miércoles, 23 de julio de 2014

Carta desde el Desierto (Valle de Coachella, Desierto Bajo, California)




El lunes 7 de julio, poco antes de salir para el aeropuerto, celebré Misa en Montevideo, en la capilla de la CEU. Desde luego, quería poner en las manos del Señor este viaje, con sus expectativas de cosas buenas para la Diócesis, para nuestra Conferencia Episcopal y, desde luego, también para mí...
Cuando leí la primera lectura, me pareció que era realmente auspiciosa. Estaba tomada de la profecía de Oseas y allí el Señor habla a su pueblo por medio del profeta, diciéndole, como a su Esposa, "Yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto..."

Es un texto donde Dios llama a su Pueblo, que se ha apartado de Él, a un reencuentro, volviendo a la experiencia fundacional que significó el Desierto. Liberado por la intervención de Dios de la esclavitud en Egipto, guiado por Moisés, el pueblo atravesó el Desierto para llegar a la Tierra Prometida. En esa peregrinación, Dios selló su Alianza con su Pueblo. El Pueblo pasó por la prueba, la tentación, y a menudo cayó... pero Dios no quebró su Alianza. La historia continúa; hay nuevas infidelidades y Oseas es enviado por Dios para llamar al Pueblo a volver de corazón a la Alianza...

En estos días he recordado mucho a un hombre que vivió en el desierto, tras las huellas del Beato Hermanito Carlos de Foucauld. Carlos Carretto, de quien recuerdo especialmente dos libros: Cartas del desierto y Lo que importa es amar. En el segundo libro, que tiene una guía para lectura y meditación personal de la Biblia que seguí en el año anterior a mi entrada al Seminario, Carretto decía "la historia de la Salvación es la historia de un alma: la tuya". Es verdad que la historia de la Salvación es ante todo la historia de la intervención de Dios en favor de su Pueblo... pero también es verdad que cada uno de nosotros va también en ese peregrinar a la Casa del Padre, y en ese camino, encontrando su propia historia en las vidas de Abraham, Moisés, David... por eso me sentí tocado por las palabras de Oseas, y pedí que este viaje pudiera ser también un tiempo de oración y de un encuentro distinto con el Señor.

El sábado pasado llegué, finalmente, al desierto. Esta zona del Estado de California es conocida como el "Desierto Bajo" (obviamente, hay también un "Desierto Alto"). Aquí es el valle de Coachella (se pronuncia cochela y sería una deformación de la palabra "conchilla"; recordemos que en Uruguay está "Conchillas") y también se llama Coachella la ciudad de 40.000 habitantes en la que está la Parroquia Nuestra Señora de Soledad.

Esta es la primera de las dos parroquias que me toca visitar dentro del programa de Cooperación Misionera de la Diócesis de San Bernardino, que consiste en la visita de alguien de otro país que presta un servicio a la comunidad que lo acoge, comparte lo que vive en su Iglesia local y recibe ayuda a través de las colectas de las Misas en las que participa.

La parroquia está a cargo de los Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad o, más brevemente Misioneros Trinitarios. Hay un templo con capacidad para unas 700 personas, que se llena en casi todas las siete Misas del fin de semana (dos en sábado y cinco en domingo). Una Misa del sábado y otra del domingo se celebran en inglés y el resto en español... pero aún los que vienen a la Misa en inglés son en su inmensa mayoría gente de origen latino (sobre todo mexicanos) y entienden bien español. La parroquia tiene también lo que nosotros llamaríamos "capillas rurales", pero que aquí son centros de misión.

La comunidad es muy viva: mucha participación en la Eucaristía, con muchos ministros (en Estados Unidos, por decisión de la Conferencia Episcopal, siempre se ofrece la comunión bajo las dos especies, por lo que se hace necesario la colaboración de muchos ministros de la Comunión), con un coro diferente en cada Misa, a veces más "mexicano", casi "mariachi", a veces más estadounidense, con guitarras sonando estilo "country". Hay un movimiento que ha marcado mucho la vida de la región, el Programa Misionero del P. Jose Pawlicki, un sacerdote de origen polaco y mexicano de corazón, que dedicó una gran parte de su vida a la evangelización de esta zona y creó este movimiento con algo del estilo de los Cursillos de Cristiandad. De modo que aquí no tenemos "cursillistas" sino "misioneros", como se llaman los que han pasado por el encuentro de fin de semana y continúan luego reuniéndose en comunidades de fe. Hay también grupos de la Renovación Carismática y varios otros grupos y servicios. La comunidad está formada por gente trabajadora, que presta servicios en casa y clubes de gente muy rica que vive en los lugares elegantes del desierto: La Quinta, Palm Springs... también en la producción y procesamiento de dátiles, pero ya les contaré más de eso.

