Mostrando entradas con la etiqueta Derechos humanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Derechos humanos. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de mayo de 2024

20 de mayo: ¿Dónde están? Un silencio que espera respuesta.


Pensando en esta fecha, he intentado hacer una relectura de una tradición católica que tiene claras raíces bíblicas: las siete obras de misericordia corporales (hay otras siete, espirituales, pero aquí interesan las primeras, una en particular).

Quien lea el listado de las obras de misericordia corporales reconocerá el trasfondo del capítulo 25 de san Mateo, donde Jesús recibe a quienes ayudaron con misericordia a los hermanos y hermanas pobres y necesitados, con quienes Jesús se identifica.

Esa lista incluye alimentar al hambriento, dar agua al sediento, alojar al forastero, vestir al desnudo, así como visitar a los enfermos y a los presos. A quienes cumplieron esas acciones, Jesús les dice: “a mí me lo hicieron”. 

A esas seis obras se agrega una que no menciona el texto de Mateo: dar sepultura a los muertos. Su fundamento bíblico lo encontramos en el libro de Tobías. Allí se nos cuenta de un hombre llamado Tobit que, exiliado en Babilonia, arriesgaba su vida por enterrar a sus compatriotas asesinados, cuyos cuerpos habían sido abandonados en la calle. En los evangelios vemos la preocupación de muchos por dar a Jesús digna sepultura, aunque sin saber que pronto esa tumba quedaría vacía. 

Sepultar a los muertos es, como mínimo, un gesto de respeto hacia los restos de las personas que nos fueron queridas. Permite mantener su memoria en una forma pública y visible. Hace parte del duelo por la pérdida y es, muchas veces, una forma de consuelo.

Por eso es un derecho reconocido y reclamado en el texto bíblico y también, en un marco cultural diferente, en los poemas homéricos.

Hay cuerpos que no han sido propiamente sepultados, sino escondidos. Por eso, sigue vigente la pregunta que nos convoca hoy: “¿dónde están?”. Una pregunta que no se hace grito, sino silencio: un silencio que espera respuesta.

Saludo a los participantes de la celebración ecuménica de este día y me uno a sus oraciones. Que el Señor los bendiga.

+ Heriberto Bodeant, obispo de Canelones.

20 de Mayo de 2024

Nota. El 20 de mayo de 1976 fueron secuestrados y asesinados en Buenos Aires cuatro uruguayos: los legisladores Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini y los militantes políticos Rosario Barredo y William Whitelaw. Desde hace años se realiza cada 20 de mayo una Marcha del Silencio, reclamando la aparición de los restos de personas que fueron detenidas y desaparecidas durante la dictadura en Uruguay (1973-1984) así como la actuación de la justicia.

jueves, 20 de mayo de 2021

Memoria, verdad y justicia, en vísperas de Pentecostés.

20 de mayo: texto preparado para participar en la Celebración ecuménica convocada por Amerindia, OBSUR, Parroquia Universitaria, JPC, Parroquia Santa Gema, Fe en la Resistencia, Iglesia Valdense, Iglesia Luterana, Iglesia Metodista, Iglesia Pentecostal Naciente, Los Dioses están locos, Centro Cristiano Nueva Vida-No Matarás, SERPAJ, Cristianos en Red, MPC, Centro Martin Luter King Uy, entre otros.

Entre los participantes estuvieron el arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla y (virtualmente) Mons. Arturo Fajardo, presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay. 

El texto que leí en la celebración fue más breve, en razón del tiempo asignado para quienes presentábamos un saludo o una reflexión. Este es el texto completo.

+ Heriberto

Memoria, verdad y justicia.

