martes, 23 de julio de 2024
lunes, 22 de julio de 2024
domingo, 21 de julio de 2024
Pbro. Washington Conde, 1963-2024. “... y lo reconocieron al partir el pan” (Lucas 24,35)
Rasgos biográficos
Washington Enrique Conde Suárez nació en la ciudad de Joaquín Suárez, departamento de Canelones, el 9 de febrero de 1963.
Fue ordenado sacerdote por Mons. Orestes Santiago Nuti, primer obispo de Canelones, el 25 de septiembre de 1994.
Comenzó su servicio sacerdotal como vicario parroquial en la parroquia Inmaculada Concepción de Pando.
En 1996 fue nombrado cura párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en Villa San Isidro y administrador parroquial de San Adolfo en El Dorado, ambas parroquias, hoy, en la ciudad de 18 de Mayo.
En el 2000 pasó a ser administrador parroquial de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Barros Blancos.
En 2004 fue nombrado responsable diocesano de la Pastoral Bíblica.
En 2006, cura párroco de Santa Rosa de Lima, en Empalme Olmos.
Desde 2013 era asesor diocesano de Pastoral Social.
Los Scouts siempre lo tuvieron cerca, incluso colaborando en la capellanía nacional de la Pastoral católica del Movimiento.
El 17 de diciembre de 2015 asumió como cura párroco de San Antonio de Padua, en Pueblo Nuevo, Las Piedras, donde vivió sus últimos años en el ministerio sacerdotal, hasta su fallecimiento en la noche del 20 de julio de 2024, a los 61 años de edad y con casi 30 años de ordenado.
El velatorio se realizó desde la mañana del domingo 21 en el templo parroquial de San Antonio, culminando con la Misa a las 13:30. A las 15 horas se realizó el sepelio en el Cementerio de Las Piedras. El ataúd fue colocado en el nicho 597, en bloque al costado del panteón del cantor pedrense Julio Sosa.
Homilía de Mons. Heriberto: "Dios llama siempre"
Queridos hermanos y hermanas:
El Padre Washington, nuestro hermano, nuestro amigo, ha sido llamado a la Casa del Padre.
Desde la noche del 29 de junio había venido luchando, acompañado por la oración de todos los que estamos aquí y de muchos más. Los intensivistas agotaron todos sus recursos, pero no fue posible evitar este desenlace y anoche terminó su combate.
Toda separación produce tristeza; pero encontramos consuelo en la fe y la esperanza, así como en el recuerdo agradecido por la vida y el sacerdocio de Washington, a quienes su mamá Elida y su prima Patricia, que están aquí con nosotros, llamaban “Enrique”, su segundo nombre.
En su servicio sacerdotal, Washington pasó por las parroquias de Pando, El Dorado, Villa San Isidro, Barros Blancos y Empalme Olmos hasta recalar, desde el 17 de diciembre de 2015, en Las Piedras, en Pueblo Nuevo, en esta parroquia San Antonio de Padua. También tuvo responsabilidades diocesanas como la Pastoral Bíblica y la Pastoral Social y fue capellán nacional de la Pastoral Católica del Movimientos Scout. Siempre estuvo muy cercano a los Scouts.
“El sacerdote es el verdadero formador de comunidades cristianas insertas en el mundo como fermento de cambio, llenas de amor fraterno”, decía Mons. Nuti el 25 de septiembre de 1994, en la ordenación del Padre Washington. El domingo 16 de junio, en la fiesta patronal, vivimos uno de esas expresiones fraternas. No lo sabíamos, pero sería la última fiesta con la presencia de Washington como párroco.
Pero ese amor fraterno ciertamente se ha manifestado en esta comunidad que, como decíamos, lo estuvo acompañando con su oración y llegando a él en la medida de lo posible, a través de algunos de sus integrantes, pero sin dejar de estar todos atentos y orantes.