En Cartas del Desierto Carlos Carretto explica, hablando del desierto del Sáhara, que "el desierto es un lugar muy frío donde de día hace calor". Aquí no es tan así la cosa... en este momento, 4 de la tarde, afuera de la casa hay 47 grados con sensación térmica de 49°. Accuweather describe el tiempo como "sol abrasador". No voy a intentar comprobarlo. La mínima: 26°, así que se podría decir que este desierto es "un lugar caliente donde de noche hace menos calor". Pero, bueno... todo está adaptado para que se pueda vivir: aire acondicionado, ventiladores, persianas, botellas de agua siempre a mano (la humedad es de 4% !!!). Hay que aprender a manejar la ducha: el agua es muy valiosa, y la ducha tiene un mecanismo que la corta en cuanto empieza a salir caliente (como para que uno no la abra hasta que salga agua caliente y se olvide, ¿vio?).

Los Trinitarios son aquí cuatro: dos sacerdotes estadounidenses, un seminarista colombiano y un nigeriano (pero que viene de México) que están en año pastoral desde enero. La vida se organiza en otro ritmo... Nos acostamos muy temprano, y a las 5 ya se está en pie para caminar a la mejor hora del día (a las 5:30 ya amaneció). Después, rezo de Laudes a las 7:25, Misa en la parroquia a las 8:00.  Los Trinitarios tienen sus tareas, preparar alguna cosa, atender a gente que llega, y yo me dedico a preparar lo que sigue. Después de la maratón de Misas del fin de semana (estuve en las siete; aunque solo presidí dos, prediqué en todas, en español y en inglés, según tocara), la semana ha sido aliviada. El lunes estuve con una pequeña Comunidad de Fe que se reúne en una casa de familia. Ayer fui con el párroco a Orange, pero eso merece otra nota. Esta noche de 19 a 21 animo la oración durante la exposición del Santísimo que organiza un equipo Misionero. Mañana voy a un programa de la radio El Sembrador, en otra ciudad. El viernes me encuentro con el grupo de Adolescentes. Sábado y domingo estaré en la otra parroquia que se me ha asignado en este programa de Cooperación Misionera: Nuestra Señora de Gudalupe en Mecca (se llama así por La Meca...). El lunes, Dios mediante, salgo de regreso para Uruguay.

domingo, 20 de julio de 2014

El trigo y la cizaña (homilía en la parroquia Nuestra Señora de Soledad, Coachella, California)



Queridas hermanas, queridos hermanos:

Yo vengo de un lugar donde se cultiva trigo. Escuchando esta parábola, me imagino un gran trigal que está creciendo, como los que he visto tantas veces al costado de las rutas de mi país. Los tallos del trigo, sus hojitas, las espigas que empiezan a formarse… todo de un hermoso color verde. ¡Todo parece bueno! Sin embargo, como dice la parábola, junto al trigo está creciendo la cizaña, la mala hierba…
¿Hay que cortarla? Preguntan los trabajadores al dueño del campo. Pero éste les dice que hay que esperar, porque, de lo contrario, se corre el riesgo de arrancar trigo confundiéndolo con cizaña. El momento será a la hora de la cosecha. Allí estará maduro el trigo, de color amarillo, casi blanco, mientras que la cizaña permanecerá verde. Allí ya no habrá error. Aparecerá la verdad: el trigo con sus espigas cargadas del grano para la harina y el pan, y la cizaña inútil, inservible, para arrojar al fuego.

Ahora bien “el campo es el mundo” explica Jesús ¿Cómo vemos al mundo? ¿Lo vemos así, como un campo de trigo bueno, pero en el que crece un poco de cizaña?
¿O lo vemos de otra forma? ¿Cómo un campo de cizaña que hay que destruir, salvando el poquito de trigo bueno que creció?

Eso último no es lo que dice la parábola, pero a veces algunas personas o nosotros mismos vemos así el mundo y la vida. Vemos el mundo perdido, hundiéndose en el abismo.
Si nos piden que hagamos una lista de todo lo malo que sucede y otra de todo lo bueno que vemos, es muy posible que la lista de cosas malas sea muy larga y la de cosas buenas muy corta. Es que el mal, la cizaña, es tan visible… catástrofes, desastres, accidentes, sufrimientos, enfermedades, muerte, crimen, adicciones, injusticias, guerras, problemas familiares, trastornos mentales… ¿Ven qué rápido se hace esa lista?

