martes, 25 de agosto de 2009

Reunión de Diáconos Permanentes




El 25 de agosto tuvimos reunión con los cinco diáconos permanentes de la diócesis de Melo y sus esposas, en la Capilla San Ignacio en Treinta y Tres. Entre los temas que tratamos, leímos y compartimos la reciente carta del Cardenal Hummes a los Diáconos Permanentes.

Carta de la Santa Sede a los Diáconos Permanentes
Queridos diáconos permanentes:
Cada vez con más fuerza la Iglesia descubre la inestimable riqueza del diaconado permanente. Cuando los obispos llegan a la Congregación para el Clero, en ocasión de las visitas "ad limina", se comenta, entre otros, el tema del diaconado y los prelados muestran su agrado y su esperanza ante ustedes, diáconos permanentes. Todo esto nos llena de inmensa alegría. La Iglesia les da las gracias y, a su vez, reconoce su entrega y su trabajo ministerial. Al mismo tiempo, quiere alentarlos para que caminen por el camino de la santidad personal, para que vivan una intensa vida de oración y de espiritualidad diaconal. A ustedes se puede también aplicar aquello que el Papa ha dicho a los sacerdotes en ocasión del Año Sacerdotal: "favorecer esa tensión de los sacerdotes hacia la perfección espiritual, de la cual depende sobre todo la eficacia de su ministerio" (Discurso del 16 marzo 2009).
Hoy, en la fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir, quisiera invitarlos a dos reflexiones. Una sobre su ministerio de la Palabra, la otra sobre la Caridad.
Todavía permanece el grato recuerdo del Sínodo sobre la Palabra de Dios, que se celebró durante el pasado octubre. Nosotros, ministros ordenados, hemos recibido del Señor, a través de la mediación de la Iglesia, el encargo de predicar la Palabra de Dios hasta los confines de la tierra, anunciando la persona de Jesucristo, muerto y resucitado, su Palabra y su Reino a toda creatura. Esta Palabra - como afirma el Mensaje final del Sínodo - tiene su voz, la Revelación; su rostro, Jesucristo; su camino, la Misión. Conocer la Revelación, adherirse incondicionalmente a Cristo, como discípulo fascinado y enamorado, partir con Jesús y con El hacia la Misión..., es cuanto se espera de nosotros y, de un modo totalmente sin reservas, de un Diácono permanente. De un buen discípulo nace un buen misionero.
El ministerio de la Palabra, que en san Esteban, diácono y mártir, los diáconos tienen un gran modelo, pide a los ministros ordenados un esfuerzo constante para estudiarla y hacerla propia al mismo tiempo que se proclama. La meditación, a modo de lectio divina, esto es, de lectura orante, es hoy en día el camino aconsejado para entender, hacer propia y vivir la Palabra de Dios. Al mismo tiempo, la formación intelectual, teológica y pastoral es un desafío que dura toda la vida. Un cualificado y actualizado ministerio de la Palabra depende mucho de esa profunda formación.
Permanezcamos a la espera, en un futuro próximo, del documento del Santo Padre sobre las conclusiones del citado Sínodo. Deberá ser recibido con apertura de corazón y con el deber de una futura profundización.
La segunda reflexión versa acerca del ministerio de la Caridad, tomando como gran modelo a San Lorenzo, diácono y mártir. El diaconado tiene sus raíces en la organización eclesial de la caridad en la Iglesia primitiva. En Roma (s. III), durante el periodo de las grandes persecuciones, aparece la figura extraordinaria de San Lorenzo, archidiácono del Papa San Sixto II y fidelísimo administrador de los bienes de la comunidad. Sobre San Lorenzo así se expresa nuestro amado Papa Benedicto XVI: "Su solicitud por los pobres, el generoso servicio que dio a la Iglesia de Roma en el sector de la asistencia y de la caridad, la fidelidad al Papa que le empujó a seguirlo en la prueba suprema del martirio y el heroico testimonio de sangre pocos días después, son hechos universalmente conocidos" (homilía en la basílica de San Lorenzo, 30 noviembre 2008). Es conocida también la afirmación sobre San Lorenzo: "La riqueza de la Iglesia son los pobres". Los asistía con gran generosidad. He aquí un ejemplo todavía actual para los Diáconos permanentes. Debemos amar a los pobres en manera preferencial, como Jesucristo. Ser solidarios con ellos. Buscar construir una sociedad justa, fraterna, pacífica. La reciente carta encíclica de Benedicto XVI, "Caritas in veritate" (La caridad en la verdad) sea nuestra guía actualizada. En tal encíclica el Santo Padre afirma como fundamental principio: "La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia" (n.2). Los Diáconos se identifican muy especialmente con la caridad. Los pobres son uno de los ambientes cotidianos y objeto de su solicitud sin descanso. No se entendería un Diácono que no se comprometiese en primera persona en la caridad y en la solidariedad hacia los pobres, que, de nuevo, hoy se multiplican.
Queridos diáconos permanentes, Dios les bendiga con todo su amor y les haga felices en su vocación y misión. Saludo con respeto y admiración a las esposas y a los hijos, de quienes son ustedes esposos y padres. A todos ellos la Iglesia da las gracias por la multiforme colaboración, que prestan al ministerio diaconal. Además, el Año Sacerdotal nos invita a manifestar nuestro afecto a los queridísimos sacerdotes y a rezar por ellos.
10 de agosto, fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir.
Cardenal Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero

Misa en la Capilla San Antonio, Melo


El domingo 23 celebré por primera vez Misa en la capilla San Antonio, perteneciente a la Catedral de Melo, y pude saludar a esta comunidad.

sábado, 22 de agosto de 2009

Reunión Diocesana de Pastoral Social

Diócesis de Melo:
Reunión diocesana de Pastoral Social


Esta tarde se realizó en Melo una reunión en la que participaron delegados de diversas obras sociales de la Diócesis.

A través de la presentación se fue manifestando la presencia de varios Merenderos (La Charqueada; Capilla San Francisco Javier en Treinta y Tres; "La Casita" y "El Hongo" de parroquia Jesús Buen Pastor de Melo; Tupambaé); obras sociales realizadas por convenio con INAU ("San Martín", de Treinta y Tres; "Picapiedras" y CAIF "Sagrada Familia de Melo); gente de Río Branco que trabaja con niños en situación de calle; Obra social con niños en La Pedrera; Oratorio Laura Vicuña (Treinta y Tres); Policlínica y Biblioteca (Pquia. Jesús Buen Pastor, Melo), etc.
Un trabajo en grupos recogió motivaciones para el trabajo social, dificultades, logros y sugerencias, que fueron recogidos por el equipo coordinador.

Al inicio de la reunión, el Obispo de Melo, Mons. Bodeant, presentó el lugar de la Pastoral Social dentro de la misión de la Iglesia, desde un enfoque bíblico. Estas fueron las principales ideas de la breve exposición:


Tres imágenes evangélicas
Tres grupos de personas
Tres acciones de la Iglesia

Hay tres grandes grupos de personas que siempre tendrían que ser motivo de preocupación de la Iglesia, en la vida de una diócesis, de una parroquia, de una capilla, de una Comunidad Eclesial de Base o de un grupo eclesial de cualquier tipo.
A través de tres imágenes que encontramos en el Evangelio, podemos descubrir esos tres grupos y la acción de la Iglesia hacia ellos.

Las imágenes son:
- El pescador, unido a la red, la pesca (Mateo 4,18-19, el llamado de los primeros discípulos; Juan 21,11, la red que no se rompe)
- El pastor (Juan 10,1-18, donde Jesús se presenta como el Buen Pastor; Juan 21,15-19, en que Jesús encarga a Pedro apacentar a sus ovejas)
- El buen samaritano (Lucas 10,25-37)

Los tres grupos de personas, y las acciones que aparecen relacionados a ellos, a partir de las tres imágenes:
- El grupo de los que no son miembros de la comunidad, a quienes los cristianos estamos enviados para llevar la Palabra de Jesús e invitarlos al encuentro con Él, en lo que comúnmente llamamos "Misión". La imagen del Pescador expresa el deseo de Jesús de convocarlos y reunirlos a través de sus discípulos "pescadores de hombres", o de la red "que no se rompe".
- El grupo de los que están dentro de la comunidad, las ovejas que pertenecen a Jesús Buen Pastor. Es responsabilidad de la comunidad, especialmente de los pastores, cuidar a sus miembros: mantenerlos unidos, alimentarlos, guiarlos, curarlos, tal como hace el Pastor con su rebaño.
- Finalmente, el buen samaritano nos pone frente a un tercer grupo, integrado por aquellas personas que pueden ser o no miembros de la comunidad, pero que, fundamentalmente, son "heridos del camino". El buen samaritano no se fija si el herido que encuentra al costado del camino es un samaritano, un judío o un griego. Lo primero que importa es que es un herido y por eso, como dice Jesús, "se hace prójimo" de él. Podemos relacionar este pasaje de Lucas con el del juicio final que nos presenta Mateo 25,31-46, en el que Jesús se identifica con los "heridos" por el hambre, la sed, la falta de alojamiento, la desnudez, la enfermedad, la prisión. Nos llama así, de forma muy fuerte, a verlo a él en esos "heridos del camino".

