lunes, 20 de julio de 2015

Proyecto Semería: Discípulos de Jesucristo para una Iglesia en Salida en la Diócesis de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres)

Hermoso fin de semana en Treinta y Tres, en la Parroquia San José Obrero.
Durante dos días, hemos compartido las jornadas diocesanas de formación del Proyecto Semería de Formación y Discipulado (así se llama en homenaje al primer Obispo de Melo, Mons. José Marcos Semería, de cuya llegada a Melo se cumplirán 100 años en 2019).
Las jornadas fueron organizadas por la Vicaría Pastoral, a cuyo frente se encuentra el P. Luis Arturo Silva, que es también párroco de esa parroquia olimareña.
En la jornada del sábado, el P. Juan Gómez, que estaba cumpliendo 8 días de su ordenación, nos presentó el discipulado en perspectiva bíblica, uniendo el llamado de Jesús a estar con Él y seguirlo, al envío misionero al mundo.
El domingo, el P. Pablo Bonavía, párroco de la Cruz de Carrasco (parroquia de la que Mons. Roberto Cáceres fue el primer cura párroco) nos presentó el proyecto de "Una Iglesia en Salida" del Papa Francisco. El P. Pablo señaló que la primera salida de la Iglesia es "salir de sí misma" (lo que muchas veces nos dice de otra forma el Papa Francisco cuando nos llama a dejar la "autorreferencialidad". Salir de sí misma para descubrir la obra de Salvación que Dios va realizando en la historia, en la vida de los hombres, y estar al servicio de esa obra salvadora.
Estuvieron presentes también tres misioneras de la Fazenda de la Esperanza. Su testimonio nos ayudó a ver la fuerza extraordinaria del Evangelio, que hace posible un profundo cambio en la vida de personas que, mucho más que superar una adicción, han sanado de profundas heridas.
Más de cien participantes de 14 parroquias de la Diócesis compartimos, reflexionamos, rezamos, celebramos y salimos animados y fortalecidos. Demos Gracias a Dios.

sábado, 11 de julio de 2015

Ordenación Sacerdotal de Juan Gómez Carmona - Homilía

Lecturas Bíblicas:

Primera Lectura. Deut. 7, 6-9. 11-13
Lectura del libro del Deuteronomio
Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios;
Él te eligió para que fueras su pueblo
y su propiedad exclusiva entre todos los pueblos de la tierra.
El Señor se prendó de ustedes y los eligió,
no porque sean el más numeroso de todos los pueblos;
al contrario, tú eres el más insignificante de todos.
Pero por el amor que les tiene,
y para cumplir el juramento que hizo a tus padres,
el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa,
y los libró de la esclavitud y del poder del Faraón, rey de Egipto.
Reconoce, entonces, que el Señor, tu Dios, es el verdadero Dios,
el Dios fiel, que a lo largo de mil generaciones,
mantiene su alianza y su fidelidad
con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos;
Por eso, observa los mandamientos, los preceptos y las leyes
que hoy te ordeno poner en práctica.
Porque si escuchas estas leyes, las observas y las practicas,
el Señor, tu Dios, mantendrá en tu favor
la alianza y la fidelidad que juró a tus padres.
Él te amará, te bendecirá y te multiplicará.
Bendecirá el fruto de tu seno, el fruto de tu suelo
–tu trigo, tu vino y tu aceite–
y las crías de tus ganados y rebaños,
en la tierra que él te dará, porque así lo juró a tus padres.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial. 131 (130)
R/ Señor, mi corazón no es ambicioso
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Segunda lectura. Rom 8:18-30
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos
Hermanos:
Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros. En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios. Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza.
Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto.
Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la redención de nuestro cuerpo. Porque solamente en esperanza estamos salvados.
Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no se espera más: ¿acaso se puede esperar lo que se ve? En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia. Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero es Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.
Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.
Palabra de Dios.

Marcos 10:17-31
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos
Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?».
Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre».
El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».
El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!».
Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios».
Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?».
Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible».
Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros».
Palabra del Señor

Homilía

“Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que él llamó según su designio”. Así nos dice San Pablo en su carta a los Romanos, segunda lectura que acabamos de escuchar.
Ese testimonio de fe del apóstol da un marco a nuestra celebración. En los 70 años de sacerdocio de Mons. Roberto, vemos realizada esa Palabra. Dios dispuso todas las cosas para su bien y para bien del Pueblo de Dios a quién él sigue sirviendo fielmente. En la ordenación sacerdotal de Juan Gómez Carmona, que va a celebrarse a continuación, vemos también realizada esa Palabra, en cuanto creemos que Dios, según su designio, llamó a Juan y lo trajo hasta nosotros a través de un largo recorrido. Pero, en esta ordenación, escuchamos esa Palabra en esperanza. Esperanza de que este nuevo sacerdote se haga un pastor según el corazón de Jesús para bien de nuestra comunidad diocesana y para su propio bien.

Pero hay otro pasaje de la Palabra de Dios que también hace parte del marco en el que vivimos esta celebración. Libro del Deuteronomio, primera lectura: “El Señor (…) los eligió, no porque sean el más numeroso de todos los pueblos; al contrario, tú eres el más insignificante de todos. Pero por el amor que les tiene (…) los libró de la esclavitud…”
Cuando Dios elige, cuando elige una familia, un grupo, un pueblo, o una persona determinada, esa elección no tiene un “porqué”, o por lo menos no tiene un porqué humano. No tiene que ver con méritos o cualidades. Es la elección de su amor misericordioso. Dios mira con cariño a quienes llama para seguirlo. Es una elección gratuita, como lo recordaba estos días en Ecuador el Papa Francisco.
Pero también pongámonos todos nosotros, que representamos aquí el Pueblo de Dios que peregrina en Cerro Largo y Treinta y Tres, bajo esa mirada del Señor que nos eligió, que nos llamó, con esa gratuidad suya. Quien va a ser ordenado hoy, para el servicio de todo nuestro pueblo, está también bajo su mirada. A Juan, Jesús lo miró con cariño y le dijo “sígueme”. Y Juan ha respondido “aquí estoy”.

Juan Gómez Carmona llegó a Uruguay en febrero de 2010, junto a otros tres colombianos, dos de los cuales son hoy sacerdotes en nuestra diócesis.
En esos primeros días los llevé a visitar algunos lugares de Montevideo. Cerca del Seminario Interdiocesano, donde nos alojábamos, se encuentra el Museo Blanes, y allí nos encaminamos una tarde.
Nos detuvimos a contemplar “El Juramento de los Treinta y Tres Orientales”, la gran obra del pintor de la Patria.
Yo traté de explicarles el momento histórico que esa pintura evoca y su significación en nuestra memoria de pueblo oriental. Contemplamos detenidamente ese grupo de patriotas, pero fue Juan quién señaló un detalle pequeño, pero significativo: “ahí hay uno que tiene una crucecita en la mano”.
Efectivamente, el segundo personaje que aparece desde la izquierda del que mira, tiene levantado el brazo y en su mano una pequeña cruz. Los treinta y tres retratados por Blanes no son anónimos, y el hombre que sostiene la cruz es Juan Acosta. Otro Juan.
Colombia, la tierra de Juan Gómez, es un país marcadamente católico. Los símbolos de la fe cristiana están visibles y patentes en todas partes. No sucede así en nuestro Uruguay de cultura laica, donde las expresiones religiosas quedan muchas veces relegadas al ámbito privado.
La pequeña cruz que observó nuestro Juan muestra, sin embargo, que la fe está presente en muchas personas de nuestro pueblo. Esa pequeña cruz muestra que la fe la puede aparecer a los ojos de aquel que sepa reconocer sus signos.
El Concilio Vaticano II nos dice que, así “como el mismo Cristo escudriñó el corazón de los hombres y los ha conducido con un coloquio verdaderamente humano a la luz divina”, así los misioneros “deben conocer a los hombres entre los que viven, y tratar con ellos, para advertir en diálogo sincero y paciente las riquezas que Dios generoso ha distribuido a los pueblos” .

Conocer a los hombres y mujeres entre quienes se vive, conocer un pueblo y su cultura, compartir sus alegrías y tristezas, sus angustias y esperanzas es fundamental para un sacerdote, discípulo misionero de Jesús, enviado para que nuestros pueblos en Él tengan vida. Pero para ayudar a los hombres a encontrarse con Jesucristo, a encontrarse con el Camino, la Verdad y la Vida, el sacerdote tiene que ser auténtico discípulo; discípulo que vive y renueva diariamente su encuentro con el Señor. Con Jesucristo, el sacerdote reza cada día los salmos, uniéndose en su oración a la oración del Señor. Con la ayuda del Espíritu Santo, que enseña todas las cosas y que trae a la memoria las enseñanzas de Jesús , el sacerdote medita diariamente la Palabra de Dios, para entregarla fielmente al Pueblo de Dios. A la luz de esa Palabra contempla los sucesos de la vida y reconoce en cada persona y en cada acontecimiento al Señor que viene a nuestro encuentro, especialmente cuando presenta su rostro sufriente y nos hace oír su grito de abandonado, para servirlo con amor .
Celebrando cada día la Eucaristía para el Pueblo de Dios, el sacerdote se une a la entrega de Cristo al Padre, para hacerse él mismo pan y darse a sus hermanos. Como dice uno de nuestros cantos de comunión: “quiero ser pan, para el hambre de mi pueblo”.

Juan, nuestro pueblo te ha esperado y te recibe. Por la imposición de mis manos y la oración consagratoria, el Señor te hará sacerdote para siempre, al servicio de la comunidad diocesana en Cerro Largo y Treinta y Tres.

Te invito a que pongas tu ministerio bajo el manto de María, a quien tenemos como patrona bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar.
Recuerda como ella, según la tradición, alentó al apóstol Santiago en los comienzos de la evangelización de España, cuando él apenas había logrado reunir una pequeña comunidad. Este relato nos invita a considerar el valor de lo pequeño, tan presente en el Evangelio. Cada pequeña comunidad es grano de mostaza capaz de dar origen a un gran árbol. Es cucharada de levadura que puede fermentar toda la masa. Es la pequeña cruz, pequeña pero visible, que manifiesta la fe y al esperanza de un pueblo en Aquel que nos amó hasta dar la vida.
Pongámonos todos ahora bajo la mirada cariñosa de Jesús y de María, acompañando la celebración de este Sacramento.

domingo, 5 de julio de 2015

Guzmán Carriquiry: puntos de fuerza del Viaje del Papa en América Latina.

Entrevista al secretario de la Pontificia Comisión de América Latina, Guzmán Carriquiry, sobre las perspectivas del viaje pastoral.
Ciudad del Vaticano, 03 de julio de 2015 (ZENIT.org) Sergio Mora (con edición del Blog)

El Papa Francisco inicia este domingo su viaje de una semana en tres países de América Latina. El profesor Guzmán Carriqury, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina precisa en esta entrevista a ZENIT, los siete puntos de fuerza del viaje. Añade que Francisco encontrará una Iglesia más unida y serena tras tiempos de polarizaciones e ideologías. El documento de Aparecida es una convergencia de las más diversas sensibilidadesen América Latina y junto al pontificado del Papa Francisco puede consolidar la comunión y la unidad de los católicos latinoamericanos. 

¿Qué llevará el Papa en este viaje por América Latina y cuáles los puntos de fuerza?
-- Prof. Carriquiry: Primero: En realidad se trata de las primeras visitas pastorales a países latinoamericanos, porque Brasil, en la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro en el 2013 fue un viaje apostólico y si bien se encontró con el episcopado brasileño y fue a Aparecida, la visita pastoral a dicho país va a ser otra cosa.
La segunda cosa: es el primer viaje en donde el Papa se va a dirigir a la gente en su propio idioma, en español, y si bien se ha desempeñado bien con otros idiomas, esto le permitirá a Francisco una libertad y expresividad aún mayor.
Tercero: el nivel de popularidad de afecto, de credibilidad y de esperanza que suscita la figura del Papa en América Latina, en nuestros pueblos y en los Gobiernos es tal que vamos a asistir a un impresionante abrazo de amor y devoción del Papa con el pueblo y de los pueblos con el Papa.
Cuarto factor, y es de suma importancia, el Papa llevará en una mano la Evangelii Gaudium y en la otra la Laudato sì, que encuadran los contenidos fundamentales de sus enseñanzas.
Quinto elemento: el Papa no escoge a los grandes para iniciar su visita pastoral a América Latina, México, Brasil, Argentina; ni siquiera a los medianos, Chile, Colombia, Perú, etc., sino a las que personalmente llamo de "periferias emergentes", porque en una dinámica geopolítica son periferias que han vivido una larga tradición de pobreza, desigualdades sociales, de inestabilidad política. Periferias sí, pero emergentes, porque en los últimos doce años, estos países han vivido un ritmo de crecimiento impresionante. Aún en el 2015, en condiciones desfavorables para América Latina, Ecuador prevé que crecerá un 4 por ciento y Bolivia y Paraguay sobre el 5 por ciento. Este intenso desarrollo económico ha sacado a estos países de cierta inmovilidad y, en especial, a las masas indígeno-campesinas de estos países, haciéndolas partícipes de la nueva ciudadanía y del proceso de desarrollo y de modernización. Han surgido nuevos sectores de clase media populares que han salido de la pobreza. Son países que se han puesto de pie, con dignidad, y han emprendido una marcha importante. ¡Que la hojarasca de cierto lenguaje ideológico, que  a veces suena algo anacrónico, no impida ver el bosque! Estos tres países que va a encontrar el Papa están en condiciones muy diversas de los países que treinta años atrás encontró Juan Pablo II.
En sexto lugar, el Papa sabe que desde las periferias se ve mejor el conjunto, la perspectiva de la totalidad. Él comenzó por las periferias de Europa: por Bosnia-Herzegovinia y Albania, no por España, Francia o Alemania. De estas periferias emergentes el Papa va a tener muy presente el conjunto de América Latina. Y el conjunto de América Latina va a estar pendiente de este viaje del Papa. Entonces un discurso importantísimo sobre la fraternidad de los pueblos y naciones, de la cooperación y la integración, creo que va a ser muy fuerte en ocasión de este viaje.
En séptimo lugar, diría que hay temas que están en el corazón pastoral del Papa y que serán recurrentes durante el viaje: la importancia de la  familia contra toda colonización ideológica, la evangelización de los jóvenes, la atención pastoral y solidaridad social con los indígenas-campèsinos, el diálogo con los líderes sociales por el bien común, la valorización de la religiosidad popular y la devoción mariana, el amor a los pobres y a los que sufren.

¿Cómo es la Iglesia que el Santo Padre va a encontrar ahora?
-- Prof. Carriquiry: El Papa va a encontrar estas Iglesias en un estado muy diverso del que las encontró treinta años atrás Juan Pablo II. Entonces eran Iglesias muy tensas, polarizadas, a veces divididas, en donde los debates políticos e ideológicos relacionados con la teología de la liberación estaban a la orden del día.

¿O sea?
-- Prof. Carriquiry: Hoy son Iglesias más serenas en la comunión, Iglesias que han vivido el legado y las orientaciones de la V conferencia general del episcopado en Aparecida, lanzadas en la misión continental, pero sobre todo interpeladas por lo que el papa Francisco está comunicando en su pontificado, especialmente a través de la Evangelii Gaudium. Es decir una Iglesia que mira a lo central y esencial del evangelio – el encuentro con Cristo, muerto y resucitado -, misionera en salida, misericordiosa sin exclusiones, llena de ternura y compasión, con amor de predilección por los pobres y los que sufren. Iglesias que se sienten interpeladas y con-movidas por este tiempo de Gracia que estamos viviendo, que no se puede desperdiciar. Un tiempo favorable para la evangelización.
No en vano el objetivo principal del viaje es custodiar, reavivar y reproponer ese precioso tesoro de los pueblos que es el patrimonio de la fe católica, tan arraigada en su historia, cultura y vida, expresado también en la religiosidad popular, en la devoción mariana, en los sentimientos de dignidad, solidaridad y esperanza que el cristianismo ha sembrado en los corazones. Por otra parte, son Iglesias llamadas a contribuir al desarrollo de estos países, estableciendo una mayor y mejor interlocución entre gobiernos y episcopados, custodiando siempre la libertad de la Iglesia. No es que falten problemas que suscitan preocupación: todavía marcadas situaciones de pobreza y desigualdad, el veneno del narcotráfico, a veces recaídas autoritarias y situaciones que merecerían ser tratadas con otra serenidad y ecuanimidad.

