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jueves, 31 de octubre de 2024

Palabra de Vida: “Revístanse con la armadura de Dios” (Efesios 6,10-20)


 
Jueves de la 30a semana durante el año.
31 de octubre de 2024.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso     6, 10-20

Hermanos, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos. Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animadas por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio, del cual yo soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo!

Palabra de Dios.

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martes, 29 de octubre de 2024

Palabra de Vida: Crecer en el amor. Lucas 13,18-21.



Martes de la 30a semana durante el año.
29 de octubre de 2024.
Beata Chiara Luce Badano.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     13, 18-21

Jesús dijo:
«¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas.»
Dijo también: «¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa.»

Palabra del Señor.

sábado, 26 de octubre de 2024

Palabra de Vida: Producir frutos de Esperanza (Lucas 13,1-9)



Sábado de la XXIX semana durante el año.
26 de octubre de 2024.
Reflexión tomada de Ana Lúcia Duarte e Ruth Mattos; "Entre tantas Marías", p. 76-77

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     13, 1-9

En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él respondió:
«¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.»
Les dijo también esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: "Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Entonces córtala, ¿para qué malgastar la tierra?" Pero él respondió: "Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás"».

Palabra del Señor.

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viernes, 25 de octubre de 2024

Palabra de Vida: “Sopórtense mutuamente por amor” (Efesios 4,1-6)


Viernes de la XXIX semana durante el año.
25 de octubre de 2024.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso     4, 1-6

Hermanos:
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Palabra de Dios.

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jueves, 24 de octubre de 2024

“¡Ánimo, levántate! Él te llama” (Marcos 10,46-52). 30° Domingo durante el año.


A lo largo de este año, esta palabra que acabamos de escuchar nos ha acompañado como lema del Año Vocacional Nacional. Ahora la encontramos en el evangelio de este domingo. Podemos releerla en su contexto, pero también en el contexto del año vocacional.
Podríamos incluso quedarnos solo con este versículo, donde cada palabra tiene su peso…
Pero vamos a ver el contexto para saber quiénes hablan, a quién le hablan, y por qué.
El evangelio comienza informándonos que
Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud (Marcos 10,46)
Como nos lo han contado los evangelios anteriores, Jesús está en camino a Jerusalén. No es una peregrinación más en su vida. Es el último viaje del Hijo de Dios como Jesús, el carpintero de Galilea, el maestro que ha formado un grupo de discípulos.
Discípulos que han encontrado muchas dificultades para entender… más, diríamos para digerir, tres mensajes que Jesús les fue entregando: anuncios de su pasión, muerte y resurrección. Pasión y muerte son las palabras que provocan rechazo e incomprensión en los discípulos, que parecen ver el camino de Jesús como una marcha triunfal tras la cual Él establecerá su Reino. Ellos esperan alcanzar con él el poder y dos de ellos, como vimos el domingo pasado, aspiran a los primeros puestos.
El personaje al que se le dirá “ánimo, levántate…” aparece en escena, de forma poco prometedora:
... el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. (Marcos 10,46)
Ante la presencia de Bartimeo, cabe preguntarse “¿Soy yo Bartimeo?” No soy ciego, pero hay áreas ciegas en mi vida. No lo veo todo -solo Dios ve todo- pero hay cosas que yo no quiero ver. No quiero ver algunas realidades que aparecen ante los ojos del corazón y que están ahí: en el mundo, en los demás, en mí mismo… no quiero ver nada que me saque de una zona de confort, incluso de un confort incómodo, como el de aquel que cuando le preguntaban cómo estaba, respondía: “mal, pero acostumbrado”. “¿Soy yo Bartimeo?” ¿Cuáles son mis puntos ciegos?
Pero a Bartimeo le dicen que el que pasa es Jesús, y Bartimeo comienza a llamarlo.
Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» (Marcos 10,47)
La multitud que sigue a Jesús reacciona ante esos gritos:
Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!» (Marcos 10,48)
Y otra vez puedo preguntarme ¿soy yo parte de esa multitud? ¿Voy entre esa gente que dice “¡cállate!”, que quiere ahogar el grito de Bartimeo? No quiero verlo ni oírlo… que se quede allí donde está, que se calle, que me deje seguir mi camino, que me deje en paz… Este episodio recuerda lo sucedido con la mujer cananea, que va detrás de Jesús gritando también “Hijo de David, ten piedad de mí”. Ante el silencio de Jesús,
Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos». (Mateo 15,23)
Otras versiones dicen “despídela”. El deseo de los discípulos es no escuchar más los gritos…
Pero la voz de Bartimeo, llega hasta Jesús:
Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». (Marcos 10,49)
Y gente de esta multitud que había querido hacer callar a Bartimeo, le dice ahora:
«¡Ánimo, levántate! Él te llama» (Marcos 10,49)
“¡Ánimo!” El ánimo se define como el alma o espíritu en cuanto es principio de la actividad humana. Decir “ánimo” es apelar al fondo del corazón de la persona, a sus reservas más profundas de fuerzas, fuerzas espirituales a veces ignoradas. Hay palabras que nos calman, que nos asosiegan, y muchas veces son las que esperamos o creemos que necesitamos oír. “Ánimo” es una palabra que moviliza. Es la que se necesita cuando, precisamente, estamos “desanimados”, es decir, sin aquella fuerza que nos mueve a actuar. Bartimeo grita con fuerza, pero sigue sentado. Al oír las palabras “ánimo, levántate”, en cambio…
... arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia Él. (Marcos 10,50)
“Él te llama”. El que llama es Jesús, a quien Bartimeo ha invocado. Pero Jesús ha transmitido ese llamado por medio de otros, de una parte de esa multitud. Y si antes nos preguntábamos si estábamos nosotros entre esa gente indiferente, que no quiere escuchar, podemos ahora preguntarnos si estamos dispuestos a volver sobre nuestros pasos, al encuentro de aquel al que Jesús ha escuchado. Jesús nos envía a llevar su llamado. Esto no vale solamente para un equipo de pastoral vocacional… Jesús llama a todos, porque todos necesitamos encontrarnos con Él. Y ese llamado llega por medio de otros, por medio de nosotros.

El encuentro se produce y Bartimeo recobra la vista y, aunque Jesús lo despide “Vete, tu fe te ha salvado”, él lo siguió por el camino.

Volvamos a la petición de Bartimeo. Es una breve oración, pero una oración llena de total confianza: llama a Jesús por su nombre; con el título de “Hijo de David” lo reconoce como Mesías y no suplica por una moneda, por “una ayudita”. Bartimeo dice “ten piedad de mí”; “ten compasión de mí”, dicen otras traducciones. Pidiendo la compasión de Jesús, pide todo. Pide un cambio total en su vida. Su ceguera era lo más notable, pero no es lo único que necesitaba ser sanado. ¿Qué heridas habría en su corazón? Y vuelvo a mirarme en Bartimeo, como en un espejo… ¿Cuál es la oración que sale de lo más hondo de mi corazón? ¿Me animo a presentársela a Jesús? “A Jesús, que todo lo puede, se le pide todo”, dice el papa Francisco, comentando este evangelio. Y Jesús, que lo puede todo, solo espera que se lo pidamos, con la misma fe que movió a Bartimeo.

Elecciones generales

En este día en que la suma de las decisiones de cada ciudadano determinará quienes estarán en los distintos órganos de gobierno, pedimos a la Virgen de los Treinta y Tres que interceda por nuestro pueblo y por quienes resulten electos, para que vivan esas responsabilidades con espíritu de servicio y con amor y respeto a la vida.

En esta semana

  • Lunes 28: san Simón y san Judas, apóstoles
  • Martes 29: beata Chiara Luce Badano
  • Viernes 1: solemnidad de Todos los Santos
  • Sábado 2: conmemoración de todos los fieles difuntos
  • Domingo 3: san Martín de Porres, patrono de una capilla de la Catedral de Canelones

Jornada Diocesana de Adolescentes

El mismo domingo 3 nos encontramos en Juanicó para la Jornada de la PAC, Pastoral de Adolescentes Canaria. Comenzaremos compartiendo la Misa con la comunidad parroquial y pasaremos juntos un hermoso domingo.

