jueves, 5 de septiembre de 2013

Adhesión de Cáritas Internacional a la Jornada de Oración y Ayuno


El Papa Francisco ha convocado un Día mundial de oración y ayuno por Siria, el sábado 7 de septiembre. Él dirigirá a millares de peregrinos en una vigila por la paz, esa misma tarde en la Plaza de San Pedro. "Nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia, para implorar de Dios este gran don para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo. La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y de oír palabras de esperanza y de paz”, dijo el Papa el domingo pasado.

El Santo Padre invita a todos: "a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideren más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los que pertenecen a otras religiones y a los hombres de buena voluntad".

Michel Roy, Secretario General de Caritas Internationalis, exhorta a todo el personal, voluntarios y simpatizantes de Caritas, de todo el mundo, para que se unan con el Santo Padre en la oración por la paz. Y dice: “La crisis de Siria es el mayor reto humanitario que debe afrontar hoy en día nuestro mundo. Hay miembros de nuestro personal que trabajan en primera línea, en las fronteras de Siria y los países vecinos, en los que ahora mismo se encuentran dos millones de refugiados. Unámonos todos en solidaridad con el pueblo sirio y recemos para que se ponga fin a esta tragedia”.

Caritas facilita alimentos, refugio, educación, asistencia médica, asesoramiento por traumas y ayuda a conseguir ingresos a los sirios atrapados en el conflicto.

Desde que empezó la crisis, en marzo de 2011, Caritas Siria ha ayudado a más de 30.000 personas dentro del país, mientras Caritas Líbano ha ofrecido asistencia a 125.000 refugiados, Caritas Jordania a 130.000, Caritas Turquía a 7.000 y Caritas Iraq está ayudando a numerosos sirios en el norte.

Oración por la paz en Siria
Por Joe Hastings

Dios de Compasión,
Escucha el lamento de Tu pueblo en Siria,
Haz llegar sanación a quienes sufren por la violencia,
Haz llegar consuelo a quienes llevan luto en sus corazones,
Fortalece a los vecinos países que cuidan de Siria y dan la bienvenida a sus refugiados,
Convierte los corazones de aquellos que se han levantado en armas,
Y protege a todos quienes se han comprometido a la paz.

Dios de Esperanza,
Inspira paz sobre la violencia en los corazones de los lideres
y guíalos hacia la reconciliación con sus enemigos,
Inspira en Tu Iglesia, que se extiende por todo el mundo, compasión por el pueblo de Siria,
Y dótanos con esperanza por un futuro lleno de paz impulsado por justicia para todos.

Te pedimos esto por Cristo nuestro Señor, Príncipe de Paz y Luz del Mundo, Amén.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cáritas Internacional en Siria: Krist y su familia

Uno de los problemas más graves a que se están enfrentando los refugiados sirios en el Líbano es el daño psicológico como consecuencia de sus experiencias.

Krist, de 13 años, fue secuestrado junto con sus padres por asaltantes armados en Siria. "Llevaban armas y tenían la cara cubierta", dijo. "Golpearon a mi padre con la pistola y a mi madre le arrancaron los pendientes de las orejas. Dijeron que le iban a cortar los dedos para quitarle los anillos, pero ella se los logró quitar".

Habían caído víctimas de pandillas armadas que buscaban sacar provecho del caos que ha envuelto a Siria. Krist y su familia sabían que pronto iban a volver a ser blanco de los delincuentes, así que tomaron la decisión de abandonar su hogar y buscar seguridad en el Líbano. Están refugiados en el Monasterio San Grabriel en Daher El Souwan, cerca de Beirut.

Ahora Krist sufre trauma. Tiene flashbacks de gente con uñas largas rojas tratando de sofocarlo. Le tiene fobia a la oscuridad y a estar a puertas cerradas, y ha desarrollado tics nerviosos.

"Todo aquel que deja su país debido al conflicto es un superviviente del trauma", dice la psicóloga de Cáritas Líbano, Maureen Mahfouz.

Cáritas tiene psicólogos en sus centros y trabajadores sociales que visitan a las familias para brindar orientación y terapia si es necesario.

"Siempre que hay un ciclo de violencia, uno tiene que cortarlo en algún lado", dice Maureen Mahfouz. "Para eso que estamos aquí - brindando ayuda evitamos que la violencia se repita".

Después del tratamiento o la terapia la gente empieza a pensar positivamente. Los niños se vuelven más felices y dicen que no pueden esperar para volver a las sesiones.

"Nuestro papel es apoyarlos", dice el Presidente de Cáritas Líbano, P. Simon Faddoul. "La gente no necesita sólo ayuda material, también necesita afecto. El personal de Caritas escucha su sufrimiento y eso les vuelve a dar esperanza".

Cáritas Líbano ha ayudado a alrededor de 90.000 refugiados Sirios hasta ahora. No obstante, eso es apenas parte de la historia en la región. En Siria, Jordania y Turquía, Cáritas está trabajando para ayudar a aquellos en apremiante necesidad.

martes, 3 de septiembre de 2013

Consejo Permanente de la CEU: Ante la situación en Siria y Cercano Oriente

Comunicado del Consejo Permanente de la
Conferencia Episcopal del Uruguay

El Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal del Uruguay se hace eco del clamor afligido del Papa Francisco, dirigido a la Iglesia Católica, hermanos y hermanas de otras religiones, gobiernos y opinión pública mundial, ante la situación bélica de consecuencias imprevisibles en Siria y el Cercano Oriente.

Nadie queda indiferente ante la amenaza de decisiones que nos afectan a todos. Somos corresponsables, en la medida de nuestras posibilidades, de una paz que debe ser patrimonio permanente de toda la humanidad. La fe en Dios revelado en el amor de su Hijo Jesucristo nos motiva, junto a todos los creyentes y bien intencionados, a agotar todos los medios pacíficos para la solución de los conflictos. La plegaria insistente en esta hora, unida a las gestiones múltiples que se concretan, será decisiva para una humanidad que sólo busca una paz urgente y duradera.

Sensibles a la situación que vivimos, motivamos en especial a las comunidades católicas a realizar, de acuerdo a las iniciativas diocesanas, la jornada de ayuno y oración convocada para el próximo sábado 7 de septiembre.

+ Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado-Punta del Este,
Presidente de la CEU

+ Arturo Fajardo, Obispo de San José de Mayo,
Vicepresidente de la CEU

+ Heriberto Bodeant, Obispo de Melo,
Secretario General de la CEU

Cáritas Internacional en Siria: Khatar y sus hijos refugiados en el Líbano.

"Si Caritas no estuviera aquí, no comeríamos", dijo Khatar. La madre de 42 años con seis hijos vive en un establo en una granja en el Valle de la Becá. El pequeño recinto de madera y láminas de metal alberga en total a 25 personas, casi todas mujeres y niños.

"Es horrible", dijo. "Una tubería de desagüe atraviesa el establo. Gotea cuando llueve. Los niños están muy enfermos debido a la mala higiene. Pero o vivimos aquí o vivimos en la calle".

Khatar dice que es demasiado pobre y no se puede permitir pagar transporte para ir al centro de Caritas que queda cerca, en donde opera una unidad médica. Así que un doctor la visitará. Las clínicas móviles de Caritas van por el Valle de la Becá para brindar atención médica a los refugiados sirios que viven allí.

"Vemos muchos casos de diarrea", dijo el Dr. Joseph Homsi, que trabaja en la clínica móvil y que hoy está en el centro de Caritas en Taalabaya. Hay muchos casos de sarna, piojos, alergias cutáneas y lishmania, un parásito repugnante que provoca terribles yagas en la piel.

"La mayoría de los problemas se debe a condiciones de vida antihigiénicas", dijo el Dr. Joseph. Caritas está impartiendo sesiones de promoción de salud para los refugiados, mostrando técnicas sencillas para mantenerse saludable y evitar infecciones.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Uruguay: XXXV Jornada Nacional de la Juventud. Testimonio de la Jornada Mundial de Río

