jueves, 18 de noviembre de 2010

Culminó asamblea de la CEU

COMUNICADO DE PRENSA
Miércoles 17 de Noviembre de 2010
 
CULMINÓ ASAMBLEA PLENARIA
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL URUGUAYA
 
Finalizó ayer, en Florida, la asamblea de la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU), iniciada el pasado miércoles 10.
 
La reflexión de los obispos estuvo organizada en torno a la celebración, el próximo año, del “Bicentenario del proceso de Emancipación Oriental”, en la perspectiva de la Iglesia. La CEU emitió el domingo un mensaje con ese tema, y comenzó la elaboración de un documento más extenso que se proyecta dar a conocer en 2011.
 
En esta asamblea se dio la bienvenida al recientemente nombrado Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, quien asumirá la conducción de esa diócesis tras su ordenación episcopal, el domingo 28 de noviembre.
 
Retiro Espiritual de los Obispos
 
Como es habitual, los obispos comenzaron sus sesiones con una mañana de Retiro Espiritual. El mismo fue orientado por Mons. Rodolfo Wirz, vicepresidente de la CEU, quien celebra este año sus Bodas de Plata como Obispo de Maldonado-Punta del Este. Mons. Wirz compartió con los obispos, en forma testimonial, los orígenes de su vocación y su experiencia personal de estos veinticinco años de labor pastoral.
 
Recital a la Virgen y reconocimientos al mundo de la cultura
 
Los obispos asistieron a la 16ª edición del recital “Uruguay le canta a la Virgen de los Treinta y Tres”, realizado el jueves 11 en la Catedral de Florida, en el que se entregó la plaqueta “Virgen del Pintado” en reconocimiento a su aporte a la cultura a la artista plástica Martha Escondeur, el escritor Tomás de Mattos, el pianista Luis Pérez Aquino y el dúo integrado por Washington Carrasco y Cristina Fernández.
 
Reflexión Pastoral
 
Los obispos escucharon informes e intercambiaron opiniones sobre diversos aspectos de la vida pastoral, en los campos de Animación bíblica de la Pastoral, Educación católica, Misiones, Liturgia, Catequesis, Pastoral Juvenil, Pastoral Vocacional, Diaconado Permanente y Pastoral Social.
 
Tres áreas de trabajo fueron centro de especial atención de los obispos: cárceles, migrantes y comunidades rurales.
 
La atención de las cárceles es el campo de la Pastoral Penitenciaria, con alrededor de 200 voluntarios trabajando en 24 centros carcelarios, en casi todos los departamentos del país. Esta pastoral está dirigida al mundo de carcelación, que no sólo abarca al preso, sino también a la víctima, el policía, la familia, la sociedad toda. Los servicios que se ofrecen son la visita semanal, la Misa o una celebración litúrgica, escucha, asistencia espiritual, oración, alimentos, ropa, visitas a las familias, apoyo educativo, recreación, acompañamiento a las víctimas.
 
Dos cifras preocupantes:
 
·        60% de los cerca de 9.000 en el Uruguay encarcelados son reincidentes, lo que está marcando un fracaso del sistema.
·        50% de los encarcelados son jóvenes. Cada vez son más jóvenes los presos. Estadísticamente hablando, las cárceles que se están proyectando son para los jóvenes que hoy tienen 13-14 años. Es un desafío a la prevención.
 
Con respecto a los migrantes, el trabajo se realiza fundamentalmente en Montevideo, donde desde hace más de 30 años ha sido organizado por los Padres Scalabrinianos, una congregación fundada en Italia con esa finalidad específica, hoy presente en todos los continentes.
 
La atención de la Pastoral de migrantes se dirige, por una parte, a viejas colectividades de migrantes, fomentando el cultivo de sus raíces y estimulando la práctica de la fe que trajeron y que, a veces, disminuyeron aquí. Por otra parte, Uruguay sigue recibiendo migrantes, ahora de otros países latinoamericanos: bolivianos, peruanos, muchas veces en situaciones difíciles. Allí se realiza un servicio social, cultural y religioso.
Otro aspecto de la pastoral de migrantes es el Apostolado del Mar: la atención religiosa y social al marino, con visita a los barcos que anclan en el puerto.
 
En 2011 se cumplen 50 años de la Carta Pastoral que Mons. Carlos Parteli, entonces Obispo de Tacuarembó escribiera llamando la atención sobre la situación de los habitantes de la campaña, carta que tuvo repercusión nacional, siendo incluso leída en el Parlamento.
 
En ese marco, Pastoral Social dirigió una consulta que fue respondida por 279 comunidades rurales de 14 departamentos, acerca de la vida en el mundo rural de hoy.
 
Pese a las innegables transformaciones que el campo tuvo en estos 50 años, la consulta recoge inquietudes y clamores que permanecen, sobre todo en el campo de la salud, el trabajo y la educación. En la población rural se constata la peor relación trabajo / bienestar del país y los mayores índices de pobreza, por la carencia de servicios e infraestructura.
 
En las conclusiones de la consulta se señala la necesidad de proyectos de desarrollo local, integrales, de largo plazo; la necesidad de una reforma educativa que capacite para el desarrollo proyectado y la necesidad de valorar y preservar la identidad cultural propia.
 
Visita del Nuncio Apostólico
 
Mons. Anselmo Pecorari, Nuncio Apostólico en el Uruguay, fue recibido por los obispos, con quienes dialogó sobre la aplicación en las diócesis de las orientaciones de la Conferencia de Aparecida (V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, 2007), la reciente carta del Papa Benedicto XVI a los seminaristas sobre la validez del sacerdocio hoy y la constitución de un nuevo organismo de la Santa Sede, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
 
Peregrinación nacional a la Virgen de los Treinta y Tres
 
El domingo 14 los obispos celebraron la Misa en la peregrinación nacional a la Virgen de los Treinta y Tres. El Obispo de Florida, Mons. Martín Pérez, presidió la celebración. La homilía estuvo a cargo de Mons. Raúl Scarrone, Obispo emérito de Florida.
 
Mensaje con motivo del Bicentenario y otros proyectos en relación a su celebración
 
·        El domingo 14 se dio a conocer un mensaje de la CEU con motivo del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental.
 
El lunes 15, los obispos se reunieron con los vicarios pastorales de las diez diócesis y los secretarios ejecutivos de los diferentes departamentos y comisiones de la CEU.
Como invitado estuvo el Prof. Lincoln Maiztegui, que presentó su visión histórica de los acontecimiento de 1811.
A partir de esa conferencia y del intercambio que la siguió, se recogieron algunas ideas para participar desde la Iglesia en la celebración del Bicentenario y algunos elementos que puedan ser incluidos en un documento más extenso mirando a nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro como pueblo y la presencia y acción de la Iglesia en su seno.
 
·        Montevideo, sede de la  XXXIII Asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en mayo 2011
 
En esta asamblea, que se realizará del 16 al 21 de mayo de 2011, participarán presidentes y secretarios de las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y del Caribe, y el Prefecto de la Congregación para los Obispos de la Santa Sede. Siete Cardenales estarán presentes. Será un acontecimiento muy importante en la vida eclesial del Uruguay. Se elegirá las nuevas autoridades del CELAM para un trienio y se discutirá y aprobará planes y programas a ser llevados adelante por el organismo en su servicio a las conferencias episcopales de América Latina y el Caribe.

Crónicas Orientales 2 (de un oriental en el oriente cubano)

Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre
Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba
Misa en el interior del santuario
Desde Cuba, Mons. Luis del Castillo, segundo obispo emérito de Melo, nos acerca una segunda crónica de su servicio misionero en el Oriente cubano.