Gracias, amigas y amigos, por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

sábado, 19 de octubre de 2024

Palabra de Vida: Dar un testimonio firme de Esperanza. Lucas 12,8-12.

Sábado de la XXVIII semana durante el año

19 de octubre de 2024.

San Pablo de la Cruz.

Reflexión tomada de Mons. Irineu R. Scherer, Meditações para Reavivar a Esperança, Vol. II, p. 6


miércoles, 16 de octubre de 2024

Palabra de Vida. Cultivar los frutos del Espíritu. Gálatas 5,18-25.



Miércoles de la XXVIII semana durante el año.
Santa Margarita María Alacoque. Santa Eduvigis. 
16 de octubre de 2024.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia     5, 18-25

Hermanos:
Si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.
Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.
Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos.
Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por Él.

Palabra de Dios.

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martes, 15 de octubre de 2024

Palabra de Vida. “En Cristo... cuenta la fe que obra por medio del amor” (Gálatas 5,1-6).



Martes de la XXVIII semana durante el año.
Santa Teresa de Jesús. 
15 de octubre de 2024.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia     5, 1-6

Hermanos:
Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Les vuelvo a insistir: todos los que se circuncidan, están obligados a observar íntegramente la Ley. Si ustedes buscan la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio de la gracia.
Porque a nosotros el Espíritu, nos hace esperar por la fe los bienes de la justicia. En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por medio del amor.

Palabra de Dios.

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viernes, 11 de octubre de 2024

Nuestra Señora del Pilar: Vivir la Esperanza, practicando la Palabra. Lucas 11,27-28


 
Palabra de Vida.
Sábado 12 de octubre de 2024.
Reflexión de Chiara Lubich, Città Nuova, 2017.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     11, 27-28

Jesús estaba hablando y una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: «¡Feliz el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!»
Jesús le respondió: «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican.»

Palabra del Señor.

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jueves, 10 de octubre de 2024

Palabra de Vida: “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán” (Lucas 11,5-13)



10 de octubre de 2024.
Jueves de la XXVII semana durante el año.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     11, 5-13

Jesús dijo a sus discípulos:
«Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle", y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos."
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!»

Palabra del Señor.

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miércoles, 9 de octubre de 2024

Palabra de Vida: “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11,1-4).



9 de octubre de 2024.
Miércoles de la XXVII semana durante el año.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos».
Él les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».

Palabra del Señor.

lunes, 7 de octubre de 2024

Palabra de Vida: Elegir permanecer con Jesús. Lucas 10,38-42.



8 de octubre de 2024.
Martes de la XXVII semana durante el año.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     10, 38-42

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»

Palabra del Señor.

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sábado, 5 de octubre de 2024

Palabra de Vida: En la esperanza, vivir para la eternidad. Lucas 10,17-24.



5 de octubre de 2024.
Sábado de la XXVI semana durante el año.
Santa Faustina Kowalska

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     10, 17-24

Al volver los setenta y dos de su misión le dijeron a Jesús llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre.»
Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y a los prudentes y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!»

Palabra del Señor.

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viernes, 4 de octubre de 2024

“No conviene que el hombre esté solo”. (Génesis 2,18). XXVII domingo durante el año.


El 26 de octubre de 1907, el Parlamento uruguayo aprobó la ley 3.245, que establecía el divorcio. Ya existía en Uruguay, desde 1885, el matrimonio civil obligatorio para quienes, además, desearan celebrar el sacramento del matrimonio. Mucha agua ha corrido desde entonces bajo los puentes. Hoy puede decirse que hay menos divorcios que en otros tiempos, pero es que ya muchas parejas tampoco se casan. El escasísimo crecimiento de nuestra población nos hace ver, también, que son pocos los niños que nacen…

Las lecturas de hoy nos invitan a contemplar el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia y a recibir esas palabras no como un regaño o una imposición de normas, sino como 
Evangelio, es decir, buena noticia, que llama a la humanidad a una plenitud de vida en Dios.