Así podemos percibir el lugar de la Pastoral Social: ser expresión de la preocupación de toda la comunidad por de este tercer grupo, más allá de que sean o no miembros de la Iglesia: los heridos del camino, en todas las formas en que pueden presentarse hoy.

Lidia de Filipos, Lidia de Young

Del libro de los Hechos de los Apóstoles,(16,11-15)
Nos embarcamos en Tróada y fuimos derechos a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis; de allí pasamos a Filipos, que es una de las principales ciudades de la demarcación de Macedonia, y colonia. En esta ciudad nos detuvimos algunos días.
El sábado salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde suponíamos que habría un sitio para orar. Nos sentamos y empezamos a hablar a las mujeres que habían concurrido. Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de la ciudad de Tiatira, y que adoraba a Dios, nos escuchaba. El Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo. Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, suplicó: «Si Ustedes juzgan que soy fiel al Señor, vengan y quédense en mi casa.» Y nos obligó a ir.

En los primeros tiempos de la Iglesia, entre otras mujeres que participaron activamente en la vida de las comunidades, destaca el nombre de Lidia. El libro de los Hechos de los Apóstoles recuerda cómo ella recibió a Pablo y a sus compañeros de apostolado en un momento difícil. Es más, los “obligó” a ir, diciéndoles “si juzgan que son fiel al Señor, vengan y quédense en mi casa” (Hch 16,15). Sin duda, aquélla Lidia fue un referente para la comunidad de Filipos.

Desde niño, como feligrés de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Young, mi pueblo natal, recuerdo la presencia de otra Lidia: Lidia Inderkum de Estigarribia, como un referente para esta comunidad.
Lidia falleció el 19 de agosto de este año.
Esposa de Ramón, madre de Carlos y Daniel, fue una mujer que se mantuvo siempre “fiel al Señor”, participando activamente en la comunidad, acompañando las sucesivas orientaciones pastorales de la diócesis y de la parroquia, y atravesando los muchos cambios de sacerdotes.
Ella supo reconocer, más allá de lo mutable, aquello que permanece, lo que realmente pertenece a la fe, a Jesucristo, que es el mismo, ayer, hoy y siempre. (Hebreos 13,8)

Gracias, Lidia, por tu testimonio de fidelidad y tu generosa entrega.
Que el Señor Jesús te guarde para siempre en su Corazón.

+ Heriberto Bodeant, obispo de Melo

jueves, 20 de agosto de 2009

Premio a la Excelencia Ciudadana


Mons. Roberto Cáceres y
el Club de Niños de la Obra Social San Martín
,
de Treinta y Tres, premiados
La Diócesis de Melo se alegra hoy por la distinción que ha sido ofrecida por una organización de la Sociedad Civil a una persona y a una institución de nuestra Diócesis.
El CELADE (Centro Latinoamericano de Desarrollo) otorgó hoy el III Premio Nacional a la Excelencia Ciudadana a diversas personas e instituciones de los diferentes departamentos, propuestas por las Intendencias Municipales.
Junto a otras personas del departamento de Cerro Largo, recibió este premio Mons. Roberto Cáceres, destacándose su larga trayectoria al frente de la Diócesis, así como su presencia positiva y constante en los Medios de Comunicación Social al servicio de la Evangelización.
Al final de la ceremonia, por orden alfabético llegó el turno al departamento de Treinta y Tres. La tercera y última de las tres instituciones premiadas fue el Club de Niños de la Obra Social San Martín, de la parroquia San José Obrero de la capital olimareña, creado en el año 2000.
Mons. Heriberto Bodeant y el P. Thomas Toal acompañaron a Mons. Cáceres en este acto.

Más información:

CELADE:

http://www.celade.com.uy/

Obra Social San Martín

http://www.sanmartin.org.uy

Desde Uruguay, de regreso

Llovía en Montevideo la tarde del miércoles 19, cuando el avión de LAN me dejó en el aeropuerto de Carrasco. Llovía, y hacía bastante frío... pero yo traía mucho sol y calor guardado. No sólo de los hermosos días de sol y cielo azul que tuvimos en Sydney, sino por la luz y la calidez de las miradas y de los corazones de tantos hermanos de América Latina, España, Portugal, Filipinas y Timor Este, australianos de origen hispano: todos aquellos que se reúnen para celebrar su fe en lengua castellana y portuguesa.
A todos nosotros, María nos fue llevando de su mano al encuentro de Jesús y de los hermanos.
Regreso lleno de gratitud por todo lo compartido.
¡Gracias al Señor y a su Madre!
¡Gracias, queridos hermanos y hermanas!

domingo, 16 de agosto de 2009

Homilía en la Fiesta de Hispanoamérica, Sydney





Ayer, domingo 16 de agosto, celebramos en Scalabrini Village, en Austral, una población cercana a Sydney, la fiesta que anualmente realizan las comunidades hispanas de Sydney, motivo de la invitación que me trajo hasta aquí.
En la mañana tuvimos la misa, luego almuerzo, y en la tarde, muchísimos artistas de la colectividad hispana. Allí me alcanzaron una guitarra y también hice mi aporte a la fiesta.
He aquí mi homilía durante la misa, a partir de las lecturas correspondientes a la Asunción de María:

María, Misionera de Hispanoamérica
Sydney, 16 de agosto de 2009


Hemos escuchado el relato que conocemos como “la visitación”. La Santísima Virgen María, en cuyo seno ha comenzado a gestarse el Hijo de Dios, visita a Isabel, su prima, que ya está en su sexto mes de embarazo, esperando al que será Juan el Bautista.
Les invito a que meditemos esta Palabra del Señor colocándonos en dos situaciones:
primero, la de la visitada, la que recibe la visita, es decir, Isabel;
segundo, la de la visitante, la que hace la visita, es decir, María.

La visitada

¿Qué sucede cuando alguien nos visita? ¿Qué es lo que hace que una visita sea realmente grata y le abramos de par en par las puertas del corazón?
Una visita puede ser esperada o inesperada.
En nuestro mundo de hoy, no tenemos mucho lugar para las sorpresas.
Cuando alguien nos anuncia con tiempo su visita, podemos prepararnos a recibirlo en nuestra casa o incluso irlo a buscar. Podemos disponer nuestra casa de la mejor forma, preparar bien lo que queremos ofrecerle.
Cuando la visita llega sin avisar, o nos avisa con una llamada desde el aeropuerto, diciendo “ven a buscarme”... puede complicarnos enormemente la vida, obligarnos a hacer arreglos de último momento para poder irla a buscar o ver quien lo haga, para poder estar en la casa. Tenemos que entrar en gastos no previstos. No dejamos de sentir cierta incomodidad...
Pero lo que verdaderamente cambia el significado de una visita, lo que la hace realmente grata, no es que sea esperada o inesperada, sino, sobre todo, que sea una visita deseada. Que sea la llegada, anunciada o no, de alguien a quien deseamos recibir, a quien queremos recibir.
Deseamos la visita de alguien, cuando esa persona que viene es especialmente valiosa para nosotros.
Valiosa, porque esperamos mucho de ella, porque es alguien que nos puede trasmitir un saber, o que de un modo u otro siempre nos ayuda, o nos ha ayudado... O, lo mejor de todo, porque simplemente es alguien a quien queremos mucho.
Cuando llega esa visita deseada, es un verdadero acontecimiento.
El hecho de que llegue habiendo avisado o de sorpresa, pasa a un segundo plano.
Se deja todo de lado para recibirla. La alegría de su llegada compensa cualquier inconveniente.