El huracán "Francisco I". Testimonio de lo vivido en Rio


Por Jorge César
 
De chico siempre existe ese deseo de poder volar. Y miras al cielo, ves las aves moviendo sus alas que nos dan ese reflejo de libertad.
Pasan los años y uno va eligiendo su camino y al igual que las aves vamos abriendo nuestras alas para comenzar a ser más libres e independientes.
En esas vueltas de la vida, uno siente, elige un camino. Quizás en principio puede ser obligado por nuestros padres o por costumbres de la familia, se va metiendo en la vida Cristiana. Cuando me tocó comenzar este camino, miraba a todos como bichos raros, no entendía nada.
Ya voy doce años que vivo en comunidad. Agradecido a las oportunidades que este camino me ha dado. No es menor que este año haya podido concretar dos sueños, volar y compartir uno de los gestos jóvenes-cristianos más multitudinarios que pueda vivir. Contado de experiencias vividas por amigos que ya habían tenido la posibilidad de ir a estar ahí. Incertidumbre, emociones y un viaje con amigos.
Antes que todo, gente, conocer parte del Brasil. Sin dudas algo maravilloso. Un país vecino pero tan grande como el imaginar su tamaño. Costumbres, idioma diferente, calor, miedo por la situación previa en que estaba el pueblo brasileño. Nada de eso se hizo notar una vez recibidos en nuestra querida Parroquia del Santo Rosario de Fátima. Y una vez que conocimos a nuestras familias ya comenzaba el camino.
Como todos los jóvenes allí presentes en Rio, la experiencia fue única e irrepetible, era un comentario casi generalizado. Más allá de las complicaciones propias que tiene el tener en una ciudad de casi ocho millones de personas, y durante una semana cuatro millones más. Para el que va de afuera es cuestión de simplemente acostumbrarse.
Alguna vez escuché a un buen amigo decir: "Hay que comprender los mensajes de los nuevos tiempos" o algo bastante parecido. Por supuesto que en medio de la jornada, para nosotros como peregrinos darnos cuenta de muchos mensajes, en esos momentos, no es tan fácil. Era al final de cada jornada donde cada uno hacia una recopilación de lo que venía viviendo. Más claro aun cuando ya uno vuelve a casa.
Francisco nos ha pedido a los jóvenes tres cosas. 1º- Ir y hacer discípulos en todas las naciones, 2º-Que aceptemos nuestra cruz y sigamos a Cristo; 3º-  Y hacer lio. Menuda tarea que nos ha dado. Hacer discípulos, va de la mano de dos cosas. La oración que nos da lo necesario para alabar a Dios y poder pedirle fuerzas para cada día para llegar con su palabra a cada lugar, pero para acompañar esa oración es necesaria la acción, el hacer. No encerrarnos en nuestra parroquias, salir al mundo y predicar con la acción y la oración. Jesús, no se encerraba, salía en busca de la gente.  Aceptar nuestra cruz, porque sin aceptarnos a nosotros mismos como Cristianos, si no somos capaces de cada tanto tener nuestros momentos de encuentro como Cristianos, no podemos convencer a nadie, el ejemplo es necesario. 
Y por ultimo hacer lio. Que no quiere decir que rompamos templos, sino que como jóvenes busquemos nuestros espacios en nuestras comunidades parroquiales. Romper un poco los esquemas. Acercarnos al pueblo, somos quienes después de haber vivido tanto, de cientos de anécdotas, de miles de imágenes, muchas historias de vida, que quedaran grabadas en nuestras mentes; debemos ser el lazo, el nexo entre la nueva y la vieja Iglesia. Somos los nuevos soldados del Papa, "Esta es la juventud del Papa".

Cáritas Internacional en Siria: la historia de Gharam y Nafeh

Gharam, ella, tiene 11 años y su hermano Nafeh 10.
Hace poco perdieron a su madre y tres hermanos
durante el conflicto en Siria.
Su padre los llevó a un campamento de refugiados
en Líbano, y volvió a Siria a trabajar.
Están al cuidado de un primo de su padre.
"Teníamos una vida maravillosa", dice Gharam, una refugiada siria de 11 años que ahora vive en el Líbano. "Yo iba a la escuela. Tenía amigos. Era feliz".

Esa forma de vida ha sido destruida por la brutal guerra civil en Siria.

Gharam vivía en Hassakeh, al noreste de Siria. "Lo más aterrador eran los bombardeos", dijo. Su escuela fue destruida y ella fue testigo de cómo derribaban las casas de sus amigos.

Lo que empezó con niños pintando grafiti contra el régimen del gobierno en una pared del pueblo sirio de Deraa en marzo de 2011, se ha transformado en una brutal guerra civil en Siria, y en la crisis humanitaria más grande en que Caritas está trabajando en la actualidad.

Ha habido al menos 100.000 muertos, casi 7 millones de personas en Siria necesitan ayuda y 4 millones han sido obligadas a abandonar sus hogares en todo el país. Más de 1,7 millones de personas han huido a los países vecinos.

Sin embargo, las cifras no reflejan adecuadamente el verdadero costo de la guerra.

"Perdimos a nuestra madre y la amábamos", dijo Gharam. "No puedo vivir sin mi mamá. La necesito". Su madre y tres hermanos y hermanas murieron en un ataque con cohetes en el mes de junio.