El relato del evangelio comienza con una pregunta que los fariseos dirigen a Jesús:
«¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?» (Marcos 10,2)
Como podemos ver, la pregunta se plantea solo desde el varón hacia la mujer y no viceversa. Jesús responde con una pregunta:
«¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?» (Marcos 10,3)
La respuesta que recibe Jesús es precisa:
«Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella». (Marcos 10,4)
Efectivamente, así dice el libro del Deuteronomio, atribuido a Moisés:
Si un hombre se casa con una mujer, pero después le toma aversión porque descubre en ella algo que le desagrada, y por eso escribe un acta de divorcio, se la entregará y la despedirá de su casa. (Deuteronomio 24,1)
Era una sociedad donde la mujer dependía totalmente del hombre. Una sociedad donde una viuda era considerada de las personas más pobres, precisamente porque había quedado sin el sostén de su esposo. En ese marco, la obligación del marido de entregar un acta de divorcio buscaba, en cierto modo, proteger a la mujer, salvando su honor y dejándola en libertad para contraer un nuevo matrimonio y salir de una situación de indefensión.

Sin embargo, Jesús va a plantear las cosas desde otro punto de vista, remitiéndose al proyecto original de Dios:
«Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, "Dios los hizo varón y mujer". "Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne". De manera que ya no son dos, "sino una sola carne". Que el hombre no separe lo que Dios ha unido» (Marcos 10,5-9)
La “dureza del corazón” no se refiere solo a una falta de sentimientos del hombre respecto a su mujer, sino al corazón endurecido por la desobediencia a la Ley de Dios. Jesús se remite al comienzo de la creación, que muestra el proyecto de Dios, estableciendo el matrimonio de un hombre con una mujer, que se hacen “una sola carne”. 

Esto de “carne” no se refiere únicamente al cuerpo. Carne, en el lenguaje bíblico, engloba la totalidad de la persona humana, pero acentuando su fragilidad: “la carne es débil”. 

“El Verbo se hizo carne”: el Hijo de Dios se hizo hombre, asumiendo nuestra fragilidad; no en el pecado, pero sí frente al dolor y la muerte. Por eso, el hombre y la mujer, al hacerse uno, se confortan mutuamente, se dan fuerzas, se sostienen uno al otro.

Al concluir “que el hombre no separe lo que Dios ha unido”, Jesús proclama la indisolubilidad del matrimonio, la permanencia de ese vínculo. El matrimonio es una vocación a la comunión, para toda la vida, en el amor recíproco de esposo y esposa, amor fecundo coronado con los hijos.

Así entendido, el matrimonio no es creación del hombre, sino creación de Dios, una especial manifestación del amor de Dios por su pueblo. Es un ideal de vida y por eso requiere una gracia especial del Señor, que lleva a la Iglesia a considerar el matrimonio como un sacramento. 
Sostener esa unión a lo largo de toda la vida requiere también un cuidado: hay que custodiarla, cultivarla y atenderla, también con la oración. Como en toda relación, no faltan las dificultades y problemas, pero la gracia del Señor viene en ayuda de la fragilidad humana.

Todo esto, como asumimos desde el principio, al hablar de la ley del divorcio, es algo cada vez más extraño a la mentalidad de nuestro tiempo, que privilegia lo inmediato y a la que le cuesta pensar en compromisos para toda la vida. Pero hay que pensar que la ruptura, o la inexistencia, del vínculo matrimonial o los cambios de pareja, tienen muchas veces efectos negativos que recaen sobre los más débiles e indefensos de la familia: los niños, los ancianos, los enfermos. Por eso, aunque hay situaciones muy complejas que deben mirarse con misericordia, no debe desconsiderarse la riqueza de una decisión que une de por vida y que hace del esposo y la esposa “una sola carne”.