Todavía no he podido ubicar a los estudiantes de medicina uruguayos. Se ofreció a buscarlos un haitiano, de los más de cien estudiantes de Angola, Lesoto, Nigeria y Haiti que concurren fielmente a la misa dominical.
En cambio, caminando por la plaza de la Catedral, me encuentro con dos matrimonios montevideanos de una excursión de médicos. Gran sorpresa y emoción, celebrada con una cena. Al día siguiente me visitaron en la parroquia y sacaron fotos que espero les lleguen.
Estos días han sido de visitas y conocimiento de lugares y personas.
Tres comunidades religiosas viven en el territorio: las Siervas del Corazón de María que colaboran en catequesis y visitas domiciliarias, las Hermanas Sociales y las Misioneras de la Caridad (de la Madre Teresa) a quienes les celebramos en inglés.
El Seminario Diocesano ofrece Licencia en Filosofía acreditada por la Universidad Católica de la República Dominicana. Los jesuitas mantenemos algunas clases, ya que la dirección quedó este año en manos de Operarios Diocesanos españoles. Entre los Hermanos de La Salle, que trabajan en lo suyo, conocí a un argentino.
También en la Alliance Française que queda en la esquina, visité al Director, de Toulouse, anteriormente en Buenos Aires. Me invitó para un concierto de flauta.
Tuvimos la reunión del presbiterio con el obispo en El Cobre, lo que me permitió peregrinar al Santuario de N. S. la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba.
Hoy me asocié a la peregrinación a Florida en la misa de segundo domingo del mes que aquí corresponde a los niños. Representaron la frase de San Pablo “el que no quiera trabajar, que no coma”.
Presentamos a Chema, el cuarto integrante de la Comunidad jesuita, recién llegado de España.
Pasó sin mayores consecuencias la primera tormenta tropical llamada Tomás. Las abundantes lluvias sólo obligaron a postergar unos días los cuatro bautismos previstos para este mes.

La Patrona de Cuba

Alrededor del año 1612 o a los inicios de 1613, fueron a buscar sal en la bahía de Nipe dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez años. Se llamaban respectivamente Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, conocidos por la tradición como "los tres Juanes". Mientras iban por la sal ocurrió la aparición de la estatua de la Virgen. He aquí el relato de Juan Moreno, dado en 1687, cuando tenía ochenta y cinco años:

"...habiendo ranchado en cayo Francés que está en medio de la bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar calma salieron de dicho cayo Francés antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios "parece una niña", y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos, y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto, llenos de alegría, cogieron sólo tres tercios de sal y se vinieron para el Hato de Barajagua..."

El administrador del término Real de Minas de Cobre, Don Francisco Sánchez de Moya, ordenó levantar una ermita para colocar la imagen y estableció a Rodrigo de Hoyos como capellán.

Una noche Rodrigo fue a visitar a la Virgen y notó que no estaba allí. Se organizó una búsqueda sin éxito. A la mañana siguiente, y para la sorpresa de todos, la Virgen estaba de nuevo en su altar, sin que se pudiera explicar, ya que la puerta de la ermita había permanecido cerrada toda la noche.

El hecho se repitió dos o tres veces más hasta que los de Barajagua pensaron que la Virgen quería cambiar de lugar. Así se trasladó en procesión, con gran pena para ellos, al Templo Parroquial del Cobre. La Virgen fue recibida con repique de campanas y gran alegría en su nueva casa, donde la situaron sobre el altar mayor. Así llegó a conocerse como la Virgen de la Caridad del Cobre.

En el Cobre se repitió la desaparición de la Virgen. Pensaron entonces que ella quería estar sobre las montañas de la Sierra Maestra. Esto se confirmó cuando una niña llamada Apolonia subió hasta el cerro de las minas de cobre donde trabajaba su madre. La niña iba persiguiendo mariposas y recogiendo flores cuando, sobre la cima de una de las montañas vio a la Virgen de la Caridad.

La noticia de la pequeña Apolonia causó gran revuelo. Unos creían, otros no, pero la niña se mantuvo firme en su testimonio. Allí llevaron a la Virgen.
Desde la aparición de la estatua, la devoción a la Virgen de la Caridad se propagó con asombrosa rapidez por toda la isla a pesar de las difíciles comunicaciones.

Fue en el Cobre, en 1801, que los mineros, alentados por el Padre Alejandro Ascanio, obtienen la libertad por Real Cédula del 7 de abril.

Con los años se adquirió un recinto mayor para construir un nuevo santuario que pudiese acoger al creciente número de peregrinos, haciéndose la inauguración, con el traslado de la Virgen el día 8 de Septiembre de 1927.

Durante la guerra de independencia, las tropas se encomendaban a la Virgen de la Caridad. No es que se pueda ver a la Virgen como una aliada en la guerra. Mas bien ella, como madre, sufre y se preocupa de todos, busca la paz entre sus hijos, finalmente cuando los corazones no le permiten otra cosa, busca atenuar los odios y fomentar la reconciliación y el perdón.

Después de la guerra de independencia, los veteranos pidieron al Papa que declarase a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En documento firmado el día 10 de Mayo de 1916 por el Cardenal Obispo de Hostia, Su Santidad Benedicto XV accedió a la petición, declarando a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona Principal de la República de Cuba y fijando su festividad el 8 de Septiembre.

En 1977, el Papa Pablo VI eleva a la dignidad de Basílica al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.

Durante los meses de preparación para la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, diez imágenes peregrinas de la Virgen de la Caridad recorrieron las distintas diócesis del país con gran respuesta del pueblo. 

La Virgen de la Caridad fue coronada por S.S. Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el sábado 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.

Fuente: corazones.org

lunes, 15 de noviembre de 2010

Samuel Candia, Jinete sin caballo


"De poco vale un paisano sin caballo y en Montiel", cantaba Atahualpa Yupanqui. Samuel Candia, chileno, conocido como "el Jinete Peregrino", después de haber realizado un épico viaje uniendo los países de América del Sur a lomo de caballo, viajó a Italia con el caballo uruguayo "Vencedor" (un criollo de "La Invernada", Cerro Largo) y, después de atravesar montado en él senderos de montaña, acompañado por un baqueano local, llegó montado hasta la mismísima plaza de San Pedro, donde fue recibido por Benedicto XVI. El Papa puso su mano sobre la frente del caballo y estrechó a Samuel en un cálido abrazo. Samuel Candia expresaba así su gratitud por la mediación de la Santa Sede que detuvo, años ha, el conflicto desatado entre Chile y Argentina (donde Samuel vivía con su esposa e hijos argentinos) por el Canal del Beagle.
Realizada la soñada hazaña, Samuel regresó a Uruguay, pero "Vencedor" no pudo volver con él. Los costos para el viaje de un caballo son muy altos. El Jinete Peregrino, sin contar con su cabalgadura, emprendió un viaje a pie desde Melo hasta Montevideo, como parte de una campaña para reunir fondos "para el regreso de VENCEDOR".
El lunes 8 de noviembre, en la misa de la fiesta de la Virgen de los Treinta y Tres, en la catedral de Melo, Mons. Heriberto dio su bendición al viajero, que emprendió su travesía el miércoles 10. El proyecto es recorrer a pie, en etapas los 400 km que separan las dos ciudades, por la Ruta nacional Nº 8.


La Diócesis de Melo ha abierto una caja de ahorros en pesos uruguayos en el BROU en la que se reciben donaciones para que Vencedor pueda pronto volver a pastar en las praderas de Cerro Largo. El número de cuenta es 024 0036211 y el titular es I.C.A.R. Diócesis de Melo.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Desde Florida: imágenes de la Peregrinación Nacional a la Virgen de los Treinta y Tres

Prontos para comenzar la Misa. De izquierda a derecha: Mons. Carlos Collazzi SDB, obispo de Mercedes, presidente de la CEU; Mons. Martín Pérez, obispo de Florida, quien presidió la celebración; Mons. Nicolás Cotugno SDB, arzobispo de Montevideo. Y abajo... "Orejas"

Peregrinos a caballo
Mons. Raúl Scarrone, obispo emérito de Florida tuvo a su cargo la homilía

Panorámica
"Viva la Virgen - Melo". Presencia de la Diócesis de Melo
señalada por el pequeño cartel que Matías levanta al fondo

Homilía de Mons. Raúl Scarrone en la Peregrinación Nacional a la Virgen de los Treinta y Tres


Convocados por la Conferencia Episcopal, que en el presente año ha sido particularmente bendecida con el nombramiento que el Papa Benedicto XVI ha hecho de tres nuevos Obispos aquí presentes: Mons. Milton Tróccoli, Obispo Auxiliar de Montevideo, Mons. Alberto Sanguinetti, Obispo de Canelones y Mons. Jaime Fuentes, Obispo Electo de Minas, hemos peregrinado una vez más, en este mes de noviembre, desde los más remotos y diversos puntos de nuestro país hasta este Santuario donde veneramos a la Patrona del Uruguay, la Virgen de los Treinta y Tres, la Madre de la Patria.
 

Todos, pero especialmente los pequeños y los pobres sabemos que María siempre nos sale al encuentro para darnos una cordial bienvenida. Y de nuestra parte hemos salido a su encuentro para expresarle nuestro amor aclamándola:
 
“Bendita tu María porque has creído” y junto con todas las generaciones te aclamamos: "¡Dichosa, Bienaventurada!”

A todos de corazón les deseo: ¡sean muy bienvenidos a Florida, la ciudad mariana por excelencia! ¡Que junto a la Madre celebremos un hermoso día de fiesta en su honor! Con el lema propuesto para esta jornada: "Madre contigo y ante ti gestamos la libertad".

Bienvenidos todos a venerarla y estar junto a ella en este día en su honor. Su imagen coronada expresa todo el misterio de María que nos invita a contemplar y oír, hablar y amar. Bien sabemos, esta imagen de María es totalmente especial para los uruguayos. No es una imagen más de las tantas que encontramos en el camino de nuestra vida de fe para nuestra devoción; así lo proclamó el Venerable siervo de Dios el Papa Juan Pablo IIº aquí mismo en nuestra ciudad el 8 de mayo de 1988: “Esta imagen nos pone en conexión ininterrumpida con las generaciones de nuestro pueblo uruguayo que han ensalzado a María, que han acudido a su protección, que se han dejado guiar por su ejemplo. Esta imagen es una llamada y a la vez un signo de la presencia de la Madre de Dios desde los orígenes de nuestra nación y gracias a Ella ¡Cuántas familias han mantenido la unión y el amor! ¡Cuántos jóvenes han encontrado su camino vocacional! ¡Cuántas personas han recuperado la fe y la serenidad!

Ahora esta imagen es “un memorial de nuestra historia, de cada uno de nosotros, de cada familia y de todo el Uruguay. La historia de nuestra Patria está ligada a esta santa imagen, bajo cuya mirada llegamos a ser libres e independientes”. Con toda verdad podemos expresarle: ¡Madre, contigo y ante ti gestamos aquí en Florida nuestra libertad!

Ya que hoy hemos venido a honrarla es importante, tal como lo hemos proclamado en el Evangelio de hoy, cantar con María el Magnificat, esa gran poesía que brotó de sus labios y de su corazón inspirada por el Espíritu Santo. María comienza su canto con estas palabras:¨ Mi alma engrandece al Señor ¨, anunciando de esta manera que Dios es grande, y que María desea que Dios sea grande en el mundo, grande en su vida, grande en nuestra vida y que esté siempre presente en todos nosotros.

No tiene miedo que Dios, con su grandeza, nos pueda quitar la libertad, ni nuestro espacio vital para vivir digna y decorosamente. El hombre de hoy, a menudo, vive, actúa, se organiza, se divierte y proyecta su futuro prescindiendo de Dios, muchas veces no lo niega explícitamente pero se contenta con marginarlo en la propia vida.

Fue precisamente a los pies de esta santa imagen que los héroes que nos dieron esta patria libre e independiente se pusieron bajo su amparo.

Y en medio de las turbulencias, cuando se fraguó la Patria Oriental, aquí estuvieron los representantes de la Patria Vieja a los pies de esta bendita imagen.

María sabe que si Dios es grande, también nosotros seremos grandes y libres. Nuestro Dios no oprime nuestra vida, no nos esclaviza, al contrario: eleva y hace grande la vida, la hace grande con su propio resplandor.

Cuando Dios desaparece de nuestra vida y de la vida social perdemos la dignidad divina.
El hombre es grande si Dios es grande: “ Mi alma engrandece al Señor”.
Es un error alejarnos de Él y es sumamente importante que Dios sea grande entre nosotros en la vida pública y privada. Nada de lo que somos, de lo que tenemos ni de lo que hacemos nos pertenece, todo es un don gratuito de Dios, es Ella que nos invita a engrandecer a Dios en la vida familiar y social porque si Él entra en nuestra vida, toda nuestra vida se hará más grande, más hermosa y más digna. Ben Sirá, el autor del libro del Eclesiástico, después de cantar un himno a las maravillas de la creación manifestando la grandeza del Creador, exclama: “sea pues el broche de nuestras palabras decir solamente: ¡Él lo es Todo!”, y lo mejor es pues, con María, alabar y bendecir al Señor por todos sus dones y por su gran amor.

Hemos venido aquí porque consideramos, como lo han dicho los Obispos de América y el Caribe en el mes de mayo del 2007, reunidos en al Santuario de Nuestra Señora Aparecida en Brasil, “que María Santísima es la presencia maternal indispensable y decisiva en la gestación de un pueblo de hijos y hermanos, de discípulos y misioneros de su Hijo y al detener nuestra mirada en Ella, reconocemos en María una imagen de discípula misionera. Pues Ella nos exhorta a hacer lo que Jesús nos diga, para que Él pueda derramar vida abundante en nuestra Patria…”

Junto a Ella queremos estar atentos una vez más a la escucha del Maestro y en torno a Ella volver a recibir con estremecimiento el mandato misionero de Jesús: “Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos”.

Ella, una vez más, nos invita hoy a dar un nuevo impulso a las Orientaciones que los Obispos, que hace hoy precisamente un año propusimos, aquí en Florida, a los pies de la Virgen de los Treinta y Tres con el anhelo de poner a nuestra Iglesia en estado de misión permanente: cultivando fundamentalmente la actitud de ir al encuentro de las personas, familias, los ambientes, dispuestos a descubrir y valorar lo que hay de acción de Dios en ellos…

Salir, decíamos, más que quedarse en nuestros templos, esperando a los que vengan, para hacer que la Iglesia se manifieste como madre que sale al encuentro, siendo una casa acogedora y una escuela permanente de comunión misionera. Lo cual supone cambios profundos en nuestra manera de vivir la fe, de organizar la pastoral, de servir al mundo… dejando de lado todo lo que condiciona y obstaculiza nuestro caminar evangelizador.

La Iglesia tiene que afrontar hoy enormes desafíos que ponen a prueba la confianza y el entusiasmo de los que hemos de anunciar su mensaje, pero ante la necesidad que tiene toda persona de Cristo, nos sentimos llamados con urgencia a no sólo hablar de Él, sino también a hacerlo ver con el anuncio de la Palabra que salva y con el testimonio audaz de la fe, en un renovado empuje misionero.

Recordemos una vez más al Papa Juan Pablo IIº que en la Redemptoris Missio (Nº 90) nos decía “La llamada a la misión está unida a la santidad, como presupuesto fundamental e insustituible” y reclama “una pedagogía de la santidad” que debe distinguirse por “dar la primacía a la persona de Jesucristo, a la escucha y anuncio de su Palabra, a la participación plena y activa en los sacramentos y al cultivo de la oración como encuentro personal con el Señor”.

A María, la Virgen de los Treinta y Tres, que hace pocos días acaba de regresar nuevamente a su casa en Florida, en este Santuario, después de un largo recorrido misionero donde fue aclamada y venerada por la hermana Diócesis de Tacuarembó y Rivera en la celebración de sus Bodas de Oro, le pedimos fervientemente a Ella, la gran misionera, la peregrina de amor, continuadora de la misión de su Hijo y formadora de misioneros nos ayude en esta tarea. Ella, así como dio a luz al Salvador del mundo y trajo el Evangelio a nuestra América, Ella que se ha hecho parte del caminar de nuestros pueblos y entrado, a partir de nuestra independencia en el tejido de nuestra historia nos ayude a llevar adelante la Misión.

Hagamos vida en nosotros y en nuestras comunidades lo que cantamos en el Himno de la Misión: "Recomenzar desde Emaús, camino para encontrar a Dios en rostro humano. Discípulos que se hacen misioneros. ¿Cómo callar lo que hemos escuchado? ¡Partir! sí, partir siempre es la Misión Continental: para que en Cristo nuestro pueblo tenga vida plena! Que la Virgen que guió a los Treinta y Tres bendiga nuestro andar y nos inspire".

María Santísima, la Virgen pura y sin mancha, sea para todos nosotros escuela de fe destinada a guiarnos y a fortalecernos en el camino que lleva al encuentro con el Creador del cielo y la tierra. Es llamativo que el Papa, haya dicho, palabras textuales: “Benedicto XVI vino a Aparecida con viva alegría para decirnos en primer lugar: que permanezcamos en la escuela de María. Inspirándonos en sus enseñanzas. Procurando acoger y guardar dentro del corazón las luces que Ella, por mandato divino, les envía desde el cielo”.

Recordando que “ser cristiano no es una carga sino un don, porque conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona, haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida y darlo conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo”.

Aclamemos, festejemos, celebremos y oremos con fe ante esta imagen de la Virgen de los Treinta y Tres, que ella no nos sea indiferente, pues debe ser para todos nosotros un memorial, un recuerdo invalorable de fe y patriotismo, porque es un pedazo de nuestra historia que define nuestra vida. Es como una voz que nos viene del pasado, pero que en el presente nos recuerda nuestro futuro: pues al hablarnos de nuestros héroes y de nuestra patria nos recuerda nuestro destino futuro: la Patria del cielo.

Jesús nos conceda que al contemplarla la amemos y al amarla amemos a nuestra tierra, a nuestras tradiciones, a nuestros héroes, a nuestra Iglesia y a nuestra misión de discípulos-misioneros: “Vayan y anuncien lo que han visto y oído”, queriendo ser para todos una Iglesia siempre abierta, hogar de comunión, fogón de hermanos. Que logremos proclamar el evangelio de la familia, promover la cultura de la vida, trabajar para que los derechos de la familia sean reconocidos y respetados, como discípulos y misioneros, enamorados de Cristo, proclamando la presencia del amor humano y divino de Jesús Eucaristía.

Finalmente, comprometámonos hoy, en este Santuario de María a ser testigos de la Misericordia en este nuestro querido país, pidámosle la gracia de comprometernos poder obtener una legislación y una educación que transmitan el valor de cada vida humana desde la concepción hasta la muerte, porque mucho nos duele que se aprueben leyes que demuestran que la vida para tantos compatriotas valga tan poco, “golpeando de esta manera la cultura de la vida e impidiendo el bienestar de nuestro pueblo que requiere hijos e hijas que alegren los hogares, colmen las aulas y los espacios educativos o de esparcimiento”. Para esto digamos con fe en este día, como lo hacían nuestros mayores:

¡Coronada Virgen de los Treinta y Tres, Reina y Señora de la Patria, Capitana y Guía, bendice, bendice a nuestro Uruguay, pues en él queremos a Dios en nuestras leyes, en la educación, en nuestros hogares y en nuestras familias! Pues solamente de esta manera, contigo y ante ti Madre gestaremos y tendremos una Patria grande, no en sus dimensiones, pero si grande en el corazón de sus hijos e hijas porque siendo verdaderamente libres, construiremos solidariamente un mundo más justo y fraterno que ofrezca a todos por igual su porción de pan y trabajo, de libertad, justicia y amor, de paz y felicidad.

+ Raúl Scarrone, obispo emérito de Florida

sábado, 13 de noviembre de 2010

Mensaje de la Conferencia Episcopal del Uruguay con motivo del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental

La Conferencia Episcopal del Uruguay (noviembre 2010)
A todos los fieles católicos y a todo el pueblo oriental:
¡Gracia y paz con ustedes!

En 2011 celebramos en el Uruguay el Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental. Recordamos los principales hechos de 1811: Grito de Asencio, Batalla de Las Piedras, Éxodo del Pueblo Oriental. De esta forma asumimos juntos la memoria de nuestro pasado, a fin de hacer crecer la unión y el afecto social de nuestro pueblo en el presente, y responsabilizarnos de nuestra marcha hacia el futuro.

Hace doscientos años, la Banda Oriental era una provincia del imperio español, de contornos no del todo definidos. Entonces comenzó nuestro pueblo a configurar su identidad, expresando su autonomía y reconociendo como líder a uno de los suyos: José Artigas.

Así se iniciaba el difícil camino que llevaría finalmente a la conformación de una nación independiente, hermana entre las Repúblicas de América Latina, patria de quienes nos reconocemos en el añejo nombre de “orientales” y en el más moderno de “uruguayos”.

Como creyentes reconocemos la Providencia de Dios, Señor de la Historia, en los avatares de los acontecimientos vividos. Son éstos ocasión de dar gracias a Dios e invocar su ayuda, de reconocer errores, pedir perdón y buscar nuevos caminos.

Los hombres y mujeres que participaron en el proceso de emancipación eran en su inmensa mayoría católicos. La visión que tenían acerca del hombre y su existencia, de los pueblos y sus derechos, de la vida y de la muerte, estaba profundamente iluminada por la fe católica y su cultura, con diversos enfoques y diferentes aportes ideológicos. La Iglesia, tanto en sus fieles laicos como en sus sacerdotes, formó parte activa del proceso de forja de nuestro pueblo desde el principio de su constitución en el período colonial, durante la gesta emancipadora y a lo largo de los dos siglos siguientes.

Hoy como ayer, la Iglesia con todos sus miembros, participa activamente en la construcción de la Patria.

Creemos que la mirada al pasado es ocasión para reafirmar nuestra identidad nacional, considerar el patrimonio que nuestro pueblo ha construido en estos doscientos años, rescatar nuestros más auténticos valores fundacionales y discernir, junto con todos nuestros conciudadanos, cómo seguir construyendo nuestra historia en la verdad, la justicia, la libertad y el amor.

Nos animan las palabras de Juan Pablo II en la multitudinaria Misa celebrada en Tres Cruces, el 1 de abril de 1987: “Vuestra patria nació católica. Sus próceres se valieron del consejo de preclaros sacerdotes que alentaron los primeros pasos de la nación uruguaya con la enseñanza de Cristo y de su Iglesia, y la encomendaron a la protección de la Virgen de los Treinta y Tres. El Uruguay de hoy encontrará los caminos de la verdadera reconciliación y del desarrollo integral que tanto ansía, si no aparta los ojos de Cristo, Príncipe de la Paz y Rey del universo”.

Desde Florida, unidos a los peregrinos, invocamos para todo nuestro pueblo la protección de nuestra “Capitana y Guía”, Santa María, la Virgen de los Treinta y Tres.

14 de noviembre de 2010
Los Obispos del Uruguay

El mensaje de la Virgen de los Treinta y Tres


Cuando en otros países me preguntan cuál es la patrona del Uruguay y digo “la Virgen de los Treinta y Tres”, me preparo para responder a las reacciones que surgen de inmediato: ¡qué nombre extraño! ¿De dónde viene? ¿Hubo una aparición? ¿Algún milagro?

No parece fácil explicar rápidamente quiénes fueron los Treinta y Tres Orientales en el marco del complejo proceso de independencia del Uruguay. Cuando lo hago aparecen otras preguntas: ¿Se independizaron del Brasil? Pero el Uruguay ¿no era colonia española?

Me preguntan también si es una Virgen muy milagrosa, y no sé bien qué contestar… Sin duda mucha gente pide su intercesión y recibe por ella Gracias divinas, pero su santuario no tiene el impresionante movimiento de otros de América Latina.

Pienso, por otra parte, en importantes apariciones de la Virgen (Lourdes, Fátima) acompañadas de mensajes. En nuestro tiempo es frecuente el anuncio de otras apariciones, no siempre comprobables, acompañadas de extensos mensajes, a veces publicados en varios tomos, presuntamente recibidos de la Virgen por quienes se declaran videntes.

Nada de esto hay aquí. Sin embargo, nuestra virgencita de los Treinta y Tres también tiene su mensaje. Un mensaje silencioso, pero que llega a los corazones que se abren a él.
Una parte del mensaje lo encontramos en la misma imagen. El otro está en su historia.

El mensaje de la historia: presencia de Madre

El nombre de Virgen de los Treinta y Tres evoca un momento decisivo en la historia de los orientales. La actual República Oriental del Uruguay fue llamada, en tiempos de la colonización española, la Banda Oriental (oriental con respecto al río Uruguay) y formó parte del virreinato del Río de la Plata. Terminada la dominación española, esta tierra fue invadida por los portugueses y en 1821 anexada al imperio de Portugal, Brasil y Algarbes como Provincia Cisplatina.

La independencia de Brasil en 1823 no trajo la emancipación: la Cisplatina pasó a ser una provincia del imperio brasileño. En ese mismo año, un grupo de patriotas comenzó a conspirar para que la provincia recupere su autonomía. Algunos de ellos soñaban con la integración federal con las demás Provincias Unidas del Río de la Plata –hoy Argentina – bajo un régimen federal. Otros deseaban la independencia total.

El 19 de abril de 1825, un grupo de orientales – treinta y tres en total, según la tradición – a cuya cabeza estaba Juan Antonio Lavalleja, atravesó el río Uruguay e inició la “Cruzada Libertadora”.

Luego de algunas victorias importantes, Lavalleja instó a los Cabildos de los pueblos a elegir diputados. El 14 de junio se constituyó en la villa de la Florida, en el centro sur del país, un gobierno provisorio encabezado por Manuel Calleros. Ante este gobierno Lavalleja resignó el poder que ejercía de hecho:
… para ofrecer el homenaje de su reconocimiento, respeto y obediencia al Gobierno Provisorio y jurar ante los Padres de la Patria y ante el Cielo, observador de sus íntimos sentimientos, prodigar, para salvarla hasta el último aliento… (Acta del Gobierno Provisorio, 14 de junio de 1825)
El historiador Raúl Montero Bustamante, en su Historia de la Virgen de los Treinta y Tres (Montevideo, 1914), recoge esta tradición, trasmitida oralmente en Florida:
A mediodía el Brigadier Lavalleja y los miembros del gobierno provisorio, asistidos de los funcionarios civiles y jefes militares, y seguidos por el pueblo que llenaba la plaza mayor, donde formaba cuadro el Ejército de la Patria, se dirigieron a la Iglesia parroquial, donde se cantó el solemne Te Deum, y el Párroco dio la bendición a héroes y pueblo.
La Bandera Tricolor se inclinó entonces, por primera vez, ante la imagen sagrada de la Virgen, titular de la Iglesia, y próceres y soldados doblaron reverentes la rodilla…
Más adelante, el Gobierno Provisorio convocó a una asamblea de representantes de los distintos pueblos de la provincia, para decidir su destino.

La sala de representantes se reunió en la casa de Basilio Fernández, una construcción en ladrillo con forma de rancho, contigua a la iglesia. 

La asamblea, presidida por el Pbro. Juan Francisco Larrobla, aprobó el 25 de agosto de 1825 tres leyes:
  • Ley de independencia, que declara a la provincia “de hecho y de derecho libre e independiente del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del universo”
  • Ley de unión, por la que “Queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre (…) por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen”
  • Ley del pabellón, que establece para la provincia una bandera “de tres franjas horizontales, celeste, blanco y punzó”.
La misma tradición recogida por Montero Bustamante dice que el 25 de agosto, los asambleístas, antes de trasladarse a la Piedra Alta, donde se leería el acta solemne de las tres leyes aprobadas, asistieron a la misa y al Te Deum, oficiados ante el altar de la Virgen.
Comentando esta tradición, escribía en 1961 Mons. Carlos Parteli, entonces obispo de Tacuarembó:
El homenaje de Lavalleja y sus compañeros (no es necesario afirmar que estuvieron los treinta y tres todos juntos) es lógico y verosímil. Primero, porque está demostrada de muchas maneras la religiosidad de todos aquellos hombres; y segundo, porque estaba en las costumbres de la época el poner todas las grandes empresas bajo la protección divina. (…) ¿Qué cosa más natural que una misa o un Te Deum en la plaza o en la Iglesia, al lado de la casa donde se reunían? ¿Qué cosa más natural, en hombres de fe profunda que imploran la protección de la Virgen en el momento emocionante de crear un Estado Independiente, y ante la perspectiva de batallas en las cuales se jugaban la vida, y de las cuales dependía el éxito de la empresa?  (1)
Aquí se manifiesta el primer mensaje de la historia, contenido en el actual nombre de la imagen. La Virgen acompaña y protege esta manifestación de autodeterminación del pueblo oriental. La Virgen, reconocida como madre de nuestro pueblo: “Madre, contigo y ante ti gestamos nuestra libertad" expresa el lema de la Peregrinación Nacional a Florida este 14 de noviembre de 2010.

Pero la historia de esta imagen y su presencia en medio de nuestro pueblo no comienza con este hecho histórico puntual. Y allí encontramos un segundo mensaje, que nos remite a las raíces más profundas de nuestra Patria, a la primera evangelización.

La imagen de la Virgen de los Treinta y Tres llegó desde las Misiones Jesuíticas. En el siglo XVIII los Jesuitas poseían una estancia en La Calera, cerca de Florida. Uno de los límites de esta posesión era el llamado Arroyo de la Virgen.

En 1779, cerca de ese arroyo, se construyó la primitiva capilla del Pintado (aproximadamente en lo que hoy se llama “Villa Vieja”, cerca de la ciudad de Florida). La capilla fue dedicada a la Reina de los Ángeles, bajo la advocación de Nuestra Señora del Luján, por voluntad del donante del terreno, el indio Antonio Díaz.

La Virgen del Luján, venerada desde 1630, era una devoción ampliamente difundida en el Río de la Plata, a partir de una imagen de la Inmaculada Concepción, elaborada en arcilla cocida, traída desde Brasil a lo que hoy es Argentina.

En el año 1805 el obispo de Buenos Aires Benito Lué creó la Parroquia de Nuestra Señora del Luján del Pintado. Al construirse el templo parroquial se colocó allí una imagen de “Nuestra Señora del Luján”: la que estaba en la capilla del Pintado.

El 24 de abril de 1809 fue fundada la Villa de San Fernando de la Florida. Allí se trasladaron los habitantes del Pintado. El párroco Santiago Figueredo tramitó entonces el cambio de sede de la parroquia y contrató la fabricación de un horno de ladrillos para edificar el nuevo templo parroquial de Nuestra Señora del Luján. A ese templo fue llevada “la Virgen del Pintado”.

Hasta no hace demasiado tiempo, la imagen siguió siendo nombrada oficialmente como “Nuestra Señora del Luján”. Aún puede verse en uno de los muros de la catedral de Florida una histórica placa de mármol con ese nombre. Sin embargo, a partir de 1825, comenzará a abrirse camino en la expresión popular el nombre de “Virgen de los Treinta y Tres”.

Pero aquí nos interesa rescatar el segundo mensaje de la historia: la presencia de la Virgen en los comienzos mismos de la población y de la evangelización de nuestro suelo.
Elaborada por manos guaraníes, custodiada por un indio que la venera, madre de una población que se va constituyendo en torno a su presencia, peregrina con ellos hacia un sitial definitivo. Presencia que gesta, nutre, protege. Presencia de Madre que abraza no sólo los casi dos siglos de vida independiente, sino también los dos siglos anteriores, en los que nuestras raíces se entrelazan con las de los pueblos vecinos de la Cuenca del Plata.

El mensaje de la imagen: la Madre Purísima

¿Qué encuentra alguien que se acerca a la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres con una mirada inocente, sin información previa?

Pues ve una estatuilla de apenas 36 cm de altura. Una figura bonita, bien proporcionada, en la que destaca el hermoso rostro de la Virgen y sus delicadas manos unidas. Los colores son adecuados, vivos y armoniosos. Los uruguayos reconocemos en ellos los de nuestra bandera: azul, blanco y el oro del sol. El vestido y el manto no son de tela, sino del mismo material del que está hecha la imagen. El manto no cae sobre el vestido, sino que presenta un movimiento que llama la atención del que observa. La imagen llega a conmover a quien se detenga ante ella con un mínimo de fe y de sensibilidad.

Ahora bien, si nos informamos un poco más, podemos ir más allá de los primeros datos sensibles.

¿Qué es lo que representa esta imagen? Es decir, ¿qué es lo que representa de María esta imagen?

Se trata de una imagen de la Inmaculada Concepción, y esa es una clave fundamental para entender su mensaje.