En esa homilía de la ordenación, Mons. Nuti recordó que Washington, como los discípulos que dejaron las redes al llamado de Jesús, en diciembre de 1984, dejó su empleo en las oficinas de UTE para seguir al Maestro.
“Dios llama siempre”, decía Mons. Nuti y, recordando la parábola de los trabajadores de la viña, mencionaba los llamados a primera hora, a la hora mediana y al atardecer.
En el evangelio de este domingo escuchamos a Jesús diciendo a los apóstoles «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Ahora Washington ha respondido al llamado de la última hora; no para la labor de la cosecha, sino para el descanso; descanso de la tarea que el obispo describía como “trabajo de toda la vida, como anunciador y testigo” de Cristo; en el “nunca anunciarse a sí mismo; siempre a Dios”.
En la vida de nuestro amigo fue constante el amor por la Palabra de Dios: conocerla, entenderla, meditarla, explicarla y buscar ponerla en práctica cada día e invitar a hacer todo eso en comunidad.
Como decía Mons. Nuti: “orar a Dios, contemplar en Dios sus planes; las cosas contempladas en Dios, presentarlas a los hombres y presentarle a Dios los problemas de los hombres”.
Finalizaba Mons. Nuti su homilía con esta recomendación para el nuevo sacerdote: “recuérdate que has sido sacado de entre los hombres, puesto como puente entre los hombres y Dios para hablar a Dios de los hombres y a los hombres de Dios”.
Washington ya no nos hablará de Dios con sus palabras. Quienes las recibimos en momentos especiales las recordaremos. Pero nos seguirá hablando con el recuerdo de su entrega sacerdotal. Y si hasta ahora Washington habló a Dios de los hombres en su oración, pedimos al Señor que lo reciba para que pueda seguir hablándole de nosotros, llevándole las angustias y tristezas, así como las alegrías y esperanzas de nuestro pueblo y de nuestra Iglesia, de cada rostro humano que alguna vez se estampó en sus retinas y que él guardó en su corazón.
Padre Washington, Enrique, gracias por tu vida, por tu fraternidad, por tu sacerdocio. Descansa en Paz.
+ Heriberto, Obispo de Canelones
viernes, 19 de julio de 2024
“Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella” (Marcos 6,30 34). Domingo XVI durante el año.
Esa pregunta formaba parte de una encuesta que se hizo hace muchos años en las parroquias de Uruguay. La respuesta no era abierta: había múltiples opciones. Recuerdo una que decía: “me pondría de rodillas delante de Él y le pediría perdón por todos mis pecados”. Otra era “le preguntaría porqué hay tanto mal en el mundo”.
De esa forma, se buscaba sacar alguna conclusión sobre la imagen de Dios y la relación que los católicos practicantes, de Misa, teníamos con Dios.
No recuerdo otras posibilidades de respuesta que se ofrecían; creo recordar una expresión de amor, de adoración y, seguramente, también la posibilidad de algún pedido, como la curación de una enfermedad o la solución de problemas….
Los seres humanos tenemos muchas necesidades.
Algunas son inmediatas, acuciantes y las tratamos de resolver a lo largo del día.
Otras son más de fondo y vamos buscando respuesta a lo largo de la vida.
Leyendo el Evangelio de hoy y otros pasajes, vemos cómo mucha gente iba al encuentro de Jesús.
Desde nuestra fe, podemos pensar, iban al encuentro de Dios, del Hijo de Dios… pero eso no era tan evidente en aquel tiempo. En la historia de Israel había habido muchos hombres claramente inspirados por Dios, cuyas historias -que nos han quedado en la Biblia- seguían siendo referencia para todos: Abraham, Moisés, los profetas… La gente percibía en ellos una clara relación con Dios, una gran conexión con Dios, podríamos decir.
Lo mismo veían ahora en Jesús. Un hombre que traía para ellos, de forma misteriosa, la presencia de Dios. Más allá del grupo de los Doce, que iba con Jesús a todas partes, permaneciendo con él, mucha más gente seguía a Jesús: averiguaban dónde estaba, iban a verlo, a escucharlo… esperaban ver o recibir un milagro.
