lunes, 13 de julio de 2009

Crónicas de las Primeras Visitas (6)




Lunes 13 de julio.
Visito Villa Betania, casa de los "Voluntarios de la Esperanza" y A.U.G. ("Andiamo in Uruguay, Giovani", una asociación privada de fieles fundada en la diócesis de Lamezia Terme, en Calabria, Italia, que ha sido reconocida por la Diócesis de Melo.
Los miembros de la Asociación sostienen varios proyectos en El Fogón, uno de los 50 barrios de Melo: la pastoral de la Capilla Madre del Salvador; un merendero y un internado para liceales de campaña, que también aprenden allí el oficio de hacer queso. En esa tarea los encontramos al momento de nuestra visita.

domingo, 12 de julio de 2009

Crónicas de las Primeras Visitas (5)

Capilla San Pablo, Barrio Hipódromo, Melo. Bendición de la imagen del Santo Patrono

Continúo visitando las parroquias de la diócesis y algunas capillas. Ahora, en la ciudad de Melo.
Viernes 10. Celebro Misa en la Parroquia Jesús Buen Pastor, con el P. Nurímar (Manolo), y saludo a la comunidad. Encuentro también a una de las religiosas Doroteas de Cemmo,
Domingo 12. En la mañana celebro Misa con el P. Pedro Incio SDB en la Parroquia Domingo Savio, a cargo de los PP. Salesianos. El P. Walter me lleva a visitar los locales de la obra social Picapiedras y la chacra que forma parte del proyecto. Almorzamos luego con las religiosas Carmelitas de la Caridad de Vedruna.
En la tarde, en el barrio del Hipódromo, bendigo la imagen de San Pablo en la capilla dedicada al santo, y acompaño luego la procesión con la imagen por las calles del barrio. Cerramos la tarde con una guitarreada.
19:30. Misa en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, celebración final del Cursillo de Cristiandad que se hizo este fin de semana, con numerosos y sentidos testimonios de los participantes.

viernes, 10 de julio de 2009

Allá por el '94....

Recordando también el cumpleaños de Mons. Daniel, Betel acaba de enviarme esta foto del archivo del P. Villegas SJ. Aproximadamente 1994, en una despedida de curso en el Instituto Teológico del Uruguay.

jueves, 9 de julio de 2009

Crónicas de las Primeras visitas (4)





Fue por Cañas que encontré
en un rancho entre las sierras
[...]
- ¿Vino de la ciudad?
- Vine de Tacuarembó
[...]
Acampé en Cebollatí
y dormí por la frontera
[...]
("Cuando cante el gallo azul",
Texto: Washington Benavidez.
Sobre música tradicional recopilada por Bolívar Pérez.)

Martes 7 de julio. Imprevista visita a Cañas, con el ecónomo diocesano y un seminarista colombiano que ha venido a conocer la diócesis.
En el km 25 de la ruta a Río Branco (la ruta 26, que inicia desde Melo a Río Branco un nuevo conteo de kilómetros) tomamos a la derecha un camino "entre las sierras", sinuoso, de tosca pero muy transitable, bien asentado, sin piedras. Pasamos por Cañitas y llegamos a Cañas. Me preguntó si es éste el "Cañas" que menciona la canción "Cuando cante el gallo azul", que popularizó el dúo Larbanois - Carrero a fines de los 70. Si bien el hombre que cuenta su historia en la canción afirma que vino de Tacuarembó, lo que nos llevaría hacia el otro lado de la ruta 26, a más de 200 km, la mención de las sierras, del río Cebollatí (lejos, pero hacia el otro lado) me hacen pensar que éste pueda ser aquel pueblo donde "era fiesta familiar, cumpleaños de la moza". [Al otro día pasé por Tacuarembó, y Mons. Bonino me dijo que hay otro "Cañas" cerca de Tacuarembó, de modo que es ése otro el nombrado en la canción].
Aquí encuentro en la capilla San Juan Evangelista al P. Nacho Aguirre con un grupo misionero y a una pequeña comunidad con ancianos hombres de campo, mujeres jóvenes y de mediana edad... y muchos niños. Celebramos la Eucaristía, escuché a la comunidad respecto a un tema que les preocupa y culminamos con guitarreada y tortas fritas. El sol caía ya apaciblemente sobre las sierras y daban ganas de quedarse... pero había que volver.

martes, 7 de julio de 2009

Crónicas de las primeras visitas (3)

Sábado 4 de julio. Tomo de nuevo la ruta 7, ahora para ir a la Parroquia San José de Tupambaé. El lugar fue testigo de una de las más mentadas batallas de nuestras guerras civiles, el 24 de junio de 1904, entre las fuerzas del caudillo blanco Aparicio Saravia y el ejército del gobierno colorado.
Tupa-mbaé significa en lengua guaraní "tierra de Dios". En las Misiones Jesuitas, así se designaba En épocas jesuíticas al campo comunitario que se cultivaba para sostener a las misiones y personas desposeídas.
Esta es una de las dos parroquias confiadas a las religiosas Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, quienes llevan adelante la conducción pastoral de Tupambaé y Santa Clara de Olimar.
Allí tuvimos la celebración de la Eucaristía, durante la cual una joven recibió su primera comunión y un bebé fue bautizado.
Luego de la Misa, la infaltable convivencia reunió a niños, jóvenes y mayores.

El domingo 5, en la Parroquia Santa Clara, de Santa Clara de Olimar, en la Misa que celebramos con el P. Sebastián Silvera, párroco de Cerro Chato, varios jóvenes y adultos recibieron el Sacramento de la Confirmación en extensa y emotiva ceremonia, seguida de un almuerzo comunitario, que fue animado por canciones preparadas por los confirmados.
Santa Clara de Olimar es también un lugar histórico, especialmente vinculado a la familia Saravia, varios de cuyos miembros gravitaron en las guerras civiles de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Esa noche, de regreso a Melo, me detuve en la Parroquia Santísimo Redentor, de Fraile Muerto, para celebrar la Eucaristía con el P. Jairo Fernández y saludar a la comunidad.
De esta forma, completé al menos una visita a cada una de las sedes parroquiales fuera de la ciudad de Melo.

domingo, 5 de julio de 2009

Crónicas de las primeras visitas (2)

Martes 30 de junio. Con Mons. Roberto participamos en una reunión de la Conferencia Episcopal a fin de tratar los dolorosos acontecimientos ocurridos en la Diócesis de Minas, sobre los cuales posteriormente la Conferencia emitirá un comunicado. (Por más información, ver aquí)
En la reunión participa Mons. Luis del Castillo, a quien encontramos muy recuperado.
Miércoles 1 de julio. Fallece Cipriano Martínez, papá del P. Freddy Martínez, actual administrador diocesano. Con Mons. Roberto Cáceres acompañamos su funeral con la Misa de cuerpo presente en la parroquia San José de la ciudad de Treinta y Tres.
Jueves 2 de julio. Recibo en el aeropuerto de Carrasco al P. Luis Albeiro Quintero, que llega desde Colombia por primera vez al Uruguay, para conocer nuestra diócesis, apuntando a un camino de posible inserción en ella. Durante el viaje hasta Melo tuvimos oportunidad de hablar largamente, comenzar a conocernos, y darle alguna información básica sobre el Uruguay y la diócesis de Melo.
Viernes 3 de julio. Visita a la Parroquia San Juan Bautista de Río Branco, cuyo templo está dedicado a la Inmaculada. El P. Jorge Osorio me lleva a recorrer la ciudad, mostrándome las diferentes capillas, salones y el Colegio, presentándome las principales actividades de la parroquia. Luego tuvimos la Misa y convivencia con la comunidad, como se puede apreciar en las siguientes fotos.





jueves, 2 de julio de 2009

Crónicas de las primeras visitas (1)


Crucé nadando el Río Negro
para seguir rumbo a Melo
ya no había rastros del puente

que construyó Don Carmelo.


Así dice la canción "De poncho blanco", de Martín Ardúa y Tabaré Etcheverry, evocativa de los tormentosos episodios de 1904. Afortunadamente ya no estamos en aquel momento, y el puente sobre el río Negro, en la ruta 26 está bien firme... Cruzando ese puente, el jueves 18 de junio entré - por primera vez como Obispo electo - al departamento de Cerro Largo.
Ya en Melo, Una primera tarde en la nueva casa, para organizar un poco las pocas cosas que había llevado, conocer a los colaboradores más inmediatos, y celebrar misa en la capilla del Obispado y descansar para un 19 que se preveía intenso.

