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sábado, 7 de septiembre de 2013

Palabras de Francisco en la Vigilia de ayuno y oración por la Paz


«Y vio Dios que era bueno» (Gn 1,12.18.21.25). El relato bíblico de los orígenes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena. Queridos hermanos y hermanas, esto nos introduce en el corazón de Dios y, desde su interior, recibimos este mensaje.

Podemos preguntarnos: ¿Qué significado tienen estas palabras? ¿Qué nos dicen a ti, a mí, a todos nosotros?

1. Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es “casa de armonía y de paz” y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse “en casa”, porque “es bueno”. Toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armonía a toda la creación. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón? El mundo que queremos ¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo ¿no es precisamente aquella que está orientada al bien de todos y guiada por el amor?

2. Pero preguntémonos ahora: ¿Es ése el mundo en el que vivimos? La creación conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero también hay “violencia, división, rivalidad, guerra”. Esto se produce cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo. 

Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinarpor los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del Génesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que está desnudo y se esconde porque tiene miedo (Gn 3,10), tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne (v. 12); rompe la armonía con la creación, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. ¿Podemos decir que de la “armonía” se pasa a la “desarmonía”? ¿Podemos decir eso: que de la armonía se pasa a la “desarmonía”? No, no existe la “desarmonía”: o hay armonía o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo…

Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Y Caín responde: «No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9). Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se rompe la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. ¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte.

Tras el caos del Diluvio, dejó de llover, apareció el arco iris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso también hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, el año 2000, pidiendo que no haya más caos, pidiendo que no haya más guerra, pidiendo paz.

3. Y en estas circunstancias, me pregunto: ¿Es posible seguir el camino de la paz? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. ¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos y los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son el camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano -pienso en los niños, solamente en ellos…-, mira el dolor de tu hermano, y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha roto; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez más las palabras de Pablo VI: «Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más… ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!» (Discurso a las Naciones Unidas, 4 octubre 1965: AAS 57 [1965], 881). «La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1976: AAS 67 [1975], 671). Hermanos y hermanas, perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos esta noche por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Así sea.

Jornada por la Paz: Mensaje del Rector Mayor de los Salesianos


MENSAJE A LA FAMILIA SALESIANA EN FAVOR DE LA PAZ

Mis Queridos Hermanos y Hermanas de la Familia Salesiana. Un cordial saludo a todos vosotros, con el afecto que Don Bosco tenía por todos sus Hijos e Hijas

El motivo de este mensaje a toda la Familia salesiana es el de fijar vuestra atención en lo que el Santo Padre nos ha comunicado con ocasión de la oración del Angelus del pasado domingo, 1 de septiembre. Él ha dirigido a la Iglesia y al mundo entero estas palabras:

Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice  con fuerza: queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres  de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra! ¡Nunca más la  guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser  promovido y tutelado".

Como veis es una llamada angustiosa que se refiere en primer lugar a la dolorosa situación de Siria, envuelta desde hace tiempo en una guerra civil, y en segundo lugar es una invitación a no olvidar los otros numerosos conflictos que atormentan a tantas regiones y poblaciones de los diversos continentes.
Para sensibilizar a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad sobre este importante tema de la paz, el Papa Francisco ha concluido su apelación diciendo: “He decidido convocar para toda la Iglesia, el 7 de septiembre, una jornada de ayuno por la paz en Siria y en el mundo. De las 19 a las 24 nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia par implorar este don de Dios. La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz. Pido a todas las comunidades que organicen algún acto litúrgico según esta intención. Os espero el próximo sábado a las 19 en la Plaza de San Pedro”
.
Queridos todos, animados por el mismo espíritu de nuestro Padre común, Don Bosco, os exhorto ardientemente a acoger este deseo del Santo Padre como un mandato que con convencimiento y amor debemos realizar. Todos nosotros creemos que la paz es un bien extraordinariamente necesario para el desarrollo y el progreso de la comunidad nacional y de la comunidad mundial. Ella se nutre del respeto de los derechos fundamentales que deben ser garantizados a los pueblos y a las personas y, al mismo tiempo, viene edificada por la observancia de los deberes igualmente importantes  que nacen de estos mismos derechos.