¿Qué siente Jesús ante la gente? El evangelio de hoy nos presenta ese sentimiento:
Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor (Marcos 6,30 34)
El motivo de la compasión de Jesús es que las personas de aquella multitud estaban “como ovejas sin pastor”. Eso significa que estaban perdidas y no encontraban el camino para atender sus necesidades más inmediatas. Pensemos en la primera estrofa del salmo de este domingo, este salmo tan conocido:
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.Ahí está lo que hace el pastor por sus ovejas. Pero, si no hay pastor ¿quién conducirá hacia las verdes praderas y las aguas tranquilas? Las ovejas sufrirán el hambre y la sed y se agotarán en un ir y venir sin rumbo.
Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas. (Salmo 22,1-6)
Pero allí, ante la multitud, está Jesús. Él, reencontrándose con sus discípulos que habían vuelto de su primera experiencia de misión, se había retirado con la intención de descansar:
Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.Sin embargo, no tuvieron éxito en ese intento de retiro:
Él les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. (Marcos 6,30 34)
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. (Marcos 6,30 34)En este reencuentro con la multitud que lo ha seguido, vuelve a manifestarse, una vez más, la compasión de Jesús. El evangelio no nos dice qué espera toda aquella gente en ese momento. No aparece ningún pedido de su parte. Nos dice, en cambio, lo que vio Jesús en ellos: “eran como ovejas sin pastor”. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús?
“… estuvo enseñándoles largo rato”. (Marcos 6,30 34)¿Era eso lo que esperaba la gente? ¿Era eso lo que hubiéramos esperado nosotros? La respuesta de Jesús va muchas veces más allá de lo que la gente cree que necesita, más allá de lo que le pide. Dios sobrepasa nuestros deseos y puede concedernos aún lo que no nos atrevemos a pedir. Pensemos en aquel paralítico que fue llevado ante Jesús y que, como podemos pensar, esperaría volver a caminar, ser curado. A él, lo primero que le dice Jesús es “tus pecados te son perdonados”. Tantos otros que fueron curados de sus enfermedades, escucharon de Jesús esta palabra: “tu fe te ha salvado”. No todos reconocieron el don que habían recibido. De diez leprosos que quedaron limpios por la palabra de Jesús, solo uno volvió para agradecer y pudo, así, escuchar esta frase:
«Levántate y vete, tu fe te ha salvado». (Lucas 17,19)Volver a Jesús. Volver al encuentro con Él, en la Iglesia, en la comunidad.
Como en nuestro punto de partida: ¿qué le pediríamos hoy? ¿Qué le podemos pedir?
Nada mejor que volver a escucharlo, estar con Él. Recibir su Palabra y ponerla en práctica.
Dejarnos enseñar. Todos necesitamos palabras de verdad que nos guíen y que iluminen nuestro camino. Sin la verdad, que es Cristo mismo, no es posible encontrar la correcta orientación ni el sentido de nuestra vida.
Cuando nos alejamos de Jesús y de su amor, nos perdemos. La existencia se transforma en desilusión e insatisfacción. Las dificultades nos abruman y las tinieblas parecen estar prontas a devorarnos. Pero, entonces…
Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal,Caminando detrás de Jesús, siguiendo sus huellas, aprendiendo de su compasión, es posible caminar sin temor y avanzar en el amor a Dios y al prójimo.
porque Tú estás conmigo. (Salmo 22,1-6)
En esta semana
- Lunes 22: Santa María Magdalena, apóstol de los apóstoles
- Miércoles 24: recordamos a la beata Madre Berenice, fundadora de las Hermanitas de la Anunciación.
- Jueves 25: Santiago, apóstol
- Viernes 26: Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María.
- El domingo 28, el más próximo a la memoria de San Joaquín y Santa Ana, la iglesia celebra la jornada de los abuelos y mayores, convocada este año bajo el lema “En la vejez no me abandones” (cf. Sal 71,9).