Mucho antes de que el Papa Pío IX proclamara en 1854 el dogma de la Inmaculada Concepción de María, es decir,
que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano (Bula Ineffabilis Deus)
el Pueblo de Dios creía y manifestaba su fe en la “Purísima”.

Esa fe del Pueblo de Dios, con un arraigo especial en España, llevó a que muchos artistas buscaran la forma de representar ese misterio de María. Grandes pintores españoles del siglo XVII fueron delineando esa representación. Entre ellos se destacó Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).

¿Cómo representaban estos artistas a María Inmaculada? Se inspiraban, en parte, en el pasaje de Apocalipsis 12, 1-2:
1 Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; 2 está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz.
Los artistas representan, efectivamente, a María como una señal que aparece en el cielo. Su figura está suspendida en el espacio, no toca el suelo. La luna y otros elementos que aparecen en el cielo, como las nubes y las estrellas, colocados bajo sus pies, acentúan que está, efectivamente, en el cielo. María está embarazada, aunque eso está delicadamente insinuado en un vestido suelto, pero está lejos del parto y aún más lejos de sus dolores. Al contrario, es en su rostro bello y sereno donde resplandece su pureza. Esas características aparecen en nuestra imagen.

Cuando yo era niño, canté muchas veces el himno de la Virgen de la Medalla Milagrosa: “Míranos, oh Milagrosa; Míranos, Madre de Amor…” Pero la Virgen de los Treinta y Tres no nos mira… Mons. Alberto Sanguinetti, actual obispo de Canelones, nos hace descubrir en la Virgen de los Treinta y Tres el significado de esta señal que aparece en el cielo:
Miremos a nuestra imagen en su conjunto. No es María dándonos al niño. Tampoco a quien podemos acudir, ni la que aboga por nosotros. Ella no mira, sino que se deja mirar: es la agraciada, la que ha hallado gracia a los ojos de Dios (Lc. 1,18), y que, por lo mismo, se deja mirar por la bondad divina. (…)
Se puede decir que la representación de la purísima quiere captar a la Virgen en la idea de Dios, concebida en el plan redentor: por ello está fuera del tiempo. Pero simultáneamente, por estar en la eternidad, abarca toda la realización de la historia de la Purísima, desde su Concepción hasta su exaltación a los cielos. (…)
Quien mirando a la Virgen se llena de gozo, no se detiene en Ella, sino que celebra la gloria de Dios en su perfecta criatura. (2)
Con esta perspectiva, podemos ahora observar detenidamente la imagen. Abajo encontramos el cielo oscuro, en el que destacan las estrellas. Hay también una nube, detrás de la cual sobresalen los extremos de una luna en cuarto menguante, de color plateado. Del centro de la nube sobresalen las cabezas de tres angelitos.

María aparece así por encima del cielo nocturno, por encima de la oscuridad que representa el pecado, sobre el que triunfa María inmaculada.

Los angelitos, colocados a sus pies, nos hacen ver que ella está por encima de los ángeles, que están a su servicio. Los pies no se ven. “Los pies son el contacto con la tierra. En cuanto la tierra es pecado y muerte, María no tiene contacto con ella”, señala Sanguinetti.

Sin embargo, la pierna derecha aparece adelantada bajo el vestido en un paso de danza. Un toque de movimiento que se une al del manto y que contrasta con las manos unidas en recogimiento. La imagen combina admirablemente movimiento y reposo.

El largo vestido es suelto, levemente ceñido, no en la cintura, sino bajo el pecho, insinuando el embarazo. Es del color del oro, el metal que no se oxida; el color del sol, símbolo de lo eterno. “Vestida de sol”, dice el Apocalipsis. Comenta Sanguinetti:

Al estar revestida de oro, nos aparece la Inmaculada como victoria firme, definitiva, inalterable. La participación que ella tiene de la gracia de Jesucristo – que es el sol – no es como la de la luna, variable y débil, sino que está vestida de sol, permanente.

Sobre el vestido cae el manto, azul por fuera y blanco por dentro. Azul, color del cielo, colocado por fuera, nos habla de la pertenencia de María a lo infinito y eterno donde Dios la ha colocado. Blanco, el color de la pureza, donde no hay ninguna mancha, porque de otro modo se percibiría inmediatamente. Es también el color de la disponibilidad: la página en blanco que espera ser escrita; la tela blanca que espera que el pintor plasme allí su creación. El blanco, del lado de adentro del manto, expresa la interioridad de María, la servidora dispuesta a realizar la voluntad del Padre: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).

El manto se mueve, agitado por el viento del Espíritu: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc 1,35).

Finalmente, la Virgen está coronada. Sobre el significado de la corona nos ilustra Sanguinetti:
La corona no es un adorno, sino símbolo que indica la preeminencia – puesto que exalta la cabeza – la perfección y participación en lo divino – por su forma circular – y la pertenencia a Dios por el material. Cuando esta cerrada arriba, la corona afirma una soberanía absoluta. Sólo Dios corona por participación, de forma que la corona hace descender lo divino sobre lo coronado.
La Virgen coronada es reconocida como reina, es decir como quien recibe parte en la soberanía absoluta y única del Rey de Reyes y Señor de Señores, Jesucristo.
La Virgen de los Treinta y Tres recibió del poeta Juan Zorrilla de San Martín el título de “Capitana y guía”, en el más antiguo de los himnos a ella dedicados, título recogido por el más frecuentado “Estrella del alba…” En tiempos de dictadura militar, algunos católicos sintieron un poco rechinante el dar a la Virgen lo que se tomaba como un grado militar, y se sugirió cambiarlo por “madre nuestra y guía”. Sin embargo, el título es acorde con la referencia histórica a la gesta libertadora de los Treinta y Tres. Volvamos, para finalizar, a la referencia de Alberto Sanguinetti:
El reconocer a la Virgen coronada, es reconocerle soberanía, el ser cabeza del pueblo. Lo que en el simbolismo tradicional se expresa por el título de reina, queda expresado con respecto a la Virgen de los Treinta y Tres con el de Capitana y Guía. El término capitán viene de caput, cabeza; para comprenderlo en su aplicación a la Virgen no ha de asimilarse a un rango subordinado de la milicia, sino al de Capitán General: el que es cabeza de la nación. Con ese sentido, la Virgen coronada de los Treinta y Tres es cabeza y conductora, reina y señora de la Patria, capitana y guía.
Nuestra Madre es, pues, la Virgen Inmaculada, la Virgen Purísima. No hay que mirar en ello un privilegio que la aleja de nosotros. Por el contrario, la acerca. Siendo enteramente de Dios, puede ser enteramente nuestra, como lo expresan los versos del P. Catena: “Toda de Dios sos María / toda nuestra y del Señor / toda santa, inmaculada / pura y limpia concepción”.

A María Inmaculada, Virgen de los Treinta y Tres, en la que Dios ha vencido, por la pasión, muerte y resurrección de su Hijo, sobre el demonio, el pecado y la muerte, confiamos el caminar de nuestro pueblo para que conduzca sus pasos hacia la libertad de los hijos de Dios.

+ Heriberto

(1) Mons. Carlos Parteli, Virgen de los Treinta y Tres, Tacuarembó 1984 (reedición del texto de 1961).
(2) Pbro. Dr. Alberto Sanguinetti, Virgen María de los Treinta y Tres Orientales. Mensaje Teológico y pastoral de la Purísima Virgen de los Treinta y Tres, Salto, 1992.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Exhortación apostólica postsinodal "Verbum Domini"

La hoja de ruta del Papa para revalorizar
la Palabra de Dios en la Iglesia
Publicada la exhortación apostólica del Sínodo de los obispos sobre el tema
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 11 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha publicado este jueves la exhortación apostólica postsinodal "Verbum Domini", que recoge las conclusiones del Sínodo de los Obispos del mundo, celebrado en el Vaticano, en octubre de 2008, con el objetivo de "revalorizar la Palabra divina en la vida de la Iglesia". Así lo confiesa él mismo en este documento que la Tipografía Vaticana ha publicado en español, en un manejable volumen de 200 páginas, en el que se presentan y explican las 55 "propuestas" que surgieron de aquella cumbre eclesial, centrada en "La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia".
En la introducción el Papa deja muy claro su objetivo: "deseo indicar algunas líneas fundamentales para revalorizar la Palabra divina en la vida de la Iglesia, fuente de constante renovación, deseando al mismo tiempo que ella sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial".
Y aclara los motivos: "En un mundo que considera con frecuencia a Dios como algo superfluo o extraño", "no hay prioridad más grande que esta: abrir de nuevo al hombre de hoy el acceso a Dios, al Dios que habla y nos comunica su amor para que tengamos vida abundante" (n. 2).
Cuestiones de fondo
La exhortación apostólica constituye una ayuda decisiva para superar muchos malentendidos entre términos como Biblia, Escritura o Palabra de Dios. Con claridad, como lo hicieron los participantes en el Sínodo, subraya que "la fe cristiana no es una 'religión del Libro': el cristianismo es la 'religión de la Palabra de Dios', no de 'una palabra escrita y muda, sino del Verbo encarnado y vivo" (n. 7),
De hecho, aclara, "es la Tradición viva de la Iglesia la que nos hace comprender de modo adecuado la Sagrada Escritura como Palabra de Dios (n. 17).
Quienes buscan respuestas sobre el valor de la Biblia para la Iglesia descubrirán en la lectura del documento que "la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo. De ese modo, se reconoce toda la importancia del autor humano, que ha escrito los textos inspirados y, al mismo tiempo, a Dios como el verdadero autor (n. 19).
Uno de los argumentos que más interés suscitó en el Sínodo fue la interpretación o exégesis de la Biblia entre los académicos.
El documento recuerda a los exegetas creyentes que "no deben olvidar nunca que lo que interpretan es la Palabra de Dios. Su tarea no termina con la distinción de las fuentes, la definición de formas o la explicación de los procedimientos literarios. La meta de su trabajo se alcanza cuando aclaran el significado del texto bíblico como Palabra actual de Dios (n. 33).
Propuestas
Aclaradas cuestiones de fondo, que en ocasiones han suscitado debates acalorados entre teólogos y biblistas en las últimas décadas, el Papa pasa a presentar propuestas concretas y sobre todo actuales, surgidas del Sínodo de la Palabra.
Por ejemplo, subraya "el puesto central de los estudios bíblicos en el diálogo ecuménico, con vistas a la plena expresión de la unidad de todos los creyentes en Cristo". Asimismo impulsa "la promoción de las traducciones comunes de la Biblia" como "parte del trabajo ecuménico" (n. 46).
Toca también la debatida cuestión de las homilías --el Sínodo constató la falta de calidad de muchas de ellas--, y pide que "los predicadores tengan familiaridad y trato asiduo con el texto sagrado; que se preparen para la homilía con la meditación y la oración, para que prediquen con convicción y pasión" (n. 59).
Estas propuestas del Papa llegan a tocar incluso cuestiones como la acústica de las iglesias, para poder escuchar con "mayor atención" la Palabra, así como el canto litúrgico, que debe tener "una clara inspiración bíblica" y expresar "la belleza de la palabra divina", recomendando en particular "el canto gregoriano" (n. 70).
El pontífice insiste en la necesidad de "prestar una atención especial a los que, por su condición particular, tienen problemas para participar activamente en la liturgia, como, por ejemplo, los discapacitados en la vista y el oído" (n. 71).
Considera que la animación bíblica no es un apéndice en la vida de la Iglesia, sino que es necesario volver a dar el "puesto central de la Palabra de Dios", a través una "animación bíblica de toda la pastoral" (n. 73), en particular, en la catequesis, para que se convierta en "un acercamiento a las Escrituras en la fe y en la Tradición de la Iglesia, de modo que se perciban esas palabras como vivas" (n. 74).
Como era de esperar, propone en varias ocasiones la lectura orante de la Biblia, conocida como "Lectio Divina", pues el Sínodo insistió repetidamente en esta práctica, que "es verdaderamente capaz de abrir al fiel no sólo el tesoro de la Palabra de Dios sino también de crear el encuentro con Cristo, Palabra divina y viviente" (n. 87).
Una sugerencia del Papa es la de acudir en peregrinación a Tierra Santa, a la que califica como el Sínodo, "quinto Evangelio" y señala que para que los santos lugares no se queden en piedras muertas "es muy importante que, no obstante las dificultades, haya en aquellos lugares comunidades cristianas" (n. 89).
Nueva evangelización
El documento, por tanto, se sitúa en el surco de la nueva evangelización, prioridad de este pontificado, pues "tantos hermanos están bautizados, pero no suficientemente evangelizados. Con frecuencia, naciones un tiempo ricas en fe y vocaciones van perdiendo su propia identidad, bajo la influencia de una cultura secularizada" (n. 96).
Esta nueva evangelización, aclara, pasa en buena parte por el testimonio, pues "la Palabra de Dios llega a los hombres por el encuentro con testigos que la hacen presente y viva" (n. 97).
Este testimonio debe tocar todas las dimensiones de la vida, incluyendo el compromiso por la justicia (n. 100), la defensa de los derechos humanos (n. 101), la promoción de la paz (n. 102), la salvaguarda de la Creación --ecología bíblica-- (n. 108), la presencia en Internet para que en la red aparezca "el rostro de Cristo" (n. 113), y el diálogo interreligioso (n. 117).
Por Jesús Colina