Es muy posible que María haya llegado a la casa de Isabel sin avisar. ¿Cómo podría haberlo hecho? Simplemente, María fue hasta allí.
Las palabras de Isabel al recibirla se pueden interpretar como expresión de humildad, pero también de sorpresa: “¿Qué he hecho yo para que venga a visitarme la madre de mi Señor?”
En todo caso, Isabel nos enseña a recibir la visita de María:
Isabel recibe la visita de María como un verdadero regalo, un regalo totalmente inmerecido: “¿Qué he hecho yo...?
Con humildad, Isabel se coloca en segundo plano, y da toda su importancia a María.
Con fe, reconoce a María como la madre del Señor
Deja que la alegría la invada, la inunde, y se comunique al niño que ella lleva en su seno, al futuro Juan Bautista.
Por otra parte, Isabel no se complica en lo más mínimo. No le escuchamos decir frases como “Ay, justo ahora, que tengo que hacer quietud y no te puedo atender bien” o “Perdona que la casa esté desarreglada”. Isabel habla. Sus palabras son sencillas, pero el Evangelio nos dice que habla “llena del Espíritu Santo”.
Isabel, pues, no sólo se deja invadir por la alegría, sino que se deja guiar por el Espíritu Santo.
De esta forma, Isabel aparece como un modelo para la Iglesia que recibe.
Isabel, recibiendo a María que llega de visita, es el modelo para toda comunidad que quiera abrir sus puertas, recibir a los hermanos y hermanas y a todo el que llega.

Una comunidad a la que llegan personas, una comunidad que recibe visitas, las recibe cuando es una comunidad que atrae. El Papa Benedicto XVI dijo en Brasil, en el año 2007, que “La Iglesia crece, no por proselitismo, sino “por ‘atracción’: como Cristo ‘atrae todo a sí’ con la fuerza de su amor”1.
La Iglesia “atrae” cuando vive en comunión, pues los discípulos de Jesús serán reconocidos si se aman los unos a los otros como Él nos amó (cf. Rm 12, 4-13; Jn 13, 34).2
Una Iglesia que atrae, una Iglesia que quiere recibir a los demás, es, ante todo, una comunidad unida, una comunidad que celebra festivamente, una comunidad que vive y profundiza su fe.
Pero es también una comunidad que se prepara para recibir: que tiene, por ejemplo, un Ministerio de la Bienvenida, de la acogida, ministerio del que se siente responsable toda la comunidad. Un grupo o movimiento de Iglesia que atrae está abierto a nuevos miembros, los recibe. Una pequeña comunidad eclesial que atrae le ofrece un lugar al que llega, le hace sentir que se le esperaba, aunque nadie lo conociera todavía.
La Iglesia que recibe al que llega valora su visita como un regalo de Dios.
La llegada de otros es motivo de alegría.
¡Qué hermoso que nuestras comunidades puedan hacerse acogedoras como Isabel para el hermano o la hermana que nos visitan! ¡Qué hermoso que esas personas que se acercan a nuestras comunidades buscando la presencia del Señor, aunque lleguen sin avisar, aunque ese encuentro no esté en el schedule, en la agenda, se sientan recibidas y valoradas!

La visitante

Vamos ahora a colocarnos en el lugar de la que sale de visita, en el lugar de María.
¿Qué es lo que lleva a la Santísima Virgen a salir de visita?
María ha recibido en su casa a un ángel del Señor. Ángel significa mensajero, portador de un mensaje. El mensaje que ha recibido María es bueno; realmente, muy bueno. Es una buena noticia: lo que en la Biblia se llama Evangelio: la Buena Noticia.
Lo fundamental del mensaje que ha recibido María es que ella va a ser la madre del Salvador largamente anunciado y esperado.
María recibe ese mensaje, que la compromete, con confianza y total disponibilidad: “He aquí la servidora del Señor, hágase en mí según tu palabra”.

Junto a ese mensaje, a ese Evangelio que la ha sido anunciado a María, viene otro mensaje; secundario, pero también importante: su prima Isabel, que no podía tener hijos, está en su sexto mes, porque “nada es imposible para Dios”.
Oído esto, María se pone en camino.
María va a visitar a Isabel para compartir el mensaje que ha recibido.
Va a llevarle la buena noticia de Jesús, y a alegrarse con la buena noticia que Isabel ya tiene.
María se pone en camino sin demora, inmediatamente.
Es un camino de montaña, un camino por el que hay que subir, por lo tanto, dificultoso.
Pero el encuentro bien vale el esfuerzo.