Aparecida retoma el desafío de luchar contra la pobreza pero en otra clave, ¿verdad?
-- Prof. Carriquiry: En el documento de Aparecida no se habla de la teología de la liberación, pero todas las que han sido intuiciones providenciales riquísimas de la teología de la liberación están allí presentes. Ya incorporadas en el magisterio de la Iglesia latinoamericana y diría incluso mundial. Y después de la caída de los muros y del socialismo real, lo que eran las infiltraciones ideológicas y apuestas políticas fallidas cayeron de por sí. Por ello Aparecida es un documento convergente en América Latina de las más diversas sensibilidades, por eso el pontificado del papa Francisco puede suscitar una gran convergencia en la comunión de los católicos latinoamericanos, atrayendo en una “cultura del encuentro” también a muchos de los que no pertenecen a la Iglesia.

El papa Francisco en la Laudato Sí, habla de proteger la tierra y no de adorarla... Una aclaración oportuna en este viaje
-- Prof. Carriquiry: Por supuesto, la Tierra es creación de Dios, la madre tierra no es una divinidad como se creía en las viejas cosmogonías indígenas. La creación hecha por Dios de alguna manera "desacraliza la tierra", pero al mismo tiempo la confía a la sabia administración del hombre y no al dominio salvaje. Muchas expresiones que hoy se repiten sobre la Pachamama, y cuando empiezan a aparecer los brujos y los chamanes, todo eso poco tiene que ver con las tradiciones de los indígenas precolombinos o de las religiones tradicionales. Más bien son formas hoy en día mas bien artificiales que de alguna manera sirven para manifestar esta realidad pluricultural y plurinacional de algunos países. 

viernes, 3 de julio de 2015

Santo Tomás: ¿basta con "ver" para "creer"?


Esta fiesta de Santo Tomás apóstol nos trae de nuevo el episodio del Evangelio según San Juan (20, 24-29) en el que Tomás reclama "ver para creer".
Tomás estuvo ausente en la primera aparición de Jesús resucitado a sus díscípulos. Al escuchar a sus amigos decir "Hemos visto al Señor", él responde: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”. Si no veo, no creeré. Ver para creer.
Cuando al domingo siguiente reaparezca Jesús, Tomás será invitado por Él: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás no hace ninguno de esos gestos y, en cambio, proclama “¡Señor mío y Dios mío!”, haciendo una maravillosa profesión de fe.
No obstante, Jesús le dice (y nos dice) “Ahora crees, porque me has visto. ¡Bienaventurados los que creen sin haber visto!”.

Todo parece muy simple. Sin embargo no lo es tanto (tampoco es tan complicado). Veamos.
A partir del momento en que Tomás ve a Jesús ¿qué sucede? ¿Tomás cree o Tomás sabe? ¡No es lo mismo! Cuando nos han contado un hecho, la cuestión está en creer o no creer lo que nos relatan. Cuando vemos el hecho, cuando nos pellizcamos para convencernos de que no estamos soñando, cuando buscamos que otro nos confirme que es verdad lo que vemos, sabemos. Ya no hace falta creer. Pero Jesús no le dice "ahora sabes", sino "ahora crees". Tomás ha dado un paso en la fe. Sí: ha visto a Jesús resucitado; pero también ha creido, para poder decirle "Señor mío y Dios mìo".

Y si no, vayamos al final del evangelio según San Mateo (18,16-20). Allì se dice que "Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron". Así es. Todos vieron a Jesús resucitado. Los que creyeron, de inmediato se postraron ante Él. Otros todavía dudaron.

¿Qué es lo que se ve y lo que no se ve en estos encuentros con Jesús? San Gregorio Magno (lectura del Oficio correspondiente a esta fiesta) lo explicaba así:
Lo que [Tomás] creyó superaba a lo que vio. En efecto, un hombre mortal no puede ver la divinidad. Por esto lo que él vio fue la humanidad de Jesús, pero confesó su divinidad al decir: ¡Señor mío y Dios mío! Él, pues, creyó (...) ya que, teniendo ante sus ojos a un hombre verdadero, lo proclamó Dios, cosa que escapaba a su mirada.
Siglos más tarde, Santo Tomás de Aquino (otro Tomás) lo expresaba en forma aún más sintética:
Tomás vio al hombre y las cicatrices, y a partir de esto, creyó en la divinidad del resucitado.
Nosotros estamos entre los bienaventurados que Jesús señala: "los que creen sin haber visto". Hemos creído sin ver. Pero eso es la fe. No es ciega, no es irracional. Es un salto que va más allá de los límites de nuestros sentidos, para abrirnos a una nueva dimensión de la existencia: la vida divina.

El acto de fe de Tomás lo repetimos en la Eucaristía, al contemplar el Cuerpo de Cristo en la Hostia consagrada y, con Tomás, reconocerlo diciendo "Señor mío y Dios mío".

La oración final de la Misa de hoy nos hace presente nuestro propio acto de fe frente a la presencia real de Cristo en el Pan de Vida y nos invita a que la Eucaristía vivida, el encuentro con Jesús, se proyecte en nuestra vida cotidiana:
Dios nuestro, en este sacramento hemos recibido verdaderamente el Cuerpo de tu Hijo unigénito; concédenos que lo reconozcamos por la fe como Dios y Señor nuestro, y también lo confesemos con las obras y con la vida, a ejemplo del apóstol Tomás.
+ Heriberto

jueves, 2 de julio de 2015

Nuevo Sacerdote para la Diócesis de Melo y homenaje a Mons. Roberto Cáceres


El sábado 11 de julio, a las 17 horas, en la Catedral de Melo, Mons. Heriberto Bodeant ordenará un nuevo sacerdote que estará al servicio de la Diócesis de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres).

Al comienzo de la celebración se hará un homenaje a Mons. Roberto Cáceres quien festejará el próximo 15 de julio los 70 años de su ordenación sacerdotal. Se dará lectura a un mensaje del Papa Francisco al querido Obispo emérito de Melo.

Juan Gómez Carmona, el futuro sacerdote, nació en Argelia, Antioquia (Colombia) en 1980. Estudió Teología en la Universidad Pontificia Bolivariana, graduándose en 2009.

Siguió un itinerario vocacional con el acompañamiento de distintos sacerdotes, bajo cuya dirección realizó también diversos servicios pastorales en parroquias.

Trabajó también en colegios católicos de Medellín, en la obra El Minuto de Dios y en la Escuela de formación laical Didajé.

Su relación con la Diócesis de Melo se inició en tiempos de Mons. Luis del Castillo, a través del P. Álvaro Mejía, uno de sus formadores en Colombia.

Llegó a Uruguay como seminarista en 2010. Después de dos períodos de residencia en la Diócesis, en Treinta y Tres, Cerro Chato y Melo, con el parecer favorable del Obispo y del Consejo de Presbiterio fue ordenado Diácono el 30 de diciembre del año pasado.

Actualmente está ejerciendo su ministerio en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Cerro Chato. El lema elegido por Juan Gómez para su ordenación es “Jesús lo miró con amor” (Mc 10,21)

lunes, 29 de junio de 2015

"Recen por mí". Pensando en el Papa Francisco en la fiesta de S. Pedro y S. Pablo


"Recen por mí". Así suele despedirse el Papa Francisco, desde el comienzo de su ministerio como sucesor de Pedro. Así hacía también antes, cuando era arzobispo de Buenos Aires.

En esta solemnidad de San Pedro y San Pablo, que en la parroquia de mi niñez (Sagrado Corazón, Young, Río Negro) y en las otras de aquel tiempo era "el día del Papa", leo los textos bíblicos que la liturgia señala para la Misa de hoy con ese pedido de Francisco resonando al fondo.

En la primera lectura, del libro de los Hechos de los Apóstoles (12,1-11) destacan inmediatamente estas palabras:
Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión,
la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.
Hay un contexto de persecución. Pedro ha sido apresado por los partidarios del rey Herodes. La comunidad reza por él. La plegaria será escuchada y la liberación llegará. Llama la atención la constancia: la comunidad no cesaba de orar. La Palabra de Dios nos invita hoy a rezar con esa misma constancia. Y lo hacemos. En todas las Misas, en el momento de la Plegaria Eucarística, el celebrante reza por el Papa y por el Obispo diocesano. Se dicen sus nombres. Prestemos hoy especial atención a esa súplica y, escuchándola, unámonos a ella de corazón.

Luego de la primera lectura, sigue el salmo responsorial (33,2-9). El salmo, que de por sí es una oración, incluye este hermoso versículo que ofrece el testimonio de un orante que ha sido escuchado:
Este pobre hombre invocó al Señor
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
Rezar con constancia, decíamos antes. Rezar con la convicción de que el Señor escucha nuestra oración, agregamos ahora.

Pero ¿qué pedir? Pensando especialmente en el Santo Padre: ¿qué pedir para él? La segunda lectura nos brinda el testimonio del otro gran apóstol cuya memoria celebramos hoy: San Pablo. Escribiendo a su discípulo Timoteo, Pablo dice:
El Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas
para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio
y llegara a oídos de todos los paganos.
No cuesta mucho imaginar a Pablo pidiendo al Señor las fuerzas para su misión evangelizadora, y a las comunidades que él fundara rezando también por él y por su ministerio, como hoy nos pide Francisco. Recemos para que el Papa se sienta siempre fortalecido por la presencia del Señor.

Y pensando en otros dones que podemos pedir para la misión del Santo Padre, pensemos en las palabras de Jesús a Pedro en el Evangelio de hoy (Mateo 16,13-19):
Feliz de ti Simón, Hijo de Jonás,
porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre,
sino mi Padre que está en el cielo.
Pedro ha recibido un don particular y muy importante: la fe que le ha permitido reconocer en Jesús de Nazaret al Mesías, "el Hijo de Dios vivo". Pidamos pues, para el Papa Francisco, la fortaleza y también la especial asistencia del Espíritu Santo que necesita en su misión, de manera que pueda seguir confirmándonos en la fe y animando a toda la Iglesia a llevar el Amor y la Misericordia del Señor hasta los confines de la tierra.

+ Heriberto


sábado, 27 de junio de 2015

El bicentenario del Reglamento de Tierras y el aniversario de la fundación de Melo

"Los más infelices serán los más privilegiados"
Reglamento Provisorio de 1815
Hoy, 27 de junio de 2015, se cumplen 220 años de la fundación de Melo. En el año 1795 el capitán Agustín de la Rosa fundó esta ciudad que debe su nombre a Pedro Melo, Virrey del Río de la Plata. La fundó a orillas del Arroyo Conventos, que el capitán confundió con el Tacuarí, posiblemente por encontrarlo crecido por lluvias invernales. El acta de fundación se inicia diciendo "En la costa Arroyo que se denomina el Tacuarí..."

En setiembre de este año se cumplirá el bicentenario del Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados, fechado en el Cuartel General de Artigas el 10 de Setiembre de 1815.