El viernes 19, efectivamente, venía cargado de acontecimientos. Feriado nacional, en recuerdo del Natalicio de Artigas, y día del abuelo. Por otra parte, este año se celebraba en ese día la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, y el comienzo del año sacerdotal dispuesto por Benedicto XVI... y todavía más, como ya veremos!!!
A mediodía estuve en el Colegio y Liceo Diocesano María Auxiliadora, invitado a participar en el acto patriótico en el que los niños de primer año escolar hacían su promesa de fidelidad a la bandera nacional, y los adolescentes de primer año liceal su juramento de fidelidad.
Recorrí luego el colegio y la Casa de Ejercicios, donde tiene habitualmente sus encuentros el movimiento de Cursillos de Cristiandad.
En la tarde, con el P. Nacho Aguirre, fuimos al Hogar de Ancianos de Cerro Chato, llevado adelante por las Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado, donde celebramos la Eucaristía y participamos en la fiesta del Día del Abuelo.

Catedral de Melo

A las 19 horas estábamos de regreso en Melo, para celebrar Misa en la Catedral, donde, como todos los 19, estaban congregados los devotos de San Expedito. La Catedral estaba llena, lo que permitió que muchos de los fieles tuvieran ocasión de saludarme. La Catedral está dedicada a Nuestra Señora del Pilar y San Rafael.
En la noche, en la parroquia Ntra. Sra. del Carmen, cené con el Vicario General P. Freddy Martínez, párroco del Carmen, el P. Michael Hutchings e integrantes del movimiento de Cursillos.

Hay un camino en mi tierra
del pobre que va por pan
Camino de los quileros

por las sierras de Aceguá
(Osiris Rodríguez Castillo)
La Capilla de Pueblo Noblía

Intentando llegar al menos una vez a cada una de las 16 parroquias de la diócesis, el sábado 20 partí rumbo a la parroquia Cristo Rey de Aceguá. Celebré antes en la Capilla Ntra. Sra. de Fátima de Pueblo Noblía, donde fui cálidamente recibido por la comunidad, con una Misa cuidadosamente preparada.
Por la ruta hacia Aceguá nos cruzamos con las motos que traen garrafas de supergás desde Brasil. Ya sabía de esto, pero es increíble ver cómo lo hacen, llevando ocho o diez recipientes llenos.
Misa en Aceguá
En la parroquia tuvimos una Misa bilingûe, en español y portugués, ya que hay población tanto del lado uruguayo como del lado brasileño, apenas separados por una calle. En la oración por la Iglesia, tuve presente también al Obispo de Bagé, Dom Gilio, ya que a esa diócesis pertenece el lado brasileño de Aceguá.

Domingo 21. Tomo la ruta 7, pasando de nuevo por Fraile Muerto, donde saludo al P. Jairo Fernández y luego por Tupambaé, Santa Clara de Olimar, hasta llegar a Cerro Chato, Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, que celebraba su fiesta patronal. Allí tuvimos la Misa, en la que concelebraron el párroco, el P. Sebastián Silvera, Fr. Dante Bardier ofm, vicario parroquial y el P. Nacho, con quien seguiríamos luego rumbo a Montevideo.
Luego de la Misa, donde llamaba la atención la abundante y participativa presencia de los niños, festejamos con un rico chocolate y guitarreada.

Con los niños en Cerro Chato

Quedo comprometido para regresar el 1o. de agosto, para la inauguración de la Fazenda de la Esperanza “Quo Vadis”, centro de recuperación de drogadictos. (Ver: www.fazenda.org.br)

Lunes 22. Montevideo. Participo en la Facultad de Teología en el Tercer Simposio Misionero organizado por el Departamento de Misiones de la Conferencia Episcopal Uruguaya y las Obras Misionales Pontificias. El tema: "San Pablo, discípulo misionero". El P. Daniel Martínez nos traza con ágil narración una semblanza de San Pablo y luego, dos integrantes del Instituto Misiológico de Cochabamaba nos ofrecieron una interesante reflexión sobre la misión.
Recuerdo especialmente la relación sugerida entre "estado de misión permanente" y el "permanecer en el amor" del capítulo 15 del evangelio según San Juan.

