay.
Patrona del Uruguay
En cuanto a la imagen de la Virgen, son innumerables los homenajes y sus salidas para distintos acontecimientos. Solo mencionaremos que, en 1961, el Papa Juan XXIII concedió la coronación pontificia de la imagen, un especial reconocimiento de la Santa Sede. El mismo Papa, respondiendo a la petición uruguaya, la nombró, al año siguiente, patrona principal ante Dios de todo el Uruguay.
La imagen estuvo presente en las dos visitas de san Juan Pablo II. Dios mediante, este domingo el Papa León celebrará la Misa junto a su santuario y entregará una rosa de oro, otra forma de homenaje de los pontífices a imágenes especialmente queridas y veneradas.
María, Virgen de los Treinta y Tres, tiene sus manos unidas en oración. Pidamos a la Virgen que interceda por todo nuestro pueblo, para que nos abramos al don de la fe y alcancemos la unidad en el amor de Cristo que nos llama a participar, como hijos e hijas en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres.
En esta semana
Tras la visita del Papa, los obispos del Uruguay estaremos reunidos en asamblea, como solemos hacer en estas fechas. Será ocasión de comenzar a decantar el mensaje del Papa y discernir caminos para la Iglesia en nuestra tierra.
Martes 10: San León Magno, Papa y doctor de la Iglesia.
Miércoles 11: San Martín de Tours, obispo.
Jueves 12: San Josafat, obispo y mártir.
Gracias, amigas y amigos, por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario