domingo, 16 de octubre de 2011

Tres Islas, Cerro Largo: Novena Fiesta de la Primavera


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Novena fiesta de la Primavera, celebrada en la capilla San Antonio de Padua de Tres Islas, Cerro Largo, perteneciente a la Parroquia de Fraile Muerto. La fiesta es un esfuerzo de la comunidad que año a año se reúne en este evento en el que se suma gente de la zona (Quebracho, Cerro de las Cuentas, Fraile Muerto). En el comienzo, Mons. Heriberto celebró la Misa en la capilla y luego vino esta sucesión de danzas a cargo de niños y adolescentes. Hubo un solo cantor, que fue el propio Obispo con su guitarra.

sábado, 15 de octubre de 2011

Fiesta Diocesana de Melo


Primera parte: Catequesis. Más fotos en FACEBOOK

Segunda parte: Procesión. Más fotos en FACEBOOK

Tercera parte: Misa y convivencia. Más fotos en FACEBOOK.

Homilía de Mons. Heriberto 

Querido Obispo emérito Mons. Roberto Cáceres, queridos hermanos Mons. Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado-Punta del Este, Mons. Jaime Fuentes Obispo de Minas, sacerdotes y diáconos permanentes. Queridas religiosas. Queridas hermanas, queridos hermanos todos:

Este año nuestra fiesta diocesana se hace ocasión para agradecer los 25 años de servicio sacerdotal que cumplirá el P. Freddy Martínez el próximo 29 de noviembre, los 25 años que cumplió el pasado día 12 el P. Thomas Toal y los que su actual obispo cumplió el 27 de setiembre. Tres veces 25… ¡entre los tres sumamos 75 años!

¡Cuánto tenemos para agradecer! El Señor sabrá lo que hemos dado o, mejor, lo que Él ha obrado a través de cada uno de nosotros. Pero nosotros sabemos, sin duda, lo mucho que hemos recibido. Y mucho más esperamos recibir. Esperamos que se cumpla lo que Jesús respondió a sus discípulos cuando éstos le dijeron: “nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?”. Jesús les dijo: “todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna” (Mt 19,27.29).

“Heredar la vida eterna”: ése es el “mucho más” que esperamos, por la misericordia del Señor, pero también por nuestro esfuerzo, porque, como dice San Pablo: “no sea que, después de haber predicado a otros, quede yo descalificado” (1ª Co 9,27).

Así, con la ayuda del Señor que lo hace posible, queremos seguir sirviendo al Pueblo de Dios. Predicando, para ayudar “a los fieles a descubrir la presencia y la eficacia de la Palabra de Dios en el hoy de la propia vida” (VD 59). Celebrando la Eucaristía para anticipar el banquete final del Reino de Dios, anunciado por los profetas (cf. SC 31). Ofreciendo el don de la Reconciliación a los corazones movidos a la conversión y a la penitencia (cf. RP 23). Conduciendo la comunidad al modo de Jesús Buen Pastor, que conoce a sus ovejas y sale a buscar la que se ha perdido (cf. Jn 10; Lc 15,4-7). Deteniéndonos para auxiliar al herido del camino, con Jesús Buen Samaritano (Lc 10,25-36). Asumiendo el desafío del Señor de remar “mar adentro” (Lc 5,4), como discípulos misioneros, junto a nuestros hermanos y hermanas en la fe, para ofrecer a todo nuestro pueblo el encuentro con Jesucristo vivo.

Los 25 años de ministerio sacerdotal nos encuentran, gracias a Dios, con salud, entusiasmo y experiencia. Pero nos hace tomar conciencia de que el tiempo ha pasado y ya no somos tan jóvenes. Mirando hacia delante, sentimos la necesidad de buscar y formar aquellos que el Señor llame para el servicio sacerdotal en esta Diócesis de Melo. Especialmente en este día de fiesta, nos unimos a la oración de todo el Pueblo de Dios que peregrina en Cerro Largo y Treinta y Tres, pidiendo que el dueño del campo envíe más obreros para su cosecha. Esa oración ya ha dado sus frutos. Este año se ha incorporado a nuestro clero un nuevo sacerdote, el P. José Reinaldo. Dentro de 15 días, Dios mediante, recibirá también el Orden Sagrado el Diácono Luis Fernando. Estamos todos invitados a acompañarlo en esta catedral el sábado 29 de octubre.

Pero tenemos que seguir orando, y lo hacemos contemplando a María, Nuestra Señora del Pilar. Ella es guía para nuestro ministerio sacerdotal y para el caminar de todo el Pueblo de Dios. María del Pilar nos dice “El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado”. María, exaltada sobre la columna. En toda gran construcción, las columnas son una parte muy importante de la estructura. Apoyadas sobre los cimientos, fortalecen las paredes y sostienen el techo. Una buena columna tiene que ser sólida, inconmovible.

Los apóstoles son columnas de la Iglesia, porque nuestra fe se apoya en su testimonio de encuentro con Cristo vivo, con Cristo resucitado. Un sacerdote tiene que ser también esa columna para su comunidad: apoyo, referencia, fortaleza. Esa fuerza no es la nuestra. Somos hombres débiles. Es la fuerza de Cristo. Cristo nos fortalece para que confortemos a nuestros hermanos. Como lo dice San Pablo: “Él nos alienta en nuestras luchas para poder nosotros alentar a los demás, repartiendo con ellos el ánimo que recibimos de Dios” (2 Co 1,4).

Como sacerdotes, sabemos que necesitamos estructuras adecuadas para que la comunidad pueda contar con los servicios que necesita, para que la Iglesia pueda sostenerse. Equipos, coordinadoras, comisiones, consejos de asuntos económicos, consejos parroquiales, asambleas… Los organismos de la Iglesia deben ser siempre espacios de comunión y participación, al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia. Las estructuras pierden su sentido si se convierten en un fin; son únicamente una herramienta que muchas veces tendremos que actualizar o aún convertir. Esto, precisamente, para poder realizar el programa de la Iglesia, que “se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste” (NMI 29).

Días pasados he enviado a las parroquias una Carta Pastoral, convocando la asamblea diocesana para el sábado 26 de noviembre. Allí buscaremos de qué forma el programa de siempre, el programa evangelizador de la Iglesia, se concreta en orientaciones pastorales adecuadas a las condiciones de nuestra comunidad diocesana (cf. NMI 29), en un proyecto pastoral para la Iglesia en Cerro Largo y Treinta y Tres.

Para ese proyecto nos ilumina especialmente la primera lectura que hemos escuchado. Si una columna es algo quieto, inmóvil, la Palabra de Dios nos pone delante una columna muy diferente: la columna de fuego que guía al Pueblo de Dios en su peregrinación a través del desierto. Con esa columna la liturgia de hoy compara a María.

Una columna que se mueve, pero no caprichosamente. Se mueve para marcar un camino: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5). María nos lleva siempre al encuentro y a la escucha de su Hijo. Una columna de fuego, una columna ardiente. Luz en la noche, pero también ardor para vivir la fe y la misión, para caminar sin detenerse.

Un proyecto pastoral tiene una meta, que no es otra que conducirnos a la Casa del Padre. Todo otro objetivo, que puede ser muy importante y muy necesario, es siempre intermedio.

Un proyecto pastoral necesita, para ser elaborado, de muchos datos de la realidad, para no ser ajeno a los desafíos del presente. Pero todo eso ha de estar iluminado por la luz de la Palabra, ese fuego que alumbra en la noche.

Un proyecto pastoral necesita también de un esfuerzo importante de preparación y formación y luego mucho empeño para llevarlo adelante. Pero no puede faltar, como nos lo enseñaba el Beato Juan Pablo II, el ardor; el fuego del Espíritu Santo que nos moviliza desde lo más hondo de nuestro corazón.

Con las palabras de aquel Papa que oró en este mismo templo, decimos a María:

Virgen Santa del Pilar: Aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad.
Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo. Fortalece a los débiles en la fe.
Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios.
Protege a este pueblo que peregrina en Cerro Largo y Treinta y Tres, a sus hombres y mujeres.
Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocamos como Patrona de nuestra Diócesis. Así sea.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Bodas de Plata sacerdotales del P. Thomas Toal


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En el año 1976 llega de visita a Aceguá el joven hermano de la Legión de María Thomas Toal, al que recibimos con alegría.
Sintiendo la falta de sacerdotes de aquellos años, viendo su rica sabiduría y amor a Nuestra Madre la Virgen, de la que nos hablaba, nosotros le decíamos "¿Por qué no vas al Seminario?".
El nos decía que le rezáramos a la Virgen, que Dios tendría la respuesta. Y se fue de regreso a Escocia, su patria.
Nuestras oraciones continuaron con gran devoción.
Tuvimos la respuesta y hoy tenemos la alegría de agradecerle a Dios Padre y a Nuestra Madre la Virgen por los 25 años de su consagración y por tenerlo como nuestro Párroco y Director Espiritual, desde hace 18 años, de nuestro Presidium.
Que Dios y la Vigen lo bendigan y en nombre de las Legionarias activas y auxiliares queremos decirle ¡Muchas Gracias!
Con estas palabras, una integrante de la Legión de María expresó su gratitud por los 25 años de sacerdocio del P. Thomas, al concluir la Eucaristía celebrada esta mañana en la Capilla Nuestra Señora de Fátima, en la Villa Isidoro Noblía (Cerro Largo), perteneciente a la Parroquia Cristo Rey con sede en Aceguá.
La Misa, presidida por Mons. Heriberto, se inició con palabras del Obispo emérito Mons. Roberto, quien recordó con calidez y buen humor algunas de las anécdotas vividas en los primeros tiempos de Thomas en la Diócesis, cuando llegó como Viator, misionero laico itinerante, de la Legión de María.
"Tuvimos que inculturarnos mutuamente", dijo Mons. Roberto, quien recordó lo fatal que resultaba confundir un escocés con un inglés, así como los esfuerzos del joven misionero para acercarse al pueblo que lo recibió como suyo.
Luego de la Misa, los obispos y los numerosos sacerdotes que participaron en ella, compartieron en Aceguá un almuerzo fraterno.


La celebración continuó en la noche con una Misa en la sede parroquial, presidida por Mons. Gilio Felicio, Obispo de Bagé (RS, Brasil). Es que Aceguá es una parroquia que abarca territorio uruguayo y brasileño, de modo que también hay feligreses que son diocesanos de Bagé.

El 12 de diciembre, Benedicto XVI celebrará una Misa con motivo del Bicentenario de los países latinoamericanos


Las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia de los países latinoamericanos han adquirido gran importancia y resonancia. Las celebraciones que se han desarrollado hasta el momento y que seguirán realizándose en los próximos años, comprometen a los Estados, las administraciones públicas nacionales y locales, los diversos organismos intergubemamentales regionales, las universidades e instituciones educativas, organizaciones no gubemamentales y muchas otras instancias civiles, culturales y militares.

Tambien están involucrados los Episcopados de America Latina y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Se han publicado numerosos documentos y declaraciones de las Conferencias Episcopales y de los Obispos en particular, y ha habido diversos programas eclesiales de celebraciones en los ámbitos litúrgicos, academicos y editoriales. Todas estas conmemoraciones se concentran en un lapso de tiempo que comprende del año 2010 al 2014, a excepción de Perú y Brasil que conmemoraran el Bicentenario de su independencia en los años 2020-2021. De hecho, el proceso de emancipación de los paises latinoamericanos en "tierra firme" se desarrolla del 1808 al 1824, aunque sería necesario también incluir la independencia de Haití (1804), aquella posterior de Cuba (1898) y las más recientes del Caribe.

La Santa Sede desea unirse a estas celebraciones con una iniciativa de especial relevancia.

El Santo Padre Benedicto XVI acogió, con vivo beneplácito, la propuesta realizada por la Pontificia Comisión para América Latina para presidir una solemne celebración eucarística en la Basílica de San Pedro con motivo del Bicentenario de los paises latinoamericanos. Dicha celebración tendrá lugar en una fecha muy significativa, el 12 de diciembre próximo, Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América Latina, pedagoga de la inculturación de la fe, madre y protectora de sus pueblos, cuya imagen ha estado muy presente en los ejercitos patrióticos.

La Santa Misa se celebrará a las 17:30 horas.

A esta celebración están invitados de forma especial toda la Curia Romana, el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede y ante el Gobiemo Italiano, los sacerdotes latinoamericanos que estudian en Roma, las religiosas y religiosos latinoamericanos residentes en Roma de las distintas Ordenes y Congregaciones, las comunidades argentinas, brasileñas, mexicanas y de todos los demás países latinoamericanos que por motivos familiares, laborales u otros habitan en Roma. Para este importante evento se prevé también la presencia de significativas personalidades públicas procedentes expresamente de América Latina.

La invitación a participar en la Santa Misa, presidida por el Santo Padre en la Basílica de San Pedro, no está reservada sólo a los latinoamericanos sino que está abierta a todos los romanos y peregrinos, interesados en unirse a esta celebración.

Esta iniciativa representa un gesto de exquisita atención, afecto y solidaridad de parte del Santo Padre hacia el pueblo y las naciones del "Continente de la esperanza" -como ha sido denominado por los Pontifices, desde SS. Paulo VI hasta Benedicto XVI-. Es, sin duda, expresión de la solicitud pastoral con la que el Santo Padre Benedicto XVI abraza a los pueblos en los que ha sido sembrado el Evangelio de Jesucristo, en los que ha madurado sus preciosos frutos, donde está presente el 40% de los bautizados en la Iglesia Católica del mundo entero, unidos en filial devoción a la Santísima Virgen María y en fiel comunión de sus iglesias locales con la Sede de Pedro. Por último, esta iniciativa es signo de la contribución original que la Iglesia Católica ofrece para conmemorar, a la luz de la verdad histórica, este "Bicentenario", a fin de iluminar la actual situación de América Latina y alimentar la esperanza de un futuro de paz y justicia.

Los respectivos billetes de entrada para esta celebración eucarística son gratuitos; se podrán solicitar, con anticipación, a la Prefectura de la Casa Pontificia y ser retirados en los dias previos a la Santa Misa, en el Portón de Bronce.

