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jueves, 7 de septiembre de 2017

Esperando el encuentro con Francisco (reunión del CELAM)

En el momento de la llegada de Francisco a Bogotá

En comunión y esperanza con el Papa Francisco

Bogotá, jueves 7 de setiembre de 2017
Los Obispos integrantes del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) hemos tenido nuestra reunión anual de coordinación desde el día 5 hasta hoy, en que nos disponemos a encontrarnos con el Papa Francisco.
Desde este organismo que está al servicio de las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, saludamos al Santo Padre como mensajero de esperanza y paz para todos nuestros pueblos y especialmente el de Colombia.
En estos días nos hemos solidarizado con pueblos e Iglesias que viven graves situaciones: Venezuela, en su prolongada crisis; los países afectados por fenómenos climáticos; la situación de numerosos jóvenes migrantes en los Estados Unidos.
Nuestro trabajo, en comunión con las orientaciones del Santo Padre, se ha centrado en avanzar en la conversión pastoral, profunda necesidad de la Iglesia en todos los tiempos, pero particularmente en el mundo cambiante en el que nos encontramos. Toda conversión es una vuelta a Jesús Camino, Verdad y Vida. La conversión de los pastores implica crecer en nuestra fidelidad al mensaje del Evangelio para anunciarlo no sólo con palabras sino con toda nuestra vida; no como únicos protagonistas, sino con la participación de todo el Pueblo de Dios.
Aguardamos del Papa Francisco su palabra que oriente y confirme en la fe y en nuestro compromiso de servicio a los más pobres; palabra que trasmitiremos a nuestros hermanos Obispos y a toda la comunidad eclesial, seguros de que nos ayudará a todos a vivir una mayor fidelidad al Evangelio.
Auguramos para todo el pueblo colombiano los mejores frutos de esta visita, que afiance su fe y contribuya a la construcción de la paz.




Informe de La Voz de Melo (audio y foto)

sábado, 2 de septiembre de 2017

Cali: de la gran ciudad a las "veredas de las lomas"

Seminario de La Ceja, Rionegro. Seminaristas Cruzada del Espíritu Santo
Jueves 31: visita al Seminario Cristo Sacerdote
Después del pasaje por Medellín y Caldas, y antes de seguir a Cali, de nuevo en la Diócesis de Sonsón-Río Negro, cerca de Medellín, visito el Seminario Cristo Sacerdote en La Ceja. Converso con el rector, que es miembro del Consejo de Consultores de la Diócesis, y le cuento de mi petición al Obispo de algún sacerdote misionero para Melo en algún tiempo próximo. Recibe con sensibilidad mi planteo y me asegura que se lo trasmitirá al Obispo.
Me encuentro aquí también con cuatro seminaristas de la Cruzada del Espíritu Santo. Recordemos que tenemos en nuestra Diócesis un miembro de esa Sociedad de sacerdotes. Existe la posibilidad de que en el futuro sean dos y tal vez también un seminarista en año pastoral. Por eso me pareció oportuno encontrarme con estos muchachos, los cuatro colombianos, de diferentes regiones, que en algún futuro podrían estar también entre nosotros. Me gustó mucho su interés y sus preguntas por el Uruguay, del que habían buscado informarse más antes de recibirme. También estuve con otros dos sacerdotes de la Cruzada, entre ellos quien acompaña la formación de esos seminaristas.
Vuelo en la tarde a Cali, donde me espera el P. Iván, que nos visitará pronto en Melo.

Viernes 1 de setiembre: bajo la mirada de Cristo Rey
Lo primero es lo primero: visité al arzobispo de Cali, Mons. Darío de Jesús Monsalve. Quedó abierta la posibilidad de que un sacerdote de la arquidiócesis esté en Melo el año que viene.
El P. Iván y una familia amiga me llevan a conocer Cali... y lo mejor es verla desde arriba, desde el cerro donde está la estatua de Cristo Rey, inaugurada en 1953.




Cali es conocida por muchas cosas… fue sede de los Juegos Deportivos Panamericanos de 1971. Los futboleros recordarán al América y al Deportivo de Cali. También tristemente conocida por el Cartel de Cali y el narcotráfico. Con sus 2.420.000 habitantes, se extiende sobre el valle del río Cauca. Es otra cara de Colombia. Calurosa, comercial, con gente muy afable y de trato sencillo y familiar.

A la noche, Misa en la Parroquia Jesús Misericordioso, donde estoy alojado. Al terminar la Misa, el párroco, P. Octavio, nos hizo una invitación: “los que quieran, vamos ahora a salir rezando el Rosario hasta el sitio”. “El sitio” era un lugar en uno de los parques del barrio, donde habían caído asesinados un hombre joven y su esposa, presuntamente por un tema relacionado al narcotráfico. Marchamos, pues, junto con un gran número de fieles, rezando el Rosario, con velas encendidas. En la meditación de los Misterios Dolorosos, fuimos escuchando palabras del Papa Francisco y de San Juan Pablo II que nos recordaban el valor de la vida.
“Esto es algo que nos ha pedido nuestro arzobispo” -me explicó el párroco- “que cuando hay un asesinato se rece en el sitio donde ocurrió, de manera que no nos acostumbremos a que estas cosas siguen pasando en Cali”.



Sábado 2: celebrando la visita de Francisco
Cali no será visitada por el Papa, pero eso no impidió que se le diera una bienvenida.
Con el P. Iván y el P. Octavio fuimos a la Plaza (o Parque, como se dice aquí) Joaquín de Cayzedo, frente a la Catedral, donde acompañé a Mons. Monsalve y a sus auxiliares en una Misa en la que se hizo una bienvenida simbólica al Papa Francisco (que no visitará Cali). Se celebró en un clima de mucha alegría y se animó a los caleños que irán a los lugares en encuentro en Medellín, Bogotá, Villavicencio o Cartagena de Indias.