Deseo  por tanto invitar a todos los grupos de la Familia Salesiana a acoger concretamente la exhortación del Santo Padre haciendo del día 7 de Septiembre un día de oración, de reflexión y de ayuno para dar al mundo un testimonio de que creemos firmemente en el gran valor de la paz y para pedir este mismo don del  “Príncipe de la Paz, Cristo Resucitado, vencedor de la muerte”. 

Concretamente,  invito a todos aquellos que, en el ámbito de la región de Roma puedan estar materialmente presentes en la Plaza de San Pedro, a este gran momento de oración y de ayuno. A aquellos que viven en otros contextos, a participar activamente en las diversas iniciativas que ciertamente serán promovidas por cada una de las iglesia locales.
Toda comunidad y toda realidad educativa, en el límite de lo posible, procure animar tres momentos 
  • Un momento de oración por la paz, vivido sobre todo como adoración eucarística, preparada por un ayuno particular; alimentando la oración con textos bíblicos o textos tomados de documentos de la Iglesia sobre el tema de la paz
  • Un momento de educación en la paz. En las escuelas, en los oratorios, en otros contextos educativos, ofrecer a los jóvenes un encuentro sobre el tema de la paz, proponiéndoles una reflexión a partir de las noticias de actualidad sobre el tema, presentado el valor del texto de la encíclica de Juan XXIII “Pacem in terris”, de otros documentos de la Iglesia y también de textos significativos de autores laicos. Proponiéndonos ayudar a los jóvenes a madurar en el  convencimiento de que la paz se construye sobre cuatro valores fundamentales: la verdad, la justicia, el amor y el perdón.
  • Un momento de testimonio sobre la paz. Es posible celebrar comunitariamente un momento de reconciliación comunitaria, invitando también a nuestros laicos y a los jóvenes, durante el cual pidamos perdón a Dios de nuestras divisiones y de nuestros conflictos, pequeños y grandes. Es posible también invitar a los laicos relacionados con nosotros a un encuentro de reflexión y de profundo discernimiento sobre el tema de la paz. Debe ser conocido por todos que la paz interesa a cada grupo y a cada comunidad de la Familia Salesiana  
Queridos, os lo agradezco.  Sé que acogeréis mi invitación con generosidad y empeño. Estoy seguro de poder expresaros el agradecimiento del Santo Padre y el de nuestro amado Padre Don Bosco.

Un saludo a todos vosotros. María, Reina de la Paz y Auxilio de los Cristianos, acompañe vuestro camino.

Roma, 3 de Septiembre de 2013

Don Pascual Chávez V. sdb
Rector Mayor


viernes, 6 de septiembre de 2013

Patriarca católico sirio: "Un ataque y será nuestro final "

Para el patriarca católico de Antioquía con sede en Damasco, Gregorio III Laham, desde hace dos años y medio Siria está atravesando una tragedia humanitaria sin fin.
“¡Nunca más guerra! ¡No más guerra!”. Así ha escrito ayer por la mañana el Papa Francisco en Twitter, mientras monseñor Mario Toso, responsable del departamento de Justicia y Paz del Vaticano, subrayaba: "El camino para resolver los problemas de Siria no puede ser una intervención armada. La violencia no disminuiría. Es más, corremos el riesgo de que se extienda a otros países. El conflicto en Siria contiene todos los ingredientes para explotar en forma de guerra de dimensiones mundiales". Un llamamiento que no ha sido escuchado más allá de los Alpes, donde el premier francés Jean-Mrc Ayrault ha anunciado que presentará al Parlamento los documentos confidenciales de los servicios secretos que demuestran la responsabilidad de Assad en el uso de armas química contra civiles. Pero, para el patriarca católico de Antioquía con sede en Damasco, Gregorio III Laham, "desde hace dos años y medio Siria está atravesando una tragedia humanitaria sin fin: casi 100 mil víctimas, dos millones de niños sin casa, 450 mil cristianos exiliados, 8 millones de refugiados. El país esta ya sumido en un infierno y una intervención occidental empeoraría la situación".

