viernes, 24 de enero de 2025

Palabra de Vida: Tener la ley del Señor en el corazón. Hebreos 8,6-13.



24 de enero de 2025. 
Viernes de la segunda semana durante el año.
San Francisco de Sales.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

Lectura de la carta a los Hebreos     8, 6-13

    Hermanos:
    Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, ha recibido un ministerio sacerdotal superior al de los sacerdotes de Israel, porque es el mediador de una Alianza más excelente, fundada sobre promesas mejores. Porque si esta primera Alianza hubiera sido perfecta, no habría sido necesario sustituirla por otra. En cambio, Dios hizo al pueblo este reproche:
        «Llegarán los días
        en que haré una Nueva Alianza
        con la casa de Israel y la casa de Judá,
        no como aquella que hice con sus padres
        el día en que los tomé de la mano
        para sacarlos de Egipto.
        Ya que ellos no permanecieron fieles a mi Alianza,
        yo me despreocupé de ellos», -dice el Señor-
        Y ésta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel
        después de aquellos días -dice el Señor- :
        «Pondré mis leyes en su conciencia,
        las grabaré en su corazón;
        Yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.
        Entonces nadie tendrá que instruir
        a su compatriota ni a su hermano,
        diciendo: "Conoce al Señor";
        porque todos me conocerán,
        desde el más pequeño al más grande.
        Porque Yo perdonaré sus iniquidades
        y no me acordaré más de sus pecados».
    Al hablar de una Nueva Alianza, Dios declara anticuada la primera, y lo que es viejo y anticuado está a punto de desaparecer.

Palabra de Dios.

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jueves, 23 de enero de 2025

Palabra de Vida: Arrojarse sobre Jesús. Marcos 3,7-12



23 de enero de 2025. 
Jueves de la segunda semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     3, 7-12

    Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.
    Porque, como sanaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre Él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.

Palabra del Señor.

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«Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura» (Lucas 1, 1-4; 4, 14-21). III Domingo durante el año.



La lectura de la Sagrada Escritura, los textos bíblicos, nos remiten a un pasado bastante remoto… ¿Cuántos siglos hace que se escribieron los evangelios? Los textos que conocemos hoy se fueron redactando después de la muerte y resurrección de Jesús, desde la segunda mitad del siglo uno y, a más tardar, en los comienzos del siglo dos.
Si vamos al Antiguo Testamento o libro de la Primera Alianza, allí nos vamos mucho más lejos, unos mil quinientos años antes de Cristo; pero allí estamos hablando de la escritura, que fue precedida por tradiciones orales más antiguas, que finalmente llegan a ponerse por escrito.

Textos antiguos… por otra parte, textos escritos en un horizonte cultural muy diferente al nuestro. A veces, cuando me toca celebrar la Misa con niños, trato de escuchar los textos con sus oídos -suponiendo que ellos estén prestando atención a la lectura-. Después, trato de tomar un pasaje breve y centrarme en una explicación para ellos, tratando de traducirlo lo mejor posible a su vida.

Sin embargo, los niños muchas veces me sorprenden, porque ellos sí captan algo así como el núcleo de algunas situaciones que, aunque se den en un contexto que ellos no conocen, no dejan de llegarles, a veces con mucha fuerza. Una vez me tocó comentar con los niños de una obra social el evangelio de la mujer sorprendida en adulterio (Juan ). Tal vez ellos no entendieran el contexto, la ley de Moisés, la posición de escribas y fariseos, pero ellos preguntaban: “¿por qué la querían matar?” y afirmaban: “Jesús la defendió”. Entre paréntesis, me pregunto cuántas situaciones de violencia familiar presenciadas por ellos estaban detrás de su atención a ese pasaje evangélico. A partir de sus intervenciones, pudimos profundizar más en lo que había sucedido y en el mensaje de Jesús.

Pensemos también en nuestra propia experiencia con la Palabra. ¿Cuántas veces, al escucharla en la Misa o al leerla en casa, hemos sentido “esta Palabra es para mí”? 
Leemos en la carta a los Hebreos:
La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. (Hebreos 4,12)
Toda esta larga introducción viene a propósito del evangelio de hoy, que nos cuenta:
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. (Lucas 4,16)
Le entregaron el rollo del profeta Isaías y Jesús buscó y leyó este pasaje:
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor". (Lucas 4,18-19)
Hecha la lectura, Jesús se sentó para hablar, como era la costumbre. Todos tenían los ojos fijos en él, cuando comenzó a decirles:
«Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír». (Lucas 4,21)
En este 2025, de otra forma, se cumple el pasaje leído por Jesús. Efectivamente, allí Jesús habla de “proclamar un año de gracia del Señor”. Un año de gracia: eso es el jubileo, el Año Santo que comenzamos en la Nochebuena pasada. Un año que nos invita, ante todo, a experimentar y recibir la misericordia de Dios y, a la vez, a ser misericordiosos.

Jesús manifiesta la misericordia del Padre al anunciar la Buena Noticia a los pobres, liberar a los cautivos, dar la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos. 
Y nosotros ¿Cómo podemos contribuir para que el Jubileo, el año de gracia que Jesús proclama, sea realidad hoy para todos aquellos que Jesús puso como especiales destinatarios de su anuncio y de su misión?

En las palabras de Jesús los pobres son los primeros destinatarios del anuncio del Evangelio. La pobreza tiene muchos rostros. En Uruguay, donde se mantiene la infantilización de la pobreza, aparecen los de muchos niños. Detrás de los niños, una familia, a veces solo con una mujer jefa de hogar. No es raro encontrarnos con personas en situación de calle. Detrás de sus rostros hay muy diversas historias de pobreza, a veces juntas en la misma persona. Los excarcelados, que no tienen dónde ir y recomenzar; los adictos; las personas con enfermedades mentales… 

Comentando el pasaje del Evangelio que hoy nos ocupa, el papa Francisco nos deja esta pregunta: 
“hoy, en nuestras comunidades parroquiales, en las asociaciones, en los movimientos, ¿somos fieles al programa de Cristo? La evangelización de los pobres, llevarles el feliz anuncio, ¿es la prioridad?” 
y agrega el Papa: 
“no se trata sólo de dar asistencia social, menos aún de hacer actividad política, Se trata de ofrecer la fuerza del Evangelio de Dios que convierte los corazones, sana las heridas, transforma las relaciones humanas y sociales, de acuerdo a la lógica del amor. Los pobres, de hecho, están en el centro del Evangelio.”
Solo pensar en estas y muchas otras situaciones nos desborda. Pero no se trata de resolver los problemas del mundo. Se trata de mirar alrededor, de ver las situaciones más urgentes, buscar ayuda e intervenir. Muchas comunidades de nuestra diócesis hacen ese esfuerzo.
El Año Jubilar es una especial ocasión, un fuerte llamado a ocuparnos mucho más en la labor. Siempre con esperanza, no con el optimismo ingenuo de que todo va a ir bien, sino con la esperanza que da sentido a todo esfuerzo, más allá de los resultados que obtenga. Que el Espíritu del Señor que Jesús invocó, esté también sobre nosotros iluminándonos y fortaleciéndonos para el servicio a los hermanos más pobres y necesitados.

Presentación del Señor

El próximo domingo es 2 de febrero. Quiero recordar especialmente la fiesta cristiana que celebramos ese día: la fiesta de la Presentación del Señor, también llamada la Virgen de la Candelaria. La Madre de Jesús tiene su importante lugar allí, pero en el centro de esta fiesta está su hijo, el Hijo de Dios, presentado en el templo de Jerusalén.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 22 de enero de 2025

Palabra de Vida: “Extiende tu mano” (Marcos 3,1-6)



22 de enero de 2025. 
Miércoles de la segunda semana durante el año.
Beata Laura Vicuña.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     3, 1-6

    Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo.
    Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: «Ven y colócate aquí delante.»
    Y les dijo: «¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?»
    Pero ellos callaron.
    Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió y su mano quedó sana.
    Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con Él.

Palabra del Señor.

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lunes, 20 de enero de 2025

Palabra de Vida: Llevar la esperanza con fe y perseverancia. Hebreos 6,10-20.


  
21 de enero de 2025. 
Martes de la segunda semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

Lectura de la carta a los Hebreos     6, 10-20

Hermanos:
    Dios no es injusto para olvidarse de lo que ustedes han hecho y del amor que tienen por su Nombre, ese amor demostrado en el servicio que han prestado y siguen prestando a los santos. Solamente deseamos que cada uno muestre siempre el mismo celo para asegurar el cumplimento de su esperanza. Así, en lugar de dejarse estar perezosamente, imitarán el ejemplo de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
    Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, como no podía jurar por alguien mayor que Él, juró por sí mismo, diciendo: «Sí, Yo te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia numerosa». Y por su paciencia, Abraham vio la realización de esta promesa.
    Los hombres acostumbran a jurar por algo más grande que ellos, y lo que se confirma con un juramento queda fuera de toda discusión.
    Por eso Dios, queriendo dar a los herederos de la promesa una prueba más clara de que su decisión era irrevocable, la garantizó con un juramento.
    De esa manera, hay dos realidades irrevocables -la promesa y el juramento- en las que Dios no puede engañarnos. Y gracias a ellas, nosotros, los que acudimos a Él, nos sentimos poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece.
    Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor, convertido en Sumo Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Palabra de Dios.

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Islas Canarias: las raíces del beato Jacinto Vera, primer obispo del Uruguay.

  

En enero de 2025, junto con Mons. Arturo Fajardo, obispo de Salto, tuvimos la alegría de visitar las Islas Canarias, especialmente la isla Lanzarote. Llegamos hasta el pueblo de Tinajo, donde vivieron y se casaron, en 1800, los padres de Jacinto Vera, a quienes quiero recordar en este video, que muestra también algo del paisaje de las islas y, especialmente, la iglesia San Roque, donde Gerardo y Josefa contrajeron matrimonio.

sábado, 18 de enero de 2025

“Hagan todo lo que Él les diga”. (Juan 2,1-11). II domingo durante el año.

Amigas y amigos: he tenido el privilegio de estar unos días en Canarias y de visitar allí la isla de Lanzarote, de donde salieron un día los padres de nuestro beato Jacinto Vera, primer obispo del Uruguay. Llegamos hasta Tinajo, que era su pueblo, donde está la iglesia parroquial en la que Gerardo Vera y Josefa Durán celebraron su matrimonio, el 30 de abril del año 1800. Trece años después, en junio o julio, los padres de Jacinto partieron para América. Jacinto ya hacía parte de ese viaje, pero todavía en el vientre de su madre. El 3 de julio de 1813, durante el viaje, nació Jacinto Vera y Durán y fue bautizado el 2 de agosto en la parroquia de Nuestra Señora del Destierro, en lo que hoy es Florianópolis. Estar aquí, pues, es reencontrarnos con los orígenes de nuestro primer obispo, pero también, en estas Islas, con el origen de tantos canarios de Canelones que sienten el orgullo de tener aquí sus raíces, raíces canarias.

El evangelio de hoy nos introduce en un acontecimiento familiar. La fiesta de un casamiento. Durante ella, Jesús va a  realizar un milagro, por mediación de su madre.

Pero estamos en el evangelio según san Juan y eso significa que tenemos que leer con cuidado este relato, porque este evangelista siempre nos llama a mirar y ver mucho más lejos de lo que aparece visible. Todo comienza como una situación que podríamos llamar “normal”:

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. (Juan 2,1-2)

Como dijimos, un casamiento, una fiesta. En primer plano, entre los invitados, la madre de Jesús. Ella parece la invitada principal. Notemos que a Jesús se le nombra después, diciendo que “también fue invitado con sus discípulos”. Nos podemos imaginar a quienes invitan, diciéndole a María: “que venga también tu hijo, con esos muchachos que están con él”. 

Rápidamente, se introduce en el relato un incidente: se había terminado el vino y eso significaba el fin de la fiesta. Pero esta noticia se nos da ya unida a la intervención de María:

Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». (Juan 2,3)

Aquí pienso en cómo nos comunicamos varones y mujeres. Muchos varones solemos recibir una frase como ésa como un dato, una información que se nos proporciona: no tienen vino. Punto. Desde luego, está el lenguaje no verbal, la entonación con que eso se dice y también la sensibilidad del que escucha para captar ese matiz. Ese “no tienen vino” incluye una súplica: “haz algo, hay que ayudarlos”. La respuesta de Jesús muestra que él conoce a su madre y sabe que le está pidiendo algo.

Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». (Juan 2,4)

La primera parte de la respuesta de Jesús suena muy humana, suena como un desentendimiento, algo así como “no corresponde que hagamos algo”. Pero hay algo interesante. Jesús no dice “¿y tú que tienes que ver?” o “¿y yo que tengo que ver?”. No. Jesús dice “¿Qué tenemos que ver nosotros?”. Ese nosotros expresa una relación especial con su Madre. Si ella se involucra, lo involucra también a él. Por eso el nosotros.

Pero Jesús agrega otra parte a su respuesta: “Mi hora no ha llegado todavía”. ¿A qué se refiere Jesús? Su hora definitiva es la hora de la cruz, como lo señala Juan antes del lavatorio de los pies, en la última cena:

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. (Juan 13,1)

Y en esa hora, la hora de pasar al Padre, María volverá a estar presente. El evangelio de Juan nos muestra solo dos momentos en que aparece María: al principio y al final. 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre… (Juan 19,25)

A esto se le llama, en el estudio de la Biblia, una inclusio, una inclusión. La vida pública de Jesús queda enmarcada entre esas dos intervenciones de María. Por medio de ese recurso, el evangelista Juan quiere hacernos ver la importancia de María en la hora de Jesús. Pero en este momento no se trata de esa hora definitiva, sino la hora en que Jesús comenzará a manifestar al mundo quién es él.