Ahora, Gharam cuida a su hermano de 10 años, Nafeh, en Qab Elias, un campamento improvisado con carpas para refugiados sirios en el Valle de la Becá, en Líbano. Su padre ha vuelto a Siria y ella vive en la tienda de campaña con un primo.

Cáritas les está distribuyendo ayuda. Reciben ropa, colchas, kits de higiene y paquetes de víveres. Cáritas Líbano ha ayudado a 10.000 familias con distribuciones de ayuda desde el inicio del conflicto, pero las necesidades están aumentando. Tan sólo el pasado mayo, Caritas ayudó a 2.000 familias con distribuciones.

(De un informe de Cáritas Internacional de Julio 2013)

Resumen del llamado del Papa en Rome Reports.


Diócesis de Melo: Por la Paz en el Mundo: Jornada de ayuno y oración



En el día de ayer el Papa Francisco hizo un llamado a todos los fieles católicos a unirse en una jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, en el Medio Oriente y en todo el Mundo.

También invitó a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideren más oportuna, a los hermanos cristianos de otras confesiones, a los creyentes de otras religiones y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Dice el Papa: “Queremos un mundo de paz. Queremos ser hombres y mujeres de paz. Queremos que en esta sociedad nuestra, destrozada por divisiones y conflictos estalle la paz. ¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso que tiene que ser promovido y protegido.”

Porque compartimos los sentimientos que expresan esas palabras de Francisco, nuestra Diócesis de Melo (la Iglesia Católica en Cerro Largo y Treinta y Tres) se hace eco de esta convocatoria e invita a participar en la forma que cada persona y cada grupo, colegio, obra o comunidad parroquial pueda y desee ofrecer.

El ayuno es una práctica común a muchas religiones. Privarse voluntariamente de alimentos es una forma de abrir el corazón a Dios y también de comprender y sentir las necesidades del otro. Es un gesto íntimo, discreto, que queda en el ámbito familiar, pero un gesto grande en su significado espiritual, cuando dejamos que toque lo más profundo de nuestro ser, limpiándonos de nuestro egoísmo. Por eso va de la mano con la oración.

La oración es “levantar el corazón a Dios” y, ante todo, ponerse a la escucha de su Palabra; buscar su voluntad, que es de Vida y Salvación para todos y que nos hace descubrirnos ante Él como hermanos y hermanas, personas humanas de igual dignidad, sin barreras de razas, ideologías o creencias.

En las Misas vespertinas del sábado 7 en nuestras parroquias y capillas se rezará “para que en las situaciones de guerra y de violencia que vive nuestro mundo, se abran los caminos del diálogo, la reconciliación y la paz”.

De esta forma queremos hacer parte de una gran cadena de empeño por la paz que una a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, reafirmando con Francisco que “No es la cultura del enfrentamiento, la cultura del conflicto, la que construye la convivencia de los pueblos y entre los pueblos; sino ésta: la cultura del encuentro, la cultura del diálogo, ésta es el único camino hacia la paz. El grito de paz se eleve alto para que llegue al corazón de todos, y todos depongan las armas y se dejen guiar del anhelo de paz.”

Melo, 2 de setiembre de 2013
 
+ Heriberto Bodeant, Obispo de Melo

domingo, 1 de septiembre de 2013

Texto completo del llamado a la Paz del Papa Francisco en el día de hoy


“Queridos hermanos y hermanas, buen día.

Hoy quiero hacerme intérprete del grito que sube desde cada parte de la tierra, desde cada pueblo, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad, con angustia creciente: es el grito de la paz.

Es el grito que dice con fuerza: queremos un mundo de paz. Queremos ser hombres y mujeres de paz. Queremos que en esta sociedad nuestra, destrozada por divisiones y conflictos estalle la paz.
¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso que tiene que ser promovido y protegido.

Vivo con particular sufrimiento y preocupación las diversas situaciones de conflicto que hay en nuestro mundo, pero en estos días mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por las dramáticas perspectivas que se presentan.

Dirijo un fuerte llamado por la paz, un llamado que nace del interior de nosotros mismos. ¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación, cuánto dolor llevó y lleva el uso de las armas en este martirizado país! Especialmente entre la población civil e inerme. Pensemos en los que niños no podrán ver la luz del futuro.

Con particular firmeza condeno el uso de las armas químicas. Les digo que conservo aún fijas en la mente y en el corazón las terribles imágenes que vi en los días pasados. ¡Hay un juicio de Dios y también un juicio de la historia sobre nuestras acciones del que no se puede huir!