Mirando estas tres palabras que nos convocan un nuevo 20 de mayo, este año en la cercanía de Pentecostés, releo las promesas de Jesús sobre el Espíritu Santo y encuentro nuevas resonancias.
Jesús les dice a sus discípulos “el Espíritu Santo les recordará todo”. Ese “todo” se refiere a las enseñanzas de Jesús, desde luego; pero la fe se vive en la historia y va iluminando los acontecimientos que conserva en nuestros recuerdos. Aquí se trata de guardar, de custodiar la memoria de personas que siguen siendo parte de nuestra vida y que no queremos relegar al olvido.

-    Junto a ustedes, quiero rezar para que, en el esfuerzo común, construyamos una sociedad más justa y fraterna, en la que nunca más tengamos que agregar a la memoria los nombres de otras personas asesinadas o desaparecidas.
Tres veces Jesús nombra al Espíritu como “el Espíritu de la Verdad” (Juan 14,17 / 15,26 / 16,13 que “los guiará hasta la verdad completa (Juan 16,13). Otra vez, se trata de la verdad última, la verdad de Jesucristo como salvador; pero esa Verdad con mayúscula llama a la verdad terrestre, cotidiana, necesaria. La verdad sobre los hechos y la verdad de las intenciones de muchos corazones (cf. Lucas 2,35).
-    Junto a ustedes, quiero rezar para que cada día aparezca con mayor claridad la verdad sobre los acontecimientos dolorosos del pasado, para que esa verdad sea reconocida y para que sean asumidas todas las responsabilidades.
En cuatro pasajes, Jesús da al Espíritu el título de “Paráclito” (Juan 14,16.26 / 15,26 / 16,7). Jesús promete a sus discípulos que el Paráclito los asistirá cuando deban dar testimonio (Juan 15,27). Paráclito puede traducirse como defensor, abogado, aquel al que se recurre precisamente ante la indefensión, en busca de justicia.
-    Junto a ustedes, quiero rezar por todos los seres humanos indefensos, por todos aquellos y aquellas que viven en el miedo, en la inseguridad, en el desamparo; para que el Espíritu Defensor nos ayude a construir una sociedad que defienda y cuide cada vida humana y le haga posible su pleno desarrollo.
Ven, Espíritu Santo. Entra hasta el fondo de nuestras almas y enríquecenos con tu luz: Espíritu que nos recuerdas todo, Espíritu que nos guías hacia la verdad completa, Espíritu defensor, padre amoroso del pobre, Espíritu Consolador. Amén.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Memorias de la Costa: reconocimiento a tres militantes sociales católicos.


Canelones, 18 de mayo de 2021

Comisión Memorias de la Costa
Sra. Nibia López, coordinadora.

Estimados/as:

Por la presente queremos expresar nuestro agradecimiento por el reconocimiento que la Comisión Memorias de la Costa, en el Circuito de la Memoria, ha dado recientemente a tres militantes cristianos, católicos: Julio César Spósito Vitale, Ángel Rocha y su esposa Adela Francia, como expresión del compromiso integral por los Derechos Humanos.

El papa san Pablo VI enseñaba, en el espíritu del Evangelio, que el verdadero desarrollo humano “es el paso, para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas”. La humanidad progresa cuando se remonta desde “las carencias materiales de los que están privados del mínimum vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo” hasta llegar “a participar, como hijos, en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres” (Populorum Progressio, 20-21).

Tanto el joven Julio como Ángel y su esposa Adela se sintieron tocados y movidos por el encuentro con la miseria humana y buscaron la construcción de una sociedad más justa y solidaria (como nos pide hoy el papa Francisco en “Fratelli Tutti”). Su compromiso los llevó a enfrentarse con la soledad, la cárcel y aún la muerte. No vivieron aferrados a las cosas de este mundo, sino como peregrinos que, mientras luchaban por hacer más humana la vida de sus hermanos y vecinos, esperaban “la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 1,10).

Por todo ello agradecemos este recuerdo y reconocimiento. Les saludan atentamente,

+ Arturo Fajardo
Obispo de Salto, Presidente de la CEU
    
+ Heriberto A. Bodeant
Obispo de Canelones