¿Conocemos personas que piensan así? ¿Pensamos así nosotros mismos? ¿Cómo nos sentimos? Esa manera de ver las cosas llena de temor, de pesimismo… ¡este mundo es un desastre! ¡No tiene arreglo! Así nacen los tangos que todavía se cantan en Argentina y Uruguay: “Verás que todo es mentira / verás que nada es amor” o peor “Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé”.
Esa presencia del mal golpea fuertemente nuestra vida y podemos sentirnos aplastados, sin salida, sin esperanza…

Pero, si vemos las cosas así, tenemos que preguntarnos ¿estamos viendo bien?
Volvamos a las palabras de Jesús. El dueño del campo plantó buena semilla. Dios es el dueño del campo. El campo es este mundo. El mundo que Dios ha creado. Cuando leemos en el libro del Génesis el relato de la creación, encontramos que cada vez que Dios crea algo, como el sol, la luna y las estrellas o como los animales que pueblan la tierra, se nos dice “Dios vio que era bueno”. Y cuando crea a la pareja humana, Dios sube la calificación que da a su obra: “Dios vio que era muy bueno”.

¿Qué significan esas palabras: “Dios vio que era bueno”? Significan que el mundo que Dios ha creado con su amor, es un mundo bueno. Es el mundo que Dios quiso. A pesar de todo el mal que pueda haber en el mundo, no debemos olvidar que todo lo que Dios hizo, lo hizo bien. No debemos olvidar que es Él quien conduce la Creación y lleva en sus manos la vida de cada uno de nosotros.
Eso es lo primero a mirar. El mundo, creado bueno. El ser humano, creado como “muy bueno”. Somos la buena semilla plantada por Dios. Él no ha creado un mundo malo. Él no ha creado gente mala. Él ha creado un mundo bueno, y ha seguido llamando a la vida a cada ser humano, a todo ser humano que ha entrado en este mundo, dándole un corazón bueno.

Sí. El mal está presente. No podemos taparnos los ojos, “no ver el mal”.
Pero tampoco podemos taparnos los ojos para no ver el bien que el Creador ha puesto en el mundo y en cada corazón humano. Lo primero que tenemos que sentir es confianza en el Creador. Él nos ha hecho buenos. Él quiere nuestro bien. Después, apoyados en esa confianza, viene la tarea de enfrentar lo que no está bien, empezando por lo que no está bien en nuestro propio corazón.

¿De dónde aparece el mal? En el libro del Génesis se nombra a la serpiente tentadora. En el evangelio de hoy se nombra simplemente al “enemigo”.
¿Y cuál es la tentación que presenta la serpiente? Sembrar en el corazón del hombre la desconfianza de Dios. Hacerle dudar de su bondad.

En esta parábola, como en muchas otras, Jesús nos llama a renovar nuestra confianza en el designio del Padre Dios. Jesús reafirma que Dios tiene el control de la situación. El buen trigo sigue creciendo, aunque esté confundido con la cizaña que el enemigo ha plantado. La cosecha del bien será grande, aunque el comienzo pueda parecer pequeño.

Jesús nos hace ver la fuerza escondida en cosas que parecen insignificantes: la semilla de mostaza de la que sale un gran árbol; la cucharadita de levadura que fermenta toda la masa.

Hace un momento yo les decía que a veces la lista de las cosas buenas es pequeña en relación a la lista del mal y la maldad… Sin embargo, si pensamos bien, es posible hacer una larga lista de pequeños gestos de bondad (y también encontraremos algunos no tan pequeños). Allí aparece la buena semilla, el grano de mostaza, la pequeña porción de levadura… Allí vemos de qué manera sigue actuando la Gracia de Dios en el mundo. De qué manera reencontramos el corazón bueno que Dios nos ha dado.

Miremos a nuestra Madre, nuestra Señora de la Soledad. Ella es la mujer fuerte en la Esperanza y en la confianza en Dios. Con el corazón atravesado por la espada del dolor, ella permanece de pie junto a la cruz de su Hijo. Su confianza no se quiebra. Que ella nos ayude a renovar y fortalecer nuestra propia confianza en el amor y la misericordia de Dios, que por medio de su Hijo quiere salvar y redimir este mundo, y recoger su cosecha abundante de buen trigo. Así sea.

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Dear sisters, dear brothers:

I come from a country where wheat is grown. Listening to this parable, I can easily imagine a great field of growing wheat, as I have seen many times. When the wheat is still green, a beautiful green color, everything seems to be all right, everything seems to be good. But, as the parable says, together with the wheat, the weeds are growing. Should we pull them up? That is the questions of the workers. But the owner says to wait. At the time of the harvest, the good wheat will be yellow, almost white, and the weeds will keep green. No mistake, but the truth. The wheat will go to the barn, and the weeds will be in fire.

Jesus explains: “the field is the world”. The world. How do we see our world? Do we see the world like a large field of good wheat, with a little of weeds inside?
Or, otherwise, do we see the world like a large field of weeds which must be destroyed, with a little of good wheat to save?

This last thinking is not what the parable says, but, sometimes, we see the world like that. We see a world which is lost, sunk into the abyss.

Look… if they ask us to write a list of wrong and bad things that happen and another of good things is highly probably that the first list will be much longer. The presence of evil is very strong: catastrophes, disasters, accidents, suffering, disease, death, violence, crime, addiction, injustice, war, family problems, mental disorders… See how fast we make the list?
How do we feel when we think like that? These thoughts give feelings of fear; pessimism… this world is a disaster… has no salvation!

But, if we see things like that, we have to wonder: am I seeing well?
Let’s retake the words of Jesus. The owner of the field sowed good seed. God is the owner of the field. The field is the world. The world God has created. When we read in the book of Genesis we found that God said that everything he has created was “good”. And when God finally created mankind, he said it was “very good”.

What does this mean: “God saw that it was good”? It means that the world God has created with all his love is a good world. This is the world God wanted to be. We can’t forget that God has made all “good”. He is in charge. He runs the creation. He takes in his hands our lives. This is the first thing to remark. We are the good seed God has planted. God has given a good heart to every person born in this world.

But, yes: evil is present. We cannot cover our eyes and say “see no evil”. But we can neither cover our eyes to “see no good”. We must trust in the Goodness of God. He has created us for good. He wants our good. With this full trust we can see what we can do with the things which are not good, starting in our own hearts.

Where does evil come from? The book of Genesis talks about the serpent and the temptation. The parable talks about “the enemy”. Which is the temptation taken by the serpent? The serpent says “don’t trust God”… “he does not want your good”.

The gospel of today calls us to renovate our trust in the plan of our Father God. Jesus remarks that the Father is always in care of us. The good seeds continue to grow, even if the weeds of the enemy grow together. The harvest will be great, even if it seems so little.

Little things have an unknown strength: the mustard seed which becomes a large bush, the teaspoon of yeast which leavens the whole batch.

If we take a moment to think, we can do a list of the many good little things (or not so little good things) we find every day: sparks of kindness and good will. There are our mustard seed, our teaspoon of yeast. There are the signs of the Grace of God at work in our hearts and the hearts of our neighbors.

Let’s look to our Lady of Solitude. She is the strong woman, strong in her hope and her trust in God. Whit her heart pierced by the sword, she keeps standing by the cross. Her trust in God is not broken. May she help us to renovate our own trust in the love and mercy of God, the Father who wants to redeem this world and to collect the harvest of good wheat. Amen.

+ Heriberto Bodeant, Obispo de Melo

lunes, 14 de julio de 2014

Con el grupo "Encuentro Católico" en Falls Church, Virginia, EE.UU.

 Dios tiene cosas sorprendentes... en noviembre de 2009, pocos meses después de asumir como Obispo de Melo, recibí una llamada de un grupo de la Parroquia San Antonio, en Falls Church, Virginia. Quien hablaba en nombre del grupo era Norma, una joven señora salvadoreña.
El grupo, que se llama "Encuentro Católico", buscaba dónde realizar una misión en Uruguay.
Así comenzó una comunicación que concluyó en que, efectivamente, en enero de 2010 llegaron a nuestra Diócesis cuatro misioneros: Norma, Marta y Fray Manuel, salvadoreños y Carla, boliviana.
Con ellos estuvimos realizando unos días de misión en las parroquias de Santa Clara y Tupambaé, con las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, responsables de la atención pastoral de esas dos comunidades.
Llegamos hasta rincones alejados de la parroquia, como Paso Pereira. Tuvimos encuentros de oración, Misas, Bautismos, momentos recreativos, distribución de ayuda material... pero sobre todo vivimos una experiencia evangelizadora que, como suele suceder, no lo fue solo para quienes nos recibían, sino también para nosotros mismos.
En mayo de 2010, dos MJVV y yo fuimos invitados por "Encuentro Católico" para participar en un gran evento en el que se recaudaron fondos para la siguiente misión. Dimos nuestro testimonio, contando cómo había sido la misión, y escuchamos el nombre del siguiente país de misión: Colombia. Elegido, como lo había sido Uruguay, por sorteo.
Volvimos a Uruguay y mantuvimos contacto con estos hermanos y amigos. El tiempo fue pasando y un día recibí el pedido de un sacerdote que los acompañaba: ayudarlos a encontrar un lugar de misión en Colombia. No parece tan sencillo ese triángulo: USA - Uruguay - Colombia... pero lo fue. La misión se hizo en una parroquia de Medellín, en la que estuvo uno de nuestros sacerdotes colombianos, el P. Fernando. Providencialmente el P. Fernando se encontraba en Medellín en el momento de la misión.
Viajando en estos días a los EE.UU., por diversos motivos, no podía dejar de visitar a estos queridos hermanos.
El viernes celebré la Misa para el grupo, en uno de los salones de la parroquia y luego compartimos la cena.
El sábado a mediodía, boda de una pareja vinculada al grupo.

 

En la noche del sábado, reunión del grupo: un concierto de música de alabanza y luego, mi predicación (y también alguna canción de mi parte).

El domingo, la Misa en la parroquia San Antonio en español, a la una de la tarde. Una gran iglesia, casi llena, y mucha gente a la salida pidiendo una oración o una bendición especial... conversé con muchos de ellos. Salvadoreños, guatemaltecos, peruanos, bolivianos (uruguayos, solo familiares míos que viven en la zona). Situaciones duras, familias separadas por la migración, situaciones precarias, problemas familiares... todo era motivo para una breve conversación y una bendición pidiendo para ellos la fuerza para seguir adelante.
+ Heriberto, Obispo de Melo

sábado, 21 de junio de 2014

Los otros 250 años: el bautismo de Artigas

La catedral de Montevideo hoy.
En 1764 había solo una pequeña iglesia de ladrillos

Libro I de Bautismos de la Iglesia Matriz (Catedral de Montevideo)

Día 19 de junio de 1764, nació José Gervasio, hijo legítimo de Don Martín Josef Artigas y de Doña Francisca Antonia Arnal, vecinos de esta ciudad de Montevideo; y Yo el Doctor Pedro García lo bauticé, puse oleo, y chrisma en la Iglesia parroquial de dicha ciudad el 21 del expresado mes y año.
Fue su padrino Don Nicolás Zamora.
Dr. Pedro García
(rubrica)

jueves, 19 de junio de 2014

Liceo María Auxiliadora, Melo: Jura de la Bandera de los estudiantes de primer año. Palabras de Mons Heriberto.




¡Buenos días a todos! Hace tiempo vengo pensado en este 19 de junio… por cierto, no sólo por lo que se juega esta tarde[1]. Aunque no deja de ser un juego, a los uruguayos nos mueve el corazón. Hay también otras noticias. En España ha asumido un nuevo rey. En Iraq y Siria siguen soplando vientos de guerra, aunque siempre hay voluntades que buscan y trabajan por la paz. Pero aquí recordamos el aniversario del nacimiento de José Artigas. No un aniversario más: son 250 años.

Mi memoria me lleva cincuenta años atrás, a 1964. Yo tenía 9 años, cursaba cuarto año escolar y recuerdo muy bien ese soleado viernes 19 de junio. Se celebraban los 200 años del nacimiento de Artigas.
La plaza de mi pueblo, la ciudad de Young, estaba llena de banderas, de escolares, liceales, maestros y profesores, padres, autoridades, gente del pueblo. Todos rodeábamos la estatua de Artigas, que es igual a la que corona el primer monumento al héroe, inaugurado en San José de Mayo, el 25 de agosto de 1898, según bocetos de Juan Luis y de Juan Manuel Blanes. La estatua, de tres metros y medio de altura, muestra a Artigas de pie, en uniforme de Blandengue, poncho al hombro, sombrero en la mano derecha en ademán de saludo y la mano izquierda apoyada en la empuñadora de la espada (tal vez por aquello de que “lo cortés no quita lo valiente”. El Himno a Artigas, que cantamos ese día no le ahorraba elogios: “para la historia un genio, para la Patria un Dios”.

Aquel año del Bicentenario de Artigas me dejó un gran cariño y admiración por su figura. Comencé a conocer su pensamiento, a admirar sus realizaciones y sus logros, y aún, más adelante, a valorar su dignidad en la derrota y el destierro.

Creciendo, estudiando historia, leyendo, he seguido conociendo otras facetas del héroe. También la de su fe; su fe católica. Fui entendiendo más su proyecto. Fui encontrando también sus debilidades humanas, sus errores… pero eso me hizo ver detrás del Artigas de bronce de la plaza al ser humano, de carne y hueso, sí; pero capaz de mirar más allá de sí mismo, más allá de sus propios intereses y de poner con generosidad su vida en favor del pueblo que lo hizo su conductor.

Sus Instrucciones del año 13 muestran claridad allí donde otros dudaban. “Va alumbrando con su voz la oscuridad”, decía Rubén Lena.
Claridad para decir independencia, república, federalismo:
-          La independencia de España y de la familia de los Borbones[2] frente a aquellos que no se animaban a dar ese paso. (Anotemos como detalle que el nuevo rey de España Felipe VI es miembro de esa familia y descendiente de aquel rey Fernando VII de tiempos de Artigas).
-          La república, con sus tres poderes “legislativo, ejecutivo y judicial”, “independientes en sus facultades”[3] frente a otros que pensaban en buscar o coronar algún monarca.
-          La confederación[4], como mejor sistema para la unión de todas las provincias del Río de la Plata frente a los que querían atarlas a un gobierno central.

Su reglamento de tierras, del cual se cumplirán 200 años en 2015, al disponer que “los más infelices serán los más privilegiados”[5] resume la “abnegada entrega a los menos favorecidos de la sociedad, que este célebre Prócer uruguayo supo promover y encarnar en su larga vida”, como dijo recientemente el Papa Francisco en carta al Embajador uruguayo ante la Santa Sede[6].

Y concluía así el Papa Francisco:

“Pido al Señor que su memoria [la memoria de Artigas] ayude a sus compatriotas a iluminar el presente y el futuro del Uruguay, abriendo cada vez más su espíritu a la esperanza cristiana y al compromiso generoso para con el prójimo.”

Entonces, recordar a Artigas en estos 250 años de su nacimiento no es apenas una ojeada al pasado. Es mucho más. Es una mirada al hoy y al mañana...

Los alumnos de primer año van a hacer hoy su juramento de fidelidad a la Bandera Nacional. Es un juramento que tiene que ver con el futuro. Compromete una vida que está adelante, la vida en la que se irán metiendo. Los compromete como miembros de un Pueblo, como parte de una historia, de una cultura, de un modo de vivir, de un bien común que está representado en ese símbolo. Pero no se puede vivir ese juramento sin raíces. Por eso, sin olvidarnos de quienes vivieron más cerca de nosotros y dejaron el legado de sus obras, volvemos a Artigas. Volvemos buscando en los aspectos más luminosos de su pensamiento y de su vida la inspiración para hacer Patria.

Porque, como dijera un poeta, “la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo. El pueblo que la descuida o abandona, la pierde, aunque sepa morir. […] no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra; […] allí donde no existe huella del esfuerzo humano no hay patria […] sino una tierra estéril”[7].

Muchachas y muchachos: ustedes no reciben una tierra estéril. Empezarán su tarea sobre lo que han construido las generaciones anteriores de orientales: las de sus padres y abuelos y de quienes los precedieron. Reciben algo que ustedes no han ganado. Sepan recibirlo con aprecio y gratitud. Pero esta tierra espera también el trabajo de ustedes, espera su siembra. En este tiempo de crecimiento, estudio y formación, ustedes elegirán su surco. Un día llegará la hora de sembrar… sea cuál sea el lugar donde lo hagan: el campo, la industria, la técnica, la ciencia, el servicio, la cultura, el deporte, háganlo con generosidad y entrega. Como dice San Pablo, “El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará”[8]. Y él no hablaba solamente de una cosecha en esta tierra sino también para la eternidad, para la Patria del Cielo.

Hagan su promesa de corazón y vívanla con generosidad. ¡No se arrepentirán!
Muchas gracias.


[1] El acto se realizó a las 11 de la mañana. A la hora 16 jugarán por su clasificación Uruguay e Inglaterra en el Grupo D de la Copa FIFA Brasil 2014.
[2] Artículo 1º de las Instrucciones del año 1813: “Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España, es y debe ser totalmente disuelta.”
[3] Artículo 5º y 6º de las Instrucciones del año XIII.
[4] Artículo 2º de las Instrucciones: “No admitirá otro sistema que el de Confederación para el pacto recíproco con las provincias que formen nuestro Estado.”
[5] Artículo 6º del “Reglamento provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de su campaña y seguridad de sus hacendados”: “Por ahora el señor Alcalde Provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña. Para ello revisará cada uno en sus respectivas jurisdicciones los terrenos disponibles y los sujetos dignos de esta gracia, con prevención que, los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y la de la Provincia.”
[6] Carta de Francisco al Embajador uruguayo Daniel Ramada, Vaticano, 20 de mayo de 2014.
[7] La Prensa de Soria al 2 de Mayo de 1808, Soria, 2 mayo 1908; en Antonio Machado, Escritos dispersos (1893-1936), Barcelona, Octaedro, 2009, pp. 118-20.
[8] 2 Corintios 9,6.

En los 250 años de nacimiento de Artigas. Carta de Mons. Alberto Sanguinetti


CARTA EN LA CELEBRACIÓN DE LOS 250 AÑOS
DEL NACIMIENTO DE JOSE GERVASIO ARTIGAS

A toda la Iglesia y el pueblo de Canelones,

Salud, paz y la Gracia de Dios.

La memoria de los doscientos cincuenta años del nacimiento de José Gervasio Artigas es ocasión de celebración de todos los orientales, pero tiene una especial connotación en nuestra tierra canaria y aún más particularmente en el Sauce, tan ligado a su familia y a su vida.

Antes que nada nos alegramos por su actuar en favor de nuestra patria, de su ideario de libertad y justicia, para el desarrollo de un pueblo unido y próspero.
También nos cabe recordar que Artigas fue un cristiano creyente y fervoroso. Su pensamiento y acción se  inspiraban en el Evangelio de Jesucristo. Su doctrina política estaba iluminada por lo mejor de la cultura católica, que, como nos lo recordó  frecuentemente Benedicto XVI, apela a la razón y al derecho natural, para fundamentar la forma en que se rija la convivencia política de las naciones.