Todos los uruguayos aprendimos desde la Escuela y seguimos recordando una serie de frases que resumen el pensamiento artiguista. Una de ellas es "que los más infelices sean los más privilegiados", expresión de un anhelo de justicia social, en la que se trasluce el espíritu evangélico que llega a Artigas particularmente a través de sus colaboradores franciscanos. La frase está tomada del artículo 6º del Reglamento, que dice textualmente:
6o. Por ahora el señor alcalde provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno, en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad, y a la de la provincia.
La preocupación de Artigas sobre el "arreglo de los campos" no es una total novedad en su tiempo. 14 años antes, el 9 de mayo de 1801, el español Félix de Azara escribe desde Batoví (hoy en el departamento de Tacuarembó) una Memoria sobre el estado rural del Río de la Plata en 1801. En ella propone que las autoridades españolas tomen doce medidas que van desde "dar libertad y tierras a los indios cristianos" hasta "exterminar los perros cimarrones". Llama la atención el artículo séptimo: "Anular las compras que se hubiesen hecho fraudulentas, las de enormes extensiones y las que no se hubiesen poblado en tiempo, repartiéndolas a pobres". En su recorrida por estos campos, este militar y sabio español fue acompañado, por disposición del Virrey Marqués de Avilés por dos oficiales del cuerpo de Blandengues: José Artigas y Rafael Gazcón. Esta experiencia de Artigas junto a Azara hace parte del trasfondo de su Reglamento. La comparación de la Memoria de Azara y el Reglamento de Artigas muestra maneras diferentes de enfocar el mismo problema, con algunos puntos comunes.

Pero hay otro antecedente, que es el que queremos evocar en este aniversario de la fundación de Melo. El 7 de mayo de 1795, seis años antes de la Memoria de Azara y veinte años antes del Reglamento de Artigas, el capitàn de la Rosa escribe al Virrey Melo, recomendando la fundación de la población que hoy es capital de Cerro Largo.
El establecimiento de poblaciones en el cordón de la frontera es (...) el remedio (...) no sólo para asegurar las fértiles campañas (...) teniendo siempre a raya la nación fronteriza, sino también para arreglar enteramente aquellos campos, para limpiarlos de ladrones fascinerosos y contrabandistas, para reducir los ganados a rodeo, para evitar los desórdenes que hasta ahora han experimentado y lo que es más que todo para asegurar la inmensa riqueza de esta provincia (...)
(...) mientras no se adopte el sistema de poblar la frontera y repartir los campos en suertes de estancia es imposible disipar todos los desórdenes (...) sólo de este modo se asegurará con la riqueza del país todo cuanto puede apetecerse para el mejor servicio de Dios y del Rey.
Vemos aquí varias preocupaciones:
  • Defender la frontera
  • Arreglar los campos
  • Dar seguridad a quienes trabajan
  • Asegurar la producción y la riqueza que ella genera

Pero para todo eso es necesario poblar la frontera y repartir los campos. ¿A quiénes? Son interesantes algunas observaciones del fundador de Melo:
  • Señala que los "hombres sueltos" de nuestra campaña "no pueden ocuparse en las estancias ya establecidas" y propone para ellos "un indulto general (...) ofreciéndoles suertes de tierras para su establecimiento".
  • Considera que con las formas habituales de adjudicación de tierras, con todas sus exigencias "sólo logran establecer estancias los acaudalados, avasallando y precisando a los pobres o a que los sirvan por el triste interés de un conchabo o a que es lo más común se abandonen al robo y al contrabando donde hallan firmes apoyos para subsistir".
  • Propone poblar el lugar donde se encuentra, "la Guardia del Cerro Largo", porque "sobre haber terrenos suficientes y oportunos para estancias y siembras, aguadas permanentes, pastos abundantes y maderas a propósito para ranchos y corrales, no faltan por aquellas inmediaciones gentes pobres y honradas que correrían con los brazos abiertos a cualquier partido ventajoso que se les ofreciese."

Agustín de la Rosa apuesta a que la propiedad de la tierra y el afincamiento en ella para trabajarla cambie los malos hábitos de los hombres entregados a la delincuencia y dé una oportunidad a las "gentes pobres y honradas". De todo ello, se derivará seguridad en la frontera, seguridad en la campaña y crecimiento de la riqueza para felicidad de todos.

Bibliografía.

Documentos:
- Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados. (Texto completo en Wikisource)
- Del capitán Agustìn de la Rosa al Virrey Pedro Melo de Portugal, Buenos Aires, mayo 7 de 1795. En "Antecedentes sobre la fundaciòn de Melo", Boletín histórico, Nros. 116-119, pp. 235-237. Estado Mayor General del Ejército, sección Historia y Archivo, Montevideo, 1968.

Obras:
- Esteban Campal, Azara y su legado al Uruguay, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1969.
- Aníbal Barrios Pintos, Historia de los pueblos orientales, Tomo II, Ediciones de la Banda Oriental, Ediciones Cruz del Sur, Montevideo, 2008, pp. 253-254.



jueves, 25 de junio de 2015

¡Regala Esperanza! Ayuda a la instalaciòn en Melo de la Fazenda de la Esperanza Femenina Betania


En la Diócesis de Melo nos preparamos para recibir una casa femenina de la Fazenda de la Esperanza, para la recuperación de dependientes químicos.

La casa se llamará Fazenda de la Esperanza Femenina Betania y se sumará a la Fazenda de la Esperanza ¿Quo Vadis?, para varones, que está en Cerro Chato (Treinta y Tres) desde 2009.
Las personas adictas viven en esas "periferias existenciales" hacia donde el Papa Francisco nos anima a llegar con el amor y la fuerza del Evangelio.