Pontificia Comisión para América Latina (CAL)

domingo, 9 de octubre de 2011

Fiesta patronal de la Capilla Ntra. Sra. del Rosario, Villa Sara, Treinta y Tres








Mons. Heriberto presidió hoy la Eucaristía y compartió una convivencia con la comunidad de la Capilla Nuestra Sra. del Rosario, en Villa Sara, Treinta y Tres, perteneciente a la Parroquia El Salvador.
Acompañado por el P. Sandro, que atiende habitualmente la capilla, el Obispo se hizo presente con motivo de la fiesta patronal.
Luego de la Misa compartió un buen rato con la comunidad, en el que no faltaron las canciones al río Uruguay y al río Olimar.

Mons. Roberto y Mons. Heriberto visitaron la EXPO MELO 2011


El obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant y el obispo emérito, Mons. Roberto Cáceres, visitaron hoy la 75ª Expo Melo, desarrollada en el Local "Conventos", de la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo.
Los obispos recorrieron los stands y estuvieron presentes en el acto inaugural.

sábado, 8 de octubre de 2011

Confirmaciones y Primeras Comuniones en La Charqueada








Mons. Heriberto celebró hoy la Eucaristía en la Parroquia María Auxiliadora de Pueblo General Enrique Martínez (La Charqueada), acompañado por el Diácono Luis, responsable de la comunidad.
Ocho niños celebraron su primer encuentro con Jesús al recibir la Sagrada Comunión, y dos señoras de la comunidad recibieron el Sacramento de la Confirmación.

lunes, 3 de octubre de 2011

Celebración de las Bodas de Plata Sacerdotales de Mons. Heriberto en Montevideo



Acompañado por algunos obispos, sacerdotes, diáconos, amigos y familiares, Mons. Heriberto celebró hoy una Misa en Acción de Gracias por sus 25 años de ministerios sacerdotal en la Parrroquia Nuestra Señora de los Dolores (Tierra Santa) en Montevideo.
El Obispo de Melo estuvo en los días anteriores en Fray Bentos y Paysandú, lugares donde actuó como sacerdote en sus comienzos y en Young, donde fue ordenado el 27 de setiembre de 1986.

domingo, 2 de octubre de 2011

Celebración de las Bodas de Plata sacerdotales de Mons. Heriberto en Young

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Hoy celebré la Eucaristía en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Young.
En esta iglesia parroquial fui ordenado sacerdote hace 25 años. La Iglesia está en un proceso de reformas, tanto en lo exterior como en lo interior. Por fuera, el campanario que ya está funcionando, con su cruz, y un cambio en la fachada que está avanzando.
Por dentro, un cielo raso que está pronto y revestimiento en las paredes que está avanzado. Todo eso para resolver lo que fue la pesadilla de todos los que algunas vez estuvimos en una celebración en ese templo: la terrible acústica, con un impresionante eco por todos lados. Todo eso se va solucionando. También se colocaron al frente tres imágenes: la del Sagrado Corazón, patrono de la parroquia, en el centro; a sus lados San José y la Virgen de la Medalla Milagrosa. Las tres imágenes estuvieron en la vieja iglesia parroquial, que era una pequeña capilla.
En la homilía hice alusión a esas obras, recordando al P. Antoine, el primero de los franceses que llegó  a Young, allá por 1971, y a quien le tocó continuar la construcción que había dejado iniciada el P. Domingo Oviedo. Aludiendo a una carta de S. Pedro, Antoine decía que "junto con el templo de ladrillos hay que edificar la iglesia de piedras vivas", es decir, la comunidad cristiana. Esa frase me tocó mucho y la he recordado muchas veces.
Por otra parte, algunos de los que estuvimos hace 25 nos reencontramos: Fernando, que era seminarista y fue maestro de ceremonias de la ordenación, es hoy el cura párroco. El P. Georges, que vino de Francia hace 25 años para estar en mi ordenación, volvió a venir al Uruguay !!! En la Misa utilicé los mismos ornamentos que recibí hace 25 años, al igual que el cáliz de cerámica, hecho en Young por Teresa, una fina artesana.

+ Heriberto

sábado, 1 de octubre de 2011

Celebración de las Bodas de Plata de Mons. Heriberto en Paysandú


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El sábado 1º de octubre celebré la Eucaristía en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Paysandú, donde estuve once años, de 1992 a 2003, primero con el P. Hugo Caballero y, al fallecer éste en 1993, ya como párroco.
Me acompañaron en la Eucaristía el párroco actual, P. Jesús Weisensee y otros sacerdotes de la ciudad.
Fue un emotivo reencuentro con esta comunidad, recordando muchos intensos momentos compartidos en los caminos de Jesús.
+ Heriberto