Hay otra intención de María que no está expresada en el texto evangélico, pero que se puede suponer sin dificultad. María no va solamente “de visita”. Isabel está en su sexto mes, y no es una jovencita. Posiblemente ese embarazo reclame cuidados especiales, reposo, quietud. María, servidora del Señor, va a ponerse al servicio de su prima en esos tres meses que faltan para el nacimiento de Juan Bautista.

De esta forma María, es modelo de una Iglesia misionera, una Iglesia que no sólo espera al que llega, sino que sale al encuentro de los demás, para compartir la Buena Noticia.
Los Obispos latinoamericanos, reunidos en el Santuario de Nossa Senhora Aparecida en el Brasil en 2007, nos hablaban de la necesidad de una “conversión pastoral” de nuestras comunidades. Así nos decían:
“La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera (...) con nuevo ardor misionero, haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro3.

Así vemos a María misionera, modelo de una Iglesia misionera:
Ella es la madre que sale al encuentro de sus hijos, a llevarles la Buena Noticia, a llamarlos, a invitarlos, a reunirlos.
Ella es la servidora del Señor, que se pone al servicio de los hombres con generosidad, con disponibilidad.

¡Qué hermoso que desde nuestras parroquias, nuestras comunidades hispanas, cada día más salgamos al encuentro de nuestros hermanos, llevando esta presencia de María!
¡Qué hermoso que les hagamos presente una Iglesia que no los olvida ni los abandona, precisamente cuando más necesitan esa presencia, en los momentos de enfermedad y de duelo, en los momentos de conflictos familiares, en las situaciones más desesperadas!
¡Qué hermoso que todos los fieles cristianos sintamos que ésa es nuestra misión, que todos somos Iglesia, que todos formamos la Iglesia que atrae y recibe, la Iglesia que sale al encuentro!

Que la Santísima Virgen, aquélla que el Señor nos entregó como madre, a cuyo cuidado nos confió, la mujer revestida de sol, nos cubra con su manto de luz.
Que su amor de madre nos anime, nos fortalezca, nos ayude a vivir como una verdadera familia de hermanos, una familia que atrae.
Que su presencia de Servidora nos haga disponibles y diligentes para recibir a quienes llegan, y a salir presurosos al encuentro de quienes esperan que alguien les lleve la palabra de Vida, de Amor y de Esperanza. Así sea.

Notas
1. Benedicto XVI, Homilía en la Eucaristía de inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 13 de mayo de 2007, Aparecida, Brasil.
2. Aparecida, 59
3. Aparecida, 70

sábado, 15 de agosto de 2009

Testimonio de una joven confirmada por Benedicto XVI

Yo fui confirmada por el Papa Benedicto XVI en Sydney,
durante la Jornada Mundial de la Juventud 2008

Me llamo Elizabeth G. Mi hermano Richard y yo somos uruguayos nacidos en Sydney. Desde chica pertenecí al grupo parroquial de niños y niñas que se llama Happy Sunday. Casi todos los Domingos asistía a Misa con mis padres y mi hermano. Pasados algunos años comencé a ayudar con el grupo y a formar parte del grupo de jóvenes.

Cierto día, a mamá le fue diagnosticado un cáncer y yo tuve que empezar a cuidarla mientras seguía haciendo mi High School. Debido a la distancia y a nuevas situaciones familiares no nos fue posible asistir a la Iglesia frecuentemente. Sin embargo, la presencia de Dios y la figura de Jesús formaron parte de mi experiencia religiosa. Claro está que no fue fácil. Más de una vez cuestioné a Dios por la enfermedad de mi mamá. Tanto mi hermano como yo sentíamos un gran miedo de perder a mamá. Rezaba confiada a Dios, pero no por eso dejaba de cuestionarle. Mamá nunca perdió esa confianza en Dios y siempre se mantuvo positiva, aún en momentos de tener que irse al Hospital para ser operada. Con el paso del tiempo, mamá fue mejorando y todo aquel miedo fue quedando atrás.

A través de toda esa experiencia familiar descubrí que Jesús es el amigo con el que puedo hablar cuando estoy preocupada o tengo dificultades, pero también cuando estoy contenta. Puedo confiar a Él mis inseguridades como persona joven y sé que guardará todas estas cosas en su corazón. Él es el amigo que me rodea y me cuida en los buenos y malos momentos de la vida.