Nuestra diócesis se alegra de poder ofrecer esperanza a varones y mujeres jóvenes de todo el Uruguay que quieren dejar atrás las adicciones y reconstruir su vida y sus vínculos.
Desde que conocí la Fazenda he visto a muchos jóvenes no solamente "dejar una adicción" sino empezar de verdad una nueva vida. Así cumplieron las palabras de uno de los fundadores, que dice siempre a los adictos: "ustedes hicieron llorar mucho a sus familias. Queremos que las hagan llorar de nuevo, pero de alegría". He visto como esto se ha hecho realidad para muchos jóvenes que voluntariamente ingresaron y completaron su año en la Fazenda.

La instalación de la Fazenda Betania comenzará pronto: el 15 de julio llegarán a Melo 12 mujeres jóvenes que, durante un mes, trabajarán para acondicionar la casa y para difundir por todos los medios (parroquias, liceos, centros juveniles, MCS, etc.) la propuesta de la Fazenda.

Esta instalación es costosa. La casa que ofrecemos necesita arreglos, cercado y equipamiento.
Le estoy escribiendo personalmente a cada uno de mis amigos de Facebook de Uruguay, a los que conozco personalmente y a los que no, que consideren la posibilidad de darnos una ayuda económica a través del Colectivo Fazenda Betania, cuenta 52117 de Abitab.

Como decía San Pablo a los Corintios: "solamente quiero que manifiesten la sinceridad de su amor, mediante la solicitud por los demás.Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza." 2 Co 8,8-9)

Amigo lector: te Invito a que difundas este pedido y a que tú también des con alegría: ¡regala Esperanza! y que el Señor, que ya te ha dado mucho, te dé mucho más.

+ Heriberto, Obispo de Melo


Quienes quieran hacer llegar una colaboración desde el exterior,
favor comunicarse por el correo electrónico

sgdocor@hotmail.com

jueves, 18 de junio de 2015

In Memoriam: Mons. Francisco Barbosa, Padre Pancho


Ayer por la mañana supe que unas horas antes, en la madrugada de Madrid, había fallecido Mons. Francisco Barbosa, el "Padre Pancho" como fue llamado mientras formó parte del presbiterio de Salto.
Con él me tocó compartir muchas cosas... lo conocí cuando, en 1979, fue por breve tiempo el asesor de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Salto. Yo era el delegado de la Parroquia de Young al Secretariado Diocesano de P. Juvenil y nos encontramos en algunas reuniones.
Después, ya estando yo en el Seminario y él en Young, recuerdo una vez en que fuimos a una misión en Sauce y quiso enseñarme a manejar. No había mucho tiempo, pero me quedó una recomendación que no he olvidado: "cuando subís un repecho, andá más despacio y ponéte bien sobre tu mano, porque no sabés lo que puede venir del otro lado".
Recuerdo sus años de párroco en Bella Unión, desde donde se iniciaron los Encuentros de Diócesis de Frontera que llevan ya treinta ediciones.
También su tiempo de Vicario Pastoral, animando el Plan Pastoral Diocesano de Salto.
Cuando yo fui nombrado Obispo Auxiliar, asumí la Vicaría pastoral y él la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Paysandú, donde yo estaba.
Después fue su nombramiento como Obispo de Minas, su participación entusiasta en la Conferencia de Aparecida. Luego... su renuncia y su peregrinar. Siguió viviendo su lema, tomado de Mons. Angelelli: "Hay que seguir andando nomás".
Los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey lo recibieron en Rosario, Argentina y luego en Madrid.
En la capital española volvió a un ejercicio regular de su vida sacerdotal, como capellán de un Hospital y últimamente dando también una mano en una parroquia.
Allí lo visité hace un año y medio, y allí esperaba volver a verlo en febrero del año próximo. Ya no será así. Él no estará.
Hace unos días, recordando a otro compañero del presbiterio de Salto recientemente fallecido, el P. Bernardi, yo rescataba su preocupación por la formación de los fieles. En otro estilo, Pancho tenía la misma solicitud, unida a un espíritu de participación de todo el Pueblo de Dios en la Misión. Fue uno de los promotores de la planificación pastoral hecha con la participación de todos.
En estos días, Mons. Jaime Fuentes, su sucesor en Minas, lo ha recordado con mucho afecto y delicadeza.
Le dejo a él la palabra.
+ Heriberto