Artigas, siendo un militar y conductor político, siempre apoyó el lugar propio de la religión en la vida personal y social. Nada más lejos del pensamiento artiguista que un estado laicista, que excluya la religión.

Católico convencido procuró la asistencia espiritual del pueblo y del ejército. Fomentó el culto divino. En plena guerra, ordenó dedicar recursos para la iglesia de Canelones, hoy nuestra Catedral, cuyos fundamentos comenzaron a colocarse en 1816.

Dio testimonio de la importancia de la fe en toda su vida, hasta dedicar parte de su tiempo en el Paraguay a enseñar el catecismo a los niños.

Consciente del valor de la oración, amante de la Virgen María, en las tardes presidía el rezo del Santo Rosario. 

Creyendo y amando a Jesucristo presente en la Eucaristía, aseguraba la celebración de la Santa Misa a sus soldados.  Anciano, ya próximo a su muerte, se levantó para arrodillarse ante el Santísimo Sacramento,  y recibiendo con devoción la Sagrada Comunión, esperó alcanzarla patria eterna.

Al hacer memoria de él, recemos por su eterno descanso. Al mismo tiempo, demos gracias a Dios nuestro Señor por los beneficios que hemos recibido. Pidamos también por nuestra patria. Que se funde en los principios de la razón y de la fe, que nos mostró Artigas. De un modo especial pidamos porque se respete la vida humana desde su concepción. Que se apoye a la familia. Que el Estado no asuma una especie de monopolio de la educación, sino que se apoye plenamente el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos y la libertad de enseñar y educar según las propias creencias. Que la laicidad de los institutos públicos esté abierta a la enseñanza religiosa, según la voluntad de los padres. Que se auxilie a los más necesitados, para que accedan al trabajo, la formación, mejor salud. 

Procuremos también que se respete totalmente la libertad de conciencia, y, en particular la libertad religiosa, fundamento de toda libertad.

Que esta gozosa celebración ayude a todos a superarnos como pueblo y nación.

Pidiendo el auxilio de la Madre de Dios, los bendigo

+ Alberto Sanguinetti Montero
Obispo de Canelones

miércoles, 18 de junio de 2014

Francisco sobre Artigas: “Que su memoria ayude a iluminar el presente y el futuro”

 

El papa envió una carta al embajador uruguayo ante la Santa Sede y habló del prócer


A raíz de una invitación para participar en un homenaje, el papa Francisco escribió una carta al embajador uruguayo ante la Santa Sede, Daniel Ramada, donde resaltó el mensaje y la figura de José Gervasio Artigas.

En su carta, Francisco deseó que la memoria de Artigas, de cuyo natalicio se cumplen 250 años el 19 de junio, “ayude a sus compatriotas a iluminar el presente y el futuro del Uruguay, abriendo cada vez más su espíritu a la esperanza cristiana y al compromiso generoso para con el prójimo”.

“Le expreso mis mejores deseos para esta iniciativa, que trata de conjugar el aspecto cultural, religioso y de abnegada entrega a los menos favorecidos de la sociedad, que este célebre Prócer uruguayo supo promover y encarnar en su larga vida. Y pido al Señor que su memoria ayude a sus compatriotas a iluminar el presente y el futuro del Uruguay, abriendo cada vez más su espíritu a la esperanza cristiana y al compromiso generoso para con el prójimo”, escribió Francisco.

Su misiva se encuadra en el concierto que se celebrará mañana en el Palacio de la Cancillería, propiedad del Vaticano y ubicado en Roma.

Organizado por la embajada de Uruguay ante la Santa Sede y los artistas participantes, pretende ser al mismo tiempo un homenaje al prócer y al papa Francisco.

Los impulsores del evento coinciden en las semejanzas que hay entre el mensaje artiguista y el de Francisco, que “ha puesto de relieve para la espiritualidad de la Iglesia y, en cierto modo, para el lenguaje común de la reflexión religiosa y social, la imagen o la categoría de periferia”, según una carta de presentación de la actividad que fue enviada a El Observador.

“Palabras de ambos, gestos y actitudes comunes nos permitieron unir en una visión de conjunto dos sensibilidades que privilegian la atención a ‘los más infelices’”, expresó el jefe de la misión diplomática en un correo electrónico.

“No parece oportunismo ni adulteración lingüística –frecuente en estos tiempos posmodernos– afirmar que Artigas fue un personaje de periferia o, dicho de otro modo, un hombre excepcionalmente sensible a las personas en situación de exclusión”, se lee también en la misiva que explica el evento.

La pieza central será el estreno de la Misa para Bandoneón sobre textos de Qohelet, un composición musical del artista uruguayo Roberto Passarella, que será interpretada por su autor acompañado por coro y ensemble filarmónico de la ciudad de Macerata.