"Verbum Domini" en píldoras

Pasajes representativos de la exhortación apostólica de Benedicto XVI
  • Objetivo: "Deseo indicar algunas líneas fundamentales para revalorizar la Palabra divina en la vida de la Iglesia, fuente de constante renovación, deseando al mismo tiempo que ella sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial" (n. 1)
  • Religión de la Palabra, no del libro: "La fe cristiana no es una 'religión del Libro': el cristianismo es la 'religión de la Palabra de Dios', no de 'una palabra escrita y muda, sino del Verbo encarnado y vivo" (n. 7):
  • Tradición y Escritura: "Es la Tradición viva de la Iglesia la que nos hace comprender de modo adecuado la Sagrada Escritura como Palabra de Dios. (n. 17)
  • Sagrada Escritura, inspiración y verdad: "La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo. De ese modo, se reconoce toda la importancia del autor humano, que ha escrito los textos inspirados y, al mismo tiempo, a Dios como el verdadero autor (n. 19).
  • Dios escucha al hombre: "Es decisivo desde el punto de vista pastoral mostrar la capacidad que tiene la Palabra de Dios para dialogar con los problemas que el hombre ha de afrontar en la vida cotidiana [...] La pastoral de la Iglesia debe saber mostrar que Dios escucha la necesidad del hombre y su clamor (n. 23).
  • Exégesis: "En el trabajo de interpretación, los exegetas católicos no deben olvidar nunca que lo que interpretan es la Palabra de Dios. Su tarea no termina con la distinción de las fuentes, la definición de formas o la explicación de los procedimientos literarios. La meta de su trabajo se alcanza cuando aclaran el significado del texto bíblico como Palabra actual de Dios (n. 33)
  • Antiguo Testamento y judaísmo: "La comprensión judía de la Biblia puede ayudar al conocimiento y al estudio de las Escrituras por los cristianos. El Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo y el Antiguo es manifiesto en el Nuevo [...] Deseo reiterar una vez más lo importante que es para la Iglesia el diálogo con los judíos ( n. 43).
  • Biblia y ecumenismo: "Consciente de que la Iglesia tiene su fundamento en Cristo, Verbo de Dios hecho carne, el Sínodo ha querido subrayar el puesto central de los estudios bíblicos en el diálogo ecuménico, con vistas a la plena expresión de la unidad de todos los creyentes en Cristo" (46).
  • Traducciones, servicio al ecumenismo: "La promoción de las traducciones comunes de la Biblia es parte del trabajo ecuménico. Deseo agradecer aquí a todos los que están comprometidos en esta importante tarea y animarlos a continuar en su obra" (46).
  • Escritura y Liturgia: "Exhorto a los Pastores de la Iglesia y a los agentes de pastoral a esforzarse en educar a todos los fieles a gustar el sentido profundo de la Palabra de Dios que se despliega en la liturgia a lo largo del año, mostrando los misterios fundamentales de nuestra fe" (52).
  • La homilía: "Se requiere que los predicadores tengan familiaridad y trato asiduo con el texto sagrado; que se preparen para la homilía con la meditación y la oración, para que prediquen con convicción y pasión" (n. 59).
  • Celebraciones de la Palabra de Dios: "Los Padres sinodales han exhortado a todos los pastores a promover momentos de celebración de la Palabra [...] Dicha práctica comportará grandes beneficios para los fieles, y se ha de considerar un elemento relevante de la pastoral litúrgica (n. 65). 
  • Acústica: "Para favorecer la escucha de la Palabra de Dios no se han de descuidar aquellos medios que pueden ayudar a los fieles a una mayor atención. En este sentido, es necesario que en los edificios sagrados se tenga siempre en cuenta la acústica, respetando las normas litúrgicas y arquitectónicas (n. 68)
  • Canto litúrgico: "Para ensalzar la Palabra de Dios durante la celebración litúrgica, se tenga también en cuenta el canto en los momentos previstos por el rito mismo, favoreciendo aquel que tenga una clara inspiración bíblica y que sepa expresar, mediante una concordancia armónica entre las palabras y la música, la belleza de la palabra divina. En este sentido, conviene valorar los cantos que nos ha legado la tradición de la Iglesia y que respetan este criterio. Pienso, en particular, en la importancia del canto gregoriano (n. 70). 
  • Atención a los discapacitados: "El Sínodo ha recomendado prestar una atención especial a los que, por su condición particular, tienen problemas para participar activamente en la liturgia, como, por ejemplo, los discapacitados en la vista y el oído (n. 71).
  • La animación bíblica de la pastoral: "El Sínodo ha invitado a un particular esfuerzo pastoral para resaltar el puesto central de la Palabra de Dios en la vida eclesial, recomendando incrementar la "pastoral bíblica", no en yuxtaposición con otras formas de pastoral, sino como animación bíblica de toda la pastoral" (n. 73)
  • Dimensión bíblica de la catequesis: "La actividad catequética comporta un acercamiento a las Escrituras en la fe y en la Tradición de la Iglesia, de modo que se perciban esas palabras como vivas, al igual que Cristo está vivo hoy donde dos o tres se reúnen en su nombre (n. 74).
  • Lectio Divina: "En los documentos que han preparado y acompañado el Sínodo, se ha hablado de muchos métodos para acercarse a las Sagradas Escrituras con fruto y en la fe. Sin embargo, se ha prestado una mayor atención a la lectio divina, que es verdaderamente capaz de abrir al fiel no sólo el tesoro de la Palabra de Dios sino también de crear el encuentro con Cristo, Palabra divina y viviente" (n. 87).
  • Palabra de Dios y Tierra Santa: "Los Padres sinodales han recordado la feliz expresión en la que se llama a Tierra Santa 'el quinto Evangelio'. Es muy importante que, no obstante las dificultades, haya en aquellos lugares comunidades cristianas. El Sínodo de los Obispos expresa su profunda cercanía a todos los cristianos que viven en la Tierra de Jesús, testimoniando la fe en el Resucitado" (n. 89).
  • Anuncio y nueva evangelización: "Tantos hermanos están bautizados, pero no suficientemente evangelizados. Con frecuencia, naciones un tiempo ricas en fe y vocaciones van perdiendo su propia identidad, bajo la influencia de una cultura secularizada. La exigencia de una nueva evangelización, tan fuertemente sentida por mi venerado Predecesor, ha de ser confirmada sin temor, con la certeza de la eficacia de la Palabra divina" (n. 96).
  • Testimonio: "La Palabra de Dios llega a los hombres por el encuentro con testigos que la hacen presente y viva" (n. 97).
  • Compromiso por la justicia: "La Palabra de Dios impulsa al hombre a entablar relaciones animadas por la rectitud y la justicia; da fe del valor precioso ante Dios de todos los esfuerzos del hombre por construir un mundo más justo y más habitable" (n. 100). 
  • Derechos humanos: "Deseo llamar la atención de todos sobre la importancia de defender y promover los derechos humanos de cada persona[...] La difusión de la Palabra de Dios refuerza la afirmación y el respeto de estos derechos (n. 101). 
  • Palabra de Dios y paz: "En el contexto actual, es necesario más que nunca redescubrir la Palabra de Dios como fuente de reconciliación y paz, porque en ella Dios reconcilia en sí todas las cosas: Cristo 'es nuestra paz', que derriba los muros de división (n. 102).
  • Palabra de Dios y salvaguardia de la Creación: "El compromiso en el mundo requerido por la divina Palabra nos impulsa a mirar con ojos nuevos el cosmos que, creado por Dios, lleva en sí la huella del Verbo, por quien todo fue hecho [...] La arrogancia del hombre que vive 'como si Dios no existiera', lleva a explotar y deteriorar la naturaleza, sin reconocer en ella la obra de la Palabra creadora" (n. 108).
  • Internet: "En el mundo de internet, que permite que millones y millones de imágenes aparezcan en un número incontable de pantallas de todo el mundo, deberá aparecer el rostro de Cristo y oírse su voz, porque 'si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre'" (n. 113)
  • Diálogo interreligioso: "La Iglesia reconoce como parte esencial del anuncio de la Palabra el encuentro y la colaboración con todos los hombres de buena voluntad, en particular con las personas pertenecientes a las diferentes tradiciones religiosas, evitando formas de sincretismo y relativismo (n. 117).
  • Diálogo y libertad religiosa: "El respeto y el diálogo requieren, consiguientemente, la reciprocidad en todos los terrenos, sobre todo en lo que concierne a las libertades fundamentales, y en particular, a la libertad religiosa. Favorecen la paz y el entendimiento entre los pueblos » (n. 120).
(Selección de ZENIT)

Uruguay le canta a la Virgen de los Treinta y Tres: 16ª edición

El recital se realizó anoche, en la Catedral de Florida, Santuario nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay.

Coro Municipal de Canelones, dirigido por el maestro Juan Asuaga
Mezzosoprano Lucía Pérez, acompañada por el Mtro. Eduardo Gilardoni al piano

Mtro. Julio César Huertas al piano; Iris Bombet, recitadora; barítono Eduardo Garella,
interpretando "Canto a la Virgen" (1ª audición), texto de Bombet y música de Huertas
Iris Bombet
Maestro Luis Pérez Aquino
Andrés Prunell, barítono bajo, acompañado por Gilardoni
Sofía Rauss, soprano. Al piano, Gilardoni.
Wáshington Carrasco y Cristina Fernández
Guadalupe Romero, acompañada por el guitarrista Gustavo Santos
El intendente de Florida entrega la plaqueta "Virgen del Pintado" al escritor Tomás de Mattos.
Al fondo, Julio Frade, conductor del evento.

Mons. Martín Pérez entrega la plaqueta a Cristina y Wáshington
El maestro Luis Pérez Aquino recibe su plaqueta de manos de Mons. Scarrone

La artista plástica Martha Escondeur, autora de la pintura en homenaje a la Virgen
que puede verse a la derecha, recibe su plaqueta entregada por Mons. Alberto Sanguinetti


Himno a la Virgen de los Treinta y Tres
Autor: el gran poeta, nacional Dr. Juan Zorrilla. De San Martín.

¡Viva la Virgen que vio en la Florida
Nuestra, bandera la recién nacida,
Flameante a sus píes!
¡Viva la Virgen que en nuestra mañana,
Fue de la patria gentil soberana,
Guía y Capitana
De los Treinta y Tres!
Ante su imagen los héroes velaron
Firmes las armas que en triunfo llevaron
Hasta Ituzaingó
Nuestras batallas fueron oraciones,
Nuestras victorias de Dios eran dones
¡Florida, Misiones!
¡Sarandí, Rincón!
Madre de Artigas, del viejo vidente,
Que en plena noche llevaba, en la frente
Nuestro patrio sol!
Por ti la patria, es eterna y santa:
Al invocarte su gloría agiganta 
Y el salmo levanta
Que es propicio a Dios,
Hoy renovamos y hacemos eterno, 
Ante la Virgen el voto paterno,
Con firme altivez;
¡Viva la patria que nació cristiana!
¡Viva la estrella de nuestra mañana 
Virgen soberana
De los Treinta y Tres!