El sacramento del matrimonio es signo de la unión entre Cristo y la Iglesia. Contemplando el misterio de la Iglesia unida a Cristo y haciéndose con él “una sola carne”, los esposos cristianos pueden comprender el misterio del matrimonio y su fundamento en Cristo.

“No conviene que el hombre esté solo”, poníamos como título, citando la primera lectura. El ser humano ha sido creado para la comunión. Cada persona humana es imagen de Dios y Dios no es soledad: es comunión de amor de tres personas divinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hay muchas formas de vivir la comunión a la que hemos sido llamados. El matrimonio es una de ellas. La plenitud de la comunión se alcanzará en la unión con Dios en la eternidad.

Mientras tanto, la comunidad cristiana tiene el deber materno de sostener y promover el amor y la comprensión entre sus hijos. Más aún, frente a aquellos pequeños y débiles que sufren por la falta de cariño familiar, la comunidad debe ofrecer un complemento de amor.

Más que en ninguna otra parte, en la Iglesia debe estar la respuesta a las palabras del Génesis: “no conviene que el hombre esté solo”. Siendo la Iglesia la familia de Dios y la familia de todos, nadie en ella puede estar ni sentirse solo.

Fiesta diocesana

Una ocasión de no sentirnos solos y de fortalecer nuestros vínculos de comunión, la tenemos el próximo domingo, 13 de octubre, en el que celebraremos nuestra fiesta diocesana. Desde las 10 de la mañana esperamos a los fieles de todas las parroquias de nuestra Diócesis en Villa Guadalupe. Comenzaremos con el rezo del Rosario, luego vendrá el almuerzo con lo que llevemos, un buen tiempo de recreación y culminaremos con la Misa que comenzará hacia las 16 horas. Los esperamos.

En esta semana

Lunes 7, Nuestra Señora del Rosario, patrona del colegio de Estación Atlántida.
Jueves 10, san Daniel Comboni. Gran misionero italiano que fundó una congregación dedicada especialmente a la evangelización de África, pero que luego llegó también a América. Los Misioneros y Misioneras Servidores de la Palabra tienen a un sacerdote comboniano como su fundador.
Viernes 11, memoria de san Juan XXIII, papa. Convocó al Concilio Vaticano II y trabajó y oró por la paz en el mundo. Él fue quien creó la diócesis de Canelones y nombró a su primer obispo, Monseñor Orestes Santiago Nuti.
Sábado 12, Nuestra Señora del Pilar, patrona del barrio La Pilarica en Las Piedras y de la Diócesis de Melo. En Brasil, en este día se celebra nuestra Señora Aparecida.
También en ese día recordamos al beato Carlos Acutis, que será canonizado durante el Jubileo del año próximo.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

jueves, 3 de octubre de 2024

San Francisco de Asís.



Viernes 4 de octubre de 2024.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     10, 13-16

Jesús dijo: ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a Aquel que me envió.

Palabra del Señor.

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miércoles, 2 de octubre de 2024

Palabra de Vida: “Yo sé que mi Redentor vive” (Job 19,21-27)



3 de octubre de 2024.
Jueves de la XXVI semana durante el año.

Lectura del libro de Job     19, 21-27

Job dijo:
¡Apiádense, apiádense de mí, amigos míos, porque me ha herido la mano de Dios! ¿Por qué ustedes me persiguen como Dios y no terminan de saciarse con mi carne? ¡Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce; si con un punzón de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre!
Porque yo sé que mi Redentor vive y que él, el último, se alzará sobre el polvo. Y después que me arranquen esta piel, yo, con mi propia carne, veré a Dios. Sí, yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño. ¡Mi corazón se deshace en mi pecho!

Palabra de Dios.

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2 de octubre: Santos Ángeles Custodios



Palabra de Vida: 
“Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca”
Éxodo 23,20-23 
Miércoles 2 de octubre de 2024.

Lectura del libro del Éxodo     23, 20-23a

    Yo voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.
    Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él.
    Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi Ángel irá delante de ti.

Palabra de Dios.

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