Martes 23 a viernes 26. En Salto, preparo mi mudanza y tengo dos momentos de despedida: el 24 en la Catedral y el 25 en Paysandú, en la capilla Nuestra Señora del Pilar, de mi antigua parroquia Sagrado Corazón. Dos momentos muy cargados de emoción... muchos recuerdos, sobre todo en Paysandú, de donde salí hace seis años para comenzar mi servicio como Obispo auxiliar de Salto.

Sábado 27. Salgo desde Salto a Tacuarembó por la ruta 31. Al tomar la 26, después de Tacuarembó, recojo sucesivamente a dos pasajeros: un joven de la Iglesia Emmanuel y un presbítero de las Asambleas de Dios.
Después del almuerzo con un sacerdote en Melo, salgo hacia Vergara, para celebrar allí la Eucaristía Después de un breve encuentro con la comunidad y con una de las Hnas. Siervas de la Comunión Católica, sigo viaje rumbo a Treinta y Tres.

Con miembros de la Comunidad de Vergara

Hay ríos que hoy son ausencia
en mi destino de andar y andar
pero ninguno me dio esa cosa
que solo tiembla en el Olimar.

Domingo 28. Comienzo la visita a Treinta y Tres celebrando misa en la Parroquia del Salvador, junto al P. Gabriel Tojo. Esa tarde, a las 17, misa y encuentro con la comunidad de la Parroquia Virgen de los Treinta y Tres, conocida como "Cruz Alta". Allí me acompaña el Diácono Permanente Víctor Gándaro. Me saludan allí las religiosas Hijas de María Auxiliadora y Doroteas di Cemmo.
A las 19, misa en la parroquia San José, con el P. Luis Arturo Silva. La misa más concurrida de las tres, en la iglesia más grande, con linda presencia de niños y adolescentes de la Obra Social San Martín, de Scouts y jóvenes, además de numerosos feligreses.

El Río Cebollatí en La Charqueada

Y ahí está el Cebollatí
como un espejo de lindo


Lunes 29. De Treinta y Tres marcho a La Charqueada, donde almuerzo con integrantes de la comunidad y tengo a "la hora de la Misericordia" la celebración de la Eucaristía, acompañado por el Diácono Permanente Luis Lago.

miércoles, 24 de junio de 2009

"Anda a la tierra que yo te mostraré..."

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Queridos amigos:
Desde hace días tengo empezada una carta para compartir lo que estoy viviendo al ser nombrado Obispo de Melo.... los días van pasando, he comenzado a visitar la diócesis, y el momento para asumir esta nueva misión ya está fijado.
Este blog que comenzó como un homenaje a Mons. Daniel Gil Zorrilla, que luego se convirtió en un espacio más personal y al mismo tiempo con noticias de la Diócesis de Salto se irá reformulando poco a poco... al menos eso espero.
Un cordial saludo a todos y todas,
+ Heriberto, Obispo electo de la Diócesis de Melo, Uruguay

lunes, 1 de junio de 2009

"Laberintos" de Mario Benedetti


La muerte del poeta, novelista y ensayista uruguayo Mario Benedetti ha motivado un comentario de Mons. Pablo Galimberti en su columna semanal de diario Cambio de Salto.
Transcribo en primer lugar el poema de Benedetti y luego el comentario de Mons. Galimberti.

LABERINTOS
De todos los laberintos el mejor
es el que no conduce a nada
y ni siquiera va sembrando indicios
ya que aquellos otros
esos pocos que llevan a alguna parte
siempre terminan en la fosa común

así que lo mejor es continuar vagando
entre ángulos rectos y mixtilíneos
pasadizos curvos o sinuosos
meandros existenciales / doctrinas en zigzag
remansos del amor / veredas del desquite
en obstinada búsqueda de lo inhallable

y si en algún momento se avizora
la salida prevista o imprevista
lo más aconsejable es retroceder
y meterse de nuevo y de lleno
en el dédalo que es nuestro refugio

después de todo el laberinto es
una forma relativamente amena
de aplazar cualquier postrimería

el laberinto / además de trillada metáfora
frecuentada por borges y otros aventajados
discípulos y acólitos del rey minos
es simplemente eso / un laberinto /
cortázar se quejaba / entre otras cosas /
de que ya no hubiera laberintos
pero qué sino un laberinto
es su rayuela descreída y fértil

forzado a elegir entre los más renombrados
digamos los laberintos de creta samos y fayum
me quedo con el de los cuentos de mi abuela
que no dejaba vislumbrar ninguna escapatoria

en verdad en verdad os digo que la única fórmula
para arrendar la esquiva eternidad
es no salir jamás del laberinto
o sea seguir dudando y bifurcándose y titubeando

o más bien simulando dudas bifurcaciones y titubeos
a fin de que los leviatanes se confundan

así y todo el laberinto es tabla de salvación
para aquellos que tienen vocación de inmortales
el único inconveniente es que la eternidad /
como bien deben saberlo el padre eterno
y su cohorte de canonizados /
suele ser mortalmente aburrida
Mario Benedetti

BENEDETTI
La vida y sus laberintos

  • Columna de Mons. Pablo Galimberti, publicada en el Diario “Cambio”, del 22 de mayo de 2009
Mario Benedetti ha escrito su última página. Los elogios quedaron de este lado mientras él se marchaba con una curiosidad: “No sé si Dios existe, pero si existe sé que no se va a molestar por mis dudas”. El “más allá”, eso que vichamos, al menos de reojo, entre las grietas de nuestra condición humana, nos interpela. Benedetti aludió al tema y en su poema “Laberintos” hay rastros de esta pulseada.
Existir es tomar conciencia de estar situado en un laberinto o entrecruzamiento de caminos, donde algunos están cerrados y otros conducen al centro de esta enmarañada construcción. Su complejidad es imagen de la condición humana cuando pierde la “brújula” y no encuentra el “centro” o la fuente de la vida. Para Eliade la misión del laberinto era defender el centro, es decir, el acceso a lo sagrado y la realidad absoluta. Como si un padre le dijera a su hijo: ¡en tu vida hay un tesoro escondido; más que llevarlo, él te lleva a vos; está muy cerca tuyo pero tenés que descubrir las huellas para encontrarlo!
Camuflado con esta imagen, Benedetti es cronista y aventurero de estos espacios por donde cuerpo y alma se internan, a veces juntos, otras distanciados. Así empieza:
“De todos los laberintos el mejor es el que no conduce a nada y ni siquiera va sembrando indicios ya que esos pocos que llevan a alguna parte siempre terminan en la fosa común.” El narrador se bifurca. Su yo se divide. Reconoce huellas, pero decide no decodificarlas porque el laberinto, -se lo dicta su ideología-, termina en una “fosa común”. Pero fosa viene de cavar, por tanto ¿quién dice que no esconda algún tesoro?
Un talante inquisitivo convive con una porción de absurdo, como es “buscar lo inhallable” de modo obstinado. ¿Por qué, entonces, continúa buscando? “Lo mejor es continuar vagando entre pasadizos curvos o sinuosos, meandros existenciales, doctrinas en zigzag, remansos del amor, en obstinada búsqueda de lo inhallable.” Pasadizos, meandros, doctrinas, remansos (“treguas”), reflejan su ritmo oscilante entre los polos de la condición humana: lo apolíneo o geométrico y lo dionisíaco o instinto vital.
Pero Benedetti no pierde el buen olfato; en el laberinto de la vida siempre aparece el factor “sorpresa”: salida, centro o razones ocultas. Así lo plantea:
“Y si en algún momento se avizora la salida prevista o imprevista, lo más aconsejable es retroceder y meterse de nuevo y de lleno en el dédalo que es nuestro refugio.”
¿Miedo? ¿O no contó con gente baquiana, como Dante con Virgilio para travesías oscuras? “Retroceder”, huir y volver al “refugio”. Al recinto ambiguo y protector, trabajando sin pausa. Así el laberinto con ecos de monstruo, vence al héroe, derritiendo las alas de libertad.
Los refugios son ambiguos. Pueden aplazar cuestiones punzantes; así vuelve la incisiva pregunta de la razón de ser de este laberinto. Dice el poeta:
después de todo el laberinto es una forma relativamente amena de aplazar cualquier postrimería.”
La postrimería significa el último período de la vida como el último piso o razón de vivir donde se asienta la condición humana agujereada por la nada. Quien “aplaza” no define; enfría el partido, posterga el examen.
Benedetti queda en la duda. Esta es razonable cuando los argumentos son insuficientes; o bien metódica, como la de un maestro ante sus alumnos; a veces la duda es por falta de observación o temor a las consecuencias: me alejo del médico y no me hago los análisis porque temo. Dice Benedetti:
“…. …. La única fórmula para arrendar la esquiva eternidad es no salir jamás del laberinto, o sea, seguir dudando y bifurcándose y titubeando, o más bien simulando dudas, bifurcaciones y titubeos a fin de que los leviatanes se confundan.”
Benedetti usa un recurso para asir la huidiza eternidad: jugar a las escondidas dentro del laberinto. Oscilando, dudando, bifurcándose, como el juego del gato y el ratón. La duda es simulada, porque, en el fondo, sabe que sabe pero juega a no saber. Así el secreto del laberinto se elude y el jaque mate no llega. Peripecias menores como confundir a los leviatanes, personificación de las fuerzas de la desgracia, sirven de pasatiempo.
Benedetti nos ayuda a pensar.