El día que recibí la invitación para ser confirmada por el Papa, sentí que el mismo Jesús me estaba haciendo un regalo personal. Sentí mucha emoción, sumamente feliz de tener esa preciosa oportunidad en mi vida. Creo que recién tomé conciencia de este regalo especial el mismo día de la Confirmación cuando, al caminar hacia el altar, pude percibir los miles de jóvenes que estaban presentes. Sentí un tremendo cariño y agradecimiento a Jesús por haberme elegido en su amor en medio de tantos jóvenes.

Desde el día en que me llamaron hasta el día en que fui confirmada por el Papa fue todo un peregrinar hacia Dios, un reencontrarme conmigo misma en el silencio y en la oración y de ahondar esta relación de amistad con Jesús.

La experiencia en el momento de la Confirmación fue sentir como si hubiese sido transportada a un mundo de luz. Tuve la sensación de estar en una realidad diferente. Sentí necesidad de llorar y reir. Un montón de sentimientos se movían en mi interior y luego sentí paz y a partir de ese momento pude caminar con una sonrisa hacia donde estaba el Papa. Nuevamente delante de él sentí una tremenda emoción cuando ungió mi frente. Creo que en ese momento sentí que Dios me quería muchísimo. El rostro de mi madre se hizo presente, pues ella siempre creyó y confió en Dios y fue ella la que siempre me habló de Jesús y me enseñó a orar.

A un año de aquel momento, dicha experiencia sigue grabada en mi mente y en mi corazón e invito a aquellos que tienen problemas o necesitan de un verdadero amigo a que hablen a Jesús, pues Él los escuchará.

Elizabeth
Sydney, 15 de agosto de 2009

¡Gracias, Elizabeth, por este hermoso testimonio!
¡Qué Jesús te guarde siempre en su Corazón!
+ Heriberto

Desde la Misión en Sydney (7)

Ayer viernes 14 terminó siendo un día relativamente tranquilo. Un almuerzo con el P. José María, un jesuita español desde hace mucho tiempo capellán de hispanos en Sydney, junto con varios miembros de su comunidad. Un interesante intercambio de reflexiones, inquietudes y búsquedas, por el cual pasaron los Cursillos de Cristiandad, la Renovación Carismática, las Pequeñas Comunidades y otras propuestas pastorales que hoy están movilizando a la gente hispana en Sydney. Por la noche tuve mi última charla sobre "María misionera" en la Misión Hispana, una casa de reunión en Fairfield, donde participan habitualmente los hispanos.

Hoy, sábado 15, solemnidad de la Asunción de María empecé tempranito participando del programa "Pan de Vida" en Radio Austral. Luego, un encuentro con los uruguayos en Ashcroft (ver foto). Fue una oportunidad para compartir con ellos una breve visión de la diócesis de Melo, y escucharlos en sus diferentes iniciativas, tanto en favor de Uruguay (ayuda a comedores infantiles, a escuelas rurales y otras iniciativas solidarias) como en favor de uruguayos y otros migrantes: un hogar de ancianos donde varios abuelos uruguayos y de otras nacionalidades que han quedado solos encuentran una vida digna y un cuidado cariñoso.
También me encontré con Elizabeth, una de las jóvenes uruguayas confirmadas por Benedicto XVI. Pero a ella y a su testimonio les dedico la siguiente entrada.

jueves, 13 de agosto de 2009

Desde la Misión en Sydney (6)

Amigos, algunos podrán haber notado que mi informe sale un día adelantado respecto a la fecha de la entrada... es que el blog se maneja con la fecha y hora en Uruguay, y yo estoy viviendo donde el día comienza 13 horas antes... Así, en este momento son las 11:50 del viernes 14 de agosto, aquí en Sydney, mientras en Uruguay recién son las 22:50 del jueves 13...
Les cuento que ayer Jueves 13 de agosto tuve por la mañana una visita y misa en una residencia para ancianos de habla hispana. Saludé a cada uno de los viejitos, celebré con el P. Luciano, y luego estuve cantando con ellos... Volver, Cielito Lindo, Yo vendo unos ojos negros, Zamba de mi esperanza... todos cantaban, muy felices !!! Pasamos un lindo momento.
Almorcé luego con un buen grupo de la comunidad de Plampton, donde a la noche tuve mi charla sobre María Misionera (es el grupo que está en la foto). Y así vamos... hoy, viernes, estaba prevista una misa en español en la cárcel, pero se suspendió porque las cárceles están en un proceso de privatización...