La obra será precedida por dos piezas típicas, A don José y La Cumparsita interpretadas en guitarra y violín por SatorDuo, y de un preludio litúrgico a cargo de la violoncelista Paola Furetta.

Texto completo de la carta de Francisco al embajador Daniel Ramada:


Vaticano. 20 de mayo de 2014

Señor Embajador:

Le agradezco cordialmente su carta, con la cual ha tenido la amabilidad de hacerme partícipe de los actos programados por esa Misión Diplomática para celebrar en Roma los doscientos cincuenta afros del nacimiento de José Gervasio Artigas.

Le expreso mis mejores deseos para esta iniciativa, que trata de conjugar el aspecto cultural, religioso y de abnegada entrega a los menos favorecidos de la sociedad, que este célebre Prócer uruguayo supo promover y encarnar en su larga vida. Y pido al Señor que su memoria ayude a sus compatriotas a iluminar el presente y el futuro del Uruguay, abriendo cada vez más su espíritu a la esperanza cristiana y al compromiso generoso para con el prójimo.

Con sentimientos de estima por su labor de transmitir la cercanía de los uruguayos a la Sede de Pedro, le ruego que rece por mí y por los frutos de mi servicio a la Iglesia universal. Yo pido en mi oración que Dios lo acompañe en sus tareas cotidianas.

Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa, Nuestra Señora de los Treinta y Tres, lo cuide.

Atentamente,
Francisco

Programa del concierto


Misa para Bandoneón sobre textos de Qohelet, composición musical del artista uruguayo Roberto Passarella. Será interpretada por su autor acompañado por coro y ensemble filarmónico de la ciudad de Macerata.

A don José, Por una Cabeza, La Cumparsita interpretadas en guitarra y violín por SatorDuo (Paolo Castellani y Francesco di Giandomenico).

Preludio litúrgico de J.S. Bach, a cargo de la violoncelista Paola Furetta.

sábado, 14 de junio de 2014

El Papa nombró nuevo Nuncio Apostólico para Uruguay

El Papa Francisco nombró este sábado al Arzobispo George Panikulam, oriundo de India, Nuncio Apostólico en Uruguay.

Mons. Panikulam, de 71 años, nació en en Puthenchira (India), el 26 de octubre de 1942 y hasta hoy fue Nuncio Apostólico en Etiopía y Yibuti y Delegado Apostólico en Somalia. Su nombramiento fue difundido  en los medios de comunicación de la Santa Sede, a las 12 hs de Roma (.7 hs de Uruguay).

Fue ordenado sacerdote el 11 de marzo de 1967 y recibió la ordenación episcopal como Arzobispo titular de Caudium el 6 de enero de 2000. Laureado en Sagrada Escritura, ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede el 15 de abril de 1979 y prestó servicios en las Representaciones Pontificias de Canadá, Venezuela, Alemania, Brasil y en la Representación de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Mons. Panikulam fue Nuncio Apostólico en Honduras desde el 4 de diciembre de 1999 hasta el 3 de julio de 2003, en que fue nombrado para prestar ese servicio en Mozambique. Desde  el 24 de octubre de 2008 hasta la fecha, se desempeñó como Nuncio Apostólico en Etiopía y Yibuti y Delegado Apostólico en Somalia (país con el que la Santa Sede no tiene relaciones diplomáticas pero cuenta con un representante –Delegado Apostólico- ante la Iglesia local). 

El nuevo Nuncio Apostólico habla varios idiomas: italiano, inglés, portugués, alemán, español y francés.

El hasta ahora Nuncio Apostólico en Uruguay, Monseñor Anselmo Guido Pecorari, pasará a desempeñar ese mismo cargo en Bulgaria.

El nuncio apostólico o nuncio papal es el representante diplomático de la Santa Sede con rango de embajador. Representa a la Santa Sede ante los Estados y algunas organizaciones internacionales así como ante la Iglesia local.

En Uruguay, el Nuncio Apostólico es el decano del Cuerpo Diplomático.

domingo, 8 de junio de 2014

Pentecostés

Pentecostés, por Doménikos Theotokópoulos "El Greco"

“Reciban el Espíritu Santo.” (Juan 20, 19-23)

Don de sabiduría
Nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas, en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones.

Don de inteligencia Nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe.

Don de consejo Nos señala los caminos de la santidad, el querer de Dios en nuestra vida diaria, nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.

Don de fortaleza Nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios.

Don de ciencia
Nos lleva a juzgar con rectitud las cosas creadas y a mantener nuestro corazón en Dios y en lo creado en la medida en que nos lleve a Él.

Don de piedad
Nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.

Don de temor de Dios
Nos induce a huir de las ocasiones de pecar, a no ceder a la tentación, a evitar todo mal que pueda contristar al Espíritu Santo, a temer radicalmente separarnos de Aquel a quien amamos y constituye nuestra razón de ser y de vivir.