¿Qué piensa de la opción militar hacia la que tiende Barack Obama?
Estoy absolutamente en desacuerdo, como me opongo a cualquier violencia, a cualquier uso de armas y cualquier conflicto. No puedo hacer nada más que unirme a la llamada del Santo Padre, que ha declarado: "No más guerra". Europa podría hacer más para resolver los problemas de Palestina, en vez de crear más desconcierto en Siria. Nosotros los sirios somos ya víctimas y el país ya es un infierno, sin necesidad de una intervención que empeore más la situación.

¿Qué sucederá entonces si Obama pone en marcha sus planes?

Habrá aún más víctimas y tendremos una guerra regional que involucrará al Líbano, donde hay ya millones de refugiados sirios. Por no hablar de la masacre de los cristianos árabes, sobre lo que hoy en Amman será realizado un encuentro con el rey de Jordania, Abdallah II. También en Irak recientemente han tenido lugar varios atentados. En resumen, todo el Oriente Medio está en llamas y se está transformando en un infierno.

Obama ha declarado que su objetivo es intervenir para poner fin a los asesinatos de civiles...
Obama se puede quedar en su casa. Siria es un estado independiente, no somos vasallos de América. Si Occidente y los demás países extranjeros dejan de interferir en nuestras cuestiones internas, la situación volverá a mejorar. En Siria, cristianos y musulmanes, chiítas y sunitas, han vivido pacíficamente durante más de 1.400 años.

Pero en la actualidad esa convivencia pacífica parece un lejano sueño...
El motivo es que cada día el Reino Unido, Francia y Bélgica financian bandas armadas que corretean por nuestro país, mientras que bastaría con que las potencias extranjeras dejarán de dividir al pueblo sirio. El verdadero problema son las financiaciones que no van a la oposición política sino a bandidos y criminales de todo el mundo que llegan a Siria a poner en marcha la guerra.

Si la guerra no es la solución, ¿qué vía de escape le queda al pueblo sirio?
Que el mundo entero organice una gran campaña para preparar la Conferencia de Ginebra II, de manera que se pueda encontrar juntos una solución pacífica de reconciliación y diálogo. El Santo Padre ha subrayado claramente que este es el único camino a seguir. La Conferencia estaba prevista para el pasado junio, pero se va retrasando mes a mes. El mundo juega con Siria mientras aquí la gente sigue muriendo.

La Conferencia de Ginebra II no ha tenido lugar porque Assad está ganando la guerra, y no ha querido sentarse en la mesa diplomática...
No es verdad. El gobierno sirio siempre ha estado dispuesto a dialogar y a participar en la Conferencia de Ginebra. El motivo por el que las negociaciones no han tenido lugar es porque falta una oposición unida y con un programa claro. Las bandas armadas han tenido prioridad sobre cualquier otra forma de disidencia, y firmar un acuerdo de paz con Al Qaeda sería imposible para cualquier gobierno.

El Papa ha propuesto un día de ayuno el sábado 7 de septiembre. ¿Cómo valora esta iniciativa?
Es una iniciativa magnífica. Mi Patriarcado está preparando una carta a los fieles greco-católicos de todo el mundo para pedirles que participen en la oración y el ayuno organizado por el Papa. Todas las Iglesias sirias están llamadas a unir sus esfuerzos y a acoger a los fieles desde las 19 h hasta medianoche, para permitirles rezar y cantar por la paz.

La ayuda de Cáritas en la crisis de Siria



CARITAS INTERNACIONAL EN LA CRISIS DE SIRIA: CIFRAS

Desde que empezó la crisis, en marzo de 2011,
- Caritas Siria ha ayudado a más de 30.000 personas dentro del país,
- Caritas Líbano ha ofrecido asistencia a 125.000 refugiados
- Caritas Jordania a 130.000
- Caritas Turquía a 7.000
- Caritas Iraq está ayudando a numerosos sirios en el norte.

Detrás de cada "1" que se suma... un rostro, una vida: un hombre o una mujer o un niño o una niña...

jueves, 5 de septiembre de 2013

Adhesión de Cáritas Internacional a la Jornada de Oración y Ayuno


El Papa Francisco ha convocado un Día mundial de oración y ayuno por Siria, el sábado 7 de septiembre. Él dirigirá a millares de peregrinos en una vigila por la paz, esa misma tarde en la Plaza de San Pedro. "Nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia, para implorar de Dios este gran don para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo. La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y de oír palabras de esperanza y de paz”, dijo el Papa el domingo pasado.