El uso de la violencia nunca trae la paz. La guerra engendra guerra, la violencia engendra violencia. Con toda mi fuerza pido a las partes en conflicto que escuchen la voz de la propia conciencia, de no cerrarse en los intereses propios, pero que miren al otro como a un hermano y que tomen posición con decisión el camino del encuentro y de la negociación, superando la ciega contraposición.

Con la misma fuerza exhorto también a la comunidad internacional a que haga un esfuerzo para promover, sin ulterior indulgencia, iniciativas claras por la paz en ese país, basadas en el diálogo y la negociación, en el bien de la población siria. No sea ahorrado ningún esfuerzo para garantizar asistencia humanitaria a quien fue golpeado por este terrible conflicto. En particular a los desplazados en el país y a los numerosos prófugos en los países vecinos. A los operadores humanitarios empeñados en aliviar el sufrimiento de la población, les sea asegurada la posibilidad de dar la ayuda necesaria.

¿Qué podemos hacer nosotros por la paz en el mundo? Como decía el papa Juan, a todos nos corresponde la tarea de recomponer la relación de convivencia en la justicia y el amor. Una cadena de empeño por la paz una a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Y hago una fuerte e insistente invitación a toda la Iglesia católica y también la extiendo a los cristianos de otras confesiones, a los hombres y mujeres de cada religión, y también a los hermanos y hermanas que no creen. La paz es un bien que supera cualquier barrera porque es un bien de toda la humanidad.

Repito en alta voz: No es la cultura del enfrentamiento, la cultura del conflicto, la que construye la convivencia de los pueblos y entre los pueblos; sino esta: la cultura del encuentro, la cultura del diálogo, ésta es el único camino hacia la paz. El grito de paz se eleve alto para que llegue al corazón de todos, y todos depongan las armas y se dejen guiar del anhelo de paz.

Por esto, hermanos y hermanas, he decidido convocar para toda la Iglesia, el 7 de septiembre próximo -vigilia de la Natividad de María, Reina de la Paz- una jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, en el Medio Oriente y en todo el mundo.

Y también invito a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideren más oportuna, a los hermanos cristianos no católicos, a los que pertenecen a otras religiones y a los hombres de buena voluntad.

El 7 de septiembre en la plaza de San Pedro, aquí desde las 19 a las 24 horas, nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para invocar de Dios este gran don en favor de la amada nación siria y por todas las situaciones de conflictos y violencias en el mundo.

La humanidad necesita ver gestos de paz y oír palabras de esperanza y de paz. Pido a todas las Iglesias particulares que además de vivir este día de ayuno, organicen algún acto litúrgico según esta intención.

A María le pedimos que nos ayude a responder a la violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, la reconciliación y del amor. Ella es madre. Que ella nos ayude a encontrar la paz. Todos nosotros somos sus hijos. ¡Ayúdanos, María, a superar este difícil momento y a empeñarnos cada día, en cada ambiente, en una auténtica cultura del encuentro y de la paz.

María reina de la paz, ruega por nosotros. Todos: María reina de la paz ruega por nosotros".

"Nunca más la guerra": dramático llamado del Papa Francisco ante la situación en Siria

“Nunca más la guerra”,
llamamiento del Papa a la hora del ángelus

(RV).- “Es el grito que expresa con fuerza – dijo el Papa en un amplio llamamiento por la paz en Siria –. Y añadió: “Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz”. “Queremos que en nuestra sociedad destrozada por divisiones y por conflictos, estalle la paz”. “Nunca más la guerra”, fue el grito del Papa Francisco. 

“He decidido convocar para toda la Iglesia el próximo 7 de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero”, dijo el Papa Francisco a la hora del ángelus dominical.

El Pontífice invitó a los hermanos cristianos no católicos así como a los pertenecientes a las demás religiones, a unirse a esta iniciativa según el modo que considerarán más oportuno. Y como él mismo explicó “el 7 de septiembre en la Plaza de San Pedro, desde las 19.00 y hasta las 24.00, nos reuniremos en oración, en espíritu de penitencia, para invocar de Dios este gran don por la amada nación siria”. Porque como añadió el Papa Francisco, “la humanidad tienen necesidad de ver gestos de paz”. 

El Pontífice condenó con particular firmeza el uso de las armas químicas. Y dijo que tiene aún en su mente y en su corazón imágenes terribles. Por eso añadió que está el juicio de Dios y de la historia por nuestras acciones, al que no se puede escapar... 

(María Fernanda Bernasconi – RV).