La "chiva" (ómnibus) llega a San Antonio

Subiendo a "las veredas de las lomas"
En Colombia, "vereda" no es la banda de baldosas al costado de la calle por la que caminan los peatones, sino lo que nosotros llamaríamos pueblos de campaña. Dejamos Cali y empezamos a subir hacia las "lomas", es decir, a la montaña.
Vamos subiendo en un pasaje siempre verde, exuberante, hasta San Antonio, la cuasi parroquia que atiende el P. Iván.
La Iglesia de San Antonio
Domingo 3: la Misa
Después del desayuno que nos ofrece Doña Betty, consistente en chocolate (con agua, pero muy rico) y "arepas" cocinadas a las brasas, marchamos para la Misa.

Por el camino pasamos frente a dos iglesias pentecostales de las que salían fuertes cantos y aclamaciones. Nos cruzamos con una gente rara por su modo de vestir, que resultaron ser de una especie de secta llamada "Israelitas", que venía ese domingo por primera vez al pueblo.
No obstante, la Iglesia estaba llena. La comunidad había puesto un cartel a la entrada: "Bienvenido a San Antonio, Señor Obispo". Adentro, el templo estaba arreglado con flores y guirnaldas. La liturgia muy bien preparada y contamos con un grupo de monaguillas o "acólitas" como se presentaron ellas mismas.
La tarde fue para un poco de descanso y regreso a Cali, para otra Misa en la parroquia Jesús Misericordioso y para seguir mañana el viaje a Bogotá, nuestra etapa final: reunión del CELAM y encuentro con el Papa Francisco.

martes, 29 de agosto de 2017

Desde Colombia, hacia el encuentro con Francisco


Cae la tarde en Medellín. La vista de esta ciudad que se extiende trepando por las laderas de los montes que la circundan, se alegra con las luces que se van encendiendo. Todavía se ve el rojo del ladrillo y de las tejas que dan personalidad a la capital del departamento de Antioquia, con una población en su área metropolitana que supera la de todo el Uruguay.

Desde el templo parroquial me llegan los cantos de la Misa. Mucha gente, en este martes en la parroquia San Andrés Apóstol, cuyo párroco es el P. Álvaro Mejía, a quien debemos la presencia de nuestros sacerdotes colombianos.

He llegado hasta Colombia para la reunión del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) que será en Bogotá la semana próxima y que concluirá con una reunión con el Papa Francisco y la participación en la Misa que él presidirá en el Parque Simón Bolívar el próximo jueves. En cada parroquia se respira un ambiente festivo preparando la visita del Papa.


Desde mi llegada he tenido varios encuentros en los que he buscado algunas posibilidades para la Diócesis. En Bogotá visité a la asociación Misioneros de la Juventud y su institución Central de Juventudes. Llegué a ellos por mediación del P. Enrique Martín, misionero español que ha estado tres veces en Río Branco.


Los Misioneros de la Juventud tienen una propuesta interesante para la formación de jóvenes, incluida la formación de jóvenes misioneros. Pude escuchar el testimonio de tres jóvenes que han hecho un año de misión en diferentes lugares de Colombia. Nos ofrecieron la formación de jóvenes uruguayos y la posibilidad de venir también a nuestra diócesis en misión con jóvenes.

En la Diócesis de Sonsón-Rionegro, que tiene fuera de Colombia 200 sacerdotes misioneros (en lugares tan remotos como Bangladesh) en ausencia del Obispo fui recibido por el Vicario General y el rector de la Universidad Católica, presentando nuestras necesidades. Dejo una carta para el Obispo Mons. Fidel Cadavid presentando nuestro pedido. Quedó confiada al P. Daniel, a quien conozco desde la primera visita a Medellín y que me llevó a celebrar en una capilla provisoria construida con cañas.



En la Diócesis de Caldas estuve con su Obispo, Mons. César Balbín, a quien agradecí la presencia del P. Samuel en nuestra diócesis. Mons. César me aseguró su voluntad de que esta presencia se continúe más allá del tiempo acordado para el P. Samuel. Encontré también allí la presencia de la Sociedad Cruzada del Espíritu Santo, a la que pertenece el P. Walter (Cruz Alta) que tiene a sus seminaristas en Rionegro, en un importante seminario. Saludé a dos de los sacerdotes de la Cruzada que están en Caldas. Visité también la familia del P. Samuel y pasé por Amagá, el pueblo del P. Reinaldo.


En Medellín di una charla para un grupo de jóvenes universitarios que se congrega bajo "La mirada de Dios". Fue un gusto encontrar un grupo de jóvenes inquietos por profundizar y compartir su fe. Pude también encontrarme con el P. Wilson, que va reencaminando su ministerio en una diócesis colombiana.

Mi viaje continúa pasado mañana a Cali, para ver a un sacerdote que desea ir a Uruguay, si su Obispo se lo permite. También está previsto un encuentro con el Obispo.

El lunes, vuelvo a Bogotá para la reunión del CELAM y encuentro con Francisco. Al otro día emprenderé el regreso. Traigo la Diócesis en el corazón, rezo por todos y cada uno. Ténganme también presente en sus oraciones.

Se hizo noche en Medellín... Las luces parecen guirnaldas de un gigantesco árbol de Navidad... que sea un buen presagio.
+ Heriberto