El Santo Padre invita a todos: "a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideren más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los que pertenecen a otras religiones y a los hombres de buena voluntad".

Michel Roy, Secretario General de Caritas Internationalis, exhorta a todo el personal, voluntarios y simpatizantes de Caritas, de todo el mundo, para que se unan con el Santo Padre en la oración por la paz. Y dice: “La crisis de Siria es el mayor reto humanitario que debe afrontar hoy en día nuestro mundo. Hay miembros de nuestro personal que trabajan en primera línea, en las fronteras de Siria y los países vecinos, en los que ahora mismo se encuentran dos millones de refugiados. Unámonos todos en solidaridad con el pueblo sirio y recemos para que se ponga fin a esta tragedia”.

Caritas facilita alimentos, refugio, educación, asistencia médica, asesoramiento por traumas y ayuda a conseguir ingresos a los sirios atrapados en el conflicto.

Desde que empezó la crisis, en marzo de 2011, Caritas Siria ha ayudado a más de 30.000 personas dentro del país, mientras Caritas Líbano ha ofrecido asistencia a 125.000 refugiados, Caritas Jordania a 130.000, Caritas Turquía a 7.000 y Caritas Iraq está ayudando a numerosos sirios en el norte.

Oración por la paz en Siria
Por Joe Hastings

Dios de Compasión,
Escucha el lamento de Tu pueblo en Siria,
Haz llegar sanación a quienes sufren por la violencia,
Haz llegar consuelo a quienes llevan luto en sus corazones,
Fortalece a los vecinos países que cuidan de Siria y dan la bienvenida a sus refugiados,
Convierte los corazones de aquellos que se han levantado en armas,
Y protege a todos quienes se han comprometido a la paz.

Dios de Esperanza,
Inspira paz sobre la violencia en los corazones de los lideres
y guíalos hacia la reconciliación con sus enemigos,
Inspira en Tu Iglesia, que se extiende por todo el mundo, compasión por el pueblo de Siria,
Y dótanos con esperanza por un futuro lleno de paz impulsado por justicia para todos.

Te pedimos esto por Cristo nuestro Señor, Príncipe de Paz y Luz del Mundo, Amén.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cáritas Internacional en Siria: Krist y su familia

Uno de los problemas más graves a que se están enfrentando los refugiados sirios en el Líbano es el daño psicológico como consecuencia de sus experiencias.

Krist, de 13 años, fue secuestrado junto con sus padres por asaltantes armados en Siria. "Llevaban armas y tenían la cara cubierta", dijo. "Golpearon a mi padre con la pistola y a mi madre le arrancaron los pendientes de las orejas. Dijeron que le iban a cortar los dedos para quitarle los anillos, pero ella se los logró quitar".

Habían caído víctimas de pandillas armadas que buscaban sacar provecho del caos que ha envuelto a Siria. Krist y su familia sabían que pronto iban a volver a ser blanco de los delincuentes, así que tomaron la decisión de abandonar su hogar y buscar seguridad en el Líbano. Están refugiados en el Monasterio San Grabriel en Daher El Souwan, cerca de Beirut.

Ahora Krist sufre trauma. Tiene flashbacks de gente con uñas largas rojas tratando de sofocarlo. Le tiene fobia a la oscuridad y a estar a puertas cerradas, y ha desarrollado tics nerviosos.

"Todo aquel que deja su país debido al conflicto es un superviviente del trauma", dice la psicóloga de Cáritas Líbano, Maureen Mahfouz.

Cáritas tiene psicólogos en sus centros y trabajadores sociales que visitan a las familias para brindar orientación y terapia si es necesario.

"Siempre que hay un ciclo de violencia, uno tiene que cortarlo en algún lado", dice Maureen Mahfouz. "Para eso que estamos aquí - brindando ayuda evitamos que la violencia se repita".

Después del tratamiento o la terapia la gente empieza a pensar positivamente. Los niños se vuelven más felices y dicen que no pueden esperar para volver a las sesiones.

"Nuestro papel es apoyarlos", dice el Presidente de Cáritas Líbano, P. Simon Faddoul. "La gente no necesita sólo ayuda material, también necesita afecto. El personal de Caritas escucha su sufrimiento y eso les vuelve a dar esperanza".