María no parece interpretar como una negativa las palabras de su Hijo y por eso dice a los servidores esa frase que todos deberíamos llevar grabada en nuestro corazón:

«Hagan todo lo que él les diga». (Juan 2,5)

Efectivamente, a partir de ese momento, Jesús da algunas indicaciones, que fueron seguidas al pie de la letra.

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una.
Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde.
«Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron. (Juan 2,6-8)

Y aquí aparece un pasaje que tiene una estudiada ambigüedad. El encargado del banquete probó el vino, sin saber de dónde había salido y llamó al esposo… ¿Quién es el esposo? Lo normal es que pensemos que se está hablando del novio, del recién casado, pero en ningún momento el evangelista nos ha contado nada de él ni de la novia. Por otro lado, el novio estaría completamente ajeno a todo esto.

Los servidores y nosotros, los lectores, al contrario que el encargado, sabemos de dónde salió el vino. El “esposo” que está apareciendo allí, detrás de las palabras ingenuas del encargado de la fiesta, es el que viene a celebrar “las bodas del cordero”, es decir, el Hijo de Dios que viene a desposarse, a unirse en alianza con la humanidad, y trae, de acuerdo a los anuncios proféticos, el mejor vino, como reconoce el encargado:

«Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento» (Juan 2,10)

Y para que no nos queden dudas, el evangelista concluye: 

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. (Juan 2,11)

Lo que en los demás evangelios es llamado habitualmente “milagro”, Juan lo llama “signo”, porque eso son los hechos extraordinarios que realiza Jesús: signos que van revelando quién es Él, que van mostrando la gloria de Dios escondida en su humanidad. Y este primer signo despertó en los discípulos la fe: “creyeron en él”. 

La alianza en la que Jesús llama a entrar a toda la humanidad pasa por la respuesta de cada uno de nosotros. Cada uno está invitado a la boda. A cada uno corresponde responder libremente, y actuar en consecuencia. Quien llama es el amor de Dios, que brota del corazón mismo de Jesús. Él espera la respuesta de nuestro corazón. Dejémonos guiar por las palabras de María, la Madre presente, la Madre que nos lleva hasta el Hijo, la que vuelve a decirnos: “hagan todo lo que él les diga”.

Gracias, amigas y amigos por su atención. Que los bendiga Dios todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

viernes, 17 de enero de 2025

Palabra de Vida: Cambiar de vida viviendo la Esperanza. Marcos 2,13-17.



18 de enero de 2025. 
Sábado de la primera semana durante el año.
Reflexión tomada del Papa Francisco, Ángelus, 01 de octubre de 2023.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.
Ilustración: "La vocación de San Mateo". Litografía que reproduce un óleo de Juan de Pareja conservado en el Museo del Prado, Madrid.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     2,13-17

    Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió.
    Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con Él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?»
    Jesús, que había oído, les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

Palabra del Señor.

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jueves, 16 de enero de 2025

Palabra de Vida: Liberarse del pecado. Marcos 2,1-12.



17 de enero de 2025. 
Viernes de la primera semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     2, 1-12

    Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y Él les anunciaba la Palabra.
    Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a Él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».
    Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: «¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?»
    Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: «¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate, toma tu camilla y camina?" Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
    Él se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual».

Palabra del Señor.

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Palabra de Vida: “Anímense mutuamente cada día mientras dure este hoy” (Hebreos 3,7-14)



16 de enero de 2025. 
Jueves de la primera semana durante el año.
Estas breves reflexiones han sido preparadas para los internos de la comunidad terapéutica Fazenda de la Esperanza y son una invitación a vivir cada día la Palabra de Dios, invitación que todos podemos recoger y realizar.

Lectura de la carta a los Hebreos     3, 7-14

Hermanos:
    Como dice el Espíritu Santo:
      "Si hoy escuchan su voz,
      no endurezcan su corazón
      como en el tiempo de la Rebelión,
      el día de la Tentación en el desierto,
      cuando sus padres me tentaron poniéndome a prueba,
      aunque habían visto mis obras
      durante cuarenta años.
      Por eso me irrité contra aquella generación, y dije:
      Su corazón está siempre extraviado
      y no han conocido mis caminos.
      Entonces juré en mi indignación:
      Jamás entrarán en mi Reposo".
   Tengan cuidado, hermanos, no sea que alguno de ustedes tenga un corazón tan malo que se aparte del Dios viviente por su incredulidad. Antes bien, anímense mutuamente cada día mientras dure este hoy, a fin de que nadie se endurezca, seducido por el pecado.
    Porque hemos llegado a ser partícipes de Cristo, con tal que mantengamos firmemente hasta el fin nuestra actitud inicial.
 
Palabra de Dios.

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