Apuro tuvo la muerte

    Esta mañana falleció en Madrid el Padre Pancho, como todos lo llamaban. Nadie esperaba que la enfermedad sería tan ejecutiva. Nos había llegado que iban a operarlo, que después le harían quimioterapia…
    La noticia de la muerte de Pancho me ha llegado al alma. El año pasado, en Madrid, hablé con él por teléfono: una conversación breve, en que noté que esquivaba el tema de su salud.
    El año anterior, en cambio, tomando un café en un barcito de la calle Mayor, me contó con detalle los problemas de salud que tenía, aunque el relato importante estuvo centrado en sus ocupaciones sacerdotales.
    Estaba contento, muy contento, trabajando como capellán de un hospital. Los enfermos lo querían mucho, me dijo. Le aseguré que así correspondían al cariño que él les daba: porque Pancho era un sacerdote que sabía querer.
    Salimos del bar y enfilamos hacia la Puerta del Sol. Apenas habíamos caminado cien metros y estaba jadeando… – Sí, ya ves… Pero en cuanto llegue a casa tomo la medicación y se me pasa.
    Pancho quería volver a Uruguay: estoy seguro de que se daba cuenta, aunque lo disimulaba, que no le quedaba mucho tiempo.
    Cuando fue ordenado sacerdote, el Padre Pancho fue consagrado “sacerdote para siempre”. Y además de ser un enfermo que atendía a los enfermos, ejercitaba su sacerdocio escribiendo semanalmente una homilía que enviaba a sus amigos. Tuvo un gran corazón sacerdotal.
    La noticia de su muerte me llegó al alma: vivo en la casa en la que él vivió durante cinco años, desde 2005 hasta 2009. Después pasaron cosas de las que nunca hablamos, para qué, ni de las que nunca oí críticas aquí. Los minuanos vivieron con él aquello que describe Camino: “Como los hijos buenos de Noé, cubre con la capa de la caridad las miserias que veas en tu padre, el sacerdote”. (Noé se había emborrachado. Sus hijos lo vieron durmiendo la mona vestido de Adán y, sin mirarlo siquiera, lo taparon con un manto).
    Pancho ha ido al encuentro del Señor a los 71 años. Y entiendo el apuro que tenía la muerte en llevárselo esta madrugada, como antes de tiempo para nosotros y en el momento exacto, en realidad: porque un 17 de junio de 1972, Monseñor Francisco Barbosa, Obispo emérito de Minas, fue ordenado sacerdote para siempre, para siempre. Descanse en paz.

+ Jaime Fuentes, Obispo de Minas.

lunes, 15 de junio de 2015

In memoriam: Padres José Zanetti y Carlos Bernardi

P. Zanetti junto a Mons. Nicolini.
Young, 27 de setiembre de 1986
P. Zanetti impone las manos en la ordenación de
Beto Bodeant, Young, 27 de setiembre de 1986
P. Bernardi, último a la derecha.
Instituto Superior de Catequesis
Febrero 1988, Nueva Helvecia

P. Bernardi, de pie, a la izquierda.
Instituto Superior de Catequesis
Febrero 1988, Nueva Helvecia

En estos días, dos sacerdotes que pertenecieron al Clero de la Diócesis de Salto fueron llamados a la Casa del Padre.

Padre José María Zanetti (1940-2015). Falleció en Artigas, su ciudad natal el domingo 7 de junio. En agosto iba a cumplir sus 50 años de ministerio sacerdotal. Yo lo conocí en los años 70, en la parroquia San José Obrero de Paysandú, donde estaba junto al P. Francisco Romero, ya fallecido. Allí había un grupo de jóvenes que se nucleaba en torno a "Joselo", como lo llamaban. Recuerdo a Sergio, Lalo, Elvira, Estela y había algunos más. Un grupo unido y animado, en una comunidad muy viva.

Cuando yo ya estaba en el Seminario, en los '80, el P. Zanetti fue nombrado párroco de Young. Junto a su vicario, el P. Pancho Barbosa estuvieron en mi ordenación sacerdotal, que fue en el templo parroquial de Young, el 27 de setiembre de 1986.

Ya participando en el presbiterio, descubrí que le decían "el Cota". Los que lo conocimos recordamos su simpatía y buen humor. Cuando se juntaban con el P. William Gadea a contar chistes no los paraba nadie...
Desde hace muchos años estaba en la parroquia de Artigas, a la que fue mientras vivían todavía su madre y su hermana Teresita, Carmelita Misionera. Ellas lo fueron dejando sucesivamente y ahora él se reúne de nuevo con ellas.

Padre Carlos María Bernardi (1933-2015). Falleció en Montevideo el 11 de junio. Era oriundo de Nueva Helvecia. Este año hubiera alcanzado los 60 años de ministerio sacerdotal: fue ordenado con dispensa porque todavía no tenía la edad mínima requerida.
Junto al P. Emilio Ghidotti acompañaron la Diócesis de Salto en tiempos del exilio de Mons. Marcelo Mendiharat (1972), hasta la llegada de Mons. Carlos Nicolini (1977). Muchas veces le tocó defender al Obispo y a Sacerdotes de injustas acusaciones, enfrentando decididamente esas situaciones críticas.
Por razones personales dejó la Diócesis de Salto en los '90 para continuar su servicio en la Diócesis de Mercedes.
Yo quiero recordar muy especialmente su dedicación a la formación de catequistas y de formadores de catequistas. Fue durante muchos años director del Oficio Catequístico Diocesano de Salto. Muchos pasamos por los "cursos del Daymán", que se hacían en una casa diocesana cercana a las termas de ese nombre.
Junto con el P. Roberto Viola SJ y el P. Luis Schmidt SDB fueron puntales del Instituto Superior de Catequesis (ISCA), que hizo sus cursos de verano durante muchos años en el Hotel del Prado en Nueva Helvecia.
Yo estuve con él en un curso de Catequesis en Guichón, si no me equivoco por setiembre del '73. Yo daba catequesis en la parroquia San Ramón de Paysandú, en mis tiempos de estudiante de magisterio, y ése fue mi curso de iniciación.
Después, como seminarista y como sacerdote colaboré más de una vez en los cursos del Daymán y en Nueva Helvecia.

Nuestro recuerdo y oración por ellos, con las palabras de la Liturgia:
Escucha, Señor, con piedad, las oraciones
que te dirigimos por tus sacerdotes difuntos,
a quienes mientras vivían en la tierra encomendaste la misión
de representar a Jesucristo en la asamblea de los fieles.
Haz que ahora sean reconocidos por el Pastor Supremo
y consigan el premio de los siervos fieles.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
+ Heriberto