Junio - Mes Vocacional en el Uruguay


Conferencia Episcopal Uruguaya
Departamento de Vocaciones y Ministerios (DEVYM)
Centro Nacional de Vocaciones

“Jesús te llama a ser su discípulo en comunidad”
Junio – Mes vocacional en el Uruguay – 2009

Queridos hermanos y amigos:
Al escribir una carta como ésta, uno se pregunta a quién dirigirla. Esas tres palabras “Queridos… hermanos… amigos…” (que incluye por cierto a las queridas hermanas y amigas) quieren invitar a los lectores y lectoras a recibir estas líneas de un Obispo hermano y amigo que desea compartir lo que para él evoca este lema elegido para el mes vocacional en el Uruguay 2009: “Jesús te llama a ser su discípulo en comunidad”.
Jesús
Ante todo Jesús. Él es el que llama. No el que llamó, en un pasado que quedó atrás… Jesús sigue llamando. Está presente, vivo, en nuestro tiempo, caminando hoy con nosotros, en su Iglesia… Si al leer en el Evangelio los relatos en que Jesús llama a sus discípulos, sentimos que nos está llamando hoy a nosotros, no es una ilusión. Jesucristo vivo sigue llamando. Su llamado a veces se abre camino entre muchos obstáculos y ruidos que quieren ahogarlo, hasta que por fin toca a la puerta del corazón, y espera una respuesta.
Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo: «Vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres».Al instante, dejando las redes, lo siguieron.
Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.
(Marcos 1,16-20)
Cuando leemos un relato como éste, no es raro que nos preguntemos si todo fue tan sencillo como parece: Jesús llama, los discípulos dejan todo y van tras él. Tal vez sí; tal vez los discípulos estaban esperando ese llamado y por eso no dudaron; tal vez hubo antes otros encuentros y este fue el momento de la decisión. El Evangelio no nos aclara eso. Cuando escuchamos testimonios de personas que han respondido al llamado, vemos que a veces hay una gran seguridad desde el primer momento, y otras veces hay un largo camino antes de seguir a Jesús.
Te llama
Lo que queda claro en este pasaje del Evangelio, es que el llamado es personal: “Jesús te llama” quiere expresar precisamente eso. Jesús no le habla a los muchos pescadores que están en la orilla invitando a que venga el que quiera… los cuatro llamados tienen nombre: Simón, Andrés, Santiago, Juan. Son ellos los que Jesús ha elegido.
No los ha elegido caprichosamente, ni guiándose por apariencias. Tampoco contrató a ninguna empresa de selección de personal. Esos que Él llama se los ha mostrado el Padre. Jesús ha orado pidiendo al Padre que le muestre los que ha elegido (Lc 6,12-13).
El llamado de Jesús nos abre a su relación con el Padre. Nos invita a descubrirnos hijos e hijas del Padre, sus amados. Nos invita a descubrir la Voluntad del Padre, que es voluntad de Vida y Salvación para toda la humanidad, y a ponernos, con Jesús, a su servicio.A ser su discípulo
Jesús llama a cada uno de estos hombres para ser sus discípulos. ¿Qué es un discípulo? El diccionario lo define como “persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro”. Esto no se aplica del todo a los discípulos de Jesús. Es cierto que Jesús es un maestro. Los discípulos lo llaman así y Él lo acepta… pero pronto van a descubrir que Jesús es mucho más que un maestro, y van a hacerse realmente sus discípulos no porque aprendan un conjunto de enseñanzas sino, sobre todo, porque se van a unir a la persona de Jesús y a su misión de hacer la Voluntad del Padre.
Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él.
Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios.
Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
(Marcos 3,13-19)
Jesús llamó a los Doce “para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar”.Los llamó para estar con Él. No para pasar el rato ni quedarse sentados. Estar con Él significa seguirlo, y Jesús se mueve. Mucho. Los discípulos lo acompañan en su misión, comparten los momentos de buena comida y los de ayuno (Lc 9,13), la hospitalidad de una casa amiga (Lc 10,38) o el descampado porque no quisieron recibirlos (Lc 9,51-53). Después de cierto tiempo los envía a predicar de dos en dos (Mc 6,7-13).
Los discípulos acompañan a Jesús en los momentos de “éxito” de su misión, cuando grandes multitudes lo siguen, pero son también los que se quedan cuando todos se van (Jn 6,66-69). Con todas sus torpezas y dificultades, que hacen que Jesús más de una vez les dirija un dolido reproche (Mc 9,33-34), van a poder escuchar de Jesús, en su Última Cena estas palabras que tienen una enorme carga de significado: “ustedes son los que han perseverado conmigo en mis pruebas” (Lc 22,28). Todavía les queda una prueba decisiva: enfrentar la Pasión y Muerte de Jesús, reencontrarlo resucitado y creer en Él.
Después de todo eso, Jesús los enviará finalmente: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16,15).
Desde el comienzo, el discípulo de Jesús es misionero. Hoy, en América Latina, la Iglesia nos recuerda, a través de la Conferencia de Aparecida, este llamado especialmente urgente para nuestro tiempo, “para que nuestros pueblos en Él tengan Vida”.
En comunidad
El llamado de Jesús integra a los discípulos a un grupo. Los Doce forman un grupo bastante variado, a pesar de que los cuatro primeros eran pescadores. Una gran parte de las enseñanzas de Jesús a los Doce apuntan a las relaciones entre ellos, en las que la fraternidad (Mt 23,8), el perdón (Mc 11,25), la humildad y el servicio tienen un lugar muy importante:
Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; lo matarán y a los tres días de haber muerto resucitará».Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?»Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor.Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».
(Marcos 9,30-35)
No podemos entender a la Iglesia sin partir de la comunidad que forman los discípulos de Jesús. Es más, eso sigue siendo la Iglesia: la comunidad de los discípulos de Jesús. El llamado de Jesús lo recibimos en y desde la Iglesia, para vivirlo en el mundo, como miembros de esa comunidad.Ese llamado puede tomar formas muy diversas, con diferentes formas de compromiso. Hay hombres llamados al sacerdocio; hombres y mujeres llamados a la vida consagrada, con sus innumerables formas y carismas; laicos y laicas llamados a vivir como cristianos su vida de familia, de trabajo, de actividad en el mundo. Todos discípulos. Todos miembros de la Iglesia. Todos unidos en Jesús. Todos llamados a estar con Él y enviados a predicar.
Que este Mes Vocacional nos ayude a todos los miembros de la Iglesia a tomar una mayor conciencia de nuestra vocación de discípulos de Jesús, de “discípulos misioneros”, para que cada día podamos seguirlo con la misma alegría que conocieron aquellos primeros que “dejando las redes, lo siguieron”.
Un afectuoso saludo a cada uno y a cada una, y que el Señor Jesús los guarde en su Corazón.
Salto, Solemnidad de San José, esposo de María, 2009
+ Heriberto A. Bodeant, obispo Auxiliar de Salto
Presidente del Departamento de Vocaciones y Ministerios
de la Conferencia Episcopal Uruguaya