Cáritas Líbano ha ayudado a alrededor de 90.000 refugiados Sirios hasta ahora. No obstante, eso es apenas parte de la historia en la región. En Siria, Jordania y Turquía, Cáritas está trabajando para ayudar a aquellos en apremiante necesidad.

martes, 3 de septiembre de 2013

Cáritas Internacional en Siria: Khatar y sus hijos refugiados en el Líbano.

"Si Caritas no estuviera aquí, no comeríamos", dijo Khatar. La madre de 42 años con seis hijos vive en un establo en una granja en el Valle de la Becá. El pequeño recinto de madera y láminas de metal alberga en total a 25 personas, casi todas mujeres y niños.

"Es horrible", dijo. "Una tubería de desagüe atraviesa el establo. Gotea cuando llueve. Los niños están muy enfermos debido a la mala higiene. Pero o vivimos aquí o vivimos en la calle".

Khatar dice que es demasiado pobre y no se puede permitir pagar transporte para ir al centro de Caritas que queda cerca, en donde opera una unidad médica. Así que un doctor la visitará. Las clínicas móviles de Caritas van por el Valle de la Becá para brindar atención médica a los refugiados sirios que viven allí.

"Vemos muchos casos de diarrea", dijo el Dr. Joseph Homsi, que trabaja en la clínica móvil y que hoy está en el centro de Caritas en Taalabaya. Hay muchos casos de sarna, piojos, alergias cutáneas y lishmania, un parásito repugnante que provoca terribles yagas en la piel.

"La mayoría de los problemas se debe a condiciones de vida antihigiénicas", dijo el Dr. Joseph. Caritas está impartiendo sesiones de promoción de salud para los refugiados, mostrando técnicas sencillas para mantenerse saludable y evitar infecciones.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Cáritas Internacional en Siria: la historia de Gharam y Nafeh

Gharam, ella, tiene 11 años y su hermano Nafeh 10.
Hace poco perdieron a su madre y tres hermanos
durante el conflicto en Siria.
Su padre los llevó a un campamento de refugiados
en Líbano, y volvió a Siria a trabajar.
Están al cuidado de un primo de su padre.
"Teníamos una vida maravillosa", dice Gharam, una refugiada siria de 11 años que ahora vive en el Líbano. "Yo iba a la escuela. Tenía amigos. Era feliz".

Esa forma de vida ha sido destruida por la brutal guerra civil en Siria.

Gharam vivía en Hassakeh, al noreste de Siria. "Lo más aterrador eran los bombardeos", dijo. Su escuela fue destruida y ella fue testigo de cómo derribaban las casas de sus amigos.

Lo que empezó con niños pintando grafiti contra el régimen del gobierno en una pared del pueblo sirio de Deraa en marzo de 2011, se ha transformado en una brutal guerra civil en Siria, y en la crisis humanitaria más grande en que Caritas está trabajando en la actualidad.

Ha habido al menos 100.000 muertos, casi 7 millones de personas en Siria necesitan ayuda y 4 millones han sido obligadas a abandonar sus hogares en todo el país. Más de 1,7 millones de personas han huido a los países vecinos.

Sin embargo, las cifras no reflejan adecuadamente el verdadero costo de la guerra.

"Perdimos a nuestra madre y la amábamos", dijo Gharam. "No puedo vivir sin mi mamá. La necesito". Su madre y tres hermanos y hermanas murieron en un ataque con cohetes en el mes de junio.

Ahora, Gharam cuida a su hermano de 10 años, Nafeh, en Qab Elias, un campamento improvisado con carpas para refugiados sirios en el Valle de la Becá, en Líbano. Su padre ha vuelto a Siria y ella vive en la tienda de campaña con un primo.

Cáritas les está distribuyendo ayuda. Reciben ropa, colchas, kits de higiene y paquetes de víveres. Cáritas Líbano ha ayudado a 10.000 familias con distribuciones de ayuda desde el inicio del conflicto, pero las necesidades están aumentando. Tan sólo el pasado mayo, Caritas ayudó a 2.000 familias con distribuciones.

(De un informe de Cáritas Internacional de Julio 2013)