Palabra de Vida: “He oído tu súplica, he visto tus lágrimas” (Isaías 38,1-6.22.7-8.21)
jueves, 18 de julio de 2024
Palabra de Vida: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados” (Mateo 11,28-30).
P. Armando Raffo SJ. (QEPD). Sacerdote que celebraba en Paso Carrasco, Canelones.
Falleció ayer en Montevideo el P. Armando Raffo, uruguayo, sacerdote de la Compañía de Jesús.
Tenía 68 años de edad, 48 años de profesión religiosa y 38 de sacerdote.
Quienes lo conocieron muy de cerca quieren evocarlo así: "Jesuita alegre, dinámico y generoso; amigo entrañable".
En nuestra Diócesis, generosamente, y no sin esfuerzo, celebraba mensualmente en la Parroquia San José Obrero de Paso Carrasco, una de las ya 14 parroquias de Canelones que no cuenta con sacerdote residente.
Que el Señor Jesús reciba a su servidor y lo conduzca a la Casa del Padre.
miércoles, 17 de julio de 2024
Palabra de Vida: Buscar la sabiduría que viene de la humildad. Mateo 11,25-27.
martes, 16 de julio de 2024
175 años de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos)
16 de Julio de 1849. Un día como hoy, San Antonio María Claret y cinco compañeros invitados por él fundaron, en el primer día de los Ejercicios Espirituales realizados en el Seminario diocesano de Vic, esta congregación de misioneros, que lleva por título desde entonces: "Hijos del Inmaculado Corazón de la Bienaventurada Virgen María". “Hoy comenzamos una grande obra” dijo Antonio María Claret aquella tarde, aproximadamente a las 15 hs.
Los Claretianos llegaron al Uruguay, al principio sin establecerse, invitados para realizar misiones rurales entre los años 1905-1916. Vinieron en 17 ocasiones, misionando en 206 localidades del interior del Uruguay.
La primera comunidad se abrió en 1908, en una capilla dedicada a San Alberto, que contaba también con una pequeña casa. Esto era en la zona suburbana de Montevideo, en Peñarol. En 1918 la capilla fue erigida en vice parroquia.
Luego de muchos trabajos y obras, se fue afirmando en Montevideo lo que finalmente sería la parroquia Inmaculado Corazón de María, en las calles Inca y Pagola, muy identificada con San Pancracio, allí venerado.
El arzobispo de Montevideo, Antonio María Barbieri, sintió la necesidad de fortalecer la presencia de la Iglesia en la localidad de Progreso, donde ya estaban los Hermanos de la Sagrada Familia, creando una nueva parroquia y ofreciéndola a los Claretianos. Después de algunas gestiones y visitas, los primeros misioneros, los Padres Tomás de la Fuente y Eusebio Tomás, se instalaron el 2 de mayo de 1944 en la casa contigua a la capilla San José (donde hoy están las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia).
El día 7 de ese mes, se le dio posesión como párroco al P. de la Fuente, que de inmediato se puso a buscar un local en el centro de Progreso. Se alquiló un salón, al que se le puso el nombre de "Oratorio Beato Antonio María Claret". Es así que la parroquia de Progreso fue la primera en el mundo que tuvo como patrono al fundador de los claretianos, entonces todavía beato. Antonio María Claret fue beatificado el 25 de febrero de 1934 por el papa Pío XI y canonizado el 7 de mayo de 1950 por Pío XII. Como detalle curioso, notemos que la fecha de la canonización, 7 de mayo, fue exactamente seis años después del comienzo de la parroquia de Progreso, al asumir el P. de la Fuente como párroco.
La diócesis de Canelones agradece y se alegra de contar con esta presencia misionera, a lo largo de tantos años.
16 de julio: Nuestra Señora del Carmen.
Palabra de Vida: Hacer la voluntad del Padre. Mateo 12,46-50
16 de julio de 2024.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 46-50
Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»
Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»
Palabra del Señor.
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